Centenario del nacimiento de Gene Tierney (19-11-2020)

Algunos de los más emblemáticos títulos cinematográficos de los años 40 tienen en común una protagonista femenina de enorme belleza y marcado carisma, que con una carrera cinematográfica bastante breve quedó tatuada en las retinas de los espectadores alcanzando la categoría de mito. Hoy, en el centenario de su nacimiento, recordamos a la actriz Gene Tierney. 

Gene Eliza Tierney nació en Brooklyn, Nueva York, el 19 de noviembre de 1920. Criada en el seno de una familia acomodada (su padre era vendedor de seguros), estudió en prestigiosas escuelas americanas y, entre 1936 y 1938, en Suiza. A su regreso a los Estados Unidos, durante una visita a la Costa Oeste, visitando los estudios de la Warner, el director Anatole Litvak se fijó en su belleza y le recomendó ser actriz, algo a lo que sus padres se negaron, ya que el contrato que le ofrecieron ofrecía poco dinero y además querían que fuera presentada en sociedad. 

Pero la vida social en seguida aburrió a Gene Tierney, que se decidió a ser actriz. Su padre entonces la matriculó en una academia teatral, Ya a finales de 1938 debutó en Broadway, alcanzando en seguida un considerable éxito. En 1939 firma un contrato con la Columbia, pero su primera película prevista se retrasa. Mientras tanto, rechaza al magnate Howard Hughes, quien, pese a ello, será un gran amigo suyo el resto de su vida. Roto el contrato con la Columbia sin filmar ni una película, regresa a Broadway. 

Pero en 1940 firma otro contrato, esta vez con la 20th Century Fox. Y esta vez no tiene problemas para conseguir rodar su primera película, con la que además entra en Hollywood por la puerta grande: “La venganza de Frank James” de Fritz Lang, en la que interpreta a la aspirante a periodista que se enamora del bandido protagonista, interpretado por el gran Henry Fonda. Como no hay otros vídeos en Youtube, no queda otra que compartir la película compltea:

En 1941 se casa con el diseñador de moda Oleg Cassini. Ese mismo año rueda varias películas: la cinta de aventuras “El renegado” junto a Paul Muni, el western “Belle Star”, “La ruta del tabaco” de John Ford, la intriga bélica ambientada en África “Cuando muere el día” y, quizá la más famosa, “El embrujo de Shanghai” de Josef von Sternberg:

En ninguna de estas películas tuvo, en todo caso, un papel relevante, como tampoco en las que rueda en 1942, excepto en “El hijo de la furia”, film histórico de aventuras en el que interpreta a la indígena polinesia de la que se enamora el protagonista, Tyrone Power, destacando de esta forma su belleza exótica:

El definitivo salto a la fama de Gene Tierney tendrá lugar en 1943, gracias a “El diablo dijo no”, comedia de Ernst Lubitsch en la que interpreta al gran amor del protagonista, Don Ameche:

Pero ese año comienza su desgracia personal: embarazada, contrae la rubeola. Su hija, Antoinette Daria, nace a finales de año, precoz, ciega, sorda y con daños cerebrales. Gene Tierney tuvo otra hija, nacida en 1948, durante la reconciliación con su marido, de quien se había separado en 1946. 

En 1944 rueda la que será la película que la lance definitivamente a la fama, “Laura” de Otto Preminger, en la que interpreta a la misteriosa mujer del título, a la que todos creen muerta cuando un cadáver aparece en su casa pero que, sorprendentemente, reaparece para fascinación del investigador de su muerte, Dana Andrews:

En 1945, tras rodar el film bélico de rigor, “La campana de la libertad”, protagoniza otro de sus mayores éxitos, “Que el cielo la juzgue”, drama en el que interpreta a una mujer mentalmente inestable que hará lo que sea necesario para alejar de su marido, Cornel Wilde, a cualquier persona que pueda atraer su atención, llegando a extremos criminales:

Por este papel conseguirá Gene Tierney su única nominación al Oscar. 

En 1946 protagoniza otro de sus grandes éxitos, “El filo de la navaja”, adaptación de la novela de Somerset Maugham en la que interpreta al amor del protagonista, de nuevo Tyrone Power, quien a su regreso de la I Guerra Mundial es incapaz de retomar su vida y tiene que abandonar a todos, incluido a ella:

Ese mismo año protagoniza el drama de intriga gótica “l castillo de Dragonwyck”, dirigida por Joseph Mankiewicz, junto a Vincent Price, su misterioso y terrible esposo:

Durante el rodaje de esta película conoce a John Fitzgerald Kennedy, con el que mantiene un romance que dura un año, hasta que él la abandona para lanzar su carrera política. 

En 1947 Gene Tierney protagoniza uno de sus mejores papeles al repetir a las órdenes de Mankiewicz en la magnífica “El fantasma y la Señora Muir”, interpretando a la mujer del título, nueva inquilina de una casa habitada por el fantasma de un marinero, interpretado por Rex Harrison, que se enamora de ella  y tratará de impedir su relación con otro hombre, George Sanders:

En 1948 protagoniza dos películas, repitiendo en cada una de ellas con uno de sus parteneires habituales: el thriller ambientado en la guerra fría “El telón de acero”, que protagoniza junto a Dana Andrews, y la comedia romántica “Ese impulso maravilloso”, en la que repite junto a Tyrone Power. Y en 1949 repetirá junto a uno de sus directores habituales (y que mejor había sabido dirigirla), Otto Preminger, en el thriller negro “Vorágine”, en este caso compartiendo pantalla con José Ferrer:

El género del cine negro parece volverse el favorito de Gene Tierney, con dos ejemplos en 1950: “Al borde del peligro”, en la que repite con Dana Andrews y con el director Otto Preminger, y “Noche en la ciudad”, quizá la más famosa de todas, de Jules Dassin, que protagoniza junto a Richard Widmark:

En 1951 protagoniza varias películas, de entre las que destaca “Cerca de mi corazón”, drama que protagoniza junto a Ray Milland, y para la que la Century Fox cede a la actriz a la Warner. De hecho, la última película que rodará para la Fox antes de que concluya su contrato es “Martín el gaucho”, historia de aventuras ambientada en la pampa argentina:

La primera película que rueda tras concluir su contrato es “La aventura de Plymouth”, de la Metro, historia de aventuras coprotagonizada por Spencer Tracy:

En 1953 se traslada a Europa para rodar, de nuevo para la Metro, “No me abandones”, película antisoviética en la que interpreta a una bailarina rusa separada de su marido, un periodista americano interpretado por Clark Gable, que es expulsado del país y que tratará por todos los medios de sacarla a ella también de Rusia:

Permanece en Europa para rodar una segunda película, el drama “Escándalo en Rudford”. Durante su estancia europea comienza una relación con el Príncipe Aly Khan, que se había divorciado poco antes de Rita Hayworth. Pero el padre de éste impidió que la relación terminara en boda esta vez, y Gene Tierney vuelve a Estados Unidos, donde en 1954 participa en la supre-producción “Sinuhé el egipcio” de Michael Curtiz, interpretando a la princesa Baketamón, que tratará de seducir al protagonista, Edmund Purdom:

En 1955 la depresión que sufre le causa serios problemas de memoria que dificultan el rodaje de “La mano izquierda de Dios”, que rueda junto a Humphrey Bogart:

Bogart, que tenía una hermana con problemas mentales, ayudó en lo que pudo a Gene Tierney, que ya había sido despedida del rodaje de “Mogambo” por su incapacidad para memorizar el guion. Por ello, la actriz fue internada en un psiquiátrico y se sometió a un tratamiento de electroshoks, aunque trató de escapar y con posterioridad fue una gran detractora de dicho tratamiento. Pasó varios años retirada en su proceso de recuperación, fracasando algún intento de volver al cine. Este regreso no se producirá hasta 1962, cuando Otto Preminger le dé un pequeño papel en el drama político “Tempestad sobre Washington”. Después rodará todavía alguna película más, ya en papeles secundarios, antes de su retirada definitiva, en 1964, con la comedia romántica “En busca del amor”. Aún así, continuó haciendo puntuales apariciones en televisión. En 1961 se había casado con el magnate petrolífero W. Howard Lee, con el que se trasladó a Texas. En 1979 publicó su autobiografía. Finalmente moría el 6 de noviembre de 1991, a punto de cumplir 71. 

Sin ser la mejor actriz de su generación, su encanto ante la cámara la convirtió en una de las actrices favoritas de grandes directores como Mankiewicz o Preminger, gracias a los cuales nos regaló los papeles por los que sigue siendo recordada a día de hoy. 

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