In Memoriam: Enzo Dara (25-08-2017)


Hubo una época, hasta los años cincuenta del siglo XX aproximadamente, en la que el repertorio belcantista y rossiniano había caído en el olvido, y, las pocas veces que se rescataba, los papeles de bajo ligero o buffo eran encomendados a bajos de supuesta comicidad y nula musicalidad (Fernando Corena sería el gran exponente de tan nefasta corriente). Fue necesaria la llegada de una nueva generación de cantantes belcantistas que recuperara tanto la técnica de coloratura para bajo como el canto sillabatto sin recurrir a parlatos ni payasadas. Y quizá la figura más destacable a este respecto fuera la del gran Enzo Dara, que nos dejó hace pocos días.




Enzo dara nació el 13 de octubre de 1938 en Mantua. Su debut como cantante es bastante temprano, en 1960, en la ciudad de Fano, cantando el Colline de “La Boheme” de Puccini. Pero será en 1967, cuando cante el Don Bartolo de Il barbiere di Siviglia cuando descubre su bis cómica, lo que le lleva a especializarse en papeles de bajo y barítono rossiniano y belcantista. En sus primeros años afronta papeles de corte más ligero, de coloratura, como el Dandini de La Cenerentola o el Mustafà de “L’italiana in Algeri”, pero a partir de los años 70 se especializará en los papeles de bajo buffo, demostrando una habilidad para el canto sillabatto (un canto a gran velocidad para el que muchos recurren a hablar en lugar de cantar) como apenas se había visto antes (Sesto Bruscantini o Paolo Montarsolo eran de los pocos que lo habían enfrentado con cierta destreza, pero lejos del nivel que alcanzará Dara) y que pocos han sido capaces de repetir después (siendo Alessandro Corbelli y Carlos Chausson los mejores exponentes). Desde su salto a la fama en 1971 por su interpretación del Don Bartolo en “Il barbiere di Siviglia” dirigido por Claudio Abbado junto a Teresa Berganza, Luigi Alva y Hermann Prey, grabado en audio y en vídeo, Enzo Dara incorporará en su repertorio buena parte de los roles bufos de Rossini, del belcanto e incluso del clasicismo, siendo en algunos casos el primero en interpretar esos papeles en el siglo XX (destacando en este aspecto su interpretación del Barone di Trombonok en “Il viaggio a Reims” de Rossini que recuperará Claudio Abbado en 1984).

En los años 90, mientras continúa con su carrera como cantante, comienza a trabajar también como director de escena, y se estrena también como escritor.

Como intérprete de repertorio clásico, destaca por su papel protagonista en el monólogo cómico de Domenico Cimarosa “Il maestro de musica”, de la que escuchamos un fragmento:

También interpretó óperas de Giovanni Paisiello y de Wolfgang Amadeus Mozart (aunque de este último siempre eché en falta que no cantara el Leporello). Pero su repertorio natural estaba en las óperas de Gioacchino Rossini. Comenzamos escuchando su aria “A un dottor della mia sorte” de “Il barbiere di Siviglia” en la mítica grabación de 1971 junto a Teresa Berganza, en la que podemos apreciar tanto su habilidad única con el sillabatto (no he escuchado una versión más rápida de ese “Signorina, un’altra volta”, y menos aún tan bien cantada) como su vis cómica:

Hay que destacar, por cierto, que Enzo Dara era 4 años más joven que Teresa Berganza, que interpreta a su pupila. Y es que ya desde los inicios de su carrera se postuló como el mejor intérprete de estos papeles de bajo bufo, como también lo será del Don Magnifico de “La Cenerentola”, como comprobamos en el aria “Sia qualunque delle figlie”, en la que luce su capacidad para el canto de coloratura (incorporando incluso algún añadido) como en el sillabatto:

En “L’Italiana in Algeri” fue un destacado intérprete de Taddeo, un papel de barítono bufo, al que vamos a escuchar aquí en el terceto “Pappatacci” junto al Mustafà de Ruggero Raimondi y al Lindoro de Frank Lopardo, ninguno de ellos a la altura de Dara:

No menos remarcable será su referencial Don Geronio de “Il turco in Italia”, del que escuchamos el dúo “Per piacere alla signora” junto a Luciana Serra:

Enzo Dara cantó también óperas menos conocidas de Rossini, como “Il signor Bruschino”, “L’inganno felice”, “Le cambiale di matrimonio”, “Torvaldo e Dorliska” o esta “La pietra di paragone”:

Y, por último, ese Barone di Trombonok de “Il viaggio a Reims” que recuperó en 1984 y que cantó en numerosas ocasiones posteriormente:

Pasando a Gaetano Donizetti, el otro compositor fundamental en la carrera de Enzo Dara, le tenemos cantando el Annibale Pistacchio en la infrecuente ópera en un acto “Il campanello”:

Cantó otras óperas de Donizetti, pero el nombre de Enzo Dara irá siempre asociado a dos de ellas. La primera, su genial “Don Pasquale”, del que escuchamos el dúo “Chetti chetti immantinente” junto al Malatesta de Alessandro Corbelli; la exhibición de sillabatto que hacen ambos pocas veces se ha escuchado a tan alto nivel:

La otra es “L’elissir d’amore”, de la que fue un referencial Dulcamara, como podemos comprobar en esta espectacular versión del aria “Udite, o rustici”:

Y no podemos dejar de escuchar el dúo posterior, en esta ocasión en un recital, junto a Luciano Pavarotti. Dos grandes juntos sacando el máximo partido de esta gran ópera donizettiana:

Le escuchamos ahora en la olvidada comedia de Giuseppe Verdi “Un giorno di regno”, de nuevo junto a Alessandro Corbelli:

Enzo Dara fue poco asiduo a repertorios posteriores, aunque cantó algunos breves papeles en óperas veristas. Pero para terminar le vamos a escuchar en dos canciones, “Occhio nero incendiator” de Donizetti y “Nevrosi” de Arturo Toscanini:

La semana pasada nos dejaba Enzo Dara a los 78 años. Con él se nos va un cantante histórico, de impecable técnica y genialidad interpretativa que le ha convertido en uno de los bajos cómicos referenciales de la historia de la discografía.



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