Crónica: Dinorah en Deutsche Oper de Berlín (07-03-2020)

Tras la función de “Le Prophète” y antes de la de “Les Huguenots”, la Deutsche Oper de Berlín nos ofrecía la posibilidad de disfrutar de “Dinorah” (cuyo título es en realidad “Le Pardon de Ploërmel”, pero seamos sinceros, nadie la conoce así), aunque en este caso en versión concierto, como parte de ese fin de semana meyerbeeriano. 

Aunque Giacomo Meyerbeer sea más conocido por sus Grand-Opéras, compuso también dos Operá-Comiques, “L’etoile du Nord” y esta “Dinorah”, la más conocida de las dos. Aunque al no estar escenificada era fácil perderse en el argumento para poder ver su talento cómico, las música es simplemente deliciosa, por lo que es una ópera más que disfrutable, pero tremendamente difícil de ver en vivo en la actualidad. Supongo que técnicamente le resultaría imposible a la Deutsche Oper haberla representado escenificada en medio de la representación escenificada de otras dos óperas, lo que no impide que sea una lástima que nos hayamos quedado con esa sensación de haberla visto “incompleta”. 

Vamos ya a comentar la función, no sin antes dejar un enlace al programa de la producción.

Enrique Mazzola volvía a hacerse cargo de la Orquesta de la Deutsche Oper tras la función de “Le Prophète” del día anterior, y volvió a demostrar su maestría y su dominio del estilo meyerbeeriano con una lectura sutil, cuidada, siempre atenta a los solistas, pero que desborda pasión por la obra de Meyerbeer. La orquestación es muy cuidada y ambiciosa, exigiendo al máximo a todas las secciones, incluyendo una importante sección  de percusión, y la orquesta estuvo a la altura de la partitura, destacando las maderas, que tienen un gran protagonismo. Muy bien también el coro, destacando en su preciosa plegaria que abre la ópera. 

“Dinorah” es mucho menos ambiciosa que las Grand-Opéras en lo que a reparto se refiere, con sólo 3 protagonistas y 4 comprimarios que cantan muy poco. Estos cuatro fueron Nicole Haslett y Karis Tucker como las dos pastoras, Seth Carico como el cazador y Gideon Poppe como el segador, y estuvieron correcos en sus breves cometidos. 

Philippe Talbot fue un Corentin sobrado de voz en un papel que tampoco es especialmente complicado, e intentó llamar más la atención en su labor actoral, gestual, acentuando el carácter más bien idiota del personaje, resultando por momentos un tanto histriónico, pero ayudando así al público a meternos en el carácter cómico de la obra, que quedaba un poco deslavado al faltar el elemento teatral. 

Régis Mengus lució una voz de timbre hermoso en su Hoël, cantó con gusto y en estilo, destacando su primera intervención. Pero en su monólogo se vio sobrepasado por la tesitura, con un agudo problemático y pálido que lastró un tanto el resultado final de la obra. 

Rocío Pérez fue una excelente Dinorah, con una voz bellísima, bastante potente para ser una lírico-ligera, y luciendo una envidiable capacidad para las coloraturas más endiabladas y para los sobreagudos. Como muestra de ello, en el aria más famosa de la obra, “Ombre legère”, estuvo impecable, arrancando un importante aplauso del público (me faltó que se pidiera un bis, la verdad). Una soprano a la que seguir la pista, sin duda. 

Al igual que en “Le Prophète” del día anterior, una función musicalmente muy conseguida, que nos permitió disfrutar de una ópera a la que calificar de “infrecuente” es pecar de generosos. Por lo tanto, un placer haber podido estar allí, que hay que agradecer a la dirección de la Deutsche Oper. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.