Comentando el Concierto de Año Nuevo 2018


Hay tradiciones que es mejor no perderse. Y es que, como todos los años, el 1 de enero se comienza el año entrante con el vienés Concierto de Año Nuevo. Y este Concierto de Año Nuevo 2018 es dirigido por el italiano Riccardo Muti, que lo dirige ya por 5ª vez.




Como ya hemos hecho en años anteriores (20162017), iremos comentando el concierto en directo, y el post se publicará en cuanto éste concluya.

Comienza Riccardo Muti el Concierto de Año Nuevo 2018 con la marcha introductoria de la opereta de Johann Strauss Jr. “Der Zigeunerbaron”, que el italiano dirige con su precisión habitual, lleno de esa chispa que le caracteriza. No, con él desde luego el aburrimiento no tiene lugar.

Sigue la interpretación de un vals de Josef Strauss, “Frescos vieneses”, obra por mi desconocida. Bellísimo solo de chelo, brillantes melodías de una delicadeza maravillosa (quizá en eso de la melodía Josef supere a su famoso hermano Johann) y unas cuerdas que suenan a gloria en un repertorio que conocen y dominan. El uso del rubato por parte de alguien tan purista como Muti es simplemente impecable.

Volvemos a continuación al famoso Johann Jr., con ritmos más rápidos, una polka también perteneciente al “Der Zigeunerbaron”, el “Cortejo nupcial”. Muti dirige minimizando los movimientos, pero con gran precisión, y se agradece de nuevo un uso absolutamente impecable del rubato, tan intrínsecamente ligado a la música de los Strauss.

Y sigue el Concierto de año Nuevo 2018 con otra Polka, de ritmo más agitado, “Sangre ligera”, con esos juegos de dinámicas tan propios de estas piezas y que obliga a Muti a moverse bastante más de lo que ha hecho hasta ahora, agachándose incluso para marcar los pianísimos.

Sigue una obra de Johann Strauss padre, los “Valses de María”, que,comparada con los valses más famosos de su hijo, suena un tanto arcaica; no carece de belleza, pero no tiene el brillo de las obras de su hijo, y el ritmo resulta bastante más pesado.

Y termina la primera parte del Concierto de Año Nuevo 2018 con otra obra de Johann Strauss padre, el gallop “Guillermo Tell”, inspirado en temas de la ópera de Rossini, que peca curiosamente de hacer más pesado el famoso tema al galope de la obertura de la ópera.

Y la segunda parte del Concierto de Año Nuevo 2018 comienza con otro compositor habitual en este concierto, el operetista Franz von Suppé, del que se interpreta la obertura de la opereta “Bocaccio”, magníficamente interpretada. No es una de las oberturas más famosas de Suppé, pero es igualmente una obra de gran brillantez que da mucho juego a orquesta y director, y ambos ha sabido sacarle todo el jugo a la pieza.

Sigue el concierto con un vals de Johann Strauss, “Flores de Mirto”, pieza de delicado melodismo de gran belleza, todo un descubrimiento.

Seguimos con una obra de Alphons Czibulka (compositor por mí desconocido”, la “Gavota de Estefanía”, compuesta, al igual que la pieza anterior, con ocasión de la boda del Archiduque Rodolfo de Habsburgo, de ritmo completamente distinto a las piezas que solemos escuchar habitualmente en el concierto. Es más bien una curiosidad que otra cosa. Sonoridad francesa y rococó con un ligero toque romántico.

Seguimos con un ritmo más ligero, con la polka “Balas mágicas” de Johann Strauss Jr., perfecta para terminar de despertarnos con sus ritmos ágiles y vibrantes.

A continuación regresa en este Concierto de Año Nuevo 2018 la famosa “Leyendas de los bosques de Viena”, obra famosísima, en la que contamos con una cítara, instrumento tradicional en las zonas rurales, pero que no es el instrumento nacional de Austria, sino de la vecina Baviera, donde será Maximiliano José, Duque en Baviera y padre de la Emperatriz Sissi quien lo introducirá en los círculos aristocráticos (será de hecho conocido como Zither-Maxl), dándole así ese carácter de instrumento nacional. Magnífico en todo caso el sólo de cítara (es de agradecer que no se haya suprimido o sustituido por un violín, como hacía Maazel), así como la interpretación global de la orquesta. Muti parece vienés, es imposible ponerle una sola pega al espectacular uso del rubato que está haciendo. Tras el desastre de Dudamel el año pasado, este año el Concierto de Año Nuevo vuelve a sonar como es debido.

Seguimos con una marcha, de nuevo de Johann Strauss Jr., la Marcha festiva, con ese ritmo binario que contrasta con los ritmos ternarios de las piezas bailables, rompiendo así con los ritmos hasta ahora escuchados. No es desde luego una de las marchas más famosas que compuso Strauss, ya que era asiduo también a este género. El Concierto de Año Nuevo 2018 contiene varias obras inéditas hasta ahora en el Concierto de Año Nuevo, y aunque no es el caso de ésta, sigue siendo una pieza poco conocida.

Y seguimos con Johann Strauss Jr. en los siguientes números. Vamos con la polka-mazurka “Ciudad y campo”, polka de ritmo más lento, con ritmos irregulares que le dan un colorido singular. Destacan en esta interpretación las maderas, impecables.

Seguimos con la cuadrilla sobre temas de “Una ballo in maschera”, que es una de mis óperas favoritas de Verdi, un guiño de Muti a su repertorio habitual, la ópera italiana. Genial el uso del aria de Oscar por flautas y flautines en medio del tema del coro de la fiesta, los constantes cambios de temas sobradamente conocidos para quienes hemos escuchado esta ópera. Curioso el ritmo mucho más ágil del tema del dúo de amor, convertido aquí en un tema festivo, al igual que el tema de los conspiradores. Genial repaso por los temas principales de la ópera, un gran homenaje de Strauss a Verdi.

Y en este Concierto de Año Nuevo 2018 tiene como la obra quizá más conocida (propinas obvias al margen), el vals “Rosas del sur”, que, confieso, es uno de mis favoritos. Magnífico inicio en pianísimo, aunque el ritmo se antoje un tanto demasiado rápido (marca de la casa de Muti, por otra parte, que hasta ahora había estado muy comedido…). En todo caso, imposible no disfrutar con este vals.

El programa “oficial” del Concierto de Año Nuevo 2018 concluye con una polka de Josef Strauss, “Enviado”. Ritmos ágiles para concluir el concierto…

Bueno, nadie se lo cree. Sabes que siempre hay 3 propinas. 2, las de siempre. Y la primera, a elección del director, es “Truenos y relámpagos”, también de Johann, sobradamente conocida, con esos efectos de percusión imitando una tormenta, perfecta para empezar el año de buen humor. Maravillosa obra que se adapta como un guante al estilo fluido y ágil de Muti.

Y vamos ya con el “Danubio azul” de Johann Strauss Jr., quizá el vals más famoso de la historia. Y esta vez el ritmo es irreprochable, Muti no se lanza a velocidades excesivas para una obra que, de tan oída, te obliga a hacerla perfecta para poder brillar. De nuevo impecable el uso del rubato al inicio del tema principal, quizá la clave de una buena interpretación de este vals. Magnífica interpretación, sin pegas posibles.

Y, como siempre, terminamos este Concierto de Año Nuevo 2018 con la obra más famosa del patriarca de la familia, la “Marcha Radetzki”. Triste siempre empezar el año recordando a tan ominoso personaje, pero es que la pieza bien lo merece. Final brillante para un gran concierto. Riccardo Muti ha arrasado en mi opinión.

Esperemos poder volver a comentar el próximo Concierto de Año Nuevo en 2019, que dirigirá al parecer Christian Thielemann; a ver qué sorpresas nos depara.

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