120 años del nacimiento de Erich Wolfgang Korngold (29-05-2017)


A veces, cuando alguien no consigue triunfar en el ámbito en el que trabaja, lo mejor que puede hacer es buscar otro ámbito en el que trabajar. Y eso fue lo que le pasó al personaje que nos ocupa hoy, Erich Wolfgang Korngold: viendo que no conseguía triunfar en el mundo de la ópera y la música sinfónica, se mudó a Hollywood y revolucionó el mundo de las bandas sonoras, convirtiéndose así en uno de los compositores más destacados del siglo XX, aunque una figura que está siendo recuperada al nivel que le corresponde en los últimos años.




Erich Wolfgang Korngold nació el 29 de mayo de 1897 en Brno, Chequia (por aquel entonces llamada Brünn, parte del Imperio Austro-Húngaro), en el seno de una familia judía. Niño prodigio en el ámbito musical, recibió las primeras lecciones musicales de su padre, el crítico musical Julios Korngold. La familia se traslada a Viena en 1901, y ya por esas fechas el pequeño Erich es capaz de reproducir cualquier melodía que escuche en el piano, y a los 7 años comienza a componer. De hecho, en 1908, con 11 años, compone su primera sonata para piano, de la que escuchamos el primer movimiento:

En 1909, Gustav Mahler escucha una obra suya, la cantata Gold, y se queda asombrado por el genio musical del joven. Tanto Mahler como Richard Strauss le aconsejan a su padre que deje que Erich estudie en el conservatorio, donde su profesor será Alexander von Zemlinsky. Una vez en el conservatorio, consigue estrenar un ballet que compuso con 11 años, “Der Schneemann”, que consigue un gran éxito en Viena, teniendo como público incluso al Emperador Francisco José:

Tras comenzar a estudiar con Zemlinsky, Erich Wolfgang Korngold compone música instrumental (una segunda sonata para piano) y de cámara (un trío con piano), además de realizar grabaciones como pianista. Pero con lo que sorprende a Zemlinsky es con su Obertura Schauspiel, de 1911, en la que muestra unas asombrosas dotes como orquestador de estilo tardorromántico:

En 1912 compone su Sinfonietta, orquestada en 1913, año en el que es estrenada, con gran éxito, por Felix Weingartner, incluyendo en su orquestación celesta, piano y una nutrida sección de percusión. Escuchamos el movimiento final de esta magnífica pieza orquestal:

En 1916, con sólo 19 años, estrena sus dos primeras obras, ambas de un único acto, “Der Ring des Polykrates” y “Violanta”, estrenadas conjuntamente en Munich el 28 de marzo de 1916, dirigidas por Bruno Walter. Escuchamos el final de “Violanta” con Eva Marton y Siegfried Jerusalem; atención especial al exquisito melodismo tan característico de la música de Korngold:

En los siguientes años trabaja en la música escénica de “Mucho ruido y pocas nueces”, que se estrena en 1920:

Pero 1920 es el año cumbre de Erich Wolfgang Korngold, ya que estrena su obra maestra, la maravillosa ópera “Die tote Stadt”, con libreto de su propio padre (bajo el pseudónimo de Paul Schott), una obra que dramáticamente cuenta con fuertes elementos simbolistas, pero que musicalmente, pese a su orquestación y cromatismo avanzados, sigue la estética del tardorromanticismo. La ópera se estrena el 4 de diciembre en Hamburgo, obteniendo de inmediato un enorme éxito que no cesaría hasta la llegada del nazismo y su prohibición a causa de la raza judía de Korngold. Esta ópera ha recuperado en parte su popularidad en los últimos años. Escuchamos primero la canción del barítono Pierrot, “Mein Sehnen, mein Wähnen”, maravillosamente cantada por Hermann Prey, en la que de nuevo observamos el delicado melodismo de Korngold:

Escuchamos también el fabuloso final de la ópera cantado por un agotado pero entregado James King:

Un final desolador con el que es imposible no emocionarse, aunque la sugerencia de esta representación del suicidio de Paul (repetida en otras ocasiones) no se especifica en el libreto. En todo caso, este final recupera la célebre canción de Marietta que seguía siendo popular incluso cuando la ópera estaba olvidada. Escuchamos esta canción que suena en el primer acto cantada por Lotte Lehmann y Richard Tauber:

Es una época dorada para Korngold, que recibe elogios de compositores como el mismísimo Giacomo Puccini (con el que comparte esa facilidad melódica tan característica de ambos) o Richard Strauss. Empieza a realizar arreglos de operetas de Johann Strauss II, contando a menudo con la colaboración de Richard Tauber y con dirección escénica de Max Reinhardt.

De sus composiciones posteriores destaca el Concierto para piano para mano izquierda, dedicado al pianista Paul Wittgenstein (hermano del filósofo Ludwig Wittgenstein), que había perdido su mano derecha durante la I Guerra Mundial, y que se estrena en 1923:

En 1924 se casa con la actriz y cantante Luzi von Sonnenthal, de la que llevaba enamorado desde los 19 años (y que era 3 años más joven que él). Tuvieron dos hijos,George y Ernst.

El 27 de octubre de 1927 estrena en Hamburgo su cuarta ópera, en la que llevaba años trabajando y que pensaba que iba a ser su obra maestra, “Das Wunder der Heliane”. Pero esta vez es un fracaso de público y crítica: acostumbrados a nuevas estéticas musicales, el estilo tardorromántico de Korngold suena a viejo, no aporta novedades del tipo que el público espera. Y, pese a todo, es otra gran obra de Erich Wolfgang Korngold, como podemos comprobar en el monólogo de la protagonista, “Ich gimg zu ihm”, que escuchamos cantado por Renée Fleming:

La decepción de Korngold por el fracaso de su obra es tal que en los años siguientes apenas compone música de cámara, centrándose en su faceta de arreglista de opereta. Pero todo cambiará gracias a su colaboración con Max Reinhardt.

Y es que Max Reinhardt, tras llevar a la escena “El sueño de una noche de verano” de William Shakespeare, es contratado para llevarla al cine en 1935. Será la primera película de la Metro basada en una obra literaria clásica, y para adaptar la música que había compuesto un siglo antes Felix Mendelssohn, Reinhardt (que dirige la película junto a William Dieterle) cuenta con Erich Wolfgang Korngold. La importancia de la partitura a lo largo de la cobra así una nueva relevancia:

 En vista del éxito, la Metro le contrata para componer nuevas bandas sonoras. Así, su primera banda sonora sinfónica completamente original será también en 1935, con “El capitán Blood”, película de aventuras piratas protagonizada por unos entonces desconocidos Errol Flynn y Olivia de Havilland:

Por esta película, Erich Wolfgang Korngold consigue su primera nominación al Oscar, además de un ventajoso contrato con la Metro. Así, en 1936 compondrá la música de “El caballero Adverse”, película protagonizada por Fredric March y Olivia de Havilland, en la que emplea una enorme partitura (la música no deja de sonar durante la primera media hora de película), lo que le convence de las posibilidades dramáticas de la composición de Bandas Sonoras:

Por esta partitura se lleva una nueva nominación al Oscar, y en esta ocasión se alza con el premio, aunque en estas fechas el Oscar a Mejor Banda Sonora se le entrega al estudio (la Warner en este caso) y no al compositor.

En 1937 le pone música a “El príncipe y el mendigo”, protagonizada por Errol Flynn, en la que es una de sus partituras cinematográficas más recordadas:

Pese a todo, Erich Wolfgang Korngold regresa a Viena, para poder concluir la composición de la que será su quinta y última ópera, “Die Katrin”, que termina en verano de 1937. La idea es estrenarla en Viena en marzo de 1938, pero presiones nazis, previas a la anexión, impiden su estreno por el origen judío de Korngold, por lo que la ópera se estrena finalmente en Estocolmo en 1939. Escuchamos a Anton Dermota cantar el “Wanderlied”:

En 1938 Korngold se encuentra en Viena, dirigiendo ópera, cuando es llamado por la Metro para componer la partitura de “Robin de los bosques”. Korngold decide trasladarse a América con su familia en el momento justo, ya que el 12 de marzo acababa de producirse el Anschluss, la anexión nazi de Austria, y la casa familiar había sido expropiada por su condición de judíos. Korngold fue consciente de que la composición de aquella banda sonora les salvó la vida a él y a su familia.

La película, dirigida por Michael Curtiz y protagonizada de nuevo por Errol Flynn y Olivia de Havilland (nombres a los que va muy asociado el de Korngold) es un enorme éxito, en buena medida gracias a una trabajadísima partitura con reminiscencias de Mahler, Strauss, Puccini y otros compositores tardorrománticos, además del empleo del leitmotiv wagneriano:

Por esta partitura, Korngold ganará su segundo Oscar, y en esta ocasión sí será al compositor a quien se le entrega el premio, por primera vez.

En 1939, Erich Wolfgang Korngold, que por contrato disfruta de unas envidiables condiciones laborales, que le permiten elegir los proyectos en los que quiere trabajar (para todas las demás ya tiene a Max Steiner), se empeña en componer la partitura de “Juarez”, drama histórico inspirado en la vida del presidente mexicano  Benito Juarez (interpretado en el film por Paul Muni) en su enfrentamiento con el Emperador Maximiliano de México (interpretado por Brian Aherne), que era además el hermano del Emperador Francisco José de Austria. El hecho de que Maximiliano fuera austriaco como él, además de la historia de amor con su mujer Carlota (interpretada por Bette Davis) son los principales motivos por lo que Korngold se empeña en trabajar en esta película, para la que compone una magnífica partitura, con temas de ritmos hispanos, así como un bellísimo tema de amor que incluye la habanera “La paloma”, que tiene una gran importancia a lo largo del film:

En 1939, Erich Wolfgang Korngold escribe también la partitura de “La vida privada de Elizabeth y Essex”, protagonizada por Errol Flynn y Bette Davis, en la que lleva a cabo su idea de componer bandas sonoras que son en realidad, según sus propias palabras, óperas sin palabras; es decir, que escuchando la música podemos seguir el desarrollo de la historia aún separando la música de la propia película:

En 1940 se estrena “El halcón de mar”, otra aventura de piratas con Errol Flynn, y otra de las partituras más destacadas de Korngold:

Su registro cambia completamente con “El lobo de mar”, drama marinero con un malvado capitán interpretado por Edward G. Robinson. La partitura de Erich Wolfgang Korngold es ahora mucho más oscura, mucho más tensa:

Pese a tener el privilegio de elegir en qué películas iba a participar, Korngold empieza a elegir mal y trabajar en películas hoy olvidadas (o sólo recordadas por su música). Ese es el caso de “King’s Row”, a la que Korngold dota de un tema principal realmente magnífico, una de sus mejores producciones:

En 1943 trabaja en una de sus partituras de carácter más romántico con “La ninfa constante”, pieza de gran belleza romántica para un drama romántico protagonizado por Charles Boyer y Joan Fontaine:

Mucho más dramática es su partitura para “Servidumbre humana”, de 1946:

En 1947, tras componer la banda sonora de “No me dejes”, Erich Wolfgang Korngold abandona el mundo del cine. Su padre, que había muerto en 1945, nunca aceptó la carrera de su hijo como compositor cinematográfico, esperando más de él, y su muerte le convenció de que debía volver a dedicarse a la música de concierto. Y comienza en 1946 con un Concierto para chelo inspirado en la partitura que había compuesto para la película “Decepción”, en la que precisamente el protagonista, Paul Henreid, es chelista. Es la primera ocasión en la que Korngold utiliza la música que compuso para sus bandas sonoras en obras concertísticas:

La que en mi opinión es su mejor obra llega en 1947: su concierto para violín, con tres movimientos, cada uno extraído de una de sus bandas sonoras: el primero, de “Juarez”; el segundo, de “El caballero Adverse”; y el tercero, de “El príncipe y el mendigo”. La espectacular belleza melódica del primer movimiento en una de las mejores muestras del talento melodista de Korngold. Escuchamos el concierto interpretado por Hilary Hahn:

Erich Wolfgang Korngold compone obras orquestales en su última etapa, de las que destaca su Sinfonía de 1953:

Erich Wolfgang Korngold regresa al cine en 1957 adaptando música de Wagner para el biopic que sobre el compositor alemán iba a dirigir William Dieterle, “Magic Fire”. Además de arreglos musicales y algo de música original, Korngold realiza un cameo sin acreditar como el director de orquesta Hans Richter, que podemos ver en esta escena:

Erich Wolfgang Korngold, que se había nacionalizado americano en 1943, vivía en Los Angeles, ciudad donde muere el 29 de noviembre de 1957, a los 60 años, sobrevivido por su madre, su hermano, su esposa y sus hijos. Fue enterrado en el Hollywood Forever Cemetery.

Korngold fue uno de los más fascinantes niños prodigio de la historia de la música, y uno de los fundadores (junto con Max Steiner) de las bandas sonoras sinfónicas, pero, por encima de todo, fue un excepcional compositor de ópera, algo que sólo recientemente estamos llegando a comprobar. Una de las figuras más sobresalientes del mundo de la música, en especial de la del siglo XX, aunque todavía le falte camino para ocupar el lugar que se merece un genio de su tamaño.



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