30 años de la muerte de Danny Kaye (03-03-2017)


Fue uno de los grandes actores cómicos de los años 40 y 50, destacando por su polivalencia como cantante, bailarín, cómico gestual o su capacidad de hablar a gran velocidad. Era además un destacado cocinero y embajador de UNICEF. Por eso vamos a recordar la carrera de Danny Kaye, que murió un día como hoy hace 30 años.




El nombre real de Danny Kaye era David Daniel Kaminsky, y había nacido el 18 de enero de 1911 en Brooklyn, Nueva York. Sus padres eran judíos ucranianos que tuvieron dos hijos en su ciudad de origen, Dnipropetrovsk, antes de emigrar a Estados Unidos en 1909. Danny fue el único que nació ya en América.

Su madre murió cuando él apenas era un adolescente, y poco después abandona sus estudios y se va con un amigo llamado Louis a Florida, donde sobrevive cantando mientras su amigo tocaba la guitarra. Cuando regresa a Nueva York, su padre no le presiona para que retome sus estudios, lo que frustrará su idea de ser cirujano, y se buscará la vida de distintas formas, hasta entrar en el teatro, donde debuta en 1933. Es en ese momento cuando adopta el nombre de Danny Kaye.

Poco después la compañía de teatro en la que trabaja realiza una gira por Asia. Estando en Osaka, Japón, en 1934, la ciudad sufre un tifón que a punto estuvo de costarle la vida. Esa noche, en el espectáculo, se vio obligado a cantar todo lo que pudo sin megafonía, y como el público no entendía inglés, tuvo que recurrir a la pantomima, faceta que desarrollará a lo largo de su carrera.

De vuelta en Estados Unidos, debuta en el cine en 1935 en un corto cómico. Pero continúa trabajando en el teatro, donde conoce a la compositora y letrista Sylvia Fine, con la que se casa en 1940. Nunca se divorciarán, pese a que estaban en realidad separados desde 1947, teniendo Kaye numerosas amantes (la acusación de homosexualidad ha sido negada por su hija). Tuvieron una única hija, Dena, nacida en 1946.

En 1941 llega su gran éxito en teatro con “Lady in the dark”, en la que interpreta la canción “Tchaikovsky” de Kurt Weill e Ira Gershwin, en la que recita nombres de compositores rusos a una velocidad de vértigo y sin apenas respirar:

Su debut definitivo en Hollywood llegará en 1944 con la película “Rumbo a Oriente”, en la que interpreta a un hipocondríaco que tiene que trabajar como ascensorista en un hospital. Es de destacar que, ya desde ésta, todas sus películas serán en Technicolor (excepto dos al final de su carrera), en una época en la que todavía se rodaba mucho en blanco y negro; por ello, se tiñe de rubio, aunque era pelirrojo, ya que queda mejor en color:

En 1945 protagoniza “Un hombre fenómeno”, en la que tiene que desdoblarse en dos hermanos: uno, un showman que es asesinado por unos mafiosos, y otro, su hermano, un tímido bibliotecario al que su gemelo recurre como fantasma para esclarecer el crimen. La escena culminante, en medio de una función de ópera, es realmente hilarante:

En esta película coincide con la debutante Vera-Ellen, con la que trabajará posteriormente, y también con Virginia Mayo, que será su pareja habitual en sus siguientes películas.

De hecho, repite con ambas en la genial “El asombro de Brooklyn”, de 1946,  en la que interpreta a un lechero que noquea a un campeón del mundo del boxeo y acaba metido en combates, siendo un artista en esquivar golpes pero nefasto a la hora de darlos:

Con Virginia Mayo volverá a coincidir en 1947 en “La vida secreta de Walter Mitty”, en la que interpreta a un sencillo hombre que se evade de la realidad imaginando vidas paralelas, hasta que se vea metido en una aventura de verdad. Muy superior al remake de Ben Stiller, sin duda:

Las películas de Danny Kaye no eran dirigidas por directores de prestigio. Pero en 1948, Howard Hawks dirige, contra su voluntad, un remake de una película anterior suya, “Bola de fuego”, que habían protagonizado Gary Cooper y Barbara Stanwyck. Sustituyendo el mundo académico por el musical, Danny Kaye será el jefe del grupo de académicos musicales que, mientras realiza una enciclopedia sobre música, buscando la música moderna, se verá envuelto en medio de la mafia cuando la novia de un capo, a la que conoce en un espectáculo nocturno, busque refugio en la casa de los académicos para ocultarse de la policía… hasta que surja el amor. Ella, cómo no, será Virginia Mayo. Y por mucho que el gran Hawks la odiara, es una película divertidísima, con Danny Kaye repitiendo ese papel de inocente que tan bien se le daba:

En 1949 protagoniza “El inspector general”, en la que interpreta a un hombre que es confundido con el citado inspector general en un pueblo que tiene mucha corrupción que ocultar, por lo que es agasajado por los altos mandos hasta que la llegada del verdadero inspector general provoque más malentendidos:

Luce de nuevo todo su repertorio de muecas faciales.

En 1951 gana un Globo de Oro a mejor actor de comedia (en su primera nominación) por “En la costa azul”, en la que de nuevo juega con los equívocos entre dos personajes, en este caso un héroe militar francés y, como no, un cantante. Compartirá reparto con Gene Tierney:

Destacar por cierto su magnífico juego de acentos, otra de sus habilidades.

En 1952 protagoniza “El fabuloso Andersen”, película musical que recrea de forma ficticia la vida del famoso escritor de cuentos danés. Preciosa película en la que destaca su complicidad con Joseph Walsh, el niño que interpreta a Peter, el huérfano que le acompaña:

Es una película muy recomendable, en especial por su emotivo final.

En 1954 acompaña a Bing Crosby en “Navidades blancas”, comedia de enredos de Michael Curtiz con música de Irving Berlin, en la que, a parte de la famosa canción navideña que le da título, le tenemos en algún número de baile junto a Vera-Ellen en uno de sus últimos papeles:

En 1956 protagoniza “El bufón del rey”, trasladando la comedia de equívocos a la edad media, y en la que tiene que enfrentarse nada menos que a Basil Rathbone:

En 1958 estrena dos películas. La primera, “Loco por el circo”, en la que interpreta a un profesor que, en medio de una excavación arqueológica, acaba metido en un circo, lo que termina afectando a su vida amorosa. Junto a Pier Angeli y el bajo bufo operístico Salvatore Baccaloni, le tenemos en este gran número musical, “Salud”:

Y protagoniza también “Yo y el coronel” de Peter Glenville, comedia bélica ambientada en la II Guerra Mundial en la que interpreta a un refugiado judío que tiene que convivir con un militar antisemita interpretado por Curd Jürgens. Por esta película Danny Kaye ganará su segundo Globo de Oro (dos nominaciones y gana en ambas):

En 1959 interpreta por fin un papel dramático, en el biopic del trompetista de Jazz Red Nichols en la película “Tu mano en la mía”. Aunque eso no significa que deje de cantar, claro:

En 1961 protagoniza otra comedia de equívocos ambientada en la II Guerra Mundial, “El doble del general”, mientras en 1963 protagoniza su última película, “Solo contra el hampa”, nueva comedia ambientada en medio de la mafia:

Sólo volverá a aparecer en cine en 1967 en un papel secundario en “La loca de Chaillot” que protagoniza Katherine Hepburn. Y es que su carrera se traslada a la televisión (a parte de una puntual vuelta a los escenarios teatrales en 1970). En 1955 había ganado un Oscar honorífico:

Pero su carrera como embajador de UNICEF le lleva a ser premiado con un Oscar humanitario Jean Hersholt en 1982:

Y es que, pese a su carrera como cómico, demostró su faceta más seria en esta tarea como embajador de UNICEF, así como en algunos papeles televisivos de su última etapa. Será de hecho el encargado de recoger el Nóvel de la paz que se conceda precisamente a UNICEF, y en 1986 recibió la Legión de Honor francesa. Destacó además en su faceta como cocinero de comida asiática. Realiza además parodias musicales en las que dirigía una orquesta o cantaba junto a cantantes de ópera tan prestigiosas como la soprano Beverly Sills:

Problemas de corazón le llevaron a ser sometido a una operación en la que se le realizó un cuádruple by-pass, pero una transfusión de sangre durante la operación le contagió de Hepatitis C. Finalmente, su corazón falló y murió el 4 de marzo de 1987 en Los Angeles, siendo sus cenizas enterradas en el Kensico Cemetery de Nueva York.

Con una faceta humanitaria que merecería ser más conocida, Danny Kaye fue un cómico de un talento físico excepcional. Quizá su tipo de humor esté pasado de moda, pero su labor permanece en la historia del cine y de organizaciones humanitarias.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.