50 años de la muerte de Fay Bainter (16-04-2018)


Ya hemos hablado en anteriores ocasiones de grandes estrellas de los años dorados de Hollywood que con los años han caído en el olvido. Esto es aún más remarcable entre esos grandes intérpretes especializados en papeles secundarios, y en un mundo tan machista como el de Hollywood, ser actriz y secundaria es un pecado que parece llevar adosada una damnatio memoriae eterna. Hoy vamos a intentar rescatar del olvido a una magnífica actriz secundaria del Hollywood dorado, aprovechando el 50 aniversario de su muerte: la actriz Fay Bainter.




Fay Okell Bainter nació el 7 de diciembre de 1893 en Los Angeles. Desde temprana edad se interesará en la interpretación: debuta en teatro en su California natal ya en 1908. En 1910 se enrola en una compañía itinerante y en 1912 debuta por fin en Broadway, donde con los años alcanzará una gran fama, dado su enorme talento.

El 8 de junio de 1921 se casa con Reginald Venable, oficial de la Marina americana, con quien permanecerá hasta su muerte en 1964. Tendrán un único hijo, también llamado Reginald, en 1926, que también será actor.

En vista de su éxito, en 1933, la MGM la convence para debutar en el cine, cosa que hará en febrero de 1934 con “The side of heaven”. Pero no volverá a Hollywood hasta 1937, año en el que estrenará varias películas, de entre las que destaca “Olivia”, de George Stevens, comedia de época en la que interpreta a la inocente hermana mayor de Katherine Hepburn, mujer astuta capaz de inventarse la existencia de una sobrina para poder seducir a su amado Franchot Tone:

Pero será en 1938 cuando alcance el éxito, gracias a dos papeles que la convertirán en la primera intérprete nominada al Oscar por dos papeles en un mismo año. El primero será como actriz protagonista, por “White Banners”, de Edmund Goulding, en la que interpreta a una criada que entra al servicio de una rica familia, encabezada por Claude Rains, pero que en realidad busca en secreto encontrar a su hijo secreto:

La segunda nominación será como mejor secundaria, por la genial “Jezabel” de William Wyler, en la que interpreta a la madre de Bette Davis, la única que intenta, fallidamente, hacerle entrar en razón y comprender que no puede hacer cualquier cosa con tal de recuperar el amor de Henry Fonda:

Y será por este papel por el que gane el Oscar.

Pese a haber sido nominada como mejor actriz protagonista, sus papeles posteriores van a ser a menudo de madre. Así será en 1940 en “El joven Edison”, interpretando a la madre del joven inventor, papel a cargo del genial Mickey Rooney:

También en 1940 será la madre de un jovencito William Holden (y la esposa de Thomas Mitchell) en esa mezcla de comedia costumbrista y melodrama dramático que es “Sinfonía de la vida”, adaptación de la premiada obra teatral de Thorton Wilde que dirige Sam Wood y que supone el debut cinematográfico de quien había sido la protagonista teatral, Martha Scott:

Tras participar en 1941 en el musical “Chicos de Broadway”, en 1942 trabaja en la primera película en la que trabajan juntos Katherine Hepburn y Spencer Tracy, “La mujer del año”, de George Stevens, en la que interpreta a una feminista. Y en 1943 repite como madre de Mickey Rooney en “La comedia humana”, drama (pese a lo que diga el título) dirigido por Clarence Brown:

En 1944 participa en el film negro “Aguas turbias”, interpretando a la tía de la protagonista, Merle Oberon. Y en 1945 es la madre de Jeanne Crain y Dick Haymes, y la esposa de Charles Winninger en “La feria del estado” adaptación musical de la película de 1933 “State fair” que componen directamente para el cine Richard Rodgers y Oscar Hammerstein, y en la que, curiosamente, ni Jeanne Crain ni Dana Andrews, los protagonistas, cantan ninguna de sus canciones, mientras que Fay Bainter (y otros, como Donald Meek o el ya mencionado Charles Winninger) sí que cantan sus pequeñas intervenciones:

En 1946 participa en el western “El virginiano” y comparte pantalla por primera vez con Danny Kaye en “El asombro de Broocklyn”, repitiendo con el mismo actor en 1947 en “La vida secreta de Walter Mitty”, en la que interpreta, como no, a su madre:

Fay Bainter apenas trabaja más en cine. En 1951 tiene un magnífico papel en “Cerca de mi corazón”, interpretando a la cariñosa pero firme directora del centro de adopción al que acude la pareja formada por Ray Milland y Gene Tierney en busca de un niño al que adoptar. Y en 1953 interpreta a la madre de Susan Hayward, que interpreta a la esposa del presidente Andrew Jackson, interpretado por Charlton Heston, en “La dama marcada”. Y tendrá un último papel en 1961 en el magnífico drama de William Wyler “La calumnia”, interpretando a la abuela (ya subimos de categoría) de la niña que acusa a dos profesoras, Shirley McLaine y Audrey Hepburn, de tener una escandalosa relación:

Fay Bainter, que había tenido dos nominaciones al Oscar en 1938, en los inicios de su carrera, tiene su tercera nominación por su última película. Su inmenso talento queda fuera de cualquier duda, pese a una filmografía no muy extensa y, a menudo, olvidada.

Apenas una aparición televisiva en 1962 en el Show de Donna Reed marcan su desaparición de la vida pública. Viuda desde 1964, sucumbe a una neumonía el 16 de abril de 1968 en Los Angeles, a los 74 años. Dado que su esposo era militar, ella fue enterrada a su lado en el Cementerio Nacional de Arlington.

Su nombre está casi completamente olvidado hoy día, pero Fay Bainter es una de esas actrices que llevaban la profesión en la sangre, que no buscaban fama, dinero o gloria, que eran actrices por profesión y por vocación, sin ningún adorno. Y fue su enorme talento el que le ayudó a sobrevivir y a hacerse un pequeño hueco en la memoria de algunos cinéfilos que recuerdan algunas de sus magníficas interpretaciones.



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