Crónica: La Juive en Bayerische Staatsoper (30-06-2016)


No es, me temo, una ópera fácil de ver en España La Juive de Jacques Fromental Halévy. Una lástima, porque a mí me parece una ópera magnífica. Así que al enterarme que este verano la programaban en Munich, encontré la excusa perfecta para visitar por primera vez Alemania y disfrutar de esta ópera con un reparto a priori muy atractivo, y allí me fui el 30 de junio, la segunda función. Es cierto que me tocó pasarme las más de 3 horas de función de pie (cosa que resulta todavía más agotadora después de haberte pasado el día visitando la ciudad), pero no me arrepiento en absoluto de ello: esta ópera merece la pena verla, y más al nivel que nos ofrecieron.




Dejo antes de nada un enlace de la producción.

El director de escena de esta La Juive era Calixto Bieito (de quien, curiosamente, es la primera vez que veía una producción firmada por él). No es su estilo muy de mi gusto, que digamos. En esta producción supongo que trataba de enfatizar el radicalismo religioso, en ocasiones con una violencia un tanto excesiva (aunque con puntos más interesantes, como esa proyección de la frase “Dios está en todos” al finaldel primer acto). Hacer cantar a Léopold el “Loin de son amie” colgado de la pared tampoco me parece una idea nada adecuada. Lo mejor fue desde luego la escena final, con esa jaula metálica que termina ardiendo.

Bertrand de Billy dirigió la primera parte quizá un poco rápido, siendo más pausado a partir del 3º acto. En todo caso, consiguió sacar la chispa que ofrece la música y acompañar perfectamente a los cantantes, sin apenas taparlos. Muy convincente.

El coro tiene en La Juive una participación muy importante, y el de la Bayerische Staatsoper cumplió a la perfección su cometido. Destacaría quizá por encima del resto la rotundidad de los bajos (no estoy acostumbrado a eso en mi zona…)

Del reparto, solventes los cuatro bajos comprimarios, destacando el Ruggero de Johannes Kammler, que tenía el papel más extenso.

El papel de Eudoxia lo cantó Vrea-Lotte Böcker. No me convenció demasiado en su primera aparición, en el trío del segundo acto; demasiado portamento. Pero la cosa mejoró mucho en el tercer acto: muy bien el aria, magnífica en el enfrentamiento con Rachel y brillante en el bellísimo bolero.

John Osborn se encargaba de cantar el Léopold. Tiene la voz idónea para el rol, aunque la técnica le falla un tanto: una mejor emisión, especialmente del registro agudo, y una mayor sutilidad en el canto no le irían mal. Resolvió bien su aria “Loin de son amie”, estuvo solvente en el bellísimo trío del segundo acto, y en el porterior dúo con Rachel empezó un poco justito, pero fue mejorando a medida que avanzaba el dúo y lo cierto es que lo terminó muy bien.

Esperaba mucho del Brogny de Ain Anger, y no me equivoqué: el agudo no es gran cosa, pero el centro y, sobre todo el grave (que en este papel es fundamental) eran perfectos para el papel. Magnífico el “Si la rigeur” y sus intervenciones en los 3 últimos actos. Al terminar me pareció que fue menos aplaudido de lo que merecía, porque fue un auténtico lujo escucharle.

El principar atractivo para mí de esta La Juive era ver a mi admirado Roberto Alagna debutar el papel de Éléazar. Es un papel largo y duro, no especialmente adecuado para la vocalidad de Alagna, pero en un artista de su nivel esto no es un gran problema. Todavía no sé de dónde consigió sacar el sobreagudo que dio en el final del primer acto (muy breve, cierto, pero lo dio). Magnífico en los 3 primeros actos, la fatiga hizo acto de presencia en el 4º. fatiga que, por otro lado, sólo se notaba en los agudos, cuya duración acortó en la famosa aria “Rachel, quand du Seigneur”, y pese a todo se lanzó al sobreagudo en la posterior caballetta; un agudo emitido “a su manera” que le costó un sonoro abucheo al final por parte de un espectador que querría hacerse notar, porque que a esas alturas Alagna se animara a darlo ya fue todo un mérito, y pese a la heterodoxia del resultado, tampoco estuvo mal. Y el agudo con el que terminó la ópera fue igualmente magnífico. Alagna es un grande, de los pocos que quedan, y volvió a demostrarlo.

Pese a todo, lo mejor de la función fue Aleksandra Kurzak como Rachel, la judía del título, La Juive. Los ritmos rápidos de de Billy en el final del primer acto seguramente le facilitaron las coloraturas. Pero en el segundo acto, ya desde el “Il va venir” siguiendo con el dúo con Léopold, estuvo impecable, cantando con gusto, sin problemas te tesitura ni por arriba ni por abajo, con buena técnica, potencia y una interpretación muy cuidada. Bravísima en su enfrentamiento con Eudoxia, al final se echó de menos que en el quinto acto no tuviera una mayor participación. De 10 sin duda.

Así que, pese al cansancio físico al terminar la función, la disfruté como un enano. Y con un reparto y un nivel así, repetiría sin dudarlo. Y es que además La Juive tiene una música preciosa.

 



3 comentarios sobre “Crónica: La Juive en Bayerische Staatsoper (30-06-2016)”

  1. Gracias por su comentario
    No coprendo a que se refiere cuando escribe: de 10 sin duda. Podria por favor explicarmelo. Saludos

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