Comentando el Concierto de Año Nuevo 2020

Como todos los años, comenzamos el 2020 viendo el Concierto de Año Nuevo desde Viena, en el que este año se estrena uno de los directores más interesantes de la actualidad, el letón Andris Nelsons. Por el momento la propuesta suena más que interesante, y veremos cómo se desarrolla. Por ello vamos a ir comentando en directo este Concierto de Año Nuevo 2020, publicando los comentarios en cuanto concluya, siguiendo también la costumbre de los últimos años (ya lo hicimos en 2019, 2018, 2017 y 2016). 

Ventaja de los últimos años; se puede encontrar en Internet el programa del concierto, antes incluso del comienzo, lo que nos es de gran ayuda cuando somos incapaces de seguir al comentarista (en mi caso escucho al paisano Martín Llade). Dejo por tanto el enlace al programa que ha puesto en su página RTVE. 

Abre el Concierto de Año Nuevo 2020 la obertura de la opereta “Los vagabundos” de Carl Michael Ziehrer, que destaca por el colorido uso de la plantilla orquestal y por los constantes cambios de ritmo propio de este tipo de obras que incluyen en su haber las principales melodías que se escucharán a lo largo de la opereta, desde ritmos de vals hasta otros más agitados. Magnífico final, por cierto. 

Sigue la interpretación del vals “Saludos de amor” de Josef Strauss, de quien este año se cumplirán 150 años de su muerte (murió en 1870, con apenas 42 años. La música de Josef tiene una personalidad propia que la diferencia claramente de la de su hermano mayor Johann, con una vena melódica más acentuada, y Nelsons está sabiendo jugar con el delicado lirismo que imbuye la obra, huyendo de aspavientos y ruidosidades más espectaculares pero que estropearían la obra. Magnífica interpretación la suya, sin duda. 

Continua la interpretación de otra obra de Josef, la Marcha Liechtenstein. Buen control de las dinámicas el de la orquesta, pero la obra resulta en este caso demasiado lírica, con abundante uso de tresillos que nos lleva de inmediato a los ritmos ternarios del vals. Josef brillaba más en los valses que en los ritmos rápidos de las marchas. 

La primera obra del más conocido de los Strauss, Johann Jr, que se interpreta en este Concierto de Año Nuevo 2020, es la Polka Fiesta de las flores. Y se nota que a Johann estas obras breves y de ritmos más agitados sí que se le daban bien. Brillante de nuevo Nelsons, brillando en la conclusión de la pieza. A continuación escuchamos un Vals, “Donde florecen los limoneros”. No sé si son cosas mías, o a Nelsons se le dan de maravilla los momentos más intimistas de estas obras, porque la introducción de este vals ha sido casi como un sueño. Y vaya forma de dirigir, qué precisión de gestos, usando las muecas de la cara para transmitir lo que quiere que la orquesta toque. Sin duda una gran compenetración entre el director y una Filarmónica de Viena que domina el repertorio pero que sabe seguir las indicaciones del podio.  Algo que queda de sobra demostrado con el magistral uso del rubato en este vals. 

Y termina la primera parte del Concierto de Año Nuevo 2020 con una obra del menor de los Strauss, Eduard, la Polka “De golpe y porrazo”, en la que por fin vemos a un Andris Nelsons más exuberante, aunque siempre controlando al máximo las dinámicas de sonido, con unos magníficos crescendos. 

Nos vamos así al intermedio. 250 años del nacimiento de Beethoven que hay que recordar, aunque sospecho que este año nos vamos a aburrir de escuchar al de Bonn. 

La segunda parte de este Concierto de Año Nuevo 2020 comienza con otra obertura de opereta, en este caso de uno de sus autores más insignes, Franz von Suppe, y una de sus obras más célebres, “Caballería ligera”. Una obra bastante más ruidosa, rápida y movida que lo que hemos escuchado hasta ahora, con la duda de cómo la solventará Nelsons. Prueba superada: ha tenido la chispa suficiente, aunque brillando más en la sección lenta central. Con un final sorprendente, en todo caso. Una pena en todo caso que haya elegido ésta y no la mejor obertura de Suppe en mi opinión, la de Poeta y aldeano, en la que podría haber hecho maravillas. 

Seguimos con la Polka Cupido de Josef Strauss, polka francesa de tempos mucho más moderados que las polkas rápidas, con ese punto cómo decirlo… ¿burbujeante? tan propio de la música francesa. 

Seguimos con un vals de Johann Strauss, “Abrazaos, millones”, que aunque no sepamos alemán (asignatura pendiente), nos lleva de inmediato a la 9ª sinfonía de Beethoven. De la coreografía no voy a decir nada, que de eso no entiendo nada. La música es en todo caso brillante, con momentos de enorme delicadeza que en la batuta de Nelsons se transforman en pura magia. Lo curioso es que en esta pieza, como en la mayoría de las escuchadas, apenas notamos elementos en común con las obras más conocidas de Johann Jr. Parece que estemos en otro mundo con la particular selección de piezas del letón. 

Seguimos con una Polka de Eduard Strauss, “Escarcha”, otra polka más melódica que rítmica, siguiendo con la línea general del repertorio escogido por Nelsons, que es además muy poco conocido. Quien quiera volver a escuchar las obras de siempre se aburrirá; quien esté dispuesto a escuchar cosas nuevas se sorprenderá. A continuación llega la Gavota de Josef Hellmesberger Jr, con la que Nelsons vuelve a demostrarnos su dominio del rubato, impecable, en una obra de una sutilidad muy francesa (aunque por momentos suene a Tchaikovsky… o es que la música de Tchaikovsky era francesa, yo ya me pierdo…). 

Seguimos con una obra de Hans Christian Lumbye (¿y ese quién es? Ni idea), el Galop del postillón. Y Nelsons comienza tocando la trompeta. Y saltando más de lo que ha hecho hasta ahora. Puede, de hecho, que sea la obra más chispeante, más enérgica que hemos escuchado hasta ahora. 

Estamos en año Beethoven (me voy a aburrir de escuchar a Beethoven este año) y lo certificamos con la inclusión en este Concierto de Año Nuevo 2020 de 6 de sus 12 contradanzas . No comentaré la coreografía, pero esos vídeos van muy bien para “hacer turismo” por sitios que no conozco. 

Vamos ahora a escuchar un vals de Johann Strauss Jr, Disfrutad de la vida, con una fanfarria introductoria que suena muy cinematográfica (¡por qué será!), antes de escuchar la pieza más conocida del programa, la Tritsch Tratsch Polka. El hecho de ser conocida supone el riesgo de que sea más fácil que se note si no ha salido bien la interpretación, y no es éste el caso, desde luego, ya que ha sido una lectura brillante, impecable, como el resto del concierto. 

Y vamos ahora, para cerrar el programa oficial del Concierto de Año Nuevo 2020, con un vals de Josef Strauss, Dinamos, que comienza con una de esas introducciones en pianísimo, casi como si fueran descripciones del amanecer, tan propias de sus valses y que tan bien sientan a la batuta de Nelsons. La última interpretación del tema principal ha sido de nuevo pura magia, con un dominio del rubato y las dinámicas absolutamente espectacular. 

Y vamos ahora con las propinas. Además de las dos ya conocidas, siempre va antes una polka, en este caso Al vuelo, de Josef Strauss. Extraña que Nelsosn haya elegido una polka rápida, habiéndose lucido más con tempos más pausados, pero la interpretación es de nuevo sobresaliente. 

Y para concluir el Concierto de Año Nuevo 2020 vamos con El Danubio azul y la Marcha Radetzki. ¿Qué tal lo hará Nelsons? La gran incógnita se va a desvelar de inmediato. A mí desde luego el vals me ha encantado. La Marcha Radetzki este año va a sonar diferente, ya que escuchamos un nuevo arreglo para dejar atrás el anterior (por vincularse con el nazismo). Aunque yo no he notado ninguna diferencia, al margen de más palmas, genialmente marcadas por Nelsons. 

Termina el Concierto de Año Nuevo 2020 y ya pensamos en el de 2021. Mientras tanto nos toca disfrutar de los 366 días que hay en medio (que este año es bisiesto) y escuchar mucha, mucha, mucha música. Siempre. 

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