70 años de la muerte de Sam Wood (22-09-2019)

Director más que dotado para la comedia, autor de algunas de las más míticas películas de los hermanos Marx, su radicalización política le terminó llevando a dirigir dramas intrascendentes y retrógrados que terminaron por hacerle caer en el olvido. Con motivo del 70 aniversario de su muerte, recordamos la carrera del director Sam Wood. 

El nombre completo de Sam Wood era Samuel Grosvenor Wood, y nació en Filadelfia, estado de Pensilvania, el 10 de julio de 1883. Su carrera artística comenzó en la faceta de actor. El 25 de agosto de 1908 se casó con Clara Louise Roush, y dos de sus hijas terminarían siendo actrices. Pero Sam Wood llega a Hollywood como ayudante de director de Cecil B. de Mille en 1915. 

Ya para 1920 debuta como director de cine. De su etapa en el cine mudo, en la que tuvo ocasión de dirigir a prestigiosas estrellas, destaca “Mas fuerte que su amor”, protagonizada por dos de las mayores estrellas del momento, Gloria Swanson y Rodolfo Valentino:

Con la llegada del sonoro, su filmografía combina el drama romántico y la comedia, género en el que conseguirá hacerse conocer gracias a una de las mejores películas que rodaron los Hermanos Marx, “Una noche en la ópera”, de 1935, con escenas tan memorables (y técnicamente difíciles de rodar) como la del abarrotado camarote de Groucho:

Repite de nuevo con Groucho, Chico y Harpo en 1937 en otra de sus más célebres películas, “Un día en las carreras”, pero la falta de seriedad de los hermanos durante el rodaje le lleva a un enfrentamiento con ellos, y con ello a no volver a trabajar juntos:

Pero el prestigio que ha adquirido gracias a estas dos películas le ofrece interesantes proyectos. De hecho, en 1939 sustituirá temporalmente a Victor Fleming durante el rodaje de “Lo que el viento se llevó”, la mayor superproducción hasta la fecha. De hecho, en 1939 despega su carrera, en parte gracias a la simpática comedia de robos “Caballero y ladrón”, protagonizada por David Niven, Olivia de Havilland y May Whitty:

Pero su mayor éxito ese año fue la magnífica “Adiós, Mr. Chips”, con un Robert Donat que ganará el Oscar a mejor Actor ese año y una debutante Greer Garson. La película cuenta con no pocas escenas memorables:

Por esta película Sam Wood recibe su primera nominación al Oscar. 

En 1940 dirige el drama romántico “Sinfonía de la vida”, protagonizada por Martha Scott y un joven William Holden

Pero la más famosa de las películas que Sam Wood dirige en 1940 es “Espejismo de amor”, historia sobre las mujeres en el mundo laboral bastante reaccionaria, protagonizada por una Ginger Rogers que ganará el Oscar a mejor actriz:

Por esta película Sam Wood recibirá su segunda nominación al Oscar. 

En 1941 dirige la comedia “El diablo burlado”. con Jean Arthur, Charles Coburn, Richard Cummings y la habitual en su filmografía Spring Byington, en una historia que recuerda mucho a las historias de Frank Capra: un millonario empresario se infiltra entre sus trabajadores para descubrir quiénes son los revolucionarios huelguistas, y acaba poniéndose de su lado, todo con ese buenrrollismo conservador tan suyo:

En 1942 dirige otra de sus películas más famosas, “El orgullo de los Yankis”, drama protagonizado por Gary Cooper y Teresa Wright que narra la historia de Lou Gehring, famoso jugador de beisbol muerto el año anterior a causa del ELA:

Pero por la película por la que Sam Wood recibe su tercera (y última) nominación al Oscar no es esta, sino “Kings Row”, drama que narra la historia de varios personajes en la ciudad del título, protagonizada por Robert Cummings, Ann Sheridan y Ronald Reagan, en una película en la que había que dulcificar no pocos elementos molestos que aparecían en la novela, como el suicidio, la locura o el sadismo del médico interpretado por Charles Coburn, así como suprimir otros como el incesto, la ninfomanía o la homosexualidad, quedando así la historia demasiado desdibujada:

El giro cada vez más conservador de Sam Wood va a ser más evidente en 1943, cuando diriga la adaptación de la novela de Ernest Hemingway “Por quién doblan las campanas”, ambientada en la Guerra Civil española y en la que Wood no sólo negativiza considerablemente a los republicanos, sino que llegó a afirmar que habría dado lo mismo que los protagonistas hubieran sido del bando nacional (no sé qué pensaría Hemingway de esto…). Gary Cooper, Ingrid Bergman, Akim Tamiroff y la debutante Katina Paxinou consiguieron nominaciones al Oscar (Paxinou de hecho lo ganó), pero en esta ocasión Wood se queda sin nominación:

En 1944 regresa de nuevo a la comedia con “Casanova Brown”, protagonizada por Gary Cooper, Teresa Wright y Frank Morgan:

En 1944 funda y preside la Alianza cinematográfica para la preservación de los ideales americanos, contribuyendo significativamente durante la caza de brujas. De hecho, ya desde años atrás Sam Wood tenía una libreta en la que iba apuntando los nombres de cualquiera que sospechara que pudiera ser comunista. Según una de sus hijas, su radicalismo cambió su caracter, haciendo de él un bruto irracional. 

En 1945 consigue estrenar la película que había rodado dos años atrás, la historia de aventuras “La exótica”, protagonizada de nuevo por Gary Cooper e Ingrid Bergman:

Después de esta, el resto de sus películas resultan intrascendentes, con la excepción de “The Stratton Story”, de 1949, drama de nuevo ambientado en el mundo del beisbol, protagonizada por James Stewart y June Allyson. Basada de nuevo en una historia real, narra la historia de un jugador de beisbol que pierde la pierna en un accidente de caza y que se ve obligado a abandonar su carrera deportiva, en una historia de superación que Wood pensaba adecuada para animar a los soldados mutilados durante la II Guerra Mundial:

Sam Wood fue denunciado ese mismo año por un guionista de izquierdas por haberle difamado acusándole de comunismo. La defensa de Wood fue tan contundente que poco después sufrió un infarto que le llevaría a la tumba el 22 de septiembre de 1949, con 66 años. Fue enterrado en el Forest Lawn Memorial Park Cemetery de Glendale.

El caso de Sam Wood es un buen ejemplo de un buen director al que su radicalismo político le llevó a que su cine perdiera calidad para dar lugar a un propagandismo muy evidente que termina por arruinar sus películas, que a menudo son grandes historias y con notables interpretaciones. Una lástima que echara a perder así su carrera.

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