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Comentando la ceremonia de entrega de los Oscars 2017 (04-03-2018)


Llegó por fin la noche favorita del año de todos los cinéfilos, la noche de entrega de los Oscars 2017. Ceremonia especial, ya que es la número 90 en la historia de los premios, que nacieron precisamente en 1928 premiando las películas de 1927. 90 años de historia del cine.




Y la ceremonia se dedicó precisamente a repasar esa historia del cine, con vídeos de las películas e intérpretes premiados. Y claro, ver algunas de esas escenas míticas que tenemos grabadas en nuestra retina, o ver aparecer a intérpretes de la talla de Katherine Hepburn, Robert Donat, Audrey Hepburn, Fredric March, Elizabeth Taylor o Gary Cooper, por citar algunos que destacaron en esos vídeos retrospectivos, nos hace pensar que los tiempos pasados fueron mejores para el cine, ya que las películas de este año no estaba en general a la altura de las circunstancias.

Hubo por tanto en estos Oscars 2017 homenajes a algunos ganadores históricos que presentaron algún premio, como fue el caso de Christopher Walken (que ganó el premio al mejor secundario por “El cazador”) o Rita Moreno (ganadora del premio a mejor secundaria por “West Side Story”), aunque por encima de todos tengo que destacar la presencia de una mujer de 93 años, que todavía se conserva guapísima, ágil y sobre todo lúcida. Y aquí no puedo evitar un consejito: si alguien en la sala del Dolby Theatre no conocía a esta mujer, por favor, que nos haga a todos el favor de abandonar la sala, porque esa persona no merece trabajar en el cine (en la función que sea) sin conocer a Eva Marie Saint, mito viviente del cine, estrella de películas como “La ley del silencio” (su primer papel, por el que ganó el premio a mejor actriz secundaria), “Con la muerte en los talones” o “Éxodo”. El desconocimiento de la historia del cine clásico es probablemente uno de los grandes problemas que afronta el cine actual, y por ello la memoria se hace cada vez más imprescindible.

La gala se convirtió en foco de denuncias feministas y veladas alusiones contra la política migratoria del Presidente Trump (México fue el país triunfador), pero en general su tono reivindicativo resultó bastante light, y algunos de los chistes de Jimmy Kimmel eran de difícil comprensión para los no americanos. Por lo demás, al igual que sucedió en pasados años con el tema de los actores negros, volvemos a equivocarnos con las reivindicaciones: se supone que premiamos lo mejor del año, y si entre lo mejor del año no se encuentra ninguna directora o guionistas, nominarla hace un flaco favor a las mujeres: Greta Gerwig no pintaba nada nominada como mejor directora. El problema es bien distinto, y fue ahí donde Frances McDormand, en el mejor discurso de la noche, dio en el blanco: ese problema hay que arreglarlo en los despachos, financiando proyectos llevados a cabo por mujeres igual que se hace con los hombres. Entonces quizá llegue el  año en el que veamos dos, tres, o quizá hasta 5 directoras nominadas, y sea lo justo. Por ahora no lo es.

Por lo demás, los Oscars 2017 han sido casi del todo predecibles. Al márgen de cortometrajes y documental, no resultaba difícil acertar en las quinielas (yo en total acerté 14 de los premios, y mis fallos vinieron cuando me dejé llevar por el corazón y aposté por “La bella y la Bestia” o por “Star Wars”). Tres merecidísimos premios técnicos para “Dunkerque”, mejor fotografía para Roger Deakins, en la que era su nominación número 14 y su primer premio (vamos, que ya era hora…)por “Blade Runner 2049” o mejor película de animación para la genial “Coco”.

Los premios musicales no fueron tampoco sorprendentes. El Oscar para Alexandre Desplat por la partitura de “La forma del agua” estaba cantado (por desgracia para John Williams por su excepcional partitura para “Star Wars”). Las demás partituras no eran especialmente destacadas: la de Hans Zimmer para “Dunkerque” es más ruido que música, la de Jonny Greenwood para “El hilo invisible” es bonita pero dramáticamente no aporta nada al film, y no me llevo muy bien con Carter Burwell, autor de la partitura de “Tres anuncios en las afueras”. En el apartado de mejor canción había dos contendientes con peso: “Remember me”, de “Coco”, y “This is me” de “El gran showman” (“Mistery of love” no tenía opciones y el resto pintaban muy poco). Y aquí me equivoqué al votar por “This is me”, ya que la victoria fue para “Coco”, que se llevaba así los dos Oscars a los que optaba.

El de Mejor Guión Adaptado era uno de los premios más obvios y también más merecidos de estos Oscars 2017. Nadie tenía nada que hacer frente al veteranísmo James Ivory, que a sus 89 años había sido nominado tres veces como mejor director (por esas tres joyas que son “Una habitación con vistas”, “Regreso a Howard’s End” y “Lo que queda del día”) y que en esta ocasión escribía el guión de una de las mejores películas del año “Call me by your name”. No era justo de Ivory no tuviera ningún Oscar en su haber. Hubiera sido mejor que ganara un premio como mejor director, pero eso es imposible porque ya no dirige, así que por lo menos como premio de consolación era merecidísimo.

Más sorpresas hubo en el premio al mejor guión original: la favorita era “Tres anuncios en las afueras”, pero competía con “La forma del agua”,que también tenía opciones. Y, al final, ninguna de las dos se lleva el premio, como tampoco se lo lleva Greta Gerwig por “Lady Bird”: el premio es para Jordan Peele por “Déjame salir”, película que sigo pensando qué demonios pintaba en los Oscars. Yo esto no me lo explico.

Vamos ya con mis premios favoritos, los interpretativos.

Los cinco contendientes en los Oscars 2017 a mejor actor secundario eran merecidísimos finalistas. Sólo Christopher Plummer tenía un premio en su haber, pero está magnífico en “Todo el dinero del mundo”. El resto habían estado nominados con anterioridad, con la excepción de Sam Rockwell, que se estrenaba por su repugnante, pero brillante, interpretación en “Tres anuncios en las afueras”, compitiendo con otro intérprete de la misma, Woody Harrelson. Los otros dos nominados eran el genial Richard Jenkins por “La forma del agua” (me hubiera gustado que hubiera ganado él, ya que es un actor que me encanta) y un enorme Willen Dafoe nominado por su impresionante interpretación en la, por lo demás absolutamente prescindible “The Florida project”. Cinco nominaciones merecidísimas, y eso que entre los nominados yo personalmente echaba en falta a Lucas Hedges por “Lady Bird” (lo mejor de la película) y a Michael Stuhlbarg por su breve pero magistral interpretación en “Call me by your name”. El vencedor fue Sam Rockwell que ve por fin recompensado su gran talento como actor.

No sucede lo mismo en las demás categorías interpretativas de estos Oscars 2017. En la categoría de mejor actriz secundaria el premio era evidente: Allison Janney es una actriz siempre brillante, que nunca había estado nominada (ni siquiera por “Juno”) y que está impecable en “Yo, Tonya”. Sólo una de las contendientes estaba a la altura: Leslie Manville, hierática en sus puñaladas en “El hilo invisible”, recordando en demasiados momentos a Judith Anderson en “Rebecca”. Pero claro, a la Manville no la conocemos, y a la Janney sí. El resto de nominadas eran completamente prescindibles: ni Laurie Metcalf en “Lady Bird” ni Mary J. Blige en “Mudbound” aportan gran cosa, y Octavia Spencer parece que tenga que ser nominada por cada papel que haga venga o no a cuento. En resumen, Allison Janney ha tenido la ocasión de oro para llevarse un premio que llevaba mucho tiempo mereciendo.

Tampoco estaban mucho mejor las cosas en la categoría de mejor actriz: ni Saoirse Ronan ni mucho menos Margot Robbie me emocionaron lo más mínimo, ni tampoco la correcta Sally Hawkins. La cosa quedaba por tanto entre Meryl Streep, siempre impecable, por “Los papeles del Pentágono”, que ya ha ganado en tres ocasiones, y Frances McDormand, impresionante en “Tres anuncios en las afueras”, con un premio. Era lógico por tanto darle a McDormand su segundo y merecidísimo Oscar. Se echaba en falta, por cierto, la nominación de Jessica Chastain por “Molly’s game” y, quizá, la de Michelle Williams por “Todo el dinero del mundo”.

Tampoco en la categoría de mejor actor en estos Oscars 2017 la cosa estaba mucho mejor: Daniel Kaluuya sobraba por su papel en “Déjame salir”, Denzel Washington ha tenido papeles mucho mejores que el de “Roman J. Israel, Esq” y, lo confieso, no puedo con Daniel Day Lewis, actor histriónico y exagerado, que en “El hilo invisible” se muestra incómodo cuando tiene que resultar más sutil, más matizado, dejando a la luz su total falta de recursos fuera de la gestualización exagerada y el poderío de su voz. Así, nos quedan sólo Gary Oldman, impecable en su Churchill de “La hora más oscura”, aunque beneficiado en buena medida por el maquillaje, en el que tampoco es su mejor papel, y el joven Timothée Chalamet, sorprendente por su magistral interpretación de Elio en “Call me by your name”. Habiéndose quedado fuera de las nominaciones el impecable Tom Hanks de “Los papeles del Pentágono” y James Franco por “The disaster artist” (jugando en su contra su escándalo por acoso sexual, pero olvidándonos de que los premios valoran el trabajo realizado, no la moralidad de los intérpretes; eso también hay que arreglarlo antes, vetándolos de los proyectos si se demuestra que son culpables de un delito, algo que, por otro lado, no ha sucedido por ahora con Franco), había que elegir entre darle el premio al jovencito que llega arrasando o al veterano que está pidiendo a gritos que le premien de una vez. Y así las cosas, todos sabíamos que Chalamet no tenía ninguna opción frente a ese monstruo que es Gary Oldman. Premio indiscutible, de nuevo.

Y termino mi repaso a los Oscars 2017 con mejor película y director: de las 9 películas nominadas, en mi opinión las mejores son, por este orden, “Dunkerque”, “Call me by your name”, “Los papeles del Pentágono” y “Tres anuncios en las afueras”. “El instante más oscuro” me gustó, pero no es una película para estar nominada a mejor película. Lo de “Déjame salir” me parece de puro chiste. “Lady Bird” me dejó completamente frío, quizá porque nunca he sido una adolescente (he sido UN adolescente, y mentalmente sigo siéndolo, pero nunca he sido ni seré UNA, y quizá por eso no he sido capaz de entenderla), “El hilo invisible” se me hizo aburridísima y “La forma del agua me dejó del todo frío”. Entre las nominadas me falta, de nuevo, “The disaster artist”, ganadora del Festival de Cine de Donostia. Sabiendo que Dunkerque no tenía ninguna opción, no me quedaba otro remedio que inclinarme por “Tres anuncios en las afueras”, y peor es la categoría de mejor director, donde ni Guadagnino, ni Spielberg, ni Martin McDonagh estaban nominados. De nuevo, Nolan no tenía opciones, así que el premio para Guillermo del Toro estaba cantado. Lo que no estaba cantado, para mi desesperación, es que se llevara además el de Mejor Película.

Así que, en resumen, estos Oscars 2017 han hecho justicia en el apartado interpretativo, así como con James Ivory, Alexandre Desplat o Roger Deakins, pero en las categorías principales de película y director me han dejado bastante insatisfecho.



10 años de la muerte de Heath Ledger (22-01-2018)


Cada generación ha tenido sus estrellas cinematográficas fugaces, desaparecidas a temprana edad: desde la época del cine mudo, con Rodolfo Valentino (31 años) pasando por James Dean (24 años) o John Belushi (33 años), hasta River Phoenix (23 años) a mediados de los años 90. Mi generación, la de los primeros milennials tuvo su tragedia hoy hace 10 años, cuando nos enteramos de que uno de los mejores actores de su generación, Heath Ledger, había muerto a los 28 años.




Heathcliff Andrew Ledger había nacido en Perth, Australia Occidental, el 4 de abril de 1979. Ya desde muye temprano se percibe su vocación interpretativa, al interpretar el papel de Peter Pan en una función escolar a los 10 años. Poco después, su hermana Kate, que quería ser actriz, lo convence para dedicarse a la interpretación. Así, nada más graduarse, a los 17 años, comienza a trabajar en series televisivas en su Australia natal, debutando en cine en 1997 en un breve papel en el thriler de surferos “Black rock”. Pero su salto a la fama llegará en 1999, protagonizando (junto a unos también emergentes Julia Stiles y Joseph Gordon Levitt) la adaptación actualizada de la obra de William Shakespeare “La fierecilla domada” en la genial “10 razones para odiarte”, en la que nos deleita con esta genial interpretación de la mítica “Can’t take my eyes off of you”:

En 2000, ya instalado en Hollywood, interpreta al hijo mayor de Mel Gibson en la cinta bélica “El Patriota”, en la que tiene un trágico final frente al villanísimo Jason Isaacs:

En 2001 su lugar en Hollywood se va afianzando. Interpreta un papel bastante breve en “Monster’s ball”, como el sufridor hijo de Billy Bob Thorton, en un papel en el que ya apunta maneras (en mi opinión, es lo mejor de la peli):

Y, aunque interpretativamente no le aporte gran cosa, lo que le lanzará definitivamente al estrellato será protagonizar “Destino de caballero”, de Brian Helgeland, parodia medieval transformada en film de culto:

En 2002 protagoniza la nueva adaptación del clásico “Las cuatro plumas”, interpretando al soldado acusado de cobardía por sus compañeros durante la guerra de Sudán, que finalmente irá a rescatar a cada uno de ellos. Comparte pantalla con Kate Hudson y con la estrella del momento, Wes Bentley; aunque la película pasara inadvertida, lo cierto es que ambos tienen un interesante duelo interpretativo. Todavía nadie se toma en serio a Heath Ledger, pero viendo esta película de nuevo está claro que nos equivocábamos:

Quizá unas malas elecciones le llevaron a retrasar su definitiva consagración. Y es que en 2003 intenta repetir el éxito de “Destino de caballero” repitiendo con el mismo equipo en “Devorador de pecados, pero nadie recuerda esta película. Protagoniza además la historia del bandido australiano “Ned Kelly” junto a Orlando Bloom, Naomi Watts y Geoffrey Rush:

Durante el rodaje comienza un romance con Naomi Watts (que es 11 años mayor que él) que dura de 2002 a 2004.

En 2004 no estrena nada, pero en 2005 estrena 4 películas. La primera, “Los amos de Dogtonw”, es una película menor sobre skaters. Mucho más interesante está en “Casanova”, de Lasse Hallström, versión cómica del mítico conquistador veneciano en la que deja a la altura del polvo a un exageradísimo Jeremy Irons:

Protagoniza también junto a Matt Damon “El secreto de los hermanos Grimm”, comedia fantástica dirigida por el excéntrico Terry Gilliam:

Pero su prueba de fuego vendrá al sustituir a Wes Bentley en “Brokeback mountain”, de Ang Lee, en la que vive un romance con Jake Gyllenhaal. Todo el mundo da por sentando que Gyllenhaal va a estar espléndido, pero la duda es si Heath Ledger conseguirá estar a la altura de una película llamada a arrasar en los Oscars:

Ledger sorprende con una interpretación delicada y sensible, inédita hasta entonces en él. Actor de enorme talento natural, siempre buscando nuevos retos, es con esta película que confirma que es uno de los grandes. Sí, Jake Gyllenhaal se lleva la segura nominación al Oscar como mejor secundario, pero Heath no se queda atrás y consigue la nominación como protagonista, si bien ambos se van de vacío. Pero ahora por lo menos tanto público como crítica empiezan a tomárselo en serio, y no sólo como un actor solvente en comedia.

Durante el rodaje de “Brokeback mountain” comienza una relación con Michelle Williams, que interpreta a su esposa, con quien en 2005 tiene una hija llamada Matila Rose. La relación durará hasta 2007.

Pero su carrera no será especialmente destacada en los próximos años. En 2007 protagoniza “Candy”, drama sobre drogas, y en 2007 participa en la coral “I’m not there”, de Todd Haynes, en la que numerosos actores interpretan cada uno su versión de Bob Dylan:

Por eso, sorprende que Christopher Nolan lo seleccione para interpretar al Jocker en la segunda parte de su trilogía sobre Batman, “El Caballero Oscuro”, para enfrentarse al super-héroe Christian Bale. Ledger huye del encasillamiento, y el papel le viene perfecto para explorar nuevas facetas interpretativas. El resultado es histórico (y me temo que Jared Leto debe odiarlo por ello):

Ningún villano de cualquier película de super-héroes le llega siquiera a la suela de los zapatos a su espectacular interpretación. Ahora sí, Heath Ledger es un actor unánimemente respetado y admirado por todos.

Su idea es debutar como director, pero entonces Terry Gilliam quiere repetir con el, y le pide protagonizar “El imaginario del doctor Parnassus”:

Pero Heath Ledger padece de insomnio desde años atrás, a causa probablemente de su hiperactividad interpretativa, y tiene que tomar medicación. Este problema se agudiza durante el rodaje de esta última película, siendo además las condiciones de rodaje especialmente duras. Y, desgraciadamente, el 22 de enero de 2008, encuentran su cuerpo inconsciente en un apartamento en Manhattan. Los sanitarios poco pueden hacer por él y lo declaran muerto al poco de llegar. La autopsia revelará que había muerto a causa de una sobredosis, aparentemente accidental, de fármacos de prescripción médica para dormir.

Sin terminar de rodar el film de Gilliam, el director decide que sean tres los actores que interpreten lo que queda de su papel: Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrel, en un homenaje por parte de los tres hacia el actor.

Cuando en 2008 se estrena “El caballero Oscuro”, su Jocker fascina, y se prevé cómo favorito de cara a los premios del próximo año. Ylas predicciones no se equivocaron:comienza ganando el Globo de Oro al mejor secundario, u sigue con el BAFTA y el premio del Sindicato de actores. tras esto, todos esperaban lo que sucedería en los Oscars. Y pasó lo que tenía que pasar: Heath Ledger, apenas un año después de morir, ganó el premio, siendo el segundo actor en conseguirlo a modo póstumo, después de Peter Finch:

No por esperado era menos merecido. Y es que el Jocker de Ledger es una de las mejores creaciones cinematográficas en lo que llevamos de milenio. Y eso nos hace lamentar más si cabe si temprana y trágica desaparición: ya fue una enorme conmoción cuando nos enteramos de la noticia, y ahora, con la perspectiva de los 10 años que han transcurrido, es si cabe más dolorosa, al darnos cuenta del impresionante talento que perdimos aquel aciago 22 de enero de 2008.