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30 años de la muerte de Bette Davis (06-10-2019)

Hablar del Hollywood clásico nos trae de inmediato a la mente a unas cuantas figuras que llenaban las pantallas del incipiente cine sonoro. De entre las muchas actrices que trabajaron en aquella época, sólo un pequeño número de ellas alcanzaron el rango de estrella, y de entre ellas un pequeño puñado se convirtieron en iconos del cine. Este es sin duda el caso de la actriz que hoy nos ocupa, Bette Davis, una de las actrices más importantes del Hollywood dorado desde los años 30 hasta entrados los 60.

El nombre de nacimiento de Bette Davis era Ruth Elizabeth Davis, si bien de niña fue conocida como Betty. Nació el 5 de abril de 1908 en Lowell, ciudad del estado de Massachusetts, la primera hija de un abogado y una fotógrafa. En 1909 nació su única hermana, Barbara. Cuando sus padres se separaron, las dos hermanas se criaron en un internado, hasta que en 1921 su madre se las llevó a Nueva York. Su vocación de ser actriz nace ya en esa época, viendo a las estrellas del cine mudo, pero aumentará considerablemente en 1926, cuando ve una representación de la obra teatral de Henrik Ibsen “El pato silvestre”. Además, cambia su nombre de Betty a Bette por la obra de Balzac “La prima Bette”. 

Rechazada tras una audición por Eva le Galliene, que la consideraba frívola,tiene más suerte con George Cukor, consiguiendo su primer papel teatral. Poco después de debutar en Broadway, en 1929, recibe una invitación para realizar una prueba de cámara en Hollywood. Allí se muda con su madre en 1930, pero no supera las pruebas de cámara, y nadie ve en ella a una actriz. Por suerte, el director de fotografía Karl Freund se fija en sus ojos y los encuentra perfectos para encarnar a uno de los personajes de la película “Mala hermana”, de 1931, que será su primer papel en el cine:

Pero para su desgracia la película es un fracaso, además de oír comentarios sobre ella que afectaron a su autoestima. Además, sus siguientes papeles fueron siempre secundarios, sin atraer la atención del público, y a menudo en películas que fracasaron en taquilla. Así, tras 6 películas, la Universal, el estudio con el que había trabajado, decide no renovar su contrato. Parecía que la carrera cinematográfica de Bette Davis estaba acabada cuando el mítico George Arliss acudió en su rescate, eligiéndola para protagonizar con él “La oculta providencia”, estrenada en 1932, que será su primer papel protagonista:

En esta ocasión sí consiguió atraer la atención del público, y la Warner le ofreció un contrato. Davis permanecerá en dicho estudio durante 18 años nada menos. Así, en 1932 tiene un papel secundario en “Tres vidas de mujer” y comparte protagonismo con Spencer Tracy en el drama carcelario “Veinte mil años en Sing Sing”, dirigida por Michael Curtiz:

Su prestigio le permitía cobrar 1.000 dólares semanales, algo que la prensa aireó cuando el 18 de agosto de 1832 se casó con Harmon Oscar Nelson, a quien había conocido en un internado de Massachusetts años atrás y quién cobraba 100 dólares semanales. La prensa aireó esa diferencia de sueldos, algo que afectó a Nelson, quien se negó a que fuera ella quien comprara una casa. Bette Davis sufrió varios abortos en ese tiempo. 

Poco asidua a la comedia, en 1933 protagoniza una, “Ex lady”, junto a Gene Raymond, interpretando a una mujer que, en contra de lo que quiere la sociedad, no quiere casarse con su pareja porque cree que eso apagará el amor:

Pero todavía Bette Davis necesitaba un papel que la lanzara al estrellato. La RKO quería adaptar al cine la novela de William Somerset Maugham “Of human bondage”, pero varias actrices, entre ellas Katherine Hepburn o Irene Dunne rechazan interpretar a Mildred Rogers por ser un papel antipático, una especie de femme fatale que, obviamente, no iba a caer bien al público. Pero Davis vio la oportunidad de sacra el máximo partido a sus posibilidades interpretativas, queriendo resultar lo más realista posible en sus últimas escenas, moribunda, sin nada de glamour. John Cromwell, el director de la cinta, le dio libertad para actuar, confiando en ella, algo que no hizo al principio su compañero de reparto, Leslie Howard, aunque al final terminó cambiando de opinión. Así, en 1934 se estrenó “Cautivo del deseo”:

La película es un gran éxito y Bette Davis consigue por fin alcanzar el estrellato, pero no tiene demasiada suerte. Jack L. Warner se niega a cederla a la Columbia para que protagonice “Sucedió una noche”, teniendo que trabajar en películas mucho menos interesantes. Además, se da por sentado que va a ser nominada al Oscar por su papel en “Cautivo del deseo”, pero incomprensiblemente no es así (el Oscar de ese año lo gana Claudette Colbert precisamente por “Sucedió una noche”). Las protestas que generó esta ausencia provocaron que la Academia modificara sus normas en cuanto a quién tenía que elegir a los nominados: en lugar de hacerlo un pequeño comité, a partir de 1935 serán los propios intérpretes quienes seleccionen a los nominados. 

En 1935 Bette Davis interpreta un papel similar al de “Cautivo del deseo” en “Peligrosa”, esta vez junto a Franchot Tone. Eso sí, a diferencia del caso anterior, aquí su personaje tiene una redención final:

Y, en esta ocasión, ganará el Oscar a mejor actriz (en su primera nominación), premio que ha sido siempre considerado “consolatorio” por el que debía haber ganado el año anterior. 

Evitando su encasillamiento como Femme fatale, en 1936 protagoniza el drama criminal “El bosque petrificado”, como la hija del dueño de la taberna que asalta una banda de gangsters liderada por Humphrey Bogart. En esta ocasión vuelve a compartir pantalla con Leslie Howard:

Pese a todo, Bette Davis siente que la Warner le ofrece malas películas para trabajar, y decide incumplir su contrato y rodar dos películas en Londres. Para evitar la citación judicial, se traslada a Canadá, pero el juicio que tiene lugar en Londres no le va como esperaba, y regresa a Estados Unidos arruinada y teniendo que relanzar su carrera. 

En 1937 protagoniza el drama de cine negro “Una mujer marcada”, junto a Humphrey Bogart (que aquí interpreta al fiscal en lugar de al mafioso), que le valdrá el premio a mejor actriz en el Festival de Venecia:

Ese mismo año protagoniza “Kid Galahad”, nueva incursión en el cine negro dirigida por Michael Curtiz, junto a Edward G. Robinson y Humphrey Bogart (de nuevo aquí como villano) en un drama criminal ambientado en las mafias del boxeo:

En 1938 protagoniza “Las hermanas”, drama de Anatole Litvak en el que vive una tormentosa relación con Errol Flynn:

Pero el papel que relanza definitivamente su carrera es el de “Jezabel”, magistral drama sureño dirigido por William Wyler en el que vuelve a interpretar a una mujer caprichosa que le hace la vida imposible a Henry Fonda:

Esta película le vale su segunda nominación al Oscar, que de nuevo gana. Además, durante el rodaje comienza una relación sentimental con William Wyler, al que definirá como el amor de su vida, que marca el comienzo de uno de sus periodos más felices. Es en 1938 cuando se divorcia de su marido.

Además, muchos ven paralelismos entre Jezabel y Scarlett O’Hara, por lo que Bette Davis aparece como una de las favoritas para protagonizar “Lo que el viento se llevó”, junto a Errol Flynn como Rhett Butler. Pero Davis no quiere a Flynn como protagonista (de todos es sabido la mala relación entre ambos) y Selznick termina descartándola a ella también. 

Pese a todo, 1939 será un gran año para la actriz, que estrena 4 notables películas. Comparte de nuevo pantalla con Errol Flynn, pese a la mala relación entre ambos, en “La vida privada de Elizabeth y Essex”, interpretando a la Reina Isabel I de Inglaterra (pese a ser considerablemente más joven que la reina en el momento de la acción) a las órdenes de Michael Curtiz (y con la magistral partitura de Erich Wolfgang Korngold):

Interpreta también a otra reina, en este caso Carlota de Bélgica, esposa del Emperador Maximiliano de México, en “Juarez”, de William Dieterle, con Brian Aherne como Maximiliano y Paul Muni como el presidente electo de México Benito Juarez (rodeados, como siempre, de un magnífico plantel de secundarios), en una interpretación injustamente olvidada:

Y trabaja a las órdenes del director Edmund Goulding en dos películas. Una de ellas es “La solterona”, en la que se pelea con su hermana en la ficción, Miriam Hopkins (con quien tampoco tiene buena relación) por el amor del mismo hombre, George Brent:

La otra es “Amarga victoria”, en la que sufre un tumor cerebral y comparte pantalla de nuevo con George Brent:

Es por este papel por el que recibe su tercera nominación al Oscar. 

Tampoco es 1940 un mal año para Bette Davis precisamente. Ese año estrena “El cielo y tú”, drama de época dirigido por Anatole Litvak en el que comparte pantalla por única vez con Charles Boyer (ella, la reina del melodrama, sólo trabaja una vez junto al rey del melodrama, curiosidades de la vida):

Y nos regala uno de sus mejores papeles, a las órdenes de William Wyler, en la magistral “La carta”, interpretando a una mujer que asesina a su amante, junto a Herbert Marshall. La censura mete mano en el final de la película, pero no consigue echarla a perder, como en tantas otras ocasiones:

Por esta película recibe una nueva nominación al Oscar.

Por esas fechas mantiene un romance con su compañero de pantalla George Brent (con quien protagoniza “La gran mentira”, que se estrena en 1941). El le pide que se case con él, pero ella le rechaza. En diciembre de 1940 se casa con el posadero Arthur Farmsworth. 

De sus películas estrenadas en 1941 destaca su nueva colaboración con William Wyler, el director que mejor partido supo sacar de ella, en otro papel memorable, la malvada protagonista de “La loba”, de nuevo junto a Herbert Marshall, un sufrido esposo:

Por este papel consigue otra nominación al Oscar. 

En 1942 protagoniza “La extraña pasajera”, interpretando a una miedosa mujer controlada por su madre, Gladys Cooper, que gracias a un psiquiatra, Claude Rains, consigue superar sus temores y comenzar una relación con Paul Henreid:

Por esta película, recordada por la excelente banda sonora de Max Steiner, Bette Davis recibe una nueva nominación al Oscar. 

Pero en 1942 Estados Unidos entra en la II Guerra Mundial, y buena parte de los esfuerzos de Bette Davis se centran en recaudar dinero para el ejército. Participa además en películas propagandísticas como la hoy olvidada “Alarma en el Rhin”, por la que su partenaire Paul Lukas gana el Oscar a mejor actor:

Ese mismo año estrena “Vieja amistad”, en la que vuelve a compartir pantalla y enemistad, tanto en la ficción como en la realidad, con Miriam Hopkins (Davis pensaba que Hopkins la eclipsaba):

También en 1943 participa en el musical coral “Adorables estrellas”, con fines recaudatorios, en el que canta la canción “They’re either too young or too old”:

1943 es en todo caso el primer año desde 1938 en el que Bette Davis no recibe una nominación al Oscar, poniendo fin a 5 nominaciones consecutivas. También en diciembre de 1943 muere su esposo, a consecuencia de una fractura craneal que le provoca un desmayo mientras caminaba por la calle. Su muerte le afecta profundamente, y pese a que insiste en comenzar a trabajar a los pocos días en su nueva película, “El señor Skeffington”, tiene serios enfrentamientos con su director, Vincent Sherman. Pese a todo, la película, un drama estrenado en 1944 en el que vuelve a trabajar con Claude Rains, es un éxito y le trae una nueva nominación al Oscar:

En 1945 se casa por tercera vez, con el actor William Grant Sherry, con el que tiene a su única hija, Barbara, en 1947. Y ahí comienza su declive. Comete el error de rechazar protaginizar “Alma en suplicio”, que le valdrá un Oscar a Joan Crawford. En su lugar protagoniza “El trigo está verde” junto al debutante John Dall, insistiendo ante la productora en caracterizarse como una mujer mayor, tal como exigía la obra original, evitando la relación romántica que quería darle la productora:

Su primer gran fracaso tiene lugar en 1946 con “Engaño”, de Irving Rapper, drama criminal ambientado en el mundo de la música en el que vuelve a compartir pantalla con Paul Henreid y Claude Rains en una película que es más apreciada en la actualidad que en aquella época:

Ese mismo año protagoniza y produce “Una vida robada”, en el que interpreta a dos gemelas que se pelean por el amor de Glenn Ford, en una película que fue un fracaso de crítica, aunque tuvo buena acogida en taquilla:

El nacimiento de su hija le mantiene alejada de los rodajes durante 1947. Los siguientes años van a ser difíciles: además de rechazar grandes papeles, como el de “La reina de África”, los que protagoniza le traen problemas. “Encuentro invernal” es destrozada por la censura, mientras que en la comedia “La novia de junio” se enfrenta a Robert Montgomery, al que acusa de robaescenas. Finalmente, tras rodar por obligación “Más allá del bosque” termina su contrato con la Warner. 

Cuando parece que su carrera está acabada tiene un golpe de suerte: Claudette Colbert tiene un accidente y no puede protagonizar “Eva al desnudo”, película que Joseph L. Mankiewicz va a dirigir, ambientada en el mundo de las envidias teatrales. Bette Davis acepta protagonizar la película interpretando a la actriz Margo Channing, enfrentándose a la joven Anne Baxter. Davis estuvo perfecta en una película magistral por la que ganó varios premios, y tanto ella como Baxter estuvieron nominadas al Oscar a mejor actriz, pero ninguna lo consiguió:

Ese mismo año se divorcia de su marido, con el que mantenía una relación distante en los últimos años, y se casa con su compañero de rodaje Gary Merrill, con quien adoptará dos niños, Margot en 1951 y MIchael en 1952. Pero la película que rueda junto a su esposo, “Veneno para tus labios”, es un fracaso. Mejor suerte tiene con “La estrella”, en la que interpreta a una actriz cinematográfica en decadencia y que le vale una nueva nominación al Oscar:

Los años 50 son en todo casi difíciles para la actriz: problemas de salud, problemas familiares y poco éxito en el cine. De hecho, trata de emular el éxito de “La vida privada de Elixabeth y Essex” volviendo a interpretar a la Reina Isabel I en “El favorito de la Reina”, pero no consigue el efecto deseado. El resto de sus películas de la década no resultan memorables, y a ello se suma su fracaso en Broadway en 1960, el mismo año en el que se divorcia de Gary Merrill. Por fortuna, en 1961 llegó a su rescate Frank Capra, que le ofrece el mítico papel de Annie Manzanas en “Un gangster para un milagro”, última comedia de Capra en la que vuelve a trabajar con Glenn Ford:

Al año siguiente comparte pantalla con su rival Joan Crawford en  “Qué fue de Baby Jane”, drama oscuro dirigido por Robert Aldrich que muestra la tumultuosa relación entre dos hermanas que se odian:

Bette Davis recibe su última nominación al Oscar por esta película. Pero ese año el Oscar lo gana Anne Bancroft, y como está hospitalizada, quien lo recoge es Joan Crawford. Si la relación entre ellas era ya complicada, Davis no le perdonará nunca a Crawford ese gesto. 

En 1964 repite con Robert Aldrich en “Canción de cuna para un cadáver”, en la que inicialmente iba a volver a trabajar junto a Joan Crawford, pero ésta se retira y es sustituida por Olivia de Havilland, en otra película sobre complicadas relaciones familiares protagonizada también por Joseph Cotten:

Sus siguientes trabajos tuvieron lugar en Inglaterra. Instalada ya en un cine de intriga, en 1965 tiene un duelo con el niño Jack Hedley interpretando a su niñera en “A merced del odio”:

Y en 1968 protagoniza la comedia negra “El aniversario”, interpretando a la controladora madre del clan:

En los siguientes años trabaja en películas de terror y en televisión. De sus papeles en cine, siempre secundarios, destaca su participación en 1978 en la adaptación de la novela de Agatha Christie “Muerte en el Nilo”:

Diagnosticada en 1983 de cáncer de mama y con una relación cada vez más difícil con su hija, su último papel relevante lo tiene en 1987 en “Las ballenas de agosto”, en la que interpreta a una mujer ciega atendida por su hermana, Lillian Gish, en un reparto que completan Vincent Price y Ann Sothern:

Pese a que seguía buscando proyectos en los que trabajar, en 1989 reaparece el cáncer. Consigue viajar a España para recoger el Premio Donostia del Festival de Cine de San Sebastián, pero está demasiado débil para volver a Estados Unidos, así que viaja a Francia, donde muere pocos días después, el 5 de octubre de 1989, en la ciudad de Neully-sur-Seine. Fue enterrada junto a su madre y su hermana en el Forest Lawn Memorial Park de Los Angeles:

Con una carrera irregular, llena de altibajos, Bette Davis fue una actriz dotada para cualquier género, algo que demostró en su mejor etapa, a finales de los años 30 y comienzos de los 40, pero que recuperaba cuando elegía bien sus proyectos. No siempre pudo trabajar en los mejores proyectos ni con los mejores compañeros de reparto, pero siempre conseguía brillar como una de las mejores actrices de la historia del cine. 



60 años de la muerte de Tyrone Power (15-11-2018)


Las rivalidades entre los grandes estudios cinematográficos en los años 30 y 40 sirvieron para lanzar a la fama a nuevas estrellas que, a menudo, carecían de ningún control sobre sus carreras, en manos de algún productor corto de miras que era incapaz de aprovechar todo el potencial de sus artistas. Un caso paradigmático es el de Tyrone Power, actor de enorme fama y carrera moderadamente extensa (su temprana muerte le permitió a penas 20 años de carrera) que solo en sus últimos años fue capaz de demostrar todo su potencial interpretativo.




Tyrone Edmund Power III nació en Cincinnati, estado de Ohio, el 5 de mayo de 1914, en el seno de una familia de actores teatrales. Su padre, Tyrone Power Sr, era un destacado actor teatral descendiente de una larga saga de actores irlandeses, y estaba lejanamente emparentado con Laurence Olivier. Cuando en 1915 nace su hermana Anne, su madre Patia se hace cargo de ambos, renunciando a su carrera teatral, mientras el padre realiza giras por el país. La pareja termina divorciándose en 1920, lo que señala el inicio de un distanciamiento entre padre e hijo que durará una década.

Pero, interesado siempre en el teatro, nada más graduarse de la escuela, en 1931, se traslada a California, donde su padre trabaja ya en el mundo del cine, deseando seguir sus pasos y aprender interpretación junto a él. Pero a penas estuvieron unos meses juntos, ya que Tyrone llegó en verano, y en diciembre su padre moría en sus brazos durante un rodaje a causa de un infarto.

El joven Tyrone no renunció a su carrera como actor, y llamó a numerosas puertas, buscando los contactos que tenía a través de su padre, pero no conseguía contratos. Un pequeño papel en la película “¿Héroe o cobarde?” de 1932 no le sirvió para que le volvieran a llamar, por lo que decidió hacer caso a un amigo que le aconsejó ganar experiencia interpretativa en Broadway. Tyrone Power se trasladó a Nueva York entre 1932 y 1936, trabajando en numerosas obras de teatro.

De vuelta en Hollywood, en 1936, llama la atención del director Henry King, que estaba a punto de comenzar a rodar “Lloyds de Londres”, que narraba la historia de un agente de seguros (interpretado en su etapa de niño por Freddie Bartholomew) que, con su insistencia, consigue evitar que los mercantes vayan escoltados, reduciendo así las fuerzas navales de Horatio Nelson. Darryl F. Zanuck, el productor, no está convencido de darle el papel al recién llegado, ya que está previsto que el papel sea interpretado por Don Ameche, pero finalmente la presencia física de Power le convence para darle el papel.

Tyrone Power entró en el estreno siendo un desconocido y salió convertido en una estrella. Su presencia y su talento interpretativo lo convirtieron de inmediato en uno de los más importantes actores de la Fox.

Curiosamente, tras haberle “robado” su papel en “Lloyds de Londres”, Tyrone Power trabaja con Don Ameche en dos películas en 1937: en la comedia romántica “Amor y periodismo”, junto a Loretta Young, y en el prestigioso drama “Chicago”, en el que interpretan a dos hermanos enfrentados por la forma de gobernar la ciudad:

En 1938 repite junto a Don Ameche y Alice Faye (y de nuevo dirigido por Henry King, el director de “Chicago”) en el musical “La banda de Alexander”, en la que también trabaja Ethel Merman:

También en 1938, Tyrone Power protagoniza “Suez”, drama histórico en el que interpreta a Ferdinand de Lesseps, el constructor del canal de Suez, acompañado de Loretta Young y de una actriz francesa casi recién llegada a Hollywood, Annabella, con la que se casará en 1939:

También en 1938 es cedido a la Metro para interpretar al Conde Axel von Fersen, amante y protector de “Maria Antonieta”, drama histórico que contaba la historia de la reina de Francia, interpretada por Norma Shearer, en un reparto en el que aparecían el debutante Robert Morley como Luis XVI, John Barrymore como Luis XV o Joseph Schildkraut como Felipe “Igualdad”:

Pese al éxito de la película, Zanuck se sintió ofendido por el hecho de que la Metro hubiera usado a su gran estrella para un papel secundario, y se negó a volver a ceder a Power a ninguna otra productora. Esto le supuso, entre otras cosas, no poder optar a interpretar a Ashley Wilkes en “Lo que el viento se llevó”.

Pese a todo, su carrera pasa por un buen momento: en 1939 protagoniza “Vinieron las lluvias”, drama romántico ambientado en la India, junto a Myrna Loy y George Brent:

Pero su mayor éxito ese año será interpretando al bandido Jesse James en “Tierra de audaces”, western de Henry King en el que le acompaña Henry Fonda como su Hermano Frank, y que fue muy criticado en su época por pintar de forma demasiado positiva al bandido:

Pero su suerte cambiará en 1940 cuando protagonice “La máscara del Zorro”, junto a Linda Darnell, en la que se enfrenta en un duelo a espada con Basil Rathbone, actor y famoso espadachín que quedó sorprendido con la habilidad de Power en la esgrima:

En ese momento, una de las estrellas de la Warner era Errol Flynn, y Daryl F. Zanuck vio en Tyrone Power a un buen rival para la Fox a la hora de interpretar papeles similares. El primero será en 1941 al interpretar al torero protagonista de la adaptación de la novela de Vicente Blasco Ibáñez “Sangre y arena”, en la que abandona temporalmente a su esposa, de nuevo interpretada por Linda Darnell, seducido por una femme fatale Rita Hayworth:

En la misma línea, en 1942 protagoniza “Hijo de la furia”, en la que, además de enamorarse de Gene Tierney, tiene que enfrentarse a su tío, su rival habitual en este tipo de películas, George Sanders:

Y más aventuras, dirigido de nuevo por Henry King, en “El cisne negro”, de nuevo con George Sanders como villano y ahora con Maureen O’Hara como pareja, acompañados por Thomas Mitchell:

Por esas fechas su relación con su esposa, Annabella, se deteriora, al parecer, por el comienzo de la II Guerra Mundial, que le afecta especialmente a ella, por ser francesa, y se encuentra especialmente irritable, mientras que él se mantiene al margen hasta la entrada de Estados Unidos en el conflicto, momento en el que no tardará en alistarse en la Marina. Pese a todo, aún después de alistarse, rodará una última película, la bélica “Tiburones de acero”, junto a Dana Andrews, realizada como propaganda bélica:

Tras combatir en el Pacífico, Tyrone Power regresa a Estados Unidos a finales de 1945, quedando libre de servicio en 1946. Es sólo entonces cuando retoma su carrera cinematográfica. Y vuelve al cine por todo lo alto, protagonizando la adaptación de la novela de W. Somerset Maugham “El filo de la navaja”, en la que interpreta a un veterano de guerra que emprende un largo viaje en busca de su paz interior, y en el que comparte pantalla con Gene Tierney, Anne Baxter, Lucille Watson  o Clifton Webb entre otros:

Pero, pese a demostrar su notable talento para el cine dramático, la Fox vuelve a utilizarlo para protagonizar películas de aventuras. Protagoniza asó “El Capitán de Castilla”, interpretando a un noble español del siglo XVI que huye de la península por un enfrentamiento con la Inquisición y se une a las tropas de Hernán Cortés, interpretado por su viejo amigo Cesar Romero, en la película que será el debut de Jean Peters:

Ese mismo año, Power protagoniza el drama dirigido por Edmund Goulding (quien le había dirigido ya en “El filo de la navaja) “El callejón de las almas perdidas”, en la que interpreta a un trabajador de feria que estafa a sus clientes con trucos de adivinación hasta terminar degenerando en poco menos que un monstruo:

Este es el papel favorito de Power, pero no de Zanuck, que no soporta verle interpretando a personajes que terminan hundidos en el fango, y reconduce su carrera (de hecho, se encarga de que la película caiga en el olvido, algo que apenas cambiará hasta su edición en DVD). Primero, con dos comedias en 1948, una junto a Gene Tierney y otra junto a Anne Baxter, y con una vuelta al género de aventuras en 1949 con “El príncipe de los zorros”, en la que se enfrenta a Orson Welles.

En 1948 se divorcia finalmente de Annabella y comienza un romance con Lana Turner, a quien al parecer dejó embarazada (ella confesaría años después este hecho y que abortó al hijo que esperaban). Algún tiempo después se enamora de Linda Christensen, con quien se casa en 1949, con quien por fin podrá formar la familia que siempre soñó, al nacer dos hijas, Romina en 1951 y Taryn Stephanie en 1953.

En 1950 repite en el género de aventuras, y de nuevo junto a Orson Welles, en “La rosa negra”, interpretando a un Sajón que huye a Asia para evitar a sus odiados normandos:

Pero Tyrone Power está harto de los papeles que la Fox le obliga a protagonizar. Por ello, en 1950 decide marchar a Londres para trabajar en teatro. Varios fracasos cinematográficos en los años siguientes le llevaron a impulsar su carrera teatral y a trabajar cada vez menos en cine. En 1953 interpretará su último gran papel en el cine de aventuras, “El Capitán King”, ambientada en la India, en la que le acompaña Terry Moore:

Tras rechazar protagonizar “La túnica sagrada” en 1953 (papel que terminará catapultando a la fama a Richard Burton, pese a ser probablemente su peor papel) y sin ningún estreno en 1954, en 1955 trabaja por última vez para la Fox en la película de aventuras africanas “Caravana hacia el sur”, junto a Susan Hayward, y a partir de ahí se permite el lujo de elegir los papeles que va a interpretar. Y el primero será “Cuna de héroes”, drama militar dirigido por John Ford en el que volverá a trabajar junto a Maureen O’Hara:

También en 1955 se divorcia de su mujer, Linda Christensen. Las infidelidades de ella (y probablemente de él) no ayudaron, pero es que a ella le gustaba mucho ir difundiendo rumores sobre la orientación sexual de su marido, destacando la estrecha relación que le unía con Cesar Romero (quien muchos años después reconocería abiertamente su homosexualidad). A Power se le atribuirán romances con Marlon Brando o con Errol Flynn, aunque ninguno de ellos puede ser probado. Esta situación llevó finalmente a que Power se divorciara de Christensen en 1955 y decidiera no volver a casarse nunca, pese a que tuvo algunas parejas conocidas en los siguientes años.

En 1956 protagoniza “La historia de Eddy Duchin”, drama biográfico dirigido por George Sidney que cuenta la historia de un famosos pianista que pierde en el parto a su esposa, interpretada por Kim Novak, lo que le aleja de su hijo (interpretado por Rex Thompson), que pese a todo seguirá sus pasos al piano, y al que finalmente le tendrá que confesar que padece una enfermedad terminal:

En 1957 vuelve a trabajar a las órdenes de Henry King en “Fiesta”, adaptación de la obra de Ernest Hemingway en la que comparte pantalla con quien fuera su “rival” Errol Flynn, junto a Ava Gardner y Mel Ferrer:

Su último papel fue la mejor decisión que podía haber tomado nunca: trabajar a las órdenes de Billy Wilder en su adaptación de la obra de Agatha Christie “Testigo de cargo”, una de las mejores películas de la historia: un drama judicial con unos inmensos Charles Laughton (con quien Power había trabajado previamente en teatro) y Marlene Dietrich:

El talento interpretativo de Tyrone Power siempre había sido puesto en duda por el tipo de papeles que le tocaba interpretar, lo que le supuso no haber sido nunca nominado al Oscar (lo mismo que le sucedió a Flynn, por otro lado), pero si alguien dudaba de que era un magnífico actor, aquí lo demostró de sobra. Ya no vale hablar de la presencia escénica, ya que, con 43 años, el actor se encuentra bastante envejecido; no es su belleza la clave de su éxito, de su magnetismo ante la cámara. Y, pese a todo, la película tuvo poco éxito en los premios y ni Power ni Dietrich fueron nominados al Oscar que merecían.

En 1958 rompe con su promesa de no volver a casarse y se casa, por tercera vez, con Deborah Jean Montgomery Minardos. La pareja se traslada a Madrid, donde Power va a trabajar a las órdenes de King Vidor en “Salomón y la Reina de Saba”, junto a Gina Lollobrigida. Con el rodaje muy avanzado, Power se dispone a rodar una escena de duelo frente a su histórico rival, George Sanders, cuando se desvaneció: había sufrido un infarto (lo mismo que le sucedió a su padre). Se lo llevaron al hospital en el coche de Lollobrigida, pero Power no llegó con vida. Tenía sólo 44 años, y su esposa estaba embarazada.

Vidor tuvo que buscar un sustituto para volver a rodar buena parte de la película (pese a que en las escenas en las que aparece más lejano de la cámara se conserven los planos rodados por Power), siendo el elegido su amigo Yul Brynner. El director no queda satisfecho con el trabajo de Brynner: se muestra demasiado seguro de sí mismo, frente al carácter mucho más dubitativo que lucía Power, en su opinión más adecuado para el film.

El deseo de toda su vida de tener un hijo se cumplió apenas dos meses después de su muerte, al nacer su hijo Tyrone Power Jr, que terminaría siendo también actor. El cuerpo de Power fue trasladado a Estados Unidos y enterrado en el Hollywood Forever Cemetery:

Tyrone Power es quizá el mejor ejemplo de un actor echado a perder por las grandes productoras, que fueron incapaces de aprovechar su talento prefiriendo las posibles ventajas económicas de películas que no satisfacían al actor. Sólo en sus últimos años Power pudo rodar los proyectos que le interesaban, demostrando que, mucho más que un galán, era uno de los actores con más recursos interpretativos de su época. Mucho salimos perdiendo los cinéfilos con estas decisiones poco acertadas, aunque en el fondo disfrutemos con esas películas de aventuras de las que fue uno de los más grandes exponentes.



25 años de la muerte de Joseph Mankiewicz (05-02-2018)


Se inició en el mundo del cine como guionista, de donde pasará a la dirección, entrando en la historia por ganar el Oscar a mejor director en dos años consecutivos, 1949 y 1950. Un día como hoy hace 25 años nos dejaba un mito llamado Joseph Mankiewicz.




Joseph Leo Mankiewicz (que es conocido como Joseph L. Mankiewicz, aunque en este artículo suprimiremos la L para simplificar) nació el 11 de febrero de 1909 en Wilkes-Barre, estado de Pensilvania, hijo de inmigrantes judíos de origen alemán, siendo el menor de los e hijos de la pareja, después de Herman y Erna. En 1912 la familia se muda a Nueva York, donde su padre, profesor, se encarga de suministrar a sus hijos una cuidada educación. Tras graduarse en arte, su padre lo envía en 1928 a Berlín para estudiar en su universidad, pero Joseph se aficiona allí al teatro y malvive como corresponsal del Chicago Tribune y traduciendo subtítulos cinematográficos.

Así hasta que en 1929 le llama su hermano Herman, que trabaja como guionista en Hollywood (y que ganará un Oscar por el guión de “Ciudadano Kane”). Sin nada que perder, Joseph Mankiewicz se traslada a la Meca del cine, Allí trabaja como guionista, primero en la Paramount, consiguiendo una nominación al Oscar por “Las peripecias de Skippy” en 1931, antes de trasladarse a la Metro-Goldwyn-Mayer, en busca de mejores proyectos. Así, co-escribe el guión de “El enemigo público número 1”, de 1934, que ganará el Oscar a mejor guión, pero sin incluir a Mankiewicz.

En 1934 se casa por primera vez, con Elizabeth Young, de quien se divorcia en 1937, y con la que tiene un hijo, Eric Reynal.

Tras ver como su fama como guionista aumenta, le propone a Louis B. Mayer, presidente de la Metro, dirigir sus propios guiones; éste rechaza la idea, pero le permite producir algunas películas, de entre las que destacará “Historias de Filadelfia”, nominada al Oscar a mejor Película. Pero algún tiempo después, en 1944, regresa a su faceta como guionista, escribiendo “Las llaves del reino”, protagonizada por Gregory Peck y en la que aparece su segunda esposa, la actriz austriaca Rose Stradner, con la que estaba casado desde 1939 y que se suicidará en 1958. Juntos tendrán 3 hijos, siendo el más famoso de ellos el director y guionista Tom Mankiewicz.

Finalmente, en 1946 decide abandonar la Metro y pasarse a la Fox para poder dirigir sus propios guiones. Y así se estrena con “El castillo de Dragonwyck”, drama de intriga en la que una inocente Gene Tierney se casa con el rico propietario del castillo del título, Vincent Price, que esconde algún peligroso secreto:

Tras dirigir ese mismo año el film de cine negro “Solo en la noche”, en 1947 estrena la comedia “El mundo de George Apley”, protagonizada por Ronald Colman, en una ácida crítica a la elitista burguesía americana, y estrena también uno de sus mayores éxitos, “El fantasma y la Señora Muir”, de nuevo con Gene Tierney (interpretativamente bastante peor que en el film anterior) y un magnífico Rex Harrison como el fantasma del título, que se enamora de la protagonista:

En 1948 repite con Rex Harrison en el film negro “Escape”, y repite género (algo infrecuente en él) en 1949 con “Odio entre hermanos”, protagonizada por Edward G. Robinson y Susan Hayward. Pero en 1949 su gran éxito será “Carta a tres esposas”, magistral guión firmado por él, innovador en cuanto a su estructura dramática, en la que tres mujeres reciben la carta de una “amiga” suya en la que les confiesa que esa misma noche se fugará con el esposo de una de ellas. Pese a cierta mojigatería en su presentación de las mujeres, la película está magistralmente resuelta con sus continuos flash-backs y esa idea de no mostrar nunca en escena a la autora de la carta:

Tal fue el éxito del film que Joseph Mankiewicz ganó tanto el Oscar al mejor guión original como el de mejor director, con sólo 3 años de carrera en este campo:

Pero si alguien piensa que Mankiewicz ha llegado ala cima de su carrera, se equivoca totalmente. En 1950 vuelve a dirigir un guión original propio, “Eva al desnudo”, drama ambientado en el mundo teatral con sus envidias y trampas, que enfrentan a Bette Davis con la novata (pero no tan inocente) Anne Baxter:

Y la historia se repite: Joseph Mankiewicz gana tanto el Oscar a mejor Guión como el de mejor Director (además del de mejor película), en un año nada fácil, ya que competía contra una de las cumbres del cine, “El crepúsculo de los dioses” del gran Billy Wilder, al que machacó literalmente:

También en 1950 había dirigido “Un rayo de luz” drama antirracista en el que un médico negro, Sidney Poitier, atiende a dos hermanos criminales, uno de los cuales muere. El hermano superviviente, Richard Widmark, buscará venganza:

En 1951 se toma su venganza de la caza de brujas McCarthyana en la comedia dramática “Murmullos en la ciudad”, en la que el doctor interpretado por Cary Grant, recién casado con Jeanne Crain (una de las tres esposas de su mítica película), se niega a delatar a un amigo cuando un celoso colega interpretado por Hume Cronyn intenta arruinar su carrera:

El cine de Joseph Mankiewicz se caracteriza por su excelente forma de dirigir a sus intérpretes, pero también por su versatilidad, por su búsqueda constante de nuevos géneros en los que trabajar. Así, en 1952 dirige “Operación Cicerón”, historia de espías que nos cuenta la historia de Elyesa Bazna, interpretado por James Mason (aunque se le cambia el nombre por el de Ulysses Diello), que robó para los alemanes diversos planes de ataque de la embajada británica:

Por esta película se llevará una nueva nominación al Oscar a mejor director.

Su siguiente proyecto es más ambicioso si cabe: la adaptación de la obra de Shakespeare “Julio Cesar”, con un reparto de lujo en el que figuran Louis Calhern, James Mason, Deborah Kerr, Greer Garson, John Gielgud o Edmond O’Brien, y en el que sólo molesta el horrendo Marco Antonio de Marlon Brando:

Su siguiente film, estrenado en 1954, es “La condesa descalza”, ambientado en el implacable mundo del cine que destroza a una estrella, interpretada por Ava Gardner, acompañada por Humphrey Bogart, Rossano Brazzi y Edmond O’Brien, que ganará el Oscar a mejor secundario:

Y de este drama pasamos en 1955 a un musical, “Ellos y ellas”, protagonizado por Marlon Brando (Mankiewicz tenía mucha costumbre de repetir con los actores con los que trabajaba, como ya hemos podido comprobar), Frank Sinatra y Jean Simmons:

Tras unos años de parón, en 1958 estrena su adaptación de “El americano tranquilo” de Graham Greene, protagonizada por Audie Murphy y Michael Redgrave. La película se sitúa en la guerra de Vietnam, pero el ambiente anticomunista e Estados Unidos en ese momento obliga a modificar muchos elementos de la historia, algo que molesta especialmente a Greene. Y tras adaptar a Greene, en 1959 le toca el turno a Tennessee Williams con la perturbadora “De repente el último verano”, con Katherine Hepburn, Elizabeth Taylor y Montgomery Clift, en una película bastante polémica en aquella época por el argumento que trata:

Pero, para su desgracia, el siguiente proyecto que caería en sus manos resultaría ser un regalo envenenado. La Fox, con serios problemas económicos, se embarcó en el proyecto de rodar un peplum espectacular que fuera un éxito de taquilla: una nueva versión de la historia de la reina egipcia Cleopatra. Pero problemas durante el rodaje provocaron la caída del reparto elegido, y la huida del director previsto, Rouben Mamoulian). El proyecto fue a parar a Joseph Mankiewicz, que tuvo que hacer frente al rodaje de la película completa (lo rodado hasta su llegada no valía por el cambio de reparto), a los problemas ocasionados por el escandaloso romance de la pareja protagonista, Elizabeth Taylor y Richard Burton, a la enfermedad de ella, al traslado de la filmación de Londres a Roma y a un enorme incremento del presupuesto. Tras retrasos y retrasos en el rodaje, Mankiewicz presenta una versión de nada más y nada menos que 6 horas de duración, proponiendo dividirla en dos películas. El estudio lo rechaza y despide a Mankiewicz, pero ante la imposibilidad de que cualquier otro realice el montaje, vuelve a contratarlo para editar una versión que pasa primero a 4 horas y luego a 3. Pese al éxito de taquilla, el presupuesto se había incrementado de tal forma (de 2 millones de dólares previstos a 44) que no sirvió para recuperar lo invertido. La Fox se arruina del todo, y el peplum desaparece como género cinematográfico:

La película se estrena en 1963 y consigue 4 Oscars de 9 nominaciones, aunque Mankiewicz no es nominado.

Joseph Mankiewicz tarda años en recuperarse de la traumática experiencia. Si bien es cierto que en 1964 rueda una adaptación moderna de “Un cuento de navidad” de Dickens para televisión, no vuelve a dirigir cine hasta 1967, cuando estrena “Mujeres en Venecia” cínica y genial comedia criminal protagonizada por su actor fetiche, Rex Harrison, con Maggie Smith, Susan Hayward y Cliff Robertson en el reparto:

En 1970 dirige su único Western, “El día de los tramposos”, comedia cínica, ácida, que poco antes no habría pasado la censura ni en sueños, con sexo, desnudos, personajes moralmente ambiguos y constantes giros de guión, protagonizada por Kirk Douglas y Henry Fonda:

Y, por último, en 1972 estrena su última película, una de sus obras maestras, la genial “La huella”, duelo interpretativo entre Laurence Olivier y Michael Caine, llena de nuevo de constantes giros de guión y situaciones inesperadas:

Por esta película, Mankiewicz consigue una última nominación al Oscar a mejor Director. Pero él se retira a su granja del este, con su tercera esposa, Rosemary Matthews, con quien se casó en 1962, estudiando arte y psiquiatría. Viviría todavía 20 años más, pero no volvió a trabajar nunca. Murió finalmente el 5 de febrero de 1993, días antes de cumplir 84 años.

Director de culto, Joseph Mankiewicz demostró una capacidad única para construir buenos guiones, para dirigir actores y para pasar de un género a otro sin aparente dificultad. Nos legó para la posteridad, de entre su reducida filmografía (apenas una veintena de films) algunas obras maestras que se han convertido en films de culto y que son una verdadera demostración de lo que es el cine.