500 años de la muerte de Leonardo da Vinci (02-05-2019)

Pese a ser considerado (merecidamente, sin duda) uno de los grandes genios de la historia de la humanidad, el gran público identifica el nombre de Leonardo da Vinci con su obra más famosa, La Gioconda (también conocida como Mona Lisa), ese pequeño retrato ante el que se agolpan multitudes de turistas en el Museo del Louvre y al que resulta imposible acercarse por tanta gente que lo rodea. Pero la obra de Leonardo es sin duda mucho más que este famoso retrato. La repasamos con motivo del quinto centenario de su muerte.

Como hijo bastardo del diplomático Piero Fruosino di Antonio, el nombre completo de Leonardo da Vinci resulta un tanto complicado, siendo el más correcto Leonardo di ser Piero da Vinci, haciendo referencia a su padre y a su presunto lugar de nacimiento, el pueblo de Vinci, cercano a Florencia. A pesar de encontrarse prometido con una noble florentina, Piero había tenido una relación con la campesina Caterina di Meo Lippi, y de esta relación nace Leonardo el 15 de abril de 1452. 

Su padre nunca lo legitimó, aunque fue criado por su familia paterna, y llegó a tener buena relación con alguna de las esposas de su padre (se casó 4 veces y tuvo más de una decena de hijos legítimos). Su abuelo paterno se encargó de que su madre tuviera una dote suficiente para que se pudiera casar, y se encargó de darle una cierta educación al niño, mientras que parece que fue su abuela, ceramista, la que introdujo al pequeño en el mundo del arte. Viendo su talento como dibujante, su padre le enseñó algunos de sus dibujos al artista Andrea del Verrocchio, quien, viendo el talento del pequeño, aceptó enseñarle en su taller. Tanto Piero como Leonardo estuvieron al parecer de acuerdo, y Leonardo entro como aprendiz de Verrocchio.

Verrocchio era pintos, aunque destacó más aún como escultor. Leonardo aprendió con él ambas artes, además de otras disciplinas como metalurgia o carpintería. Viendo su talento, Verrocchio acepta que Leonardo termine algunas de sus obras. El caso más significativo lo encontramos en el “Bautismo de Cristo” que pintó Verrocchio hacia 1472, en el que Leonardo se encargó de pintar los dos ángeles de la parte inferior izquierda, destacando su delicado dibujo frente al feismo de su maestro:

Ya en 1472 el nombre de Leonardo da Vinci se encuentra inscrito en el Gremio de San Lucas, gremio de los artistas de Florencia, por la que ya tiene el estatus de artista, si bien continúa trabajando para Verrocchio hasta 1478. En torno a 1476 pinta su primera gran obra en solitario (si bien es difícil asegurar este dato por la atribución discutida de otras obras), la Virgen del clavel, en la que destaca tanto el tratamiento del cabello de la virgen como el paisaje que aparece tras las ventanas, con su característico sfumato:

Ese mismo año se recibe una acusación anónima de sodomía sobre él, aunque la falta de pruebas no permite que sea llevado a juicio. La disputa sobre la condición sexual de Leonardo continúa a día de hoy. 

En torno al año 1481, Leonardo da Vinci recibe el encargo por parte del Monasterio de San Donato de Scopeto de pintar un cuadro, con tema de la adoración de los magos. Leonardo toma como modelo el cuadro con el mismo tema de Botticelli, pero no llega a concluirlo, ya que se traslada a Milán. Se conserva el dibujo sin color, siendo Filippino Lippi el encargado de pintar una nueva obra para el monasterio. 

Leonardo marcha a Milán en 1482, probablemente decepcionado por no haber sido llamado por el Papa para participar en la decoración de los frescos de las paredes de la capilla sixtina, en la que estaban trabajando entre otros Botticelli, perugino o Ghirlandaio. Leonardo da Vinci no era todavía visto como un artista de similar categoría. En Milán Leonardo encuentra un ambiente más abierto que en la neoplatónica Florencia, lo que le permite desarrollar mejor sus experimentos. 

En Milán recibe su primer encargo para pintar la pala central de un retablo para la iglesia de San Francisco el Grande. El resultado es la primera versión de “La virgen de las rocas”, actualmente en el Louvre, en la que destacan la posición piramidal de las figuras y el paisaje rocoso del fondo, con la técnica del sfumato:

En Milán, bajo el mecenazgo de Ludovico Sforza, Leonardo da Vinci trabaja como ingeniero, orfebre e incluso escultor, diseñando una estatua ecuestre de Francesco I Sforza que nunca llegó a ser realizada. En el ámbito de la pintura, destaca La dama del armiño, retrato de Cecilia Gallerani, amante de Ludovico y amiga de Leonardo:

En torno a 1494, Leonardo da Vinci recibe el que será su encargo más importante de esta primera estancia en Milán: el convento dominico de Santa Maria delle Grazie le solicita la realización de un fresco. El tema elegido es La última cena. Pero Leonardo se aparta de las representaciones habituales de este tema, eligiendo el momento en el que Jesús informa a los 12 que uno de ellos le traicionará. Por ello, los apóstoles están agrupados a su derecha e izquierda, sin separar a Judas del resto, mientras que la figura de Jesús destaca en el centro en una composición piramidal que atrae la atención hacia su figura:

Problemas políticos (la invasión francesa del Milanesado y la posterior vuelta de los Sforza) provocan que Leonardo, acompañado de su discípulo y ayudante Salai (Gian Giacomo Capratti da Oreno, a su servicio desde 1490), huya en dirección a Venecia, donde trabajará en proyectos de ingeniería para la defensa de la ciudad. 

Su siguiente pintura remarcable es la Virgen de la rueca, pintada por encargo del secretario de estado del Rey Luis XII de Francia, posiblemente durante una estancia en Florencia. Destaca de nuevo en la obra el sfumato y ese fondo de un valle rodeado de rocas:

Trabaja en esta época en labores de ingeniería civil y militar, primero al servicio de los Borgia y luego en Florencia, donde además pinta el fresco La batalla de Anghiari, hoy desaparecido. 

En torno a 1503 comienza a trabajar en el retrato de una noble florentina, Lisa Gherardini, en el que siguió realizando retoques hasta el final de su vida. La obra en cuestión es La Gioconda o Mona Lisa, la pintura más famosa de Leonardo da Vinci y la mejor demostración que hizo de su técnica de sfumato:

Leonardo da Vinci regresa a Milán, donde estará al servicio de Maximiliano Sforza primero y de Luis XII de Francia después. En esta época instruye a algunos aprendices y se dedica a realizar estudios científicos, además de seguir trabajando como ingeniero militar. En medio de las disputas entre Florencia y Francia, pinto La virgen, el niño Jesús y Santa Ana probablemente para la basílica de la Annunziata florentina:

También de esta época es otra pintura que originalmente debía representar a un San Juan Bautista en el desierto, pero que tiempo después fue modificado para convertirlo en un Baco, en el que se observa el desarrollo del estudio anatómico realizado durante muchos años por Leonardo, en la difícil postura del personaje:

En 1513, Leonardo da Vinci se traslada a Roma, donde es Papa León X, en realidad el florentino Giovanni de Medici, pero se decepciona al no ser contratado ni para realizar pinturas ni para obras de ingeniería. 

En torno a esta fecha pinta su última gran obra, un San Juan Bautista en el que retrata a su discípulo Salai, obra que resulta un tanto misteriosa al no saberse qué momento representa:

A través del Papa, Leonardo da Vinci conoce a Francisco I de Francia, quien lo llama a su servicio. El Rey instala a Leonardo el el castillo de Clos-Lucé, en la ciudad de Amboise, donde realiza labores de ingeniería, pero no parece que pinte ninguna obra nueva, si bien sigue retocando su Gioconda. En su retiro francés le acompaña su nuevo discípulo, Francesco Melzi. 

Enfermo, redacta testamento en abril de 1519, legando la mayor parte de su obra a Melzi. Muere a los 67 años el 2 de mayo de ese mismo año, siendo enterrado en el Castillo de Amboise, estando su tumba en la actualidasd en la capilla de Saint-Hubert:

Tumba de Leonardo da Vinci

Por desgracia, a su muerte comienza a perderse la pista de su obra, en especial todo lo que había escrito sobre muy diversos campos que fueron de su interés, siendo tal polivalencia un buen ejemplo del humanismo de la época. Con Leonardo da Vinci desaparecía un estudioso, pero también uno de los pintores más importantes y relevantes de la historia. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.