120 años del nacimiento de Irene Dunne (20-12-2018)

Tras unos inicios en el cine musical, se convirtió en la reina del melodrama a comienzos de los años 30, para luego descubrirse como una de las mejores actrices de comedia elegante del Hollywood dorado. Hoy nos toca recordar a la gran Irene Dunne.

Irene Marie Dunn, que era su nombre de nacimiento (añade la e a su apellido al comenzar su carrera artística a comienzos de los años 20) nació el 20 de diciembre de 1898 en Louisville, en el estado de Kentucky, en el seno de una devota familia católica. Su madre era pianista, y su padre, por motivos de trabajo, tenía que navegar a menudo por el río Missisipi; a la pequeña Irene le encantaba acompañarlo, pero él murió en 1913, y la familia (su madre, ella y su hermano pequeño, Charles) se traslada entonces a la ciudad natal de su madre, Madison, en Indiana. Irene llevaba tiempo recibiendo lecciones de piano de su madre, y estudia también canto, cantando en la iglesia y el instituto. Tras graduarse en el instituto, decide estudiar música, y en 1921 comienza a trabajar en teatros musicales, debutando en Broadway en 1922. Graduada en música en 1926, tiene la idea de convertirse en cantante de ópera, pero no consigue pasar las audiciones del Met y continúa dedicándose al musical. Mientras, en 1924 había conocido en Nueva York al dentista Francis Griffin, con quien, tras mucho dudar, se casa en 1927. 

Su gran éxito llega en 1929 cuando protagoniza el musical “Show Boat” de Jerome Kern, producido por el mítico Florenz Ziegfeld. Los productores de Hollywood la descubren y ella firma un contrato con la RKO y se traslada a Hollywood con su madre y su hermano, mientras su marido permanece en Nueva York hasta 1936, cuando se traslade definitivamente junto a su esposa. 

El debut cinematográfico de Irene Dunne tiene lugar en 1930 con el musical “Leathernicking”. Pero será en 1931 cuando comience a llamar la atención del público con el wertern “Cimarron”, superproducción muy del gusto de la época que le supuso su primera nominación al Oscar:

Curiosamente, siendo una cantante de musical, en los primeros años 30 Irene Dunne triunfará fundamentalmente en el género del melodrama, destacando por ejemplo su trabajo en “La usurpadora”, de 1932:

En 1933 se produce su definitivo salto a la dama con el melodrama “Ann Vickers”, dirigido por John Cromwell, en el que interpreta a una idealista trabajadora social que verá su carrera truncada al enamorarse del corrupto juez que interpreta Walter Huston:

En 1935 trabaja con Robert Taylor en la primera versión del melodrama “Sublime obsesión”, pero su mayor éxito será, esta vez sí, un musical, “Roberta”, junto a Fred Astaire y Ginger Rogers, en la que, además, nos regala una magnífica versión de la mítica “Smoke gets in your eyes”:

Y, cuando la Universal prepara una adaptación cinematográfica del musical “Show Boat”, el papel de Magnolia finalmente recae e Irene Dunne, que acompaña a Allan Jones (el de “Una noche en la ópera) en este “Make believe”:

Por desgracia, pese al éxito de crítica y público, los planes de Universal de realizar otra adaptación de dicho musical en 1940 harán que la película caiga en el olvido, si bien el remake no se realiza hasta 1951. Además, Paul Robertson, que interpreta a Joe (el personaje que canta la mítica “Ol’ man river) fue puesto en la lista negra durante el McCarthismo, y desde entonces esta película apenas se ha visto. 

También en 1936 se le ofrece a Irene Dunne protagonizar “Los pecados de Teodora”, alocada comedia del hoy olvidado director Richard Boleslawski. Ella inicialmente se muestra reacia a trabajar en comedia, pero cuando lo hace, descubre que le divierte. Y su carrera gira radicalmente:

Segunda nominación al Oscar. Y eso que los Oscars suelen premiar más las interpretaciones dramáticas que las cómicas…

Y en 1937 repite en el género en la genial “La pícara puritana”, dirigida por Leo McCarey y en la que está acompañada por otro as de la comedia, Cary Grant, en un divorcio que no va a resultar tan fácil como parecía:

Tercera nominación al Oscar. de nuevo, gracias a un papel de comedia. 

Tras protagonizar en 1938 otra comedia junto a Douglas Fairbanks, “El placer de vivir”, en 1939 comparte pantalla en dos ocasiones con Charles Boyer, primero en el drama “Huracán” y después en una de esas joyas de la filmografía, la primera versión de “Tú y yo”, dirigida de nuevo por Leo McCarey, quizá más melodramática que el remake con Cary Grant y Deborah Kerr, pero igualmente maravillosa (y con la magnífica Maria Ouspenskaya para rematar):

Cuarta nominación al Oscar. Y ningún éxito con los premios, claramente. 

En 1940 vuelve a la comedia más alocada con “Mi mujer favorita”, otra divertidísima película en la que vuelve a trabajar junto a Cary Grant, con un argumento bastante descabellado: una mujer desapareció 7 años atrás en Indochina y la dan por muerta. Y, cuando su esposo se vuelve a casar, reaparece y ya la hemos liado:

Desde el comienzo de su carrera, Irene Dunne mintió sobre su edad, afirmando haber nacido en 1901 o en 1904. Así, la diferencia de edad con Cary Grant es menor, y ambos parecen una pareja casi perfecta. Por ello, en 1941 repiten de nuevo en pantalla en el drama “Serenata nostálgica”, por el que Grant recibe su primera nominación al Oscar; ella no tiene la misma suerte:

Nuevas comedias (incluyendo una nueva colaboración con Charles Boyer) e incursiones en el cine bélico propio de los años 40 nos llevan a uno de sus últimos éxitos, en 1944: “Las rocas blancas de Dover” drama bélico en el que una mujer ve a su esposo morir en la I Guerra Mundial y, años después, a su hijo alistarse en la II Guerra Mundial:

En 1946, John Cromwell vuelve a contar con ella para interpretar a Anna Leonowens, la inglesa que se convierte en institutriz de los príncipes de Siam en “Ana y el rey de Siam”, compartiendo protagonismo con Rex harrison:

En 1947 protagoniza “Vivir con papá”, comedia en la que comparte pantalla con un magnífico William Powell:

En 1948 Irene Dunne nos regala su último gran papel en el melodrama “Nunca la olvidaré”, de George Stevens, en el que interpreta a la matriarca de una familia de inmigrantes noruegos en San Francisco que tendrá que luchar para sacar adelante a su familia:

Por este papel, Irene Dunne recibe su quinta y última nominación al Oscar. Injustamente, nunca ganó el premio. 

Su siguiente película llega en 1950, “El diablillo y la reina”, y en ella interpreta nada menos que a la Reina Victoria de Gran Bretaña, un papel completamente inusual en su carrera.

En 1952 protagoniza su última película, la comedia “It grows on trees”:

La suya no es una retirada voluntaria del cine: continúa interesada en diferentes proyectos que no terminan de cuajar, además de trabajar en radio y televisión. Su retirada definitiva tuvo lugar en 1962. A partir de entonces se centra en sus actividades filantrópicas y en promocionar al Partido republicano y a la Iglesia Católica. 

En 1965 muere su marido Francis Griffin, con el que llevaba casada desde 1927. Ambos adoptaron una niña en 1936, Mary Frances. Retirada de la vida pública en sus últimos años, Irene Dunne murió a causa de un infarto el 4 de septiembre de 1990, a los 91 años. Fue enterrada en el Calvary Cemetery de Los Angeles, y en su lápida figura una fecha de nacimiento incorrecta:

Reina primero del melodrama y luego de la comedia elegante pero no por ello menos alocada, Irene Dunne fue una de las más destacables estrellas de cine de los años 30, aunque no sea una de las más recordadas. Pero algunas de sus comedias y esa primera versión de “Tú y yo” la mantienen todavía viva en la memoria de los cinéfilos.

Un comentario sobre “120 años del nacimiento de Irene Dunne (20-12-2018)”

  1. Buen artículo. Irene Dunne es mi actriz favorita del cine clásico. Sin dudas fue injusto que no ganara ningún Oscar y que ni siquiera recibiera uno honorífico. Cary Grant dijo que entre todas sus co-stars Irene era la que tenia el mejor “timing” para la comedia, también dijo:”Era tan buena que hacía que la comedia pareciera fácil. Si lo hubiera hecho parecer tan difícil como realmente es, habría ganado su Oscar”.
    Lamentablemente no es tan apreciada hoy en día.

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