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In Memoriam: Daniela Dessì (20-08-2016)


En todos los años que llevo yendo a la ópera sólo una vez han conseguido hacerme llorar: fue allá por 2009, en la Maestranza de Sevilla. Una Fanciulla del West de Puccini (sí, lo sé, es una de las óperas con final más feliz de Puccini, pero es que a mí ese tema de la redención siempre me toca bastante). Los protagonistas eran Fabio Armiliato y Daniela Dessì. Y cuando ella llegó a ese maravilloso “E anche tu lo vorrai” terminé llorando como un idiota.




Pues tuve casi una reacción similar cuando, el pasado sábado por la noche, mientras esperaba el tren, entro en el facebook y me encuentro con la noticia de que Daniela Dessì había muerto. Todavía había una cierta cautela, no sería el primer bulo similar que ocurre, pero poco después se confirmó la noticia que nadie queríamos ni podíamos creer: con 59 años un cáncer de colon fulminante se la había llevado en pocas semanas. Por eso, aunque con unos días de retraso, quería dedicarle un post In Memoriam a una soprano a la que pude ver dos veces en vivo (y saludarla en una ocasión… lástima que perdí la foto que me hice con ellos) y que me hizo pasar muy buenos momentos. Una artista, como muchos califican, de las de antes, de muchísimo carácter escénico, gran técnica e indudable sensibilidad artística que recordaba a las grandes sopranos de postguerra.

Daniela Dessì había nacido el 14 de mayo de 1957 en Génova. Tras estudiar canto en Parma y Siena, debutó en 1980 en Savona con “La serva padrona” de Pergolesi, en unos inicios en los que cantaba un repertorio más ligero que terminaría pasando a repertorios más dramáticos y que le llevarían a cantar en los más prestigiosos teatros y con los principales directores de orquesta.

De un repertorio tan basto, hay que destacar en sus primeras etapas la música barroca, como este Adriano in Siria de Giovanni Battista Pergolesi de 1986:

Del mismo compositor tenemos este Stabat Mater de 1987 dirigido por Alberto Zedda:

Cantó también la protagonista de “L’incoronazione di Poppea” de Claudio Monteverdi, aunque no he encontrado ningún fragmento. Y de 1982 tenemos también este “Farnace” de Antonio Vivaldi:

De Domenico Cimarosa vamos a escuchar esta grabación de “Gli Orazii ed i Curiazzi” de 1983:

Y en esa primera época cantó también diversos roles mozartinos, como “Le nozze di Figaro” o la Donna Elvira de “Don Giovanni”, de la que escuchamos esta espectacular versión del “Mi tradì quell’alma ingrata”, simplemente maravillosa, con unas coloraturas perfectamente precisas:

Y qué decir de su Fiordiligi del “Così fan tutte”, de la que aquí escuchamos un “Come scoglio” de 1989 dirigida por Riccardo Mutti:

A ver qué pega se le puede encontrar a esto…

Daniela Dessì cantó también varias óperas de Rossini en sus primeros años. Por ejemplo, este Mosè in Egitto de 1983:

De nuevo en Pesaro la tenemos en 1985 cantando “Il signor Bruschino”:

Y ese mismo 1985 la tenemos en Turín cantando la “Elisabetta, Regina d’Inghilterra”:

Y la vemos ahora cantando en Stabat Mater en 1992, dirigida por Riccardo Chailly:

La vamos a escuchar ahora en un par de fragmentos del “Guillaume Tell” de 1995. Empezamos por la bellísima aria “Sombre fôret”:

Y ahora en el dúo posterior con el Arnold de Gregory Kunde:

De Gaetano Donizetti comenzamos con este “Tornami a dir che m’ami” del Don Pasquale de 1984 junto a Max René Cosotti:

Destacó su interpretación de la “Alina regina di Golconda”, de la que escuchamos aquí la escena final:

La escuchamos ahora cantando el dúo de “L’elissir d’amore” “Chiedi all’aura lusinghiera” junto al Nemorino de su marido, Fabio Armiliato:

En su etapa final, cuando su repertorio pasó a ser más dramático, Daniela Dessì incorporó todavía algún papel belcantista, como la protagonista de “Poliutto”, en 2012:

La “Norma” de Vincenzo Bellini será también otro de esos papeles que incorpora en su última etapa, y la disfrutamos aquí con su “Casta diva”:

Verdi fue un compositor muy importante en el repertorio de  Daniela Dessì, aunque también en este compositor veremos como va cambiando su repertorio. Tenemos por ejemplo la Elvira de “Ernani”, de la que escuchamos la cabaletta cantada en 1992:

También la Gilda de “Rigoletto” formó parte de su primer repertorio, como comprobamos en la grabación en estudio que realizó dirigida por Riccardo Mutti en 1988 y de la que escuchamos el “Sì, vendetta” junto a Giorgio Zancanaro:

De 2011 es por el contrario esta representación de “Il trovatore”, de la que escuchamos la primera de las arias de Leonora, donde podemos observar que mantiene intactas sus capacidades para la coloratura:

Le escuchamos ahora en la cabaletta final del primer acto de “la Traviata”,en un recital en Tokyo. Vaya por delante que Daniela Dessì no da el Mib sobreagudo, lo que explica la ausencia en su repertorio de papeles belcantistas más agudos, como la Luccia o la Elvira de I Puritani:

La escuchamos ahora en 1997 cantando el difícil bolero de “I vespri Siziliani”:

La escuchamos ahora en un papel mucho más lírico, la Amelia de “Simon Boccanegra”, en 2004; el final del aria es magnífico:

Cantó también los papeles protaonistas de “Un balo in maschera” y “La forza del destino”, mucho más dramáticos. De esta última ópera escuchamos el aria “Pace mio Dio” en un recital en 2001 dirigido por Zubin Mehta:

Daniela Dessì fue la protagonista del mítico “Don Carlo” de 1992 dirigido por Riccardo Mutti; mítico sobre todo por el monumental gallo de Luciano Pavarotti de la escena de los embajadores, pero ella estaba espléndida, como podemos comprobar en este dúo entre ambos, “Io vengo a domandar”:

Cantó Aida, entre otras, en la Arena de Verona. Vemos el dúo final junto a su esposo Fabio Armiliato en 2009:

Otro rol verdiano que incorporó bastante pronto en su repertorio fue la Desdemona de “Otello”, de la que escuchamos aquí su escena completa del IV acto:

Y la disfrutamos también como Alice en Falstaff, ya en esta representación de 1986:

Terminamos el repaso al repertorio verdiano de Daniela Dessì con su participación en el Requiem, en este caso de 1987:

En su última etapa incorporó también el difícil y muy dramático papel de “La Gioconda” de Ponchielli (un papel tan difícil que es complicado encontrar actualmente intérpretes que se atrevan a cantarlo), del que escuchamos el “Suizidio” de 2011:

Pasamos ya al repertorio verista, y comenzamos escuchándole como la Nedda de “Pagliacci” en 1995:

De Ruggero Leoncavalloparticipará también en la grabación, en 2007, de la primera grabación de “I Medici” junto a Plácido Domingo.

Un papel tardío en su repertorio (lógico, es propiamente un papel para mezzo-soprano) fue la Santuzza de “Caballeria rusticana”; la escuchamos en este papel en 2013:

Pero más destacable será su interpretación de “Iris” en 1996 (por desgracia junto a José Cura), una ópera maravillosa y tristemente olvidada:

De Umberto Giordano fue una magnífica intérprete de dos de sus óperas. La primera, ese “Andrea Chenier” que tanto cantó (una de sus últimas representaciones sería con esta ópera en Las Palmas este mismo 2016). De hecho, la suya es hasta la fecha la única interpretación que he escuchado en vivo del aria “La mamma morta”.  Escuchamos su versión de esta bellísima aria; merece la pena, y mucho:

Pero vamos a escucharla también en el dúo final junto, de nuevo, junto a su marido Fabio Armiliato, en 2005:

Su otro gran papel fue “Fedora”, de la que escuchamos aquí el 3º acto completo junto a Plácido Domingo en 1999:

De Umberto Giordano llegó a cantar también “La cena delle beffe”, aunque aquí vamos a escuchar la grabación en estudio del dúo junto a Fabio Armiliato:

Fue también una excelente intérprete de la “Adriana Lecouvreur” de Cilea, de la que escuchamos aquí el recitado del monólogo de Fedra, del año 2000 en la Scala, donde, pese a cantar muy poco, tiene que sacar todo ese temperamento italiano que requiere el papel, especialmente en ese momento en el que usa el texto de la obra de teatro para insultar a la princesa (“como hacen las audacísimas impuras”… ¡toma ya qué arte para insultar!):

¡Qué forma de interpretar! Para poner los pelos de punta…

La escuchamos también en el “Mefistofele” de Boito, en 1989, en el aria “L’altra notte”, en otra magnífica interpretación:

Daniela Dessì cantó también el “Sly” de Wolf-Ferrari o la magnífica “Francesca da Rimini” de Riccardo Zandonai, de la que escuchamos aquí la escena en la que rechaza a su cuñado Malatestino (mejor ignorar al tenor…):

Y por supuesto, Daniela Dessì fue una gran intérprete de las heroínas puccinianas, comenzando por la “Manon Lescaut”, de la que aquí escuchamos el aria “In quelle trine morbide”, con unos bellísimos pianísimos:

La escuchamos ahora en fecha mucho más temprana (1990) cantar la segunda aria de Mimì en “La Boheme”, “Donde lieta uscì”, con la voz mucho más fresca, pero en una interpretación no menos emotiva:

Para Daniela Dessì, su gran referente fue siempre Maria Callas, y en qué mejor papel se puede ver esa influencia que en “Tosca”. De hecho, en 2008, tras cantar el “Vissi d’arte” en el Teatro Comunale de Florencia, la reacción del público le hizo bisar el aria, algo que no ocurría desde 1957, con Renata Tebaldi nada menos. Escuchamos ese bis:

La escuchamos ahora en otro de sus grandes, el de “Madama Butterfly”, en 2009:

La Minnie de “La fanciulla del West” fue otro de sus grandes papeles; será difícil encontrar sopranos que lo hayan cantado tanto como ella. Y los resultados demuestran que fue una elección acertada, como podemos comprobar escuchando el dúo del final del primer acto junto a Fabio Armiliato (magnífico Johnson, por cierto):

Daniela Dessì es también la primera soprano que, en Italia, ha cantado seguidos los 3 papeles de “Il Trittico” de Puccini, en la Ópera de Roma. Escuchamos su aria de “Suor Angelica”:

Y le escuchamos también en el “Gianni Schicchi”, aunque en este caso en una grabación en estudio de la famosa aria “O mio babbino caro” (por desgracia no encuentro fragmentos de “Il tabarro”):

En “Turandot” cantó al principio el papel de Liù, pero en sus últimos años incorporó el propio personaje de Turandot, uno de los últimos que incorporó a su repertorio. La escuchamos en 2012:

Fuera del repertorio italiano, Daniela Dessì cantó papeles como la Marguerite del “Faust” de Gounod, la Micaela de la “Carmen” de Bizet e incluso cantó la ópera “El jugador” de Prokofiev, así como música de concierto, como los 4 últimos lieder de Richard Strauss, del que escuchamos mi favorito, el tercero, “Beim Schlafengehen”:

En lus últimos años acompañó también a su esposo en la gira que él estaba realizando cantando tangos, y en la que cantaron a dúo esa bellísima canción (que no es propiamente un tango, aunque la poplarizara el gran Carlos Gardel), “El día que me quieras”:

Pero tras repasar su extenso repertorio en su larga carrera (36 años sobre los escenarios), no puedo evitar concluir con un vídeo de las funciones de “La fanciulla del West” que le vi en Sevilla en 2009, ahora cantando su aria “Laggiù nel Soledad”:

Es cierto que el vibrato en el agudo es muy notorio, pero es que había que verla en vivo, había que oírla frasear, ver cómo interiorizaba el personaje, cómo entraba a caballo en el escenario en el segundo acto como si fuera una heroína de western, verla tendida junto a la barra del salón cuando Armiliato abría la puerta y entraba un chorro de luz que la iluminaba mientras ella repetía la frase de él “Tengo un rostro de ángel” (quizá visualmente la escena más bella que he visto nunca en una ópera la de esta producción de Giancarlo del Monaco). Todo esto, unido a su carácter extrovertido, a su simpatía, a ese digámoslo así”puntito de locura” que tenía, hicieron de Daniela Dessì un personaje muy querido por los operófilos, incluso por aquellos que no llevamos muchos años yendo a la ópera. Y es que con ella se nos va una gran soprano que, quizá ahora, este camino de convertirse en leyenda.



275 años sin Antonio Vivaldi (28-07-2016)


Hay compositores que, pese a la gran fama de su nombre, apenas son recordados por un pequeño puñado de obras; quizá el caso que hoy nos ocupa, el de Antonio Vivaldi, sea especialmente llamativo, ya que por lo general de él se recuerda únicamente “Las cuatro estaciones”, que pese a ser una obra maestra, es sólo una de las muchas obras de uno de los compositores más importantes de la primera mitad del siglo XVIII.




Antonio Lucio Vivaldi nació el 4 de marzo de 1678 en la ciudad de Venecia, por aquel entonces capital de la República de Venecia. Fue bautizado en su casa ese mismo día, ya que parece que desde el principio se notó que tenía mala salud (parece que sufría asma). Era hijo de Gianbattista Vivaldi, originario de Brescia y que en Venecia destacó como violinista (e incluso parece que compuso alguna obra), quien enseñó a su hijo a tocar el violín, aunque probablemente Antonio fue también alumno de Giovanni Legrenzi.

A los 15 años comenzó a estudiar para sacerdote, cosa que consiguió el 23 de marzo de 1703, a la edad de 25 años (por lo que será conocido como “Il prette rosso”, el sacerdote rojo, al ser sacerdote y pelirrojo). Pero no tardó en conseguir quedar eximido de dar misa por motivos de salud. En realidad, su mayor interés era la música.

En octubre de 1703 entra a trabajar como profesor de violín en el Ospedale della pietà de Venecia, en el que se acogía a huérfanos o niños que no podían ser mantenidos por sus familias; a los niños se les enseñaba un oficio, mientras que a las niñas se les enseñaba música y, si destacaban, podían entrar a formar parte de la orquesta del Ospedale. Al parecer, Vivaldi había desarrollado una magnífica técnica como intérprete de violín, por lo que el puesto de profesor era idóneo para él. Pero era además el maestro di coro, lo que le obligaba a componer un enorme número de obras.

Sus primeras obras fueron sonatas para uno o dos violines con acompañamiento de bajo continuo, todavía con un estilo tradicional, siguiendo el de Arcangelo Corelli. Pero será con su Opus 3 con lo que destaque a nivel internacional como compositor. Se trata de un conjunto de 12 conciertos para instrumentos solistas (generalmente uno o dos violines) conocidos como “L’estro armonico”, compuestos en 1711 y con los que revoluciona el mundo de los conciertos para instrumentos solistas. Va ahí la integral de conciertos, con una duración de una hora y media:

En la misma línea se encuentra su opus 4, otra colección de doce conciertos para violín (en ocasiones con un segundo instrumento solista, violín o chelo) conocidos como “La stravaganza”, de 1714:

Pero Vivaldi no compone sólo música instrumental, también tiene que componer música vocal. Destacamos de este período el Stabat mater RV 621, que se estrenó en Brescia en 1711, y que escuchamos en la voz del contratenor Andreas Scholl:

De esta misma época destaca también el “Gloria” RV 589:

En este período comienza también su carrera como empresario teatral y compositor de ópera, en un estilo más moderno opuesto al conservador de Benedetto Marcello pero que no conseguirá el éxito y la permanencia de sus obras en los teatros comparable al de las grandes iguras óperísticas de su tiempo, como Alessando Scarlatti o Johann Adloh Hasse. La primera de sus óperas, “Ottone in villa”, de 1713, no es estrenada en Venecia, sino en Vicenza, cosa que sí consigue con su segunda ópera, “Orlando finto pazzo”, de 1714, de la que escuchamos un fragmento cantado por el contratenor Philippe Jaroussky:

Mientras tanto, continúa componiendo para el ospedalle, tanto conciertos como dos oratorios que se le encargan, de los cuales sólo se conserva el segundo, el famoso “Juditha triunfans”compuesto para celebrar la victoria de Venecia frente al Imperio Otomano y la conquista de la isla de Corfú en 1716, que será una de sus más importantes obras religiosas, estrenada por las jóvenes del ospedale, lo que nos permite comprender el altísimo nivel musical de la institución, a la vista de las importantes dificultades de la obra, dividida en dos partes y de más de dos horas de duración; yo la comparto entera:

En 1717 o 1718 Vivaldi abandona Venecia, adonde volverá en 1725, tras pasar también por Mantua, Milán y Roma. Su objetivo al irse de Venecia era conseguir el puesto de maestro de Capilla en la corte del gobernador de Mantua Felipe de Hesse-Darmstadt. Allí compondrá algunas óperas, de las cuales destaca “Tito Manlio”, estrenada en 1719, y de la que escuchamos aquí el aria del protagonista:

Pero la obra más importante que compone en Mantua es un grupo de 4 conciertos para violín a los que titula “Las cuatro estaciones”, ya que cada uno de ellos describe con detalle las distintas estaciones, pudiendo así escucharse desde danzas pastoriles o escenas de caza hasta el canto de distintos pájaros, algo innovador para la época, cuando la música programática era todavía desconocida. Comparto mi parte favorita, el invierno, con la violinista Julia Fischer:

De vuelta en Venecia, continúa su obra como compositor, componiendo cantatas en honor a distintos miembros de la realieza europea, como “Gloria e imeneo”, escrita para la boda de Luis XV de Francia:

Prosigue componiendo óperas, de las que destaca el “Orlando Furioso” de 1727, del que escuchamos aquí el aria “Nel profondo cieco mondo” cantada por Marilyn Horne:

En 1728, Antonio Vivaldi conoce al emperador Carlos VI de Habsburgo, para quien había compuesto la serie de 12 conciertos de violín “La cetra”; el emperador le invita a Viena, cosa que hace, acompañado de su padre, visitando también Praga, donde se representa su ópera “Farnace”.

En Venecia, Antonio Vivaldi trabaja cada vez más en el mundo de la ópera, colaborando con el gran libretista Pietro Metastasio en “L’Olimpiade”, de 1734, de la que escuchamos el aria “Siam navi all’onde algenti” en la voz de Patricia Petibon:

En 1735 estrena en Verona “Bajazet”, del que escuchamos el aria “Sposa son disprezzata” en la voz de Ewa Podles:

Apenas unos meses después estrena en Venecia “La Griselda”, con un libreto original de Apostolo Zeno reescrito por Carlo Goldoni, de la que escuchamos la famosa aria “Agitata da due venti” en la voz de Cecilia Bartoli:

En 1737 vuelve a colaborar con Pietro Metastasio en “Catone in Utica”, estrenada en Verona. Escuchamos el aria “Doveva svenarti allora” en la voz del tenor Topi Lehtipuu:

Escuchamos también a Vivica Genaux cantar el aria “Come in vano il mare irato”:

Pero la suerte de Antonio Vivaldi pasa por su peor momento: su música no es apreciada en Venecia, donde su estilo se considera ya anticuado, por lo que decide trasladarse a Viena bajo la protección de Carlos VI, con intención probablemente de conseguir representar sus óperas en la capital imperial. Pero para su desgracia, Carlos muere en 1740, dejando a Vivaldi en la miseria. Para colo de mala suerte, Carlos moría sin descendencia masculina, dejando el trono a su hija Maria Teresa, pero varios estados europeos aprovecharon la ocasión para comenzar una guerra, la Guerra de sucesión austriaca, que provocó la huida de María Teresa a Hungría y el cierre de los teatros vieneses.

Así, sin posibilidades de ganarse la vida, Antonio Vivaldi murió en la miseria la noche del 28 de julio de 1741, a los 63 años. Será enterrado en un cementerio próximo a la Karlskirche, en la zona donde hoy se encuentra la universidad, donde hay una placa en su memoria.

Pese a la gran influencia que ejerció en muchos compositores contemporáneos (entre ellos el mismísimo Johann Sebastian Bach), con los nuevos estilos clásico y romántico, Antonio Vivaldi cayó en el olvido. Su figura no se recuperará hasta el siglo XX, recuperando el prestigio que le corresponde como la principal figura musical de la primera mitad del siglo XVIII en Italia. De hecho, con la gran cantidad de intérpretes historicistas, sus óperas han conseguido volver a ser representadas. Han tenido que pasar casi 3 siglos, pero parece que ya de forma definitiva Antonio Vivaldi ocupa el lugar que le corresponde en la historia de la música.