Comentando el Concierto de Año Nuevo 2017


Comienza un año nuevo, y fieles a la tradición nos encontramos ante la tele para ver la retransmisión desde la Musikverein de Viena del Concierto de año nuevo 2017. Y como ya hicimos el año pasado, vamos a comentarlo en directo, para así publicarlo en cuanto éste concluya.




Este año el director es el joven Gustavo Dudamel. Elección muy mediática, aunque habrá que esperar para ver la calidad del concierto, porque el venezolano dista mucho de encontrarse entre las mejores batutas actuales, más llamativo que efectivo. Dejo el enlace del programa que publica RTVE en su página (viene bien poder verlo, que no siempre da tiempo a pillar los títulos de las obras al ritmo al que retransmite Arteaga).

Comienza el concierto con una rimbombante marcha de Franz Léhar, la Marcha Nechledil de la opereta mujeres vienesas, para seguir con el mucho más pausado y delicado vals “Los patinadores” del para mí desconocido Émile Waldteufel, con un correcto uso del rubato y un adecuado uso de las dinámicas. Es obvio que la Orquesta Filarmónica de Viena podría interpretar estas obras casi sin director, tal es la fluidez con las que las interpretan, hasta tal punto llevan en la sangre este repertorio.

Prosigue el Concierto de año nuevo 2017 con la primera obra de la familia Strauss. Una polka de Johann, “Sólo hay una Ciudad Imperial, sólo hay una Viena”, aderezada con escenas de esa maravillosa ciudad que es precisamente Viena. No estamos ante un concierto plagado de piezas tradicionales y conocidas por el público. ¿Afán de descubrimiento, o consciencia de Dudamel de que en repertorios más manidos no estaría a a altura? Preguntas sin respuesta, me temo…

Nos vamos ahora con Josef Strauss y su polca “Alegría de invierno”, de ritmo trepidante. Parece que las polcas se adaptan mejor al estilo de Dudamel, que se ve cómodo dirigiendo estas piezas de ritmo más ágil y con más juegos, como los diversos artefactos de percusión tan habituales en este tipo de piezas.

Vamos ya con un vals, de Johann Strauss II, el vals “La llamada infernal de Mefisto”. La sonoridad más lúgubre y la mayor intensidad dramática de la obra de nuevo se acercan más al estilo exuberante y extrovertido de Dudamel, que parece querer jugar sobre seguro.

Terminamos la primera parte del Concierto de año nuevo 2017 con otra polca, para variar; “No estamos angustiados”, de nuevo de Johann Strauss II. No, Dudamel no arriesga. Y nos vamos al intermedio. Nos tomamos una pausa. A disfrutar de más imágenes de Viena (que de eso no se cansa uno nunca… ¡Qué maravilla de ciudad, por favor! Por cierto, no dicen nada, pero este año, el 13 de mayo, se celebrará el 3º centenario del nacimiento de la emperatriz Maria Teresa, de la que ya hablaremos llegado el momento). Escuchamos en el intermedio versiones “peculiares” del Vals del Emperador o de Sangre Vienesa, como si le estuvieran diciendo a Dudamel qué es lo que debería tocar en el concierto… porque yo lo que es estoy a punto de quedarme completamente sopa con un concierto más bien aburrido, poco que ver con el del año pasado.

La segunda parte del Concierto de año nuevo 2017 se abre con la obertura de “La dama de espadas” de Franz von Suppé. Venga, que parece que la cosa se va animando un poco… Hasta parece que Dudamel se nos anima a “bailar” un poco mientras dirige. Y en la coda a meter tralla, que es lo suyo… Dudamel en estado puro, efectista 100%.

Seguimos con el Vals “Vamos dentro” del “El prestamista” de Carl Michael Ziehrer, con ballet. Un vals que tampoco se parece mucho a los de Strauss, más animado y menos intimista. A lo dicho, Dudamel no se arriesga. En Ziehrer hay más espectáculo pirotécnico que esa belleza melódica tan típica en los Strauss, y parece que es a eso a lo que le tiene miedo el venezolano…

Y de ahí pasamos a una obra de Otto Nicolai, un fragmento de su obra más famosa, la ópera “Las alegres comadres de Windsor”, de la que se interpreta la “Salida de la luna”, en la que participa el coro Singverein. Tema musical que ya suena, por cierto, en la célebre obertura de la ópera. Gran participación del coro en una pieza de un compositor a reivindicar como es Nicolai, que pese a su más bien corta vida (no llegó a cumplir los 39 años) demostró un gran talento.

Bueno, entramos ya con obras de los Strauss. Empezamos con la Polca (cómo no) “Pepita” de Johann Strauss II. Y luego una cuadrilla, “Rotonda”. Que no, que no, que no se la juega, que no hay valses…

Sí, ahora sí, llegamos a un vals, el segundo de Johann Strauss II, “Los extravagantes”. Y nos ponen imágenes de caballitos para evitar el sopor… tampoco suena mucho a vals de Strauss, salvo en algunos momentos. No es desde luego de sus mejores valses.

Y volvemos a más polkas, el “Galop Indio” de Johann Strauss I. Más ritmos trepidantes para que Dudamel esté contento. Su gesto histriónico al final le delata. Y otra polka, polka mazurka en este caso, de Josef Strauss, “La chica de Nasswald”, más melódica que las polkas anteriores, pero también más soporífera. Me falta rubato, me faltan contrastes dinámicos que le den la chispa necesaria. Todo muy mecánico.

Otra polka rápida, “A bailar” de Johann Strauss II, aderezada con ballet para ver si así levantamos el vuelo de este Concierto de año nuevo 2017 que está resultando totalmente carente de gracia (aunque no me sorprende, ya contaba con ello).

Por fin otro vals de Johann Strauss, el 3º, “Las mil y una noches” de la opereta “Indigo”. Echo en falta un aire más oriental en una pieza de esta temática. La interpretación, de nuevo, demasiado planita.

Termina el programa “oficial” de este Concierto de año nuevo 2017 con, para variar, otra polka de Johann Strauss II, “Tic-Tac”, esta sí, tocada con más gracias, gracias a su ritmo dinámico y brillante. El estilo de Dudamel, vamos.

Y de primera propina… ¡Otra polka! Del hermano que faltaba, Eduard Strauss: “Con mucho gusto”. Y comienzan las dos propinas de rigor. Y la primera es la que este año va a ser la prueba de fuego para Dudamel, un vals “de verdad” de Johann Strauss II, “El Danubio azul”. Ya empieza siendo demasiado ruidosa, el ritmo algo precipitado aunque el rubato bastante correcto. Aprobado justito; no se le veía cómodo dirigiendo. Y las escenas de ballet de las ediciones pasadas no aportaban nada.

Y termina el Concierto de año nuevo 2017, como debe ser, con la “Marcha Radetzki” de Johann Strauss I, que quizá haya sido lo mejor del concierto, con unos crescendos interesantes.

Y así terminamos el Concierto de año nuevo de este año, con bastante mal pie. Esperemos que el año que viene Riccardo Muti, aunque no sea uno de mis directores favoritos, mejore el nivel (cosa que tampoco es tan difícil), porque Dudamel, como era de esperar, no ha estado como sería de desear.



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