170 años del estreno de I Masnadieri (22-07-2017)




Como ya mencionamos en el post dedicado a Macbeth, en 1847 Giuseppe Verdi tiene que hacer frente a dos encargos, uno de Florencia y otro de Londres, para componer nuevas óperas. Bajo sugerencia del libretista Andrea Maffei, los temas elegidos serán el “Macbeth” de Shakespeare y el drama “Die Räuber” (Los bandidos) de Friedrich von Schiller, escrtor del que Verdi ya había adaptado una obra, “La doncella de Orleans”, para su “Giovanna D’Arco” (y que adaptará otras dos veces más con “Luisa Miller” y “Don Carlo“. El título italiano de esta nueva ópera será “I Masnadieri”.




La idea original era estrenar “I Masnadieri” en Florencia en primavera y “Macbeth” en Londres (algo lógico, usar una obra de Shakespeare como base para la ópera que se va a estrenar en a capital británica) en verano. Pero hay un problema: en Florencia no hay un tenor que pueda hacerse cargo de la parte de Carlo, protagonista de “I Masnadieri”, pero sí que hay un barítono idóneo para el papel de Macbeth. En cambio, en Londres cuenta con Italo Gardoni, un tenor “di grazia” que puede hacerse cargo del papel. Así que cambio de planes: Macbeth se estrena en Florencia y se reserva “I Masnadieri” para Londres.

Tras el estreno de Macbeth, Verdi compone rápidamente la música de esta nueva ópera basada en el libreto de Maffei. Para cuando, a finales de mayo, se dirige a Inglaterra, la parte vocal ya está compuesta, reservando, como no era extraño en él, la orquestación para los ensayos. Y así, el 22 de julio de 1847 se estrena “I Masnadieri” en el Her Majesty’s Theatre de Londres, en presencia de la reina Victoria y su marido Alberto. Para la ocasión se contó con el lujo de la soprano sueca Jenny Lind y con el gran bajo Luigi Lablache, mientras el propio Verdi dirigía la orquesta. La ópera fue recibida con gran éxito, algo que no se repetirá fuera de Londres: el libreto flojea demasiado.

Hay que decir que, si bien es cierto que “I Masnadieri” no es una de las mejores óperas de Verdi, ni siquiera de las de ese período (está muy por debajo de esa obra maestra que es Macbeth, que acababa de componer), musicalmente tiene una considerable entidad, aunque dramáticamente flojee, lo que la hace una ópera mucho más interesante que, por ejemplo, su siguiente título, “Il Corsaro”, de libreto igualmente flojo y con una música mucho menos inspirada. Pese a todo, sigue siendo una ópera poco popular en la actualidad.

Como siempre, antes de comenzar el repaso a la ópera, dejo un enlace al libreto.

I Masnadieri comienza con una obertura de comienzo dramático al que sigue un magnífico solo de chelo:

Estamos en Alemania, en el siglo XVIII. En concreto, el primer acto comienza en una taberna en la zona de Sajonia. Carlos, hijo del Conde de Moor, se encuentra leyendo a Plutarco, y soñando con conseguir dar una mayor libertad a Alemania. Escucha a sus camaradas elogiar a los bandoleros que pasan cerca, pero él añora el castillo de su padre, así como volver a ver a su amada Amalia, cuando reciba el perdón de su padre. Llega entonces una carta, pero no es de perdón: su hermano Francesco le anuncia que su padre no le perdona y que no se plantee volver si no quiere sen encarcelado. Ante su desesperación, sus compañeros le proponen formar una mesnada, o grupo de bandoleros, y pese a despreciar la idea, Carlo acepta y hace que éstos le juren fidelidad. Escuchamos el aria “O mio castel paterno” cantada por Carlo Bergonzi:

Cambiamos el escenario. Estamos en el Castillo de Moor, en Franconia. Allí está Francesco, el hijo menor Massimiliano, Conde de Moor. Éste ha destruido el mensaje que ha enviado Carlo pidiendo perdón, sustituyéndolo por otro que le permita usurpar su puesto. El problema es que su padre, pese a encontrarse en un estado precario, todavía vive, y se plantea acabar con él. Llama a Arminio, Chambelán de su padre, y tras prometerle éste lealtad, le hace disfrazarse y contarle a su padre que ha visto el cadáver de Carlo en Praga. Una vez solo de nuevo, Francesco demuestra su terrible carácter y la maldad con la que piensa ser el nuevo señor de Moor. Escuchamos la escena cantada por Matteo Manuguerra:

En otra sala del castillo, Massimiliano duerme. Junto a él vela Amalia, su sobrina, prometida de Carlo. Pese a que Massimiliano lo ha exiliado, ella es incapaz de odiarlo, pero anhela el día en que vuelva a estar en brazos de su amado. Escuchamos el aria “Lo sguardo avea degli angeli” cantada por Joan Sutherland:

En sueños, Massimiliano llama a Carlo. Amalia le despierta, y él se muestra triste por no tener a su hijo cerca cuando siente que va a morir. Llega Francesco con Arminio disfrazado: éste cuenta que, sirviendo al rey Federico (Federico II de Prusia, que estaba en guerra contra Austria), cayó muerto en Praga y que le pidió que le entregara su espada a su padre. Massimiliano se siente castigado por el cielo. Francesco lee un mensaje de Carlo en el que le pide que se casen Amalia y él. Massimiliano, enloquecido, se enfrenta a Francesco, que fue quien le empujó a exiliar a Carlo; éste en cambio espera que el dolor y la desesperación terminen por acabar con su padre, mientras Arminio siente remordimientos por lo que ha hecho. Massimiliano cae, y Francesco, creyéndolo muerto, se proclama con alegría señor de Moor. Escuchamos el final del primer acto con Joan Sutherland, Samuel Ramey y Matteo Manuguerra:

Comenzamos el segundo acto de I Masnadieri. Estamos en el castillo de Moor, en un cementerio junto a la capilla. Amalia ha huido del banquete que ofrece Francesco y se encuentra ante la tumba de Massimiliano. Se escuchan cantos de alegría desde la sala de banquetes, y Amalia acusa a Francesco de celebrar la muerte de su padre. Se siente sola al haber perdido además a su amado. Pero entonces entra Arminio, preso del remordimiento, y le cuenta que tanto Carlo como Massimiliano viven, huyendo a continuación. Amelia estalla de alegría al enterarse de la noticia. Escuchamos la escena cantada por Joan Sutherland:

Llega Francesco en su busca; le reprocha que siga llorando a su padre y le confiesa su amor. Amalia lo rechaza y desprecia, y entonces Francesco, enfurecido, promete castigarla haciéndola su amante para que todos se avergüencen al oír su nombre. Amalia entonces finge cambiar de actitud y va a abrazarlo, pero le roba la espada para alejarlo de sí, mientras Francesco clama venganza. Escuchamos el dúo con Margherita Roberti y Mario Zanasi:

Cambiamos de escena. Estamos en la campiña, frente a Praga. Los bandoleros descansan, aburridos, sin nada que hacer. Comentan que han detenido a Rolla, el ayudante de Carlo, y que éste ha jurado destruir Praga en venganza. Se ve el resplandor de un incendio, y aparece Rolla: cuando iba a ser ejecutado, prendieron varios incendios para despistar a la multitud y Carlo lo rescató. Pero Carlo está pensativo: se siente sucio por acompañar a una multitud de bandidos y añora los brazos de su amada. Escuchamos el aria “Di ladroni attorniato” cantada por Carlo Bergonzi:

Llegan los bandidos para avisar que miles de soldados los rodean, y todos parten a la batalla. Termina así el segundo acto de I Masnadieri.

Comenzamos el tercer acto. Y estamos en un bosque junto al castillo de Moor. Allí está Amalia, que se siente segura en la soledad del bosque frente a la amenazada de Francesco, que permite a sus hombres todo tipo de tropelías. Ella se asusta al ver llegar a alguien, pero resulta ser Carlo. Ambos se abrazan. Ella quiere huir, pero él la tranquiliza, aunque no quiere revelar quién es ahora. Ella le cuenta que Massimiliano fue enterrado y que ahora Francesco amenaza su honor y su vida. Ambos juran estar juntos por el resto de su vida y después continuar su amor en el cielo. Escuchamos el dúo con Carlo Bergonzi y Montserrat Caballé:

Cerca, los bandidos disfrutan de la vida sabiendo que pueden ser capturados y ejecutados en cualquier momento. Carlo se prepara para atacar el castillo, mientras lamenta que no podrá ser de Amalia, que no podrán vivir juntos como le ha prometido. En ese momento aparece Arminio, que se acerca a una torre y llama a quien está dentro para darle la comida. Le mete prisa para que coma y vuelva a su refugio subterráneo para que Francesco no le localice. Carlo entonces detiene a Arminio, pero escucha una voz del interior de la torre; Arminio intenta impedir que se acerque, pero no lo consigue y huye. Carlo reconoce a su padre, pero cree que es un fantasma, ya que Massimiliano está enterrado. Éste le cuenta que sí que está enterrado, en una cueva, y le cuenta lo sucedido: se desmayó al enterarse de la muerte de Carlo, y le creyeron muerto. Se despertó en un ataúd, y Francesco, enfurecido, lo arrojó a la cueva diciendo que ya había vivido demasiado. Escuchamos el aria de Massimiliano “Un ignoto, tre lune or sarano” cantada por Samuel Ramey:

Carlo, enfurecido, les cuenta a todos lo que le ha hecho su hermano a su padre, y les obliga a todos a jurar que le ayudarán en su venganza. Escuchamos el final del tercer acto con Jonas Kaufmann como Carlo:

Comenzamos el cuarto acto de I Masnadieri. Estamos en el interior del castillo de Moor, en las estancias de Francesco, que está alucinando, sintiendo que los muertos resucitan y le llaman “asesino”. Hace que Arminio vaya a buscar a un pastor y después le cuenta su sueño: le describe una escena del juicio final que lo atormenta, ya que le revela que no hay salvación posible para él. Llega entonces el pastor Moser, que se da cuenta de que esta vez Francesco no lo llama para burlarse, ya que ve el terror en su cara. Pero el pastor no le consuela, al decirle que los dos peores delitos son el parricidio y el fratricidio. Además, Arminio llega diciendo que un ejército está destruyendo el castillo. Francesco pide su absolución, pero Moser le dice que eso sólo se lo puede dar Dios. Francesco va a rezar, pero entonces, enfurecido consigo mismo, se reafirma en su maldad y es maldecido por Moser. Escuchamos la escena del sueño y el dúo con el pastor cantada por Vicente Sardinero:

Cambiamos de escena. Volvemos al bosque del tercer acto. Massimiliano lamenta la suerte de su hijo Francesco. Carlo, que no ha sido reconocido por su padre (que está ciego), le pide una bendición. Llegan los bandidos contando que no han encontrado a Francesco, pero tienen un botín más interesante: una mujer. Es Amalia, que lo reconoce. Carlo ahora no puede ya ocultar su identidad, y pide a los bandidos que maten a Amalia y a Massimiliano, pero ellos creen que delira y no obedecen. Carlo confiesa ser el líder de los bandidos y se cree castigado por el cielo. A Amalia no le importa lo que sea Carlo, pero a Massimiliano sí, que lamenta haber engendrado dos hijos tan malvados. Amalia entonces se da cuenta de que Carlo tiene que huir, así que le pide a Carlo que la mate. Él se enfrenta a sus camaradas por haberle hecho formar un grupo de bandidos y apuñala a Amalia, tras lo que se dispone a ser conducido al patíbulo. Escuchamos el final con Joan Sutherland, Franco Bonisolli y Samuel Ramey:

Termina así, de una forma tan poco creible, “I Masnadieri”. Y nosotros terminamos, como siempre, con un reparto ideal:

Carlo: Carlo Bergonzi.

Amalia: Joan Sutherland.

Francesco: Piero Cappuccilli.

Massimiliano: Samuel Ramey.

Director de Orquesta: Richard Bonynge.

Crónicas:

ABAO-OLBE 2017



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