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30 años de la muerte de Laurence Olivier (11-07-2019)

Si bien fue uno de los grande galanes románticos de los años 40, dio siempre lo mejor de sí interpretando obras de Shakespeare tanto en teatro como en cine, medio en el que fue el encargado de popularizar su obra hasta niveles nunca antes vistos. Repasamos la carrera de Laurence Olivier aprovechando el 30 aniversario de su muerte. 

Laurence Kerr Olivier nació el 22 de mayo de 1907 en el pueblo de Dorking, en Dorset, al sudeste de Inglaterra, no lejos de Londres. Fue el tercer y último hijo de la pareja formada por Gerard y Agnes Olivier. Descendiente de un hugonote francés, Gerard, tras plantearse dedicarse a la actuación o a la enseñanza, siguió la misma carrera que sus antepasados como ministro religioso protestante. Su ideología, en todo caso, lo aproximaba al catolicismo, la denominada “alta iglesia”, lo que lo hacía impopular entre los feligreses. Es por esto que no conseguía un puesto fijo, así que durante sus primeros 5 años de vida Laurence y su familia tuvieron una vida casi nómada, por lo que el pequeño no podía hacer amigos. Será en 1912 cuando su padre consiga un empleo fijo en la zona de Westminster, lo que le permitirá a Laurence llevar una vida más normal. 

Laurence Olivier consigue ser aceptado en 1916 en la escuela de la iglesia de todos los santos de Londres, de ritual anglo-católico. El vicario de la iglesia les anima a tomar parte en actividades teatrales, y Laurence llama la atención en 1917, con 10 años, interpretando al Bruto de “Julio Cesar”, entre cuya audiencia estaba la futura actriz Sybil Thorndike. Siguió llamando a atención en posteriores papeles, si bien en estos casos eran personajes femeninos. 

En 1920, Laurence Olivier pasa a estudiar en Oxford. En su último año allí, 1924, llama de nuevo la atención interpretando otro papel shakespeariano, en este caso el Puck de “El sueño de una noche de verano”. Si bien no tuvo una buena relación con su padre (pese a tomar de él su forma de recitar en la iglesia), fue él quién le empujó a ser actor, matriculándolo en la escuela de arte dramático de Elsie Fogerty. Gracias a Sybil Thorndike, Peggy Ashcroft y Ralph Richardson, su carrera teatral despega rápido. En 1928 conoce a la actriz JIll Esmond trabajando juntos en la obra “Bird in hand”, y comienzan una relación. Pero en 1929 el fracaso en la obra “Beau Geste” y todas las demás obras que protagonizaó le llevó en 1930 a probar suerte en el cine con el fin de conseguir dinero suficiente para poder casarse. Papeles breves que le dan el dinero que necesita para casarse, lo que hace el 25 de julio de 1930, y en 1936 tendrán un hijo, Tarquin. Pero Olivier no se siente cómodo trabajando en el cine, y no tarda en regresar al teatro. De hecho, es seleccionado por Noël Coward para interpretar un papel en su nueva obra, “Private lives”.

Pero en 1931 le llega una oferta de la RKO, y tras muchas dudas, acepta mudarse a Hollywood. En todo caso, sus películas son prescindibles. Es elegido para ser la pareja de Greta Garbo en “La reina Cristina de Suecia”, pero la falta de química entre ambos le lleva a ser sustituido por John Gilbert. 

En 1935, Laurence Olivier regresa a Londres y trabaja junto a John Gielgud, Peggy Ashcroft y Edith Evans en “Romeo y Julieta”. Él y Gielgud alternan los papeles de Romeo y Mercutio. Pero la crítica no le es favorable: ensalzan su virilidad, el resultar mucho más creíble como enamorado, pero su escasa capacidad poética al recitar los versos de Shakespeare, en comparación con Gielgud (no olvidemos que John Gielgud fue probablemente el mejor actor shakespeariano del siglo XX). Esto enturbió la relación entre ambos actores, al menos por parte de un celoso Olivier. 

Poco después, Laurence Olivier acepta unirse a la compañía teatral Old Vic, destacando en ella por su interpretación de Hamlet. El éxito como intérprete teatral de Shakespeare le lleva a protagonizar la adaptación cinematográfica de “Como gustéis” de 1936 en el papel de Orlando, junto a un reparto teatral de casi inexistente carrera cinematográfica (con la excepción del secundario de lujo Felix Aylmer). Por desgracia, la película fue un fracaso, y tras el poco éxito de “El sueño de una noche de verano” estrenada el año anterior, hizo creer a los productores que las obras de Shakespeare no tenían futuro en el cine:

Laurence Olivier continúa su carrera teatral interpretando a Hamlet, Macbeth y el Yago de “Otelo” (el papel protagonista lo interpretaba en este caso Ralph Richardson), mientras comenzaba una relación sentimental con Vivien Leigh, aunque mantuvo otros romances en aquella época (además de con otras actrices, se sigue especulando sobre una posible bisexualidad del actor). La pareja trabaja juntos en la película “Inglaterra en llamas” en 1937:

En 1938 protagoniza la comedia “El divorcio de la señorita X”, junto a Merle Oberon y con su amigo Ralph Richardson en el reparto, película en la que es capaz de sacar su histrionismo más cómico con buen resultado:

Tras regresar momentáneamente al teatro, vuelve al cine para interpretar a Heathcliff en la adaptación que William Wyler dirige en 1939 de “Cumbres borrascosas” de Emily Brönte. Olivier no está contento con el trabajo, y tiene problemas con Oberon, pero Wyler, gran director de actores, consigue sacar de él una interpretación menos teatral y más cinematográfica:

La película es un gran éxito y le vale a Laurence Olivier su primera nominación al Oscar. Esto le da confianza a la hora de afrontar la interpretación de sus nuevos papeles cinematográficos. 

Mientras, Vivien Leigh se ha trasladado también a Hollywood, tanto para estar junto a él como para intentar hacerse con el preciado papel de Scarlett O’Hara en “Lo que el viento se llevó”, algo que finalmente consigue. Laurence Olivier intenta que ella sea la protagonista de sus dos nuevas películas, pero no lo consigue. La primera película que rueda en 1940 es “Rebeca” de Alfred Hitchcock, una de las obras maestras del maestro del suspense, junto a una joven Joan Fontaine, elegida por David O. Selznick en vez de Vivien Leigh para evitar problemas mientras ambos se divorciaban de sus respectivas parejas:

Por este papel Laurence Olivier recibe su segunda nominación al Oscar. 

La otra película que protagoniza en 1940 es “Más fuerte que el orgullo”, adaptación de “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen para la que Selznick elige como protagonista a Greer Garson, y en la que Olivier interpreta al galán Mr. Darcy:

Por otro lado, Vivien Leigh rueda “El puente de Waterloo” con Robert Taylor, ya que Olivier ha sido rechazado para protagonizarla. Todo parece arreglarse tras el divorcio de sus anteriores parejas y la boda, que tiene lugar el 31 de agosto de 1940. Todo parece arreglarse y la pareja decide interpretar “Romeo y Julieta” en Broadway, pero la prensa saca a relucir su pasada relación adulterina y acusa a Olivier de permanecer en Estados Unidos para evitar combatir en la II Guerra Mundial, por lo que la producción es un fracaso comercial. 

Nada cierto en lo relativo a la Guerra. Olivier se pone en contacto con el gobierno británico, que le solicita permanecer en Estados Unidos y ponerse en contacto con el director Alexander Korda para filmar una película de propaganda: “Lady Hamilton”, protagonizada por Vivien Leigh y Olivier como Horatio Nelson, con sus similitudes con la situación británica del momento (la amenaza de Napoleón es comparable con la de Hitler) fue vista desde el principio como un film propagandístico que no tuvo gran éxito comercial:

La pareja se traslada después al Reino Unido, donde Laurence Olivier intenta ingresar en la marina, pero es rechazado. Se dedica entonces a grabar discursos propagandísticos y filma alguna película en la misma línea. Sus amigos notan que Olivier no es feliz. Pero todo cambia cuando, siguiendo instrucciones de Winston Churchill, se prepara para protagonizar una nueva adaptación shakespeariana, en este caso “Enrique V”, en la que las tropas inglesas derrotan a las francesas en suelo francés en la batalla de Agincourt, con paralelismos con la invasión de Normandía que tiene lugar poco antes del estreno, en 1944. Finalmente, Olivier no solo protagoniza la película, también la dirige y la produce, con un estilo un tanto curioso, pasando del Globe de la época de Shakespeare al momento histórico de la Guerra de los cien años, pero cortando algunos pasajes incómodos:

Por esta película Laurence Olivier recibe una nueva nominación al Oscar como mejor actor y un Oscar honorífico. 

Poco después, Olivier se hace cargo, junto con Ralph Richardson, de la dirección de la compañía teatral Old Vic, por lo que sus siguientes años los pasará de nuevo en el teatro. Pero en 1947 comienza a trabajar en un nuevo proyecto, estrenado en 1948: dirigir, producir y protagonizar una adaptación cinematográfica de “Hamlet”, un ambicioso proyecto que tendrá un resultado más que exitoso:

Tal es el éxito que la película gana el Oscar a mejor película. Olivier es nominado en la categoría de actor y de director, ganando en la primera, aunque no estaba en la ceremonia para recogerlo:

Su matrimonio con Vivien Leigh se tambalea, en parte por las mutuas infidelidades. Pese a todo, siguen siendo pareja artística en el teatro. 

En el mundo del cine, Laurence Olivier tiene uno de sus mejores papeles en 1952, al volver a trabajar a las órdenes de William Wyler en “Carrie”, en el que vive una historia de amor con una joven Jennifer Jones, pese a estar su personaje casado:

En 1955 de nuevo dirige y protagoniza otra obra de Shakespeare, en este caso “Ricardo III”, interpretando al villano rey inglés, en un reparto en el que figuran, a su pesar, John Gielgud y Ralkph Richardson, ya que Olivier quería que el papel de Richardosn lo interpretara Orson Welles, con quien había trabajado en teatro. La película no tuvo el éxito de las adaptaciones anteriores, pese a contar, como en las anteriores, con la espléndida partitura de William Walton, pero en todo caso nos permite comprobar la muy diferente forma de declamar de Olivier y Gielgud:

Y, pese a todo, Olivier consigue una nueva nominación al Oscar como mejor actor. 

Repite, por última vez, en 1957, en la doble faceta de actor y director, en este caso con una curiosa comedia romántica, “El príncipe y la corista”, que protagoniza junto a Marilyn Monroe y que incluye a su amiga Sybil Thorndike en el reparto:

Ese mismo 1957 Laurence Olivier acepta protagonizar “The entertainer”, obra teatral de John Osborne, dirigida por Tony Richardson, en la que conoce a la joven actriz Joan Plowright, que interpreta a su hija. Ambos comienzan entonces una relación sentimental. Y ambos protagonizan la adaptación cinematográfica de 1960, dirigida también por Richardson, en el que es el debut cinematográfico de Plowright (y de Alan Bates) y por el que Olivier consigue una nueva nominación al Oscar:

Ese mismo año trabaja en la super-producción “Espartaco” que dirige Stanley Kubrick, protagonizada por Kirk Douglas, Tony Curtis y Jean Simmons (quien había sido su Ofelia cinematográfica) y en la que interpreta al malo de la historia, el general romano Craso:

En mayo de 1960 Laurence Olivier se divorcia finalmente de Vivien Leigh y en marzo de 1961 se casa con Joan Plowright, con la que tiene 3 hijos: Richard, en 1961, Tamsin Agnes Margaret en 1963 y Julie-Kate en 1966. 

La carrera cinematográfica de Olivier será más estable a partir de entonces. Tras protagonizar en 1962 el drama judicial “Escándalo en las aulas”, en 1965 protagoniza una adaptación de “Otelo” junto a Maggie Smith por la que consigue una nueva nominación al Oscar, si bien es una de sus interpretaciones más histriónicas, más teatral que cinematográfica:

Una interpretación mucho más contenida y creíble la encontramos en 1966 en su Mahdi sudanés que se enfrenta al gobierno británico y al general Gordon, interpretado por Chartlon Heston, en “Kartun”, de Basil Dearden:

Ese mismo año tiene un breve papel, como el presidente soviético Kamenev en el drama religioso “Las sandalias del pescador”, con un magnífico reparto encabezado por Anthony Quinn y dirigido por Michael Anderson:

En 1969 es uno de los protagonistas de la superproducción bélica “La batalla de Inglaterra”, ambientada en los momentos más delicados del Reino Unido durante la II Guerra Mundial ante la posible invasión nazi, en la que Olivier interpreta al Jefe de las fuerzas aéreas británicas:

En 1970 dirige de nuevo, en este caso una adaptación de la obra de Chejov “Tres hermanas”. Al año siguiente tiene un pequeño papel en “Nicolás y Alejandra”, pero volverá a dar lo mejor de sí en 1972, cuando protagoniza un enfrentamiento interpretativo con Michael Caine en la magistral “La huella”, dirigida por Joseph L. Mankiewicz, por la que ambos actores consiguen ser nominados al Oscar como mejor actor protagonista:

Sorprendentemente, Laurence Olivier se adapta muy bien al nuevo cine que comienza a hacerse en los años 70, y así lo demuestra interpretando al villano nazi fugitivo al que se enfrenta Dustin Hoffman en “Marathon man”, de John Schlesinger, de 1976. Y consigue una nueva nominación al Oscar, en este caso como actor secundario:

En cambio, en 1978 intercambia el papel: interpreta a un cazanazis que se enfrenta a Gregory Peck interpretando a un fugitivo doctor Mengele: 

Por este papel consigue su última nominación al Oscar, pero en ese mismo año la Academia le da un premio honorífico:

En 1979 interpreta al profesor Van Helsing en el “Drácula” de John Badham, interpretado por Frank Langella: 

Su último gran papel lo tiene en 1981 interpretando al General McArthur en “Inchon” en 1981. Ese mismo año tiene un pequeño papel en “Furia de titanes”, interpretando a Zeus:

Además de participar en películas y miniseries de televisión, su última película relevante es “Motín a bordo”, junto a Anthony Hopkins y Mel Gibson:

Todavía tiene ocasión de rodar un pequeño papel en “War requiem” en 1989. Pero Olivier, que llevaba años enfermo y que se había retirado del teatro a finales de los años 70, trabaja poco en sus últimos años, y ya tiene una considerable edad. Un fallo renal termina con su vida el 11 de julio de 1989 en su casa de Steyning, en el sur de Inglaterra, a los 82 años. Fue cremado, y sus cenizas se encuentran en la Abadía de Westminster. 

Laurence Olivier no supo siempre entender que en el cine la actuación es diferente al teatro, y por ello tardó en acostumbrase al nuevo medio, y todavía en ocasiones volvía a ese estilo demasiado histriónico que encaja mal ante las cámaras. Pero cuando conseguía actuar como es debido en el cine, sus interpretaciones eran a menudo memorables, desde finales de los años 30 hasta los años 70, demostrando una gran versatilidad y un enorme talento, asociado a menudo a la figura de Shakespeare, pero que fue capaz de darnos mucho más. 

50 años de la muerte de Vivien Leigh (08-07-2017)


Una filmografía escasa y una vida relativamente corta no impiden que, con sus 2 Oscars, sea una de las actrices más recordadas del cine, ya que ambos premios fueron concedidos por dos personajes icónicos. Hoy, cuando se cumple medio siglo de su desaparición, recordamos a Vivien Leigh.




Vivian Mary Hartley nació el 5 de noviembre de 1913 en Darjeeling, por aquel entonces parte de la India Británica (actualmente en el estado Indio de Bengala Occidental). Fue la única hija de Ernest y Gertrude, que se habían casado un año antes. Él era inglés; ella había nacido en la India y tenía ancestros irlandeses y parsis.

En 1917, su padre se traslada a Bangalore, y ella se queda con su madre en Ootacamund, al sur de la India. Allí realiza su debut como intérprete con sólo tres años en el club de teatro al que pertenecía su madre, que le transmitió su pasión por la literatura y la mitología. Con 6 años es enviada a estudiar a Gran Bretaña, donde entabla amistad con Maureen O’Sullivan, naciendo ya su deseo de ser actriz. Poco después, su padre la saca del colegio y recorre Europa junto con sus padres, estudiando en distintas ciudades.

Será en 1931, cuando regresen a Gran Bretaña, cuando Vivien le confiese a sus padres su deseo de ser actriz tras ver “A Connecticut Yankee”, película protagonizada por Maureen O’Sullivan. Su padre entonces la matricula en la Royal Academy of Dramatic Arts, aunque termina sus estudios cuando se casa el 20 de diciembre de 1932 con Herbert Leigh Holman, quien no aprueba la vida teatral. El 12 de octubre de 1933 nacerá su única hija, Suzanne.

En 1935, unos amigos la recomiendan para un breve papel en la película “Things are loocking up”, tras lo cual contrata a un agente, John Gliddon, que le propone el nombre artístico de Vivian Leigh. Éste la recomienda a Alexander Korda, quien la rechaza como actriz de cine, pero le da una oportunidad en el teatro, inicialmente triunfa, lo que hace que Korda cambie de opinión y la contrate como actriz de cine, pero al trasladarse a un teatro más grande,  su éxito se desvanece por problemas para proyectar su voz. Es en este momento cuando cambia su nombre de Vivian a Vivien Leigh.

Pese a todo, sigue trabajando en teatro (interpretando, entre otras, varias obras de William Shakespeare) y en cine. Destaca en 1937 su trabajo en “Inglaterra en llamas”, en la que coincide con uno de los grandes actores ingleses de la época, Laurence Olivier:

Vivien Leigh ya había visto a Olivier actuar sobre los escenarios, pero al trabajar con él comienza una relación sentimental (pese a que ambos estaban casados), además de profesional, ya que Olivier cuenta con ella, pese a su inexperiencia, para actuar con él en obras teatrales como “Hamlet”.

Su nombre comienza a hacerse conocido en América gracias a su trabajo en “Un Yanqui en Oxford”, primera vez que trabaja junto a Robert Taylor y en la que coincide con su vieja amiga Maureen O’Sullivan:

Por esas fechas lee el libro “Gone with the wind” y se empeña en protagonizar la versión fílmica. Le decepciona que Olivier no quiera interpretar al galán Rhett Butler, pero aún así insiste a su agente para conseguir el papel que se pelean las mayores estrellas de Hollywood. Parece que la elegida va a ser Paulette Goddard, pero Vivien Leigh conquista al director inicialmente contratado, George Cukor. De ahí que ella sea la mayor perjudicada cuando, por insistencia del protagonista Clark Gable, Cukor sea sustituido por Victor Fleming. De hecho, es en las escenas iniciales, dirigidas por Cukor, donde más brilla Leigh en una película llamada a convertirse en un mito: “Lo que el viento se llevó”:

Es el de Scarlett O’Hara un papel largo y complejo, que abarca diferencias de edad y cambios de humor, algo que se adaptaba a la perfección a su estilo interpretativo. Este papel le vale su primera nominación al Oscar, y su primera victoria:

Pero el duro rodaje de la película afecta seriamente a su ya deteriorada salud mental (sufre de trastorno bipolar): rodajes interminables sin días de descanso, mientras su amado Laurence Olivier rodaba “Cumbres borrascosas”.

En 1940, tras divorciarse de sus respectivas parejas, Olivier y Leigh por fin se casan. Pero no coinciden en pantalla: Leigh es rechazada por Hitchcock para protagonizar “Rebeca” y renuncia a protagonizar “Más fuerte que el orgullo”, mientras que Olivier es sustituido por Robert Taylor en la siguiente película que rueda Vivien Leigh, “El puente de Waterloo”, film bélico de dramático final:

Olivier y Leigh trabajan en teatro interpretando a “Romeo y Julieta”, saliendo ambos mal parados, y coinciden por fin en cine en “Lady Hamilton” de Alexander Korda, en la que interpreta a la amante de Horatio Nelson, personaje que comienza como una inocente niña y termina como una mujer trastornada:

En plena II Guerra Mundial, ambos retornan a Gran Bretaña, y ella realiza una gira por el Norte de África para animar a las tropas cuando se le diagnostica tuberculosis. Tras recuperarse aparentemente, rueda junto a Claude Rains “Cesar y Cleopatra”, basada en la obra de George Bernard Shaw, que será un fracaso comercial, en buena medida a causa del boicot de Estados Unidos a las películas británicas:

Durante el rodaje se entera de que está embrazada, pero sufre un aborto que afecta a su estado mental. Tiene problemas de insomnio que dificultan su trabajo en teatro junto a Olivier, y protagoniza otra película, “Ana Karenina”, en 1948, junto a Ralph Richardson, otro gran actor de teatro británico, que de nuevo será un fracaso:

Vivien Leigh protagoniza en Londres la obra teatral de Tennessee Williams “Un tranvía llamado Deseo”, y, pese a la oposición de Elia Kazan, que quería a la protagonista de Broadway, Jessica Tandy, para el papel, su éxito le lleva a protagonizar la adaptación cinematográfica junto a un por entonces desconocido Marlon Brando, en otro de esos míticos papeles cinematográficos, Blanche DuBois:

Interpretando a un papel tan psicológicamente inestable (tan similar a ella), se lleva su segunda y última nominación al Oscar, y vuelve a ganar, aunque en esta ocasión no lo recoge ella; en su lugar, será Greer Garson quien lo recoja.

Protagoniza junto a Olivier nuevas producciones teatrales, pero en cine tiene menos suerte: se traslada a Sri Lanka para rodar “La senda de los elefantes” junto a Peter Finch (con quien aseguró haber mantenido un romance), pero su inestabilidad emocional provoca que sea sustituida por Lizz Taylor.

Con una carrera cinematográfica casi desaparecida (sólo trabajará en una película más en los años 50, “The deep blue sea”), Vivien Leigh trabaja sobre todo en teatro, a menudo junto a Olivier. Pero sus problemas mentales afectan a su trabajo y a su relación con sus compañeros de reparto, incluido su marido. La relación entre ambos se deteriora hasta su divorcio en 1960. Casi inmediatamente, Olivier vuelve a casarse con Joan Plowright. Ella mantenía desde 1958 una relación con el actor John Merivale, quien prometió a Olivier cuidar de ella.

En 1961 volvemos a verla en cine, de nuevo en una adaptación de una obra de Tennessee Williams, “La primavera romana de la Señora Stone”, interpretando de nuevo a un personaje mentalmente inestable, junto a un debutante Warren Beatty:

Su estado mental no le impide seguir trabajando, aunque a menor ritmo. En 1963 incluso protagoniza en Broadway el musical “Tovarich”, por el que se lleva un premio Tony:

Su último papel cinematográfico será en 1965 en “El barco de los locos”, cuyo rodaje fue problemático a causa de su estado mental, muy similar por otra parte a su personaje en el film:

En 1967 se prepara para un nuevo papel teatral cuando se descubre que ha recaído en su tuberculosis. Tras pasar una temporada de reposo, parece recuperarse. El 7 de julio realiza su vida normal, tiende a sus invitados y se retira a descansar, mientras su pareja, John Merivale, acude a una función teatral. A su regreso, se encuentra a Vivien en el suelo de la habitación. De inmediato avisa a Laurence Olivier, quien está hospitalizado en tratamiento por un cáncer de próstata. Éste abandona de inmediato el hospital y permanece junto al cuerpo de Vivien mientras permanece en el suelo,mientras le pedía perdón por todo el daño que le había causado. Su muerte se hizo pública al día siguiente, cuando todos los teatros de Londres apagaron sus luces en su recuerdo. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas esparcidas en un lago en el que pasaba el verano.

Con una vida corta y difícil, y una filmografía en exceso reducida, en buena medida por sus problemas de salud, Vivien Leigh es un mito del cine por sólo 2 papeles. Dos papeles por los que sigue siendo recordad 50 años después de su muerte como na gran estrella cinematográfica, pese a que su carrera transcurriera en su mayoría en teatro.