Crónica: Tercera de Beethoven por Kamerata Euskdivarius (23-08-2020)


Ya todos sabemos que 2020 es el año Beethoven, ya que se celebra el 250º aniversario de su nacimiento. La gipuzkoana Kamerata Euskdivarius se ha propuesto recordarlo interpretando su integral sinfónica, interpretando cada una de sus sinfonías en una localidad gipuzkoana diferente. Tras iniciarse el ciclo en julio con la sexta sinfonía en Arrasate (concierto al que no pude acudir), llegaba el turno del segundo concierto del ciclo: la tercera de Beethoven se interpretaba en la Iglesia de Santa Maria la Real de Zarautz.

Vaya por delante que no conocía la iglesia; un error por mi parte, ya que es un edificio muy interesante. Ofrecía una buena capacidad, aún con los límites de aforo causados por la emergencia sanitaria. Pero… ay, la acústica no era la mejor. Las orquestas sinfónicas no suelen funcionar muy bien en las abovedadas iglesias que generan tanto eco. Con el órgano su acústica funciona muy bien, pero con las orquestas el sonido de cada instrumento se diluye demasiado, se pierden colores y matices. Esto se notó a lo largo de todo el concierto, aunque tampoco afectó seriamente a su desarrollo.

Pasamos ya por tanto a comentar la interpretación de esta tercera de Beethoven, dejando antes un enlace al programa.

Se trató de un concierto didáctico: se comenzó con una charla en la que se introdujo históricamente la obra, para luego dar paso al director de la agrupación, Arkaitz Mendoza, quien explicó lo más destacable de cada uno de los movimientos de la tercera de Beethoven interpretando a continuación la orquesta esos fragmentos analizados. Esta introducción musical me pareció muy interesante para conocer mejor la obra.

A continuación comenzó el concierto en sí. No soy yo muy fan de la tercera de Beethoven, y había visto otra interpretación de la obra apenas dos semanas antes, pero en general disfruté bastante de un primer movimiento bien planteado, en el que Arkaitz Mendoza eligió tempos relativamente lentos (como a mí me gusta) y en el que la orquesta mostró su buena labor, con una amplitud de dinámicas razonablemente buena. Cabe destacar a este respecto, ya en el larguísimo segundo movimiento, el magníficamente resuelto crescendo central, que resultó suficientemente emocionante. 

Los dos últimos movimientos fueron enérgicos, chispeantes, en los que algún puntual problema de afinación de las trompas no impidió un notable resultado final. El público aplaudió bastante al finalizar, por lo que parece que acabó satisfecho. 

Como propina se ofreció lo que en mi opinión fue lo mejor del concierto: la obertura Egmont. Claro que en este caso es una obra que me encanta. Ejecución dramática, con enérgicos fortísimos pero también con algún pianísimo muy remarcable (el mejor de todo el concierto, me atrevería a decir, bastante al comienzo de la obra). La conclusión fue magnífica, y disfruté como un enano en toda la obra.

Tras esta tercera de Beethoven y esa sexta que me perdí hace un mes, quedan por delante todavía 7 conciertos para concluir con este ciclo que se plantea la Kamerata Euskdivarius. Imposible poder acudir a todos, pero intentaremos ir a todos los posibles para poder apoyar esta iniciativa, que si bien personalmente no me interesa especialmente (de Beethoven me gustan cuatro o cinco, las otras se me hacen bola), si es sin duda necesaria para difundir la música en nuestro territorio, y más si se prosigue con esta idea de conciertos didácticos.

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