Recordando a Schubert en Viena

[vc_row][vc_column][vc_column_text]¡Qué odioso llega a ser el Facebook en ocasiones! Le da por ponerse en plan “Hace un año colgaste esto”… y claro, hace un año… ¡estaba en Viene! Hace un año estaba en una ciudad maravillosa, y hoy estoy atrapado en casa… ¿le pagan los psicólogos algo a Mark Zuckerberg por darles más clientela? Porque lo parece, desde luego.




Ya hablé aquí de uno de los lugares que más me fascinó de Viena. Pero en una ciudad como esta, son muchos los lugares inspiradores… muchas veces cuando voy de viaje suelo decir, medio de broma medio en serio, que voy a visitar a los antepasados… esos personajes a los que admiro, que de alguna forma pueden haber influido en mi vida… puede ser Carlos I en El Escorial, Chopin o Delacroix en Père-Lachaise, Rossini en Santa Croce de Florencia o Rafael Sanzio en el Panteón de Roma… pues en Viena había unos cuántos “antepasados” a los que visitar: Beethoven, Brahms, Johann Strauss, Mozart, Franz von Suppé… pero hay uno que destaca por encima de ellos… ya desde los 13 años más o menos que soy fan de él, y que ahora, al acercarme a la edad de su muerte, hace que me pueda sentir más identificado con él: Franz Schubert.

Muchos recuerdan a Schubert por sus Lieder, o por su música para piano o de cámara… y en estos campos compuso maravillas, desde el Schwanengesang a la Fantasía Wanderer, los tríos con piano o La muerte y la doncella… pero a mí el que más me gusta es el menos conocido Schubert orquestal. Soy especialito hasta para eso…

No es difícil imaginarse entonces que mi visita a Viena tenía, entre otros objetivos, “presentar mis respetos” al genio de las gafas, y visitar por tanto alguno de los lugares a él dedicados en Viena. No pude llegar a tiempo para visitar su casa natal (Schubert no salió de Viena en su vida… suena triste para alguien como yo a quien le encanta viajar, pero Viena bien vale vivir en ella), pero vi algo que me conmocionó mucho más: la casa en la que murió.

Hay que bajarse del metro en la estación Kettenbrückengasse, justo delante del Naschmarkt (golosos, absteneos de entrar: corréis el riesgo de perder peso en los bolsillos pero a costa de engordar como un cerdo… ¡os lo digo por experiencia!). Cogemos la misma Kettenbrückengasse y llegamos al pequeño pisito, en una primera planta, de 3 habitaciones, en el que Schubert pasó sus últimos meses (en realidad no llegó ni a dos meses, pero bueno), junto a su hermano Ferdinand, su cuñada y sus sobrinos. La casita tiene 3 habitaciones y apenas algún objeto de época, pero es la casa de Schubert, y eso le da una magia especial. Ya empezando por esto:

[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=”217″ img_size=”full” alignment=”center”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]El hombre que estaba en la recepción de la casa-museo apenas sabía inglés, y yo no sé alemán, así que comunicarnos no era fácil, pero bueno, aún así le pregunté si no se suele usar el piano (que perteneció a Ferdinand Schubert, y que por tanto es más que posible que usara Franz) para dar algún tipo de recitales o similares en esa casa (para mí algo así sería una experiencia mágica), pero es que está estropeado… hay teclas que no funcionan… mi cabreo en ese momento fue considerable, claro.

En las casas-museo de Viena suele haber unas mesas con dos auriculares en las que puedes escuchar obras del compositor en cuestión. Yo seleccioné ésta (creo que es la misma versión):[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=rf9dCGFnWoM”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]La emoción me llevó casi hasta las lágrimas… estar en el lugar donde Schubert compuso (y seguramente interpretó) una de sus obras más famosas, esta bellísima Serenata, es una emoción muy difícil de describir (y de entender para la mayoría, seguramente). Ahí, con una salud precaria que empeoró por las condiciones del lugar, un Schubert terminal todavía nos regaló algunas obras maestras, de una calidad difícil de comprender para su breve existencia.

No falta tampoco la ocasión de hacerse una foto para el recuerdo:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=”218″ img_size=”full” alignment=”center”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Bueno, también me hice foto con el piano, pero es que uno es muy friki, ¡qué queréis!

El otro lugar de visita obligada es el Zentralfriedhof, el cementerio central de Viena. Hay que destacar que Schubert no fue originalmente enterrado aquí (ni Beethoven tampoco), sino en otro cementerio que fui incapaz de encontrar, pero con el tiempo se llevaron sus cuerpos al enorme cementerio vienés donde se encuentran rodeados de las tumbas de no pocos ilustres músicos.[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=”219″ img_size=”full” alignment=”center”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Y ahí estuve yo haciéndome bastantes fotos (algunos me consideraréis macabro, vale, lo acepto), entre ellas la que es mi foto de perfil de Twitter:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image=”220″ img_size=”full” alignment=”center”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]¿Por qué elegí esta? Creo que ya es obvio: mi gran admiración a Schubert me obliga a ello.

La última parada fue el Stadtpark, en el que encontramos no pocas estatuas de ilustres músicos austriacos, entre los que, por supuesto, no podía faltar Schubert, de donde sale la foto principal de este post.

Pues eso, muchos irán a Viena a visitar a Sissi, pues yo fui a visitar a Schubert. Y volvería de nuevo ahora mismo (a visitar a Schubert y a ponerme las botas a tarta, por supuesto). ¿Alguien más se apunta?[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]



2 comentarios sobre “Recordando a Schubert en Viena”

  1. Yo me apunto! A visitar a Schubert y a Mozart! Y a Beethoven, ya puestos.

    Yo sí encontré el cementerio original, con el recordatorio de las tumas de Schubert y Beethoven, pero el horario no era el que decía en la web y estaba cerrado, sólo se podía ver de lejos :(

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