70 años de la muerte de Ernst Lubitsch (30-11-2017)


Rey absoluto de la comedia elegante y del musical operetístico del Hollywood dorado de los años 30 y 40, el nombre de Ernst Lubitsch sigue hoy día trayéndonos a la mente ese inmenso talento para la ironía que desprenden las innumerables películas que dirigió, pese a su temprana muerte, de la que hoy se cumplen 70 años.




Ernst Lubitsch nació en Berlín el 28 de enero de 1892, hijo de un sastre que quería que su hijo siguiera con la empresa familiar. Pero Lubitsch se sentía atraído por el teatro, por lo que en 1911 se enrola en la compañía teatral de Max Reinhardt, debutando en cine en 1913. Pero en 1916 debuta como director, y abandona paulatinamente su carrera interpretativa, que termina en 1920.

Su carrera como director de cine en Alemania combina comedias y dramas históricos, contando a menudo con la colaboración de actores tan prestigiosos como Pola Negri o Emil Jannings, que trabajarán para él en 1919 en “Madame duBarry”:

Con Pola Negri ya había trabajado en la famosa adaptación de “Carmen” que dirigió en 1918:

En 1920 dirige “Ana Bolena”, con Emil Jannings en el papel de Enrique VIII:

En 1922, Ernst Lubitsch, incómodo en la Alemania de post-guerra, se traslada a Estados Unidos, donde en 1923 es contratado por la actriz Mary Pickford para que la dirija en “Rosita, la cantante callejera”:

La película es un éxito, lo que le permite firmar un contrato con la Warner.  Destaca de su filmografía de cine mudo su adaptación de la obra de Oscar Wilde “El abanico de Lady Windermere”, que protagonizará el gran Ronald Colman:

Pero la Warner no aprovecha bien sus películas, así que Ernst Lubitsch rompe el acuerdo con la compañía y comienza a trabajar para otras productoras, como la Metro, para la que dirige en 1927 “El príncipe estudiante”, que protagonizan Ramon Novarro y Norma Shearer:

Está será su última película muda. Se estrena en el cine sonoro en 1928 con “The patriot”, hoy perdida pero que le valió la primera de las tres nominaciones al Oscar que recibirá a lo largo de su carrera, aunque no lo llegue a ganar nunca. La segunda nominación la recibirá en 1929 por “El desfile del amor”, comedia musical que supone su primera colaboración con Maurice Chevalier y Jeanette MacDonald:

En 1931 adapta la opereta de de Oscar Strauss “El teniente seductor”, comedia de enredos amorosos protagonizada por Maurice Chevalier, Miriam Hopkins y Claudette Colbert:

En 1932 vuelve a adaptar otra opereta de Oscar Strauss, en este caso en “Una hora contigo”, comedia sobre infidelidades matrimoniales que protagonizan dos de sus actores habituales, Maurice Chevalier y Jeanette MacDonald:

Ese mismo año, Ernst Lubitsch dirige su última película dramática, “Remordimiento”, pero tiene su mayor éxito con la genial comedia “Un ladrón en la alcoba”, protagonizada por Miriam Hopkins y Herbert Marshall, además de contar con uno de sus secundarios habituales, Edward Everett Horton:

En 1933 estrena su adaptación de la obra de Noël Coward “Una mujer para dos”, con un ménage-a-trois entre Fredric March, Miriam Hopkins y Gary Cooper:

La película consiguió pasar a duras penas la censura, pero será retirada del mercado poco después tras la implantación del ultracatólico Código Hays, que también hará desparecer “Un ladrón en mi alcoba”. Lubitsch, para sortear la censura, crea un estilo propio, conocido como “toque Lubitsch”, en el que sugiere con ironía situaciones que el espectador tendrá que imaginar, consiguiendo con ello mordaces críticas sociales y morales.

En 1934 dirigirá su último musical, la adaptación de la opereta de Franz Léhar “La viuda alegre”, menos problemática para la censura que las obras de Oscar Strauss, y que protagonizarán, de nuevo, Maurice Chevalier, Jeanette MacDonald y Edward Everett Horton:

En 1935, Ernst Lubitsch se casa por segunda vez, con la actriz británica Vivian Gaye, con la que tendrá a su única hija, Nicola, en 1938. En 1936 obtiene la ciudadanía estadounidense. También en 1935 se convierte en jefe de producción de la Paramount, pero su incapacidad para delegar, mientras se hace cargo de hasta seis películas la mismo tiempo, le llevan a renunciar un año después y volver a su labor como director, que retoma en 1937 con “Ángel”, protagonizada por Melvyn Douglas y Marlene Dietrich. Y en 1938 vuelve a trabajar con Gary Cooper y Claudette Colbert en “La octava mujer de Barba Azul”:

Pero su gran obra maestra llega en 1939, cuando por fin dirige a Greta Garbo en la que será la primera comedia de La divina, “Ninotchca”, genial sátira política entre comunismo y capitalismo que es famosa por ver a Garbo reír, junto a un no menos genial Melvyn Douglas:

El guión de la película está escrito, entre otros,por Billy Wilder, quien será un gran admirador de Lubitsch y su más digno heredero. Pero Lubitsch, incomprensiblemente, se queda sin nominación al Oscar.

En 1940 dirige otra de sus obras maestras, “El bazar de las sorpresas”, con James Stewart y Margaret Sullavan como dos compañeros de trabajo que no pueden ni verse pero que sin saberlo se aman por correspondencia:

Tras dirigir en 1941 la menor “Lo que piensan las mujeres”, divertida comedia con Melvyn Douglas, Merle Oberon y Burgess Meredith, en 1942 estrena otra de sus obras maestras, “Ser o no ser”, genial sátira política anti-nazi con Carole Lombard encabezando el reparto de una compañía teatral que trata de escapar de la Polonia ocupada por los nazis, teniendo que recurrir su director a la ayuda del militar amante de su mujer:

De nuevo, incomprensiblemente, se queda sin nominación al Oscar, cosa que sí conseguirá en 1943 con “El diablo dijo no”, comedia protagonizada por Don Ameche, en la que, tras morir, le cuenta al diablo su historia y este decide que no le corresponde ir al infierno:

El siguiente proyecto de Ernst Lubitsch será “La zarina”, remake de una anterior película muda suya, “Forbidden Paradise”, pero problemas de salud le llevan a abandonar el proyecto, que será concluido por Otto Preminger. Con la salud recuperada, en 1946 estrena su última película, la comedia “El pecado de Cluny Brown”, protagonizada por Charles Boyer y Jennifer Jones:

En 1947 recibe un Oscar honorífico cuando sus problemas de salud dejan claro que no optará a ganar el premio de otra forma. Y así es: mientras trabaja en “La dama del armiño”, sufre un infarto y muere el 30 de noviembre de 1947, siendo enterrado en Glendale. La película será terminada de nuevo por Otto Preminger y estrenada en 1948.

Ernst Lubitsch es a día de hoy un nombre poco menos que mítico, la imagen de un director de comedia irónico, sutil y lleno de chispa, alguien de quien tanto deberían aprender las grandes figuras de la comedia del Hollywood actual.



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