180 años del nacimiento de Piotr Ilich Tchaikovsky (07-05-2020)

Rusia en el siglo XIX asistió a un importante enfrentamiento cultural: por un lado las élites favorecían la cultura occidental, mientras otros elementos sociales buscaban desarrollar un arte ruso con características propias, libre de la influencia de occidente. Especialmente virulento fue el combate en el ámbito musical, donde el tradicionalista grupo de los 5 se oponía a los conservatorios de formación occidental y a su máximo exponente, Anton Rubinstein. Pero hubo alguien que, intentando mantenerse al margen de ambos movimientos, demostró que era necesaria la base académica occidental para poder desarrollar un estilo nacionalista propio. Cuando se cumplen 180 años de su nacimiento, recordamos a uno de los compositores más famosos de la historia ( y probablemente al más famoso de Rusia), Piotr Ilich Tchaikovsky.

Piotr Ilich Tchaikovsky nació el 7 de mayo de 1840 (25 de abril según el calendario juliano, que es el que se empleaba entonces en Rusia) en la localidad udmurta de Votkins, a escasos km de los montes Urales. Nació en el seno de una familia de clase media de origen diverso: su padre, ucraniano, mientras su madre tenía raíces francesas. Mostró desde temprana edad unas sorprendentes dotes musicales, pero sus padres prefirieron destinarlo a una carrera como funcionario, por lo que en 1850, con 10 años, lo enviaron a San Petersburgo para que estudiara en la Escuela Imperial de Jurisprudencia. Demasiado joven para acceder a ella, pasó dos años en un internado.

En 1854, dos años después de acceder a la Escuela de Jurisprudencia, muere su madre de cólera durante la tercera gran epidemia de esta enfermedad (Piotr moriría de la misma enfermedad durante la quinta epidemia). A Tchaikosvky le había afectado la distancia con su madre (había sido criado por una nodriza), lo que se acentuó tras su muerte. Su padre lo envía de nuevo a San Petersburgo con la esperanza de que las clases le ayuden a superar la pérdida. Su consuelo será un grupo de amigos que mantendrá durante toda su vida. También comienza a asistir a conciertos y a las representaciones operísticas, fundamentalmente de los grandes maestros italianos. 

Su padre accede a pagarle clases de piano en 1855, pero la poca fe de su profesor en él de nuevo alejan la posibilidad de dedicarse profesionalmente a la música. Así, en 1859 se gradúa en la Escuela de Jurisprudencia y comienza a trabajar como funcionario para el ministerio de justicia. 

En 1861 comienza a estudiar con el músico Nikolai Zaremba. Cuando en 1862 se funda el conservatorio de San Petersburgo, Zaremba pasa a ser uno de los profesores de esta nueva institución, y el joven Piotr se matricula en ella, empujado por el propio Zaremba. Allí tiene como uno de sus profesores al director del conservatorio, Anton Rubinstein. Consciente de que su futuro está en la música, renuncia a su puesto de trabajo como funcionario para poder dedicarse íntegramente a sus estudios musicales. Tras graduarse en 1865, Rubinstein le ofrece un puesto como profesor en el recién fundado Conservatorio de Moscú, algo que Tchaikovsky acepta. Se traslada a Moscú en 1866 y, además de trabajar como profesor de armonía, prosigue sus estudios musicales, en este caso con Nikolai Rubinstein, el hermano de Anton y director del conservatorio de Moscú. Por esa época comienza a componer obras de gran magnitud, destacando una sinfonía que Nikolai Rubinstein estrenará el 15 de febrero de 1868 con un cierto éxito, si bien las inseguridades y el perfeccionismo de Tchaikovsky le llevará a revisar la obra años después. Considerada una obra “inmadura”, esta 1ª sinfonía, “Sueños de invierno”, es una obra por la que tengo una predilección especial. Escuchamos la obra dirigida por Mariss Jansons:

En 1872, Piotr Ilich Tchaikovsky compone su segunda sinfonía, que llevará el título “Pequeña Rusia”, que es como se denominaba en la época a Ucrania. Para ello toma elementos melódicos extraídos del folklore ucraniano. Será de nuevo Nikolai Rubinstein quien dirija su estreno, el 7 de febrero de 1873. Escuchamos la sinfonía de nuevo bajo la batuta de Jansons:

Esta sinfonía alcanza un gran éxito, y es incluso admirada por el grupo de Los Cinco, hasta poco tiempo antes detractores de su obra. Los Cinco defendían la creación de una música rusa propia evitando la influencia occidental, por lo que se oponían a la formación académica de los conservatorios, y en especial a Anton Rubinstein. Como estudiante del conservatorio de San Petersburgo, Tchaikovsky había sido objeto de las críticas del grupo, en especial las de Cesar Cui, pero en 1867 Rubinstein se marcha de Rusia, lo que favorece una especie de tregua entre los Cinco y los compositores del conservatorio, entre ellos Tchaikovsky. 

Esta nueva relación con los Cinco culminará con la colaboración con Vladimir Stasov, crítico musical y fundador ideológico del grupo, para la composición del Poema Sinfónico “La tempestad”, basado en la obra teatral de Shakespeare. La colaboración fue complicada por las exigencias de Stasov sobre el desarrollo dramático de la obra, pero el resultado fue una obra sinfónica de gran envergadura que preludia obras más conocidas que Tchaikovsky compondrá años después. Escuchamos la obra dirigida por Vladimir Ashkenazy:

En lo que respecta al género operístico, Piotr Ilich Tchaikovsky se había estrenado en 1869 con “Voyevoda”, pero al año siguiente destruyó la partitura (que ha podido ser reconstruida a partir de las partes orquestales) y reutilizó parte para su siguiente ópera, “Oprichnik”, estrenada en abril de 1874, y de la que escuchamos las danzas sinfónicas:

En noviembre de 1874 Piotr Ilich Tchaikovsky comienza a componer un concierto para piano. Su intención es que el solista sea Nikolai Rubisntein, pero cuando éste ve la obra la rechaza por diferentes factores: Tchaikovsky no está acostumbrado a escribir obras de virtuosismo para el piano, y hay pasajes especialmente complicados, pero también la obra resulta demasiado innovadora para alguien tan conservador como Rubinstein. Sorprendentemente, para alguien con tan poca confianza en sí mismo como Tchaikovsky, termina la obra y se la envía a otro gran pianista, el alemán Hans von Bülow. Éste iba a iniciar una gira de conciertos por Estados Unidos, por lo que si el concierto fracasaba le pillaría lejos al compositor y a su público habitual. La obra, el famosos primer concierto para piano, fue estrenada por Bülow en Boston el 25 de octubre de 1875 con éxito de público, aunque no de crítica. Poco después la obra se estrena en Rusia, primero en MSan Petersburgo y espués en Moscú. En esta segunda ciudad el pianista es Sergei Taneyev, mientras el director de orquesta es Nikolai Rubinstein, quien cambia su opinión con respecto al concierto y lo interpreta con posterioridad. Como es habitual, Tchaikovsky revisó años después la obra. Escuchamos este primer concierto para piano en manos del pianista ruso Emil Gilels:

Apenas un mes después se estrena otra gran obra de Tchaikovsky, en este caso su tercera sinfonía, compuesta en verano de ese mismo año, y que lleva el nombre de “Polaca”. La escuchamos de nuevo bajo la batuta de Jansons:

El estreno de Piotr Ilich Tchaikovsky en uno de los géneros por los que es más conocido, el ballet, se produjo en 1877. En 1875, el director de los Teatros Imperiales de Moscú, Vladimir Begichev, le encarga la composición de un ballet sobre un libreto del que es posible que el propio Begichev fuera el autor. Se titulaba “El lago de los cisnes”. Tchaikovsky trabajó con entusiasmo en la obra, presentada en Moscú el 4 de marzo de 1877 con malas críticas, en parte a causa de la coreografía. Arreglos posteriores de Tchaikovsky y la nueva coreografía de Marius Petipa terminarían lanzando a la fama este ballet, del que escuchamos la suite dirigida por Mstislav Rostropovich:

Mientras, en 1876 había compuesto no pocas obras relevantes. Por un lado, una nueva incursión en la ópera, “Vakula el herrero”, que reformará años después con el nombre de Cherevitski”. Por otro, una obra de carácter patriótico para apoyar a Serbia en la guerra turco-serbia que estaba teniendo lugar. Rusia apoyaba a Serbia, y la Sociedad musical rusa le encargó esta obra a Tchaikovsky para estrenarse en un concierto destinado a recaudar fondos para la cruz roja. Escuchamos la obra dirigida por Leonard Bernstein:

También de 1876 es un nuevo poema sinfónico, extraído de la Divina Comedia de Dante, “Francesca da Rimini”, que dedica a su pupilo Taneyev. La obra se estrenó en 1877, dirigida por Nikolai Rubinstein. La escuchamos dirigida por Yevgeny Mravinsky:

Tambie´n en 1876 o 1877 Piotr Ilich Tchaikovsky compone una obra concertante para chelo y orquesta, las Variaciones sobre un tema rococó, destinadas al chelista alemán y profesor del conservatorio de Moscú Wilhelm Fitzenhaven. Fitzenhaven fue quien estrenó la obra a finales de 1877, pero con posterioridad realizaría unas alteraciones en el orden de la obra. La escuchamos con Rostropovich al chelo:

En 1877 Piotr Ilich Tchaikovsky comienza a recibir una considerable ayuda económica por parte de Nadezhda von Meck. Esta ayuda económica considerable le permitió dejar su puesto en el conservatorio de Moscú y dedicarse exclusivamente a la composición. Las cartas que se intercambiaba con Nadezhda, a quien no conocía en persona, arrojan mucha información sobre su obra, ya que ella se convirtió en su confidente. 

El 18 de julio de 1877 Piotr Ilich Tchaikovsky se casa con una antigua alumna suya, Antonina Miliukova, 9 años más joven. Tchaikovsky conocía perfectamente que era homosexual, por lo que este matrimonio probablemente se debió a un intento de evitar que su condición saliera a la luz, a parte de por presiones familiares. La relación no funcionó y le supuso una crisis a Tchaikovsky, que es enviado por uno de sus hermanos a una larga gira por Europa. Tras apenas 6 meses juntos, la pareja se separa definitivamente, aunque nunca se divorciarán. 

El colapso emocional que el matrimonio le supone a Tchaikovsky parece dar nueva fuerza a su obra compositiva. Antes de casarse había comenzado a trabajar en una nueva sinfonía, que termina durante su estancia europea. Esta cuarta sinfonía, que comienza el ciclo de las “Sinfonías del destino”, se abre con un tema que generalmente se asocia con esa idea del destino, de la que en este caso el compositor sale triunfante. La obra se estrena en Moscú el 22 de febrero de 1878, dirigida por Nikolai Rubinstein, y es un fracaso de crítica y público, situación que tardará unos años en cambiar hasta ser una obra muy frecuente en los conciertos sinfónicos. La escuchamos dirigida por Leonard Bernstein:

Los efectos de su matrimonio se dejan sentir también en una de sus principales obras de este periodo, la ópera “Eugene Oneguin“. De alguna forma Tchaikovsky se siente identificado con el protagonista de la novela de Pushkin, personaje al que desprecia por su comportamiento egoísta. La ópera se estrena en Moscú en 1879 dirigida por Nikolai Rubinstein. Siendo su ópera más famosa, hay no pocos pasajes que merecerían ser destacados, pero escucharemos solo dos. El primero, el monólogo de Lensky antes del duelo en el que su amigo Oneguin lo matará, cantada por un insuperable Sergei Lemeshev:

La otra escena que escuchamos es el aria de las cartas de Tatiana, cantada por Galina Vishnevskaya:

Durante su estancia en Clarens, a orillas del lago Leman, en Suiza, recibe la visita de un antiguo alumno suyo, el violinista Iosif Kotek (con el que es probable que mantenga una relación sentimental). Las obras que tocan juntos (Tchaikovsky al piano) le llevan a la idea de componer un concierto para violín. Pero el rechazo de Kotek a la obra, que la considera pobre, llevan al compositor a buscar otro violinista que lo interprete. La obra será estrenada finalmente en Viena el 4 de diciembre de 1881 por el violinista Adolph Brodsky, con críticas dispares (Hanslik lo pondrá a parir, como era habitual en él), pero la obra terminará alcanzando gran popularidad. Escuchamos el concierto con David Oistrakh al violín:

Entre las obras que compone Tchaikovsky durante sus años europeos se encuentra la primera suite para orquesta, que escuchamos dirigida por Dimitri Mitropoulos:

Compone también un segundo concierto para piano, destinado a ser estrenado por Nikolai Rubinstein, tras los problemas que tuvieron con el primero. Pero esta vez tampoco pudo ser, por un motivo totalmente distinto: la muerte de Rubinstein en 1881. Estrenado un año después, este segundo concierto no alzanzó la fama del primero. Rubinstein, en todo caso, si llegaría a estrenar otra obra de Tchaikovsky, el Capricho Italiano, obra compuesta durante un viaje a Roma y que se estrenó en Moscú el 18 de diciembre de 1880. Escuchamos esta obra dirigida por Leonard Bernstein:

También estrenada en Moscú en 1880 es la Serenata para cuerdas, que Tchaikovsky compone en imitación del estilo clásico de Mozart, a quien tanto admira. Escuchamos la obra dirigida por Mravinsky:

Al enterarse de la muerte de su amigo Nikolai Rubinstein, Piotr Ilich Tchaikovsky, que se encuentra en ese momento en Roma, compone un extenso trío para piano, violín y chelo, que se estrenará en Moscú en 1882. Escuchamos la obra con Leonid Kogan al violín, Mstislav Rostropovich al chelo y Emil Gilels al piano:

En 1880 Piotr Ilich Tchaikovsky había compuesto una obra conmemorativa. Con la espectativa de la inauguración de la Catedral de Cristo Salvador de Moscú y el 25º aniversario de la coronación del Zar Alejandro II, Tchaikovsky compone una obra de gran magnitud e impacto, que incluye repique de campanas y cañonazos, y que se inspira en la derrota de las tropas napoleónicas en la campaña rusa de 1812, la obra se conoce como “Obertura 1812”. Sin embargo, el asesinato del zar Alejandro II el 1 de marzo de 1881 echa por tierra los planes del estreno de la obra, que tendrá lugar al año siguiente sin tanta parafernalia, aunque hay versiones modernas que sí han incluido los cañonazos, como esta que vemos, dirigida por Yuri Termikanov:

En esta etapa europea Tchaikovsky compone además dos óperas, “La doncella de Orleans” y “Mazeppa”. Esta última, la más conocida de las dos, se basa en el poema Poltava de Pushkin, y Tchaikovsy la compuso entre 1881 y 1883, siendo estrenada en Moscú a comienzos de 1884. Escuchamos el aria del protagonista cantada por Pavel Lisitsian:

En 1883 compone su segunda suite orquestal, y en 1884 compone la tercera, estrenada en enero de 1885 en San Petersburgo, dirigida por Hans von Bülow, con enorme éxito. Escuchamos la obra dirigida por Lorin Maazel:

El éxito de este estreno y la concesión de la Orden de San Vladimiro por parte del nuevo Zar, Alejandro III, le hizo a Tchaikovsky ser consciente del apoyo oficial con el que contaba ahora en Rusia. El zar le llama para representar su ópera Eugene Oneguin no en el Teatro Marinskii, en el que se solían representar las óperas rusas, sino en el Bolshoy, en el que se solían representar las óperas italianas. Tchiakovsky era ahora el compositor más popular en San Petersburgo. Esto le decide a volver a Rusia. Y allí, nada más llegar, recibe un encargo de Balakirev: componer una obra sinfónica inspirada en el Manfred de Lord Byron. Para ello le hace llegar un programa creado por Stasov muchos años atrás, que Balakirev no fue capaz de realizar. Tchaikovsky compone así una sinfonía programática que se estrena en 1886. Escuchamos la obra dirigida por Vladimir Jurowski:

En 1888 Piotr Ilich Tchaikovsky compone una nueva sinfonía, numerada como la quinta. En ella escuchamos un tema, asociado al destino, de nuevo al comienzo de la obra, y que volveremos a escuchar en todos los movimientos, dando así gran presencia a la idea del destino dominante, al que en este caso no parece ser capaz de vencer con tanta facilidad. Estrenada a finales de año, es otra de las obras más populares del compositor. La escuchamos dirigida por Mravisky:

Interesado en componer un nuevo Ballet, colabora en esta nueva ocasión con Marius Petipa, quien le da instrucciones muy detalladas sobre el desarrollo de la obra elegida: una adaptación del cuento de Perrault “La bella durmiente”. Estrenada en San Petersburgo el 15 de enero de 1890, el estreno fue mucho mejor acogido que el de “El lago de los cisnes”. Escuchamos la suite del ballet dirigida por Mstislav Rostropovich:

En 1888 el Teatro Imperial de San Petersburgo se había puesto en contacto con Piotr Ilich Tchaikovsky para encargarle una ópera basada en “La dama de picas” de Pushkin. Tchaikovsky compuso la ópera a gran velocidad y participó activamente en la preparación del estreno, que tuvo lugar en el Teatro Mariinski de San Petersburgo el 19 de diciembre de 1890 con enorme éxito. De esta ópera escuchamos el aria de la Condesa, cantada por Martha Mödl:

Terminada la composición de “La dama de Picas”, Tchaikovsky se pone manos a la obra con una nueva ópera, también ambientada en Francia, pero en este caso en época medieval: Iolanta. La ópera obtuvo un razonable éxito tras el estreno, que tuvo lugar el 18 de diciembre de 1892, y es la tercera más popular del compositor. Escuchamos el aria del Rey rene cantada por Nicolai Ghiaurov:

Pero el mismo día en el que se estrenó Iolanta hubo otro estreno. Y es que a Tchaikovsky le habían encargado un programa doble de ópera y ballet. Para el ballet volvió a contar con un libreto de Marius Petipa, que adaptaba en este caso un cuento de ETA Hoffmann, partiendo de la adaptación realizada por Alejandro Dumas: El cascanueces. El ballet no tuvo mucho éxito en el estreno, pero sí lo tuvieron varios números musicales que formaron parte de una suite. Escuchamos la música completa, de la que destacan el Vals de las flores y el siguiente pas-a-deux, dirigida por Yannick Nezet-Seguin:

En verano de 1893, Piotr Ilich Tchaikovsky compone una nueva sinfonía, que dedica a su sobrino Vladimir, por quien al parecer siente una fuerte pasión. La obra es muy peculiar: un primer movimiento lento, de grandes dimensiones y un delicado lirismo, seguido por un movimiento con ritmo de danza y un tercer movimiento rápido. El cuarto movimiento, que debería ser rápido, es lento y desgarrador en su dramatismo. A la sinfonía se le da el apodo de “Patética”, y el propio Tchaikovsky dirige el estreno el 28 de octubre de 1893 en San Petersburgo, con un éxito razonable pese a la incomprensión del público. Escuchamos la 6ª sinfonía dirigida por Sergiu Celibidache:

Hay quien considera que esta sinfonía es una suerte de nota de suicidio. La cuestión es que 9 días después del estreno, el 6 de noviembre de 1893, Piotr Ilich Tchaikovsky moría en San Petersburgo, aparentemente víctoma del cólera que en esos días asolaba la ciudad, pero del que ya se sabía lo suficiente como para poder evitarlo, y más entre alguien de clase media como él. ¿A qué se debió su muerte? ¿Envenenamiento? ¿Suicidio? ¿Sentencia de muerte por un tribunal de honor? ¿Efectos de los excesos de su vida? ¿O un simple accidente? Demasiadas dudas para poder determinar la verdadera causa de la muerte. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio Tijvinskoye, como el de tantos otros grandes compositores rusos. 

La vena melódica de Piotr Ilich Tchaikovsky ha hecho que a menudo los críticos consideren su música “facilona”, “popular” (como si ser popular fuera malo per se), pero no cabe duda de que se trata de uno de los más destacados compositores de la historia, autor de numerosas obras memorables que aún seguimos escuchando con frecuencia en las salas de conciertos. 

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