100 años del asesinato de la Familia Real Rusa (17-07-2018)


Antes de nada, en este post hablamos del asesinato de la Familia Real Rusa; asesinato, y no ejecución, ya que ningún miembro de la familia fue sometido a juicio y condenado. Carlos I de Inglaterra, o Luis XVI de Francia fueron condenados por tribunales; nadie condenó a Nicolás II ni a ninguno de los miembros de la familia Romanov que fueron asesinados tanto el 17 de julio de 1918 como en otras fechas cercanas fue sometido a juicio.




No es esto un intento de defender la gestión política de Nicolás II como Zar, pero las aberraciones que se cometieron en esas fechas por algunos bolcheviques (no por todos, desde luego) atentan contra cualquier principio de justicia internacional, y como tales serán tratados.

Nicolás II Romanov no estaba preparado para ser emperador de Rusia, y carecía del carácter que su padre, Alejandro III, había manifestado. Alejandro había llegado al trono tras el asesinato de su padre, Alejandro II, que había seguido una política moderadamente liberal (tampoco exageremos en lo de liberal, sigue siendo un absolutista, pero tomó algunas medidas para favorecer a las clases bajas). Alejandro III, viendo que las políticas pseudo-liberales de su padre no habían servido de nada, giró hacia una política ultra-reaccionaria. Cuando Alejandro muere, en 1894, de forma prematura, a los 49 años, Nicolás tiene 26 y se siente incapaz de llevar el gobierno, por lo que se deja influenciar por diversas personas. El primero fue su tío Sergio (que además era su cuñado, al estar casado con la hermana de la Emperatriz Alexandra), personaje sumamente controvertido y con muchos enemigos tanto en el seno de la familia imperial como entre los partidos políticos.

Sigue el consejo de su pariente el kaiser Guillermo de ir a la Guerra contra Japón, que se salda con una desastrosa derrota. Por otro lado, la revolución de 1905 pone al Zar en una situación complicada: o cede a las presiones y concede una constitución a Rusia, o impone una dictadura real. Nicolás es partidario, por supuesto, de esta segunda opción, pero al carecer de apoyos, incluso entre sus propios parientes, finalmente accede a establecer una constitución y un parlamento, la Duma, que controlará para que sea fiel a sus intereses.

Nicolás II se había casado el 26 de noviembre de 1894 con Alejandra de Hesse, nieta de la reina Victoria del Reino Unido. En los siguientes años, la pareja tuvo 4 hijas: Olga, Tatiana, María y Anastasia. Pero, en aquella época, en Rusia imperaba la Ley sálica, que impedía el acceso al trono de las mujeres, por lo que la pareja ansiaba tener un heredero varón. Este llegará por fin el 12 de agosto de 1904, y será el zarevich Alexei:

Pero la pobre criatura, como tantos descendientes de Victoria, padece hemofilia, y tiene largos periodos de convalecencia. El ansiado heredero tiene una esperanza de vida bastante reducida, y sus desconsolados padres buscan ayuda. La Zarina Alejandra, en concreto, recurrirá al místico ruso Grigori Rasputín:

Rasputin, con sus presuntos poderes mágicos que curan al pequeño Alexei, va a dominar a la zarina, atrayéndose el odio de políticos y miembros de la casa real. Cuando, en 1911, el Primer Ministro Piotr Stolypin, principal sustento del Zar, es asesinado, Rasputín se encargará de buscar para sustituirle en el cargo a personas de su confianza.

Las cosas se han puesto ya muy feas para Nicolás, pero el remate será el inicio de la I Guerra Mundial y la entrada de Rusia en la Guerra, en la que el ejército ruso, tras un rápido avance, comenzará a perder terreno y a sufrir enormes bajas entre sus filas, de en torno a dos millones. Nicolás entonces decide ponerse al mando de las tropas, dejando la regencia en manos de su esposa, odiada por los rusos por su origen alemán, y de Rasputín, que cuenta con numerosos enemigos.

Rasputín hace y deshace en el gobierno a su antojo, hasta que miembros de la familia Real consiguen asesinarlo el 30 de diciembre de 1916. El vacío de poder y las derrotas militares en la Guerra llevan a la revolución de febrero de 1917. Tras ésta, en marzo, Nicolás decide abdicar en su hijo, pero su salud e inmadurez le hacen cambiar de opinión y abdica el 2 de marzo. La Rusia Imperial ha terminado.

En ese momento, la Duma está controlada por revolucionarios moderados, liderados por Aleksandr Kerensky:

La familia real al completo es recluida en el palacio real de Tsárskoye Seló, en la que conserva una serie de privilegios. La intención de Kerensky, que teme por la vida del Zar, es conseguir que algún país europeo lo acoja en su exilio, pero estos intentos fracasan. Así que en agosto Kerensky envía a la familia real a Tobolsk, en Siberia, zona pro-monárquica, en la que disfrutan de una considerable libertad. Pero Kerensky sabe que sus días frente al gobierno están contados, y con ello la vida del zar corre peligro.

Cuando, en octubre, el gobierno de Kerensly cae y los Soviets llegan al poder. Trotsky quiere juzgar al zar en Moscú, pero esta decisión no goza de mucha aceptación. En su lugar, en 1918 se traslada a la familia real a Ekaterimburg, ciudad marcadamente bolchevique. Allí son recluidos en la Casa Ipatiev:

Pero hay un problema: el ejército blanco, anticomunista, está cerca de la ciudad, y hay un serio riesgo de que esta caiga en sus manos. Los bolcheviques no pueden permitir que el Zar caiga en sus manos, ni tampoco ningún otro miembro de la familia real.

Las condiciones de vida de los Romanov empeoran considerablemente, en especial cuando caen bajo el control de Yákov Yurovski, El 29 de junio, el Soviet regional de los Urales decide que hay que ejecutar a la familia real. Se discute la necesidad de ejecutar a todos sus miembros; pero, como luego afirmaría Trotsky, se vieron perjudicados por la ley monárquica de la sucesión hereditaria, lo que les condenaba a todos a muerte.

Ante el avance del ejército blanco, el 16 de julio se decide que hay que llevar a cabo las ejecuciones cuanto antes, y Yurovsky comienza los preparativos de ésta. Un único acto de piedad: esa noche, Yurovsky comunica a la familia real que el ayudante del cocinero, Leonid Sednev, va a abandonar la casa al día siguiente para poder ver a su tío, que reclamaba verlo. Todo mentira, ya que su tío había sido ya ejecutado. Sednev tenía 15 años. La familia real, ignorando lo que sucedía, protestó, ya que Sednev era el único compañero de juegos con el que contaba el Zarevich Alexei. Pero, gracias a esta acción, Sednev salvó su vida.

Yurosvky recluta a los ejecutores (o mejor dicho, asesinos), aunque la labor no es fácil, ya que algunos se niegan a disparar a mujeres, y hay incluso soldados que se niegan a participar en el asesinato. Peter Ermakov, por el contrario, se muestra satisfecho de participar y suministra el camión que deberá trasladar los cuerpos para ser destruidos, ya que el asesinato de la Familia Real Rusa debe permanecer en secreto. El mismo día 7 llega la autorización desde Moscú para llevar a cabo los asesinatos. Que Lenin estuviera detrás de su aprobación todavía se discute.

Llega la medianoche entre el día 16 y el 17. Yurovsky ordena al médico de la familia, Eugene Botkin, que despierte a todos; la cercanía del ejército blanco les obliga a evacuarlos, por lo que deberán permanecer en una habitación del sótano de la casa esperando el transporte. En el sótano se reunieron, vestidos para el viaje (incluyendo joyas que las grandes duquesas habían escondido entre sus vestiduras) toda la familia real (con sus perros incluidos), el médico Botkin, el sirviente Alexei Trupp, el cocinero Ivan Kharitonov y la doncella de Alejandra, Anna Demidova. Al llegar a la estancia, Nicolás solicitó dos sillas, para su esposa y para su hijo, que estaba convaleciente tras un accidente. Sus deseos fueron cumplidos. La excusa es que se iban a tomar unas fotografías, por lo que todos se pusieron en posición. Lo que sucedió a continuación no es 100% seguro, dada la ausencia de registros oficiales, ya que se trató de una operación secreta.

Mientras, al lado de la habitación, los tiradores se preparaban para cumplir con el asesinato. Minitos después, Yurovsky entra en la habitación e informa a Nicolás que el Soviet de los Urales ha decidido su ejecución. Nicolás es incapaz de reaccionar, no se lo cree, se gira hacia su familia y luego vuelve a mirar a Yurovsky, que repite la orden y dispara al ex-Zar en el pecho. Mientras, Ermakov dispara en la cabeza a la Zarina, y el resto de ejecutores comienzan una ráfaga de disparos, al azar, que llenan la habitación de polvo, imposibilitando la visión.

Los ejecutores, que oían ruido dentro de la habitación, tuvieron que abrir las puertas para que se disipara el humo. Entonces se dan cuenta de que sólo ha muerto la pareja imperial y los sirvientes varones. Yurovsky entonces le dispara a Alexie dos tiros en la cabeza. El zarevich estaba a punto de cumplir 14 años y probablemente habría vivido poco tiempo más si no hubiera sido asesinado.

Ermakov decide utilizar la bayoneta para rematar al resto, pero fracasa en su intento de matar a las Grandes Duquesas por la cantidad de joyas que esconden en sus ropas. Entonces Yurovsky dispara a Tatiana y a Olga en la cabeza. Botkin también es asesinado en ese momento. Anna Demidova, protegida por dos almohadas, grita de alegría por haberse salvado, pero entonces es rematada a bayonetazos. Ermakov se dispone entonces a acabar con María, la única de las Grandes Duquesas que se encuentra herida, y le dispara en la cabeza, para acto seguido hacer lo propio con Anastasia.

Los cadáveres son entonces transportados al camión que ha preparado Ermakov. Entonces éste se da cuenta de que María sigue viva: probablemente, al estar borracho, ha fallado el disparo, y se dispone a rematarla, probablemente a golpes de pistola, ya que la parte facial de su cráneo se encuentra destrozada. El camión se dirige a una mina en la que se arrojan todos los cuerpos, para después ser volada con granadas de mano, para así ocultar cualquier vestigio del asesinato de la Familia Real Rusa. Pero al día siguiente, Yurovsky recoge todos los cuerpos para trasladarlos; en la mina sólo permanecerá el cuerpo del perro de la Zarina (el único superviviente será el perro del zarevich). En el traslado, abandona dos de los cuerpos, los del zarevich Alexei y su hermana (Anastasia o María), y entierra los 9 restantes.

El lugar del entierro es descubierto en 1979, pero no se hace público hasta 1989. En 1991 son enterrados, como correspondía, en la catedral de Pedro y Pablo de San Petersburgo:

En 2007 se encuentran los restos de Alexei y su hermana, confirmándose que no hubo ningún superviviente, suprimiendo así la leyenda de que Anastasia seguía viva. En el año 2000, la Iglesia Ortodoxa Rusa canonizó a los miembros de la familia real como mártires.

Hasta enero de 1919, los asesinatos de miembros de los Romanov continuaron. La crueldad demostrada por los soldados en la forma de asesinar a los miembros de la casa real resulta espeluznante. Ni siquiera en la Revolución Francesa se habían atrevido a ejecutar a los hijos de Luis XVI, y la ejecución de la reina, muy odiada, fue muy discutida. Aquí no hay piedad, se asesina a todos, sin importar la edad o el estado de salud; se asesina a los criados en incluso al perro. Un verdadero sinsentido.

Como monarca, Nicolás II fue mediocre. Como persona, Nicolás Romanov parece que tenía numerosas virtudes. Esas virtudes probablemente no se habrían tenido en cuenta de haberse celebrado un juicio contra él, como deseaba Trotsky. Pero el hecho de que se le liquidara de forma extra-judicial, de que se asesinara a toda la familia, nos hace olvidar los numerosos errores del Zar y lamentar el triste final de toda su familia.



Un comentario sobre “100 años del asesinato de la Familia Real Rusa (17-07-2018)”

  1. La novela de John Boine – La casa del propósito especial trata sobre la vida del Zar Nicolás Romanov que tenia muchas virtudes personales aunque como zar fue mediocre

    En esta novela el escritor ha sabido crear tensión suficiente hasta el final basándose en la teoría de que la princesa Anastasia hija del zar salva la vida así como el criado del pequeño Alexis ,Georgi .Que escapan juntos .A partir de aquí la novela narra dos vidas paralelas .

    Una sobre la vida de La Rusia sumergida en el Lujo y la provocación de la enorme riqueza de la Autarquía Rusa vivida en la familia real del Zar Nicolás Romanov , el inicio de la revolución leninista y la posterior vida de la estos dos personajes que escapan a asesinato ,en el exilio como dos personas mas . La recomiendo

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