20 años de la muerte de Alec Guinness (05-08-2020)

A veces sucede que una película (o saga) adquiere tal fama que sus intérpretes son conocidos por los papeles a menudo secundarios que interpretan en ella, en lugar de por papeles mucho más destacables que interpretaron a lo largo de su carrera. Un buen ejemplo de este fenómeno es Alec Guinness, recordado por ser Obi-Wan Kenoby en la trilogía original de Star Wars (magnífica interpretación la suya, obviamente), pero que nos dejó una filmografía que da para mucho más. Por ello, aprovechamos el 20º aniversario de su desaparición para repasarla. 

Alec Guinness nació el 2 de abril de 1914 en Londres, hijo de madre soltera y de padre desconocido, aunque él siempre sospechó que su padre era un banquero escocés que les visitaba en ocasiones y que se encargó de pagar su educación. 

En 1934 ya trabajaba en el mundo de la publicidad mientras estudiaba arte dramático, debutando ese año sobre las tablas. Ya en 1936 fue contratado para interpretar a Osric en la producción de Hamlet que producía y protagonizaba el mítico John Gielgud. Su prestigio como actor teatral, en especial de las obras de Shakespeare, va en aumento, y trabaja junto a actores como Gielgud, Laurence Olivier o Ralph Richardson en papeles secundarios, además de protagonizar Romeo y Julieta, Ricardo II, Macbeth o Hamlet (este último, en 1951). En 1939 incluso escribe una adaptación teatral de la novela “Grandes esperanzas” de Charles Dickens. 

En 1938 se casó con la actriz y escritora Merula Silvia Salaman, y en 1940 nació su hijo Mathhew, que se convertiría en actor. Alk año siguiente Alec Guinness se enrola en la marina para combatir en la II Guerra Mundial. Terminado el conflicto regresa a las tablas, pero su suerte cambia pronto dirigiéndole al cine. 

El director David Lean había visto las representaciones teatrales de “Grandes esperanzas” que había realizado Alec Guinness, que además interpretaba el papel de Herbert Pocket, el amigo del protagonista, y contó con él para interpretar el mismo papel en su adaptación cinematográfica, “Cadenas rotas”, junto al protagonista John Mills:

A partir de entonces, Alec Guinness se convirtió en uno de los actores favoritos del director británico, que contó con él en otras 5 películas. El siguiente proyecto de ambos fue, de hecho, “Oliver Twist”, adaptación de otra famosa obra de Dickens, en la que Guinness interpretaría a Fagin, en una caracterización controvertida por acentuar demasiado los rasgos judíos de un personaje no demasiado positivo, pero esto no impidió que su forma de interpretarlo fuera un referente para Fagins posteriores:

Además de por trabajar a las órdenes de David Lean, Alec Guinness destacó por ser uno de los principales actores de las comedias del estudio británico Earling. La primera de ellas fue “Ocho sentencias de muerte”, de 1949, en la que interpreta a 9 personajes diferentes, algunos de los cuales vemos en la siguiente escena:

Tras trabajar en 1950 en el drama “Las últimas vacaciones” y el drama de época “El diablillo y la reina” (demostrando lo bien que se le daban las películas ambientadas en el siglo XIX) interpretando a Benjamin Disraeli, en 1951 regresa a las comedias Earling con 2 títulos. El primero, “El hombre del traje blanco”, junto a otro actor asiduo del género, Cecil Parker:

La otra es “Oro en barras”, dirigida por Charles Crichton, comedia sobre un robo “perfecto” en la que trabaja junto a Stanley Holloway:

El éxito de esta película le vale una nominación al Oscar y ser conocido en Estados Unidos, si bien en los próximos años seguirá trabajando fundamentalmente en producciones británicas. 

Los siguientes años los pasa protagonizando diversas comedias y sus primeras incursiones en el cine bélico, antes de regresar a las comedias de la Earling con “El quinteto de la muerte”, genial comedia criminal en la que comparte pantalla con Cecilo Parker y con un todavía desconocido Peter Sellers:

Del mismo año destaca también “El prisionero” de Peter Glenville, thriller que protagoniza junto a Jack Hawkins, con quien había trabajado previamente en teatro:

En 1956 trabaja en su primera película americana, “El cisne”, comedia de época en la que comparte pantalla junto a Grace Kelly y Louis Jourdan:

En 1957 protagoniza el que quizá sea su mayor éxito, trabajando de nuevo a las órdenes de David Lean en el drama bélico “El puente sobre el río Kwai”, ambientado en Birmania durante la II Guerra Mundial, en la que interpreta a un prisionero británico que construye un puente para los japoneses, puente que los británicos tienen que construir. En esta película comparte protagonismo con William Holden y Jack Hawkins:

Este papel le valió su segunda nominación al Oscar, que esta vez ganaría. Por desgracia, no lo recogió él, ya que en su lugar fue Jean Simmons, con quien había trabajado en “Cadenas rotas”, aunque sin compartir escena (una lástima, por cierto, que nunca pudiéramos ver a la Simmons recoger un Oscar que hubiera ganado ella, una enorme injusticia):

En 1958 protagoniza la comedia “Un genio anda suelto” de Ronald Neame, para la que además escribe el guión, nominado al Oscar:

De 1959 es la comedia ambientada en el mundo del espionaje “Nuestro hombre en La Habana”m dirigida por Carol Reed y en la que comparte pantalla con Burl Ives, Maureen O’Hara o Ralph Richardson, entre otros:

Pero la carrera de Alec Guinness a partir de entonces se va a centrar más en el campo dramático, con el que había conseguido su Oscar, en lugar de a la comedia que le había hecho famoso, demostrando ser igualmente talentoso en ambos géneros. En 1960 protagoniza junto a John Mills el drama militar “Whisky y gloria” de Ronald Neame:

En 1962, David Lean vuelve a contar con Alec Guinness para un papel secundario en su nueva superproducción, “Lawrence de Arabia”. En este caso, su papel es el del príncipe árabe Faisal, futuro rey de Irak, aliado del protagonista, Peter O’Toole:

Más extenso será su papel en “Motín en el Defiant”, con historia muy similar a la famosa y contemporánea “Motín a bordo”, en la que interpreta al estricto capitán Crawford, al que se enfrentará el protagonista, Dirk Bogarde:

En 1964 forma parte del extenso reparto de la superproducción “La caída del Imperio Romano” de Anthony Mann, interpretando al emperador Marco Aurelio:

En 1965 vuelve a trabajar con David Lean, en este caso en “Doctor Zhivago”, interpretando en este caso al hermano del protagonista, Omar Shariff, cuya búsqueda de su sobrina, la hija que su hermano había tenido con su amante, Julie Christie, abre y cierra la película:

En 1966 participa en el film de espionaje “Conspiración en Berlín” de Michael Anderson, interpretando al superior del protagonista, George Segal, al que encarga encontrar al líder neo-nazi Max von Sydow:

En 1967 forma parte del reparto de “Los comediantes”, de Peter Glanville, adaptando la novela de Graham Greene ambientada en la dictadura haitiana a la que se enfrentan un grupo de extranjeros, entre ellos Richard Burton o Elizabeth Taylor, en la que interpreta a un charlatán británico que finge ser quien en realidad no es. Pese a la  trama muy interesante, su excesiva lentitud supuso que fuera un fracaso:

En 1970 tiene un breve papel, el del fantasma de Jacob Marley, en “Muchas gracias, Mr. Scrooge”, adaptación musical de “Un cuento de navidad” de Dickens dirigida por Ronald Neame y protagonizada por Albert Finney

Ese mismo año, Alec Guinness nos regala uno de sus mejores papeles, el del Rey Carlos I en “Cromwell”, frente a Richard Harris, en un papel lleno de sutiles matices que representan muy buen la falta de carácter del rey:

Dons años después, en 1972, interpreta al Papa Inocencio III en “Hermano sol hermana luna”, biografía de San Francisco de Asís que dirige Franco Zeffirelli:

En 1973 llegará uno de sus papeles más importantes, el que él consideró su mejor interpretación: el dictador alemán Adolf Hitler en “Hitler: los diez últimos días”, si bien la película es hoy muy poco conocida:

En 1976, Alec Guinness protagoniza la sátira de las historias criminales de Agatha Christie y similares “Un cadáver a los postres”, encabezando un reparto de lujo:

En 1977 su fama se verá enormemente incrementada. George Lucas ha escrito el guión de Star Wars (el actual episodio IV), lleno de rostros nuevos (Mark Hamill, Carrie Fisher o Harrison Ford), y necesita a un actor de prestigio para compensar. A Alec Guinness no le entusiasma la historia, pero las condiciones económicas muy ventajosas le animaron a rodarla, si bien parece que fue suya la idea de matar a su personaje, Obi-Wan Kenobi, el mentor del protagonista. Si bien rehusó publicitar el film, sus compañeros de rodaje alabaron su profesionalidad durante el rodaje, y de hecho le valió una nominación al Oscar, la tercera, en este caso como actor secundario:

Aunque su personaje de Obi-Wan muriera, Alec Guinness continuó apareciendo brevemente en las otras dos entregas de la trilogía, destacando su escena con Luke en “El retorno del Jedi”, de 1983: 

Pero a Alec Guinness todavía le quedaban algunos papeles interesantes por interpretar. En 1984, David Lean vuelve a contar con él (como había hecho en todas sus superproducciones con la excepción de “La hija de Ryan”, en la que probablemente no había ningún papel adecuado para él), en “Pasaje a la India”, en la que demuestra su versatilidad interpretando a un hindú:

En 1987 forma parte del muy británico elenco de “Un puñado de polvo”, volviendo a demostrar su gran adecuación para los personajes literarios británicos, en este caso de una novela de Evelyn Waugh:

Y en 1988 vuelve a trabajar en una adaptación de Dickens, en este caso “La pequeña Dorrit”, por la que recibirá una nueva nominación al Oscar, la cuarta y última, de nuevo como actor secundario:

Y en 1991 trabaja a las órdenes de un todavía desconocido director, Steven Soderbergh, en “Kafka, la verdad oculta”, protagonizada por Jeremy Irons. Su retirada del cine tiene lugar en 1995. Pero ya años antes, en 1980, había sido recompensado con un Oscar honorífico, algo poco habitual con un actor que ya había ganado uno en competición. Al menos en esta ocasión sí podemos verle recogiéndolo:

Enfermo de cáncer, Alec Guinness muere finalmente 6 años después de retirarse, el 5 de agosto de 2000, a los 86 años, en un hospital británico. Está enterrado en el cementerio de Petersfield junto a su esposa, que murió el mismo año. 

A Alec Guinness no le gustaba que se le recordara por su Obi-Wan. La cuestión no es que olvidemos este papel (Guinness está realmente magnífico), sino que conozcamos también sus otros, innumerables, papeles, de muy diverso registro, tanto cómicos como dramáticos, para descubrir a un grandísimo actor. 

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