Bicentenario del nacimiento de Théodore Chassériau (20-09-2019)

Sin ser uno de los nombres más conocidos, es una de las principales figuras de la pintura romántica francesa, heredero del neoclasicismo de Ingres con la influencia de Delacroix. Aprovechando el bicentenario de su nacimiento, repasamos la obra de Théorore Chassériau.

Théodore Chassériau nació el 20 de septiembre de 1819 en la ciudad dominicana de Samaná, siendo el tercero de los 5 hijos que tuvieron Marie Madeleine y Benoît Chassériau, cónsul francés en Puerto Rico y probablemente agente de Simón Bolívar. El padre dejó a la familia a cargo del hijo mayor, Frédéric-Victor-Charles, quien se los llevó de vuelta a Francia en 1822. 

Mostrando desde temprana edad un gran talento para el dibujo, Théodore Chassériau entra en 1830 en el taller de Jean-Auguste-Dominique Ingres, con el que permanecerá como aprendiz hasta 1834, cuando Ingres se mude a Roma. Siendo su alumno favorito, le ofrece a Théodore acompañarlo a la ciudad italiana, pero éste rechaza la oferta por problemas económicos. 

Sus primeras obras conocidas datan de 1835 aproximadamente, y son retratos que siguen la técnica de su maestro. Entre ellos destaca el de su hermana Aline:

También en esta fecha pinta su autorretrato, en el que, como en el anterior, se percibe la influencia de Ingres y de los grandes maestros renacentistas:

Con un taller propio en el que se dedica a pintar retratos, en 1836 pinta el de su hermano menor, Ernest:

Del mismo año data “La niña con la muñeca”, retrato de Laure Stéphanie Pierrugues, una niña de 4 años:

De 1836 tenemos también algunas escenas bíblicas, como el ocuro y tenebroso “Caín maldito”:

Y tenemos también “El retorno del hijo pródigo”, más luminoso y de aspecto más neoclásico:

Siguiendo la estética de Ingres y su pasión por las mujeres, en 1838 pinta su primera gran obra, “Venus Anadyomene”, que representa el nacimiento de la diosa del amor:

De 1839 data “Susana en el baño”, cuadro que expone en el salón de París:

En esta nueva etapa destaca en la obra de Théodore Chassériau la temática del desnudo, en especial femenino, siguiendo la línea de su maestro Ingres, muy dado también a pintar desnudos. La línea sigue siendo neoclásica-académica. Buen ejemplo de ello es la “Andrómeda encadenada” que pinta en 1840, con una paleta de colores y una luminosidad que de nuevo recuerdan mucho a su maestro:

Manteniendo elementos neoclásicos pero con una temática religiosa tenemos a “Cristo en el jardín de los olivos”, del mismo año:

Eso no significa que Théodore Chassériau abandone su carrera como retratista, ya que en 1849 pinta uno de sus retratos más conocidos, el del religioso dominico y político Henri Lacordaire:

Pero con el desplazamiento de Ingres a Roma, Théodore Chassériau comienza a admirar a Eugène Delacroix, el pintor romántico detestado por Ingres. Para desdicha de éste, la influencia de Delacrois va a ser cada vez más evidente en la obra de Chassériau, como por ejemplo en “El baño de Ester”, de 1841, en el que el colorido y el ortientalismo nos llevan ya a la obra de Delacroix:

La influencia de Ingres en todo caso todavía va a ser importante en los siguientes años de la carrera de Chassériau, como en el “Descendimiento de la cruz” que pinta para la iglesia de Santa Maria en Saint-Étienne en 1842:

En 1843 pinta uno de sus retratos más conocidos, “Las dos hermanas”, en las que retrata a sus dos hermanas, Adèle y Aline, que si bien parecen tener la misma edad se llevan en realidad 12 años de diferencia:

También en 1843 Théodore Chassériau recibe el encargo de realizar su primera obra de gran formato, el ciclo de frescos sobre la vida de Santa María Egipciaca para una de las capillas laterales de la parisina iglesia de Saint-Merri:

Si bien las figuras nos llevan aun a Ingres, la paleta de colores es ya influencia de Delacroix. 

En 1844 pinta una obra de influencia todavía plenamente ingresiana, “Apolo y Dafne”:

Gracias a su hermano Frédéric, amigo de Alexis de Tocqueville, recibe el encargo de pintar los muros de la escalera de honor del Palacio d’Orsay, pero por desgracia esta obra se pierde durante los disturbios de la comuna de París. 

Atraído, al igual que Delacroix, por oriente, en 1846 recibe la invitación del sultán otomano de establecerse en Argel, pintando entonces escenas costumbristas como estas”Mujeres con gacela”:

Del mismo año (1848) es este “Hero y Leandro” en el que desaparece toda influencia ingresiana, incluso en el dibujo, mucho menos nítido aquí:

En 1849 pinta a las bailarinas moras:

Más definido está el dibujo en una de sus primeras imágenes basadas en obras de Shakespeare, “Desdémona se acuesta”:

De 1850 es el “San Felipe bautizando al eunuco”, de nuevo con una línea poco definida:

Pero todavía sigue pintando obras en las que combina el dibujo ingresiano con la paleta cromática de Delacroix, como esta “Bañista dormida” de 1850:

Pero por ahora Chassériau sigue sin abandonar del todo el género del retrato, como demuestra el retrato de Alexis de Tocqueville, también de 1850:

Es en los retratos donde Théodore Chassériau se muestra más conservador, frente a las pinturas orientalistas, donde la paleta cromática y la definición del dibujo tienen un carácter mucho más romántico y cada vez menos academicista. Un buen ejemplo de ello es esta escena oriental, “Dos jóvenes judías de Constantina acunan a un bebe”:

Lo mismo observamos en esta “Mujer de pescador de Mola di Gaeta abraza a su niño”, con unas pinceladas muy visibles:

Chassériau será muy apreciado por sus escenas de batallas y caballos, que muestran una marcada influencia de Delacroix, como esta “Batalla de caballería árabe en torno a un estandarte”, de 1854:

En 1853 dibuja este “Tepidarium de Pompeya”, en el que de nuevo la figura desnuda nos evoca a Ingres en su dibujo, mientras la paleta cromática es claramente romántica:

Lo mismo podemos observar en este “Interior del harén” de 1854:

Sus últimas obras remarcables son representaciones de obras de Shakespeare. Destaca por su dramatismo la “Aparición del fantasma de Banquo”, de 1855:

De 1856 (como en otros casos, la fecha es aproximada) dataría esta “Desdemona”:

Agotado por los encargos de diversas iglesias y enfermo, el 3 de mayo de 1849. Poco después, el 8 de octubre de 1856 moría a los 37 años en París, siendo enterrado en el Cementerio de Montmartre. 

La obra de Théodore Chásseriau es bastante extensa pese a su corta vida, y nos muestra ese proceso de modernización del neoclasicismo al romanticismo, combinando elementos de ambos estilos con una absoluta magistralidad que le hacen ser merecedor de una mayor fama que la que tiene. 

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