Comentando la ceremonia de entrega de los Oscars 2019 (09-02-2020)

Llegaban por fin los Oscars 2019 (antes de lo normal, por cierto), que este año eran menos “interesantes” de lo normal, ya que los premios principales estaban cantados… o no. Hubo sorpresa final (algo que se está convirtiendo ya en habitual), que me hace estar todavía más en desacuerdo con los premiados. 

Vaya por delante que este año no he tenido ocasión de ver la ceremonia (en España si no tienes Movistar es prácticamente imposible), así que he tenido que seguir la ceremonia a través de los comentarios de Radio Nacional. Cotorreos que apenas seguían los premios (a veces estaban a punto de ni siquiera decir quién había ganado cada premio) y comentarios chauvinistas (ya se sabe, los de España son los mejores y todo eso) que hicieron que seguir la ceremonia fuera un tostón monumental. 

Así que, sin poder comentar nada de las actuaciones musicales, de los presentadores, de los discursos de los premiados, del In Memoriam, de los asistentes y ausentes… vamos a comentar el palmarés. 

Los premios entregados en esta ceremonia de los Oscars 2019 han estado en general bastante repartidos entre las principales películas nominadas. Destacar de entre las que se han ido de vacío “Los dos Papas”, con 3 nominaciones (destacable por las actuaciones de Hopkins y Pryce, pero que tampoco podía aspirar a más nominaciones), Star Wars IX, con otras 3 (este año los premios técnicos estaban disputados, y el gran John Williams tenía pocas opciones de premio, pese a su magnifica partitura) y, sobre todo, “El irlandés”, que no ha conseguido ver premiada ninguna de sus 10 nominaciones. No protesto: el cine de Scorsese por lo general me interesa muy poco, y más si vuelve por enésima vez al mundo de la mafia (qué pesadez siempre con los mafiosos… a mí esas pelis no me gustan. No, al menos, si el mafioso no es Humphrey Bogart, claro). Y, en este caso, lo más remarcable de la película era su eterna duración, lo que aún le resta más puntos. 

De los premios técnicos, dos (montaje y efectos sonoros) fueron para “Le Mans 66”, premios más que merecidos en una película que me gustó mucho pese a que el tema de las carreras de coches me interese más bien poco (lo que considero un mérito de la película). “1917”, mi gran esperanza en estos Oscars 2020, se llevaba mejor fotografía, mejor sonido y mejores efectos visuales, todos ellos merecidísimos. Mejor maquillaje era para “El escándalo” (confieso que no reconocí a John Lithgow en la película, así que deduzco que el maquillaje estaba muy conseguido, sí), mientras el premio a mejor vestuario iba a parar a mi película favorita de esta edición, “Mujercitas” (y era mi apuesta en este premio, aunque los zapatos de Jojo Rabbit también habría merecido ganar). Por último, “Érase una vez en Hollywood” se llevaba uno de sus dos premios en la categoría de diseño de producción, recuperando esa acertada estética sesentera. 

Vamos con la música. Me alegró mucho que Elton John se haya llevado el segundo Oscar de su carrera gracias a la canción de “Rocketman”, película que, por otro lado, se ha quedado injustamente fuera de la carrera de los premios principales. Y la banda sonora premiada en los Oscars 2019 ha sido, de nuevo predeciblemente, la de Hildur Guðnadóttir para “Jocker”. Partitura interesante, cierto, pero que tampoco era la mejor en mi opinión (mi favorito en esta categoría era Alexandre Desplat por “Mujercitas”, aunque los otros 3 nominados también se lo hubieran merecido).

El premio a la mejor película de animación ha recaído en “Toy Story 4”. No ha sido seguramente el año más interesante en esta categoría, y era bastante predecible la victoria de la última entrega de Woody y Buzz, pese a no ser ni de lejos la mejor de las 4. 

Llegamos ya a la parte de estos Oscars 2019 que se pone más interesante. Había dos películas nominadas en la categoría de mejor película internacional que contaban con nominaciones en otras categorías (bueno, en realidad 3: Honeyland, la macedonia, estaba nominada también en la categoría de mejor documental): la surcoreana “Parásitos” y la española “Dolor y Gloria”, del siempre querido por la academia Pedro Almodóvar. Eran sin duda las grandes favoritas, aunque el premio para Bong Joon-ho estaba casi cantado: “Parásitos” parte de una idea original interesante, pese a sus excesos finales, y es por ello sin duda mucho más interesante que esa suerte de memorias del manchego que sólo consiguió atraer mi atención en la parte de su niñez (bueno, y la actuación de Julieta Serrano, pero eso es ya otro tema), siendo el resto excéntrico y aburrido. Así que la victoria de “Parásitos” me parece justa. Justísima. 

Los Oscars 2019 en las categorías de guiones fueron una de cal y una de arena, en mi opinión. Indiscutible el mejor guión adaptado para Taika Waititi por la genial “Jojo Rabbit”, una de las películas que más me han gustado de la temporada de premios. Sí, incluso por encima del magistral trabajo de Greta Gerwig en “Mujercitas” (que era mi película favorita). Otra cosa fue ya el mejor guión original: descartada “1917” , magnífica película pero con un guión bastante breve (alerta spoiler: desde que, a mitad de película, muere Dean-Charles Chapman (nuestro querido Tommen Baratheon), George McKay apenas tiene con quien hablar a lo largo de buena parte del resto del metraje), y descartando también a Tarantino, que no es ninguna novedad que es un cineasta que no me interesa, había dos mganíficos guines perfectamente premiables: Rian Johnson por “Puñales por la espalda” (única nominación de la película) y Noah Baumbach por “Historia de un matrimonio”. Los giros de la primera eran magistrales, mientras el realismo conseguido por Baumbach resultaba especialmente impactante. Con dudas, mi apuesta fue por Baumbach. Pero aquí fue cuando ya comenzó a olerse lo que iba a suceder al final de la ceremonia: victoria de la surcoreana “Parásitos”. Ya comentaré más adelante mi opinión al respecto. 

Los premios interpretativos en estos Oscars 2019 fueron perfectamente predecibles, si bien ninguno de ellos era mi favorito en su categoría. Quizá el que más me convenció fue el de Laura Dern por “Historia de un matrimonio” (único premio para la película), que está espléndida, pero mi favorita era Florence Pugh por su magistral Amy March en “Mujercitas”, la mejor de la filmografía. 

A ver, ¿en serio Brad Pitt puede ganar un Oscar? Yo no me lo explico, desde luego. Es cierto que era el único de los 5 que no ha ganado nunca, pero también es cierto que ninguno de los nominados me entusiasma mucho (vaya por delante que no he podido ver todavía “Un amigo extraordinario”, por la que estaba nominado Tom Hanks), al margen de que se ha señalado que la mayoría de los nominados son casi protagonistas (en el caso de Hanks, incluso, sin el “casi”, por lo que parece). Echaba en falta que hubieran sido nominados Timothée Chalamet (el mejor Laurie imaginable, aunque de nuevo es casi protagonista), Willen Dafoe por “El faro” o Jamie Bell por “Rocketman”, que habría añadido interés a la categoría. De los nominados, la interpretación que me ha resultado más interesante ha sido la de Joe Pesci (aunque Anthony Hopkins esté espléndido como Benedicto XVI), pero desde luego Pitt era la última opción. Para mí, porque está visto que para la Academia no. 

La vuelta al cine de Renée Zellweger le ha supuesto su segundo Oscar, en esta ocasión como mejor actriz protagonista (el que ganó por “Cold mountain” fue como secundaria). Zellweger ES Judy Garland en todo momento, se mimetiza con ella. Pero cuando voy al cine, más que ver imitaciones (para eso ya veo “Tu cara me suena”), me gusta ver interpretaciones nuevas, creadas desde 0. Y ahí estaba una inmensa Scarlett Johansson (que, hay que destacar, nunca había sido nominada al Oscar con anterioridad, aunque este año se estrenara por partida doble: protagonista por “Historia de un matrimonio” y secundaria por “Jojo Rabbit”, donde también luce espléndida); en la película de Baumbach está casi a la altura de Adam Driver, y esa es una interpretación que debería haberle reportado un Oscar sin discusión. Pero ya sabemos lo que le gustan a la Academia las imitaciones y/o caricaturas, y eso le valió la victoria a Zellweger. 

Y vamos ya con mejor actor. Indiscutible: Joaquin Phoenix llevaba tiempo exigiendo un Oscar (en mi opinión debería habérselo llevado por “Gladiator”). Pero… ¿por Jocker? Para empezar, la película me repugnó: su abuso del feísmo hace que al final ese Jocker sea imposible de creer, y al no conseguir empatizar, no consigue legitimar la violencia del personaje (que, por otro lado, si ese era el objetivo la de la película, mal vamos). Pero, además, Phoenix, aun con algunos momentos remarcables, está por lo general demasiado histriónico, incluso caricaturesco, muy lejos de la magnífica interpretación que Heath Ledger nos dejó de este personaje (y que le valió un Oscar). A su lado estaba la magistral interpretación de Adam Driver en “Historia de un matrimonio”, una de esas interpretaciones electrizantes, que te dejan un nudo en la garganta; una interpretación que debería haber sido ganadora, sin duda. Se echaban en falta, por otro lado, las nominaciones de Taron Egerton por “Rocketman” y la de Christian Bale por “Le Mans 66” (los Oscars 2019 tenían opciones de sobra para elegir en esta categoría), mientras me sobraba la de Antonio Banderas por “Dolor y Gloria”, que no me resultó ni creíble ni, mucho menos, emocionante, con ese intento de copiar los tics y la forma de hablar de Almodóvar. 

Terminamos con estos Oscars 2019 con las dos categorías que se dejan siempre para el final: director y película. Por lo general considero que la mejor película debe premiar también a su director (entiendo que no es necesario, pero es muy difícil que en estas categorías mis opiniones vayan por separado). Y en este caso así ha sido: Parásitos ganaba, yo diría que por sorpresa, ambos premios. ¿Era la mejor película? En mi opinión no, ni mucho menos. Mi favorita era “Mujercitas”, fantástica adaptación de la famosa novela de Louisa May Alcott que sorprende por el enfoque moderno que le da Greta Gerwig, pero ella no fue nominada en la categoría de directores (en masculino, sí, porque, de nuevo, no había directoras nominadas… es cierto que no siempre es posible nominar a una, pero en este caso era tan fácil hacerlo…). Así que, e vista de las poquísimas posibilidades que tenía, me decantaba por “1917” de Sam Mendes, magistral cinta bélica, una virguería técnica y un mensaje impactante. Magníficas eran, igualmente, “Historia de un matrimonio” y “Jojo Rabbit”. Incluso Le Mans 66 era una gran película (aunque no para ganar en la categoría principal, por supuesto). El resto de las nominadas no son de mi gusto, así que no diré nada. Es decir, para mí hay un puñado de películas que están por encima de “Parásitos”. Pero además hay que recordar un pequeño detalle: los Oscars son los premios de la Academia del cine amer… perdón, estadounidense. Por tanto, se supone que debe premiar a películas estadounidenses, aceptando que por motivos linguísticos incluya películas británicas, o incluso australianas, canadienses y demás, por la gran permeabilidad entre profesionales del cine de esos países. Pero ¿tiene sentido que una película nominada en la categoría de Mejor Película Internacional aparezca como candidata en otros premios? Mi opinión es que no: para eso estarán los premios de la Academia de la nación a la que corresponda.  Y mucho menos que una misma película gane en ambas categorías; ya estuvo a punto de suceder el año pasado con “Roma”, y este año finalmente ha sucedido con “Parásitos”. Se critica a la Academia por premiar sólo a profesionales anglosajones, y es cierto; en Hollywood trabajan innumerables profesionales afroamericanos, latinos, asiáticos… a los que se debería tener más en cuenta a la hora de repartir los premios. Pero si en lugar de premiar a estos profesionales premiamos películas producidas en países con poca o ninguna conexión con la industria americana, flaco favor les estamos haciendo a esas “minorías” locales. Así que sí, considero que la victoria de “Parásitos” en un verdadero sinsentido que pervierte el sentido de los Oscars. Y sospecho que seré de los pocos en pensarlo, de acuerdo. 

Nos queda ahora otro año por delante para ver qué películas serán premiadas en la próxima edición de los Oscars. Y esperemos que eso significa que nos espera un año de buen cine. 

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