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Centenario del nacimiento de William Holden (17-04-2018)


Polifacético, prolífico, son adjetivos que encajan a la perfección con William Holden, un actor demasiado joven para formar parte del Hollywood dorado, al que llegó a muy temprana edad, y que supo extender esa forma de entender la interpretación décadas después. Un magnífico actor del que se celebra su centenario.




El verdadero nombre de William Holden era William Franklin Beedle Jr., y nació en la localidad de O’Fallon, al sur de Illinois, el 17 de abril de 1918, en el seno de una familia acomodada que tendría dos hijos más. En 1921 se trasladan a Pasadena, California, en cuyo instituto comenzará a trabajar como actor radiofónico. Estando en California, sólo había un pasito más para debutar en Hollywood, cosa que Beedle hace en 1938, aunque sin acreditar, Su nombre artístico iba a ser Bill Beedle, pero un asistente de director de Columbia le sugirió el nombre de William Holden, usando el apellido de la ex-esposa de ese asistente. Y así debuta ya de forma acreditada en “Sueño dorado”, de Rouben Mamoulian, interpretando a un joven violinista que se dedica al boxeo para ganar dinero y complacer a su ambiciosa amada, Barbara Stanwyck, frente al disgusto de su padre, Lee J. Cobb:

William Holden apenas tenía 20 años, y Barbara Stanwyck se encargó de impulsar su carrera, viendo el gran talento del joven. Ambos mantendrían una estrecha amistad de por vida. Por otro lado, Holden será conocido como “Golden Boy”, “chico dorado”, en alusión al título original del film.

Su siguiente papel reseñable será en 1940 en “Sinfonía de la vida”, melodrama de Sam Wood en el que se enamora de su vecina de al lado, Martha Scott (debutante en el cine y bastante mayor que él, pero quien había interpretado el papel en teatro), mientras la historia costumbrista nos presenta también a sus padres, Thomas Mitchell y Fay Bainter:

Por desgracia, las productoras para las que trabaja, Columbia y Paramount, no le ofrecen grandes papeles, así que tras casarse en 1941 con la actriz Brenda Marshall (con la que tendrá dos hijos, además de adoptar a la hija que ya tenía previamente la actriz), servirá en las Fuerzas Armadas durante la guerra, en la que morirá su hermano Robert. Tras la guerra, su papel más interesante será en el film negro “Cerco de odio”, de Rudolph Maté, de nuevo junto a Lee J. Cobb. Hasta que surja su gran oportunidad en 1950.

El gran Billy Wilder ha escrito una historia ambientada en el mundo del cine, con una apagada estrella de cine mudo y un ambicioso guionista, mucho más joven, aprovechándose de ella a modo de Gigolo. Wilder quiere a Montgomery Clift para el papel protagonista, pero éste lo rechaza, al considerarlo demasiado similar a su anterior papel en “La heredera”, temiendo ser encasillado. El papel recae entonces en el casi olvidado William Holden, que tendrá que enfrentarse a la estrella de cine mudo Gloria Swanson en una de las mejores películas de la historia, la mítica “El crepúsculo de los dioses”:

Pese a la soberbia actuación de la Swanson, he de decir que en mi opinión lo mejor de la película es precisamente la interpretación de Holden, que se vio recompensado con su primera nominación al Oscar y un nuevo impulso a su carrera, ya imparable.

Su siguiente papel, de nuevo en 1950, es en la comedia “Nacida ayer”, de George Cukor, en la que interpreta al periodista que tiene que “educar” a Judy Holliday, la novia del mafioso Broderick Crawford, para terminar enamorándose de ella:

Curiosamente, Judy Holliday le arrebatará el Oscar que tenía casi asegurado Gloria Swanson.

En 1952 es el padrino de la boda de Ronald Reagan y Nancy Davis, ya que es un gran amigo del futuro presidente de Estados Unidos. De aquí se deduce que Holden era republicano, si bien él nunca hará ningún comentario público con respecto a sus opiniones políticas.

William Holden participa a continuación en diversos films bélicos antes de regresar a la comedia en 1953 con “Por siempre mujer”, donde comparte protagonismo con Ginger Rogers:

Ese mismo año protagoniza otra comedia, “La luna es azul”, de Otto Preminger, en la que se enamora de Maggie McNamara frente a los celos de su vecino David Niven:

Ese mismo año protagoniza el western “Fort Bravo”, de John Sturges, junto a Eleanor Parker:

Pero si destaca en una película de 1953, esa será “Traidor en el infierno”, de nuevo a las órdenes de Billy Wilder, en la que interpreta uno de esos personajes cínicos y ambiguos que tan bien se le darán, en un campo de prisioneros nazi en el que hay un traidor al que hay que descubrir:

Si con su primera colaboración con Billy Wilder se llevó su primera nominación al Oscar, con esta segunda se lleva la segunda nominación y, por fin, el preciado premio al mejor actor:

Y Billy Wilder no tendrá mejor idea para su siguiente película que unir a los dos ganadores del Oscar de 1953, William Holden y Audrey Hepburn, junto a Humphrey Bogart en su nueva comedia romántica, “Sabrina”, en la que dos hermanos se enamoran de la hija del chófer de la familia:

Al parecer, durante el rodaje se produjo un romance entre ambos, pero ella le terminará rechazando por su deseo de formar una familia, algo imposible con Holden ya que éste afirmaba haberse hecho una vasectomía.

Pero 1954 es otro año tremendamente productivo en su carrera. Es uno de los protagonistas de la coral “La torre de los ambiciosos”, en la que un grupo de personas se pelean por ocupar el puesto del fallecido director de una empresa, junto a Barbara Stanwyck, Fredric March, Walter Pidgeon o June Allyson, que interpreta a su esposa:

Y trabaja en dos ocasiones junto a Grace Kelly. Una de las películas que rodarán juntos es “La angustia de vivir”, en la que ambos, él como amigo y ella como esposa, intentarán ayudar al alcohólico Bing Crosby, en una película que le valió a Grace Kelly el Oscar a mejor actriz:

Y la otra será la bélica “Los puentes de Toko-Ri”, ambientada en la guerra de Corea, en la que Grace Kelly interpreta a su esposa y está acompañado por Fredric March y Mickey Rooney:

En 1955 protagonizará dos sendos melodramas románticos. El primero, “La colina del adiós” de Henry King, en la que interpreta a un corresponsal de guerra que, en la guerra de Corea, se enamora de una enfermera asiática, interpretada por Jennifer Jones, en un amor interracial muy problemático:

La otra será “Picnic”, de Joshua Logan, en la que interpreta a un trotamundos que se enamora de la chica más guapa del pueblo al que acaba de llegar, interpretada por Kim Novak:

Siguiendo en el cine bélico que tanto frecuentará, en 1957 es uno de los protagonistas de la mítica “El puente sobre el río Kwai” de David Lean, en la que es el líder de la expedición que intenta volar el puente en cuestión, construido por un prisionero Alec Guinness que estará demasiado orgulloso de su trabajo:

En 1959 protagoniza junto a John Wayne el western de John Ford “Misión de audaces”, ambientado en la Guerra de Secesión, en la que Holden interpreta a un médico demasiado amable para el rudo John Wayne:

Ese mismo año establece en Kenia una reserva para la conservación de la fauna salvaje que todavía sigue en funcionamiento, destacando su labor en la conservación del críticamente amenazado antílope Bongo del Este. Esta pasión por la fauna salvaje la demostrará en el cine en 1961 con la película “El león”, que protagoniza junto a Capuccine, actriz con la que tendrá un romance.

Ese mismo año protagoniza “Satán nunca duerme”, drama de Leo McCarey en el que viaja como misionero a China para sustituir al anciano Clifton Webb, enfrentándose a los peligros del avance comunista:

El ritmo de trabajo de William Holden se va ralentizando en estos años, teniendo cada vez menos contratos y, en general, menos interesantes, en especial tras el fracaso de su nueva película junto a Audrey Hepburn, “Encuentro en París”, de 1964:

El western será quizá el género en el que mejor sobreviva durante esos años difíciles, destacando su trabajo como protagonista en “Alvarez Kelly”, de 1966, en la que interpreta a un mercader de ganado que se enfrenta al confederado Richard Widmark para poder llevar el ganado a los Yanquis que le han contratado:

Pero 1966 es un año trágico: William Holden tiene una casa en Suiza y pasa largas temporadas en Europa. Ese año, mientras conduce a gran velocidad por una autopista italiana, bajo los efectos del alcohol, al que es adicto, tiene un accidente que provoca la muerte del conductor del vehículo contra el que choca. La condena fue anulada, pero el suceso le traumatizaría de por vida.

Su recuperación para el cine vendrá en 1969 al protagonizar el western de Sam Peckinpah “Grupo salvaje” junto a Robert Ryan y Ernest Borgnine:

En 1971 protagoniza junto a Ryan O’Neal el western cómico de Blake Edwards “Dos hombres contra el oeste”:

Ese mismo año se divorcia de su esposa Brenda Marshall, para comenzar al año siguiente una relación con la actriz Stefanie Powers, con la que permanecerá hasta su muerte.

William Holden realiza algún otro western siguiendo la estela de la exitosa “Grupo salvaje”, antes de trabajar a las órdenes de Clint Eastwood en el drama “Primavera en otoño”, en la que interpreta a un hombre maduro que se enamora de una joven Hippie:

En 1974 interpreta al constructor del monumental rascacielos en “El coloso en llamas”, en medio de un reparto de lujo encabezado por Paul Newman y Steve McQueen:

En 1976 interpreta al productor televisivo de “Network”, de Sidney Lumet, que tiene que hacer frente a la amenaza que profiere en directo su amigo el presentador Peter Finch de suicidarse en directo a causa de su despido:

William Holden recibirá una tercera y última nominación al Oscar por esta película, pero el premio irá a parar, de forma póstuma, a su compañero de reparto Peter Finch.

En 1978, además de protagonizar la secuela de “La profecía”, trabaja con Billy Wilder por última vez en “Fedora”, drama de cine dentro del cine, en el que interpreta a un productor cinematográfico que intenta recuperar para el cine a una vieja estrella que vive oculta del mundo:

En 1980 regresa al cine de catástrofes, con peor resultado que “El coloso en llamas”, en “El día del fin del mundo”, en la que trabajará de nuevo junto a Paul Newman, en esta ocasión en una isla paradisíaca amenazada por la erupción de un volcán:

Su última película será en 1981, “S.O.B.”, de Blake Edwards, de nuevo ambientada en el mundo del cine junto a Julie Andrews.

William Holden llevaba años padeciendo alcoholismo. El 16 de noviembre de 1981, su cuerpo fue encontrado sin vida en su apartamento de Santa Monica. Al parecer, había muerto 4 días antes, el día 12, desangrado tras abrirse la frente contra la mesilla de su habitación, golpeándose la cabeza a causa de un tropezón con la alfombra. La autopsia reveló que Holden habría permanecido consciente algún tiempo tras el accidente, pero por algún motivo (¿estaba demasiado borracho?) no fue capaz de coger el teléfono y avisar a los servicios de emergencias. También se plantearon sospechas de complot o de suicidio que nunca serían demostradas. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas esparcidas por el Océano Pacífico.

William Holden tenía sólo 63 años cuando nos dejó, pero su inmenso legado de en torno a 70 películas nos muestra a un actor capaz de desenvolverse con gran soltura en cualquier género, un actor “de los de antes”, lejos de histrionismos y de la moda del Actor’s studio, que nos regaló una gran cantidad de magníficos papeles por los que merece ser recordado.



Centenario del nacimiento de Joan Fontaine (22-10-2017)


“Anoche soñé que volvía a Manderley”. Así comenzaba una de las más míticas películas del Hollywood dorado de los años 30 y 40, la primera película que rodaba en América el británico Alfred Hitchcock. Y también la película que lanzó a la fama a una joven actriz, que hasta entonces apenas había destacado en sus trabajos previos, y que era precisamente la que decía aquellas míticas palabras: la bellísima Joan Fontaine, que, de seguir viva, habría cumplido hoy 100 años.




El nombre real de Joan Fontaine era Joan de Bauvoir de Havilland (lo que ya nos deja pistas de sus parentescos), y nació en Tokio el 22 de octubre de 1917. Su padre, Walter Augustus de Havilland, británico, trabajaba como profesor en la universidad de Tokio, mientras que su madre, Lillian Augusta Fontaine, había sido actriz antes de trasladarse a Japón con su esposo. Ambos tenían una hija mayor, Olivia de Havilland.

La pareja se separó en 1919 por las infidelidades del esposo, asiduo al servicio de las Geishas, y Lillian se trasladó con sus hijas a Estados Unidos, a causa de los numerosos problemas de salud de Joan. Pero en 1933, con 16 años, Joan regresó a Japón para vivir con su padre, donde se graduaría en la escuela para extranjeros en 1935.

Ese mismo año, de regreso a los Estados Unidos, quiso seguir los pasos de su hermana, que despuntaba en Hollywood. Al no permitirle su madre utilizar el apellido familiar, debuta con el nombre de Joan Burfield en 1935 en “No más mujeres”, protagonizada por Joan Crawford y Franchot Tone. Bajo contrato con la RKO, que la considera una actriz emergente, y adoptando el apellido materno como nombre artístico, tiene su primer papel protagonista en 1937 en “Un hospital en las nubes”:

Ese mismo año aparece en “Olivia”, junto a Katherine Hepburn y Franchot Tone, y en “Señorita en desgracia”, junto a Fred Astaire:

Pero esta última es un fracaso que relega a Joan Fontaine a papeles menores en multitud de películas, interpretando por ejemplo a la novia de Cary Grant en “Gunga Din” o con un pequeño papel en la coral “Mujeres” de George Cukor. Pero rechaza el papel de Melania en “Lo que el viento se llevó” (parece que dijo que, si querían a una actriz para hacer de tonta, llamaran a su hermana… razón no le faltaba, en todo caso). La falta de éxitos provoca el fin de su contrato con la RKO en 1939, año en el que se casa por primera vez, con el actor Brian Aherne.

Cuando parece que su carrera cinematográfica ha llegado a su fin, aparece David O. Selznik. En una fiesta, ambos están cenando juntos y comienzan a hablar sobre la novela de Daphne du Maurier “Rebeca”. Selznik está en proceso de producir su adaptación cinematográfica, que será el debut en Hollywood del director Alfred Hitchcock, y le propone audicionar para el papel protagonista (papel cuyo nombre desconocemos, ya que no se menciona en toda la película: es sólo Milady de Winter). Meses de audiciones le suponen su confirmación en el papel, acompañada por Laurence Olivier y Judith Anderson. El resto ya es historia:

Siempre he dicho que “Rebeca” es, junto con “Encadenados”, la mejor película de Hitchcock, y escenas como esta no hacen más que confirmarlo. Y su magnífico trabajo le valió una nominación al Oscar, que injustamente perdió frente a Ginger Rogers.

Para lo que sí le sirvió su papel en Rebeca fue para que Hitchcock volviera a contar con ella al año siguiente en “Sospecha”, que protagoniza junto a Cary Grant:

Y, pese a que la película es mucho más floja que Rebeca, en esta ocasión le sirvió para ganar el Oscar:

Su relación con su hermana Olivia de Havilland, ya de por sí complicada (Joan Fontaine siempre tuvo celos de ella por considerar que era la favorita de su madre), se complicó aún más a raíz de lo que sucedió cuando fue a recoger el premio, al que Olivia también estaba nominada (y que no había ganado hasta la fecha): al anunciarse el nombre de la ganadora, Olivia se levantó para felicitar a su hermana, pero ésta la ignoró. La explicación de Joan Fontaine fue que, con los nervios de oír su nombre, no vio lo que sucedía a su alrededor y de inmediato se dirigió al escenario. Olivia de Havilland le devolverá la afrenta cuando sea ella quien gane el Oscar en 1946.

Sus siguientes grandes papeles llegarán en 1943, cuando protagoniza “Alma rebelde”, versión cinematográfica de “Jane Eyre” en la que le acompaña Orson Welles:

Y esemismo año protagoniza otro drama romántico, terreno en el que se desenvuelve de maravilla, “La ninfa constante”, junto al magnífico Charles Boyer, en una película casi desconocida, pero por la que recibió su tercera y última nominación al Oscar:

La carrera de Joan Fontaine será a partir de entonces bastante irregular. En 1944 protagoniza la adaptación de otra obra de Daphne du Maurier, la aventura de piratas “El pirata y la dama”. En 1947 protagoniza “Abismos”, en la que se aleja de su imagen de niña buena para interpretar a la villana de la película. Y en 1948 se adentra en la comedia de la mano de Billy Wilder en la prescindible “El vals del Emperador”, junto a un pedante Bing Crosby y en la que tampoco ella tiene un buen papel. Pero ese año firmará una de sus más memorables interpretaciones en el mítico melodrama de Max Ophüls “Carta de una desconocida”, adaptación de la novela de Stefan Zweig que protagoniza junto a Louis Jourdan:

En 1950 vuelve a interpretar otro melodrama romántico, en este caso junto a Joseph Cotten, en “Idilio en septiembre”:

Y ese mismo año repite su papel de pérfida en la magnífica “Nacida para el mal” de Nicholas Ray, en la que sólo Robert Ryan es capaz de percibir la maldad que se esconde tras su inocente apariencia:

En 1952 participa en el film de aventuras histórico “Ivanhoe”, junto a Robert Taylor y a Elizabeth Taylor:

Vuelve a su género ideal, el drama, en 1953 con “Una razón para vivir”, acompañada de Ray Milland:

En 1956 protagoniza junto a Dana Andrews la intriga de Fritz Lang “Más allá de la duda”, que aparenta ser un alegato contra la pena de muerte para luego sorprendernos con un final inesperado:

En 1957 protagoniza el polémico drama sobre racismo “Una isla al sol” junto a James Mason:

En 1958 vuelve al drama romántico junto a Rosanno Brazzi en “Una cierta sonrisa”:

En el ocaso de su carrera, en 1961 aparece en la película de aventuras “Viaje al fondo del mar”:

En 1962 vuelve a aparecer en otro drama romántico, pero en este caso en un papel secundario, como la hermana de Jennifer Jones en “Suave es la noche”:

Joan Fontaine sólo aparecerá en una película más, protagonizando en 1966 la película de terror “Las brujas”:

Joan Fontaine empezó a trabajar en teatro en los años 50, protagonizando entre otras obras “Té y simpatía” junto a Anthony Perkins, y seguirá trabajando en los 60 en los escenarios, además de comenzar una carrera televisiva que concluirá en 1994 con la película televisiva “Good King Wenceslas”.

En lo personal, Joan Fontaine se había casado 4 veces y tenía una hija de su segundo marido, además de haber adoptado a una niña peruana, Martita; Joan Fontaine prometió a sus padres biológicos que la llevaría de visita cuando la niña cumpliera 18 años, pero cuando llegó el momento, Martita huyó de casa, enfadando a Joan, que se vio obligada a incumplir su palabra. La relación con sus hijas se enfriaría completamente al enterarse que mantenían contacto con su hermana Olivia, algo que ella rompió por completo cuando no fue avisada a tiempo de la muerte de su madre en 1975. Nunca más volvieron a hablarse. Finalmente, Joan Fontaine, que adelantó a su hermana mayor a la hora de casarse y de ganar el Oscar, le ganó también al morir antes, en concreto el 15 de diciembre de 2013, mientras dormía, a los 96 años. Con ella se iba la actriz que ostenta el récord de ser la única intérprete en ganar un Oscar por una película de Hitchcock, aunque siempre la recordaremos por el que debió ganar y no ganó, esa inolvidable Milady de Winter de Rebeca, uno de esos papeles que han pasado a la historia del cine.



30 años de la muerte de Fred Astaire (22-06-2017)




Decepcionante en su primera prueba cinematográfica, que decía que no sabía actuar ni cantar, y que bailaba “un poco”, terminó convirtiéndose en una estrella cinematográfica y en el que quizá sea el bailarín más admirado del siglo XX, elogiado por bailarines tan diversos como Nureyev o Michael Jackson, pasando por Bob Fosse o su gran rival, Gene Kelly. Con una destreza técnica y una elegancia que levantaban admiración, Fred Astaire disfrutó de una larga vida, pero nos dejó hoy hace 30 años.




El nombre real de Fred Astaire era Frederick Austerlitz, y nació el 10 de mayo de 1989 en Omaha, estado de Nebrasca. Su padre, nacido en Austria, se había mudado a Omaha por motivos laborales, y allí se casó con su madre, americana de origen austriaco. Tenían ya una hija, Adele, nacida en 1896, que demostró un gran talento como bailarina, motivo por el que su madre quería dejar Omaha y trasladarse a una ciudad más grande.

El pequeño Fred rehusaba recibir lecciones de danza, aunque aprendió a tocar diversos instrumentos musicales. Pero en 1905 su padre pierde el trabajo, y la familia se muda a Nueva York, donde los dos hermanos reciben clases de baile para participar en espectáculos de vaudeville:

Por esas fechas, su madre decide cambiarles el apellido por uno que suene más americano, adoptando ya el nombre artístico de Fred Astaire. Con diversa fortuna, en esos años de juventud va desarrollando su estilo de baile.

En 1916 conoce a George Gershwin, convirtiéndose en amigos y colaboradores. Así, tras debutar en Broadway en 1917 con la revista “Over the Top”, Fred y Adele estrenarán varias obras musicales de Gershwin, como “Lady, be good” en 1924, “Funny face” en 1927 (que llevaría años después al cine, aunque muy modificada) y “The band wagon” en 1931 (que también llevará al cine), además de obras de otros autores, como “The bunch and Judy” de Jerome Kern. Escuchamos a la pareja de hermanos cantar el tema principal de “Funny face”:

Curiosamente, mientras la mayoría de compositores (Porter, Kern, Berlin) elogian la forma de cantar de Fred Astaire, Gershwin será más reacio a su voz (que nunca fue realmente buena, aunque sabía aprovecharla para cantar con un gusto irrepetible gracias a su dicción y fraseo siempre elegantes).

En 1932, la pareja que forma con su hermana Adele se disuelve cuando ella se casa. Libre de las ataduras de los contratos con su hermana, Fred Astaire protagoniza “Gay Divorce” con una nueva pareja, Claire Luce. En 1933 se casa con Phyllis L. Potter, con quien tendrá dos hijos, Fred en 1936 y Ava en 1942.

En 1933 se produce la prueba cinematográfica para el estudio RKO que mencionábamos al principio. Pese a su pobre resultado, Fred consigue un contrato, aunque lo primero que hace el estudio es cederlo a la Metro para unas breves escenas en “Alma de bailarina” en las que baila junto a Joan Crawford:

La elegancia de Astaire contrasta con la bruteza de la Crawford.

La primera película que rueda con la RKO es “Volando hacia Río de Janeiro”, que protagonizan Dolores del Río y Gene Raymond. Allí baila junto a Ginger Rogers esta “Carioca” que será el gran triunfo de la película:

¿Quién se acuerda de la pareja protagonista? Nadie, todo el mundo se fijó en los secundarios, en especial en él. La RKO propone entonces que Astaire y Rogers formen pareja artística, algo a lo que Astaire no está muy dispuesto, ya que tuvo de pareja a su hermana y no vuelve a querer ataduras. Pero el contrato se impone, y en 1924 estrenan “La alegre divorciada”, adaptación del musical de Cole Porter que Astaire protagonizó dos años antes (aunque con el título cambiado por la censura: una divorciada puede ser alegre, pero un divorcio no). Escuchamos a Fred cantar la famosa canción “Night and day”:

Los siguientes musicales que ruede la pareja serán collages de canciones de distintos autores. Fred Astaire insiste en que los números musicales tienen que estar siempre integrados en la acción del film (que serán siempre comedias, acompañados de actores cómicos como Edward Everett Horton, Eric Blore o Helen Broderick, con quien Fred ya había compartido escenario), además de exigir que las coreografías se realizaran en una toma única.

No era Ginger Rogers na gran bailarina, pero la pareja se complementaba a la perfección. El estilo de baile de Fred revoluciona el baile de salón, incorporando elementos afroamericanos, claqué y el estilo que habían desarrollado la pareja formada por Vernon e Irene Castle.

En 1935 ruedan “Roberta”, en la que no son la pareja protagonista, ya que ese puesto lo ocupan Irene Dunne (que canta un maravilloso “Smoke gets in your eyes”) y Randolph Scott, aunque Astaire le arrebata el protagonismo. Podemos apreciar además sus habilidades como pianista en este “I won’t dance”:

También en 1935 ruedan la que probablemente sea la mejor película de la pareja, la genial “Sombrero de copa”, famosa por este “Cheeck to cheeck”:

A estas películas siguen en 1936 “Sigamos la flota” y “En alas de la danza”, “Ritmo loco en 1937” y “Amanda” en 1938, todas ellas enormes éxitos. Fred Astaire prueba también suerte en solitario con “Señorita en desgracia”.

Tras 8 películas juntos (muchas dirigidas por Mark Sandrich, el que mayor partido supo sacarles), en 1939 cambia la temática de su siguiente película, “La historia de Irene Castle”, La propia Irene Castle participa en la realización de este guión biográfico, en el que el argumento no es tan cómico y en el que, además, Fred Astaire muere por primera vez en una película:

La película es un fracaso, y Fred Astaire, ahora considerado “veneno para la taquilla”, abandona la RKO, mientras Ginger Rogers permanecerá siendo la gran estrella del estudio. No era difícil trabajar con Fred, pero era muy cansado, por su insistencia en ensayar los números de baile (que se aprendía a la perfección), y Ginger estaba cansada.

Fred Astaire necesita ahora una nueva pareja que esté a la altura. Y la encuentra en Eleanor Powell, junto a la que rueda “La nueva melodía de Broadway”:

Por desgracia, no volvieron a trabajar juntos.

Su siguiente pareja fue Rita Hayworth, en 1941 en “Desde aquél beso” y en 1942 en “Bailando nace el amor”:

Fracasa en sus siguientes películas, “El límite es el cielo” en 1943 y “Yolanda y el ladrón” en 1945. Pero en 1945 comparte baile con Gene Kelly en “Ziegfeld follies”:

Así podemos compararlos y ver quién de los dos bailaba mejor.

En 1946 trabaja por segunda vez junto a Bing Crosby (con el que protagonizó en 1942 “Quince días de placer”) en “Cielo azul”. Y a continuación afirma que se retira. Quiere dedicarse a la equitación y funda una academia de baile.

Afortunadamente, la retirada es sólo temporal: Gene Kelly se encuentra indispuesto para rodar “Desfile de Pascua” junto a Judy Garland, y Fred Astaire le sustituye:

Además de este baile en solitario, es inolvidable la escena de los mendigos con Judy Garland:

En 1949 rueda por décima y última vez junto a Ginger Rogers “Vuelve a mí”:

En 1950, Fred Astaire es recompensado con un Oscar honorífico (pese a nunca haber sido nominado hasta el momento), que le entrega la propia Ginger Rogers:

Fred Astaire consigue volver a asentarse en la taquilla, pese a fracasos como “Let’s dance” y “Tres palabritas” en 1950 (aunque por esta última gana un Globo de Oro a mejor actor de comedia) y “La reina de Nueva York” en 1952. Pero si alguna película confirma su popularidad es “Bodas reales”, dirigida por Stanley Donen, en la que se marca uno de sus bailes más recordados:

En 1953 rueda, dirigido por Vincente Minnelli, el que es considerado uno de los mejores musicales de la época, “Melodías de Broadway 1955”, adaptación de “The band wagon” que ya había representado en su juventud. Destaca el número de los trillizos, junto a Nanette Fabray y Jack Buchanan:

La película destaca así mismo por una nueva canción compuesta expresamente para ella, “That’s entertainment”:

Su siguiente película es “Papá piernas largas”, junto a Leslie Caron. Pero durante el rodaje, a su mujer le diagnostican un cáncer y muere. Fred quiere retirarse, y propone pagar de su bolsillo los costes del film. El compositor Johnny Mercer consigue convencerle de que en ese momento lo mejor que puede hacer es terminar la película, que se estrena finalmente en 1955 con moderado éxito:

En 1957 protagoniza “Una cara con ángel”, de nuevo dirigida por Stanley Donen, junto a Audrey Hepburn, en una adaptación muy libre de “Funny Face” de George Gershwin que ya había interpretado junto a su hermana, en la que se incluyen nuevos números musicales como este “Bonjour, Paris”:

Incomprensiblemente, la película no es un éxito, como tampoco lo será la otra película que estrene en 1957, “La bella de Moscú”, adaptación musical de la Ninotchka de Lubitsch junto a Cyd Charisse, que queda lejos del encanto y la frescura de la original:

Fred Astaire todavía se mantiene ágil y esbelto, pero se le notan los años (va camino de los 60) y sus parejas son mucho más jóvenes. Por eso decide abandonar el cine musical para dedicarse a papeles dramáticos. Y se estrena en la magnífica “La hora final”, drama nuclear junto a Gregory Peck, Ava Gardner y Anthony Perkins, en el que interpreta el papel de un científico muy crítico con el armamento nuclear defensivo que provoca una guerra nuclear y con ello la extinción de la humanidad, en un discurso un tanto extraño para un republicano conservador y partidario de la intervención militar como él (pese a no utilizar nunca su faceta pública con fines políticos):

Por este papel consigue una nominación al Globo de Oro como mejor secundario.

A continuación trabaja en televisión y en algunas películas, en papeles generalmente secundarios, hasta que en 1968 vuelve al musical, esta vez de la mano de Francis Ford Coppola, en “El valle del Arco Iris”, junto a Petula Clark:

Es su último musical. Y no porque ya no pueda balar; aunque dijera lo contrario, lo demostró en la ceremonia de entrega de los Oscars en 1970:

Su papel posterior más memorable será en “El coloso en llamas”, en la que todavía mantiene ese estilo que le había hecho ser considerado uno de los actores mejor vestidos de Hollywood:

Por esta película recibe su única nominación al Oscar, como mejor secundario. Y, para sorpresa de todos, pierde frente a Robert De Niro (por El Padrino II). Y más tras haber ganado el BAFTA y el Globo de Oro.

Su última película es el thriller de terror “Historia macabra”, que se estrena en 1981. Había participado en otras películas, olvidadas, y en televisión, tanto en series como en programas de entretenimiento, como cuando en 1975 estuvo en el show de su amigo Bing Crosby y ambos cantaron deliciosamente ese “You’ve got a friend” de James Taylor:

El 24 de junio de 1980, Fred Astaire se casa por segunda vez, con la jockey Robyn Smith, 45 años más joven que él. Y junto a ella permaneció hasta el 22 de junio de 1987, cuando una neumonía acabó con su vida, a los 88 años. Poco antes había mencionado que su sucesor era Michael Jackson. Fue enterrado en el Oakwood Memorial Park Cemetery de California:

Fred Astaire no sólo era un excepcional bailarín, fue un coreógrafo que revolucionó el mundo del cine musical por su forma de entenderlo, además de demostrar unas dotes como actor dramático que nadie se esperaba en sus inicios. Sin duda, una de las mayores estrellas del Hollywood dorado.



30 años de la muerte de Danny Kaye (03-03-2017)


Fue uno de los grandes actores cómicos de los años 40 y 50, destacando por su polivalencia como cantante, bailarín, cómico gestual o su capacidad de hablar a gran velocidad. Era además un destacado cocinero y embajador de UNICEF. Por eso vamos a recordar la carrera de Danny Kaye, que murió un día como hoy hace 30 años.




El nombre real de Danny Kaye era David Daniel Kaminsky, y había nacido el 18 de enero de 1911 en Brooklyn, Nueva York. Sus padres eran judíos ucranianos que tuvieron dos hijos en su ciudad de origen, Dnipropetrovsk, antes de emigrar a Estados Unidos en 1909. Danny fue el único que nació ya en América.

Su madre murió cuando él apenas era un adolescente, y poco después abandona sus estudios y se va con un amigo llamado Louis a Florida, donde sobrevive cantando mientras su amigo tocaba la guitarra. Cuando regresa a Nueva York, su padre no le presiona para que retome sus estudios, lo que frustrará su idea de ser cirujano, y se buscará la vida de distintas formas, hasta entrar en el teatro, donde debuta en 1933. Es en ese momento cuando adopta el nombre de Danny Kaye.

Poco después la compañía de teatro en la que trabaja realiza una gira por Asia. Estando en Osaka, Japón, en 1934, la ciudad sufre un tifón que a punto estuvo de costarle la vida. Esa noche, en el espectáculo, se vio obligado a cantar todo lo que pudo sin megafonía, y como el público no entendía inglés, tuvo que recurrir a la pantomima, faceta que desarrollará a lo largo de su carrera.

De vuelta en Estados Unidos, debuta en el cine en 1935 en un corto cómico. Pero continúa trabajando en el teatro, donde conoce a la compositora y letrista Sylvia Fine, con la que se casa en 1940. Nunca se divorciarán, pese a que estaban en realidad separados desde 1947, teniendo Kaye numerosas amantes (la acusación de homosexualidad ha sido negada por su hija). Tuvieron una única hija, Dena, nacida en 1946.

En 1941 llega su gran éxito en teatro con “Lady in the dark”, en la que interpreta la canción “Tchaikovsky” de Kurt Weill e Ira Gershwin, en la que recita nombres de compositores rusos a una velocidad de vértigo y sin apenas respirar:

Su debut definitivo en Hollywood llegará en 1944 con la película “Rumbo a Oriente”, en la que interpreta a un hipocondríaco que tiene que trabajar como ascensorista en un hospital. Es de destacar que, ya desde ésta, todas sus películas serán en Technicolor (excepto dos al final de su carrera), en una época en la que todavía se rodaba mucho en blanco y negro; por ello, se tiñe de rubio, aunque era pelirrojo, ya que queda mejor en color:

En 1945 protagoniza “Un hombre fenómeno”, en la que tiene que desdoblarse en dos hermanos: uno, un showman que es asesinado por unos mafiosos, y otro, su hermano, un tímido bibliotecario al que su gemelo recurre como fantasma para esclarecer el crimen. La escena culminante, en medio de una función de ópera, es realmente hilarante:

En esta película coincide con la debutante Vera-Ellen, con la que trabajará posteriormente, y también con Virginia Mayo, que será su pareja habitual en sus siguientes películas.

De hecho, repite con ambas en la genial “El asombro de Brooklyn”, de 1946,  en la que interpreta a un lechero que noquea a un campeón del mundo del boxeo y acaba metido en combates, siendo un artista en esquivar golpes pero nefasto a la hora de darlos:

Con Virginia Mayo volverá a coincidir en 1947 en “La vida secreta de Walter Mitty”, en la que interpreta a un sencillo hombre que se evade de la realidad imaginando vidas paralelas, hasta que se vea metido en una aventura de verdad. Muy superior al remake de Ben Stiller, sin duda:

Las películas de Danny Kaye no eran dirigidas por directores de prestigio. Pero en 1948, Howard Hawks dirige, contra su voluntad, un remake de una película anterior suya, “Bola de fuego”, que habían protagonizado Gary Cooper y Barbara Stanwyck. Sustituyendo el mundo académico por el musical, Danny Kaye será el jefe del grupo de académicos musicales que, mientras realiza una enciclopedia sobre música, buscando la música moderna, se verá envuelto en medio de la mafia cuando la novia de un capo, a la que conoce en un espectáculo nocturno, busque refugio en la casa de los académicos para ocultarse de la policía… hasta que surja el amor. Ella, cómo no, será Virginia Mayo. Y por mucho que el gran Hawks la odiara, es una película divertidísima, con Danny Kaye repitiendo ese papel de inocente que tan bien se le daba:

En 1949 protagoniza “El inspector general”, en la que interpreta a un hombre que es confundido con el citado inspector general en un pueblo que tiene mucha corrupción que ocultar, por lo que es agasajado por los altos mandos hasta que la llegada del verdadero inspector general provoque más malentendidos:

Luce de nuevo todo su repertorio de muecas faciales.

En 1951 gana un Globo de Oro a mejor actor de comedia (en su primera nominación) por “En la costa azul”, en la que de nuevo juega con los equívocos entre dos personajes, en este caso un héroe militar francés y, como no, un cantante. Compartirá reparto con Gene Tierney:

Destacar por cierto su magnífico juego de acentos, otra de sus habilidades.

En 1952 protagoniza “El fabuloso Andersen”, película musical que recrea de forma ficticia la vida del famoso escritor de cuentos danés. Preciosa película en la que destaca su complicidad con Joseph Walsh, el niño que interpreta a Peter, el huérfano que le acompaña:

Es una película muy recomendable, en especial por su emotivo final.

En 1954 acompaña a Bing Crosby en “Navidades blancas”, comedia de enredos de Michael Curtiz con música de Irving Berlin, en la que, a parte de la famosa canción navideña que le da título, le tenemos en algún número de baile junto a Vera-Ellen en uno de sus últimos papeles:

En 1956 protagoniza “El bufón del rey”, trasladando la comedia de equívocos a la edad media, y en la que tiene que enfrentarse nada menos que a Basil Rathbone:

En 1958 estrena dos películas. La primera, “Loco por el circo”, en la que interpreta a un profesor que, en medio de una excavación arqueológica, acaba metido en un circo, lo que termina afectando a su vida amorosa. Junto a Pier Angeli y el bajo bufo operístico Salvatore Baccaloni, le tenemos en este gran número musical, “Salud”:

Y protagoniza también “Yo y el coronel” de Peter Glenville, comedia bélica ambientada en la II Guerra Mundial en la que interpreta a un refugiado judío que tiene que convivir con un militar antisemita interpretado por Curd Jürgens. Por esta película Danny Kaye ganará su segundo Globo de Oro (dos nominaciones y gana en ambas):

En 1959 interpreta por fin un papel dramático, en el biopic del trompetista de Jazz Red Nichols en la película “Tu mano en la mía”. Aunque eso no significa que deje de cantar, claro:

En 1961 protagoniza otra comedia de equívocos ambientada en la II Guerra Mundial, “El doble del general”, mientras en 1963 protagoniza su última película, “Solo contra el hampa”, nueva comedia ambientada en medio de la mafia:

Sólo volverá a aparecer en cine en 1967 en un papel secundario en “La loca de Chaillot” que protagoniza Katherine Hepburn. Y es que su carrera se traslada a la televisión (a parte de una puntual vuelta a los escenarios teatrales en 1970). En 1955 había ganado un Oscar honorífico:

Pero su carrera como embajador de UNICEF le lleva a ser premiado con un Oscar humanitario Jean Hersholt en 1982:

Y es que, pese a su carrera como cómico, demostró su faceta más seria en esta tarea como embajador de UNICEF, así como en algunos papeles televisivos de su última etapa. Será de hecho el encargado de recoger el Nóvel de la paz que se conceda precisamente a UNICEF, y en 1986 recibió la Legión de Honor francesa. Destacó además en su faceta como cocinero de comida asiática. Realiza además parodias musicales en las que dirigía una orquesta o cantaba junto a cantantes de ópera tan prestigiosas como la soprano Beverly Sills:

Problemas de corazón le llevaron a ser sometido a una operación en la que se le realizó un cuádruple by-pass, pero una transfusión de sangre durante la operación le contagió de Hepatitis C. Finalmente, su corazón falló y murió el 4 de marzo de 1987 en Los Angeles, siendo sus cenizas enterradas en el Kensico Cemetery de Nueva York.

Con una faceta humanitaria que merecería ser más conocida, Danny Kaye fue un cómico de un talento físico excepcional. Quizá su tipo de humor esté pasado de moda, pero su labor permanece en la historia del cine y de organizaciones humanitarias.



Jane Wyman en el centenario de su nacimiento (05-01-2017)


Un día como hoy hace 100 años nacía una actriz, cantante y bailarina que, tras unos difíciles comienzos en papeles secundarios en el cine, reinaría como una de las grandes actrices de Hollywood en los años 40 y 50, para luego, años después, interpretar a uno de los más recordados personajes de la televisión de los 80. Sí, un día como hoy Jane Wyman habría cumplido 100 años.




El verdadero nombre de Jane Wyman era Sarah Jane Mayfield, y nació el 5 de enero de 1917 en St. Joseph, en el estado de Missouri. Fue la única hija de sus padres, que se divorciaron en 1921. Al año siguiente, su padre murió a los 27 años. Entonces, su madre, que se traslada a Cleveland, deja a la pequeña en su pueblo natal con una familia adoptiva, los Fulks, de quienes tomará el apellido en los siguientes años.

Sabemos que en 1928 se traslada con su madre adoptiva al sur de California, donde parece que vivía uno de sus hermanastros.Pero regresa a su ciudad en 1930, donde trabaja como cantante en la radio, bajo el nombre artístico de Jane Durrell (adopta ya definitivamente el nombre de Jane), para lo que falsifica su fecha de nacimiento, ya que es menor de edad, afirmando haber nacido en 1914.

En 1932, con 15 años, decide volver a California, estableciéndose en Hollywood, donde realizará diversos trabajos además de pequeños papeles en el cine, en los que aparecerá siempre sin acreditar. Su primer papel es en “The kid from Spain”, en 1932. Entre las películas en las que participa en esos pequeños papeles sin acreditar cabe destacar la genial screwball comedy de Gregory La Cava “Al servicio de las damas”.

El 8 de abril de 1933 se casa por primera vez, con sólo 16 años, con Ernest Eugene Wyman. A partir de entonces su nombre cambia de Jane Fulks a Jane Wyman, adoptando el apellido de su marido, que ya no cambia por el resto de su vida, pese al divorcio en 1935. El 29 de junio de 1937 se casa por segunda vez, con Myron Martin Futterman, de quien se divorcia en 1938, al parecer por diferencias de opinión sobre tener hijos (ella quería tenerlos, mientras que él no).

Su primer papel acreditado, ya con el nombre de Jane Wyman, viene en 1937 con “Smart blonde”, pero durante los siguientes años seguirá interpretando papeles breves. Entre ellos destaca su participación en “Brother Rat”, en 1938:

Pero más que por su breve papel, destaca porque en esta película conoce a Ronald Reagan, que será su tercer marido. Se casan el 26 de enero de 1940, y tienen dos hijas, Maureen Elizabeth, que nace en 1941, y Christien, que nace en 1947 pero muere el mismo día del parto. La pareja adoptaría además en 1945 al casi recién nacido Michael. Jane Wyman no tuvo más hijos.

A diferencia de su marido, su carrera cinematográfica no avanza por buen camino, haciendo siempre personajes secundarios. Su primer papel protagonista será en el olvidado Western “Bad men of Missouri”, en 1941, junto a Dennis Morgan, con quien trabajará de nuevo posteriormente.

Pero su suerte cambia en 1945. Billy Wilder va a rodar un drama sobre un alcohólico, papel que recaerá finalmente en un inmenso Ray Milland. Para interpretar a su mujer, el guionista Charles Brackett quiere a Olivia de Havilland, pero la actriz no está disponible, así que tras barajarse opciones como Katherine Hepburn o Jean Arthur, el papel recae sobre Jane Wyman, que se antoja extraña en un papel dramático siendo una actriz propia de comedias y musicales… pero ahí es donde sorprende:

Ray Milland se lleva el Oscar a mejor actor; Jane Wyman ni siquiera es nominada, pero llama la atención por su hasta entonces desconocido talento dramático.

En 1946 estrena dos películas reseñables. En primer lugar tenemos “Noche y día”, el biopic de Cole Porter que protagoniza Cary Grant, en el que tiene un papel secundario como una amiga de Porter que suele cantar en sus musicales. ASí que le vemos cantar y bailar:

La otra es “El despertar”, el drama de Clarence Brown sobre una familia de campesinos cuyo hijo adopta un cervatillo. Su personaje de madre, bastante desagradable, contrasta con el maravilloso papel de Gregory Peck, pero el papel le valió su primera nominación al Oscar:

En 1947 vuelve al que había sido su terreno anteriormente, la comedia con “Ciudad mágica” junto a James Stewart y el western cómico “Cheyenne”, junto a Dennis Morgan:

Pero su gran año cinematográfico será 1948, cuando protagonice “Belinda” de Jean Negulesco, el drama sobre una sordomuda adolescente (a su treintena, la mirada inocente de Jane Wyman consigue pasar por alguien mucho más joven) que se queda embarazada por una violación:

Con esa bellísima banda sonora de Max Steiner y unas brillantes interpretaciones de Lew Ayres, Charles Bickford y Agnes Moorehead, la película fue un gran éxito que lanzó al estrellato a Jane Wyman, haciéndole ganar tanto el Globo de Oro como el Oscar a mejor actriz, merecidísimamente sin duda:

Ronald Colman, el ganador del Oscar al mejor actor, es quien le entrega el premio. Por cierto, Jane Wyman es la primera interprete en ganar un Oscar si decir una palabra en toda la película desde la imposición del cine sonoro, de ahí su frase de que volverá a tener la boca cerrada.

En 1949 hace un cameo como ella misma en “El amor no puede esperar”, comedia de Dennis Morgan, Jack Carson y Doris Day en la que aparece junto a su hija, mientras en otra escena su esposo Ronald Reagan también hace de sí mismo en otro cameo. Pero la situación familiar no atraviesa un buen momento: la muerte de su hija Christine a las pocas horas de nacer les afecta profundamente, a lo que al parecer se sumaron diferencias políticas: Jane Wyman fue siempre una republicana convencida, mientras Reagan era por aquella época demócrata (quien lo diría…), lo que lleva al divorcio de la pareja en 1949. No es de descartar tampoco que Reagan sintiera celos del éxito de su mujer, mientras él, actor mediocre donde los haya, se iba apagando. En todo caso, Reagan será el primer presidente de los Estados Unidos divorciado (y vuelto a casar con Nancy, como es sobradamente conocido).

En 1950, Jane Wyman protagoniza la adaptación de la obra teatral de Tennessee Williams “El zoo de cristal”, así como una película de intriga dirigida por Alfred Hitchcock, “Pánico en escena”, en la que comparte protagonismo con Marlene Dietrich (y al parecer Wyman se queja porque ponen a la Dietrich mucho más guapa que a ella):

En 1951, otro gran director, Frank Capra, la elige para protagonizar junto a Bing Crosby la comedia “Aquí viene el novio”, en la que les escuchamos cantar la canción que se llevará el Oscar ese año:

Jane Wyman todavía está en plena forma para el cine musical, pero sus grandes éxitos viene ya en el campo dramático, destacando ese mismo año “No estoy sola”, drama sobre una viuda francesa que tras perder a su hijo en la I Guerra Mundial, se dedicará a atender niños, acompañada de un reparto de lujo junto a Charles Laughton Agnes Moorehead o una jovencita Natalie Wood. Interpretación que le vale una nueva nominación al Oscar y ganar el Globo de Oro a mejor actriz dramática:

En los siguientes dos años volvemos a tenerla en comedias y musicales, destacando “Amor a medianoche”, en la que repite junto a Ray Milland, aunque en un estilo totalmente distinto al de “Días sin huella”:

Pero ese mismo año regresa al drama con “Trigo y esmeralda” de Robert Wise:

Mientras, el 1 de noviembre de 1952, Jane Wyman volvió a casarse, en esta ocasión con el compositor cinematográfico Fred Karger, divorciándose en 1955. Se casan de nuevo en 1961 para volver a divorciarse en en 1965. Jane Wyman se había convertido al catolicismo en 1953 y por ello no vuelve a casarse posteriormente.

En 1964, el director melodramático Douglas Sirk elige a jane Wyman para protagonizar “Obsesión” junto al más joven Rock Hudson y la habitual Agnes Moorehead. Jane Wyman demuestra ser la nueva reina del melodrama en una interpretación magistral que le traerá su 4ª y última nominación al Oscar:

Jane Wyman repite con Douglas Sirk en 1955 en “Sólo el cielo lo sabe”, de nuevo junto a Rock Hudson y Agnes Moorehead. Si en la anterior lo que ponía en peligro la relación romántica entre Wyman y Hudson era la diferencia de caracteres de ambos, aquí serán las convenciones sociales y la familia de ella la que estará a punto de echar al traste el nuevo romance:

En 1955 la tenemos también en “Orgullo contra orgullo”, en la que interpreta a una emprendedora newyorkina que funda una tienda de ropa en Texas, pero que tendrá que renunciar a ella si quiere casarse con el intransigente Chartlon Heston; tufillo machista de “la mujer en la cocina y con los niños”:

En 1956 protagoniza el drama romántico “Milagro bajo la lluvia” junto a Van Johnson:

A partir de aquí, sus apariciones en el cine se hacen esporádicas, trabajando más a menudo en televisión. Su siguiente película, “Vacaciones para enamorados”, se estrena en 1959, mientras en 1960 estrena “Pollyana”, drama familiar de la Disney protagonizado por Hayley Mills:

En 1962 vuelve a trabajar en otra producción de la Disney, “Los conflictos de papá”, junto a Fred McMurray:

Su última aparición cinematográfica será en 1966 con “How to commit marriage” junto a Bob Hope. Mientras, fracasos en televisión le llevan a un retiro provisional.

Todo cambió en 1981, cuando, tras rechazar Barbara Stanwyck el papel, los productores de la serie “Falcon Crest” le ofrecieron a Jane Wyman interpretar el papel de la malvada Angela Channing, que se convertirá en el símbolo de la maldad en los siguientes años. Por este papel Jane Wyman gana un Globo de Oro y obtiene otra nominación más. Aparece en las primeras 8 temporadas, mientras en la 9ª y última su participación se reduce, a causa de problemas con la diabetes. Pese al consejo médico, después de no aparecer en la mayoría de los episodios de la temporada, reaparece en los 3 últimos, y es ella misma quien escribe el monólogo que cierra la serie:

Tras Falcon Crest, Jane Wyman sólo aparecerá en pantalla en una ocasión, en un episodio de la serie “La doctora Quinn”, interpretando a la madre de la protagonista:

Esta es la retirada definitiva de Jane Wyman, que con posterioridad apenas aparecerá en público a causa de sus problemas de salud (artritis y diabetes). Pese a ello, asistirá al funeral de su hija Maureen, fallecida a causa del cáncer, en 2001, cosa que su padre, Ronald Reagan, no podrá hacer a causa del Alzheimer. Finalmente, el 10 de septiembre de 2007, Jane Wyman moría a los 90 años de causas naturales, siendo enterrada en el californiano Forest Lawn Cemetery.

Tras sus inicios en el campo de la comedia y el musical, Jane Wyman supo sorprender al público con sus dotes dramáticas que nadie esperaba de ella. Sus grandes papeles dramáticos, así como su participación en Falcon Crest, hacen que todavía perviva en nuestra memoria.



Centenario de Frank Sinatra (12-12-2015)


Llevamos una semana cargadita de aniversarios, y así seguimos, porque tal día como hoy, hace cien años, nació “La voz”. El 12 de diciembre de 1915, en Hoboken, Nueva Jersey, nacía Frank Sinatra, leyenda del cine y, sobre todo, de la música americana. De familia italiana, lo cierto es que tenía poco para poder triunfar: vida problemática, con una vida sentimental más que agitada, más dado al deporte que a estudiar, protagonista de algunos escándalos, políticamente voluble, poco amigo de ensayar las escenas de sus películas, con problemas para proyectar la voz… y aún así triunfó.




Empezamos hablando de su carrera cinematográfica. Su primer gran película fue “Levando anclas”, donde hacía de compañero de Gene Kelly, a quien tiene que ayudar a encontrar a la chica de la que se ha enamorado. Kelly y él parece que se peleen por ver quién tiene más cara de tonto, pero por lo demás, en una película así no podían faltar las canciones y las coreografías; en escenas como esta:

Por mi parte, lo mejor de la peli es el descubrimiento de Dean Stockwell, gran actor infantil que lego siguió siendo un gran actor al crecer, a diferencia de la mayoría de las estrellas infantiles (y quien no me crea, que vea “Hijos y amantes” y luego hablamos).

Rápido me despisto hablando de actores que me interesan más… pero volvemos al tema central. Otro de sus emblemáticos papeles en los 40 fue en “Un día en Nueva York”, de nuevo junto a Gene Kelly (sumándose a la pareja Jules Munshin), en el debut como director (junto con Gene Kelly) de ese gran genio que es Stanley Donen. Aquí va la escena inicial, con esa canción poco menos que emblemática:

Pero 1950 es un año nefasto para él: su asesor de prensa, que había conseguido disimular sus líos de faldas, muere, y al salir a la luz todos sus escándalos, el público le retira su favor. En 1951 consigue divorciarse de su primera mujer, Nancy Barbato, con quien tuvo 3 hijos (entre ellos Nancy Sinatra, la mayor), y se casa con Ava Gardner, aunque tampoco será un matrimonio tranquilo.

Con una carrera cinematográfica acabada, Frank insiste en participar en una de las películas más atractivas que se estaban rodando, “De aquí a la eternidad”, que dirigía, Fred Zinnemann:

Con su papel del soldado Angelo Maggio, amigo del personaje interpretado por Montgomery Clift, asesinado por el malvado Ernest Borgnine, consigue lo impensable: ganar el Oscar a mejor actor secundario:

Paso de discutir si el Oscar fe merecido o no.

En todo caso, le abrió el mundo del cine dramático, encasillado como estaba hasta entonces en el cine musical. Y así en 1955 llega su segunda (y última) nominación al Oscar con el complejo papel del ex-yonki al que la difícil situación de su vida y una esposa manipuladora (magistralmente interpretada por la gran Eleanor Parker) le ponen la recuperación en peligro; solo el personaje que interpreta Kim Novak podrá salvarle:

Pero en 1955 volvemos a verle también como secundario en un musical, en este caso “Ellos y ellas”, sólo que en este caso el protagonista es Marlon Brando, que canta mucho peor y que tampoco es gran cosa como actor… lo mejor del reparto es la siempre perfecta Jean Simmons, pero Sinatra tiene el gran (y divertido) número que da título al film que dirige otro monstruo, Joseph L. Mankiewicz:

Al año siguiente, 1956, intenta protagonizar la versión cinematográfica que Henry King va a dirigir del musical de Rodgers&Hammaerstein “Carousel”, pero el papel protagonista recae en el actor que el año anterior había protagonizado otro gran musical de los mismos autores, “Oklahoma”, Gordon MacRae, que así vuelve a reencontrarse con la también protagonista de ese film, Shirley Jones. Vamos a escuchar la parte más famosa que canta su personaje por Frank Sinatra y por Gordon MacRae, y juzgad vosotros mismos si la elección fue acertada o no. Escuchamos primero a Sinatra:

Y ahora a MacRae:

En su lugar participará en otro musical, “Alta sociedad”, junto a Grace Kelly y quien fuera un gran referente en su juventud, Bing Crosby:

Y el año siguiente,1957, protagoniza otro musical que le reportará un segundo Globo de Oro, Pal Joey, donde interpreta a un vividor que se debate entre Kim Novak y Rita Hayworth:

En 1959 protagoniza una comedia de Frank Capra, “Millonario de ilusiones”, en la que repite personaje de vividor, sólo que ahora con un niño a su cuidado. Rodeado por Eleanor Parker, Edward G. Robinson y Thelma Ritter, su interpretación no destaca por encima de ellos, pero es que encima tiene que competir junto a un niño más que talentoso, Eddie Hodges, junto a quien canta esta bella “High hopes”:

Además, no se encuentra ni de lejos entre mis películas favoritas de Capra (que conste que es uno de mis directores favoritos).

En 1960 protagoniza la primera película que une a esa cuadrilla a la que Humphrey Bogart y Lauren Bacall denominaban Rat Pack, “Cuadrilla de los 11”, junto a Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford…:

En 1961 vuelve a salir mal parado al competir con Spencer Tracy en “El diablo a las cuatro”. Claro que Tracy eclipsaba a cualquiera:

En 1962 protagoniza la última película que voy a mencionar, el que en mi opinión fue su mejor papel dramático, “El mensajero del miedo”, donde compite con Laurence Harvey y con quien se llevó la nominación al Oscar, la gran malvada de Angela Lansbury:

Vamos ahora con su faceta como cantante.

Frank Sinatra ya era un cantante famoso antes de ser actor. Siguiendo la estela de Bing Crosby o de Al Johnson, era lo que hoy llamamos crooner, esto es, un cantante que se acompaña de una orquesta o big band, y que canta diversos estilos, como pop, jazz, blues o swing. El principal problema que tenía Sinatra es que, pese a su nada despreciable voz de barítono, no proyectaba bien la voz, por lo que la orquesta le tapaba. Así que fue él quien incorporó el uso del micrófono.

Ya hemos visto que interpretó musicales en su carrera cinematográfica; como cantante cantó no pocas famosas canciones de destacados musicales, como “El hombre de La Mancha”, por ejemplo. Pero como muestra os voy a poner su interpretación del monólogo de Desirée, de “A little night music” de Stephen Sondheim, para verle cantando en versión masculina una canción para voz femenina:

Y para terminar os voy a poner las 4 canciones que me parecen más relevantes en la carrera de Frank Sinatra. Empezamos con ese “Something stupid” que cantó junto a su hija Nancy:

Vamos con otra de sus grandes canciones, “Strangers in the night”:

Vamos ahora con una canción que, con sólo escuchar los primeros acordes ya entran ganas de bailar y de cantar, “New York, New York”:

Y dejo para el fina mi favorita, una canción que han versionado desde Robbie Williams hasta Luciano Pavarotti… y no es difícil entender por qué. Y es que todo sale mejor siempre in “My way”:

Es de esas canciones que es empezar a oírla y no poder contener las ganas de cantarla.

Lo dejamos aquí; si os fastidia que me haya dejado fuera alguna canción de las que os gustan, pues para eso me echáis la bronca en los comentarios.

Un infarto se lo llevó el 14 de mayo de 1998. Está enterrado en el Desert Memorial Park, cerca de Los Angeles:

Pero, como siempre, para quien quiera recordarlo, nos quedan sus discos y sus películas.