20 años de la muerte de James Stewart (02-07-017)


Una carrera cinematográfica que se extiende por décadas, desde mediados de los años 30 hasta finales de los 70, participando en casi todos los géneros cinematográficos imaginables, desde la comedia al cine policíaco, el western, el drama romántico, la intriga o el cine biográfico, siendo además uno de los actores favoritos de directores de la talla de Frank Capra, John Ford o Alfred Hitchcock. Esta podría ser una buena forma de describir a James Stewart, el actor que hoy nos ocupa, en el 20º aniversario de su muerte.




James Maitland Stewart nació el 20 de mayo de 1908 en Indiana, estado de Pensilvania, siendo el primer hijo (tendría dos hermanas) de una pareja de origen escocés. Su padre tenía una ferretería, y esperaba que su hijo continuara en el negocio familiar, por lo que no quiso que recibiera clases de música, pese al talento de su madre como pianista. Finalmente aceptó un regalo para su hijo, un acordeón que aprendió rápidamente a tocar. Su talento musical apenas comenzaba a despuntar.

Pese a su timidez (algo que se notará en la pantalla durante toda su carrera), James Stewart forma parte del equipo de fútbol de su escuela, es miembro del coro y de la sociedad literaria, entre otras actividades. En casa se interesa por realizar maquetas y por la química, y su deseo es ser piloto, algo que abandona por la insistencia de su padre de ingresar en la Universidad de Princetown, en la que estudiará arquitectura. Pese a demostrar un gran talento en este área, durante sus estudios se interesa por el teatro, siendo invitado a la University Players, asociación veraniega de teatro, en la que coincidirá con Joshua Logan. En esta compañía participa en diversas representaciones en 1932, año en el que se gradúa en la Universidad.

Terminados los estudios, se traslada a Nueva York con la esperanza de realizar una carrera teatral, y allí compartirá apartamento con Joshua Logan y con un antiguo miembro de la University Players, Henry Fonda, de quien se hará un gran amigo. Debuta en Broadway con cierto éxito en un papel secundario en la obra “Goodbye again”, pero es época de crisis, y apenas consigue trabajar en nuevas obras. Mientras, Hollywood anda a la caza de talentos teatrales, y es descubierto por un agente de la Metro. Henry Fonda, recién trasladado a Hollywood, le anima a que siga sus pasos.

En 1935 consigue un contrato con la Metro, pero su principal trabajo es realizar pruebas de cámara con otras actrices, ya que por su aspecto y timidez le consideran poco apropiado para la pantalla. Su estreno en cine, en 1935, en “La voz que acusa”, protagonizada por Spencer Tracy, es un fracaso.

En 1936 tiene más éxito, con la opereta “Rose Marie” o su participación en la célebre serie de películas de Myrna Loy y William Powell iniciada con “La cena de los acusados” en “Ella, él y Asta”, y aparece bailando junto a Eleanor Powell en “Nacida para la danza”:

Por esas fechas mantiene un breve romance con Ginger Rogers, antes de mantener una relación con Margaret Sullavan (que previamente había estado brevemente casada con Henry Fonda), quien le consigue un papel protagonista junto a ella en el drama romántico “Cuando volvamos a amarnos”. Trabajar con ella le ayuda a conseguir confianza en sí mismo. Así consigue mejorar su situación en el estudio, y en 1937 protagoniza el remake del drama “El séptimo cielo” junto a Simone Simon:

En 1938 comete el “error” de mantener un romance con Norma Shearer, la esposa del productor Irving Thalverg, quien, quizá para alejarlo de su esposa, lo cede a la Columbia, en la que Frank Capra busca protagonista para su siguiente película, “Vive como quieras”, que protagoniza su actriz fetiche, Jean Arthur. Sin poder contar con Gary Cooper, Ronald Colman o Clark Gable, actores con los que había trabajado previamente, elige a James Stewart como protagonista de esta genial comedia en la que aparecen Lionel Barrymore, Edward Arnold o Donald Meek, entre otros:

La película es tal éxito que gana el Oscar a mejor película. Y Capra decide repetir con él como protagonista de “Caballero sin espada”, drama político con Jean Arthur y Claude Rains, en el que Stewart puede lucir su aspecto tímido en inocente que le va perfecto al personaje:

Por este papel James Stewart consigue su primera nominación al Oscar.

También en 1939 protagoniza su primer Western, de carácter más bien  cómico, “Arizona”, que protagoniza junto a Marlene Dietrich:

En 1940 vuelve a trabajar con Margaret Sullavan en “Tormenta mortal” y, más destacable, en la genial comedia de Ernst Lubitsch “El bazar de las sorpresas”, junto a Frank Morgan y Joseph Schildkraut:

Pero su mayor éxito en 1940 es “Historias de Filadelfia” de George Cukor, una screwball comedy que protagoniza junto a Katherine Hepburn y Cary Grant:

Por este papel consigue su segunda nominación al Oscar. El gran favorito para ganar ese año es su amigo Henry Fonda por “Las uvas de la ira”, pero, sorprendentemente, es James Stewart quien gana:

Protagoniza algunas comedias más en 1940 y 1941, hasta que el bombardeo de Pearl Harbour provoca la entrada de Estados Unidos en la II Guerra Mundial, y James Stewart se enrola en las fuerzas aéreas, donde alcanzará el rango de general.

Terminada la Guerra, su primera película en 5 años será su tercera y última colaboración con Frank Capra en la mítica “Qué bello es vivir”, en la que el ángel Clarence, interpretado por Henry Travers, le muestra el sentido que ha tenido su vida. Junto a Donna Reed, Thomas Mitchell y Lionel Barrymore, es una de las películas más famosas de la historia, y con esta escena final es casi imposible no emocionarse:

“Cada vez que suena una campana, un ángel consigue sus alas”…

Tercera nominación al Oscar, aunque la película sólo gana uno de los 6 Oscars a los que optaba, y además de tipo técnico.

En 1947 se produce la famosa pelea entre James Stewart y Henry Fonda por motivos políticos: James Stewart apoyaba al partido republicano, mientras Fonda era demócrata. Para evitar nuevos problemas, los dos amigos deciden no volver a hablar de política.

Sus siguientes películas en general son comedias que tienen poco éxito (entre ellas “Una encuesta llamada milagro”, junto a Henry Fonda), pero en 1948 trabaja por primera vez con Alfred Hitchcock en “La soga”, en la que dos alumnos suyos (John Dall y Farley Granger) asesinan por placer a otro compañero. La homosexualidad latente de todos los personajes pasó desapercibida para Stewart, que de haberse dado cuenta probablemente habría rechazado interpretar el papel:

En 1949 se casa, por única vez en su vida, con Gloria Hatrick, con la que tendrá 4 hijos. Permanecerán casados hasta la muerte de ella en 1994.

Tras acumular más fracasos, en 1950 protagoniza dos recordados western. El primero, “Flecha rota”, de Delmer Daves, historia de amor mestizo ambientada en el enfrentamiento americano contra los apaches:

El otro fue “Winchester 73”, primera colaboración con Anthony Mann, en la que interpreta a un hombre que busca al asesino de su padre, que resulta ser su propio hermano:

Aún así, su mayor éxito de 1950 será en la comedia dramática “El invisible Harvey”, de Henry Koster, en la que interpreta a un hombre que tiene como amigo imaginario a un enorme conejo, y por la que se lleva su cuarta nominación al Oscar:

En 1952 es uno de los protagonistas de la ambiciosa “El mayor espectáculo del mundo” de Cecil B. de Mille, ambientada en el mundo del circo y en la que interpreta a un payaso, siempre maquillado como tal, que tiene mucho que ocultar, en otra magistral interpretación:

Trabaja además en nuevos westerns dirigidos por Anthony Mann: “Horizontes lejanos” en 1952 y “Colorado Jim” en 1953. Ese mismo año interpreta al compositor Glenn Miller en “Música y lágrimas” , también dirigida por Anthony Mann y protagonizada junto a June Allyson, por la que se lleva una nominación al BAFTA:

En 1954 protagoniza otro western de Anthony Mann, “Tierras lejanas”, y vuelve a trabajar bajo las órdenes de Alfred Hitchcock, por segunda vez, en “La ventana indiscreta”, interpretando a un accidentado que, aburrido al no poder moverse, espía a sus vecinos y descubre un asesinato. Acompañado de Grace Kelly y Thelma Ritter, es una de las películas de Hitchcock con las que peor lo he pasado:

En 1955 trabaja de nuevo con Anthony Mann en otro de sus western más célebres, “El hombre de Laramie”, de nuevo interpretando a un hombre en busca de venganza:

En 1956 vuelve a trabajar con Alfred Hitchcock en el remake de una de sus obras de juventud, “El hombre que sabía demasiado”, junto a Doris Day:

En 1957 trabaja bajo las órdenes de Billy Wilder en “El héroe solitario”, biopic del piloto Charles Lindberg, que atravesó el Atlántico en 36 horas:

En 1958 trabaja por cuarta y última vez bajo las órdenes de Alfred Hitchcock en “Vértigo”, una de las mejores obras del director inglés, junto a una joven Kim Novak:

Pese al éxito de la película, Hitchcock no queda satisfecho, por la supuesta falta de química entre James Stewart y Kim Novak, a causa de la notable diferencia de edad. Por ello, para su próxima película, “Con la muerte en los talones”, prescinde de Stewart, que estaba muy interesado en protagonizarla, y cuenta con Cary Grant, que pese a ser mayor, aparenta menos edad que Stewart.

Esto no impidió que James Stewart protagonizara ese mismo 1958 otra película con Kim Novak, una comedia romántica (su último papel romántico), “Me enamoré de una bruja”:

Pero es cierto que, con 50 años, James Stewart ya no da la imagen de galán romántico. Por suerte, encuentra otras alternativas. En 1959 estrena la policíaca “FBI contra el imperio del crimen” y el drama judicial “Anatomía de un asesinato” de Otto Preminger:

Demostrando su enorme talento como actor dramático, se ve recompensado con su quinta y última nominación al Oscar.

En 1961 se estrena bajo las órdenes de John Ford en “Dos cabalgan juntos”, junto a Richard Widmark:

Pero su mejor colaboración con John Ford vendrá en 1962, con la genial “El hombre que mató a Liberty Valance”, en la que interpreta al joven idealista Ransom Stoddard, que tiene que enfrentarse a Liberty Valance (Lee Marvin). Al margen del error de casting (son demasiado mayores para los papeles que interpretan), Stewart se ve eclipsado por un John Wayne que nunca estuvo mejor. En todo caso, en mi opinión es el mejor western de Ford:

En 1962 trabaja también en la enorme “La conquista del Oeste” y protagoniza la comedia de Henry Koster “Un optimista de vacaciones”:

Con Henry Koster protagoniza otras dos comedias, “Regalo para soltero” de 1963 y “Querida Brigitte” en 1965, y en 1964 tiene un pequeño papel en “El gran combate” de John Ford. Destaca más en 1965 en “El vuelo del Fénix” de Robert Aldrich, como el piloto de un avión que sufre un accidente y queda atrapado en el Sahara:

Y también en 1965 colabora por primera vez con el director Andrew V. McLaglen en “El valle de la violencia”, ambientada en la guerra de secesión y en la que interpreta a un hombre contrario a la guerra:

Con McLaglen trabaja de nuevo en 1966 en “Una dama entre vaqueros” y “Bandolero” en 1968. Y en 1970 protagoniza junto a Henry Fonda el western cómico “El club social de Cheyenne” que dirige Gene Kelly:

A partir de ahí su trabajo en cine disminuye, mientras se pasa a la televisión, donde protagoniza su propio Show. De entre sus papeles posteriores más destacables destaca “El último pistolero” de Don Siegel, de 1976, donde trabaja de nuevo junto a John Wayne:

En 1977 participa en el film de catástrofes “Aeropuerto 77”:

Pero ni este ni sus dos últimos films, “La magia de Lassie” y “Detective privado”, junto a Robert Mitchum, ambos de 1978, tuvieron éxito. Tení más suerte en televisión, ya que en 1974 había ganado un Globo de Oro por su papel en la serie “Hawkins”. Su último papel fue en la película de televisión de 1983 “Derecho a elegir”, junto a Bette Davis. En 1985 recibe un Oscar Honorífico, que le entrega Cary Grant:

Con problemas de salud desde 1995, James Stewart enferma gravemente en 1997, cuando sus problemas respiratorios desembocan en una embolia pulmonar que le causa un paro cardíaco el 2 de junio de 1997. Tenía 89 años, y sus últimas palabras hablaban de encontrarse con su esposa, que había muerto 4 años antes. Fue enterrado en el Forest Lawn Memorial Park Cemetery de Glendale:

Con James Stewart se iba uno de los actores más famosos y polivalentes de la edad dorada de Hollywood, tan eficaz en la comedia como en el drama, protagonista de no pocas películas memorables. Además, siempre será recordado por protagonizar esa joya cinematográfica que es “Qué bello es vivir”, en un personaje que se parecía bastante a él mismo.



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