50 años de la muerte de Franz Waxman (24-02-2017)


Aunque quizá su nombre no sea uno de los más populares entre los compositores de bandas sonoras cinematográficas, Franz Waxman nos dejó un buen puñado de grandes partituras cinematográficas (algunas incluso incluidas entre las mejores de la historia del cine). Por eso hoy, en el 50 aniversario de su temprana muerte, queremos repasar su carrera.




El nombre de nacimiento de Franz Waxman era Franz Wachsmann, y nació el 24 de diciembre de 1906 en la ciudad silesia de Chorzow, que por aquella época pertenecía a Prusia (actualmente forma parte de Polonia), en el seno de una familia judía, de la que era el menor de los seis hermanos. Su padre era un industrial, y su familia no tenía inclinaciones musicales. Con 3 años sufrió un accidente que le afectará de por vida, ya que le caerá agua hirviendo de una estufa en la cara y afectará seriamente a su visión.

Desde niño Franz Waxman demostró un gran talento para la música, pero como su padre no veía un futuro musical en él se empeñó en que se dedicara a la banca, pero con el dinero que ganaba como cajero se pagaba lecciones musicales, hasta que en 1923, a los 16 años, se matricula en la Academia Musical de Dresde, donde estudia piano, composición y dirección de orquesta, mientras tocaba el piano en clubes de baile para sobrevivir y pagar sus estudios. Colaboró con una banda de jazz, Weintraub Syncopaters, cuando fue descubierto por el también compositor Frederick Hollander, quien además de presentarle al gran director de orquesta Bruno Walter, le ofreció trabajo como orquestador de la partitura que estaba escribiendo para “El ángel azul”, famosa película alemana dirigida por Josef von Sternberg y protagonizada por Marlene Dietrich.

El productor Erich Pommer, soprendido por su trabajo, le ofrece el que será su primer trabajo relevante como compositor cinematográfico, poniendo música a la película que Fritz Lang estaba rodando en Francia, tras huir de la Alemania Nazi, “Liliom”, estrenada en 1934:

En ese mismo año, Franz Waxman sufrió una paliza en Berlín por su condición de judío, por lo que se muda con su esposa a París. Pero Erich Pommer, también fugitivo de los nazis, estaba trabajando ya en Hollywood, y le llama para orquestar la música de la película en la que estaba trabajando, “Music in the air”.

En Hollywood el director de cine de terror James Whale, que había quedado sorprendido con su trabajo en “Liliom”, cuenta con él para la banda sonora de “La novia de Frankenstein”, para la que compone su primera gran partitura cinematográfica, en la que muestra sus dotes para incrementar con su música la tensión de las escenas:

Este trabajo le permite a Franz Waxman ser nombrado director musical de la Universal, pero a Waxman le interesa más seguir componiendo, por lo que abandona la Universal para trabajar en la Metro en 1936. En este estudio compone la partitura de otra película de terror, “Muñecos infernales”, en 1936, además de poner música a varias películas de Spencer Tracy, de entre las que destaca “Capitanes intrépidos” en 1937, lo que incluye una canción que ha pasado a la historia del cine:

Y la canción no fue nominada al Oscar… Spencer Tracy sí que ganará su primer Oscar por su maravillosa interpretación del pescador Manuel, el encargado de enseñar al malcriado Freddie Bartholomew. Siempre hay ganas de volver a ver esta película y escuchar cantar la mítica canción de Franz Waxman a Spencer Tracy.

En 1937 Waxman es cedido temporalmente al estudio de David O. Selznick para componer la banda sonora de “Los alegres vividores”, por la que recibe sus primeras dos nominaciones al Oscar. Continúa trabajando en la Metro, pero en 1940 vuelve a colaborar con Selznick para la que será la primera película americana del británico Alfred Hitchcock, la magistral “Rebecca”. La partitura que Franz Waxman escribe para esta película, de un magistral carácter etéreo pero no exenta de tensión, le lanzará definitivamente a la fama, llevándose además una nueva nominación al Oscar:

En 1940 trabaja en la Metro en la partitura de “Historias de Filadelfia”, y en 1941 compone para el mismo estudio la partitura de “El extraño caso del Dr. Jekyll”, de nuevo protagonizada por Spencer Tracy y que le vale una nueva nominación al Oscar. Pero no será la única nominación que tenga ese año, ya que también recibirá una nominación por la partitura de “Sospecha” de Alfred Hitchcock, director con el que colaboró en varias ocasiones.

En 1943 Franz Waxman abandona definitivamente la Metro para trabajar en la Warner, donde ya trabajan compositores de la talla de Max Steiner y Erich Wolfgang Korngold. Eso le quita posibilidades de trabajar en grandes proyectos, pero aún así nos deja partituras interesantes, como la romántica música de “Tener y no tener”, la primera película en la que trabajaron juntos Humphrey Bogart y Lauren Bacall, en 1945:

Ese mismo año es nominado de nuevo al Oscar por su trabajo en “Objetivo Birmania”, repitiendo nominación al año siguiente por “Humoresque”, para la que Waxman compone una “Fantasía de Carmen”para violín y orquesta a partir de los temas de la ópera de Bizet, que grabó el violinista Jascha Heifertz:

Pero su gran partitura en esa época llega de nuevo con una película de Alfred Hitchcock, “El proceso Paradine”, en la que aprovechando el uso del piano en la película, compone una magnífica rapsodia para piano y orquesta, demostrando su talento como compositor de corte clásico:

En 1947 funda también el Festival de Música de Los Ángeles, en el que se estrenan obras de grandes compositores clásicos (Stravinsky, Walton, Shostakovich y otros), así como obras de corte clásico de compositores cinematográficos, como el concierto de violín de Miklós Rózsa.

Como compositor cinematográfico destaca su trabajo en 1948 en la muy tensa “Voces de muerte”, en otra partitura que contribuye a aumentar la tensión de la película:

Pero el Oscar se le sigue resistiendo… hasta que compone la que posiblemente sea su gran obra maestra, la magistral partitura para “El crepúsculo de los dioses” de Billy Wilder:

Franz Waxman ganará uno de los tres Oscars que ganó la genial película de Wilder (es lo que tiene competir contra “Eva al desnudo”, dos grandes películas en un mismo año ponen las cosas muy difíciles):

Y Franz Waxman se convertirá en el primer compositor en ganar el Oscar dos años seguidos, ya que lo volverá a ganar en 1951 por la partitura de “Un lugar bajo el sol”, en la que incorpora elementos del jazz, música con la que estaba familiarizado desde joven:

En 1952 compone la bellísima partitura de “Vuelve, pequeña Sheba”, mientras en 1953 repite con Billy Wilder en “Traidor en el infierno”:

Y en 1954 compone la magnífica música de “Demetrius y los gladiadores”, con ese expectacular Gloria final para coro:

También en 1954 repite con Alfred Hitchcock en “La ventana indiscreta”, otra partitura de corte más jazzístico:

Y recibe una nominación al Oscar por su trabajo en “El caliz de oro”, esa película que estaba prohibido mencionar ante su protagonista, el entonces desconocido Paul Newman:

En 1955 compone la partitura de “Escala en Hawai”:

Y en 1957 compone la magistral banda sonora de “Peyton Place” (estúpidamente traducida al español como “Vidas borrascosas”), de corte clásico y gran belleza melódica, que extrañamente no se lleva una nominación al Oscar:

Por la que sí se lleva una nueva nominación es por “Historia de una monja”, de 1959, en una partitura tan grandiosa como la propia película:

En 1959 compone también el oratorio “Joshua”, compuesto en recuerdo a la muerte de su mujer, en el que demuestra su absoluto dominio de las formas clásicas y muestra influencia de la música judía:

Magnífica es igualmente su partitura para “Amanecer en Campobello”, biografía del presidente americano Franklin Roosevelt de 1960:

También en 1960 compone la épica partitura de “Cimarrón”:

Su última gran partitura cinematográfica, por la que recibirá su última nominación al Oscar, será la espectacular música de “Taras Bulba” en 1962:

Franz Waxman dedica en buena parte sus últimos años a componer “The song of Terezin”, obra coral basada en poemas escritos por niños encerrados en el campo de concentración de Terezin. No he encontrado fragmentos de esta obra en Youtube, pero podéis escucharla completa en Spotify.

Finalmente, el 24 de febrero de 1967, con 60 años recién cumplidos, Franz Waxman moría en Los Angeles víctima del cáncer. Su enorme legado de 150 bandas sonoras y 12 nominaciones al Oscar, por lo que bien merece la pena recuperar su figura, una de las más importantes entre los compositores cinematográficos del Hollywood clásico.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.