30 años de la muerte de Trevor Howard (07-01-2018)


Estaba llamado a ser el galán por excelencia del cine romántico, pero un actor de origen teatral como él busca nuevos retos, papeles difíciles y huir del encasillamiento. Y así perdió la oportunidad de convertirse en estrella, pero en su lugar se convirtió en un actor de enorme prestigio gracias a un inusual talento interpretativo. Un día como hoy hace 30 años nos dejaba el británico Trevor Howard.




Trevor Wallace Howard-Smith nació el 29 de septiembre de 1913 en el pueblo de Cliftonville, en el extremo sureste de Inglaterra. En 1932 se matricula en la Royal Accademy of Dramatic Art, donde nada más terminar su primer año consigue el premio al mejor actor de su clase por su interpretación del Benedicto en “Much ado about nothing” de Shakespeare. Sin haber terminado todavía sus estudios en la Academia, debuta ya en el teatro profesional, en el que trabajará hasta el estallido de la II Guerra Mundial.

Tras servir en el ejército, regresa a los escenarios en 1943. Consigue además trabajar por primera vez en una película, con un secundario sin acreditar en “Hacia adelante”, film bélico de Carol Reed de 1944, año en el que además se casa con la actriz Helen Cherry, a la que conocía de haber trabajado juntos en teatro. Será el amor de su vida y permanecerán juntos hasta la muerte de él, aunque no tendrán hijos.

David Lean descubre al actor en su papel sin acreditar en la mencionada película de Carol Reed y convence a Noël Coward, autor de la obra teatral en la que se basará la película, para protagonizar la mítica “Breve encuentro”, junto a Celia Johnson. ES difícil imaginar un mejor debut cinematográfico que esta interpretación del Doctor que se enamora de una desconocida en una estación de tren, pese a estar los dos ya casados, lo que les obliga a tomar una decisión:

En 1946 protagoniza junto a una jovencísima Deborah Kerr el drama de espionaje “I see a dark stranger”:

En 1947 protagoniza la historia de cine negro “Me hicieron un fugitivo”, que obtiene un gran éxito:

En 1949 vuelve a trabajar con David Lean en el drama romántico “Amigos apasionados”, formando un triángulo amoroso con Ann Todd y Claude Rains, pero pese a buscar repetir el éxito de “Breve encuentro”, la película es un fracaso:

Más suerte tendrá en su segunda colaboración con Carol Reed, la famosísima “El tercer hombre”, protagonizada por Joseph Cotten y Alida Valli:

Trevor Howard trabaja por esas fechas siempre en cine británico, repitiendo incluso con Carol Reed en “Desterrado de las islas”, por lo que se convierte en uno de los actores más populares en Inglaterra, pero en 1955 debuta en Hollywood, con “El infierno de los héroes”. Y en 1956 interpreta al villano del film de aventuras “Huida hacia el sol”, protagonizada por Richard Widmark y Jane Greer:

De vuelta en Gran Bretaña, obtiene una nominación al BAFTA en 1958 por acompañar a William Holden y Sophia Loren en “La llave”, de nuevo dirigido por Carol Reed:

También en 1958 trabaja junto a Errol Flynn y Orson Welles en la aventura africana “Las raíces del cielo” de John Huston, en la que lucha contra la caza de elefantes:

En 1960 consigue su única nominación al Oscar por su interpretación de Walter Morel, el duro padre de Paul, protagonista de la obra “Hijos y amantes” de D. H. Lawrence que adapta Jack Cardiff. La nominación la recibe como mejor actor, pese a que el protagonista de la historia es su hijo, interpretado por un igualmente espléndido Dean Stockwell, acompañados ambos por la brillante Wendy Hiller:

Tras repetir con Jack Cardiff en 1962 con “El león”, junto a William Holden, se enfrenta a un nuevo reto nada fácil: dar vida al Capitán Bligh, del navío Bounty, en la nueva versión de “Rebelión a bordo” que filma Lewis Milestone. Reto por partida doble: por un lado, pesa mucho el recuerdo de la interpretación que hizo del personaje Charles Laughton en 1935 en “El motín del Bounty”, y por otro, por enfrentarse al protagonista, la estrella del momento Marlon Brando. En mi opinión, el reto está sobradamente superado en esta segunda parte (Trevor Howard es un actor que está a años luz del sobrevaloradísimo Brando), mientras en su enfrentamiento con Laughton el histrionismo de éste quizá le dé un puntito más a tan desagradable personaje, aunque Howard siga dándonos una interpretación magistral, como acostumbraba:

Cambiando de registro, en 1964 acompaña a Cary Grant y Leslie Caron en la comedia “Operación Whisky”:

En 1965 participa en el film bélico (género en el que va a participar a menudo) de Michael Anderson “Operación Crossbow”, con un reparto de lujo encabezado por George Peppard y Sophia Loren:

Secundario de lujo en grandes producciones, le tenemos junto a Yul Brynner en “La leyenda de un valiente” de 1967, drama de aventuras en la India dirigido por Ken Annakin:

En 1968 trabaja bajo las órdenes de Tony Richardson en “La última carga”, interpretando a Lord Cardigan, uno de los autores del desastre de la masacre de la brigada ligera en la Guerra de Crimea, presentando una visión muy negativa del personaje, mujeriego, malhablado, vividor y militarmente desastroso que no iba a agradar en Hollywood, enfrentándose al protagonista, David Hemmings:

De nuevo en el género bélico, participa en 1969 en “La batalla de Inglaterra” junto a un reparto de lujo, tan habitual en las superproducciones bélicas de la época:

Pero en 1970 llegará uno de sus mejores papeles (el mejor quizá) en la infravalorada “La hija de Ryan”, última colaboración con David Lean, el director que le lanzó a la fama, interpretando al cura del pueblo, uno de los pocos personajes que no se deja cegar por el odio hacia los ingleses al tratar el caso de la infidelidad de la hija de Ryan con un soldado inglés, pese a estar casada con un impecable Robert Mitchum:

Trevor Howard sigue trabajando como secundario en grandes películas, interpretando a Lord Cecil en “María, Reina de Escocia” junto a Vanessa Redgrave y Glenda Jackson, o al Papa León IV en “La Papisa Juana” junto a Liv Ullman y Franco Nero. Y en 1972 interpreta a Richard Wagner en el “Ludwig” de Luchino Visconti, historia de Luis II el Loco de Baviera protagonizada por Helmut Berger y Romy Schneider:

Por esas fechas participa incluso en films de terror, como “La casa nº 11”. Trabaja además en la película para televisión “El Conde de Montecristo” de 1975, que protagoniza Richard Chamberlain. Sigue trabajando en gran número de películas, generalmente en papeles menores, y en su mayoría olvidables, con excepciones como “Supermán”, interpretando a uno de los ancianos de Krypton, o “Gandhi”, de 1982, dirigida por Richard Attenborough, donde interpreta al juez que juzga por sedición al líder indio interpretado por Ben Kingsley:

En sus últimos años, Trevor Howard, que padece problemas de salud y es alcohólico, trabaja más en televisión, como en las miniseries “Pedro el Grande” y “Shaka Zulu”. Su último papel será en la película “El amanecer”, protagonizada por Anthony Hopkins, que se estrena en 1988.

Finalmente, sufriendo de cirrosis, Trevor Howard muere a causa de un fallo hepático el 7  de enero de 1988 en su residencia en el barrio londinense de Barnet, a los 74 años, siendo enterrado en la cercana iglesia de St. Peter.

Trevor Howard era uno de esos intérpretes salidos del teatro inglés, polivalentes, sobrios, sin miedo a ningún tipo de papel, acostumbrados a papeles que en Hollywood estarían prohibidos por la censura, capaz de resultar memorable como galán romántico o como villano, como héroe de guerra o como secundario de carácter. Un actor que estaba siempre impecable en cada papel que interpretaba.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.