Crónica: Film Symphony Orchestra 2018-2019 en Donostia (18-11-2018)


En 1968, John Williams recibía su primera nominación al Oscar, en este caso a mejor banda sonora adaptada, por el drama “El valle de las muñecas” (estrenada en 1967, ya sabemos que los Oscars se entregan al año siguiente del estreno). Este año se cumplían pues 50 años de esta primera nominación al Oscar (la primera de 51, de los que ha ganado 5). Por este motivo, la gira de la Film Symphony Orchestra 2018-2019 está íntegramente dedicada a Williams y dividida en dos programas, que se presentan en otoño y primavera, respectivamente.




Ya sabemos que John Williams es un compositor muy querido por la Film Symphony Orchestra: ya nos presentaron la integral de “La música de las Galaxias”, y otras obras suyas están siempre presentes en sus giras. Esto provoca una sensación de repetición de las mismas piezas, por lo que había que buscar una forma de innovar, de aportar algo nuevo: además de lagunas de las bandas sonoras más conocidas del compositor, que no podían faltar, se incluyen también temas menos conocidos de sus grandes películas y las bandas sonoras de películas menos conocidas. Así se mantiene ese enfoque didáctico que siempre aportan los conciertos de esta orquesta, apoyados por las explicaciones que, antes de cada pieza, añade el director Constantino Martínez-Orts que, pese a que el sonido en esta ocasión no funcionó demasiado bien, siempre añaden detalles interesantes.

Comenzamos ya a comentar el desarrollo de este concierto de la Film Symphony Orchestra 2018-2019, que comenzaba con “Summon the heroes”, el tema que Williams compuso para la inauguración de los Juegos Olímpicos de 1996 en Atlanta. Sin metales en el escenario, estos se dispusieron en las rampas de acceso al auditorio, para dar esa impresión de música envolvente que debió tener en el estadio de Atlanta. Una música que busca y consigue ser grandilocuente y en la que destacan, por supuesto, los metales, en especial un solo de trompeta impecablemente interpretado por el solista.

Seguía el tema principal de “Atrápame si puedes”, en la que Williams vuelve a incluir un instrumento solista, como tantas veces en su carrera (violín en “La lista de Schlinder”, piano en “Las cenizas de Angela”, clarinete en “La terminal”…), pero en este caso un instrumento menos frecuente en las orquestas, un saxofón, que transmite la idea de fuga constante del protagonista. A continuación escuchamos algunos temas extraídos de “Lincoln”, una partitura clásicamente americana, en la que se escuchan constantemente ecos de Aaron Copland (yo no los encontré de Samuel Barber, como también mencionó Martínez-Orts).

El Scherzo para motocicleta y orquesta de “Indiana Jones y la última cruzada” (no sólo mi favorita de la saga, también la que tiene una mejor banda sonora, en mi opinión) puede sonar a pieza desconocida, pero basta empezar a escucharla para situarnos en esa fuga en moto con sidecar de los nazis que emprenden Junior y el profesor Atila. La pieza combina la tensión propia de la fuga con el humor que impregna la escena (esa emulación de torneo medieval, la seriedad de papá Jones ante la sonrisa de satisfacción de su hijo por haberse deshecho de sus perseguidores)  y fue un momento muy disfrutable de la noche. Claro que, puestos a interpretar un tema de esta película, yo hecho de menos los temas del Grial (esos que escuchamos en el el tema principal de la película, fácilmente encontrable en Youtube).

El tema principal de “La ladrona de libros” era completamente desconocido para mí (no he visto la película), y me recordó mucho al de “Las cenizas de Angela”. Mucho más identificable fue el tema de “Tiburón”, con unas magníficas cuerdas graves.

El tema “La rebelión renace” del octavo episodio de “Star Wars” no me resultó familiar, y no es lo heroico que uno cabría esperar, su épica es mucho más calmada, más oscura, describiendo más la dignidad de unos rebeldes conscientes de sus pocas posibilidades pero que se niegan a rendirse. Algo distinto a lo que sucedía con el tema principal de “El mundo perdido”, a priori desconocido pero luego rápidamente identificable, en el que la percusión, en especial bombo y gong, cobraron un gran protagonismo.

“Un horizonte muy lejano” es una película más bien floja, pero no lo es la banda sonora de Williams, con su tema de amor y, en especial, unos temas célticos en los que percusión, arpa y violines supieron aprovechar su oportunidad de lucimiento. Y concluía la primera parte del programa, antes del intermedio, con el tema de Hedwig de “Harry Potter y la piedra filosofal”, impecablemente ejecutado por toda la orquesta en una pieza nada fácil pero que consigue transportarnos a un mundo mágico sin ningún esfuerzo por parte del oyente.

Abría la segunda parte del concierto de la Film Symphony Orchestra 2018 un tema igualmente desconocido, el de la película “Los cowboys” (me la he apuntado como asignatura pendiente), un curioso western con una partitura que sigue de alguna forma las líneas generales de los westerns de Elmer Bernstein pero con un toque de humor muy interesante.

El tema principal de “La lista de Schlinder”, bellísimo pero desgarrador al mismo tiempo, está protagonizado por un violín solista, interpretado por el concertino de la orquesta, que sacó el partido dramático de la partitura con un buen uso del vibrato, aunque para mi gusto tocó demasiado legato.

La suite de “Mi amigo el gigante” es otra de esas piezas poco conocidas de Williams, en la que los grotescos gestos dirigiendo de Martínez-Orts transmitieron a la perfección la figura del gigante bonachón que nos describe la música. Completamente distinta a la emoción que debe transmitir la siguiente obra, el tema principal de “Nacido el 4 de julio”, con un dramático comienzo de trompeta solista (¿siguiendo el camino de Mahler tal vez?) y un tema central mucho más dramático.

Frenético el ritmo que tuvo que llevar la orquesta para interpretar el tema de los informativos de la NBC “The mission theme”, de nuevo con resultados impecables. Aunque si hubo un momento en el que la orquesta estuvo realmente sublime fue en la marcha de “1941”, de ritmo rápido y constantes juegos de colores instrumentales, en una prueba de fuego para concertar a los instrumentos con precisión.

“Flight to neverland” es probablemente el tema más conocido de “Hook”, que es una de las mejores partituras, en mi opinión, de Williams (claro que a mí es una película que me encanta, debo de ser de los pocos), y aquí fueron las maderas, en especial flautas y flautines, los que cobraron el mayor protagonismo.

El concierto concluía con dos temas imprescindibles: la marcha de “Superman” y la de “Star Wars”, que se encuentran entre las favoritas de un público cada vez más encendido. Pese a algún puntual desafine de los metales, el resultado de ambas interpretaciones fue magnífico y fueron un digno colofón a un concierto que nos ofreció músicas famosísimas junto a otras desconocidas para la mayoría del público.

Esta primera parte de la gira de la Film Symphony Orchestra 2018-2019 terminó con dos propinas ya habituales en la formación: la marcha imperial de “Star Wars” y el tema de la cantina de Mos Eisley, de corte jazzístico. Perfectos para dejar al público con aún mejor sabor de boca y con ganas de más. Sólo nos queda esperar a la segunda parte del programa, en abril, para seguir disfrutando con más música cinematográfica de John Williams.



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