Auguste Renoir, el impresionista cumple 175 años (25-02-2016)


El trabajo de hoy no me resulta nada fácil, lo confieso. Es cierto que el impresionismo es el más “moderno” de los estilos artísticos que me gustan, pero es también un tema del que sé más bien poco. También es cierto que Auguste Renoir es quizá el menos ortodoxo de los impresionistas, y por ello podría ser el más interesante de todos ellos (aunque claro, esto también va en función de gustos, no se me solivianten los muchos fans de Van Gogh…). Vamos a ver qué chapucilla hacemos para repasar un poquito (intentaremos ser breves) su obra.




Auguste Renoir (en realidad llamado Pierre-Auguste Renoir) nace un día como hoy, 25 de febrero de 1841, en la ciudad de Limoges. siendo el sexto de los 7 hijos que tuvieron sus padres, un sastre y una costurera, que en 1844 se trasladaron a París buscando mejorar la pésima situación económica familiar. Ya desde niño Renoir mostró aptitudes para la pintura, y era frecuente que anduviera por los pasillos del Museo del Louvre, siendo el gran pintor romántico Eugène Delacroix el que más influirá en su arte.

En 1862 estudia en el taller de Charles Gleyre, donde entra en contacto con quienes serán sus grandes amigos en esa época de juventud: Claude Monet, Alfred Sisley y Frédéric Bazille. Tras el éxito en 1863 del “Almuerzo sobre la hierba” de Édouard Manet, los cuatro se trasladarán a la zona que éste frecuenta, al otro lado del Sena, al norte. Bazille, el que tenía una mejor situación económica, alquila un taller en el que puedan trabajar todos; Renoir, el más pobre, vive en la casa de Monet o en la de Sisley. Renoir pinta retratos de sus amigos, como “El matrimonio Sisley”, en el que ambas figuras están nítidamente trazadas (aunque de forma quizás un tanto torpe todavía) pero en el que vemos ya un fondo de árboles con las pinceladas imprecisas propias del impresionismo:

Sisley también le contrata para que pinte un retrato de su padre, con el fin de mejorar su situación económica. Al mismo tiempo, Bazille y Renoir se pintan mutuamente: el retrato que Bazille pintó de Renoir lo podéis ver en la parte superior del post. Renoir, por el contrario, pinta a Bazille en plena acción, pintando:

Como reacción al academicismo oficial francés, este grupo de jóvenes pintores prefiere salir del estudio y pintar al aire libre, para lo que encuentran un lugar ideal a orillas del Sena, en Chatu, a unos 14 km al oeste de París. Conoce además a su primera musa, Lise Tréhot (que será también su amante y con quien, al parecer, tendrá 2 hijos), a la que retrata en varias obras, como en “Lisa con sombrilla”, en el que ya se observa el abundante uso del blanco, que tanto gustará a los impresionistas, y el cuidado de la luz:

Como muestra de esa pintura al aire libre, llena de luz y color, vamos a ver “La Grenouillère”, en el que ya se aprecia completamente esa técnica impresionista de pincelada poco definida:

Bazille lleva tiempo hablando de reunir a sus compañeros en un grupo, pero en 1870 esta idea choca con un gran problema: estalla la Guerra Franco-Prusiana. Renoir es destinado a la caballería, pero una enfermedad le libra en seguida del servicio, y vuelve a París en 1871, donde se entera de que Bazille no ha tenido tanta suerte y había muerto en combate en 1870, lo que afecta profundamente a Renoir.

A su retorno de la guerra, Auguste Renoir retoma su trabajo, volviendo a temas que ya había trabajado antes, como las mujeres orientales (que en realidad eran francesas vestidas como si fueran árabes) y también a pintar paisajes o calles y rincones de su alrededor, como esta bella vista de “Le Pont-Neuf”, con un magnífico trabajo en lo que a luz y color respecta:

En 1874 por fin se realiza la primera exposición de ese grupo que será conocido como “los impresionistas”, nombre tomado de uno de los cuadros que presentó en dicha exposición Claude Monet, “Impresión, sol naciente” (esa idea que tenía Frédéric Bazille, pero al morir en la guerra unos años antes, el pobre nunca llegó a formar parte de este grupo). Renoir presentará en dicha exposición 7 obras: 6 cuadros y un pastel. De entre todos ellos, el que más llamó la atención fue probablemente “El palco”, en el que destaca la belleza con la que pinta el rostro de su modelo, Nini Lopez:

Auguste Renoir participará también en la segunda (1876) y la tercera exposición impresionista (1877), siendo en esta última e la que presenta una de sus obras maestras.

En 1873 Renoir se traslada a vivir al barrio de Montmartre, donde halla su inspiración en las calles y en el pequeño jardín que tiene junto a su casa. Desde ella puede ver el restaurante del Moulin de la Galette, y en él se inspira para pintar ese maravilloso “Baile en el Moulin de la Galette”, en el que juega con las sombras que producen las hojas de los árboles. Así, a diferencia de la segunda exposición, en la que presenta fundamentalmente retratos, en la tercera se anima a presentar, entre otras, esta obra:

Y es que si en algo se diferencia la obra de Auguste Renoir de la de otros impresionistas es que en sus cuadros siempre hay belleza y alegría. Y eso que no tuvo una vida fácil.

La década de los 80 presenta numerosos cambios en su obra. La crítica, muy conservadora, ataca la obra de los impresionistas, por lo que Renoir decide dejar de exponer junto a ellos, ya que, pese a su situación económica todavía miserable, ha conseguido algún éxito como pintor de retratos. Además, se suma una nueva preocupación: hacia 1880 conoce a Aline Charigot, que será su pareja (se casan en 1890), lo que supone que ahora tiene una familia que atender. Ello provoca un cambio en su estilo, que le lleva a realizar un dibujo mucho más definido, como se puede ver en el “Almuerzo de remeros”, otra de sus obras maestras, que pinta en 1881 en Chatou y en el que aparecen muchos de sus amigos (y también Aline) y que se expondrá en la séptima exposición impresionista (la primera en la que expone desde la tercera):

A principios de la década de los 80 viaja a Argelia, Italia y por diversos lugares de Francia, donde realiza numerosas pinturas. Además, esto le permite conocer la obra de otros artistas, como la de Rafael, que influirán en su obra.

Renoir está en crisis, siente que no sabe dibujar, y cambia su estilo, algo que se puede ver en este “los paraguas” que comenzó en 1881 en estilo claramente impresionista (la parte derecha del cuadro), mientras que lo concluye hacia 1886 con una figura mucho más nítida, más perfilada, en un estilo próximo al arte japonés:

Ya desde que, de niño, se paseaba por el Louvre, había admirado a los pintores Rococó francés, como Fragonard o Watteau, y la influencia de éstos se nota en los tonos que emplea en este “La tarde de los niños en Wargemont”:

Pero su gran referente en esta época sera Ingres (de ahí que se le llame a esta etapa “ingresca”), como bien se percibe en “Las grandes bañistas”, donde abandona el uso de la luz propia del impresionismo, destaca mucho más las figuras y cambia su paleta de colores, más fríos, menos potentes que en su etapa impresionista:

En 1885 había nacido el primer hijo que tuvo con Aline, con quien se casa en 1890. En 1894 tendrán a su segundo hijo, Jean Renoir (el famoso director de cine). En esta etapa su estilo de pinar vuelve a cambiar: ahora combinará tanto la estética impresionista como la ingresca. Esto lo podemos ver en esas “Muchachas al piano”, de 1892, que le traerá por fin el reconocimiento que llevaba años buscando:

Por esos años, una prima de su mujer, Gabrielle Renard, se va a vivir con la pareja para ayudar en el cuidado del pequeño Jean. Auguste Renoir les pintará en 1895:

Los comienzos del siglo XX son una etapa feliz en la vida de Auguste Renoir: hay exposiciones de sus obras en París, Londres o Nueva York, en 1900 es nombrado Caballero de la Legión de Honor y en 1901 nace su último hijo, Claude.

Pero Auguste Renoir nunca tuvo buena salud. Una caída mientras andaba en bicicleta en 1889 le causó una fractura del brazo derecho que degeneró en una artritis reumática que le causaba grandes dolores. Por ello, tras años en los que la familia Renoir pasaba temporadas en pueblos de la costa azul francesa buscando un clima favorable para Auguste, en 1903 se establecen en Cagnes-sur-Mer (cerca de Niza), donde comprarán una casa de campo que actualmente es un museo dedicado al pintor.

En esta etapa final, Auguste Renoir se centrará en dos tipos de pintura. Una de ellas es el retrato, que cultiva durante toda su vida. Por poner únicamente un ejemplo, veamos a su hijo Jean como cazador, pintado en 1910:

La otra temática más frecuente en la obra tardía de Renoir es el desnudo femenino, como en este “Juicio de Paris” de 1913-1914:

Pero Auguste Renoir está ya mayor, como podemos ver en este autorretrato de 1910:

Los últimos años de Renoir serán difíciles: su mujer, Aline, muere en 1915, y sus hijos mayores, Pierre y Jean, son heridos durante la I Guerra Mundial. Poco después de volver a visitar por última vez el Louvre y de ver en él algunas de sus obras, Auguste Renoir muere en su casa de Cagnes-sur-Mer el 3 de diciembre de 1919, a los 78 años, de una congestión pulmonar.

Con Auguste Renoir desaparece uno de los más importantes pintores de la primera etapa del impresionismo, y como ya mencioné al principio, quizá el más interesante de todos ellos. Quien quiera disfrutar de su obra lo mejor que puede hacer es visitar esa joya parisina que es el Musée d’Orsay, donde encontramos muchos cuadros suyos y de sus compañeros impresionistas. Merece la pena.



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