Centenario del nacimiento de Leonard Bernstein (25-08-2018)


Compositor, director de orquesta, pianista, divulgador musical… quizá el término que mejor defina la figura de Leonard Bernstein sea el de polifacético. Hoy, en el día de su centenario, recordaremos a una figura musical mítica.




El nombre de nacimiento de Leonard Bernstein fue Louis Bernstein, por insistencia de su abuela, pese a que sus padres siempre le llamaron Leonard, y él mismo se cambió oficialmente el nombre años después. Hijo de inmigrantes judío-ucranianos, nació en Lawrence, en el estado de Massachusetts, el 25 de agosto de 1918. Pese a demostrar desde niño sus dotes musicales, su padre inicialmente se opuso a que su hijo se dedicara a la música, pero finalmente, en 1935, comenzó a estudiar música en Harvard. En esos años conocerá al compositor Aaron Copland y al director de orquesta Dimitri Mitropoulos, que, si bien nunca serán profesores suyos, influirán decisivamente en su carrera.

De esta época datan sus primeras composiciones conocidas, destacando su tío con piano:

Tras graduarse en Harvard, en 1939, estudia en el Curtis Institute of Music de Filadelfia, aunque esta etapa no será tan agradable como la anterior, ya que Leonard Bernstein no lleva bien el estilo educativo más formal que en Harvard, si bien su profesor de dirección de orquesta, Fritz, Reiner, influirá también en su carrera posterior. Más productivo será el verano de 1940, en el que estudiará en Bostón con el director Serge Koussevitzky.

En 1942 compondrá su primera gran obra, su primera sinfonía, “Jeremiah, que escuchamos dirigida por él mismo:

En 1943 compone otra de sus obras más famosas, el breve ciclo de canciones infantiles “I hate music”, que escuchamos en la voz de Barbara Bonney:

Dado que Leonard Bernstein era asmático, se libró del servicio militar durante la II Guerra Mundial, lo que le permitió saltar a la fama cuando, en 1943, tiene que sustituir en un concierto al mítico director Bruno Walter. Esto le abre las puertas a ser el director titular de la New York City Symphony, en una época en la que ningún director de orquesta americano había conseguido alcanzar un cierto prestigio. Por esas fechas incluso llega a plantearse trabajar como actor, interpretando a Tcahikovsky junto a Greta Garbo, pero el proyecto nunca llegó a realizarse.

Pero es en 1944 cuando despega como compositor. Ese año estrena por fin su primera sinfonía, además de su primer Ballet, Fancy Free, y de su primer musical, “On the town”, especialmente famoso gracias a su adaptación cinematográfica de 1949 protagonizada por Gene Kelly y Frank Sinatra y dirigida por Stanley Donen:

Mientras su éxito como director de orquesta va en aumento (interpretando en varias ocasiones el concierto de Ravel como solista y director al mismo tiempo), su carrera como compositor queda un tanto eclipsada, algo que le decepcionará. Al mismo tiempo que dirige obras de compositores contemporáneos (Britten, Ives, Messiaen…), dirige también sus propias obras, como su segunda sinfonía, “The age of anxiety”, para piano y orquesta, de marcado corte jasizztico, de la que escuchamos aquí una parte, “The maske” dirigida por el propio Bernstein acompañando a su pianista favorito, Krystian Zimerman:

En 1950 estrena otro musical, “Peter Pan”, apenas conocido (pese a que en su estreno el papel de Hook lo interpretara el mítico Boris Karloff), del que escuchamos el monólogo “Dream with me” cantado por la soprano June Anderson:

En 1951 se casa con la actriz Felicia Montenegro, a la que había conocido en 1946, pese a su homosexualidad, o quizá en parte para ocultarla. Lo cierto es que la pareja tuvo tres hijos, Jamie en 1952, Alexander en 1955 y Nina en 1962.

Mientras, en 1952, Leonard Bernstein estrena su primera ópera, “Trouble in Tahiti”, una ácida crítica a las desigualdades sociales propia de alguien tan políticamente activo como él:

De 1954 es su serenata sobre el “Banquete” de Platón, quizá su obra orquestal más conocida, para violín solista, cuerdas, percusión y harpa, que escuchamos dirigida por Antonio Pappano y Janine Jansen al violín:

Y también en 1954 compone su única Banda Sonora, “On the waterfront” (en España conocida como “La ley del silencio”) de Elia Kazan, protagonizada por Marlon Brando, que será nominada al Oscar. En 1955 compone una suite que recoge los principales temas de dicha banda sonora, opresiva y con elementos de jazz:

En 1956 compone la que en mi opinión es su obra maestra, que revisará en varias ocasiones, la última de ellas en 1989, su ópera “Candide”, basada en la obra de Voltaire, que cuenta con innumerables pasajes memorables, como la chispeante obertura, el aria de Cunegonde “Glitter and be gay”, el tango de la vieja dama o el final. El propio Leonard Bernstein dirigió la versión actualizada de 1989 con Jerry Hadley, June Anderson, Christa Ludwig, Nicolai Gedda y su amigo Adolph Green:

Y al año siguiente, en 1957, Leonard Bernstein estrenará la que probablemente sea su obra más famosa, el musical “West side story”, con libreto de Stephen Sondheim, en el que vuelve a romper la inexistente barrera entre musica culta y popular, combinando momentos de carácter más clásico, como el dúo “Somewhere”, con ritmos populares como el Mambo con el que se conocen Tony y María, esos nuevos Romeo y Julieta. O con esos ritmos tan puramente americanos que escuchamos en “America”, de la que vemos la versión cinematográfica de 1961, con Rita Moreno y George Chakiris:

Cuando, años después, Bernstein realiza una grabación operística de la obra, son míticas las escenas del ensayo en las que desespera con José Carreras:

En 1958 se estrena como divulgador musical en la televisión, con el programa “Young people’s concerts”, que con sus 53 programas durará hasta 1972. Programas de gran éxito en los que Bernstein no dudaba en recurrir a música popular para explicar los conceptos musicales. Es impagable verle en este programa de 1966, “What is a mode”, cantando incluso una canción de The Kinks:

Se ve que Bernstein odiaba la música…

En 1963 estrena su tercera y última sinfonía, que lleva por título “Kadish”, que requiere de soprano y coro:

Y de 1965 es su obra coral más importante, los Salmos de Chichester:

En los años 60, su carrera como compositor decae, dada la importancia que adquiere su carrera como director de orquesta. De hecho, será el encargado de dirigir la interpretación de la 2ª sinfonía de Gustav Mahler, “Resurrección”, en recuerdo del asesinado John F. Kennedy, que se retransmitió por televisión. Realizará además algunos conciertos benéficos, como el que realiza en 1976 en favor de Amnistía Internacional.

En 1976, decide dejar de ocultar su homosexualidad y abandona a su esposa Felicia para ir a vivir con Tom Cothram. Pero en 1977 a Felicia le diagnostican cáncer de hígado, y Leonard Bernstein regresa a su lado para acompañarla hasta su muerte, el 16 de junio de 1878. Este suceso marcará su vida y afectará a su forma de dirigir, exagerando sus ya de por sí expresivos gestos y ralentizando sus tempos, aunque es cierto que estos detalles ya se venían observando en las grabaciones que realizará para el sello Deutsche Gramophon, repitiendo en muchos casos obras ya grabadas anteriormente para SONY, lo que permite comparar su estilo en ambas épocas. En esta etapa final de su carrera destaca dirigiendo obras de Beethoven, Schubert, Schumann, Mendelssohn, Liszt (inolvidable su grabación de la sinfonía Faust), Brahms (no sólo su sinfonías, también sus conciertos para piano, en los que dirige, de nuevo a Krystian Zimerman), Tchaikovsky y, por delante de todos, Sibelius y Mahler. Como es absolutamente imposible repasar su discografía (a menudo en formato audiovisual, lo que es de agradecer en un director tan gestual como él), elegiremos uno de sus mejores momentos, el final de la sinfonía Resurrección de Mahler. Conviene no perderse ni uno de los segundos en los que aparece en pantalla:

Con esa gestualidad, a menudo considerada exagerada, pero sin duda efectiva, lograba transmitir las emociones que los músicos debían transmitir al público. Y el resultado es, la mayoría de las veces, poco menos que insuperable. Leonard Bernstein es uno de los más brillantes directores de orquesta que la discografía nos permite conocer, y desde luego uno de mis favoritos. ¿Es posible no emocionarse con ese final de la Resurrección que acabamos de ver? Esa forma de dirigir, no sólo a la orquesta, sino también al coro, tan precisa en la forma de indicar dinámicas, esas explosiones de sonido que son lo que le da esa magia especial, es única.

Como compositor, reutiliza su ópera “Trouble in Tahiti” para componer una nueva ópera, más extensa, “A quiet place”, que se estrena en 1983:

De 1988 es la Missa brevis, de la que escuchamos el Kyrie:

Y de 1989 es el Concierto para Orquesta:

Ese mismo año, Leonard Bernstein dirige una 9ª sinfonía de Beethoven en Berlín como celebración por la caída del muro. Durante el concierto, Bernstein decide sustituir la palabra “Freude”, alegría, por “Freiheit”, libertad, afirmando que Beethoven seguramente le habría dado la razón, dadas las circunstancias. No tengo ninguna duda de que habría sido así:

El 19 de agosto de 1990, Leonard Bernstein dirige su último concierto. Un ataque de tos está a punto de detenerlo, pero con mucho esfuerzo consigue concluirlo. Fumador empedernido, lleva luchando años contra un enfisema pulmonar. Finalmente, el 9 de octubre de ese mismo año anuncia su retirada definitiva, a sus 72 años. 5 días después, el 14 de octubre, un infarto causado por sus problemas pulmonares acababa con su vida en su casa de Nueva York. Tras su multitudinario funeral, fue enterrado junto a su mujer en el Green-Wood Cemetery de Brooklyn:

Apenas hemos podido hablar de la faceta de Leonard Bernstein como director, la más destacada sin duda. Pero es que se hace necesario recuperar su faceta como compositor, como creador de un genuino sonido americano y como rompedor de esa absurda barrera entre música clásica y música popular. Y con una genialidad única.



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