30 años del estreno de “The Phantom of the Opera” (09-10-2016)


No se puede negar el buen ojo que tiene el productor teatral Cameron Mackintosh: en 1981 había producido “Cats”, de Andrew Lloyd Weber, de gran éxito, y en 1985 produjo la adaptación musical de “Les Miserables” que lleva representándose sin interrupción desde entonces (y de la que ya hablamos aquí, cuando el año pasado por estas fechas se cumplió también su 30 aniversario). Pues bien, al año siguiente, en 1986, volvió a repetir el éxito con el estreno de un nuevo musical, de nuevo de Lloyd-Weber, “The Phantom of the Opera”, que hoy cumple 30 años y que también se ha representado ininterrumpidamente en el West End desde su estreno.




Ya en 1984, Andrew Lloyd-Weber le propuso a Mackintosh convertir en musical la novela “Le Fantôme de l’Opera” de Gaston Leroux, pero las versiones fílmicas anteriores de esta historia no les mostraron el camino para transformarla en obra escénica. No será hasta que Lloyd-Weber lea la novela cuando encuentre la forma de convertirla en musical.

Tras buscar sin éxito varios libretistas, la mayor parte del libreto lo realiza el por entonces desconocido Charles Hart, reelaborando el trabajo previo de Richard Stilgoe e incorporando nuevas partes. Aún así, se conservan también algunas partes de un libretista previo, Alan jay Lerner, que debió renunciar al trabajo por enfermedad. Oficialmente, el libreto es obra de Hart con letras adicionales de Stilgoe.

Un estreno extra-oficial se produjo en 1985 en casa del propio Lloyd-Weber, con una versión todavía no definitiva, siendo Colm Wilkinson (el primer Valjean de “Les Miserables”) el Fantasma y la esposa por aquel entonces de LLoyd-Weber, Sarah Brightman, Christine. Con los cambios que se introducirán desde entonces hasta el estreno se incluye la reducción de la máscara del fantasma, que antes le cubría toda la cara y le molestaba para cantar, a esa máscara de media cara que diseña Maria Björnson.

El estreno definitivo tiene lugar en el Her Majesty’s Theatre de Londres (donde se sigue representando y donde tuve ocasión de verlo hace 2 años y medio), el 9 de octubre de 1986, con Michael Crawford (en sustitución de Colm Wilkinson) como Fantasma, Sarah Brightman como Christine y Steve Burton como Raoul, quienes también estrenaron la obra en Broadway el 26 de enero de 1988. Colm Wilkinson la estrenará en 1989 en Toronto. Y si en el West End es la 3ª obra que más tiempo lleva representándose, en Broadway es la primera. Por su parte, la adaptación al cin, dirigida por Joel Schumacher, tiene lugar en 2004.

Comenzamos ya a repasar el argumento. Y comienzo dejando un enlace al libreto, por desgracia sólo el original inglés, sin traducción.

El musical cuenta con 2 actos, pero comienza con un prólogo que transcurre años después de la acción, en 1905. Estamos en París, donde se están subastando objetos encontrados en las ruinas del incendio que destruyó el teatro. El anciano vizconce Raoul compra una vieja caja de papel maché con la figurita de un mono. Entonces se subasta la lámpara de araña que causó el desastre. Escuchamos (por desgracia sólo escuchamos, no vemos) este prólogo en la versión cinematográfica:

Cuando encienden la lámpara, retrocedemos al momento de la acción, el París de 1881, mientras suena la Obertura del musical:

Estamos en pleno ensayo de la ópera “Hannibal” (obra inexistente pero que nos recuerda mucho a las óperas de Meyerbeer), donde la prima donna Carlotta berrea a gusto el papel principal. Entonces el director, Lefèvre, anuncia que se retira y que será sustituído por los señores André y Firmin, a quienes les llega una carta de un tal Fantasma para que respeten sus honorarios y sigan reservándole el palco que suele ocupar en la representaciones, algo a lo que ellos se niegan. Mientras tanto, un telón cae y casi aplasta a la Carlotta, que abandona la producción enfadada; todos los del teatro saben que el Fantasma está detrás del “accidente”. Ante la ausencia de soprano, Madame Giry, la directora del teatro, sugiere que el papel lo cante la joven Christine Daaé, a quien los propietarios reconocen como la hija de un famoso violinista sueco. Los directores le ponen a prueba, y ella canta el aria “Think of me”, que le escuchamos a Harriet Jones:

Vemos la misma escena en la versión fílmica, con Emmy Rossum como Christine:

De los ensayos hemos pasado directamente al estreno, donde Christine triunda. Y allí está el nuevo patrón de la ópera, Raoul, Vizconde Chagny, quien reconoce en Christine a la niña con la que solía jugar de niño.

Christine no había podido revelar el nombre de su maestro, y cuando, tras la función, su amiga Meg (la hija de Madame Giry) le pregunta por él, ella le dice que es un ángel que su padre le había prometido antes de morir que le visitaría. Escuchamos así el “Angel of music”, de nuevo con Emmy Rossum:

Raoul acude al camerino de Christine para felicitarla, peroen cuanto la deja sola una figura enmascarada aparece en el espejo: éste se abre y muestra un pasadizo por el que la enmascarada figura, el Ángel de la música, le conduce por los sótanos del teatro. Escuchamos el “The Phantom of the Opera” con Antonio Banderas y Sarah Brightman:

Una vez en el lugar donde reside el fantasma, este le cuenta como ella ha sido su fuente de inspiración y la atrae a su mundo de oscuridad, de noche, con la maravillosa “Music of the night”, que escucharemos en primer lugar en la voz de Michael Crawford, en la versión original, modificada posteriormente:

Antes de escuchar otras versiones de este monólogo, vamos a escuchar un pasaje de la ópera “La fanciulla del West” de Giacomo Puccini:

Yo descubrí esta ópera después que el musical, y cuando escuchaba este pasaje, decía: “Esto me suena…”. Pues sí, me sonaba a este “Music of the night”. Y no soy el único al que le pasa; en 1987, los herederos de Puccini demandaron a Lloyd-Weber por plagio. Finalmente llegaron a un acuerdo cuyas condiciones desconocemos.

Escuchamos algunas versiones más, y empezamos por la de Colm Wilkinson:

Wilkinson tiene problemas en los agudos, con una voz más baritonal que la de Crawford, y por eso hace la trampa de,en el La de “to BE”, transforma el sonido i en una e, más fácil para emitir un agudo.

Vemos ahora la versión de la película, con Gerard Butler:

Vamos ahora con el argentino Gerónimo Rauch, que fue a quien se lo escuché en vivo y que hace una versión maravillosa:

Como último añadido, un tanto heterodoxo, la versión de la boyband Collabro (que es que soy mu fan de ellos…):

Cuando Christine despierta por la mañana, consigue arrebatarle la máscara al fantasma, quien de inmediato se tapa la cara con las manos y la lleva de vuelta al teatro.

En el teatro, el tramoyista Bouquet cuenta que el fantasma usa lo que llama un “lazo Punjab” con el que estrangula a la gente. Mientras, con todos asustados por la desaparición de Christine, empiezan a recibir uno detrás de otros notas con distintos mensajes, pero nadie dice haberlas escritos, lo que provoca malentendidos y peleas. Vemos la escena de la película, con Simon Callow, Ciaran Hinds, Patrick Wilson, Miranda Richardson y Minnie Driver:

Según los mensajes, en la próxima producción de la ópera “Il mutto” (el mudo), el papel protagonista deberá recaer en Christine, mientras que Carlotta, que ha vuelto, será el mudo del título; si no hacen caso, habrá un gran desastre. Pero Carlotta estalla, y los propietarios consiguen convencerla, haciéndole la pelota, de que ella es la prima donna y que cantará el papel protagonista, haciendo caso omiso al Fantasma. Estamos así en el magnífico concertante “Primadonna”, del que de nuevo vemos la versión fílmica:

Se representa la ópera sin hacer caso a las exigencias del fantasma, y éste empieza su venganza haciendo que la Carlotta no pueda cantar, por lo que tiene que ser sustituida por Christine. Pero la venganza del fantasma no ha llegado a su fin, y en medio del escenario de golpe cae ahorcado Bouquet, provocando el pánico del público:

Christine consigue huir con Raoul a la azotea, donde le pide ayuda para librarse de su soledad y salir de la oscuridad. Es el bellísimo duo “All I ask of you”, que escuchamos primero en las voces de Sarah Brightman y Steve Barton (y después con Michale Crawford como el Fantasma):

Este es uno de los momentos más bellos de todo “The Phanton of the Opera”, interpretado por multitud de cantantes, convertido incluso en un monólogo en vez de un dúo, así que escucharemos alguna versión más, como esta con Michael Ball y Sierra Boggess:

Vamos ahora con la versión fílmica, con Emmy Rossum y Patrick Wilson (me encanta su Raoul, no olvidemos que él venía precisamente de cantar musicales):

Escuchamos ahora a Harriet Jones y a Sean Palmer:

Y una última, con Guido Balzaretti y Sofía Escobar:

Terminamos el 1º acto de “The Phantom of the opera” con la escena que sigue al dúo de la azotea. El Fantasma estaba escondido y ha oído la declaración de amor de Christine y Raoul, así que, preso de los celos y de la desesperación, jura vengarse. Vemos la escena de la película:

El segundo acto de “The Phantom of the Opera” empieza de forma muy festiva: hace 6 meses que no se tienen noticias del fantasma, desde el escándalo de “Il mutto”, y todos celebran el año nuevo con un baile de máscaras, mientras nos enteramos que Christine y Raoul se han comprometido en secreto. Vemos el magnífico “Masquerade” de la película:

Pero justo en el climax de ese baile de máscaras aparece un extraño personaje disfrazado de “La muerte roja” (basado en el relato de Edgar Allan Poe): es el Fantasma, que por fin aparece en público. Trae una nueva ópera que debe representarse en el teatro, “Don Juan Triunfante”, y da instrucciones precisas a los empresarios, a Raoul (más le vale alejarse del teatro… y de Christine, claro) y a los intérpretes, que serán Carlotta, Ubaldo Piangi (pareja de Carlotta), y, por supuesto, Christine, a quien recrimina su actitud; si no sigue sus instrucciones, lo lamentará. Y antes de que puedan atraparle, desaparece en una nube de humo:

En la película, en la escena que vemos hay dos añadidos: por un lado, la escena en la que Raoul sale tras el fantasma y casi muere en sus manos (o en su lazo, mejor dicho); por otro, la melodía que escuchamos cuando el Fantasma y Christine se miran, esa que se corta bruscamente cuando él ve el anillo de compromiso de ella colgado de su cuello. Sobre esa melodía ya hablaremos más adelante, es una canción que compuso Lloyd-Weber para la película.

Raoul consigue conocer el origen del Fantasma por parte de Madame Giry: ella le cuenta que de niño era una atracción de feria por su cara deforme, pero consiguió escapar asesinando a su “cuidador” que lo maltrataba y ella lo escondió en el teatro, dónde él pudo desarrollar toda su genialidad.

Raoul decide que lo mejor es seguir las instrucciones que ha dado el Fantasma, pero durante el estreno el teatro estará lleno de policías para poder así capturarlo por fin. Christine acepta a duras penas cooperar:

Interesante que justo al final escuchemos el tema de “Primadonna”… ¿Es Christine ya digna de ser considerada como tal?

En la película hay otro cambio, al meter esta escena justo antes de la representación de la ópera, metiendo antes la escena que en el musical va antes, y que vamos a escuchar ahora.

Mientras se producen los ensayos, Christine, perdida, va a la tumba de su padre buscando su consejo a través de ese “Ángel de la música” que él le prometió. Ella canta otro de los mejores momentos de todo “The Phantom of the Opera”, el monólogo “Wishing you were somehow here again”, que primero vemos en la escena de la película, en voz de Emmy Rossum:

Se lo escuchamos ahora a Sierra Bogges:

Y ahora a Harriet Jones:

Lo siento, ya sé que fue quien estrenó “The Phantom of the Opera”, pero paso de poner la versión de Sarah Brightman, que, la verdad, es una cantante que no me hace demasiada gracia.

Y terminamos escuchando esta canción en voz, nada menos, que de Montserrat Caballé:

Sí, los cantantes de ópera también se han interesado por “The Phantom of the Opera”, y si escuchar esto en voz de la Caballé se hace raro, hay que decir que esta canción la ha cantado hasta José Carreras (que por algo es amigo de Lloyd-Weber).

Tras cantar este aria, una voz sale de la tumba de su padre: es ese “Ángel de la música”, que no es otro que el Fantasma, que así busca atraerse otra vez a Christine. Pero cuando está a punto de conseguirlo, aparece Raoul para hacerle ver la realidad: el “Ángel de música” no es su padre, es el Fantasma que se aprovecha de que ella piense eso para poseerla. Y entonces el Fantasma les declara la guerra a ambos:

Para la película ya metemos un duelo a espada, que siempre queda muy vistoso…

Llega por fin el día del estreno, y con el teatro lleno de policías, el fantasma se prepara para su golpe final. Escuchamos parte de lo compuesto por el Fantasma para ese “Don Juan Triunfante”, musicalmente muy avanzado, lleno de disonancias:

Todos están inquietos. Pero sin que nadie se dé cuenta, en un breve momento en el que Ubaldo, que interpreta a Don Juan, sale del escenario, el Fantasma se abalanza sobre él y lo mata, para sustituirle en escena. Y entonces tiene su gran dúo con Christine, el “The point of no return”, otro de los grandes momentos de “The Phantom of the Opera”:

Lo mejor es el final, cuando volvemos a escuchar el tema de “All I ask of you”, en el que el Fantasma por fin abre su corazón: se siente sólo y busca que Christine sea quien le libre de esa soledad. Y ahí comete el error de llamarla Christine en lugar de llamarla por el nombre del personaje que interpreta. Ella ya ha reconocido que Don Juan es el fantasma.

Escuchamos ahora el dúo con Michael Crawford y Sarah Brightman:

Se lo escuchamos ahora a ese otro gran Fantasma que fue Colm Wilkinson, junto a Patti Coheneur:

Lo escuchamos ahora con Ramin Karimloo y Sierra Bogges:

Y por último, con Gerónimo Rauch y Harriet Jones:

Como ya hemos visto, justo al final Christine le quita la máscara al fantasma, dejando al descubierto su rostro deforme. Todos se preparan para detenerle, pero él consigue escapar a su guarida, llevándose consigo a Christine.

Y aquí comienza el impresionante final de “The Phantom of the Opera”. Y aquí vamos primero a ver el vídeo y luego comentamos. Vemos la escena final de la película en dos vídeos (creo que no hay corte entre ambos, no he encontrado nada mejor):

Comenzamos escuchando al Fantasma cantando el tema de la música de la noche, que retoma tras el diálogo con Christine. La noche es sinónimo de ese mundo oculto en el que vive el Fantasma, oculto de todos… descubrimos más sobre su origen, sabemos que hasta su madre lo abandonó y que ha sido rechazado por el mundo, por lo que además se le ha negado el placer de la carne, el haber podido encontrar el amor. Esa es la noche a la que tantas veces hace referencia.

Mientras, la policía, que ha encontrado el cadáver de Piangi, va en busca del Fantasma, y también lo hace por otro lado Raoul, que es guiado en un principio por Madame Giry, que cuando no se atreve a seguir le recuerda que mantenga siempre la mano al nivel de sus ojos, para evitar ser atrapado por el lazo del Fantasma.

Christine intenta calmar al Fantasma, pero entonces todo se lía, porque aparece Raoul. Y curiosamente escuchamos el tema que escuchábamos cuando Raoul planeaba atrapar el Fantasma: pues no, el atrapado ahora es Raoul, que suplica la libertad de Christine porque la ama. El Fantasma entonces deja claro que el culpable de todo es Raoul, y lo captura con su lazo.

Lo que escuchamos ahora es el tema de “The point of no return”, pero éste es el punto de no retorno en “The Phantom of the Opera”; Christine tiene que elegir: o pasa el resto de su vida con él, o Raoul muere. Christine le deja claro su desprecio, pero entre las súplicas de Raoul y las impaciencias del Fantasma, ella retoma el tema del ángel de la música, y finalmente consigue hacer entrar en razón al Fantasma, que se da cuenta de que está a punto de ser capturado. Les deja huir pidiéndoles que olviden todo lo que han visto mientras oímos el coro acercarse a por él.

El Fantasma entonces se detiene ante su cajita de música de papel maché con forma de mono tocando los platillos, su único recuero de infancia, que toca el tema de “Masquerade”. Pero ahora no es un frívolo tema de fiesta, es una cruel realidad: “Esconde tu rostro para que el mundo nunca te encuentre”. Esa melodía tan alegre al comienzo del II acto ahora es mucho más amarga (cuando vi “The phantom of the opera” en vivo me emocioné en este momento, cosa que hasta entonces no me había pasado).

Oímos los acordes de “All I ask of you”, el tema de amor del musical, cuando el Fantasma declara su amor por Christine. La pareja de amantes se alejan cantando de nuevo su amor con este mismo tema, y entonces el Fantasma vuelve a cantar, como dos veces antes, el final del tema, declarando que sin Christine, la música de la noche ha terminado. Pero entonces, a diferencia de las veces anteriores, su exclamación no termina con el tema del Fantasma (Paaaaam papapapam), sino con la melodía de “Music of the night”, esa música que ya no existe.

El fantasma huye, y cuando Meg Giry es la primera en entrar, lo único que encuentra es la famosa máscara del Fantasma.

La escena en la que Raoul casi se ahoga es una incorporación de la película, obviamente.

Vamos a escuchar otras versiones de este final, empezando por la de Michael Crawford, Sarah Brightman y Steve Barton:

Escuchamos ahora la versión del 25º aniversario con Ramin Karimloo, Sierra Bogges y Hadley Fraser:

Y por último, escuchamos a Gerónimo Rauch, Harriet Jones y Liam Tamne:

No hablaremos aquí de la secuela, “Love never dies”, que se estrenó en 2010. Pero sí que vamos a terminar con la bellísima canción que Andrew Lloyd-Weber compuso para la adaptación fólmica de “The Phantom of the Opera” de 2004, que sonaba durante los títulos de crédito, y que cantaba Minnie Driver, la Carlotta de la peli, que curiosamente no cantaba durante todo el musical (la doblaba Margaret Preece), y ahora podemos escuchar su voz de verdad en este “Learn to be lonely”, una canción que a mí me resulta super triste:

Tras este repaso al musical “The Phantom of the Opera”, una de las obras maestras del género (y seguramente el mejor musical de LLoyd-Weber, aunque habrá quien prefiera “Cats”), sólo espero que la próxima vez que vayáis a Londres no perdáis la ocasión de verlo en vivo. Merece la pena, y mucho.



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