170 años del estreno de Stiffelio de Verdi (16-11-2020)

“Stiffelio” es una de las óperas de Giuseppe Verdi que peor suerte ha tenido: argumentalmente adelantada a los gustos de la época, con problemas serios de censura, tuvo que ser rehecha en profundidad, por lo que la versión original permaneció más de un siglo en el más absoluto olvido. Y, sin embargo, es una obra interesantísima tanto a nivel musical como dramático. Por eso, cuando se cumplen 170 años del estreno, vamos a conocerla un poco mejor. 

Giuseppe Verdi viene de estrenar en 1849 “Luisa Miller” en Nápoles. El napolitano teatro San Carlo le ofrece un nuevo proyecto, pero el compositor lo rechaza: la censura en el reino borbónico es probablemente la más atroz de toda Europa, lo que limita excesivamente sus posibilidades artísticas. Verdi se pone en contacto con su editor, Giulio Riccordi, y piensa componer un Rey Lear vasado en el drama de Shakespeare, pero el proyecto no prosigue porque el libretista asignado, Salvattore Cammarano, no está a la altura del proyecto. 

La Fenice de Venecia tiene entonces interés en estrenar una ópera del compositor, que partiría de un libreto escrito por su libretista oficial, Francesco Maria Piave (que había colaborado con Verdi por primera vez en “Ernani“), siendo la obra elegida “Le roi s’amuse” de Victor Hugo (que dará lugar a “Rigoletto”). Será el propio Piave quien le presente a Verdi la obra “Le pasteur ou l’évangile au foyer” de Émile Souvestre y Eugène Bourgeois, drama estrenado en 1849. Verdi se siente atraído por los aspectos morales de la trama, que gira en torno a la relación entre un pastor protestante y su adúltera esposa, incluyendo una redención poco habitual en el mundo italiano, pero que Verdi volverá a tocar con “La Traviatta” (a diferencia del mundo germano, donde la idea de la redención es frecuente, por ejemplo, en la obra de Wagner). 

Verdi compone la ópera en los meses de verano de 1850, dejando la que será “Rigoletto” para después. La idea es estrenar “Stiffelio” fuera de Venecia, siendo Trieste la ciudad elegida. Controlada por los Habsburgo (como casi todo el norte de Italia), en un clima de cerrazón religiosa y maniqueísmo moral propio de la restauración absolutista. La censura no podía pasar la obra por alto, obligando a Verdi y Piave a realizar algunos cambios en la ópera para poderla estrenar. 

El estreno tuvo lugar en el Teatro Grande de Trieste (actualmente llamado Teatro Verdi) el 16 de noviembre de 1850, con poco éxito, en parte por las modificaciones impuestas por la censura, en parte porque el argumento no gustaba al público, acostumbrado a las historias de caballería medievales, que no tenía ganas de ver un drama doméstico decimonónico. Como no era infrecuente en la época, en otras representaciones se efetuaron modificaciones al libreto y la música, cambiando el contexto histórico, el argumento e incluso la música, sin autorización ni de Verdi ni de Piave. Finalmente, en 1857, Verdi y Piave reelaboran la obra, dando lugar a “Aroldo”, ambientada ahora en la edad media y con varios cambios musicales, especialmente del final (convertiro ahora en el IV acto). Así, “Stiffelio” pasa a ser sustituida en los escenarios por “Aroldo”, y desaparece hasta que, en los años 60 del siglo XX, se haya una partitura conservada en Nápoles, y la ópera volvió a ponerse en escena, al principio incompleta, con añadidos de “Aroldo”, hasta que se prepara la edición crítica de la ópera, estrenada en 1993. Desde entonces, si bien sigue sin ser una ópera popular, ha ido ganando terreno en las programaciones de los teatros, permitiendo a un público ahora carente de los prejuicios morales de la época disfrutar de su valía musical y dramática. 

Pasamos ya a repasar el argumento de la ópera, para lo que dejamos un enlace al libreto

“Stiffelio” comienza con una extensa obertura que ya nos adelanta algunos de los temas musicales que vamos a escuchar a lo largo de la ópera, y que escuchamos aquí dirigida por Lamberto Gardelli:

Comenzamos el I acto. Estamos en el castillo del conde Stankar, a orillas del río Salzbach (ergo, en la zona de Salzburgo, en Austria, o a lo sumo en el límite de la frontera bávara) a finales del siglo XVIII o comienzos del XIX. Un grupo de personas, encabezada por el ministro luterano Jorg, esperan el regreso de Stiffelio. Éste llega en ese momento, acompañado por su esposa Lina, hija de Stankar, para alegría de todos. Le informan que ha llegado un barquero, y Stiffelio dice que ha venido para consultarle sobre algo que vió: un hombre saltó desde la ventana del castillo al agua, estando en el castillo acompañado por una mujer, lo que despierta las sospechas de Stankar. Escuchamos el comienzo del I acto con Mario del Monaco como Stiffelio:

El barquero no reconoció al hombre, pero sí recogió unos papeles que perdió el fugitivo. Raffaele y Lina se dan cuenta de que su relación ha sido descubierta, pero Stiffelio prefiere quemar los papeles sin descubrir la identidad del pecador. Stankar descubre así la verdad pero guarda silencio. Raffaele quiere comunicarse en secreto con Lina, , mientras ella pide la ayuda de dios para salvarse, prometiendo no volver a recaer. Escuchamos la escena de nuevo con Mario del Monaco y Ángeles Gulín como Lina:

Llega un gripo de amigos de Stiffelio ensalzando sus virtudes, mientras Lina cae presa de los remordimientos, algo de lo que Raffaele es incapaz:

Todos se van, dejando solos a Stiffelio y Lina. Ella recuerda entonces cuando le conoció, fugitivo, buscando refugio en el castillo de Stankar, bajo el nombre de Rodolfo. Ella menciona cómo ha cambiado su vida desde entonces, pero él le responde que, en el tiempo que ha estado fuera, infeliz por estar sin ella, ha visto todo tipo de maldades y vicios, incluyendo corrupciones y adulterios. Pero ahora está feliz de volver a estar junto a ella, confiando en su fidelidad. Ella menciona el perdón, y él le dice que no es fácil perdonar. Recuerda que ese día es su aniversario, pero ve que ella no lleva el anillo, por lo que empieza a sospechar y se da cuenta de que ella es presa de remordimientos, lo que lo enfurece. Stankar viene a llamarlo porque todos lo esperan, y el protesta por no tener ni un momento de paz. Escuchamos el dúo con Mario del Monaco y Ángeles Gulín:

Lina se queda sola, asustada por no haber sido capaz de decir nada. Pide a dios que la perdone y ayude a que Stiffelio también la perdone. Escuchamos su preghiera “A te ascenda, o dio clemente”, cantada por Sylvia Sass:

Lina va escribir una carta a su esposo contándole lo sucedido, pero en ese momento entra su padre. Stankar piensa al principio que está escribiendo a su amante, pero entonces ve que le escribe a Stiffelio para contarle todo. Stankar se niega a permitir que su hija se lo cuente, ya que eso supondrá la perdidión de Stiffelio. Ella, en su lugar, debe cargar con la culpa y saber que no merece el amor que le da su marido. Viendo que su hija no está por la labor de callarse, pasa a insultarla, al sentirse deshonorado por la conducta de ella. Consigue así imponerse y obligar a su hija a callar, por el bien del honor de Stiffelio. Escuchamos el dúo de Lina y Stankar cantado por Ángeles Gulín y Giulio Fioravanti:

Cuando Stankar y Lina salen, Raffaele entra y esconde una carta para Lina en un libro cerrado con llave, el Mesías de Klopstock. Jorg, oculto, lo ve, por lo que descubre lo que sucede. Entra en ese momento Federico, primo de Lina, buscanto precisamente el Mesías de Klopstock:

Cambiamos de escena, estamos ahora en un salón del mismo castillo en el que se celebra una fiesta por el retorno de Stiffelio. Los invitados ensalzan su trabajo en favor de la igualdad, la paz y el amor. Llega Jorg, poco amigo de las fiestas, y le cuenta a Stiffelio lo que ha visto, pero no revela el autor de la carta, sino que dice que es quien lleva el libro, por lo que Stiffelio piensa que el amante de Lina es Federico. Escuchamos el coro y la siguiente escena con José Carreras como Stiffelio y Wladimiro Ganzarolli como Jorg:

Dorotea, prima de Lina y amante de Federico, le pregunta sobre el tema del sermón de esa noche, y Stiffelio, furioso, le responde que hablará sobre Judas y cargará contra todos los traidores. Aprovecha para arrebatarle a Federico el libro, pero al ver que está cerrado le obliga a abrirlo a Lina, que es la que tiene la llave:

Stiffelio titubea por un momento al saber que así descubrirá la traición de Lina, pero cuando Lina abre el libro, Stankar arrebata la carta y la destruye. Stiffelio está furioso con él, y LIna no consigue calmarlo. Stankar entonces reta a Raffaele a un duelo.  Escuchamos el final del I acto con Mario del Monaco, Ángeles Gulín y Giulio Fioravanti:

Comenzamos el II acto. Es de noche, y estamos en el cementerio junto al castillo, en el que se han citado Stankar y Raffaele para batirse en duelo. Lina, sola, está abatida por su culpa, y espera la llegada de Raffaele. Se dirige a la tumba de su madre, y le pide a ella, que siempre fue inocente, que llore por ella. Llega Raffaele, tranquilo porque Stiffelio sospecha de Federico, pero Lina le dice que, si de verdad la ama, le devuelva sus cartas y su anillo y se marche, y ante la negativa de él, le responde que entonces la hará una infeliz por siempre. Escuchamos la gran escena de Lina “Ah, dagli scanni eterei” cantada por Ángeles Gulín:

Raffaele se niega a irse. Llega Stankar, dispuesto al duelo, y echa de allí a Lina. Raffaele se niega a batirse con un anciano, pero Stankar consigue enfurecerlo al decir que no es en realidad un noble, sino un huérfano. Comienzan a batirse a muerte, pero Stiffelio, alertado por el ruido, llega a tiempo de frenarles. Stankar se niega a abandonar el duelo, y cuando ve que Raffaele le da la mano a Stiffelio le acusa de dar la mano a quien ha traicionado. Así Stiffelio descubre la verdad, y Lina no es capaz de decir nada para defenderse. Stankar sigue amenazando con matar a Raffaele, pero ahora es Stiffelio quien, consciente de lo que quería hacer Stankar, decide tomar su puesto en el duelo. Lo detiene Jorg, ya que el pueblo espera su sermón. Stiffelio no se siente capaz de hablar, pero Jorg le hace recapacitar, pero se niega a hablar de perdón y maldice a su traidora esposa. Escuchamos el final del II acto con PLácido Domingo como Stiffelio, Sharon Sweet como Lina y Vladimir Chernov como Stankar:

Comenzamos el III y último acto. Estamos en una sala del castillo de Stankar. Raffaele, a través de una carta, pide a Lina que huya con él. Stankar, sabiéndolo, decide suicidarse, ya que es incapaz de hacer frente al deshonor que le ha causado esa hija a la que creía inocente. Llega entonces Jorg, pensando encontrar a Stiffelio, pero Stankar le dice que no quiere ver a nadie. Jorg dice que cambiará de opinión cuando sepa que Raffaele, a quien acaba de encontrarse, va a ir al castillo en breves momentos, por lo que entra en la habitación de Stiffelio a hablar con él. Una vez solo de nuevo, en vez de suicidarse, Stankar decide matar a Raffaele. Escuchamos la escena de Stankar, dividida en varios vídeos, cantada por Matteo Manuguerra:

Stankar se va, y en ese momento salen Stiffelio y Jorg. Stiffelio le dice que avise a los fieles que irá a la iglesia en poco tiempo. Llega Raffaele y Jorg se va. Stiffelio rechaza reproches o venganzas, pide a un criado que avise a Lina para que vaya y sólo quiere saber lo que Raffaele haría si Lina fuera libre. Le pide entonces que se oculte en una habitación lateral para oir la conversación que va a tener con Lina:

Cuando llega Lina, Stiffelio le dice que llega el momento de que cada uno siga su camino por separado. Como él se casó bajo un nombre falso por su condición de fugitivo, pueden romper ese matrimonio, y él ya ha firmado. Lina, viendo que sus súplicas no tienen efecto, y que en vez de castigarla se limita a despreciarla, también firma. Escuchamos el dúo con Carreras y Sass:

Lina entonces le pide a Stiffelio que la escuche, no como su marido, sino como su confesor. Tras superar el rechazo de él, le confiesa entonces que él es su único amor, y que fue traicionada por Raffaele. Al enterarse, Stiffelio quiere matar a Raffaele, pero se le han adelantado, ya que Stankar acaba de asesinarlo, para así acallar al único que podía probar el engaño. Jorg llega para llamar a Stiffelio a la iglesia:

Stiffelio sigue a Jorg a la iglisia diciendo que Raffaele ha sido fulminado por el cielo como castigo a su traición. Lina se queda sola suplicando perdón:

Cambiamos de escena. Estamos ahora en la sencilla iglesia luterana de la que Stiffelio es pastor. Los fieles entran poco a poco, incluyendo a Lina y a Stankar, cada uno por su lado pidiendo perdón por sus pecados:

Llega Stiffelio para dar su sermón, confuso, y más al reconocer a su mujer entre los presentes. Sube entonces al mpúlpito y cuenta la historia de Jesús y la adúltera para, de esa forma, mostrar su perdón a su mujer, que grita de alegría. Escuchamos así la espectacular escena final de la ópera con Carreras como protagonista:

Con poca discografía, nos abstenemos de incluir un reparto ideal. 

Crónicas:

ABAO 2017

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