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60 años de la muerte de Errol Flynn (14-10-2019)

Fue el icono absoluto del cine de aventuras del Hollywood dorado. Sin ser un gran actor, consiguió convertirse en una estrella aunque eso le supusiera encasillarse. Su vida de excesos le condujo a una rápida decadencia y una muerte precoz. Hoy, cuando se cumplen 60 años de su muerte, recordamos a Errol Flynn. 

Errol Leslie Flynn nació el 20 de junio de 1909 en Hobart, la capital de la isla australiana de Tasmania. Su padre era un oceanógrafo que poco después se convertiría en profesor de biología en la Universidad de Tasmania; parece por tanto que su pasión por el mar se la contagió su padre. Con un carácter difícil ya desde temprana edad, fue expulsado de varios colegios en Hobart, antes de trasladarse a Londres, donde permaneció entre 1923 y 1925. Vuelve entonces a Australia, pero termina expulsado del colegio en el que estudia en Sidney. Poco después se traslada a Nueva Guinea, donde ejerce numerosos trabajos, antes de regresar en 1931 a Sidney, donde se promete con una mujer con la que finalmente no se casa. 

El director de cine australiano Charles Chauvel quería filmar una adaptación de la historia del Motín del Bounty, pero no encontraba a un intérprete adecuado para el papel de Fletcher Christian, y no se sabe bien cómo, el papel recayó en Errol Flynn. Así, “In the wake of the Bounty”, de 1933, será su primer papel como actor:

Realizar esta película despierta en él la vocación de actor. Para proseguir su carrera se traslada a Londres, donde trabaja como extra en cine y como actor de teatro. Descubierto por el productor Irving Asher, de la Warner, es contratado para interpretar un papel protagonista en una película hoy perdida, pero que sirvió para que la productora lo llamara a Hollywood en 1935. En el viaje en barco conoce a la actriz Lili Damita, con la que se casa ese mismo año y con la que tiene en 1941 a su hijo Sean (quien desapareció en la Guerra de Camboya en 1970). 

Su carrera en Hollywood comienza con papeles menores, pero los contactos de su mujer le abrirán las puertas de la fama en poco tiempo. La Warner iba a rodar una adaptación de la novela de aventuras de Rafael Sabatini “El capitán Blood”, pero el actor inicialmente previsto, Robert Donat, tiene que cancelar por motivos de salud. Tras tentar a otros actores, como Leslie Howard o James Cagney, la productora se entusiasma con la prueba de cámara que hace Flynn y lo contrata para protagonizar la película que dirige Michael Curtiz junto a Olivia de Havilland, destacando su duelo frente a Basil Rathbone, que rodó sin utilizar dobles, como acostumbraría a hacer posteriormente:

La película fue un enorme éxito que disparó la carrera de Errol Flynn. De hecho, la Warner, que pensaba ofrecerle un papel secundario en “El caballero Adverse”, que iba a protagonizar Fredric March, cambió de parecer y prefirió ofrecerle un papel protagonista de nuevo junto a Olivia de Havilland en “La carga de la brigada ligera”, de nuevo dirigida por Michael Curtiz ambientada en la famosa derrota británica en la Guerra de Crimea. Estrenada en 1936, junto a Flynn y De Havvilland aparece un por entonces casi desconocido David Niven:

Errol Flynn insiste a continuación en cambiar de repertorio, y consigue protagonizar en 1937 el drama médico “Green Light”, el drama “Otro amanecer” y la comedia “El perfecto ejemplar”, pero ese mismo año su papel más célebre lo tendrá de nuevo en el género de las aventuras, “El príncipe y el mendigo” de William Keighley, sustituyendo a Patrick Knowles, actor con el que ya había trabajado previamente y lo haría en ocasiones futuras. Interpreta a Miles Hendon, que se verá obligado a defender a los dos jóvenes del título, interpretados por los gemelos Billy y Bobby Mauch del villano Duque de Hertfort, interpretado por Claude Rains, quien conoce el secreto de los dos jóvenes:

En 1937, Errol Flynn, que ya había publicado el año anterior su primer libro, “Beam Ends”, de carácter autobiografáfico, es enviado a España como corresponsal de guerra, y corre poco después el rumor de que ha muerto a causa de su afición por la bebida y las peleas. Y es que Flynn siempre llevó una vida de excesos, que ya eran sobradamente conocidos en aquella época. 

De regreso en Estados Unidos, es contratado para protagonizar el primer gran largometraje que la Warner va a rodar en color. De nuevo, una película de aventuras, de capa y espada: “Robin de los bosques”, dirigida por William Keighley y Michael Curtiz, en la que interpreta al famoso héroe Robin Hood. En el reparto figura de nuevo Olivia de Havilland como Lady Marian, Claude Rains y Basil Rathbone como los villanos y actores que acompañaban a menudo a Flynn como Alan Hale y Patrick Knowles:

La película fue un enorme éxito, probablemente el mayor en la carrera de Flynn. Su porte atlético, su caracter un tanto descarado pero siempre simpático, encajaban a la perfección con el papel del bandido inglés, al que siempre estará asociado. 

Curiosamente, ese mismo 1938 fracasa su nueva colaboración junto a de Havilland y Curtiz, la comedia “El hombre propone”. Más éxito tiene el drama “Las hermanas”, de Anatole Litvak, en el que interpreta al alcohólico marido de Bette Davis, siempre con problemas para conseguir un empleo:

También en 1938 protagoniza el film bélico de aviación “La escuadrilla de la aurora”, con un cast enteramente masculino en el que figuran de nuevo actores que le acompañaban a menudo en sus películas, como David Niven, Basil Rathbone o Donald Crisp:

Errol Flynn comienza 1939 protagonizando su primer western, “Dodge, ciudad sin ley”, de Michael Curtiz, en el que será el encargado de restablecer la ley en la temible ciudad, acompañado de nuevo por Olivia de Havilland y Alan Hale:

Y de nuevo trabaja a las órdenes de Curtiz y junto a Olivia de Havilland en “La vida privada de Elisabeth y Essex”, interpretando a Roberto Devereux, duque de Essex y secreto amor de Isabel I, interpretada por una Bette Davis con la que no mantenía una buena relación, ya que ella le acusaba de no saber actuar, algo que él no negaba:

En 1940 protagoniza 3 películas dirigidas todas ellas por Michael Curtiz, director que sin duda supo sacar lo mejor de él. La primera es el Western ambientado en la Guerra de Secesión “Oro, amor y sangre”, que protagoniza junto a Miriam Hopkins y Randolph Scott:

La segunda es otro western ambientado también en la guerra de secesión, de nuevo emparejado con Olivia de Havilland, en la que interpreta a Jeb Stuart, graduado en la academia militar de West Point junto al general Custer (interpretado por Ronald Reagan) que tiene que enfrentarse al radical religioso John Brown, interpretado por Raymond Massey:

La tercera es un retorno al género de aventuras, “El halcón de mar”, en la que interpreta a un pirata al servicio de Isabel I (Flora Robson) que se enfrenta a los españoles liderados por Claude Rains:

Las tres películas fueron éxitos de taquilla (si bien no tenía suerte con los premios, ya que nunca fue nominado al Oscar), y se convirtió en el actor más popular de la Warner. 

En 1941 estrenó de nuevo 3 películas, de entre las que sobresale “Murieron con las botas puestas” de Raoul Walsh, otra de sus películas más populares, en la que, de nuevo emparejado con Olivia de Havilland, interpreta al General Custer, derrotado y muerto en la batalla de Little Big Horn por el jefe indio Caballo loco, aquí interpretado por Anthony Quinn:

1942 no sería, por el contrario, un buen año para Errol Flynn. Ese año murió su compañero de juerga John Barrymore, si bien la leyenda de que Raoul Walsh, director de “Murieron con las botas puestas”, robó su cuerpo del velatorio para llevarlo a una última “juerga” con Flynn no parece ser cierto. También fue el año en el que se divorció de Lili Damita, divorcio que le supone acabar en bancarrota e irse a vivir a un barco. También ese año consigue la nacionalidad americana, pero cuando intenta alistarse en el ejército para combatir en la II Guerra Mundial (lo que echa por tierra la teoría de que era un simpatizante nazi) es rechazado por sus numerosos problemas de salud, debidos a sus viajes (la malía que había contraído en Nueva Guinea) y a su forma de vida de “vividor” (padecía varias enfermedades venéreas).

Su filmografía de ese año la componen dos películas dirigidas por Raoul Walsh. La primera es la bélica “Jornadas desesperadas”, en la que interpreta a uno de los pilotos de la RAFF caídos en Alemania, junto a Ronald Reagan o Alan Hale, y que tratarán de huir del país perseguidos por los nazis liderados por Raymond Massey:

La otra es “Gentlemen Jim”, biopic del boxeador James Corbett en el que es acompañado por la actriz Alexis Smith. Dado su pasado como boxeador, este será uno de los papeles favoritos de Flynn:

En 1943 protagoniza dos film bélicos en los que se enfrenta a Helmut Dantine: “Persecución en el Norte”, de Raoul Walsh, y “Al filo de la oscuridad” de Lewis Milestone, película con un magnífico reparto que incluye a Ann Sheridan, Walter Huston o Judith Anderson, que narra la rebelión de un grupo de la resistencia noruega:

También tiene su único número musical en “Adorables estrellas”, película coral destinada a recaudar fondos para la guerra:

En 1942 es acusado por dos adolescentes de abuso sexual, delito por el que es juzgado en 1943, siendo absuelto, pese a que el juicio dañó su carrera y su imagen pública. Pero durante el juicio conoce a Nora Eddington, joven de 19 años que trabaja en el juzgado y con la que se casa en 1944. Con ella tendrá dos hijos, Deirdree en 1945 y Rory en 1947. Ambos se divorciaron en 1949. 

En tan complicadas circunstancias en 1944 sólo estrena el film bélico de Raoul Walsh “Tres días de gloria”, mientras en 1945 vuelve a trabajar a las órdenes de Walsh en “Objetivo Birmania”, que pese a su incorreción histórica (los ingleses protestaron por su poca importancia en la historia frente a los americanos cuando fueron ellos los que realizaron la ofensiva) fue un gran éxito:

También regresa al western con “San Antonio”. En 1946 publica su segundo libro, “Showdown”. Pero se acumulan sus fracasos como actor. Destaca en 1947 su papel en “El aullido del lobo”, un thiller en el que interpreta uno de sus personajes más oscuros junto a Barbara Stanwyck:

El western de Raoul Walsh “Río de plata”, dirigido por Raoul Walsh y en el que vuelve a compartir pantalla con Ann Sheridan es uno de sus mayores éxitos de la época:

Ese mismo año la Warner trata de recuperar el viejo prestigio de Errol Flynn devolviéndole al género de las aventuras con “El burlador de Castilla”, que no conseguirá el éxito deseado en Estados Unidos (aunque sí en Europa):

Viendo que las aventuras ya no le dan el éxito de antes, la Warner le baja el sueldo y le contrata para protagonizar el drama “La dinastía de los Forsythe”, en la que trabaja junto a Greer Garson:

En 1950 se casa por tercera vez, con la actriz Patrice Wymore, con la que permanecerá hasta su muerte y con quien tiene a su hija Arnella en 1953. 

Dos westerns poco exitosos dan paso a “Kim de la India”, drama colonial basado en la obra de Kipling en el que interpreta al mentor del joven Kim, interpretado por Dean Stockwell:

Pese a este éxito puntual, la carrera de Errol Flynn no levanta cabeza. En 1953, ya en Gran Bretaña, rueda por última vez bajo contrato de la Warner la historia de aventuras “El señor de Ballantry”. Pero William Keighley no es un director del talento de Curtiz, lo que se nota en esas peleas tan mal coreografiadas, y Flynn aparece ya demasiado envejecido para seguir interpretando este tipo de papeles:

Libre del contrato con la Warner, Errol Flynn se traslada a Europa. Rueda en Italia y en Gran Bretaña, pero no consigue alcanzar ningún éxito y deja sin terminar su “Guillermo Tell”. Finalmente regresa a Hollywood en 1957, trabajando ese año en “¡Fiesta!”, adaptación de la obra de Hemingway en la que ya no trabaja como protagonista, cediendo este papel a Tyrone Power, emparejado aquí con Ava Gardner:

Su último papel significativo lo tiene en “Las raíces del cielo”, drama de 1958 dirigido por John Huston en el que interpreta a uno de los partidarios del revolucionario defensor de los elefantes Morel, interpretado por Trevor Howard:

En su último año produce documentales y una película sobre Fidel Castro, de quien se muestra partidario. 

Pero su cuerpo pasa factura de su vida de excesos. Tiene además problemas financieros, lo que le obligan a vender sus veleros. En octubre viaja a Vancouver para vender uno de ellos cuando sufre un rápido deterioro de salud y muere el día 10 a consecuencia de un infarto, agravado por sus muchas enfermedades. La autopsia relevó que su cuerpo aparentaba ser el de alguien con 70 años, y no los 50 que tenía Errol Flynn al momento de su muerte. Fue enterrado en el Forest Law Memorial Park Cemetery de Glendale. 

Sus intentos por trabajar en otros géneros no le fueron bien. Y es que su porte físico y su personalidad iban perfectos para las aventuras de capa y espada y para los westerns, mejor si eran en clave de comedia. Fue en estos géneros donde nos dejó algunas interpretaciones memorables y todavía insuperadas por ningún otro actor posterior. 

50 años de la muerte de Robert Taylor (08-05-2019)

Galán romántico en los años 30, casi desaparecido en los años 40, regresa con fuerza en los años 50 en westerns y en películas de época que le devolvieron esa fama que parecía perdida. Hace 50 años moría Robert Taylor, y aprovechamos para recordar su carrera.

El nombre de nacimiento de Robert Taylor era Spangler Arlinghton Brugh, y nació el 5 de agosto de 1911 en la pequeña localidad de Filley, en Nebrasca. Hijo único, su padre, granjero, había estudiado medicina para atender a su enferma esposa. La familia se movió bastante en esos años, hasta establecerse definitivamente en Beatrice, también en Nebrasca. Es allí donde el joven Spangler comienza sus lecciones de chelo con Herbert E. Gray. Cuando éste se traslada a California a una escuela privada de artes, Spangler le acompaña para poder seguir estudiando con él, entrando además en la academia de teatro del colegio. 

Es gracias a esto que es descubierto por la MGM, con la que firma un contrato. La Metro cambia su nombre por el más fácil de recordar Robert Taylor, y le ofrece pequeños papeles, debutando en 1934 en la comedia “Handy Andy”. En 1935 consigue ya protagonizar “Sublime obsesión” junto con Irene Dunne, pero su definitivo salto a la fama vendrá en 1936 cuando protagonice “La dama de las camelias” junto a quien quizá sea la mayor estrella femenina del Hollywood del momento, Greta Garbo, quien nunca estuvo mejor que en este film gracias a la dirección de George Cukor. Robert Taylor consiguió no quedar eclipsado por semejante pareja, dejando claro su nada desdeñable talento interpretativo:

También en 1936 comparte pantalla por primera vez junto a Barbara Stanwyck, en el melodrama “La esposa de su hermano”, (repitiendo junto a ella en 1937 en el drama policial “La contraseña”):

En esos años, Robert Taylor comparte pantalla con algunas de las grandes actrices del momento, como Jean Harlow, Joan Crawford, Margaret Sullavan o Maureen O’Sullivan. Con ella y con una desconocida en Hollywood Vivien Leigh rueda en 1938 en Inglaterra “Un Yanki en Oxford”:

También protagoniza el musical “Melodía de Broadway 1938” (tras haber participado en la homónima de 1936), junto a Eleanor Powell y otros actores del mundo del musical (incluyendo a una debutante Judy Garland):

En 1939 no estrena ninguna película relevante, pero ese año se casa con Barbara Stanwyck. La pareja no tendrá hijos. 

Más interesante, cinematográficamente hablando, será 1940. Ese año estrena el drama “Evasión”, junto a Norma Shearer, en el que interpreta a un americano que acude a la Alemania Nazi para rescatar a su madre, una actriz alemana condenada a muerte por el régimen. Y vuelve a trabajar junto a Vivien Leigh en el drama “El puente de Waterloo”, ambas dirigidas por Mervyn LeRoy:

En 1941 vuelve a trabajar junto a Joan Crawford, además de Greer Garson y Herbert Marshall, en la comedía sobre triángulos amorosos “Cuando ellas se encuentran”, luciendo sus dotes para la comedia:

Ese mismo año protagoniza su primer gran Western, “Billy el niño”, en el que por fin le vemos en color:

En 1942 obtiene un gran éxito al pasarse al cine negro con “Senda prohibida”, de nuevo dirigida por Mervyn LeRoy, en la que interpreta a un gangster que lleva una doble vida y que se enamora de una inocente Lana Turner. Su interpretación es magnífica, pero quien acapara la atención en Van Heflin, que gana el Oscar a mejor actor secundario (Robert Taylor no será nunca nominado al Oscar):

Comenzada ya la II Guerra Mundial, Robert Taylor rueda algunas películas bélicas antes de alistarse en el ejército como instructor aéreo. Su última película antes de ir a la Guerra es “Song of Russia”, en la que forma parte de la resistencia soviética frente al avance nazi:

Durante la Guerra rueda películas didácticas sobre pilotaje de aviones. Terminada ésta, regresa a Hollywood, aunque tiene problemas de adaptación a su nueva forma de vida, además de problemas familiares. Su primera película a su regreso es “Corrientes ocultas”, película de intriga en la que comparte pantalla con Katherine Hepburn (quien luego afirmaría que Robert Taylor era mejor actor de los que él mismo creía… razón no le faltaba a Katherine, desde luego):

A parte de los problemas laborales y familiares, surgen también problemas políticos. Robert Taylor fue siempre un conservador republicano, que había ayudado a fundar la Asociación cinematográfica para la preservación de los valores americanos. Pero la Caza de brujas le afectó. Robert Taylor era reacio a declarar en ese circo que consideraba el comité de actividades anti-americanas, pero se vio obligado a hacerlo ante la acusación de haber promocionado el comunismo en “Song of Russia”. Taylor afirmó que fue obligado a rodarla por la Metro, lo que retrasó su alistamiento, pero Louis B. Mayer lo nego, y tuvo que retractarse. Afirmó así mismo que había algunos actores que en el Sindicato de Actores habían demostrado actitudes favorables al comunismo, lo que contribuyó a acabar con la carrera de alguno de ellos. Por este motivo, las películas de Taylor fueron prohibidas en varios países comunistas. 

Con su carrera en horas bajas, en 1949 rueda el thriller de espionaje ambientado en la Guerra Fría “Traición”, junto a Elizabeth Taylor, en la que interpreta a un espía soviético (así por las buenas…):

A ésta siguen westerns y cine negro menores, con la excepción, en 1951, de “Caravana de mujeres”, de William A. Wellman, probablemente uno de sus westerns más famosos, luciendo ese personaje rudo pero tierno en el fondo que le caracterizará en otros westerns:

En 1951 se divorcia finalmente de Barbara Stanwyck. En 1952 se casa de nuevo con la actriz alemana Ursula Thiess, con la que tendrá dos hijos, Terrance en 1955 y Tessa en 1959, además de adoptar a los dos hijos que tenía la actriz de un matrimonio anterior.

Pero su carrera está lejos de ser lo que prometía antes de la Guerra. Tuvo que ser de nuevo Mervyn LeRoy quien acudiera a su rescate, dándole el papel protagonista (inicialmente pensado para Gregory Peck) de “Quo Vadis”, drama romano-cristiano que fue un enorme éxito de público y un razonable éxito de crítica, compartiendo escena con una joven Deborah Kerr:

Clark Gable había rechazado el papel pensando que aparecer en falda romana iba a resultar ridículo. Robert Taylor lo aceptó y de pronto se convirtió en el rey de las películas de época. Así, en 1952 llegará la adaptación de la novela de Walter Scott “Ivanhoe”, una de las super-producciones más famosas de la época, en la que le acompañaban Elizabeth Taylor, Joan Fontaine y George Sanders:

Richard Thorpe, el director de “Ivanhoe”, vuelve a contar con él para protagonizar su nueva super-producción de época, “Los caballeros del Rey Arturo”, de 1953, interpretando a Lancelot, junto a la Ginebra de Ava Gardner y el Arturo de Mel Ferrer:

Ese mismo año protagoniza el western “Una vida por otra”, interpretando a un bandido que, por el amor de una mujer (de nuevo Ava Gardner) se redime y traiciona a su líder, Anthony Quinn, para defender a un idealista recién llegado, Howard Keel:

El mismo año trabaja de nuevo a las órdenes de Richard Thorpe en “Todos los hermanos eran valientes”, aventuras a bordo de un ballenero junto a Ann Blyth y Stewart Granger:

En 1954 protagoniza junto a Eleanor Parker la primera película de Hollywood rodada en Egipto, “El valle de los Reyes”, interpretando a un arqueólogo que busca la tumba del bíblico José. Al margen de la mala dirección de Robert Pirosh, que afecta a la calidad de una película que goza de unos escenarios magníficos, la película supuso alejarse de las comodidades de Hollywood y rodar en condiciones mucho más complicadas, como afirmaría después Eleanor Parker:

En 1955 repite con Eleanor Parker en un western cómico, en el que interpreta a un trampero del que se enamora una joven campesina que hará lo posible por casarse con él, algo que no está en sus planes, acompañados ambos por unos geniales Victor McLaglen y Russ Tamblyn:

Ese mismo año regresa a Inglaterra para rodar la tercera película de la trilogía de capa y espada de Richard Thorpe, “Las aventuras de Quentin Durward”, la más cómica de las tres, acompañado en esta ocasión por Kay Kendall y Robert Morley:

En 1956, además de protagonizar una película sobre el desembarco de Normandía, “Día D, 6 de junio”, interpreta al villano  (poco frecuente en él verle en personajes tan desagradables) de “La última caza”, demasiado aficionado a matar búfalos e indios, que terminará enfrentándose a su antiguo socio, Stewart Granger: 

El resto de su carrera va a transcurrir por lo general en el ámbito del western. En 1958 rueda a las órdenes de John Sturges “Desafío en la ciudad muerta”, interpretando a un Sheriff que tendrá que enfrentarse a su antigua banda, liderada por Richard Widmark:

Pese a todo, en 1958 Robert Taylor regresa al cine negro con “Chicago, años 30”, de Nicholas Ray, ambientada en el mundo del crimen organizado, en la que de nuevo el amor, en este caso por Cyd Charisse, le impulsará a querer abandonar la vida criminal, encontrándose con muchos obstáculos para ello, encabezados por su patrón, Lee J. Cobb:

Pero también en 1958 abandona la MGM, fundando su propia productora y pasando a trabajar en televisión. En esta época, sus westerns van a resultar menos sonados, pero regresa al género de las aventuras dirigido de nuevo por Richard Thorpe en “Los asesinos del Kilimanjaro”, partiendo de la historia de los famosos leones asesinos de Tsavo:

Su ritmo de trabajo se reduce. Algunos westerns más dejan paso en 1964 a “Amor entre sombras”, thriller de terror en el que comparte pantalla con su ex-mujer, Barbara Stanwyck, en la que será la última película de ella:

Pese a rodar algunas películas más, la carrera de Robert Taylos va a destacar en sus últimos años en la televisión, cuando sustituya a su amigo Ronald Reagan, que se pasa a la política, en la serie “Death Valley Days”:

Robert Taylor vive en su gran rancho en Los Angeles con su familia. Sus últimos años son difíciles. Fumador empedernido, en 1968 se le diagnostica cáncer de pulmón, lo que le provoca ser sometido a varias operaciones. Además, el 26 de mayo de 1969 su mujer se encuentra el cuerpo sin vida de su hijo Michael (hijo adoptivo de Taylor), que había salido un mes antes de una clínica psiquiátrica en la que llevaba años por intentar envenenar a su padre biológico (la autopsia determinó que murió de sobredosis). Pocos días después, el 8 de junio de 1969, Robert Taylor sucumbía al cáncer de pulmón, a los 57 años. Su cuerpo fue enterrado en el Forest Law Memorial de Glendale. 

Actor generalmente infravalorado, Robert Taylor supo recuperar su fama en los años 50 tras haber caído en el olvido en los años 40, consiguiendo con ello alguno de sus papeles más memorables. Si bien nunca entró en la categoría de los grandes actores del Hollywood clásico, su talento bien le hace merecer nuestro recuerdo. A fin de cuentas, que un casi debutante consiga no quedar en ridículo ante una inmensa Greta Garbo ya es un mérito al alcance de muy pocos.

Centenario del nacimiento de Howard Keel (13-04-2019)

Con su potente voz de barítono se convirtió en el rey del musical hollywoodiense a comienzo de los años 50, aunque frustrado por su encasillamiento, encontró su vocación en escena. Un día como hoy hace 100 años nacía Howard Keel.

Nacido el 13 de abril de 1919 en Gillespie, pequeña población al sur del estado de Illinois, el nombre de nacimiento de Howard Keel era Harry Clifford Keel. Con un hermano mayor, Frederick, su situación económica era precaria. Hasta tal punto que una de sus profesoras se dio cuenta un día que el pequeño no tenía qué comer y, a partir de entonces, siempre le llevaba algo para que pudiera comer. Tras la muerte de su padre, en 1930, se traslada con su madre a California, donde, tras graduarse de la escuela, comienza a trabajar como representante. 

Su suerte cambiará cuando, con 20 años, su casera le escucha cantar y se da cuenta del gran potencial de su voz. Él es admirador del barítono Lawrence Tibbett, por lo que se llevará una gran frustración al ser definida su voz como “bajo-barítono”. Pese a todo, debuta en 1941 con la parte de Samuel en el Oratorio “Saul” de Georg Friedrich Händel. 

Sus inicios como cantante-actor tienen lugar en Broadway, donde protagoniza el musical “Carousel” de Rodgers & Hammerstein. Si bien no existe grabación de aquellos años, en los 90 grabó el famoso “If I loved you”:

Poco después, pasó a interpretar al protagonista de otro gran musical de Rodgers & Hammerstein, “Oklahoma!”, e incluso bate el record de cantar en un mismo día ambos musicales. “Oklahoma” le abrirá las puertas del West End, cuando protagoniza con gran éxito el estreno londinense del musical, del que, en este caso, sí conservamos registro sonoro:

Durante su estancia en Londres, en 1948, se divorcia de su primera esposa, la actriz Rosemary Cooper, con la que llevaba casado desde 1943, y a comienzos de 1949 se casa con la corista Helen Anderson, con la que tendrá 3 hijos: Katija Liane en 1950, Kristine Elizabeth en 1952 y Gunnar Louis en 1955. 

Tal es su éxito en Londres que consigue su primer contrato cinematográfico, interpretando al delincuente fugitivo acogido por una pareja en el film negro “El grito acusador”, de 1948. De vuelta a Los Ángeles, en 1949 firma un contrato con la Metro, que comienza con el estreno, en 1950, del musical “Annie get your gun”, al que pertenece el famoso “There’s no bussines like show bussines” que canta junto a Louis Calhern, Keenan Wynn y Betty Hutton:

Poco después, Howard Keel filma su primera película junto a Esther Williams, “Pagan love song”, y tras ella la comedia “Tres hombres llamados Mike”, junto a Jane Wyman y Van Johnson, sin repetir el éxito de “Annie get your gun”. La situación cambia cuando, por fin, la Metro consigue realizar una nueva adaptación del musical de Irving Belin “Show Boat” que tantos años llevaba queriendo realizar: George Sidney será el encargado de dirigir la película que en España se tituló “Magnolia”, en la que acompañan a Keel Kathryn Grayson y una poco habitual en el musical Ava Gardner. Escuchamos el famoso dúo “Make believe”:

Su siguiente película, “Carnaval en Texas”, es un sinsentido hecho a medida del cómico gesticulante sin talento interpretativo Red Skelton y de la nadadora Esther Williams, en la que Keel destaca en el reparto junto a la exuberante Ann Miller:

En 1952, en “El amor nació en París”, de Mervyn LeRoy, repite junto a Kathryn Grayson, Red Skelton y Ann MIller, sumándose al reparto la pareja formada por Gower y Marge Champion, en una nueva adaptación de “Roberta” que no estuvo a la altura de la original y que fue poco productiva económicamente:

La carrera de Howard Keel no consigue levantar cabeza: su incursión en el cine de aventuras “Desperate search” es un fracaso, al igual que la comedia “Fast company”. El western de 1953 “Una vida por otra será más exitoso: en él interpreta a un colono, casado con Ava Gardner, que se enfrenta al matón de turno, interpretado por Anthony Quinn, y su secuaz, un Robert Taylor que se enamorará de la Gardner y tendrá que decidir de qué bando se pone:

El éxito se repite con un nuevo musical, en este caso un western musical, “Calamity Jane” (estúpidamente traducido en España como “Doris Day en el Oeste”) que le empareja, precisamente, con Doris Day, en el que abandona temporalmente la Metro para trabajar en la Warner:

De vuelta a la Metro, es contratado para la adaptación de otro clásico musical, “Kiss me Kate”, de Cole Porter, en el que trabaja de nuevo junto a Kathryn Grayson, Ann Miller y Keenan Wynn, y por primera vez junto a Tommy Rall. Vemos su famoso monólogo “Where is the life that late I led”:

Pero, pese a su fama, la obra tampoco es un éxito económico, pese a la magnífica labor del reparto y del director George Sidney. Y la metro no tiene entonces mejor idea que realizar una nueva versión de “Rose Marie”, con Howard Keel y Ann Blyth como protagonistas, que es otro fracaso: 

Pero el buen criterio de la Metro queda en seguida en entredicho. Destinando la mayor parte del presupuesto para “Brigadoon”, Stanley Donen recibe las sobras para una adaptación de la historia del rapto de las sabinas situada en el oeste. El resultado fue una de las películas más míticas de la historia, la magistral “Siete novias para siete hermanos”, de 1954, absoluto éxito de público que se convierte probablemente en la más famosa de la filmografía de Howard Keel gracias a su Adam Pontipee, acompañado de June Powell como su esposa, Tommy Rall como Frank o Russ Tamblyn como Gedeon:

Pero la Metro no aprende. Un buen argumento, un buen reparto, una buena música, una buena coreografía… el conjunto de todo aportaba sentido a la película. Pero si alguno de esos elementos falla, se acabó. Y en “La amada de Júpiter” falla lo más importante, la historia. Howard Keel interpreta al cartagines Anibal camino de Roma, cuando se enamora de la prometida de un general romano, Esther Williams, con sus eternas escenas de natación. Por mucho que en el reparto figuren George Sanders, Norma Varden o los Champion, la película fue el primer gran fracaso de Esthwer Williams y supuso para la Metro unas pérdidas de 2 millones de dólares:

El remate vino con “Kismet”, de 1955, musical creado a partir de música original de Aleksandr Borodin que tomaba el argumento de “El príncipe mendigo”,historia  que una década atrás habían protagonizado Ronald Colman y Marlene Dietrich. De nuevo junto a Ann Blyth, y ahora junto a Vic Damone, la película fue otro gran batacazo comercial (Vincente Minnelli, su director, sale siempre perdiendo frente a Donen, es lo que hay): 

Este fracaso provocó que se rompiera el contrato de Howard Keel con la Metro y que él abandonara temporalmente el cine, volviendo a los escenarios. Protagoniza de nuevo “Carousel”, antes de regresar al cine, donde en 1959 interpreta a Pedro en el drama bíblico “El gran pescador”, de 1959. Serña probablemente su último gran título, con una filmografía posterior breve, cargada de títulos menores y en general olvidables, con la excepción de “Ataque al carro blindado”, western de 1967 protagonizado por John Wayne y Kirk Douglas en el que Keel interpreta a un indio:

Al año siguiente, con otro western, “Arizona”, Howard Keel se retira del cine. En los escenarios interpreta musicales como “Camelot” o “The man of La Mancha”:

Pero Howard Keel se divorcia de nuevo en 1970, para casarse, por tercera vez, con la azafata Judy Magamoll, con la que en 1974 tiene una hija, Leslie Grace. Deseando comenzar una vida estable, en vez de las giras teatrales, se instala en 1980 en Oklahoma con la intención de abrir una explotación petrolífera, pero al poco tiempo le llaman de Hollywood para aparecer junto a Jane Powell, su compañera en “Siete novias para siete hermanos”, en un episodio de “Vacaciones en el mar”. Poco después comienza a hacer apariciones en la serie “Dallas”, hasta ser un personaje fijo hasta el final de la serie, en 1991:

Su carrera teatral prosigue en los años 90 hasta el año 2000, destacando sus interpretaciones de “My fair Lady” y de “South Pacific”, de la que escuchamos su “This nearly was mine”:

El éxito de “Dallas”, por otro lado, le lleva a publicar varios discos de canciones en los años 80, que consiguen un considerable éxito. “And I love you so” da título al segundo de ellos:

El disco incluye monólogos de músical como “Send in the clowns”, de “A little night music” de Stephen Sondheim:

O el “Memory” de “Cats” de Andrew Lloyd Weber:

Pero el disco incluye también otros clásicos no pertenecientes al mundo del musical, como este “Yoy were always on my mind”:

Retirado desde el año 2000, en 2004 le diagnosticaron cáncer de colon. Apenas 6 semanas después, Howard Keel moría en su casa californiana de Palm Desert a los 85 años. Fue incinerado y sus cenizas esparcidas por numerosos lugares. 

Con una voz poderosa, de timbre bello y correcta técnica, Howard Keel pudo haber dado mucho más de sí, pero la ceguera de las productoras (de la Metro en este caso) impidieron que diera todo lo que podía haber dado de sí en el cine. Y, pese a todo, protagonizo unos pocos musicales por los que todavía sigue siendo memorable. 

60 años de la muerte de Tyrone Power (15-11-2018)


Las rivalidades entre los grandes estudios cinematográficos en los años 30 y 40 sirvieron para lanzar a la fama a nuevas estrellas que, a menudo, carecían de ningún control sobre sus carreras, en manos de algún productor corto de miras que era incapaz de aprovechar todo el potencial de sus artistas. Un caso paradigmático es el de Tyrone Power, actor de enorme fama y carrera moderadamente extensa (su temprana muerte le permitió a penas 20 años de carrera) que solo en sus últimos años fue capaz de demostrar todo su potencial interpretativo.




Tyrone Edmund Power III nació en Cincinnati, estado de Ohio, el 5 de mayo de 1914, en el seno de una familia de actores teatrales. Su padre, Tyrone Power Sr, era un destacado actor teatral descendiente de una larga saga de actores irlandeses, y estaba lejanamente emparentado con Laurence Olivier. Cuando en 1915 nace su hermana Anne, su madre Patia se hace cargo de ambos, renunciando a su carrera teatral, mientras el padre realiza giras por el país. La pareja termina divorciándose en 1920, lo que señala el inicio de un distanciamiento entre padre e hijo que durará una década.

Pero, interesado siempre en el teatro, nada más graduarse de la escuela, en 1931, se traslada a California, donde su padre trabaja ya en el mundo del cine, deseando seguir sus pasos y aprender interpretación junto a él. Pero a penas estuvieron unos meses juntos, ya que Tyrone llegó en verano, y en diciembre su padre moría en sus brazos durante un rodaje a causa de un infarto.

El joven Tyrone no renunció a su carrera como actor, y llamó a numerosas puertas, buscando los contactos que tenía a través de su padre, pero no conseguía contratos. Un pequeño papel en la película “¿Héroe o cobarde?” de 1932 no le sirvió para que le volvieran a llamar, por lo que decidió hacer caso a un amigo que le aconsejó ganar experiencia interpretativa en Broadway. Tyrone Power se trasladó a Nueva York entre 1932 y 1936, trabajando en numerosas obras de teatro.

De vuelta en Hollywood, en 1936, llama la atención del director Henry King, que estaba a punto de comenzar a rodar “Lloyds de Londres”, que narraba la historia de un agente de seguros (interpretado en su etapa de niño por Freddie Bartholomew) que, con su insistencia, consigue evitar que los mercantes vayan escoltados, reduciendo así las fuerzas navales de Horatio Nelson. Darryl F. Zanuck, el productor, no está convencido de darle el papel al recién llegado, ya que está previsto que el papel sea interpretado por Don Ameche, pero finalmente la presencia física de Power le convence para darle el papel.

Tyrone Power entró en el estreno siendo un desconocido y salió convertido en una estrella. Su presencia y su talento interpretativo lo convirtieron de inmediato en uno de los más importantes actores de la Fox.

Curiosamente, tras haberle “robado” su papel en “Lloyds de Londres”, Tyrone Power trabaja con Don Ameche en dos películas en 1937: en la comedia romántica “Amor y periodismo”, junto a Loretta Young, y en el prestigioso drama “Chicago”, en el que interpretan a dos hermanos enfrentados por la forma de gobernar la ciudad:

En 1938 repite junto a Don Ameche y Alice Faye (y de nuevo dirigido por Henry King, el director de “Chicago”) en el musical “La banda de Alexander”, en la que también trabaja Ethel Merman:

También en 1938, Tyrone Power protagoniza “Suez”, drama histórico en el que interpreta a Ferdinand de Lesseps, el constructor del canal de Suez, acompañado de Loretta Young y de una actriz francesa casi recién llegada a Hollywood, Annabella, con la que se casará en 1939:

También en 1938 es cedido a la Metro para interpretar al Conde Axel von Fersen, amante y protector de “Maria Antonieta”, drama histórico que contaba la historia de la reina de Francia, interpretada por Norma Shearer, en un reparto en el que aparecían el debutante Robert Morley como Luis XVI, John Barrymore como Luis XV o Joseph Schildkraut como Felipe “Igualdad”:

Pese al éxito de la película, Zanuck se sintió ofendido por el hecho de que la Metro hubiera usado a su gran estrella para un papel secundario, y se negó a volver a ceder a Power a ninguna otra productora. Esto le supuso, entre otras cosas, no poder optar a interpretar a Ashley Wilkes en “Lo que el viento se llevó”.

Pese a todo, su carrera pasa por un buen momento: en 1939 protagoniza “Vinieron las lluvias”, drama romántico ambientado en la India, junto a Myrna Loy y George Brent:

Pero su mayor éxito ese año será interpretando al bandido Jesse James en “Tierra de audaces”, western de Henry King en el que le acompaña Henry Fonda como su Hermano Frank, y que fue muy criticado en su época por pintar de forma demasiado positiva al bandido:

Pero su suerte cambiará en 1940 cuando protagonice “La máscara del Zorro”, junto a Linda Darnell, en la que se enfrenta en un duelo a espada con Basil Rathbone, actor y famoso espadachín que quedó sorprendido con la habilidad de Power en la esgrima:

En ese momento, una de las estrellas de la Warner era Errol Flynn, y Daryl F. Zanuck vio en Tyrone Power a un buen rival para la Fox a la hora de interpretar papeles similares. El primero será en 1941 al interpretar al torero protagonista de la adaptación de la novela de Vicente Blasco Ibáñez “Sangre y arena”, en la que abandona temporalmente a su esposa, de nuevo interpretada por Linda Darnell, seducido por una femme fatale Rita Hayworth:

En la misma línea, en 1942 protagoniza “Hijo de la furia”, en la que, además de enamorarse de Gene Tierney, tiene que enfrentarse a su tío, su rival habitual en este tipo de películas, George Sanders:

Y más aventuras, dirigido de nuevo por Henry King, en “El cisne negro”, de nuevo con George Sanders como villano y ahora con Maureen O’Hara como pareja, acompañados por Thomas Mitchell:

Por esas fechas su relación con su esposa, Annabella, se deteriora, al parecer, por el comienzo de la II Guerra Mundial, que le afecta especialmente a ella, por ser francesa, y se encuentra especialmente irritable, mientras que él se mantiene al margen hasta la entrada de Estados Unidos en el conflicto, momento en el que no tardará en alistarse en la Marina. Pese a todo, aún después de alistarse, rodará una última película, la bélica “Tiburones de acero”, junto a Dana Andrews, realizada como propaganda bélica:

Tras combatir en el Pacífico, Tyrone Power regresa a Estados Unidos a finales de 1945, quedando libre de servicio en 1946. Es sólo entonces cuando retoma su carrera cinematográfica. Y vuelve al cine por todo lo alto, protagonizando la adaptación de la novela de W. Somerset Maugham “El filo de la navaja”, en la que interpreta a un veterano de guerra que emprende un largo viaje en busca de su paz interior, y en el que comparte pantalla con Gene Tierney, Anne Baxter, Lucille Watson  o Clifton Webb entre otros:

Pero, pese a demostrar su notable talento para el cine dramático, la Fox vuelve a utilizarlo para protagonizar películas de aventuras. Protagoniza asó “El Capitán de Castilla”, interpretando a un noble español del siglo XVI que huye de la península por un enfrentamiento con la Inquisición y se une a las tropas de Hernán Cortés, interpretado por su viejo amigo Cesar Romero, en la película que será el debut de Jean Peters:

Ese mismo año, Power protagoniza el drama dirigido por Edmund Goulding (quien le había dirigido ya en “El filo de la navaja) “El callejón de las almas perdidas”, en la que interpreta a un trabajador de feria que estafa a sus clientes con trucos de adivinación hasta terminar degenerando en poco menos que un monstruo:

Este es el papel favorito de Power, pero no de Zanuck, que no soporta verle interpretando a personajes que terminan hundidos en el fango, y reconduce su carrera (de hecho, se encarga de que la película caiga en el olvido, algo que apenas cambiará hasta su edición en DVD). Primero, con dos comedias en 1948, una junto a Gene Tierney y otra junto a Anne Baxter, y con una vuelta al género de aventuras en 1949 con “El príncipe de los zorros”, en la que se enfrenta a Orson Welles.

En 1948 se divorcia finalmente de Annabella y comienza un romance con Lana Turner, a quien al parecer dejó embarazada (ella confesaría años después este hecho y que abortó al hijo que esperaban). Algún tiempo después se enamora de Linda Christensen, con quien se casa en 1949, con quien por fin podrá formar la familia que siempre soñó, al nacer dos hijas, Romina en 1951 y Taryn Stephanie en 1953.

En 1950 repite en el género de aventuras, y de nuevo junto a Orson Welles, en “La rosa negra”, interpretando a un Sajón que huye a Asia para evitar a sus odiados normandos:

Pero Tyrone Power está harto de los papeles que la Fox le obliga a protagonizar. Por ello, en 1950 decide marchar a Londres para trabajar en teatro. Varios fracasos cinematográficos en los años siguientes le llevaron a impulsar su carrera teatral y a trabajar cada vez menos en cine. En 1953 interpretará su último gran papel en el cine de aventuras, “El Capitán King”, ambientada en la India, en la que le acompaña Terry Moore:

Tras rechazar protagonizar “La túnica sagrada” en 1953 (papel que terminará catapultando a la fama a Richard Burton, pese a ser probablemente su peor papel) y sin ningún estreno en 1954, en 1955 trabaja por última vez para la Fox en la película de aventuras africanas “Caravana hacia el sur”, junto a Susan Hayward, y a partir de ahí se permite el lujo de elegir los papeles que va a interpretar. Y el primero será “Cuna de héroes”, drama militar dirigido por John Ford en el que volverá a trabajar junto a Maureen O’Hara:

También en 1955 se divorcia de su mujer, Linda Christensen. Las infidelidades de ella (y probablemente de él) no ayudaron, pero es que a ella le gustaba mucho ir difundiendo rumores sobre la orientación sexual de su marido, destacando la estrecha relación que le unía con Cesar Romero (quien muchos años después reconocería abiertamente su homosexualidad). A Power se le atribuirán romances con Marlon Brando o con Errol Flynn, aunque ninguno de ellos puede ser probado. Esta situación llevó finalmente a que Power se divorciara de Christensen en 1955 y decidiera no volver a casarse nunca, pese a que tuvo algunas parejas conocidas en los siguientes años.

En 1956 protagoniza “La historia de Eddy Duchin”, drama biográfico dirigido por George Sidney que cuenta la historia de un famosos pianista que pierde en el parto a su esposa, interpretada por Kim Novak, lo que le aleja de su hijo (interpretado por Rex Thompson), que pese a todo seguirá sus pasos al piano, y al que finalmente le tendrá que confesar que padece una enfermedad terminal:

En 1957 vuelve a trabajar a las órdenes de Henry King en “Fiesta”, adaptación de la obra de Ernest Hemingway en la que comparte pantalla con quien fuera su “rival” Errol Flynn, junto a Ava Gardner y Mel Ferrer:

Su último papel fue la mejor decisión que podía haber tomado nunca: trabajar a las órdenes de Billy Wilder en su adaptación de la obra de Agatha Christie “Testigo de cargo”, una de las mejores películas de la historia: un drama judicial con unos inmensos Charles Laughton (con quien Power había trabajado previamente en teatro) y Marlene Dietrich:

El talento interpretativo de Tyrone Power siempre había sido puesto en duda por el tipo de papeles que le tocaba interpretar, lo que le supuso no haber sido nunca nominado al Oscar (lo mismo que le sucedió a Flynn, por otro lado), pero si alguien dudaba de que era un magnífico actor, aquí lo demostró de sobra. Ya no vale hablar de la presencia escénica, ya que, con 43 años, el actor se encuentra bastante envejecido; no es su belleza la clave de su éxito, de su magnetismo ante la cámara. Y, pese a todo, la película tuvo poco éxito en los premios y ni Power ni Dietrich fueron nominados al Oscar que merecían.

En 1958 rompe con su promesa de no volver a casarse y se casa, por tercera vez, con Deborah Jean Montgomery Minardos. La pareja se traslada a Madrid, donde Power va a trabajar a las órdenes de King Vidor en “Salomón y la Reina de Saba”, junto a Gina Lollobrigida. Con el rodaje muy avanzado, Power se dispone a rodar una escena de duelo frente a su histórico rival, George Sanders, cuando se desvaneció: había sufrido un infarto (lo mismo que le sucedió a su padre). Se lo llevaron al hospital en el coche de Lollobrigida, pero Power no llegó con vida. Tenía sólo 44 años, y su esposa estaba embarazada.

Vidor tuvo que buscar un sustituto para volver a rodar buena parte de la película (pese a que en las escenas en las que aparece más lejano de la cámara se conserven los planos rodados por Power), siendo el elegido su amigo Yul Brynner. El director no queda satisfecho con el trabajo de Brynner: se muestra demasiado seguro de sí mismo, frente al carácter mucho más dubitativo que lucía Power, en su opinión más adecuado para el film.

El deseo de toda su vida de tener un hijo se cumplió apenas dos meses después de su muerte, al nacer su hijo Tyrone Power Jr, que terminaría siendo también actor. El cuerpo de Power fue trasladado a Estados Unidos y enterrado en el Hollywood Forever Cemetery:

Tyrone Power es quizá el mejor ejemplo de un actor echado a perder por las grandes productoras, que fueron incapaces de aprovechar su talento prefiriendo las posibles ventajas económicas de películas que no satisfacían al actor. Sólo en sus últimos años Power pudo rodar los proyectos que le interesaban, demostrando que, mucho más que un galán, era uno de los actores con más recursos interpretativos de su época. Mucho salimos perdiendo los cinéfilos con estas decisiones poco acertadas, aunque en el fondo disfrutemos con esas películas de aventuras de las que fue uno de los más grandes exponentes.



25 años de la muerte de Joseph Mankiewicz (05-02-2018)


Se inició en el mundo del cine como guionista, de donde pasará a la dirección, entrando en la historia por ganar el Oscar a mejor director en dos años consecutivos, 1949 y 1950. Un día como hoy hace 25 años nos dejaba un mito llamado Joseph Mankiewicz.




Joseph Leo Mankiewicz (que es conocido como Joseph L. Mankiewicz, aunque en este artículo suprimiremos la L para simplificar) nació el 11 de febrero de 1909 en Wilkes-Barre, estado de Pensilvania, hijo de inmigrantes judíos de origen alemán, siendo el menor de los e hijos de la pareja, después de Herman y Erna. En 1912 la familia se muda a Nueva York, donde su padre, profesor, se encarga de suministrar a sus hijos una cuidada educación. Tras graduarse en arte, su padre lo envía en 1928 a Berlín para estudiar en su universidad, pero Joseph se aficiona allí al teatro y malvive como corresponsal del Chicago Tribune y traduciendo subtítulos cinematográficos.

Así hasta que en 1929 le llama su hermano Herman, que trabaja como guionista en Hollywood (y que ganará un Oscar por el guión de “Ciudadano Kane”). Sin nada que perder, Joseph Mankiewicz se traslada a la Meca del cine, Allí trabaja como guionista, primero en la Paramount, consiguiendo una nominación al Oscar por “Las peripecias de Skippy” en 1931, antes de trasladarse a la Metro-Goldwyn-Mayer, en busca de mejores proyectos. Así, co-escribe el guión de “El enemigo público número 1”, de 1934, que ganará el Oscar a mejor guión, pero sin incluir a Mankiewicz.

En 1934 se casa por primera vez, con Elizabeth Young, de quien se divorcia en 1937, y con la que tiene un hijo, Eric Reynal.

Tras ver como su fama como guionista aumenta, le propone a Louis B. Mayer, presidente de la Metro, dirigir sus propios guiones; éste rechaza la idea, pero le permite producir algunas películas, de entre las que destacará “Historias de Filadelfia”, nominada al Oscar a mejor Película. Pero algún tiempo después, en 1944, regresa a su faceta como guionista, escribiendo “Las llaves del reino”, protagonizada por Gregory Peck y en la que aparece su segunda esposa, la actriz austriaca Rose Stradner, con la que estaba casado desde 1939 y que se suicidará en 1958. Juntos tendrán 3 hijos, siendo el más famoso de ellos el director y guionista Tom Mankiewicz.

Finalmente, en 1946 decide abandonar la Metro y pasarse a la Fox para poder dirigir sus propios guiones. Y así se estrena con “El castillo de Dragonwyck”, drama de intriga en la que una inocente Gene Tierney se casa con el rico propietario del castillo del título, Vincent Price, que esconde algún peligroso secreto:

Tras dirigir ese mismo año el film de cine negro “Solo en la noche”, en 1947 estrena la comedia “El mundo de George Apley”, protagonizada por Ronald Colman, en una ácida crítica a la elitista burguesía americana, y estrena también uno de sus mayores éxitos, “El fantasma y la Señora Muir”, de nuevo con Gene Tierney (interpretativamente bastante peor que en el film anterior) y un magnífico Rex Harrison como el fantasma del título, que se enamora de la protagonista:

En 1948 repite con Rex Harrison en el film negro “Escape”, y repite género (algo infrecuente en él) en 1949 con “Odio entre hermanos”, protagonizada por Edward G. Robinson y Susan Hayward. Pero en 1949 su gran éxito será “Carta a tres esposas”, magistral guión firmado por él, innovador en cuanto a su estructura dramática, en la que tres mujeres reciben la carta de una “amiga” suya en la que les confiesa que esa misma noche se fugará con el esposo de una de ellas. Pese a cierta mojigatería en su presentación de las mujeres, la película está magistralmente resuelta con sus continuos flash-backs y esa idea de no mostrar nunca en escena a la autora de la carta:

Tal fue el éxito del film que Joseph Mankiewicz ganó tanto el Oscar al mejor guión original como el de mejor director, con sólo 3 años de carrera en este campo:

Pero si alguien piensa que Mankiewicz ha llegado ala cima de su carrera, se equivoca totalmente. En 1950 vuelve a dirigir un guión original propio, “Eva al desnudo”, drama ambientado en el mundo teatral con sus envidias y trampas, que enfrentan a Bette Davis con la novata (pero no tan inocente) Anne Baxter:

Y la historia se repite: Joseph Mankiewicz gana tanto el Oscar a mejor Guión como el de mejor Director (además del de mejor película), en un año nada fácil, ya que competía contra una de las cumbres del cine, “El crepúsculo de los dioses” del gran Billy Wilder, al que machacó literalmente:

También en 1950 había dirigido “Un rayo de luz” drama antirracista en el que un médico negro, Sidney Poitier, atiende a dos hermanos criminales, uno de los cuales muere. El hermano superviviente, Richard Widmark, buscará venganza:

En 1951 se toma su venganza de la caza de brujas McCarthyana en la comedia dramática “Murmullos en la ciudad”, en la que el doctor interpretado por Cary Grant, recién casado con Jeanne Crain (una de las tres esposas de su mítica película), se niega a delatar a un amigo cuando un celoso colega interpretado por Hume Cronyn intenta arruinar su carrera:

El cine de Joseph Mankiewicz se caracteriza por su excelente forma de dirigir a sus intérpretes, pero también por su versatilidad, por su búsqueda constante de nuevos géneros en los que trabajar. Así, en 1952 dirige “Operación Cicerón”, historia de espías que nos cuenta la historia de Elyesa Bazna, interpretado por James Mason (aunque se le cambia el nombre por el de Ulysses Diello), que robó para los alemanes diversos planes de ataque de la embajada británica:

Por esta película se llevará una nueva nominación al Oscar a mejor director.

Su siguiente proyecto es más ambicioso si cabe: la adaptación de la obra de Shakespeare “Julio Cesar”, con un reparto de lujo en el que figuran Louis Calhern, James Mason, Deborah Kerr, Greer Garson, John Gielgud o Edmond O’Brien, y en el que sólo molesta el horrendo Marco Antonio de Marlon Brando:

Su siguiente film, estrenado en 1954, es “La condesa descalza”, ambientado en el implacable mundo del cine que destroza a una estrella, interpretada por Ava Gardner, acompañada por Humphrey Bogart, Rossano Brazzi y Edmond O’Brien, que ganará el Oscar a mejor secundario:

Y de este drama pasamos en 1955 a un musical, “Ellos y ellas”, protagonizado por Marlon Brando (Mankiewicz tenía mucha costumbre de repetir con los actores con los que trabajaba, como ya hemos podido comprobar), Frank Sinatra y Jean Simmons:

Tras unos años de parón, en 1958 estrena su adaptación de “El americano tranquilo” de Graham Greene, protagonizada por Audie Murphy y Michael Redgrave. La película se sitúa en la guerra de Vietnam, pero el ambiente anticomunista e Estados Unidos en ese momento obliga a modificar muchos elementos de la historia, algo que molesta especialmente a Greene. Y tras adaptar a Greene, en 1959 le toca el turno a Tennessee Williams con la perturbadora “De repente el último verano”, con Katherine Hepburn, Elizabeth Taylor y Montgomery Clift, en una película bastante polémica en aquella época por el argumento que trata:

Pero, para su desgracia, el siguiente proyecto que caería en sus manos resultaría ser un regalo envenenado. La Fox, con serios problemas económicos, se embarcó en el proyecto de rodar un peplum espectacular que fuera un éxito de taquilla: una nueva versión de la historia de la reina egipcia Cleopatra. Pero problemas durante el rodaje provocaron la caída del reparto elegido, y la huida del director previsto, Rouben Mamoulian). El proyecto fue a parar a Joseph Mankiewicz, que tuvo que hacer frente al rodaje de la película completa (lo rodado hasta su llegada no valía por el cambio de reparto), a los problemas ocasionados por el escandaloso romance de la pareja protagonista, Elizabeth Taylor y Richard Burton, a la enfermedad de ella, al traslado de la filmación de Londres a Roma y a un enorme incremento del presupuesto. Tras retrasos y retrasos en el rodaje, Mankiewicz presenta una versión de nada más y nada menos que 6 horas de duración, proponiendo dividirla en dos películas. El estudio lo rechaza y despide a Mankiewicz, pero ante la imposibilidad de que cualquier otro realice el montaje, vuelve a contratarlo para editar una versión que pasa primero a 4 horas y luego a 3. Pese al éxito de taquilla, el presupuesto se había incrementado de tal forma (de 2 millones de dólares previstos a 44) que no sirvió para recuperar lo invertido. La Fox se arruina del todo, y el peplum desaparece como género cinematográfico:

La película se estrena en 1963 y consigue 4 Oscars de 9 nominaciones, aunque Mankiewicz no es nominado.

Joseph Mankiewicz tarda años en recuperarse de la traumática experiencia. Si bien es cierto que en 1964 rueda una adaptación moderna de “Un cuento de navidad” de Dickens para televisión, no vuelve a dirigir cine hasta 1967, cuando estrena “Mujeres en Venecia” cínica y genial comedia criminal protagonizada por su actor fetiche, Rex Harrison, con Maggie Smith, Susan Hayward y Cliff Robertson en el reparto:

En 1970 dirige su único Western, “El día de los tramposos”, comedia cínica, ácida, que poco antes no habría pasado la censura ni en sueños, con sexo, desnudos, personajes moralmente ambiguos y constantes giros de guión, protagonizada por Kirk Douglas y Henry Fonda:

Y, por último, en 1972 estrena su última película, una de sus obras maestras, la genial “La huella”, duelo interpretativo entre Laurence Olivier y Michael Caine, llena de nuevo de constantes giros de guión y situaciones inesperadas:

Por esta película, Mankiewicz consigue una última nominación al Oscar a mejor Director. Pero él se retira a su granja del este, con su tercera esposa, Rosemary Matthews, con quien se casó en 1962, estudiando arte y psiquiatría. Viviría todavía 20 años más, pero no volvió a trabajar nunca. Murió finalmente el 5 de febrero de 1993, días antes de cumplir 84 años.

Director de culto, Joseph Mankiewicz demostró una capacidad única para construir buenos guiones, para dirigir actores y para pasar de un género a otro sin aparente dificultad. Nos legó para la posteridad, de entre su reducida filmografía (apenas una veintena de films) algunas obras maestras que se han convertido en films de culto y que son una verdadera demostración de lo que es el cine.



25 años de la muerte de Anthony Perkins (12-09-2017)


Hay intérpretes que se encasillan en un género cinematográfico, para bien o para mal, pero los hay, pocos por suerte, que han tenido la desgracia de ser relacionados siempre con un único papel del que parece que nunca pueden librarse. Anthony Perkins con su Norman Bates es quizá el caso paradigmático, por desgracia para un actor de enorme talento cuyo recuerdo, tras su desaparición hace 25 años, se conserva sólo por el villano de Psicosis.




Anthony Perkins nació en Nueva York el 4 de abril de 1932, siendo el único hijo de Janet Esselstyn y del actor cinematográfico Osgood Perkins, que murió de un infarto 5 años después. Pese a apenas haberle conocido, Perkins siguió los pasos de su padre y debuta en el cine en 1953, en la película de George Cukor “La actriz”, en la que interpreta al joven enamorado de la protagonista, Jean Simmons. Pero será con su segundo papel, en 1956, en el clásico de William Wyler “La gran prueba” con el que salte al estrellato, interpretando al hijo mayor de la familia de cuáqueros formada por Gary Cooper y Dorothy McGuire:

Por este papel selleva su única nominación al Oscar (algo sorprendente e imperdonable) y un Globo de Oro a la mejor nueva estrella.

Anthony Perkins es miembro del Actor’s studio, y compagina su labor cinematográfica con la teatral, además de grabar varios discos como cantante (bajo el nombre de Tony Perkins), publicando el primero en 1957, del que destaca el tema “Moonlight swim”:

Tras participar en dos westerns en 1957, en 1958 gana un premio Tony por su trabajo en la obra teatral “Look Homeward, Angel”. Ese mismo año tiene también su primer papel protagonista en la comedia “La casamentera”, junto a Shirley Booth y Shirley McLaine:

Y protagoniza también el drama de época “Deseo bajo los olmos”, en el que se enfrenta a su tiránico padre, interpretado por Burl Ives, y se enamora de su madrastra, Sofia Loren:

En 1959 protagoniza “Mansiones verdes”, junto a Audrey Hepburn, ambientada en la selva venezolana:

Y tiene también un destacado papel en el drama nuclear “La hora final” de Stanley Kramer, junto a Gregory Peck, Ava Gardner y Fred Astaire, en la que interpreta a un joven militar australiano que tiene que asumir que él y su familia van a morir a causa de la nube radiactiva:

En 1960 protagoniza en Broadway el musical “Greenwillow” de Frank Loesser, por el que recibe una nueva nominación al Tony. Le escuchamos aquí, años después, cantando una de las piezas más conocidas de este musical “Never will I marry”:

En 1960 protagoniza también la comedia romántica “Me casaré contigo” de Joshua Logan junto a Jane Fonda, pero si ese año destaca por algo, es por ser elegido por Alfred Hitchcock para protagonizar una de sus más míticas películas, “Psicosis”, en la que su carácter tímido y en apariencia inofensivo esconde a un psicópata. Su magistral interpretación de Norman Bates es ya mítica:

Ese magistral primer plano final, con esa inquietante mirada, no le sirvió para recibir la nominación al Oscar que merecía.

Pero su mejor papel, en mi opinión, está por llegar. Será en 1961, en “No me digas adiós”, de Anatole Litvak, en la que interpreta al joven que se interpone en la abierta pareja formada por Ingrid Bergman e Yves Montand. Su carácter tímido e introvertido le va perfecto al papel, pero, de nuevo, los premios no le hacen justicia (bueno, no del todo: se lleva el premio al mejor actor en el Festival de Cannes, nada menos):

Los siguientes años su carrera transcurre en Europa. Anthony Perkins domina el francés, como podemos comprobar en esta canción que graba en 1963:

Así, en 1962 rueda “Fedra” de Jules Dassin junto a Melina Mercouri y “Un abismo entre los dos”, de nuevo de Anatole Litvak, junto a Sofia Loren. Rueda además en Francia “El proceso” de Orson Welles, basada en la obra de Franz Kafka, interpretando al protagonista, Josef K:

De sus siguientes papeles, habría que destacar su breve participación en la coral cinta bélica “¿Arde París?” de René Clément, en la que interpreta a uno de los primeros soldados americanos que entran en París para expulsar a los nazis.

En 1967 protagoniza otro musical, en este caso en televisión, “Evening Primrose”, con música de Stephen Sondheim (con quien al parecer tuvo una relación), del que escuchamos la canción “If you can’t find me, I’m here”:

Su carrera no le depara más grandes éxitos. Rueda junto a Paul Newman “Un hombre de hoy” en 1970 y “El juez de la horca” en 1972, y tiene un pequeño papel en 1974 en la genial adaptación de la obra de Agatha Christie “Asesinato en el Orient Express” de Sidney Lumet:

El 9 de agosto de 1973, Anthony Perkins, quien al parecer hasta pocos años antes sólo había tenido relaciones con hombres, se casa con la actriz y fotógrafa Berry Berenson. Con ella tendrá dos hijos: Oz en 1974 y Elvis en 1976.

Mientras decae su carrera cinematográfica, el teatro le trae nuevos éxitos, como su trabajo en “Equus” en 1974. También trabaja en televisión, donde en 1978 interpreta a Javert en la película televisiva “Los Miserables”:

En 1979 trabaja en la película de ciencia ficción de Disney “El abismo negro”:

Pero, encasillado en el cine de terror, vuelve a interpretar a Norman Bates en 3 nuevas ocasiones. De hecho, en 1986 no sólo protagoniza “Psicosis III”, sino que también la dirige:

Incluso repite como director en la comedia de terror “Un tipo con suerte”, pero no consigue relanzar su carrera, relegada a películas de baja calidad. Además, en 1990, durante el rodaje de “Psicosis IV” se le diagnostica SIDA. Pese a todo, en 1992 todavía rueda el thriller televisivo “In the deep woods” junto a Rosanna Arquette:

Finalmente, el 12 de septiembre de 1992, una neumonía termina con la vida de Anthony Perkins a los 60 años. Su mujer le sobrevive 9 años: un día antes de que se cumplieran esos 9 años, moría en uno de los aviones que se estrellaron contra el World Trade Center en los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Anthony Perkins es uno de los más trágicos casos de actor encasillado: con un enorme talento, su vinculación al personaje que le lanzó a la fama arruinó el resto de su carrera. Y, pese a todo, nos dejó unos cuantos papeles que le hacen merecer ser recordado como un grandísimo actor.



30 años de la muerte de Fred Astaire (22-06-2017)




Decepcionante en su primera prueba cinematográfica, que decía que no sabía actuar ni cantar, y que bailaba “un poco”, terminó convirtiéndose en una estrella cinematográfica y en el que quizá sea el bailarín más admirado del siglo XX, elogiado por bailarines tan diversos como Nureyev o Michael Jackson, pasando por Bob Fosse o su gran rival, Gene Kelly. Con una destreza técnica y una elegancia que levantaban admiración, Fred Astaire disfrutó de una larga vida, pero nos dejó hoy hace 30 años.




El nombre real de Fred Astaire era Frederick Austerlitz, y nació el 10 de mayo de 1989 en Omaha, estado de Nebrasca. Su padre, nacido en Austria, se había mudado a Omaha por motivos laborales, y allí se casó con su madre, americana de origen austriaco. Tenían ya una hija, Adele, nacida en 1896, que demostró un gran talento como bailarina, motivo por el que su madre quería dejar Omaha y trasladarse a una ciudad más grande.

El pequeño Fred rehusaba recibir lecciones de danza, aunque aprendió a tocar diversos instrumentos musicales. Pero en 1905 su padre pierde el trabajo, y la familia se muda a Nueva York, donde los dos hermanos reciben clases de baile para participar en espectáculos de vaudeville:

Por esas fechas, su madre decide cambiarles el apellido por uno que suene más americano, adoptando ya el nombre artístico de Fred Astaire. Con diversa fortuna, en esos años de juventud va desarrollando su estilo de baile.

En 1916 conoce a George Gershwin, convirtiéndose en amigos y colaboradores. Así, tras debutar en Broadway en 1917 con la revista “Over the Top”, Fred y Adele estrenarán varias obras musicales de Gershwin, como “Lady, be good” en 1924, “Funny face” en 1927 (que llevaría años después al cine, aunque muy modificada) y “The band wagon” en 1931 (que también llevará al cine), además de obras de otros autores, como “The bunch and Judy” de Jerome Kern. Escuchamos a la pareja de hermanos cantar el tema principal de “Funny face”:

Curiosamente, mientras la mayoría de compositores (Porter, Kern, Berlin) elogian la forma de cantar de Fred Astaire, Gershwin será más reacio a su voz (que nunca fue realmente buena, aunque sabía aprovecharla para cantar con un gusto irrepetible gracias a su dicción y fraseo siempre elegantes).

En 1932, la pareja que forma con su hermana Adele se disuelve cuando ella se casa. Libre de las ataduras de los contratos con su hermana, Fred Astaire protagoniza “Gay Divorce” con una nueva pareja, Claire Luce. En 1933 se casa con Phyllis L. Potter, con quien tendrá dos hijos, Fred en 1936 y Ava en 1942.

En 1933 se produce la prueba cinematográfica para el estudio RKO que mencionábamos al principio. Pese a su pobre resultado, Fred consigue un contrato, aunque lo primero que hace el estudio es cederlo a la Metro para unas breves escenas en “Alma de bailarina” en las que baila junto a Joan Crawford:

La elegancia de Astaire contrasta con la bruteza de la Crawford.

La primera película que rueda con la RKO es “Volando hacia Río de Janeiro”, que protagonizan Dolores del Río y Gene Raymond. Allí baila junto a Ginger Rogers esta “Carioca” que será el gran triunfo de la película:

¿Quién se acuerda de la pareja protagonista? Nadie, todo el mundo se fijó en los secundarios, en especial en él. La RKO propone entonces que Astaire y Rogers formen pareja artística, algo a lo que Astaire no está muy dispuesto, ya que tuvo de pareja a su hermana y no vuelve a querer ataduras. Pero el contrato se impone, y en 1924 estrenan “La alegre divorciada”, adaptación del musical de Cole Porter que Astaire protagonizó dos años antes (aunque con el título cambiado por la censura: una divorciada puede ser alegre, pero un divorcio no). Escuchamos a Fred cantar la famosa canción “Night and day”:

Los siguientes musicales que ruede la pareja serán collages de canciones de distintos autores. Fred Astaire insiste en que los números musicales tienen que estar siempre integrados en la acción del film (que serán siempre comedias, acompañados de actores cómicos como Edward Everett Horton, Eric Blore o Helen Broderick, con quien Fred ya había compartido escenario), además de exigir que las coreografías se realizaran en una toma única.

No era Ginger Rogers na gran bailarina, pero la pareja se complementaba a la perfección. El estilo de baile de Fred revoluciona el baile de salón, incorporando elementos afroamericanos, claqué y el estilo que habían desarrollado la pareja formada por Vernon e Irene Castle.

En 1935 ruedan “Roberta”, en la que no son la pareja protagonista, ya que ese puesto lo ocupan Irene Dunne (que canta un maravilloso “Smoke gets in your eyes”) y Randolph Scott, aunque Astaire le arrebata el protagonismo. Podemos apreciar además sus habilidades como pianista en este “I won’t dance”:

También en 1935 ruedan la que probablemente sea la mejor película de la pareja, la genial “Sombrero de copa”, famosa por este “Cheeck to cheeck”:

A estas películas siguen en 1936 “Sigamos la flota” y “En alas de la danza”, “Ritmo loco en 1937” y “Amanda” en 1938, todas ellas enormes éxitos. Fred Astaire prueba también suerte en solitario con “Señorita en desgracia”.

Tras 8 películas juntos (muchas dirigidas por Mark Sandrich, el que mayor partido supo sacarles), en 1939 cambia la temática de su siguiente película, “La historia de Irene Castle”, La propia Irene Castle participa en la realización de este guión biográfico, en el que el argumento no es tan cómico y en el que, además, Fred Astaire muere por primera vez en una película:

La película es un fracaso, y Fred Astaire, ahora considerado “veneno para la taquilla”, abandona la RKO, mientras Ginger Rogers permanecerá siendo la gran estrella del estudio. No era difícil trabajar con Fred, pero era muy cansado, por su insistencia en ensayar los números de baile (que se aprendía a la perfección), y Ginger estaba cansada.

Fred Astaire necesita ahora una nueva pareja que esté a la altura. Y la encuentra en Eleanor Powell, junto a la que rueda “La nueva melodía de Broadway”:

Por desgracia, no volvieron a trabajar juntos.

Su siguiente pareja fue Rita Hayworth, en 1941 en “Desde aquél beso” y en 1942 en “Bailando nace el amor”:

Fracasa en sus siguientes películas, “El límite es el cielo” en 1943 y “Yolanda y el ladrón” en 1945. Pero en 1945 comparte baile con Gene Kelly en “Ziegfeld follies”:

Así podemos compararlos y ver quién de los dos bailaba mejor.

En 1946 trabaja por segunda vez junto a Bing Crosby (con el que protagonizó en 1942 “Quince días de placer”) en “Cielo azul”. Y a continuación afirma que se retira. Quiere dedicarse a la equitación y funda una academia de baile.

Afortunadamente, la retirada es sólo temporal: Gene Kelly se encuentra indispuesto para rodar “Desfile de Pascua” junto a Judy Garland, y Fred Astaire le sustituye:

Además de este baile en solitario, es inolvidable la escena de los mendigos con Judy Garland:

En 1949 rueda por décima y última vez junto a Ginger Rogers “Vuelve a mí”:

En 1950, Fred Astaire es recompensado con un Oscar honorífico (pese a nunca haber sido nominado hasta el momento), que le entrega la propia Ginger Rogers:

Fred Astaire consigue volver a asentarse en la taquilla, pese a fracasos como “Let’s dance” y “Tres palabritas” en 1950 (aunque por esta última gana un Globo de Oro a mejor actor de comedia) y “La reina de Nueva York” en 1952. Pero si alguna película confirma su popularidad es “Bodas reales”, dirigida por Stanley Donen, en la que se marca uno de sus bailes más recordados:

En 1953 rueda, dirigido por Vincente Minnelli, el que es considerado uno de los mejores musicales de la época, “Melodías de Broadway 1955”, adaptación de “The band wagon” que ya había representado en su juventud. Destaca el número de los trillizos, junto a Nanette Fabray y Jack Buchanan:

La película destaca así mismo por una nueva canción compuesta expresamente para ella, “That’s entertainment”:

Su siguiente película es “Papá piernas largas”, junto a Leslie Caron. Pero durante el rodaje, a su mujer le diagnostican un cáncer y muere. Fred quiere retirarse, y propone pagar de su bolsillo los costes del film. El compositor Johnny Mercer consigue convencerle de que en ese momento lo mejor que puede hacer es terminar la película, que se estrena finalmente en 1955 con moderado éxito:

En 1957 protagoniza “Una cara con ángel”, de nuevo dirigida por Stanley Donen, junto a Audrey Hepburn, en una adaptación muy libre de “Funny Face” de George Gershwin que ya había interpretado junto a su hermana, en la que se incluyen nuevos números musicales como este “Bonjour, Paris”:

Incomprensiblemente, la película no es un éxito, como tampoco lo será la otra película que estrene en 1957, “La bella de Moscú”, adaptación musical de la Ninotchka de Lubitsch junto a Cyd Charisse, que queda lejos del encanto y la frescura de la original:

Fred Astaire todavía se mantiene ágil y esbelto, pero se le notan los años (va camino de los 60) y sus parejas son mucho más jóvenes. Por eso decide abandonar el cine musical para dedicarse a papeles dramáticos. Y se estrena en la magnífica “La hora final”, drama nuclear junto a Gregory Peck, Ava Gardner y Anthony Perkins, en el que interpreta el papel de un científico muy crítico con el armamento nuclear defensivo que provoca una guerra nuclear y con ello la extinción de la humanidad, en un discurso un tanto extraño para un republicano conservador y partidario de la intervención militar como él (pese a no utilizar nunca su faceta pública con fines políticos):

Por este papel consigue una nominación al Globo de Oro como mejor secundario.

A continuación trabaja en televisión y en algunas películas, en papeles generalmente secundarios, hasta que en 1968 vuelve al musical, esta vez de la mano de Francis Ford Coppola, en “El valle del Arco Iris”, junto a Petula Clark:

Es su último musical. Y no porque ya no pueda balar; aunque dijera lo contrario, lo demostró en la ceremonia de entrega de los Oscars en 1970:

Su papel posterior más memorable será en “El coloso en llamas”, en la que todavía mantiene ese estilo que le había hecho ser considerado uno de los actores mejor vestidos de Hollywood:

Por esta película recibe su única nominación al Oscar, como mejor secundario. Y, para sorpresa de todos, pierde frente a Robert De Niro (por El Padrino II). Y más tras haber ganado el BAFTA y el Globo de Oro.

Su última película es el thriller de terror “Historia macabra”, que se estrena en 1981. Había participado en otras películas, olvidadas, y en televisión, tanto en series como en programas de entretenimiento, como cuando en 1975 estuvo en el show de su amigo Bing Crosby y ambos cantaron deliciosamente ese “You’ve got a friend” de James Taylor:

El 24 de junio de 1980, Fred Astaire se casa por segunda vez, con la jockey Robyn Smith, 45 años más joven que él. Y junto a ella permaneció hasta el 22 de junio de 1987, cuando una neumonía acabó con su vida, a los 88 años. Poco antes había mencionado que su sucesor era Michael Jackson. Fue enterrado en el Oakwood Memorial Park Cemetery de California:

Fred Astaire no sólo era un excepcional bailarín, fue un coreógrafo que revolucionó el mundo del cine musical por su forma de entenderlo, además de demostrar unas dotes como actor dramático que nadie se esperaba en sus inicios. Sin duda, una de las mayores estrellas del Hollywood dorado.



60 años sin Humphrey Bogart (14-01-2017)


Un día como hoy hace 60 años nos dejaba un icono del cine, uno de los actores más influyente de Hollywood y, de paso, mi actor favorito (y protagonista de mi película favorita, Casablanca), el inolvidable Humphrey Bogart.




Humphrey DeForets Bogart había nacido probablemente el día de navidad, 25 de diciembre de 1899 (aunque hay investigadores que sugieren que fue una estrategia de marketing y que su verdadera fecha de nacimiento sería el 23 de enero de 1900), el primer hijo de una pareja económicamente bien situada. Tuvo dos hermanas menores. Su madre, militante sufragista y directora de arte de una revista, usó al pequeño en algún anuncio publicitario, pero en la familia las muestras de afecto eran infrecuentes. Mal estudiante, fue expulsado de la universidad de Yale en 1918, por lo que se alista en la marina (había heredado de su padre la pasión por los barcos), donde en un accidente sufre una cicatriz en la boca que afectará su forma de hablar.

A su vuelta de la marina se encuentra con que su familia se haya en apuros económicos, por lo que ideológicamente se convierte en un liberal. Obligado a trabajar, se reencuentra con un amigo de la infancia, Bill Brady, cuyo padre, William A. Brady, tenía una compañía teatral. Humphrey Bogart trabajó para la compañía como escritor, productor y director, aunque no destaca en ninguna de estas facetas, hasta que debuta como actor en 1921, apareciendo en pequeños papeles en varias producciones. Por esta época comienza también su adicción al alcohol (que era ilegal en Estados Unidos en aquella época).

Bogart trabaja en innumerables obras teatrales de Broadway hasta 1935, cosechando críticas dispares. Interpreta por lo general papeles secundarios de galán en comedias. Trabajando en teatro conoce precisamente a sus dos primeras esposas; en 1922 conoce a Helen Menken, con quien se casa en 1927, divorciándose en 1927, casándose por segunda vez en 1928 con Mary Philips, que al igual que la anterior era actriz y mujer de mucho carácter (por su infancia, a Bogart le atraían las mujeres con carácter, que le recordaban a su madre).

El crack bursatil de 1929 afecta seriamente al teatro, por lo que muchos de los rostros más populares de Broadway emigran a Hollywood para trabajar en el cine, que además con el paso del cine mudo al sonoro necesita nuevas estrellas con voces adecuadas para sustituir a estrellas de cine mudo con voces feas o acentos muy marcados. Humphrey Bogart será uno de los actores teatrales que emigren a Hollywood, trabajando en pequeños papeles en películas perdidas o apenas conocidas.

En 1930 conoce por fin a un actor de Broadway al que admira, Spencer Tracy, del que se hará gran amigo y compañero de bebida. Spencer Tracy debuta en el cine precisamente ese año en la película de John Ford “Río arriba”, en la que coincidirá con Bogart por única vez:

Se hace raro ver tan jóvenes a ambos. Por cierto, será Spencer Tracy el primero en llamar a Bogart “Bogie”.

La carrera cinematográfica de Humphrey Bogart no despega (a diferencia de la de Tracy), por lo que hasta 1935 vive a caballo entre Hollywood y Broadway, pasando temporadas sin trabajo. Por esas fechas sus padres se han divorciado, y su padre muere en 1934; Bogart hereda su anillo de oro, que siempre llevaba consigo y que luce en numerosas películas.

Humphrey Bogart pasa por una temporada difícil, con su matrimonio en crisis (se divorciará en 1937) y sin apenas trabajo, hasta que se le ofrece interpretar al mafioso Duke Mantee en la obra teatral de Robert E. Sherwood “El bosque petrificado”, que protagoniza Leslie Howard. Su trabajo es un gran éxito, el primero de su carrera, y se realizan casi 200 funciones de la obra.

Pero cuando la Warner compra los derechos de la obra para la adaptación cinematográfica, que protagonizarán el propio Leslie Howard y Bette Davis, buscan a un actor más conocido para el papel del mafioso, siendo elegido Edward G. Robinson. Entonces Leslie Howard lanza un ultimátum: o Humphrey Bogart interpreta a Mantee, o él no participará en la película. La productora cede, y le da el papel a Bogart. La película es un éxito y lanza a Bogart al estrellato; él nunca olvidará el gesto de Leslie Howard:

El problema es que Humphrey Bogart queda encasillado en papeles de mafioso o, en el mejor de los casos, a protagonizar películas menores que se descartan para las grandes estrellas del estudio. Podemos destacar por ejemplo su papel secundario en “Ángeles con caras sucias”, de 1938, junto a James Cagney:

Trabaja en varias ocasiones más junto a James Cagney, que le quitará siempre el protagonismo, destacando en “Los violentos años 20”, de 1939:

Hay que destacar su participación en 1939, como secundario, en “Amarga victoria”, junto a Bette Davis, con quien ya había trabajado en numerosas ocasiones anteriores. Aquí no interpreta a un mafioso, y lo cierto es que ya percibimos su talento interpretativo en un papel que tampoco da mucho juego:

En 1938, Humphrey Bogart se casó por tercera vez, con la actriz Mayo Methot, matrimonio desastroso, afectado por el alcoholismo de la actriz.

La suerte de Bogart cambiará en 1941. Raoul Walsh (que ya trabajó con Bogart anteriormente) va a dirigir “El último refugio”. Paul Muni rechaza el papel protagonista, un mafioso con buen corazón. El papel recae entonces en George Raft, pero Bogart, interesado en protagonizarlo, le convence para que lo rechace y pueda interpretarlo él. Walsh no está convencido, ya que Bogart es un actor secundario, pero finalmente acepta. La película es un éxito y la química de Bogart con la actriz protagonista, Ida Lupino, provoca los celos de su mujer:

Es el último mafioso destacable en la carrera de Humphrey Bogart. la película es un absoluto éxito del que Bogart es el gran beneficiado. Además, el guión lo había escrito John Huston, de quien se hará un gran amigo (y compañero de bebida, de nuevo). Y Huston está trabajando en su primera película como director, “El halcón maltés”, la película que transformará el cine de mafiosos en un nuevo género, el cine negro. Y junto a Mary Astor, Sidney Greenstreet y Peter Lorre, el elegido para protagonizar la película como el detective Sam Spade, tras el rechazo de George Raft, es Humphrey Bogart. El resto ya es historia:

Lanzado definitivamente al estrellato, Humphrey Bogart es seleccionado para filmar una película de Michael Curtiz que nadie sabe de qué va, una soberana chapuza en la que participan dos de los actores de “El halcón maltés”, Peter Lorre y Sidney Greenstreet, así como Paul Henreid, Conrad Veidt, Claude Rains e Ingrid Bergman. La chapuza cinematográfica, que milagrosamente sale perfecta, se titula “Casablanca”:

El gesto de Humphrey Bogart en el momento en el que ve a Ingrid Bergman es para mí el compendio de lo que es una buena actuación: apenas con un pequeño movimiento de los músculos de la cara consigue transmitirnos todo el dolor que sufre en ese momento, como si acabaran de apuñalarle en el corazón (por cierto, la película le vale a Bogart su primera nominación al Oscar, que perderá ante el hoy olvidado Paul Lukas). Pero la película está plagada de grandes momentos, de grandes frases que con Bogart alcanzan la categoría de inolvidables:

Si por mí fuera pondría toda la película, que por algo es mi favorita. No sólo me emociono cada nueva vez que la veo, sino que descubro cosas de las que no me había enterado antes.

Durante la II Guerra Mundial, Humphrey Bogart viajará animando a las tropas americanas, además de participar en algunos films bélicos, como “Sahara” de Zoltan Korda, de 1943:

O la interesante “Pasaje a Marsella”, en la que repite con Michael Curtiz y buena parte del reparto de Casablanca (Claude Rains, Peter Lorre, Sidney Greenstreet o Helmut Dantine, que tenía un breve papel sin acreditar en Casablanca; sólo falta Ingrid Bergman, sustituida por la recientemente desaparecida Michèle Morgan):

En 1944 rueda también a las órdenes de Howard Hawks “Tener y no tener”, basada en la obra de Ernest Hemingway, película que muchos comparan con “Casablanca”, en la que comparte protagonismo con una joven debutante de 19 años: Lauren Bacall:

Con esta película comienza el romance de ambos, que se extenderá durante el rodaje de la siguiente película que protagonizan, “El sueño eterno”, cuyo rodaje se paraliza. Es en esas fechas cuando Humphrey Bogart consigue el divorcio de Mayo Methot y se casa con Lauren Bacall el 21 de mayo de 1945. Tendrán dos hijos, Steve, en 1949 (que recibe el nombre del personaje que Bogart interpretaba en “Tener y no tener”, y Leslie Howard (que recibe obviamente el nombre del actor gracias al que Bogart saltó a la fama) en 1952.

La realización de “El sueño eterno”, película de cine negro dirigida de nuevo por Howard Hawks y basada en la novela de Raymond Chandler se paralizó con el fin de la II Guerra Mundial, temiendo que el tema no interesara y queriendo el estudio sacar partido de las cintas bélicas que había producido. Pero el éxito de la pareja Bogart-Bacall finalmente les convence para concluir la película, que se estrena en 1946:

La trama de la película es tan enrevesada que ni el director, ni los guionistas, ni el propio Chandler, sabían quién era el asesino de uno de los personajes. Pero la química de la pareja la convierte en un nuevo éxito.

Bogart y Bacall trabajan juntos en dos ocasiones más. La primera, en 1947, de nuevo en el campo del cine negro, en “La senda tenebrosa” de Delmer Daves, en la que Bogart interpreta a un fugitivo injustamente encarcelado al que ayuda el personaje que interpreta Bacall, que será la menos exitosa de las 4 películas que rodaron juntos:

Y, por último, en 1948, “Cayo Largo”, cine negro dirigido por John Huston que recuerda en cierto modo a “El bosque petrificado”, sólo que en esta ocasión Bogart es el héroe, mientras que el gangster es Edward G. Robinson:

Pero en 1948 trabaja también con John Huston en otra película, que le da a Huston el Oscar a mejor director (y a su padre, Walter Huston, el de mejor actor secundario), la exitosa “El tesoro de Sierra Madre”, en la que Bogart interpreta a uno de esos personajes moralmente ambiguos que tan bien se le daban:

Los siguientes años son complicados para Humphrey Bogart. Por un lado, como miembro del partido demócrata, encabeza las protestas contra la caza de brujas de McCarthy, por lo que recibe acusaciones de ser comunista, algo que él rechaza. Por otro lado, con el fin de independizarse de los estudios cinematográficos y poder elegir sus proyectos, funda una productora, Santana Productions, que terminará siendo un fracaso comercial. De las películas que protagoniza con esta productora destaca “En un lugar solitario”, otro caso más de cine negro que dirige Nicholas Ray y protagoniza junto a Gloria Grahame:

En 1951 protagoniza “Sirocco”, drama ambientado en la Siria colonial francesa en la que Humphrey Bogart interpreta a un cínico sin escrúpulos que juega a dos bandos, acompañado de un sorprendentemente sobrio Lee J. Cobb:

Pero 1951 es el gran año de Humphrey Bogart al protagonizar junto a Katherine Hepburn la genial “La reina de África”, en un papel en el que se nos muestra sorprendentemente cómico:

Por este papel se lleva su segunda nominación al Oscar (sorprendente que sólo lleve 2 a estas alturas), que finalmente consigue ganar, más que merecidamente:

Todavía trabajará una vez más con John Huston, en la comedia “La burla del diablo”, que parodia algunas de sus películas anteriores intentando emular a “Casablanca” hasta en el reparto, en el que figura Peter Lorre, aunque sustituyen a Sidney Greenstreet (que estaba ya a punto de morir) por el también voluminoso Robert Morley. La película fue un sonoro fracaso pese a contar con Jennifer Jones y Gina Lollobrigida:

Por el contrario, 1954 fue un muy buen año para Humphrey Bogart. Para empezar, trabaja por única vez bajo las órdenes del gran Billy Wilder en “Sabrina”, comedia romántica (curiosamente las pocas comedias que hizo Bogart fueron en su etapa final) en la que acompaña a William Holden y a una deliciosa Audrey Hepburn:

Protagoniza también la genial película de Joseph L. Mankiewicz “La condesa descalza”, como el cineasta que descubre a la talentosa bailarina de trágico final que interpreta Ava Gardner:

Y por último le tenemos como el estricto capitán naval, odiado por todos, al que el pánico le hace perder el control en la no menos magnífica “El motín del Caine” de Edward Dmytryk, que le vale su tercera y última nominación al Oscar:

Para quien dude del inmenso talento interpretativo de Humphrey Bogart, volver a ver esta película le resultará indispensable para comprobar lo equivocado que está. Magnífico trabajo de José Ferrer, por otra parte.

Repite bajo las órdenes de Edward Dmytryk en 1955 en “La mano izquierda de Dios”, drama sobre un “misionero” en China:

En 1955 vuelve a interpretar a un villano en “Horas desesperadas” de William Wyler, en la que interpreta a un fugitivo que secuestra a una familia en su casa. El papel del padre de familia iba a interpretarlo su amigo Spencer Tracy, pero problemas de presupuesto hicieron que éste se retirara del papel cediendo el puesto a Fredric March:

Y de 1955 es también la comedia “No somos ángeles” de Michael Curtiz en la que interpreta a uno de los tres fugitivos de la isla del diablo (los otros son Peter Ustinov y Aldo Ray) que ayudan casi milagrosamente a una familia durante la navidad:

Humphrey Bogart interpretará todavía una película más, estrenada en 1956, “Más dura será la caída”, de Mark Robson, en la que interpreta otro más de esos personajes cínicos pero con conciencia; para villano ya tenemos a Rod Steiger:

Pero para estas alturas Humphrey Bogart se encontraba ya muy enfermo. A consecuencia de su abuso del tabaco y el alcohol padecía un cáncer de esófago que incluso le impidió hacerse oír en algunas escenas de esta última película. Pese a someterse a diversas operaciones y tratamientos, la enfermedad estaba muy avanzada y Bogart murió finalmente el 14 de enero de 1957; pesaba sólo 36 kg, y acababa de cumplir 57 años. En su funeral, al que acudieron muchas de las grandes figuras de Hollywood, Spencer Tracy fue incapaz de pronunciar unas palabras a petición de la viuda, Lauren Bacall, por lo que fue John Huston el encargado de hablar. Fue incinerado, y sus cenizas se encuentran en el Forest Lawn Memorial Park Cemetery:

Con Humphrey Bogart se iba un mito, un icono del cine, el prototipo de hombre duro y cínico pero con sentimientos, aunque pudo interpretar incluso a galanes románticos superados los 50 años. Siempre nos quedará su filmografía, y, sobre todo, siempre nos quedará París.



George Sidney en el centenario de su nacimiento (04-10-2016)


Pese a su juventud, fue uno de los grandes directores de comedias y musicales de los años 40 y 50, aunque su nombre no nos resulte familiar. Por eso hoy nos toca hablar de George Sidney, del que seguro que todos hemos visto un buen puñado de películas suyas.




George Sidney nació en Nueva York el 4 de octubre de 1916. Su precocidad en el mundo del cine se debe a su entorno familiar: sus padres eran actores; su padre además era productor teatral, y su tío también era actor. Así que desde niño estuvo muy vinculado al mundo de la interpretación, acompañando a su familia en funciones teatrales. Pero pronto da el salto a Hollywood, donde comienza a trabajar como montador y asistente de dirección para la Metro Goldwyn Mayer, productora a la que permanecerá vinculado el resto de su carrera. De ahí pasó a dirigir algunos cortos (“Sunday night at the Trocadero” en 1937), pero su gran oportunidad vino cuando la Metro adquiere los derechos de la serie de “La pandilla”, estrenándose en 1938 con “Party fever” y dirigiendo varios cortos más de la serie:

 Las travesuras de Alfalfa y compañía, que no tienen nada que ver con las “travesuras” reales de estos niños nada inocentes…

George Sidney trabajó además en otras series hasta que en 1941 dirigió su primer “largometraje” (definición incorrecta de un film que no llega a una hora de duración), “Free and easy”. Pero su gran suerte por esta época es entablar amistad con Gene Kelly, al que dirigirá por primera vez en 1943 en “El desfile de las estrellas”, un musical (género en el que destacará durante toda su carrera):

En 1944 dirige el que será un gran éxito, el musical “acuático” “Escuela de sirenas”, protagonizado por la nadadora Esther Williams:

En 1955 dirige el musical coral “Ziegfeld Follies”, que destaca sobre todo por poder ver bailando juntos a Gene Kelly y Fred Astaire:

Pero ese mismo 1945 George Sidney alcanza la fama con otro musical, de nuevo junto a Gene Kelly: “Levando anclas”. Aunque lo mejor de la película, en mi opinión, es el descubrimiento de ese gran actor, por entonces niño, que es Dean Stockwell:

Pero con respecto a esta película hay que mencionar otro detalle: George Sidney se hizo amigo de William Hannah y Joseph Barbera, grandes figuras en el mundo de la animación. De hecho, cuando la Metro cierre el departamento de animación en 1957, Sidney les ayudará a crear la Hannah-Barbera Productions. Es por esta amistad que les unía que una de las escenas más famosas de “Levando anclas” es aquella en la que Gene Kelly baila junto a uno de los personajes más famosos del dúo de animación, el ratón Jerry:

En 1946 es uno de los directores de “Hasta que las nubes pasen”, biopic del compositor Jerome Kern con numerosos números musicales. Y ese mismo años dirige “Las chicas de Harvey”, musical protagonizado por Judy Garland:

En 1948 vuelve a trabajar con Gene Kelly en la adaptación de “Los 3 mosqueteros”, la primera de sus adaptaciones de aventuras históricas:

Por esos años la Metro estaba envuelta en la adaptación cinematográfica de la novela “Vespers in Vienna”  de Bruce Marshall, una obra de propaganda anticomunista ambientada justo después de la II Guerra Mundial. Con varios cambios de reparto, el director original, Victor Saville, es finalmente reemplazado por George Sidney, en un estilo cinematográfico que no es el suyo. La película se salva por sus grandes interpretaciones (sobre todo Ethe Barrymore, Walter Pidgeon, Louis Calhern y Angela Lansbury), pero fue un fracaso comercial:

Tras dirigir algunas comedias más, en 1951 dirige de nuevo un musical, una nueva versión de “Show boat” que ya se había llevado al cine en 1936 con Irene Dunne. En esta ocasión Kathryn Grayson, Howard Keel y Ava Gardner serán los protagonistas, aunque como siempre el mejor momento se lo lleva el intérprete de Joe, William Warfield, que nos regala esta soberbia versión del bellísimo “Ol’ Man River”:

Pero ya que estamos, vamos a escuchar también esa rareza que es ver cantando a Ava Gardner:

En 1952, George Sidney vuelve a las aventuras históricas de las manos de ·Scaramouche”, historia de capa y espada ambientada en la revolución francesa y protagonizada por Stewart Granger, Janet Leigh y Eleanor Parker:

1953 será un año destacable en la carrera de George Sidney, estrenando dos películas. Las primera, “La reina virgen”, otra película histórica (aunque no tanto de aventuras) con Jean Simmons como la joven Isabel I, Stewart Granger como Thomas Seymour, tío del Rey Eduardo, Deborah Kerr como la reina Catalina Parr, última esposa de Enrique VIII, Charles Laughton retomando ese papel de Enrique VIII que le llevó a la fama y el joven debutante Rex Thompson como Eduardo VI. Una película muy interesante, desde luego, y con magníficas interpretaciones de todo el reparto:

Y ese mismo años estrena también el musical “Bésame, Kate”, de nuevo con Howard Keel y Kathyn Grayson, a quienes escuchamos el famoso “So in love”:

El 1954 vuelve a dirigir otro musical acuático con Esther Williams, junto a Howard Keel y George Sanders: “La amada de Júpiter”, ambientada en la antigua Roma:

 En 1956 se pasa al drama biográfico en “La historia de Eddy Duchin”, biopic del pianista del mismo nombre que protagoniza Tyrone Power junto a Kim Novak y, de nuevo, Rex Thompson como el hijo del pianista:

George Sidney cumple 40 años ese mismo 1956 y ya ha estrenado buena parte de sus obras maestras, lo que demuestra su precocidad. A partir de ahí, su ritmo de trabajo (y también la calidad de su obra) disminuye.

Su siguiente película más relevante es en 1957 con la adaptación cinematográfica del musical”Pal Joey”, protagonizada por Frank Sinatra (con quien ya trabajó en “Levando anclas”), Rita Hayworth y, de nuevo, Kim Novak:

En 1960 trabaja con Cantiflas en “Pepe”, una de sus pocas películas americanas. Le vemos en una escena junto a Kim Novak, que hace un cameo:

En 1963, George Sidney vuelve a adaptar al cine el musical “Bye bye Birdie”, con el título en españa de “Un beso para Birdie”, en el que será el debut cinematográfico del cómico Dick van Dyke y los cantantes Bobby Rydell y Jesse Pearson, junto a una divertidísima Maureen Stapleton, la habitual Janet Leigh y guapísima joven Ann-Margret. La película no deja de tener ese tono empalagoso sesentero pese a que es un tanto escandalosa para la censura de la época, y tiene momentos realmente divertidos:

Ya hemos visto que George Sidney solía repetir con los actores con los que trabajaba, siendo habituales en sus películas gente como Gene Kelly, Esther Williams, Kathryn Grayson, Howard Keel, Frank Sinatra, Janet Leigh, Kim Novak, Stewart Granger o Rex Thompson. Pues la última en incorporarse a la lista es precisamente Ann-Margret, con la que vuelve a trabajar en “Cita en Las Vegas”, en 1964, junto, obviamente, a Elvis Presley:

A partir de ahí George Sidney sólo dirigió dos películas más, siendo la última, en 1967, “La mitad de seis peniques”, protagonizada por el cantante inglés Tommy Steele:

A sus 51 años, George Sidney se retira del cine, pese a su larga vida posterior. Y es que morirá en Las Vegas el 5 de mayo de 2002 a los 85 años, 35 años después de su última película, a consecuencia de un linfoma.

George Sidney nunca se llevó una nominación al Oscar, pero no cabe duda de que fue un director fundamental en la comedia y,sobre todo, en el cine musical de los años 40 y 50, con varias de ellas (“Levando anclas”, “Magnolia” o “Bésame, Kate”) que todavía permanecen en la memoria.



Gregory Peck en el centenario de su nacimiento (05-04-2016)


Mencionaba en un post reciente que, en mi opinión, los mejores intérpretes fueron los de los años 30. Entendiendo estos años 30 como una forma de actuar, una forma de ver el cine. Por eso, hoy vamos a hablar de un actor, mejor dicho de un enorme actor, que pese a debutar en el cine a mediados de los 40, es de alguna forma el último gran representante de esos actores de los 30 (junto con Robert Mitchum, que comenzó en el cine en fechas similares; incluso William Holden es anterior): Gregory Peck. Una extensa filmografía que se extiende desde los 40 hasta los 70, con gran variedad de géneros, lo sitúan como un digno heredero de los Gary Cooper, James Stewart o Henry Fonda que ya llevaban años de carrera a sus espaldas. Y no pocos papeles memorables.




Eldred Gregory Peck nacía el 5 de abril de 1916 en San Diego, California. Su padre, farmacéutico, de origen anglo-irlandés, era católico, y su madre, de origen anglo-escocés, se convirtió también al catolicismo al casarse; detalle este importante en la vida del actor. Sus padres se divorciaron cuando él tenía 6 años, y pasó los siguientes años con su abuela materna, hasta que ésta murió y fue criado por su padre. Comienza a estudiar medicina, pero se siente atraído por la interpretación, se une a grupos teatrales y así termina encontrando su vocación; debuta en San Francisco en 1941 y en Broadway en 1942. De ahí al cine hay sólo un paso.

Debuta en 1944 con “Días de gloria”, de Jacques Tourneur, film bélico ambientado en la Rusia de la II Guerra Mundial, pero será con su segunda película con la que llame la atención: “Las llaves del reino”, de John M. Stahl, de ese mismo año, en la que interpreta al protagonista absoluto, un misionero católico escocés en China. El papel le viene por momentos algo grande al todavía novatillo Peck, pero en general se pude decir que tiene una más que interesante interpretación, que le valdrá su primera nominación al Oscar (la primera de las 5 que tuvo, cuatro de ellas en los años 40):

En 1945 protagoniza dos grandes películas: por un lado, es el perfecto galán romántico en el meodrama de época “El valle del destino”, junto a Greer Garson, en el que ya luce impecable en un papel romántico que le sienta como un guante:

Su otro gran papel ese año fue en “Recuerda”, su primera colaboración con Alfred Hitchcock, junto a Ingrid Bergman, donde interpreta a un doctor que sufre amnesia; otra gran interpretación de Gregory Peck:

En 1946 vuelve a regalarnos dos memorables papeles. El más recordado sea, seguramente, el de Lewt McCanles, el malvado hermano de Joseph Cotten en “Duelo al sol” de King Vidor, su primer western y su primer villano, que entabla una funesta relación de amor-odio con la bellísima Jennifer Jones que no podía acabar bien. Inolvidable la escena final:

Su otro gran papel ese mismo año fue mucho más amable, el granjero Penny Baxter, esposo de Jane Wyman y padre de Claude Jarman Jr. en “El despertar” de Clarence Brown, por la que recibe su segunda nominación al Oscar y gana el Globo de Oro por uno de sus mejores papeles. Sólo por esta escena ya merece la pena su interpretación, al nivel de muy pocos actores (y más teniendo en cuenta que Gregory Peck no era un actor muy rico en recursos interpretativos, pero los que tenía los sabía usar al máximo, como esa maravillosa voz):

Es, además, el primero de sus papeles de “padrazo”, papel que interpretaba como nadie (y que llevará a su máxima expresión con su maravilloso Atticus Finch).

En 1947 de nuevo nos regala dos grandes papeles. El primero, en su segunda y última colaboración con Alfred Hitchcock, “El proceso Paradine”, esa en la que Hitch quiso reunir a Greta Garbo e Ingrid Bergman (pobre Gregory si se hubiera tenido que enfrentar a las dos a la vez, a ver quién hubiera resistido eso…), pero que se quedó sin ambas y tuvo que conformarse con la debutante Alida Valli y con Ann Todd. Además de otro debutante, Louis Jourdan, y de Charles Laughton, la gran triunfadora fue realmente Ethel Barrymore, nominada al Oscar a mejor secundaria. Pero bueno, Gregory Peck sigue de nuevo impecable:

La otra es “La barrera invisible”, de Elia Kazan, en la que interpreta a un reportero que se hace pasar por judío para experimentar el antisemitismo de su entorno (muy en la línea de Kazan, defendiendo el método del Actor’s studio… no trago a Kazan, ni como cineasta ni como persona, por si no se nota…). Gregory Peck interpreta a un personaje socialmente comprometido, muy similar a lo que era en su propia vida, acompañado de Dorothy McGuire, John Garfield, Ann Revere o Celeste Holm, además de hacer de padre (de nuevo papel de padrazo) de Dean Stockwell (de quien ya había sido padre brevemente en “El valle del destino”):

Gregory Peck consigue su tercera nominación al Oscar. La cuarta la conseguirá en 1949 por “Almas en la hoguera” de Henry King, aunque de nuevo se quedará sin él (a diferencia de su compañero Dean Jagger, que se lleva la estatuilla a mejor Secundario) por un general de aviación durante la II Guerra Mundial; un héroe americano en la línea de personajes interpretados por Gary Cooper o James Stewart:

En 1951 protagoniza la película bíblica “David y Betsabé” de Henry King, junto a Susan Hayward, aunque el papel no le pega mucho, seamos sinceros:

Ese mismo año colaborará con el director Raoul Walsh en una cinta de aventuras en el mar, “El capitán Horatio Hornblower”, repitiendo en 1952 con la magnífica “El mundo en sus manos”:

Ese mismo 1952 protagoniza otra de sus memorables películas, “Las nieves del Kilimanjaro” de Henry King, basada en la novela de Ernest Hemingway, donde está acompañado por Susan Hayward y Ava Gardner:

Pero más memorable será aún su papel, en 1953, en “Vacaciones en Roma”, de William Wyler, donde acompaña a la debutante Audrey Hepburn, de quien se convertirá en amigo inseparable durante toda su vida (y a quien presentará a quien será su primer marido, Mel Ferrer). Se trata de una simpática comedia llena de escenas memorables, como ese paseo en moto por Roma o esta en la boca della verità (que ya nos gustaría verla así de vacía, y no con las colas que hay que hacer hoy día para hacerse la fotito de rigor):

En 1954 protagoniza la comedia inglesa “El millonario”, de Ronald Neame, como la pobre víctima de la apuesta de dos ricos hermanos británicos aburridos de la edad: le dan un cheque de un millón de libras, pero no podrá utilizarlo durante un mes:

El 30 de diciembre de 1955 se divorcia de su primera mujer, Greta Kukkonen (que era 5 años mayor que él), con quien llevaba casado desde 1942 (aunque él mismo confirmó que mantuvo un romance don Ingrid Bergman durante el rodaje de “Recuerda” estando casado) y con quien tenía 3 hijos. El día siguiente se casó con Veronique Passani, una reportera a la que conoció en 1952, con quien tendría 2 hijos y con quien vivirá hasta su muerte. Eso sí, la boda fue civil, ya que la iglesia católica no permitía la boda sin una nulidad previa de su anterior matrimonio. Pese a todo, Gregory Peck fue siempre un católico creyente, aunque no especialmente “ortodoxo” en su forma de ver ciertos aspectos.

De vuelta al cine, en 1956 protagoniza “El hombre del traje gris”, junto a Jennifer Jones y Fredric March, y también uno de sus grandes éxitos, la adaptación del “Moby Dick” de Herman Melville que realizará John Huston, en el papel del capitán Ahab (papel para el que Huston en principio quería a su padre, Walter Huston, pero éste murió antes del rodaje). Otra de esas interpretaciones memorables de la historia del cine:

En 1957 vuelve a la comedia acompañando a Lauren Bacall en “Mi desconfiada esposa” de Vincente Minnelli:

En 1958 protagoniza otro clásico del cine, “Horizontes de grandeza” de William Wyler, junto a Jean Simmons y Chartlon Heston, en un western de familias enfrentadas que le valió el Oscar a mejor secundario a Burl Ives, que interpreta al patriarca de la familia rival del suegro del personaje que interpreta Gregory Peck:

En 1959 interpreta al escritor F. Scott Fitzgeral en el drama biográfico “Días sin vida” de Henry King, acompañado por Deborah Kerr:

Ese mismo año protagoniza la historia de unos supervivientes a un holocausto nuclear en “La hora final” junto a Ava Gardner, Fred Astaire y Anthony Perkins:

En 1961 es uno de los protagonistas del clásico de cine bélico “Los cañones de Navarone”, junto a Anthony Quinn y David Niven:

Pero será 1962 su mejor año, al protagonizar dos grandes éxitos. El primero de ellos, “El cabo del terror”, en el que interpreta a un abogado al que un malvado Robert Mitchum quiere hacer la vida imposible por haberle encarcelado años atrás. Gregory Peck no solía usar dobles para las escenas de acción, lo que tuvo que sufrir Mitchum en sus propias carnes en la escena de la pelea de ambos:

Pero su mayor éxito fue, desde luego, protagonizar la adaptación que Robert Mulligan dirigió del libro de Harper Lee “Matar a un ruiseñor”. Su Atticus Finch es sin duda su mejor papel y el mejor “padrazo” de la historia del cine, a parte de un personaje tan idealista como el propio Gregory Peck:

Gregory Peck, que llevaba sin ser nominado al Oscar desde 1949, consigue aquí su 5ª nominación. Y, para desgracia de Peter O’Toole (que protagonizaba la multipremiada Lawrence de Arabia), esta vez se lleva el premio, merecidísimo tanto por la interpretación en sí como por la trayectoria de un actor que llevaba años pidiendo el premio a gritos. Pocas veces la academia estuvo tan acertada:

Peck gana también el Globo de Oro, premio al que es nominado al año siguiente de nuevo por “El capitán Newman”. Y protagoniza más películas en los 60, aunque su ritmo de trabajo disminuye. Destacamos entre ellas su colaboración con Stanley Donen en 1966 en “Arabesco”, junto a la actriz que le dio el Oscar, Sofia Loren:

Mientras, le caen premios honoríficos, como el Oscar humanitario Jean Hersholt en 1968 o el Globo de Oro Cecil B. de Mille en 1969, año en el que protagoniza el western “El oro de Mackenna”.

Su trabajo en los 70 pierde interés, aunque protagoniza “La profecía” en 1976, o “McArthur, el general rebelde” en 1977, por la que recibe una nominación al Globo de Oro, pese a no admirar al general McArthur como persona:

Y es que en los años 70 la actividad política de Gregory Peck aumenta. Siempre había apoyado al partido demócrata, y incluso el presidente Lyndon Johnson pensó en él como embajador en Irlanda (teniendo en cuenta el origen irlandés del actor). Pero es en 1970 cuando se le propone enfrenarse al republicano Ronald Reagan como candidato a gobernador de California. Aunque más tarde Peck confesó que nunca estuvo interesado en ser candidato, sí que impulsó a su hijo Corey a serlo años más tarde. Su activismo social (contra la guerra de Vietnam, la proliferación nuclear o a favor del control de armas, justo lo opuesto a lo que hacía su compañero de reparto en “Horizontes de grandeza”, Chartlon Heston) hicieron que Nixon lo incluyera en su lista de enemigos por su activismo social (algo que haría también con Paul Newman, Jane Fonda y otros actores y actrices).

Quizá por eso sorprenda su interpretación, en 1978, de un villano de la talla del nazi Josef Mengele en “Los niños del Brasil”, frente al cazanazis que interpreta Laurence Olivier. Su espectacular interpretación le valió una nominación al Globo de Oro:

Gregory Peck trabaja poco a partir de los 80, aunque su participación en televisión aumenta, incluyendo una nueva adaptación de Moby Dick en 1998 (aunque ya no interprete al Capitán Ahab, sino al Padre Mapple, papel por el que gana un Globo de Oro). En cine, a parte de una breve aparición en el remake que Scorsese hace de “El cabo del miedo” (en el que aparecen también otros dos miembros del film original, Robert Mitchum y Martin Balsam), quizá su último papel relevante sea el protagonista de “Gringo viejo”, en el que luce espléndido en 1989 junto a Jane Fonda:

Tim Burton quería contar con él para interpretar al abuelo Joe en “Charlie y la fábrica de chocolate”, pero el papel lo interpretó finalmente David Kelly; Peck no tuvo siquiera ocasión de aceptarlo. Mientras dormía, una bronconeumonía se lo llevó el 12 de junio de 2003 (tengo un vago recuerdo del momento en el que me enteré, aunque a mis 18 años no le conocía demasiado). Tenía 87 años. Fue enterrado en el mausoleo de la catedral católica de Los Ángeles:

Aunque sus inicios en el cine fueran un tanto tardíos, Gregory Peck fue uno de los últimos exponentes de ese Hollywood dorado que tanto añoramos los cinéfilos, porque ya no hay actores como él. Nos dejó un buen puñado de interpretaciones inolvidables por las que todavía le recordamos con admiración y con cariño (en este último aspecto, su Atticus Finch es imprescindible, claro) como una de las más grandes estrellas de Hollywood.