25 años sin Freddie Mercury (24-11-2016)


Un día como hoy hace 25 años nos dejaba precozmente uno de los más grandes artistas que ha dado el rock en toda su historia, un gran músico, compositor de grandes canciones, pero, sobre todo, una de las voces más espectaculares que jamás hayamos podido escuchar: Freddie Mercury, el mítico líder de Queen.




Lo de Freddie Mercury es en realidad el nombre artístico de Farrokh Bulsara, nacido el 5 de septiembre de 1946 en la entonces colonia británica de Zanzíbar (que después, uniéndose a Tanganica, pasaría a formar la actual Tanzania). Su familia era parsi, es decir, eran zoroastrianos de origen persa huidos siglos atrás a la India. Originarios del estado Indio de Guyarat, la familia se había mudado a Zanzíbar por el trabajo de su padre.

Con 8 años, el joven Farrokh fue enviado a un internado de estilo británico cerca de Bombay, donde empezaría a ser conocido como Freddie y en la que comienza a notarse su gran talento musical, por lo que estudia piano.

Freddie regresa a Zanzíbar en 1964, con 18 años, pero estalla la Revolución de Zanzíbar y la familia se ve obligada a huir al Reino Unido, estableciéndose en Londres. Allí estudia arte y diseño gráfico, y tiene como compañero de clase a Tim Staffel, cantante y bajista del grupo musical Smile, que se completaba con el guitarrista Brian May y con el batería Roger Taylor. Bulsara intenta entrar en el grupo, pero Staffel se lo impide, por lo que se une a otros grupos musicales, sin éxito.

En 1969 el grupo Smile publica su primer sencillo, pero alno alcanzar el éxito esperado, Staffel abandona el grupo. Entonces Brian May y Roger Taylor se ponen en contacto con Bulsara, que se une al grupo en 1970. Cambia su nombre artístico por el definitivo de Freddie Mercury y el nombre del grupo por el de Queen (idea que a Brian May no le convence). De una de sus primeras actuaciones en público surge también una de las señas de identidad de Mercury: la mitad inferior del palo que sujeta el micrófono se rompió, quedando el micro unido sólo a la parte superior del palo; Mercury usará habitualmente un micro unido a un palo como en aquella ocasión.

Tras probar con distintos bajistas, Queen finalmente incorpora en sus filas a John Deacon, el 4º miembro del grupo. Freddie, además de vocalista, es pianista en las grabaciones discrográficas, aunque por lo general en los conciertos en directo prefiere delegar esta labor en otros músicos, para poder moverse libremente por el escenario. Aún así, su talento como pianista es indudable, como podemos comprobar en esta bellísima versión para piano del “Send in the clowns” de Stephend Sondheim (que nos demuestra también su amplia cultura musical, interpretando una pieza de un musical de corte más bien clásico, algo a priori ajeno a su estilo):

Por esas mismas fechas conoció a Mary Austin, quien sería su pareja los siguientes años, hasta que rompieron por otras relaciones de Mercury. Pese a todo, mantuvieron una gran relación durante el resto de su vida. Mercury era bixesual y su pareja más estable (y la última) fue Jim Hutton.

El primer álbum del grupo se publicó en 1973, llevando por nombre “Queen”. La música está en general próxima al rock duro de la época, pero se destaca que no se usan sintetizadores. Pero será al año siguiente, con el disco “Queen II” donde comencemos a ver algunas de las características peculiares del grupo, como la pregrabación de voces que se unían para formar unos “coros operísticos” (lo mismo sucede con las pistas para guitarra que grava Brian May). Con este álbum consiguen su primer disco de oro. De este disco destaca la canción “Seven seas of Rhye”, del que se había publicado una versión exclusivamente instrumental para el álbum anterior, pero en este caso tenemos una canción:

Ese mismo 1974, Queen edita otro disco, “Sheer Heart Attck”, pero la gran revolución vendrá al año siguiente con la publicación de “A night at the opera” (clara referencia a la película de los Hermanos Marx), con esa extravagancia que será “Bohemian Rhapsody”, que será además el primer videoclip de la historia en usar de efectos especiales y que popularizará el género. Basta con escuchar la canción para ver lo peculiar que es musicalmente hablando:

El propio Freddie Mercury es el compositor de esta canción tan alejada de los cánones clásicos de la música rock, al carecer de estribillo y ser en realidad una sucesión de secciones musicales más propia de las rapsodias clásicas, a las que evoca el propio título de la canción. Mercury comienza aquí además a lucir su extraordinaria voz, propiamente de barítono pero con una extensión de tenor y un extenso falsete (pese a que en vivo por lo general solía bajar de tono las notas más agudas). Recientes estudios científicos han confirmado lo extraordinario de la voz de Mercury, capaz de emplear sub-armónico (breve explicación: cada sonido que emitimos produce un número de armónicos de tonos superiores, más agudos; en el caso de Mercury, esos armonícos producína tonos más graves) y de un vibrato de gran velocidad.

De este mismo álbum escuchamos también “You are my best friend”:

Y escuchamos también la canción que Mercury compuso dedicada a Mary Austin y que nos muestra la formación clásica del compositor:

En 1976 publican un nuevo álbum, “A day at the races”, siguiento con la referencia a los Hermanos Marx. De este disco escuchamos uno de sus grandes éxitos, “Somebody to love”:

En la gira de presentación de este disco consiguen incluso conocer en persona al propio Groucho Marx. Y en Inglaterra implantan un escenario iluminado y móvil que será también el precedente de las espectaculares escenografías de los conciertos de rock posteriores. En eso también fueron innovadores.

En 1977 se presenta su nuevo álbum, “News of the world”, que comienza con dos de sus canciones más míticas. La primera, un tema de Brian May del que poco hay que comentar: “We will rock you”:

Budapest, 1986: todavía estamos tras el telón de acero, y Queen da un concierto allí, con Freddie Mercury luciendo las banderas británica y húngara. Y vemos de paso el característico micrófono que mencioné antes.

La segunda pista, totalmente distinta, es una composición de Mercury. Y si Queen es, con permiso de The Beatles, el mejor grupo rock de la historia en mi opinión, ésta será una de las dos o tres mejores canciones rock de la historia (dudo si compite contra let it be o contra Yesterday…): todo un himno para generaciones posteriores, la espectacular “We are the champions”:

Aunque sólo fuera por esta canción, Freddie Mercury ya merecería pasar a la historia como un músico realmente excepcional. Pone la carne de gallina. Escuchamos, por cierto, justo antes del estribillo, esos coros regrabados que calificábamos de operísticos, al darle una densidad mucho mayor a la que correspondería al reducido número de voces que lo componen.

Vamos a escuchar ahora la canción en una versión en vivo, para comprobar como Mercury baja de tono las notas más agudas del estribillo (bien difícil es cantar esta canción a tono, y Mercury no se arriesgaba en vivo):

Parte de su siguiente disco lo graban en 1978 en la ciudad suiza de Montreux, frente al lago Leman, en unos estudios que gustaron tanto al grupo que los compraron al año siguiente. En la ciudad de Montreux se yergue a día de hoy una estatua de Freddie Mercury.

Ese nuevo disco, publicado a finales de 1978, se titula “Jazz”. De entre sus canciones destacaremos dos. Primero, “Bicycle race”, con un polémico videoclip con las ciclistas desnudas:

La segunda canción que destacaremos es la que les abrió definitivamente las puestas del mercado americano, “Don’t stop me now”:

La banda entra entonces en crisis creativa por divergencias creativas, lo que provoca el retraso en la publicación del siguiente disco, “The game”, en 1980, el primero en el que se usan sintetizadores. Fue un gran éxito, aunque a día de hoy sus canciones no se encuentran entre las más conocidas. La más destacable es “Another one bites the dust”; las diferencias estéticas con respecto a temas anteriores son evidentes:

Ese mismo 1980 participan en la banda sonora de la película “Flash Gordon” (¿alguien la conoce? Yo desde luego no):

En 1981, mientras Roger Taylor saca su primer álbum e solitario, se edita el primer recopilatorio de Queen, “Greatest Hits”, que será el más vendido en la historia en el Reino Unido.

En 1982 sacan un nuevo disco, “Hot space”, del que destaca la canción “Las palabras del amor”, canción gafada por el hecho de que, con el estallido de la guerra de las Malvinas, se considera inapropiada en Reino Unido, mientras en Argentina se prohiben los grupos ingleses:

Su siguiente álbum se publica en 1984: “The works”, una vuelta a su estilo anterior, que incluye algunos clásicos de Queen como “Radio Ga-Ga”, de Roger Taylor:

Incluye también ese mítico vieoclip de “I want to break free”, de John Deacon, en la que Freddie Mercury y el resto del grupo parodian, vestidos de mujer, una telenovela británica de la época, “Coronation Street”:

Pero si hay que quedarse con una canción, yo me quedo con ese magnífico “It’s a hard life”, compuesta por el propio Freddie Mercury, con ese inicio sacado del “Pagliacci” de Leoncavallo; na canción preciosa:

En 1985, Freddie Mercury lanza su primer disco en solitario, “Mr. bad guy”. En 1986 se publica el nuevo disco de Queen, “A kind of magic”, que incluye la canción que da título al disco, compuesta por Roger Taylor (en los últimos años los discos incluyen más canciones compuestas por el resto de integrantes del grupo):

Tenemos también una gran canción de Brian May (que canta la primera estrofa), “Who wants to live forever”:

Pero, por encima de todo, este disco incluye una de mis canciones favoritas de Queen, “Friends will be friends”, compuesta por John Deacon y Freddie Mercury:

Esos solos de guitarra de May… yo es que con esta canción me emociono.

En 1988, Freddie Mercury publica su segundo trabajo en solitario, “Barcelona”, en el que canta el tema principal junto a Montserrat Caballé, y que será el tema oficial de los Juegos Olímpidos de Barcelona 1992 (cuando Mercury ya había muerto):

En esos años Queen se había tomado un descanso de conciertos (y parece que es en 1987 cuando a Freddie Mercury se le diagnostica el SIDA). Finalmente, en 1989 publican un nuevo álbum, “The miracle”, del que quizá lo más destacable sea “I want it all”, the Brian May:

En 1991 se publica el último álbum en vida de Freddie Mercury, “Innuendo”, que comienza con la canción del mismo título y que de nuevo se aleja del esquema típico del rock por uno más lineal:

Pero la gran canción de este disco es una canción compuesta por Brian May pero que casi resulta una biografía del propio Freddie Mercury, en sus últimos meses de vida, pero pese a todo el show debe continuar: “The show must go on”, otra de las mejores canciones del grupo:

En 1991 se publica también el segundo recopilatorio del grupo, “Greatest hits II”. Y en 1995 se publicó el último disco de Queen, con las últimas grabaciones que hiciera Freddie Mercury en su último año de vida, “Made in heaven”, que incluye la canción del mismo título, compuesta por el propio Mercury:

Destaca también “I was born to love you”, canción, al igual que la anterior, proveniente del primer álbun de Mercury como solista y que fue arreglada por el resto de la banda:

En este disco se edita también una canción que había compuesto Brian May junto a Frank Musker y Elizabeth Lamers para el disco “The miracle” pero que no pudo ser incluida por problemas con los derechos legales y que se arregla para este nuevo disco: “Too much love will kill you”:

Ya hemos mencionado que Freddie Mercury se enteró de que tenía SIDA posiblemente en 1987, pero en los siguientes años lo negó a la prensa, aunque ésta cada vez sospechaba más, especialmente tras la publicación del álbum “Innuendo”. Finalmente, el 22 de noviembre de 1991 Mercury hace pública su enfermedad. Sólo dos días después perdía la batalla contra la enfermedad, que le hizo sufrir una bronconeumonía letal. Fue incinerado y se desconoce lo que se hizo con sus cenizas. La mayor parte de su herencia se la legó a Mary Austin, a quien seguía muy unido.

En el año 2006 estaba prevista una gran celebración en Zanzíbar con motivo del 60 aniversario del nacimiento de Freddie Mercury, que por algo es el hijo más ilustre de la isla. Pero una organización islámica protestó contra el evento, alegando que su homosexualidad contradecía a la sharia, la ley islámica, y lograron que se suspendiera la celebración. Triste, ya que confirma lo que había dicho sobre él Brian May: “Llamarlo gay es algo muy simplista, esto sucede por darle demasiada importancia a su vida personal”. Poco importa su vida privada, lo que importa de verdad es su faceta artística, y ahí, por medios naturales, por talento, se alza como una de las máximas figuras de la historia del rock, un puesto que 25 años después de su muerte nadie es capaz de quitarle. Su prematura muerte (hay médicos que afirman que si hubiera aguantado un año más, los avances médicos le permitirían estar aún vivo” nos privó de ver su decandencia, de verle sin voz intentando cantar sus grandes canciones, que habrían arruinado en parte si trayectoria; su muerte contribuye así a aumentar el mito.



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