20 años de la muerte de Fred Zinnemann (14-03-2017)


Hoy hace 20 años que nos dejaba un director ganador de cuatro Oscars (dos a mejor director y otros dos por sus cortos) y autor de algunas de las más míticas películas del cine de los años 50 a 70: Fred Zinnemann.




Y todo esto podría haberse ido al traste con los nazis. El cine, fue, como en algunos otros casos, lo que salvó de la muerte de Fred Zinnemann. Su nombre de nacimiento era Alfred Zinnemann, y nació el 29 de abril de 1907 en la ciudad de Rzeszów, por aquel entonces parte del Imperio Austro-Húngaro, actualmente perteneciente a Polonia. Era el primero de los dos hijos que tuvieron Oskar, médico de profesión, y Anna, ambos judíos.

Si bien de niño Fred quería ser músico, estudió derecho en la Universidad de Viena, graduándose en 1927. Pero durante su estancia como estudiante en Viena se siente atraído por el cine, y convence a sus padres para estudiar cinematografía en París en la Escuela Técnica de Fotografía y Cinematografía. Después trabaja en Berlín, donde ejerce precisamente las funciones de cinematógrafo (o director de fotografía) del film mudo “Los hombres del domingo”, en el que participaban futuras estrellas de Hollywood, Robert Siodmark como director y guionista y Billy Wilder como guionista. Esta estancia en Berlín le pone en contacto con el realismo cinematográfico alemán, que influirá en toda su carrera posterior. Poco después, desencantado con la situación social en Alemania y ante la llegada del cine sonoro, convence a sus padres para que le dejen emigrar a Hollywood, la meca del cine. Y esto le salvó la vida, ya que sus padres morirían durante el Holocausto nazi, como la mayoría de los judíos de su ciudad natal.

Allí colabora con el director de documentales Robert J. Flaherty (famoso por haber dirigido en 1922 “Nanook el esquimal”), lo que influirá igualmente en su carrera, en la búsqueda del mayor realismo posible. Y esto se percibe en su debut como director, en la película mexicana “Redes”, de 1936, un drama de realismo social protagonizado en su mayoría por actores no profesionales, pescadores de la zona.

Ya a su llegada a Hollywood había trabajado como extra en “Sin novedad en el frente”, la película que ganaría el Oscar a mejor film en 1930, que dirigía Lewis Milestone, pero será despedido por sus críticas al director. Su opinión positiva sobre Hollywood en un principio se volvió más negativa, al ver como se limitaban los talentos, por lo que su carrera no arranca hasta los años 40. Pese a todo, en 1938 gana el Oscar al mejor corto por “That mothers might live”:

Dirige dos películas menores de terror de serie B en 1942, pero su primer gran éxito llega en 1944 con “La séptima cruz”, drama ambientado en un campo de concentración nazi, protagonizado por Spencer Tracy y Hume Cronyn, que, aunque rodado en estudio, cosa que no agradaba a Fred Zinnemann, incluye en la mayoría de papeles secundarios y extras a refugiados alemanes, en un intento de darle mayor realismo a la historia:

Los siguientes años fueron frustrantes para Zinnemann, que a parte de enterarse de la muerte de sus padres, veía como su contrato con la metro lo obligaba a dirigir dos películas en las que no estaba en absoluto interesado. La cosa cambió cuando, en 1949, pudo dirigir “Los ángeles perdidos”, un drama rodado como si fuera un documental, rodada en escenarios naturales de la devastada Alemania de postguerra que describe la búsqueda de una madre, Jarmila Novorná, de su desaparecido hijo, Ivan Jandl, que mientras es cuidado por un debutante (y nominado al Oscar) Montgomery Clift:

Estrenará en 1948 también “Acto de violencia”, un thriller de cine negro protagonizado por Van Heflin, Robert Ryan y Janet Leigh, que será según el propio Zinnemann la primera vez que se encuentre cómodo dirigiendo sabiendo qué es lo que quiere:

En 1950 dirige “Hombres”, debut cinematográfico de Marlon Brando, en el que éste interpreta a un militar tetraplégico. La película se rodó en un hospital y la mayoría de los personajes son tetrapléjicos reales:

En 1951 gana su segundo Oscar por el cortometraje “Benji”, ambientado en un hospital y protagonizado por un niño que sufre escoliosis. El objetivo del corto era recaudar fondos para la fundación de un hospital. Y dirige un nuevo largo, “Teresa”, de nuevo ambientado tras la II Guerra Mundial, sobre un soldado que se casa con una italiana, Pier Angeli, y se la lleva a Nueva York:

En 1952 dirige la adaptación de la obra teatral de Carson McCullers “Frankie y la boda”, con los protagonistas de la obra teatral, Ethel Waters (que había sido la segunda actriz afroamericana en ser nominada al Oscar, tras Hattie McDaniel, por “Pinky”), un jovencito debutante Brandon de Wilde (que sería nominado al oscar al año siguiente por “Raíces profundas”) y la también debutante Julie Harris, que pese a contar con 26 años interpreta a una niña de 12 años, y que se lleva una nominación al Oscar por este papel:

Y ese mismo año estrena uno de sus mayores éxitos, el western “Solo ante el peligro”, protagonizado por Gary Cooper y Grace Kelly, una metáfora del hombre de principios que se enfrenta él sólo a un mundo que quiere acabar con él, temática muy habitual en la filmografía de Fred Zinnemann. Con una fotografía árida, alejada del pictoricismo de John Ford, el western muestra otro aspecto del realismo tan propio de Zinnemann al transcurrir en tiempo real: la acción transcurre íntegramente en los 85 minutos que dura la película. Esta película se lleva 5 Oscars,incluido el de mejor actor para Cooper, y Zinnemann es nominado como mejor director, aunque no consigue el premio:

Si “Solo ante el peligro” fue un gran éxito (pese a no gustar a John Wayne o Howard Hawks, entre otros expertos en westerns), con si siguiente película el éxito será aún mayor: “De aquí a la eternidad”, basada en la novela de James Jones, estrenada en 1953, repite el esquema de lucha individual frente a un mundo opresivo (representado en especial por Prewitt, personaje interpretado por Montgomery Clift, elección personal de Fred Zinnemann, enfrentado al sargento Fatso Judson que interpreta Ernest Borgnine, aunque también en en Angelo Maggio interpretado por Frank Sinatra, que no era la elección de Zinnemann para el papel, o en el secreto amor de los personajes interpretados por Burt Lancaster y Deborah Kerr). Zinnemann emplea imágenes reales del bombardeo de Pearl Harbour para añadir realismo a la historia. El reparto se completa con Donna Reed, Philip Ober y el casi debutante Jack Warden:

La película obtuvo nada menos que 13 nominaciones al Oscar. Los tres protagonistas nominados, Lancaster, Clift y Kerr se fueron de vacío, no así los secundarios Sinatra y Reed. Ganó además los premios de mejor película y director:

Su siguiente película fue un sorprendente cambio de registro: un clásico musical de Rodgers&Hammerstein, “Oklahoma!”, de 1955, protagonizada por Gordon MacRae, Rod Steiger y la debutante Shirley Jones, que transmite esa esperanza que Zinnemann todavía deposita en América, una visión optimista y buenrrollista del país. Zinnemann demuestra aquí ser un todoterreno en uno de los mejores musicales filmados hasta la fecha:

Vuelve a su terreno habitual en su siguiente película, “Un sombrero lleno de lluvia”, de 1957, basado en la obra teatral de Michael V. Gazzo, historia sobre un heroinómano, contada casi como un documental, con una temática, las drogas, infrecuente y escandalosa en los 50. La película está protagonizada por Don Murray, Eva Marie Saint y el debutante Anthony Franciosa, que fue nominado al Oscar a mejor actor:

En 1959 se estrena su siguiente película, “Historia de una monja”, que nos cuenta la historia de una monja dedicada a la medicina con un conflicto de conciencia al estallar la II Guerra Mundial y afectar a su natal Bélgica, donde su padre es asesinado por los nazis. La estética de primeros planos, copiada del impresionismo alemán, le resultó fácil a Zinnemann gracias a la colaboración de su protagonista, Audrey Hepburn. Peter Finch y Edith Evans completan el reparto de esta película que consiguió 8 nominaciones al Oscar pero no se llevó ninguno:

En 1960 estrena la magnífica “Tres vidas errantes”, rodada en exteriores en Australia, con Robert Mitchum, Deborah Kerr, Peter Ustinov y Glynis Johns. La película consiguió 5 nominaciones al Oscar, incluyendo las de Kerr, Johns y el propio Zinnemann, pero tampoco ganó ninguno:

En 1964 fracasa en una película sobre los maquis tras la Guerra Civil Española, “Y llegó el día de la venganza”, pero se recupera con si siguiente película, la magistral “Un hombre para la eternidad”, de 1966, basada en la obra teatral de Robert Bolt, que narra la historia de Tomás Moro (interpretado por Paul Scofield, que ganará el Oscar a mejor actor) en su lucha de conciencia contra su rey, Enrique VIII, interpretado por Robert Shaw (nominado al Oscar a mejor secundario). La lucha del individuo contra el resto de la sociedad (ni siquiera su mujer, la también nominada Wendy Hiller) le apoya:

8 nominaciones al Oscar de las que gana 6, incluyendo mejor película y mejor director, el segundo en esta categoría que gana Fred Zinnemann:

Fred Zinnemann no volverá a estrenar hasta 1973, cuando presenta “Chacal”, la conocida historia sobre el intento de asesinato de Charles de Gaulle, rodada en los escenarios reales, como le gustaba a Zinnemann, que pese a todo temía el desagrado del público por una historia de la que se conocía el final, cosa que no sucedió, ya que la película fue un gran éxito:

En 1977 estrena su siguiente película, “Julia”, que cuenta la historia de la escritora Lillian Hellman, interpretada por Jane Fonda, y su amiga Julia, luchadora contra los nazis, interpretada por Vanessa Redgrave. La película, rodada de nuevo en escenarios reales, y que fue el debut de Meryl Streep en el cine, fue un enorme éxito que consiguió 11 nominaciones al Oscar, de los que gana 3: guión, actor secundario para Jason Robards y actriz secundaria para la maravillosa Vanessa Redgrave (su único Oscar). Jane Fonda, Maximilian Schell y el propio Zinnemann, en su última nominación, se fueron de vacío, por el contrario:

La película, por cierto, tiene momentos bastante duros que Zinnemann dirige con sumo realismo, como acostumbraba.

Fred Zinnemann comete el error de dirigir una película más, “Cinco días, un verano”. Podía habérsela ahorrado. No añadió nada a su carrera.

Desconocido por las nuevas generaciones de Hollywood, Fred Zinnemann vive retirado el resto de su vida, hasta que un infarto acaba con su vida en Londres el 14 de marzo de 1997, a poco más de un mes de cumplir los 90 años. Su esposa, Renee Bartlett, con la que llevaba casado desde 1936 y con la que tuvo un hijo, apenas le sobrevivió unos meses.

Aunque olvidado por muchas personas que trabajan en el cine, Fred Zinnemann fue una de las figuras más destacadas de Hollywood durante tres décadas, y no podemos entender la historia del cine si ignoramos su importante figura.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.