Crónica: Javier Perianes y la BOS en Quincena Musical (21-08-2020)

En medio de este ambiente de reducción de aforos y distancia social, que afecta también a las orquestas, Mozart tenía que ser uno de los protagonistas de esta reformada edición de la Quincena Musical, al requerir orquestas sinfónicas de bastante menores dimensiones que el repertorio romántico y tardorromántico al que quizá estemos más acostumbrados. Si además se cuenta con la presencia del magnífico pianista Javier Perianes, pues no podemos quejarnos.

Para acompañar al pianista se contaba con la BOS (Bilbao Orkestra Sinfonikoa), dirigida por su titular, Erik Nielsen. La orquesta acompañaría a Perianes en dos conciertos para piano, además de tener su propio momento protagonista con la interpretación de la Sinfonía Clásica de Prokofiev. Antes de comentar el concierto dejamos, como siempre, un enlace al programa

El concierto comenzaba con uno de los conciertos para piano más famosos de Mozart, el 20. Ya hemos tenido ocasión de escuchar en vivo a Javier Perianes (sin ir más lejos, en la anterior edición de la Quincena), por lo que cabían pocas sorpresas: un pianismo delicado, sutil, de mucho buen gusto, pero superando también sin aparentes dificultades los pasajes más técnicos. Destacó así en el vistuosístico tercer movimiento, acompañado con corrección por la orquesta.

A continuación, la orquesta interpretó, como ya hemos señalado, la primera sinfonía de Prokofiev, escrita para una orquesta de dimensiones moderadas y con unas sonoridades que evocan sin duda a Mozart. Bajo la adecuada batuta de Erik Nielsen, lucieron un buen juego de dinámicas y destacaron en el vibrante último movimiento, resuelto con mucha chispa. Cabe destacar la buena labor de las maderas. 

Y, para concluir, regresaba Javier Perianes, para interpretar otro famosísimo concierto mozartino, el 21. En mi opinión brilló aún más si cabe que en el anterior, gracias a una interpretación del andante (famosísima pieza donde las haya) absolutamente magistral, sutil, delicada, con unos pianísimos que me resultaron novedosos (tampoco soy experto en la interpretación mozartina, he de reconocer) y que parecían detener el tiempo. Momentos de pura magia. La orquesta de nuevo acompañó adecuadamente. 

Como propina tras un concierto bastante largo, en el que además estuvo tocando cerca de una hora, Javier Perianes interpretó la Serenata andaluza de Falla, pieza que no recuerdo haber escuchado previamente y que me llamó la atención, gracias sin duda a su brillante ejecución.

En resumen, buena labor de la BOS y nueva exhibición de ese gran artista (ya lo sabíamos y ahora lo confirmamos) que es Javier Perianes.

Crédito fotográfico: Quincena Musical.

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