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10 años de la muerte de Sydney Pollack (26-05-2018)


Famoso por sus thrillers políticos, ganó el Oscar a mejor director por uno de los dramas románticos más legendarios de las últimas décadas. Hace 10 años nos dejaba quien fuera uno de los mejores directores de cine de los años 70 y 80, Sydney Pollack.




Sydney Irwin Pollack nació el 1 de julio de 1934 en Lafayette, estado de Indiana, en el seno de una familia de inmigrantes ruso-judíos. Sus padres se divorciaron algún tiempo después de su nacimiento, y él vivió con su madre, que padecía alcoholismo. Su idea era estudiar medicina, pero su madre murió antes de que terminara el instituto. Al terminarlo, se fue a Nueva York, donde estudió interpretación en una academia teatral. En 1960, su amigo John Frankenheimer le pidió que le acompañara a Hollywood para ser profesor de dicción de los actores infantiles que iban a participar en su película “Los jóvenes salvajes”. El protagonista de esta película era Burt Lancaster, que convenció a Sydney Pollack que se dedicara a la dirección.

Pollack le hace caso y alcanza un cierto éxito como director televisivo. En 1965 se lanza al cine, con “La vida vale más”, protagonizada por Sidney Poitier y Anne Bancroft:

Pero su carrera cinematográfica no empieza a destacar hasta 1969. Ese año estrena la bélica “La fortaleza”, que protagoniza Burt Lancaster:

Pero su gran éxito ese año será “Danzad, danzad, malditos”, drama con un reparto impresionante (Jane Fonda, Gig Young, Red Buttons, Susannah York, Michael Sarrazin, Bruce Dern…) en la que ya aparecen algunos de los elementos recurrentes de su filmografía: crítica política y social en un drama ambientado durante la Gran depresión. Sydney Pollack consigue su primera nominación al Oscar, y Gig Young gana el único Oscar de la película, como mejor secundario por esta película especialmente atroz:

Estrena su siguiente película en 1972: “Las aventuras de Jeremiah Johnson”, un curioso western protagonizado por Robert Redford, con quien Sydney Pollack ya había trabajado con anterioridad y que se convertirá ahora en su actor fetiche:

De hecho, repite con Robert Redford en 1973 en “Tal como éramos”, drama romántico de una pareja, formada por Redford y Barbra Streisand, que sufre por sus diferencias en forma de ser y políticas, ambientada en parte durante la caza de brujas:

En 1974 regresa al thriller con “Yakuza”, ambientada obviamente en Japón y protagonizada por Robert Mitchum:

En 1975 vuelve a trabajar con Robert Redford en el que probablemente sea su mejor thriller, el trepidante “Los tres días del cóndor”, en el que Redford tiene que luchar contra un enemigo desconocido que ha matado a todos sus compañeros de trabajo que colaboran con la CIA y busca la ayuda de una desconocida interpretada por Faye Dunaway:

Por desgracia, los thillers en está época no funcionan con la academia, y así, incomprensiblemente, ni Redford ni Pollack consiguieron la nominación que se merecían.

Su siguiente película es “Un instante, una vida”, drama ambientado en el mundo del automovilismo y protagonizado por Al Pacino:

En 1979 estrena “El jinete eléctrico”, drama protagonizado por Robert Redford y Jane Fonda:

Sydney Pollack se supera en su siguiente película, “Ausencia de malicia”, de 1981, en la que una periodista, Sally Field, escribe un artículo contra el hijo de un mafioso, interpretado por Paul Newman, y cuando éste acude a ella para pedir cuentas, ambos descubrirán que había intereses ocultos en que se publicara esa falsa información:

En 1982, Sydney Pollack da un giro y dirige una comedia, una magnífica sátira sobre el mundo de la televisión en la que un actor interpretado por Dustin Hoffman se disfraza de mujer para participar en una teleserie. Junto a Jessica Lange y un reparto magnífico, Sydney Pollack tiene aquí uno de sus mejores papeles como actor (los anteriores habían sido casi todos en televisión o en pequeños cameos):

Por fin, Sydney Pollack consigue una nueva nominación (la segunda) al Oscar a mejor director. Pero, pese al enorme éxito que alcanza esta película, Pollack no ha llegado todavía a la cima.

Y lo hará en 1985 con la adaptación cinematográfica de la obra de la danesa Isak Dinesen “Memorias de África”, drama romántico sin política ni thriller, hasta el punto de que Pollack renuncia a su compositor habitual, el más bien jazzístico Dave Grusin, por el ultrarromántico John Barry, que escribe una de las partituras más memorables de la historia del cine, y cuenta con dos interpretaciones simplemente espectaculares de Robert Redford y Meryl Streep. El resultado es pura magia:

Y no lo digo yo, lo dice la Academia, que en esta ocasión, por fin, a la tercera y última nominación, gana el Oscar a Mejor Director:

No vuelve a dirigir hasta 1990, cuando estrena “Habana”, drama romántico ambientado durante la revolución cubana y protagonizado por Robert Redford y Lena Olin:

En 1992 tiene un destacado papel como actor en “Maridos y mujeres”, de Woody Allen:

Y en 1993 vuelve a dirigir un thriller, “La tapadera”, adaptación de una novela de John Grisham (el mismo año que su compañero Alan J. pakula adapta otra de sus novelas, “El infome pelícano”), protagonizada por Tom Cruise, Gene Hackman y Ed Harris:

Pero en 1995, Sydney Pollack comete un grave error: dirige el remake del clásico de Billy Wilder “Sabrina”, con Harrison Ford, Julia Ormond y Greg Kinnear. la película es un fracaso, y está a años luz de la original:

En 1999 estrena su nueva película, “Caprichos del destino”, en la que Harrison Ford y Kristin Scott Thomas descubren que sus respectivas parejas eran amantes tras un accidente en el que ambos han muerto:

Ese mismo año participa como actor en la última película del director Stanley Kubrick, “Eyes Wide Shut”, protagonizada por Tom Cruise y Nicole Kidman:

Y en 2005 dirige su última película, “La intérprete”, en la que una intérprete de la ONU, Nicole Kidman, escucha por accidente una información que pone su vida en peligro, y será protegida por Sean Penn (a quien Pollack consigue atar para evitar su histrionismo de forma más que eficaz), y en la que él mismo participa como actor:

Y, como actor, en 2007 aparece en “Michael Clayton” (de la que además es productor) junto a George Clooney:

Sydney Pollack, que llevaba casado desde 1958 con su por entonces alumna Claire Bradley Griswold, con quien tuvo tres hijos  (el mayor, Steven, murió en 1993 en un accidente) fue diagnosticado de cáncer en 2007, aunque la noticia no se hizo pública. Pese a todo, existían sospechas sobre su estado de salud tras renunciar a dirigir un film para la televisión, Finalmente, el 26 de mayo de 2008, murió a causa del cáncer que padecía (la familia no dio más información al respecto), a los 73 años.

Sydney Pollack fue un magistral director de thrillers de marcado perfil crítico político-social, en los que pocos directores podían estar a la altura, aunque sea siempre recordado por una magnífica comedia (“Tootsie”), y, sobre todo, por ese magnífico drama romántico que es “Memorias de África”, en el que demuestra estar a la altura de los grandes directores de la historia de Hollywood.



Centenario del nacimiento de Peter Finch (28-09-2016)


Los años 50 habrían sido nefastos para el cine de Hollywood con la implacable irrupción de intérpretes y directores salidos del Actor’s studio, con sus exageraciones e histrionismos, si no habría sido por una serie de actores y actrices británicos que se trasladaron a Hollywood, a menudo salidos del mundo del teatro, con una forma de interpretar mucho más cercana al estilo de las grandes estrellas de los años 30 y 40. Ellas siguieron los pasos de Deborah Kerr; ellos, más tardíos, los de Richard Burton, en ambos casos unos de los mejores actores de la historia del cine. Pues entre los actores que acudieron a Hollywood a principios de los años 50 y que mantuvieron el gran nivel interpretativo de las décadas anteriores se encuentra el un tanto olvidado Peter Finch, de quien hoy se celebra su centenario.




Frederich George Peter Ingle Finch nació en Londres el 28 de septiembre de 1916. Su origen es casi un culebrón venezolano: su madre, Alicia Fisher, estaba casada por aquellas fechas con George Finch, a quien Peter consideró su padre biológico hasta muchos años después. Pero la realidad es que su padre biológico era en realidad Edward Dallas Campbell, con quien su madre mantenía una relación extramatrimonial, y con quien se casaría en 1922, ya que George se divorció de ella por esta infidelidad.

Tras el divorcio, la custodia del pequeño Peter Finch recayó en George (de ahí que le considerara su padre durante muchos años), quien lo dejó con su madre, Laura, que vivía en Francia. Pero en 1925 se trasladó con su “nieto” a Madrás, donde el pequeño pasará unos meses en un monasterio budista, lo que afectará a sus creencias el resto de su vida (Finch siempre se consideró budista).

En 1926 se traslada a vivir con su tío-abuelo a Sidney, donde pasará el resto de su infancia y terminará sus estudios. Comienza a trabajar en un periódico, pero le atrae la interpretación, por lo que debuta en teatro en 1933, y de ahí al cine, debutando en un corto que adapta la historia de la Cenicienta en 1935. Realiza algunos trabajos cinematográficos menores en Australia, hasta que se enrola en el ejército durante la II Guerra Mundial, trabajando en algunos documentales de propaganda bélica.

Terminada la guerra, crea su propia compañía de teatro, lo que le da bastante fama en Australia, hasta que, durante unas vacaciones, la pareja formada por Laurence Olivier y Vivien Leigh le descubren; Olivier le invita a trasladarse a Londres y se convierte en su mentor. Pero al igual que éste, Peter Finch sufre de pánico escénico, por lo que se siente atraído por el cine; ya en 1950 tiene un breve papel en “The wooden horse”, entre otros pequeños papeles en esos años.

Realiza algunos papeles cinematográficos tanto en Hollywood (como villano en “Los arqueros del Rey”, basada en la historia de Robin Hood), como en Gran Bretaña, aparecendo en 1953 en “The history of Gilbert and Sullivand” y en 1954 en “El detective”, comedia protagonizada por Alec Guinness.

Peter Finch estaba casado desde 1943 con Tamara Tchinarova, con la que trabajó en varias ocasiones y con la que en 1950 tiene una hija, Anita. Pero desde 1948 comienza un romance con la esposa de su mentor, Vivien Leigh, que durará varios años. Y en 1954 se supone que Leigh va a protagonizar una gran producción americana dirigida por William Dieterle y ambientada en la India (lugar de origen de Leigh): “La senda de los elefantes”. El papel protagonista se lo ofrecieron a Olivier, pero este lo rechazó por sus muchos compromisos teatrales y cedió su lugar a su protegido Finch. Pero al poco de comenzar el rodaje, Vivien Leigh sufre una crisis nerviosa y abandona la película, siendo sustituida por Elizabeth Taylor; el resto es ya parte del mito de Hollywood; pocas veces la Taylor se vería tan hermosa en pantalla:

Competir contra Dana Andrews por el amor de Lizz Taylor en un papel tan desagradable ya es todo un logro, hay que reconocerlo.

Su siguiente papel relevante es en “El príncipe negro”, en la que interpreta al villano francés que se enfrenta al príncipe Eduardo de Inglaterra que interpreta Errol Flynn:

En 1956 vuelve a Inglaterra, donde protagoniza “La batalla del Río de la Plata”, film bélico casi documental de Michael Powell y Emeric Pressburger en la que interpreta al capitán del barco nazi que durante la II Guerra Mundial se ve obligado a atracar en Montevideo, en una de sus clásicas interpretaciones llena de matices y sin histrionismos:

Sigue trabajando en Gran Bretaña, donde en 1957 obtiene su primera nominación al BAFTA por “Alarma en Extremo Oriente”. Pero su siguiente gran éxito vendrá en 1959, en una película americana (aunque con reparto británico en su práctica totalidad), “Historia de una monja” de Fred Zinnemann, en la que interpreta al médico ateo que casi conquista el corazón de la monja interpretada por Audrey Hepbrun, consiguiendo por su papel su segunda nominación al BAFTA:

Ese mismo año, tras descubrir su romance con Vivien Leigh, su mujer se divorcia de él, que se casa poco después con Yolanda Turner, con quien tendrá dos hijos.

En 1960 consigue ganar por fin el BAFTA con “Los juicios de Oscar Wilde”, en la que interpreta al famoso escritor:

Ese mismo año participa también en la adaptación que la Disney hace de “Kidnaped”, la novela de aventuras de Robert Louis Stevenson. Y en 1961 protagoniza junto a Angie Dickinson “Misión en la jungla”:

En 1961 también Peter Finch gana su 2º BAFTA por “No love for Johnnie:

De sus siguientes papeles hay que destacar su interpretación del esposo de Anne Bancroft en “Siempre estoy sola” de Jack Clayton, por la que ella se llevó nominación al Oscar y al Globo de Oro, y ganó el BAFTA, en 1964:

En 1965 forma parte del amplio reparto de “El vuelo del Fénix” de Robert Aldrich, mucho mejor que el más reciente remake:

En 1967 colabora por primera vez con John Schlesinger en la adaptación de la obra de Thomas Hardy “Lejos del mundanal ruido”, en la que interpreta a uno de los 3 pretendientes de Bathseva Everdeen, la bellísima Julie Christie: el violento y desagradable William Boldwood, que compite con Alan Bates y el magnífico Terence Stamp. Peter Finch se encuentra muy cómodo en esta adaptación de una novela victoriana, dándonos otra de sus grandes interpretaciones:

Tras repetir en 1968 con Robert Aldrich en “La leyenda de Lylah Clare”, Peter Finch protagoniza en 1969 “La tienda roja” de de Mikhail Kalatozov, en la que interpreta al explorador italiano Umberto Nobile, atormentado en sus últimos años por las decisiones que tomó tras el accidente en la expedición al polo norte. Otro papel matizadísimo en el que compite en talento con Sean Connery, que interpreta a Roald Amundsen. Por desgracia no encuentro ningún vídeo interesante en youtube para poder compartir.

Pero el lanzamiento definitivo de Peter Finch viene en 1971 con su segunda colaboración con John Schlesinger, “Domingo, maldito domingo”, en la que interpreta a un judío que lucha con Glenda Jackson por el amor del atractivo Murray Head. Por este papel no sólo se lleva su 4º BAFTA, sino que por fin consigue, más que merecidamente (está realmente magnífico) su primera nominación al Oscar y al Globo de Oro:

Mientras tanto, Finch se había divorciado de su segunda esposa en 1965, y unos años antes había tenido probablemente una hija con la cantante Shirley Bassey, con la que tuvo una aventura. Pero finalmente en 1972 se casa por tercera vez, con Mavis Barrett, con la que tendrá una hija; en total tendrá 4 hijos oficiales.

En 1973 protagoniza la fallida adaptación musical de “Horizontes perdidos”. Pero eso no quita que podamos disfrutar de su interpretación, y más en esta escena junto al gran John Gielgud:

Finalmente, en 1976 protagoniza el que será su mayor éxito, “Network”, de Sidney Lumet, en la que interpreta a un presentador de televisión que, al ser despedido, anuncia ante las cámaras que se suicidará en directo, en un papel mucho más extrovertido de lo que nos tiene acostumbrados:

La película es un gran éxito, pero Peter Finch no podrá disfrutarlo: sufre un infarto y muerte el 14 de enero de 1977, con 60 años. Es enterrado en el Hollywood Forever Cementery:

Pocos días después, su última película triunfa en los Oscars: gana el demejor guión original, mejor actriz secundaria para Beatrice Straight, mejor actriz para Faye Dunaway… y la de mejor actor para Peter Finch (en la misma categoría estaba nominado su compañero de reparto William Holden). Pese a que tanto James Dean (2 veces) como Spencer Tracy ya habían sido nominados póstumamente, Peter Finch tiene el triste honor de ser el primer actor en ganarlo después de muerto:

El Oscar lo anuncia su compañera de reparto en “Horizontes perdidos”, Liv Ullman, lo recoge el guionista Paddy Chayefsky y finalmente sube al escenario su viuda. Muy tardío (demasiado) para uno de los grandes talentos interpretativos de los años 50, 60 y 70. Un soplo de aire fresco frente a tanto histrionismo y tanto método, un actor de verdad. De esos a los que nunca te cansas de ver. La historia del cine no le ha hecho la justicia que merece, y hoy está un poco olvidado, así que nada mejor que recuperar sus películas para recordarle como el gran actor que fue.