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El nacimiento de las bandas sonoras: Max Steiner versus Erich Wolfgang Korngold

[vc_row][vc_column][vc_column_text]Hoy hablamos de Max Steiner y de Erich Wolgang Korngold como padres de las Bandas Sonoras. Y es que A día de hoy nos parece que una buena banda sonora es indispensable para acompañar debidamente a una película, pero esto no fue así desde el principio.




Y es que la música era indispensable para acompañar al cine mudo, que al carecer de sonido podía resultar un tanto “aburrido” sin ella. Camile Saint-Saëns es considerado el primer gran compositor en componer para el cine, de hecho. Pero con la aparición del cine sonoro, en 1927, todo cambió. Triunfó un nuevo género, imposible en el cine mudo, como era el musical, pero los demás géneros se despojaron de la música como elemento narrativo; si se escuchaba música, es porque salía en la propia pantalla. Las bandas sonoras se limitaban apenas a un tema inicial en los títulos de crédito y a otro tema al final de la película.

El primero en cambiar esta situación fue el norteamericano Alfred Newman en 1931 con la música que compuso para el film “La calle”, donde la música adquiere más relevancia. Pero serán dos importantes nombres de los años 30 los que evolucionen la banda sonora sentando las bases de lo que conocemos hoy: Max Steiner y Erich Wolfgang Korngold. Repasaremos en este post su trayectoria y destacaremos sus similitudes y diferencias.

Y comenzamos con el primero de los dos, Max Steiner:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image source=”external_link” external_img_size=”full” alignment=”center” custom_src=”http://filmmusiccritics.org/wp/wp-content/uploads/2010/11/Max_Steiner.jpg”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Maximilian Raoul Steiner nació en Viena el 10 de mayo de 1888. Su familia estaba muy vinculada al mundo de la música vienesa, e incluso su padrino fue Richard Strauss. Su precocidad musical se ve claramente en el hecho de que terminó un curso de 4 años en la Academia imperial de música de Viena en un único año. Estudió de hecho con Gustav Mahler, y así, con 15 años, compone y estrena una opereta. El éxito le lleva a Londres, donde reside unos años, pero entonces comienza la I Guerra Mundial. Él, como austriaco, es encarcelado como enemigo, pero su amistad con el Duque de Westminster le salva: éste le ayuda a viajar a Estados Unidos, a donde llega en diciembre de 1914.

Una vez en Nueva York, sin dinero, trabaja como director de orquesta y arreglista en los musicales y operetas que se representan en Broadway, donde permanecerá hasta 1929. Pero entonces un compositor con el que había colaborado, Harry Tierney, le propone unirse al departamento musical del estudio cinematográfico RKO. Steiner su muda a California en 1929 y trabaja en bandas sonoras como las de Cimarrón o Ave del Paraíso. En 1932 produce su primera partitura importante, en “La melodía de la vida” de Gregory La Cava:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=ERT9isi_PBc”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Con esta partitura, Steiner comienza a sentar las bases de lo que será su idea compositiva, acompañando a la película completa, idea que desarrollará aún más al año siguiente, 1933, con una de sus partituras más famosas y desde luego la más importante que se había hecho hasta la fecha, “King Kong”:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=S8NsEXwoIuY”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Problemas de producción del film provocaron que pidieran a Steiner que volcara todo su talento en la música. Y Steiner aplica en esta partitura su concepto musical tardorromántico, de impactante acompañamiento dramático y rica orquestación (una orquesta de 80 músicos, una locura para el Hollywood de la época). El resultado fue tal que muchos críticos creen que parte del éxito del film residió precisamente en la música que compuso Steiner. Incluso el actor y músico Oscar Levant afirmó que era “una sinfonía acompañada por una película”.

El éxito le trajo un gran prestigio, pero también un enorme trabajo, ya que era el responsable musical de los estudios. Entre sus siguientes éxitos en 1934 destacan “Cautivo del deseo” y su primera colaboración con John Ford, “La patrulla perdida”, con la que obtuvo su primera nominación al Oscar. Ese mismo año tuvo otra nominación por la adaptación musical de “La alegre divorciada”, que protagonizaban la pareja de moda del musical de baile, Fred Astaire y Ginger Rogers, para quienes realizó más adaptaciones (la genial “Sombrero de copa” entre ellas).

Trabajar con Ford no le dio malos resultados. Vuelve a hacerlo en 1935 con “El delator”, por la que Ford gana el Oscar a mejor director, Victor McLaglen el de mejor actor… y Steiner el de mejor Banda sonora (aunque en esa época el Oscar no se entregaba al compositor, sino al estudio).[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=slAAQVAFASQ”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]El éxito y su amistad con David O. Selznick le llevan a dejar en 1937 la RKO y a firmar por la Warner, para la que compondrá unas 140 bandas sonoras. Pero ya en 1936 se estrena su primer trabajo en la Warner, en una película protagonizada por Errol Flynn (Steiner compone varias bandas sonoras de las películas de Flynn), “La carga de la brigada ligera”, por la que vuelve a ser nominado al Oscar:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=g6kId7Ugk-k”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Sorprende de esta partitura su capacidad para acoplarse al ritmo del caminar de los soldados o del galope de los caballos, con esa capacidad descriptiva que tanto caracteriza el estilo de Steiner. Ese mismo año estuvo nominado también por su trabajo en “El jardín de Alá”, protagonizada por Charles Boyer y Marlene Dietrich, en la que su estilo musical se adapta a las sonoridades árabes que requiere la ambientación, como en esta escena:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=FPaEllkOh84″][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Repitió nominación en 1937 por “La vida de Emile Zola”, que protagonizaba Paul Muni, y de nuevo en 1938 por “Jezabel”, en la que vuelve a trabajar con Bette Davis en uno más de los melodramas en los que colaborarán. Se trata de una partitura brillante, como la de este bellísimo vals:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=Wk6I7YDf3hg”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Por desgracia no encuentro en youtube la escena que me hubiera gustado poner, esa en la que a Henry Fonda le pica un mosquito, para ver cómo destaca la música ese instante fundamental en el posterior desarrollo de la historia.

La Warner estaba empeñada en tener el mejor equipo de compositores de todos los estudios (por ello Korngold también trabajará para ellos), y por eso no es de extrañar que cuidaran también el aspecto musical de ese proyecto que llevaban años acariciando, mimando… y es que una película tan esperada como “Lo que el viento se llevó” requería una partitura a su altura. ¿Lo consiguió Steiner? Juzgad por vosotros mismos:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=N_Z4DmualTc”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Se trata de una partitura extensa (tiene que cubrir las aproximadamente 4 horas que dura la película), llena de leitmotivs como este asociado a Tara, que aún no siendo un personaje, sino un lugar, tiene una gran importancia en la historia. Y es que qué sería de escenas como esta sin esa música:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=gn26pEDEhyY”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Quitadme la fotografía y la música y ¿qué me queda? Y es que sigo pensando que la película es un tostón infumable, pero el trabajo de Steiner es de tal envergadura que en mi opinión es la mejor banda sonora nunca compuesta.

Y ese año, Steiner estuvo de nuevo doblemente nominado al Oscar (la otra nominación fue por “Amarga victoria”, de nuevo junto a Bette Davis), pero incomprensiblemente no ganó; el premio fue para Herbert Stothart por “El mago de Oz”. Vale, el de mejor canción para “Over de rainbow” es indiscutible, pero comparar ambas partituras da risa…

En 1940 vuelve a colaborar con Bette Davis en “La carta”, por la que repite de nuevo nominación. Y lo será de nuevo en 1941 por “El sargento York”, pero en mi opinión ese año tiene una partitura mucho más interesante. Y es que vuelve a trabajar para Errol Flynn en “Murieron con las botas puestas”, una partitura que me encanta y de la que escuchamos aquí la suite:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=EDoYuGrU6E0″][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Resulta my fácil distinguir los temas asociados a los indios, los temas militares y, sobre todo, ese bellísimo tema de amor que escucharemos, por ejemplo, en ese encuentro nocturno de Custer con su amada, interpretada, cómo no, por Olivia de Havilland. La inspiración melódica de Steiner alcanza unas cotas de belleza difícilmente superables.

Y a estas alturas, con un talento fuera de dudas, con tantos grandes trabajos y nominaciones al Oscar, es difícil entender por qué sólo había ganado una vez… pero por fin Max Steiner iba a recibir el reconocimiento que se merecía. Y es que en 1942 vuelve a componer la partitura que acompaña a otro de esos melodramas en los que brilla Bette Davis, “La extraña pasajera”:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=In-UUA0BDM0″][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Y esta vez sí, con esta partitura de gran belleza melódica se lleva su segundo Oscar. Merecidamente, sin duda.

Y repitió nominación en 1943 (aunque por una película estrenada en 1942, no entiendo por qué entró en los premios del año siguiente), por una película mítica… Casablanca:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=JsjPVNJlk_I”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]La película ganó 3 Oscars (película, director y guión), pero no el de banda sonora. Y no deja de ser lógico, ya que buena parte de la banda sonora no es original, sino adaptación de canciones ya existentes. No es la única vez que Steiner utiliza canciones ya existentes en sus bandas sonoras (lo hace en Murieron con las botas puestas o en Desde que te fuiste, por ejemplo), pero es que aquí esas canciones son en buena parte los temas principales, funcionan como los leitmotivs: la Marsellesa como ese canto a la libertad, y el As time goes by como el tema de amor.

Si hasta ahora relacionamos a Steines con películas protagonizadas por Errol Flynn o por Bette Davis (para quien ese mismo 1943 compone la de “Alarma en el Rin”), a partir de ahora lo asociaremos también al nombre de Humphrey Bogart. Así, repite con buena parte del equipo de Casablanca en 1944 en otro film bélico, Pasaje a Marsella:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=ymNpbG7WKUA”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]De nuevo, entre ritmos miliares, nos regala con otro bello tema de amor para señalar la historia de Bogart con Michèlle Morgan.

Pero 1944 es su año por otra gran partitura, de una película bélica digámoslo… diferente. “desde que te fuiste” es la historia de la familia que un soldado americano deja en casa: la esposa, Claudette Colbert, y las hijas, Jennifer Jones y Shirley Temple. Para ella, Steiner compone una rica partitura que podemos escuchar a continuación:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=GDdnWTL1SJY”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Desde esa cita a la canción de cuna de Brahms como referencia a los niños que se quedan sin sus padres, esos ritmos bailables que escuchamos en esos momentos en los que la abnegada esposa busca consuelo en el viejo amigo (interpretado por Joseph Cotten) del que casi se enamora, hasta ese uso entre cómico y grotesco del fagot para el perro… pero sobre todo ese tema central, de una bellísima melancolía, que nos recuerda la soledad dela protagonista.

Steiner gana aquí su 3º (y último Oscar). La película, que en su día fue un éxito dada la situación de guerra que vivía Estados Unidos, está hoy bastante olvidada (no es la mejor de la época, desde luego), pero la partitura merece ser recordada como una de las más brillantes de Steiner.

Tras ese tercer Oscar, su carrera sigue con las adaptaciones musicales de “Rhapsody in blue” o de “Noche y día” (esa especie de biopic sobre Cole Porter que protagoniza Cary Grant), con nuevas nominaciones al Oscar (sin mayor relevancia) y con más films de Bogart, como “El sueño eterno” o “Cayo largor”, aunque la más remarcable será posiblemente la de “El tesoro de Sierra Madre”, de 1948:

[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=PbeCSLG8Brk”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Ciertos aires mexicanos y otros más ligeros, más aventureros, no eclipsan el opresivo tema central, de gran dramatismo, buen símbolo para la ambición y la codicia que se crea entre esos buscadores de oro en las colinas mexicanas.

Pero la nominación al Oscar en ese mismo 1948 le viene por otro fil, “Belinda”:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=XvdgXadzvQY”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]De nuevo otra bellísima melodía, de carácter casi infantil para describir la inocencia de esa jovencita sordomuda ingenua y ajena a la realidad que es Belinda (aunque la interprete la no tan jovencita Jane Wyman…)

En 1949 vuelve a estar nominado por el último melodrama de Bette Davis para la Warner, “Más allá del bosque”, y repite nominación en 1950 por la genial partitura de “El halcón y la flecha”:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://vimeo.com/150420087″][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]En los 50 sigue trabajando y recibiendo nominaciones al Oscar, pero en mi opinión si siguiente partitura relevante es la que le trae su penúltima nominación al Oscar, en 1954: “El motín del Caine”, de nuevo con Humphrey Bogart:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=5Yzez9h9x7M”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]En este caso la música nos sitúa en el ambiente militar en el que la película tiene lugar.

Su última nominación fue en 1955 por “Más allá de las lágrimas”, pero será al año siguiente cuando vuelva a regalarnos dos grandes partituras a la altura de su enorme talento.

La primera se sale bastante de su ámbito, al ser una de esas películas histórico-épicas que asociamos más a la música de Miklós Rózsa que a la suya. Pero La partitura de “Helena de Troya” es otra joya de su producción:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=bd5Sq225JTE”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]La música nos traslada muy bien a épocas remotas y lugares exóticos.

Pero ese mismo 1956 compone una de sus grandes obras maestras. Y es que después de muchos años, el gran John Ford vuelve a contar con él para componer la partitura de la que será una de sus mejores películas, ese maravilloso Western protagonizado por John Wayne titulado “Centauros del desierto”:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=ccPBMI9Lixo”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Es una partitura bellísima, pero Ford no está satisfecho. Y es que su forma de entender la banda sonora difiere sustancialmente. Para Steiner, la música debe realzar las emociones, enfatizarlas, mientras que para Ford las imágenes bastan por sí mismas (por algo su fotografía es de un enorme preciosismo,con esos claroscuros que casi recuerdan a Caravaggio), por lo que prefiere a otros compositores como Alfred Newman o Victor Young. O incluso prescinde de ellos, como sucede en esa joya suya que es “El último Hurra”, protagonizada por Spencer Tracy en 1958 y en la que ni se menciona en los créditos quien es el autor de las escasas notas musicales que suenan en algún momento de la película.

Lo extraño no es que Max Steiner no fuera nominado al Oscar, es que la película no recibió ninguna nominación, cosa que hoy consideramos absolutamente incomprensible.

Todavía tendrá tiempo de componer algunas notables partituras En 1959 compone el que será uno de sus mayores éxitos, “En una isla tranquila al sur”, protagonizada por el joven galán del momento, Troy Donahue:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=zAwZ7hCxNVo”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Y en 1961 volverá a poner música a otra película protagonizada por Troy Donahue, “Parrish”:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=UYiARPSdNTU”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Compondrá todavía hasta 1965, pero los años 60 cambian el concepto de Banda sonora en el cine, y Steiner ya no encaja con los nuevos modelos (aunque otros seguirán su estela en el futuro).

Tras unos últimos años de silencio, Max Steiner muere a los 83 años, el 28 de diciembre de 1971, en Hollywood, y está enterrado en un nicho del Gran Mausoleo del Forest Lawn Memorial Park de Glendale, California.

Pasamos ahora a Erich Wolfgang Korngod:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image source=”external_link” external_img_size=”full” alignment=”center” custom_src=”https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/a/a4/Erich_Wolfgang_Korngold_01.jpg/250px-Erich_Wolfgang_Korngold_01.jpg”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Korngold nace en Brno (actualmente en la República Checa, en aquella época parte del Imperio Austro-Húngaro) el 29 de mayo de 1897 en el seno de una familia de tradición músical. Niño prodigio, estudia con Alexander von Zemlinsky y estrena sus primeras obras a temprana edad. En 1920, con sólo 23 años, estrena su obra maestra, la ópera “Die tote Stadt”, que por suerte se está recuperando actualmente. Ya en su época fue alabada por Richard Strauss o por Giacomo Puccini. Trabaja también como arreglista de operetas, y es así como Max Reinhardt le llama para arreglar la música de Mendelssohn para “El sueño de una noche de verano” que iba a dirigir junto a William Dieterle. Korngold consigue un contrato muy interesante: podrá trabajar desde Viena sin apenas pisar Estados Unidos, y tndrá plena autoridad para elegir las películas en las que quiere trabajar. Y así llega su primera banda sonora original, “El capitán Blood”, debut cinematográfico de Errol Flynn y Olivia de Havilland, en 1935:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=4mSRwrNo09g”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]En 1936 compone la música de otra película de época, “El caballero Adverse”, protagonizada por Fredric March y de nuevo Olivia de Havilland:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=vtBfBlJMSt0″][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Por esta partitura gana su primer Oscar.

Su siguiente trabajo es una partitura más que interesante, de nuevo en esas películas de época que tan bien se le dan, ese “El príncipe y el mendigo” que protagoniza, de nuevo, Errol Flynn:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=HkdPdi0S7Y8″][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Para su próximo prooyecto, decide cambiar las condiciones: quiere mudarse a Hollywood: la situación en Viena se está poniendo peligrosa. Y lo hace justo a tiempo: al poco de abandonar Viena, se produce el Anschluss, la anexión de Austria a la Alemania Nazi, y la condición de judío de Korngold le hubiera puesto en gran peligro. Ya en Estados Unidos, Korngold compone una genial banda sonora, de gran complejidad, para ese “Robin de los bosques” que protagonizan Errol Flynn y Olivia de Havilland, que le valdrá su segundo Oscar, y el primero que recoge el compositor en lugar del estudio.[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=uT6dLPfSCL8″][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Ya aficando en Estados Unidos, en 1939 compone dos grandes bandas sonoras. La primera de ellas, “La vida privada de Elizabeth y Essex, protagonizada por Errol Flynn y Bette Davis, le vuelve a dar una nominación al Oscar:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=3OOYbkWjKKo”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Pero a mí la que más me gusta es la de “Juarez”, con Paul Muni como Benito Juarez, Brian Aherne como Maximiliano de México y Bette Davis como su esposa Carlota. Desde ese tema mexicano hasta la cita de “La paloma” de Sebastián Iradier, los aires marciales que acompañan a la guerra final y la ejecución de Maximiliano y, sobre todo, el bellísimo tema de amor:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=-Xtp1f-bLPk”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]En 1940 recibe su última nominación al Oscar por “El halcón de mar”, de nuevo protagonizada por Errol Flynn:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=Phv5mSGcaes”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]En 1941 escribe una partitura mucho más dramática y opresiva para “El lobo de mar” destacando el ambiente que reina en el barco de ese malvado Edward G. Robinson:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=fHzOHQB-2bw”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]En 1942 escribe una de sus partituras más conocidas para una película que no conozco de nada, Kings row:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=AJwa9mX0bxA”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]En 1943 compone otra de sus obras maestras, para el melodrama “La ninfa constante”, que protagonizan Joan Fontaine y Charles Boyer, que le permite explotar sus grandes dotes como melodista:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=Zo3BvRzuvaM”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]La última partitura que vamos a destacar es la de “Decepción”, de 1946, en la que Paul Henreid interpreta a un chelista y Claude Rains al director de orquesta, por lo que el chelo tiene una gran importancia en la partitura, como en el concierto que escuchamos en esta escena:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=of0Ou4HVld8″][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Pero al padre de Korngold nunca le gustó que su hijo se dedicara a componer bandas sonoras, así que a su muerte, Korngold decide volver a Viena para componer música de concierto. Allí se encuentra con que su estilo musical tardorromántico no gusta a un público acostumbrado a música más vanguardista, por lo que termina volviendo a Hollywood, aunque sólo partyicipará en una nueva película, Magic Fire, adaptando música de Wagner y haciendo un cameo como el director de orquetsa Hans Richter. Muere en Hollywood el 29 de noviembre de 1957, con 60 años, y es enterrado en el Hollywood forever cementery:[/vc_column_text][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image source=”external_link” external_img_size=”full” alignment=”center” custom_src=”http://image2.findagrave.com/photos/2001/222/korngolderich.jpg”][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Steiner y Korngold tienen en común no pocas cosas. Ambos provienen de familias de origen judío muy vinculadas al mundo musical del Imperio Austro-Húngaro en el que nacieron. Por ello su formación musical es la de tradición tardorromántica que seguían Mahler, Zemlinsky o Richard Strauss. Y ambos llevaron este mismo estilo a América, aunque Steiner lo haría unos 20 años antes que Korngold. Pero su forma de entender la banda sonora es diferente.

Ya hemos mencionado que la intención de Steiner era destacar con su música el dramatismo de ciertas escenas, aumentar la emoción que siente el espectador en los distintos momentos de la película, además de ambientarla. Korngold entiende las bandas sonoras de manera muy distinta: para él son como óperas sin palabras, describen la acción a la manera de un poema sinfónico de Liszt o de Richard Strauss. La música de Korngold se puede escuchar en una sala de conciertos al margen de las imágenes de la película y aún así se puede de alguna forma seguir el argumento de la historia; con la de Steiner esto es imposible, porque su finalidad es muy distinta, no es una música independiente de lasimágenes como la de Korngold.

Cuál de los 2 estilos gusta más es cuestión de gustos; yo en lo que respecta a bandas sonoras me quedo con Steiner (soy muy fan de Die Tote Stadt y del concierto de violín de Korngold, porque era un magnífico compositor, pero como autor de bandas sonoras en mi opinión peca de ambicioso). Además, no deja de resultar curioso que, teniendo Korngold la posibilidad de elegir los títulos en los que quería trabajar, a diferencia del multitarea Steiner, las películas para las que trabajó Korngold permanezcan hoy, en su mayoría, casi olvidadas, frente a los grandes éxitos que protagonizó Steiner. Steiner era de alguna forma el artesano, mientras que Korngold era el artista, pero quizá el tiempo no les ha tratado como tales. En todo caso, ambos son fundamentales para el desarrollo de las bandas sonoras, y su estilo será continuado por gente como Maurice Jarre (en sus bandas sonoras sinfónicas, no en las de sintetizador), John Barry, Ennio Morricone, John Williams, James Horner, Hans Zimmer o Michael Giacchino, por ejemplo. El legado de estos dos maestros de la música sigue vivo tanto a través de su obra como de su influencia en las generaciones futuras. Y seguramente la mayoría de fans de las bandas sonoras de “Star Wars” o de “El señor de los anillos” ignoren que, sin Steiner y Korngold, no serían lo que hoy conocemos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]