Crónica: “Luisa Fernanda” por Sasibil (13-09-2019)

Comienza en septiembre la nueva temporada operística y zarzuelística, y en mi caso lo hacía con una musicalmente muy interesante función de “Luisa Fernanda”, probablemente la zarzuela más representada en la actualidad (en competencia con “Doña Francisquita”), gracias a la Asociación Lírica Sasibil, con la alta calidad musical que les caracteriza, pese al mínimo presupuesto. 

Antes de comentar la función dejamos, como siempre, un enlace a la ficha de la producción. 

La escenografía es la tradicional en Sasibil, paneles de cartón piedra en los laterales y pocos elementos de atrezzo, propios de una entidad con tan pocos medios económicos, pero siempre resulta eficaz. La dirección escénica de Koldo Torres fue más que correcta, siguiendo con literalidad las indicaciones del libreto. 

La orquesta de Sasibil sonó a buen nivel bajo la batuta de Arkaitz Mendoza. Sus momentos solistas fueron destacables, en especial los crescendos y el espectacular final. Se notaba en todo caso un cierto desequilibrio entre secciones, con una sección de cuerdas demasiado pequeña, pero de sonoridad muy cálida, destacando la labor del concertino. De la labor como acompañante de Aekaitz Mendoza poco puedo decir, ya que mi localidad estaba justo sobre el foso orquestal, por lo que la oía demasiado, y no sé si tapó a los cantantes o no desde otras localidades más centradas. 

El coro de la asociación tuvo un demasiado notable lapsus al acelerarse demasiado en el “Cerandero”, aunque por lo demás sacó adelante la función con corrección, aunque más miembros para cantar la famosa mazurca no habrían sobrado. 

“Luisa Fernanda” es una zarzuela que requiere un importante equipo de comprimarios, tanto cantantes como actores. Entre ellos, destacar el matizado saboyano de Iker Casares, que se esforzó por apianar los agudos (como debe ser, por otro lado). Destacada labor interpretativa la de Ekaitz González de Urretxu como Luís Nogales, superando con corrección sus pocas frases cantadas. Destacado intérprete igualmente Ángel Walter como Don Florito, y lleno de comicidad y con un canto correcto (tan infrecuente entre los cantantes cómicos de zarzuela) el Anibal de Rafael Álvarez de Luna. Igualmente solvente en la parte vocal e interpretativa la Mariana de Amelia Font. 

Vamos ya con los 4 solistas principales de “Luisa Fernanda”. Y comenzamos con la Duquesa Carolina de Haizea Muñoz. Escénicamente daba el pego perfectamente en el papel, con esas miradas y esos gestos que tan bien transmitían la personalidad de su poco agradable personaje. Vocalmente no comenzó bien la cosa, calando de forma bastante notable los agudos de su dúo con Javier “Caballero del alto plumero”. Mejoró sis duda su participación en la escena de la subasta y, sobre todo, en su dúo con Vidal del segundo acto. 

Manuel de Diego fue un vocalmente solvente Javier, objeto del amor de Luisa Fernanda. Timbre bello, corrección en el agudo, quizá algo falto de volumen, fue un buen Javier al que se le podría pedir algo más de emoción, en especial en el dúo “final” con Luisa, uno de los pasajes más emocionantes de la zarzuela. 

El papel bombón de Vidal recayó en Alberto Arrabal. Ya hemos mencionado en otras ocasiones que es un intérprete que tiene a mejorar notablemente a medida que avanza la obra, pero en esta ocasión hay que decir que ya comenzó a buen nivel en su dúo con Luisa Fernanda, con un canto matizado, aunque intentó lucir voz (torrente vocal el que tiene arriba), si bien su agudo suena un tanto nasal. Ya en el segundo acto cantó un magnífico “Por el amor de una mujer que adoro”, con agudos apianados en mixto. Magnífica su canción de los vareadores, nos regaló el mejor momento de la noche, esa frase final “Sin mi morena no sirvo ya p’a nada” absolutamente emocionante. 

Y terminamos con la protagonista, la Luisa Fernanda de Miren Urbieta-Vega. Vocalmente tenía potencia para comerse a todo el reparto, como hizo en más de una ocasión, y tampoco mostró problemas de tesitura. El mayor problema es que el de Luisa es un papel sumamente ingrato, con muy pocos momentos de lucimiento. Y los pocos que tuvo los aprovechó, desde luego, en especial su escena defendiendo al capturado Javier. Desbordante de emoción fue sin duda su dúo “final” con Javier, “Cállate, corazón”, donde un pequeño accidente vocal no lastró una interpretación que debería haber sido grabada para pasar a la posteridad. 

Lo peor de la función fue, para variar, el público, ese público que cotorreaba o tarareaba durante los pasajes instrumentales, ese público que empezaba a aplaudir en cuanto comenzaba a caer el telón, sin importar que la orquesta, o incluso los solistas, no hubiera terminado. Así, imposible disfrutar de ese maravilloso final orquestal. 

Sasibil cumple 20 años y no sabemos qué novedades nos van a presentar. Sólo nos queda desear que sigan manteniendo el alto nivel musical que consiguen contra viento y marea. Y a las instituciones, esas que siempre miran para otro lado, recordar que es un lujo contar con tanta calidad, pero que la zarzuela no puede sobrevivir sin el apoyo público que nadie quiere dar. 

Crédito fotográfico: AiVídeo

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