150 años del estreno de Il Guarany de Gomes (19-03-2020)

Hubo un tiempo en el que la figura de Carlos Gomes resultaba conocida entre el público operístico, en especial tras su irrupción en Italia en 1870 con “Il Guarany”, cuando se le consideró uno de los mejores operistas tras la retirada de Giuseppe Verdi. Hoy su nombre resulta absolutamente desconocido para la mayor parte del público operístico, lo que es una enorme injusticia. Por ese motivo aprovechamos el 150º aniversario del estreno de “Il Guarany” para conocer mejor la obra. 

Carlos Gomes era un compositor brasileño que había conseguido estrenar dos óperas a comienzos de los años 60 en Rio de Janeiro, consiguiendo un considerable éxito a nivel local, que le sirvió para que el Emperador Pedro II le conceda una beca para ampliar sus estudios de composición en Milán. Allí compuso un par de operetas (o revistas), pero pronto volvió su atención a algo más ambicioso, al género que le había llevado a Milán: la ópera. Escogiendo como base una novela de Jose de Alencar que posiblemente conocía ya de su etapa brasileña, Gomes podía así utilizar un tema de su país natal que le permitiera utilizar un colorido local y una temática política en la que estuviera cómodo: la positivicación de los nativos indios Guaraníes y de los conquistadores portugueses frente a los villanos de la historia, los españoles y los Aimorés. El Libreto fue escrito por Antonio Scalvini y Carlo d’Ormeville. 

El estreno tuvo lugar el 19 de marzo de 1870 en La Scala de Milán, siendo un rotundo éxito (Gomes sólo conseguiría un éxito similar, incluso mayor, con “Salvator Rosa”, pero en este caso en Génova), y la ópera se representó de inmediato en los principales teatros italianos y europeos, e incluso en Rio de Janeiro a finales del mismo año (Gomes regresó a su país para estrenarla). Con cierta popularidad todavía a comienzos del siglo XX (Caruso cantaba a menudo el dúo del primer acto), la ópera terminó cayendo en el olvido y a día de hoy es prácticamente imposible poder verla en vivo, incluso en Brasil. 

Antes de comenzar el repaso de la ópera dejamos, como siempre, un enlace del libreto, en este caso el original, sin traducción.

“Il Guarany” comienza con una obertura que es quizá el pasaje más conocido de la obra:

Comenzamos el I acto de Il Guarany. Estamos en Rio de Janeiro en 1560. Ante el castillo de Don Antonio escuchamos un coro de cazadores:

Llega al castillo un grupo de aventureros: el portugués Alvaro y los españoles Gonzales, Ruy y Alonso. Descubrimos que tanto Alonso como Gonzales están enamorados de Cecilia, la hija de Don Antonio, y la reacción de Gonzales al saberlo es negativa. Aparece entonces Antonio para darles la bienvenida. Está en situación difícil, ya que durante una cacería han matado por error a una Aimoré, y la tribu ahora busca venganza. Atacaron incluso a su hija Cecilia, pero fue salvada por un hombre al que Antonio llama:

Quien entra es, para sorpresa de todos, un indio: Peri, un Guaraní (el Guarany del título), hijo del rey de la tribu, leal a los portugueses. Trabaja ahora como explorador para Antonio, y le informa que los Aimorè han acampado cerca, tramando venganza:

Se escucha entonces la voz de Cecilia, que aparece feliz y enamorada. Escuchamos su cavatina “Gentile di cuore”:

Antonio le dice entonces que ha llegado el hombre con el que se va a casar, Alvaro. Cecilia se entristece al saberlo, lo que es notado por todos. Pero la hija acepta la voluntad del padre. Se escuchan entonces las campanas y Antonio dirige las plegarias, en las que suplican que desaparezca el odio de sus enemigos. Gonzales aprovecha la ocasión para tramar con Ruy y Alonso un ataque para raptar a Cecilia, pero Peri los escucha. Todos se disponen a luchar contra los Aimorè:

Se quedan solos Cecilia y Peri. Ella le pregunta por qué está ahí y al final termina confesándole que no quiere casarse con Alvaro, ya que está enamorada de él. Peri también le confiesa su amor y jura protegerla de los que quieren atacarla. Escuchamos el dúo “Sento una forza indomita”, con el que termina el primer acto de “Il Guarany”, cantado por José Carreras y Montserrat Caballé:

Comenzamos el segundo acto de “Il Guarany”. Estamos en una cueva en mitad de la selva. Llega Peri, consciente del peligro que Gonzales supone para Cecilia, ya que ha renunciado a todo lo que le pertenece como príncipe por su amor hacia ella. Escuchamos su aria “”Vanto io pur superba cuna” cantada por Plácido Domingo:

Peri se esconde al darse cuenta de que los conspiradores se acercan. Gonzales les cuenta a Alonso y Ruy que sabe dónde está oculto un tesoro, pero para compartirlo quiere que le ayuden a raptar a Cecilia. Cuando ellos lo juran aparece Peri. Mientras Ruy y Alonso huyen, Gonzales lo va a atacar, pero Peri lo desarma, y promete no matarlo si él jura marcharse de allí; Gonzales jura, y Peri se muestra satisfecho por haber salvado a Cecilia (iluso…). Escuchamos el dúo “Serpe vil” con PLácido Domingo y Carlos Álvarez: 

Mientras, Alonso y Ruy han regresado al campamento de los aventureros y consiguen la ayuda de los demás para llevar a cabo el plan de Gonzales, a cambio del tesoro prometido. Escuchamos el coro “L’oro è un ente sì giocondo”:

Llega entonces Gonzales. Al saber que cuenta con el apoyo de todos se apresura a llevar a cabo su plan esa misma noche, sabiendo que Peri puede frustrarlo, aunque se niega a contar lo sucedido. Todos cantan entonces la canción del aventurero, “Senza tetto, senza cuna”:

Cambiamos de escenario: estamos en la habitación ce Cecilia, esa misma noche. Cecilia se asoma a la ventana (abierta, naturalmente) para contemplar el cielo, y luego coge una guitarra y canta una canción de amor, antes de retirarse a su alcoba, cansada. Escuchamos su balada “C’era una volta un principe” cantada pro Krassimira Stoyanova:

Gonzales, que había estado escuchando la canción desde abajo, entra por la ventana cuando Cecilia se ha dormido, dispuesto a raptarla. Ella se despierta, él le confiesa su amor, pero ella lo rechaza y grita por ayuda. Una flecha que entra por la ventana hiere a Gonzales; la ha disparado Peri. Se escucha a los compañeros de Gonzales, pero llega Alvaro y se enfrenta a él.  Escuchamos el dúo “Donna, tu forse l’unica” cantado por Verónica Villarroel y Carlos Álvarez: 

Aparece Antonio, sorprendido al ver allí a los aventureros, y quiere saber quién es el traidor. Peri aparece y se lo revela: ese que sufre de rabia por haber fracasado, Gonzales. Lo ha herido, y esa herida hace que todos se den cuenta de que lo que cuenta el Guaraní es verdad. Antonio lo maldice, pero la rabia de Gonzales no hace sino aumentar. Está a punto de haber un enfrentamiento entre portugueses y aventureros cuando se informa que los Ayimorè atacan el castillo, lo que hace que tengan que postergar su enfrentamiento para luchar contra este nuevo enemigo común. Escuchamos el concertante final del II acto de “Il Guarany”:

Comenzamos el III acto de “Il Guarany”: estamos en el campamento de los Aimorè, cercano al castillo de Antonio, vencedores de la batalla, que han capturado a Cecilia. Los indios, pese a su victoria y al gran número de víctimas, prometen exterminar a todos los portugueses. Escuchamos el coro “Aspra, crudel, terribile”:

Cacico, el lider de los Aimorè, pide que le lleven a la prisionera, y al verla queda fascinado por su belleza. Los indios la quieren matar, pero él los detiene, y le promete a ella que será su reina. Escuchamos el dúo “Giovinetta, nello sguardo”, con Verónica Villarroel y Boris Martinovich:

Aparece entonces Peri, odiado por los Aimorè por su lealtad a los portugueses. Al confesar que ha ido para matar a cacico, éste lo condena a morir y ser devorado por los ancianos de la tribu, para horror de Cecilia. Escuchamos el trío “Or beni, insano” con Plácido Domingo, Verónica Villarroel y Boris Martinovich: 

Comienza entonces la ceremonia que precede al sacrificio de Peri, para la que Gomes compone un extenso ballet:

Cacico termina el ritual y le dice a Cecilia que le dé un beso a Peri antes de que muera, y los deja solos:

Cecilia le pregunta a Peri qué ha sido de su padre, y él le dice que está a salvo. Ella le insta a huir, pero él se niega, y se prepara para morir. Escuchamos el dúo “Perché di meste lagrime” con Plácido Domingo y Verónica Villarroel: 

Reaparece Cacico con los Aimorè, dispuesto a ejecutar a Peri. Inician una plegaria, por lo que todos se postran. Escuchamos la plegaria “O Dio degli Aimorè” cantada por Boris Martinovich:

Cuando Cacico va a matar a Peri se escucha un ruido: los portugueses atacan. Los Aimoré siguen a cacico, mientras Cecilia y Peri huyen al lado opuesto. Cacico cae muerto, y Cecilia se encuentra por fin con su padre. Escuchamos el final del III acto de “Il Guarany”:

Comenzamos el IV y último acto de “Il Guarany”. LOs conspiradores se encuentran en los subterráneos del castillo de Antonio. Esperan la llegada de Gonzales, mientras comentan que a Antonio le quedan pocos hombres fieles. Aparece Gonzales, y nos enteramos que Alvaro ha caído muerto en la batalla. Cecilia está a salvo. El plan ahora es entregar a Antonio a los Aimorè, vivo o muerto, mientras Gonzales se queda con Cecilia. Escuchamos la escena de conjura “In quest’ora suprema” cantada por Carlos Álvarez: 

Pero cuando todos se van aparece Antonio, que ha oído todo y se dispone a enfrentarse él solo a todos. Aparece Peri; Antonio le dice que huya, ya que va a destruir el castillo; Peri se niega, pero muestra un camino escondido para huir. Peri le dice que le deje huir con Cecilia, pero aunque Antonio está dispuesto, no puede hacerlo por no estar bautizado como cristiano. Peri reniega de sus creencias guaranís, por lo que Antonio lo “bautiza” de una forma poco convencional:

Aparece entonces Cecilia, y Antonio la empuja a salvarse junto a Peri. Ella informa que los Aimorè están atacando. Antonio confiesa entonces su plan de volar por los aires el castillo y a todos los que estén allí, por lo que ella tiene que huir con Peri, que ya comparte su fe. Cecilia se niega a abandonar a su padre, pero se escucha que los aventureros y los Aimorè se acercan y Antonio le pide a Peri que se la lleve. Nada más salir llegan los enemigos, y Antonio prende fuego a uno de los barriles de pólvora, saltando por los aires tanto él como todos sus enemigos. Escuchamos así el final de “Il Guarany”:

Por la exigua discografía, tenemos que omitir en esta ocasión el tradicional Reparto Ideal. 

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