40 años de la muerte de Charles Boyer (26-08-2018)


Fueron muchos los actores y actrices que vieron como sus carreras en el cine se arruinaban con la llegada del cine sonoro a causa de sus fuertes acentos extranjeros. Otros, en cambio, gracias a sus característicos timbres, vieron lanzada su carrera, pese a tener acentos igualmente marcados. Es el caso de Charles Boyer, quien hoy nos ocupa a causa del 40 aniversario de su desaparición.




Charles Boyer nació en el pueblo de Figeac, en la región francesa de Occitania, el 28 de agosto de 1899. Boyer era un chico tímido de pueblo, que tuvo su primer contacto con el cine a los 11 años, y con la interpretación durante la I Guerra Mundial, durante la cual, mientras trabajaba en un hospital militar, entretenía a los soldados con números cómicos. Poco después se trasladará a París para concluir sus estudios, pero su interés está ya puesto en el teatro. Así, gracias a su magnífica memoria, pudo sustituir de imprevisto al protagonista de una obra de teatro con la que obtuvo gran éxito.

Así, en los años 20 trabaja tanto en teatro como en películas mudas francesas, antes de firmar un contrato con la Metro en 1929. Pero sus papeles mudos en Estados Unidos son breves, y Boyer los realiza sólo por dinero. La llegada del cine sonoro cambiará su suerte, gracias a su profundo timbre, que le permitirá encarnar a galanes seductores. Llamará la atención por primera vez con un breve papel en “La pelirroja”, protagonizada por Jean Arthur, aunque su primer gran éxito será en Francia, gracias a la película “Liliom”, dirigida por Fritz Lang:

A partir de ahí, comienza a codearse con grandes actrizces de Hollywood: con Loretta Young en “Caravana”, con Claudette Colbert en “Mundos privados” o con Katherine Hepburn en “Corazones rotos”. Pero en 1936 regresará a Francia para trabajar bajo las órdenes de Anatole Litvak en “Sueños de príncipe”, en la que da vida al Archiduque Rodolfo de Habsburgo junto a Danielle Darrieux:

Sus papeles de seductor contrastan con su vida privada, alejada de Hollywood y sin escándalos, ya que en 1934 se casa con la actriz Pat Paterson, con la que permanecerá hasta la muerte de ella.

Su definitivo salto a la fama llega en 1936 con su monje fugitivo y atormentado que cae rendido ante Marlene Dietrich en uno de los primeros films en Technicolor, “El jardín de Alá”:

Y en 1937 llegará uno de sus mejores papeles y su primera nominación al Oscar, interpretando a Napoleón Bonaparte en “Maria Walewska”, junto a la gran Greta Garbo:

Estar a la altura de Greta Garbo nunca fue tarea fácil para sus partenaires, pero aquí Boyer está espléndido en un papel que le va como anillo al dedo.

Repite nominación al año siguiente por otro magnífico trabajo, interpretando al ladrón Pepe le Moko en “Argel” junto a Hedy Lamar:

Pero, en ambos casos, Spencer Tracy le arrebató el premio.

En 1939 protagoniza dos films junto a Irene Dunne. El primero es “Huracán”, drama romántico sobre un amor imposible:

La segunda es la versión original de “Tú y yo” que dirige, al igual que el remake, Leo McCarey, en una versión más melodramática que la que protagonizarán posteriormente Cary Grant y Deborah Kerr, pero que sigue contando con una escena final absolutamente memorable y emocionante:

En 1940 repite a las órdenes de Anatole Litvak en “El cielo y tú”, otro drama romántico en el que le acompaña, en esta ocasión, Bette Davis, ambos sospechosos del asesinato de la esposa de él, la nominada al Oscar Barbara O’Neil:

En 1941 interpreta al emigrante buscando la forma de entrar en Estados Unidos que se casa, por interés o por amor, con la inocente Olivia de Havilland en “Si no amaneciera”, otro drama romántico más en su trayectoria. Y, curiosamente, su siguiente pareja en la pantalla será la hermana de Olivia, Joan Fontaine, en la poco conocida, pero no por ello menos magnífica “La ninfa constante”:

En 1944 repite con Irene Dunne en la genial comedia “Otra vez juntos”, y cambia de registro en “Luz que agoniza”, drama de George Cukor en el que interpreta a un oscuro personaje que se casa con Ingrid Bergman por motivos más bien oscuros. Por este papel, recibirá su tercera nominación al Oscar, mientras la Bergman se llevará el premio a mejor actriz:

En 1945 comparte pantalla con Lauren Bacall en “Agente confidencial”, drama ambientado en la Guerra Civil Española en la que Boyer interpreta a un agente secreto encubierto como músico que viaja a Inglaterra para evitar que los franquistas se hagan con un cargamento de carbón, para lo que tiene que enfrentarse a unos temibles Peter Lorre y Katina Paxinou:

En 1946 cambia de registro en la alocada comedia “El pecado de Cluny Brown”, una de las últimas películas de Ernst Lubitsch, que protagoniza junto a Jennifer Jones:

En 1948 repite rodaje con Ingrid Bergman en “Arco de triunfo”, pero la película resulta ser un fracaso:

Charles Boyer se asusta, y comienza a preferir actuar como secundario. Así, participa en el film bélico de 1952 “Tempestad en Oriente”, protagonizado por Alan Ladd y Deborah Kerr:

Su trabajo en Hollywood se reduce, no así en Francia, donde en 1953 protagonizad “Madame de…” de Max Ophüls. En Hollywood, tras trabajar en 1958 en “Los bucaneros”, regresará por todo lo alto como Cesar en la deliciosa “Fanny”, comedia dramática en la que interpreta al camarero marsellés padre de un joven, Horst Buchholz, enamorado de la joven Fanny, Leslie Caron, pero ansioso por marchar a la mar, sin saber que ha dejado embarazada a su amada, que, para ocultar la vergüenza, se casará con un viejo rico, Maurice Chevalier, lo que traerá problemas futuros:

Por este papel, uno de los mejores de toda su carrera, Charles Boyer recibirá una última nominación al Oscar, de nuevo como protagonista. 4 nominaciones y ningún premio para uno de los mejores actores de Hollywood de los años 40… otra de esas cosas inexplicables.

En 1962 interpreta al padre del protagonista, Glenn Ford, en el remake que Vincente Minnelli dirige de “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”, otro fracaso pese a su espectacular reparto:

Pero todavía le queda carrera por delante a Charles Boyer, en televisión, pero también en cine, con un pequeño papel en “Cómo robar un millón y…” y con un papel de más enjundia en la memorable “Descalzos en el parque”, de 1967, como el excéntrico vecino de la pareja formada por Robert Redford y Jane Fonda:

Tras participar en “La loca de Chaillot”, con un interminable reparto, en 1973 participa en el remake musical de “Horizontes perdidos” que dirige Charles Jarrott, protagonizado por Peter Finch y Liv Ullman, interpretando al Gran Lama, aunque su personaje no canta:

En 1976 interpretará su último papel en “Nina”, de Vincente Minnelli.

Charles Boyer y Pat Paterson tuvieron un único hijo, Michael, que se suicidó tras ser abandonado por su novia a los 21 años, en 1965. Tiempo después, a Pat le diagnosticaron un tumor cerebral por el que moriría el 24 de agosto de 1978. Sólo dos días después, el galán seductor y granuja en la gran pantalla demostró que nada tenían que ver esos papeles con su forma de ser real, al suicidarse por una sobredosis de seconal, incapaz de vivir sin su esposa de toda la vida. Sería enterrado en el Holy Cross Cemetery de Los Angeles junto a su esposa y su hijo.

Maestro del melodrama romántico, con su profunda voz y su llamativo acento, Charles Boyer fue uno de los mejores actores de su época, no sólo en dramas románticos, sino también en comedias, demostrando siempre un talento fuera de lo común, incluso en algunas películas mediocres en las que participó. Es sin duda uno de los mejores símbolos de ese Hollywood que desapareció hace demasiado tiempo.



Un comentario sobre “40 años de la muerte de Charles Boyer (26-08-2018)”

  1. Bien, pero falto comentar la antologica parte de Boyer en “Thales of Manhattan” con la incomparable Rita Hayworth y el entonces genial Thomas Mitchell

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