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In Memoriam: Kurt Moll (05-03-2017)


Llevamos un comienzo de año realmente malo en lo que a pérdidas musicales respecta. Y al cosa no parece mejorar. En este post recordaremos al bajo alemán Kurt Moll, uno de los grandes intérpretes de los papeles para bajo profundo de la ópera alemana de la segunda mitad del siglo XX, que nos dejaba a los 78 años hace pocos días.




Kurt Moll nació el 11 de abril de 1938 en Buir, cerca de Colonia. De niño estudió violonchelo, instrumento al que pensaba dedicar su carrera. Pero cantaba también en el coro escolar, y el director de este coro le animó a estudiar canto, cosa que finalmente hizo en la escuela musical de Colonia con Emmy Müller, entrando en la compañía de la ópera de Colonia a los 20 años. De esta pasará a la de Maguncia, la de Wuppertal y finalmente, en 1969, a la de Hamburgo, de donde saltará a los grandes teatros internacionales, incluyendo su debut en el festival de Bayreuth en 1968.

Su repertorio de bajo profundo se centró en la ópera alemana, aunque su repertorio fue más amplio. Le escuchamos en un papel de ópera barroca, el Seneca de “L’incoronazione di Poppea” de Claudio Monteverdi:

Kurt Moll fue un destacado intérprete de óperas de Mozart, como el Bartolo de “Le nozze di Figaro”, del que escuchamos el aria “La vendetta”, en la que incluso tiene algún pasaje de canto sillabatto que Moll solventa con corrección:

Mucho más impactante resulta su interpretación del Comendador de “Don Giovanni”, del que escuchamos el final de la ópera junto al Don Giovanni de Samuel Ramey; Moll tiene todo lo que necesita el papel; extensión vocal, autoridad, potencia, rotundidad para hacer una escena final memorable:

Pero Kurt Moll destaca todavía más en las óperas alemanas de Mozart, empezando por el Osmin de “Die Entführung aus dem Serail”, de la que escuchamos el aria “O wie will ich triumphieren”, en la que a parte de sus dotes cómicas luce registro grave, descendiendo hasta el Mib1:

Y memorable es así mismo su Sarastro de “Die Zauberflöte”, del que escuchamos su famosa aria “In diesen heil’gen Hallen”:

Aunque asociemos su nombre a la ópera alemana, el repertorio de Kurt Moll fue más amplio, incluyendo títulos de ópera italiana, francesa o rusa. Destaca por ejemplo su Monterone de “Rigoletto” de Verdi, en el que de nuevo la rotundidad de su voz hace justicia a un personaje que a menudo pasa desapercibido. Escuchamos su breve intervención del segundo acto previa al “Si, vendetta” que cantan Piero Cappuccilli e Ileana Cotrubas:

Y le escuchamos también cantar el aria de Fiesco “Il lacerato Spirito” de “Simon Boccanegra”:

Escuchamos ahora a Kurt Moll cantar el aria “Vecchia zimarra” de “La Boheme” de Giacomo Puccini:

En ópera francesa cantó pequeños papeles en óperas como “Les contes d’Hoffmann” o “Werther”, mientras que en ópera rusa podemos escucharle el Pimen de “Boris Godunov” de Modest Mussorgsky, para el que Moll tenía una voz perfecta:

Pero pasamos ya al repertorio fundamental de Kurt Moll, la ópera alemana. Y empezamos con el “Fidelio” de Ludwig van Beethoven, del que interpreta el papel de Rocco,en este caso junto a Jessye Norman:

Kurt Moll fue por encima de todo un gran intérprete de las obras de Richard Wagner, así que empezamos escuchándole cantar la bellísima aria de Daland “Magst du mein kind” de la ópera “Der fliegende Holländer”:

Cantó también los papeles de bajo de “Tannhäuser”, “Lohengrin” y “Die Meistersinger von Nürnberg”, pero le escuchamos en el monólogo del Rey Marke de “Tristan und Isolde”:

Cantó igualmente los papeles de bajo del Anillo, como este Hunding de “Die Walküre”, para el que su oscurísima voz va perfecta para describir la rusticidad del personaje:

Le escuchamos ahora como el gigante Fafner en “Siegfried”:

Y para terminar con Wagner le escuchamos el Gurnemanz de “Parsifal”, en el que tiene que lucir una nobleza de canto que se diferencia enormemente de los villanos a los que acabamos de escuchar:

Kurt Moll cantó y grabó otras óperas alemanas, como “Abu Hasan” de Carl Maria von Weber, “Die lustigen Weiber von Windsor” de Otto Nicolai, “Zar un Zimmermann” de Albert Lortzing, “Jessonda” de Louis Spohr, “Der Evangelimann” de Wilhelm Kienzl, “Der Corregidor” de Hugo Wolf, “Notre Dame” de Franz Schmidt, “Wozzeck” de Alban Berg o “Tiefland” de Eugène d’Albert, pero a falta de vídeos en Youtube pasamos al otro compositor fundamental en su carrera, Richard Strauss. Y por encima de todos sus personajes straussianos destaca el Barón Osch de “Der Rosenkavalier”, del que vemos una escena que remata con un Do1 (si los agudos extremos son sobreagudos, los graves extremos serán infragraves, supongo):

Y cantó otras óperas suyas, como “Intermezzo”, “Daphne”, “Arabella” o “Fredenstag”, pero vamos a escuchar su Sir Morosus de “Die Schweigsame Frau”:

En el repertorio de concierto vamos a escuchar su intervención en una 9ª de Beethoven dirigida por Leonard Bernstein:

Y fue también un destacado intérprete de lied, de Franz Schubert por ejemplo, pero también de otros compositores menos conocidos como Carl Loewe, del que escuchamos su “Erlkönig”:

Se retira en 2006 a causa de una enfermedad, cantando en Munich un breve papel de “Die Meistersinger von Nürnberg”, el del vigilante nocturno, el mismo con el que había debutado en Bayreuth en 1968. Los aplausos que recibe al final dejan bien clara la brillante trayectoria que había tenido, que el público quiso recompensar:

La enfermedad que provocó su retirada ha terminado siendo fatal muchos años después, y finalmente Kurt Moll nos dejaba el 5 de marzo. Con él se va una voz de extensión privilegiada, un bajo que puede no entrar en la categoría de histórico, pero sí quizá uno de los últimos grandes bajos germanos, magistral en sus interpretaciones de Wagner y Strauss.



50 años sin Fritz Wunderlich (17-09-2016)


Estaba llamado a ser el rey de los tenores líricos alemanes (teniendo como seria competencia únicamente a Nicolai Gedda), a arrasar en los teatros de ópera de todo el mundo, pero hace 50 años un accidente se lo levó demasiado pronto. El que posiblemente sea el mejor Tamino de postguerra, el gran Fritz Wunderlich, nos decía adiós pocos días antes de cumplir los 36 años. Demasiado pronto, desde luego.




Friedrich Karl Otto Wunderlich nació el 26 de septiembre de 1930 en Kusel, en el Land alemán de Renania-Palatinado, en el seno de una familia dedicada a la música. Pero su padre se suicidó cuando Fritz tenía 5 años, lo que hizo que la familia cayera en la pobreza. Su madre comenzó a dar clases de música, por lo que el joven Fritz aprendió desde muy joven a tocar diversos instrumentos con ella.

De joven trabajó en una panadería, hasta que quienes le escuchaban cantar le convencieron de que estudiara música, cosa que hizo en la Escuela Superior de Música de Friburgo entre 1950 y 1955. Empezó estudiando trompa, pero cuando le escuchó Margarethe von Winterfeld le convenció para que se dedicara al canto.

Tras un debut amateur en Friburgo como Tamino en Die Zauberflöte, su debut profesional fue en la Staatsoper de Stuttgart en 1955 con un pequeño papel en “Die Meistersinger von Nürnberg”, siendo su consagración definitiva poco después, al sustituir al enfermo Josef Traxel de nuevo como Tamino en lugar del suplente previsto, Wlfgang Windgassen.

Mientras tanto, en 1956 se casó con la arpista Eva Jungnitsch, con la que tuvo 3 hijos. Su carrera se desarrolló fundamentalmente en Munich, Viena, el festival de Salzburgo y otros grandes teatros europeos.

Aficionado a la caza, entabló muy buena relación con compañeros cantantes que compartían su aficción, como el barítono Hermann Prey o el bajo Gottlob Frick, quien sería casi como un padre para él. Y será mientras está en la casa de caza de un amigo cuando, a consecuencia de unos zapatos mal atados, cae por las escaleras y se fractura el craneo, muriendo al día siguiente en el hospital de Heidelber, pocos días antes de cumplir los 36 años y de debutar en el Metropolitan de Nueva York. Fue enterrado en el Waldfriedhof de Munich, la ciudad en la que residía desde hacía unos años (tumba que no fui capaz de localizar en mi reciente visita al cementerio).

Su repertorio fue amplio y sus grabaciones numerosas, aunque casi todas son en alemán, bien en óperas alemanas o en traducciones a este idioma.

Comenzamos con el compositor con el que triunfó, Wolfgang Amadeus Mozart. Y empezamos escuchándole cantar en italiano, un “Il mio tesoro intanto” del Don Giovanni:

Percibimos sin problemas su voz bellísima y brillante, siempre musical y de emisión perfecta, además de sus buenas dotes para transmitir las emociones con la voz.

Le escuchamos ahora el aria “Un’aura amorosa” del “Così fan tutte” de Mozart, pero en este caso en alemán:

Y aquí ya percibimos mejor otra de las virtudes de Fritz Wunderlich, su cuidada pronunciación alemana. Algo que le hace especialmente idóneo para los roles mozartinos escritos en alemán, como el Belmonte de “Die Enführung aus den Serail”, en la difícil aria “Ich baue ganz”:

Resuelve sin aparente dificultad las coloraturas del aria.

Pero si hay un rol emblemático en la carrera de Fritz Wunderlich es, como ya hemos mencionado, el Tamino de “Die Zauberflöte”:

Fritz Wunderlich cantó obras barrocas, como el “L’Orfeo” de Claudio Monteverdi, del que escuchamos algunos fragmentos:

Le escuchamos ahora cantando una obra de Heinrich Schütz:

Escuchamos ahora algunas interpretaciones de música de Georg Friedrich Händel, empezando por el famoso “Ombra mai fu” de “Xerxes”:

Se le podrán poner todas las pegas estilísticas que queráis, pero esta interpretación de Fritz Wunderlich es simplemente maravillosa.

Mítica es su interpretación del Sesto de “Giulio Cesare in Egitto”, del que escuchamos el aria “Svegliatevi nel core”, cantada en alemán:

Y le escuchamos también cantar el “Verdi prati” del “Alcina”:

Y terminamos escuchándole en “El Mesías”:

Seguimos con sus interpretaciones de ópera italiana, empezando por Gioacchino Rossini, de quien Fritz Wunderlich cantó “Il barbiere di Siviglia”, que escuchamos aquí cantado en alemán y junto al Fígaro de su amigo Hermann Prey:

Fritz Wunderlich no sólo destacó cantando ópera, también cantando lied y canciones, y así tenemos esta versión de “La danza” del mismo Rossini:

Su pronunciación italiana desde luego no está a la altura de la alemana; eso nos ayuda a perdonarle mejor el hecho de que cantara casi todo el repertorio italiano traducido al alemán.

Le escuchamos ahora en “La Sonnambula” de Vincenzo Bellini, junto a la soprano Erika Köth:

Desde luego, con una emisión de voz tan perfecta se le perdona la traducción…

Y ahora le escuchamos en “L’elissir d’amore” de gaetano Donizetti, cantando “Una furtiva lagrima”:

Fritz Wunderlich cantó también algunos roles de Giuseppe Verdi, como el Duca de “Rigoletto”, del que escuchamos aquí una “La donna è mobile” cantada en italiano:

Le escuchamos ahora en una casi mítica “La Traviata” de Munich de 1965, cantada en italiano junto a Teresa Stratas, de la que escuchamos el “Un dì, felice, eterea”; atención, sobre todo, a ese “Ah, sì, da un anno” justo antes de comenzar el dúo, ¡magia pura!:

Y terminamos escuchándole en el Requiem, cantando el “Ingemisco”:

Escuchamos ahora a Fritz Wunderlich cantar óperas de Giacomo Puccini. Comenzamos por”Tosca”, de la que escuchamos el “E lucevan le stelle” en alemán:

Y ahora el “Nessun dorma” de Turandot, de nuevo en alemán y en una versión quizá algo más lírica de lo normal:

Pero si hay dos óperas de Puccini en las que destaca Fritz Wunderlich son “La Boheme” y “Madama Butterfly”, que se adaptan a la perfección a su voz lírica. Comenzamos por “La Boheme”, por el dúo “O soave fanciulla” junto a Anneliese Rothenberger:

De “Madama Butterfly” empezamos escuchando (siempre en alemán” el aria “Addio, fiorito asil”, junto a Hermann Prey:

Pero llegamos a lo mejor, a ese dúo final del primer acto que canta junto a Pilar Lorengar. La emisión de ambos es simplemente perfecta, llena de musicalidad… un verdadero lujo poder escuchar esto:

Terminamos de repasar su repertorio italiano con algunas napolitanas, como la famosísima “O sole mio”, cantada en italiano y alemán:

Y por último un “Santa Lucia” en alemán:

En el repertorio francés, si algo hay que agradecer a Fritz Wunderlich es que prestara atención a ese “Viens, gentille dame” de la casi olvidada “La dame blanche” de François-Adrien Boïeldiue:

Le escuchamos ahora el “Adiue, Mignon” de la “Mignon” de Ambroise Thomas:

De Georges Bizet le vamos a escuchar cantar el dúo de “Les pêcheurs de perles”, de nuevo junto a Hermann Prey:

Le escuchamos también cantar el “Ave Maria” de Gounod:

Pasamos a Jules Massenet con el “En fermant les yeux” de “Manon”:

Y terminamos con el “Plaisir d’amour” de Jean-Paul Martini, en la que por fin le escuchamos cantar en francés (y diría que con una pronunciación bastante mejor que en italiano):

Le escuchamos ahora en repertorio ruso,cantando el “Kuda vy udalilis” de “Eugene Oneguin” de Piotr Ilich Tchaikovsky:

Mítica fue también en la carrera de Fritz Wunderlich su interpretación de la ópera checa “La novia vendida” de Bedrich Smetana, de nuevo junto a Pilar Lorengar:

Le escuchamos ahora cantar en inglés la canción “Be my love”:

Pasamos a escuchar a Fritz Wunderlich en repertorio español, cantando el “Granada” de Agustín Lara:

Y por último una bellísima versión del “Estrellita” de Manuel María Ponce (en alemán de nuevo obviamente):

Y llegamos, por fin, al repertorio natural de Fritz Wunderlich, el alemán, que comenzamos con el aria de Fenton en “Die lustigen Weiber von Windsor”:

Y seguimos con “Der Barbier von Bagdag” de Peter Cornelius:

Franz Schubert fue un compositor muy importante en la carrera de Fritz Wunderlich, sobre todo en el área del Lied, pero también interpretó la ópera “Fierrabras”:

De Richard Wagner interpretó algunos papeles secundarios, como el timonel de “Der fliegende Holländer”:

Destaca también su interpretación de la ópera “Martha” de Friedrich von Flotow, de la que escuchamos el aria “Ach, so Fromm”:

Le escuchamos ahora en dos óperas de Albert Lortzing, comenzando por “Zar un Zimmermann”:

Y seguimos con “Undine”:

Otro hito destacable en la carrera de Fritz Wunderlich fue la interpretación del protagonista de la ópera “Palestrina” de Hans Pfitzner, de la que aquí escuchamos el final junto a Sena Jurinac:

Escuchamos ahora a Fritz Wunderlich cantar la ópera “Der Evangelimann” de Wilhelm Kienzl:

Y destaca también su intervención en “Die Schweigsame Frau” de Richard Strauss, que aquí escuchamos junto a Hilde Güden:

Escuchamos también el aria del tenor italiano de “Der Rosenkavalier” del mismo Strauss:

Pasamos ahora al mundo de la opereta austriaca, en el que también destacó. Comenzamos por Johann Strauss, primero en “Eine Nacht in Venedig”:

Y ahora le escuchamos en algunos fragmentos de “Die Fledermaus”:

De Franz Lehar empezamos por esta bellísima aria de la opereta “Friederike”:

Le escuchamos ahora en “Der Zarewitzch”:

Y por último, el famoso “Dein ist mein ganzes herz” de “Das land des Lächelns”:

Fritz Wunderlich interpretó también varias operetas de Emmerich Kálman, pero vamos a escuchar sólo una, “Gräfin Mariza”:

Le escuchamos ahora en la bellísima canción “Wien, Wien, nur du allein” de Rudolf Sieczynski:

Y pasamos ahora al campo del Lied, del que Fritz Wunderlich ha sido uno de los grandes intérpretes. Comenzamos por “Adelaide” de Ludwig van Beethoven:

Y Schubert… ¡Qué decir de sus interpretaciones de lieder de Schubert! Ese “Die schöne Mullerin” del que fue un intérprete memorable:

Escuchamos también su “Im Abendrot”:

Otro lied mítico es “An die Musik”:

Y terminamos con el “Ständchen” del canto del cisne, uno de los más célebres lied:

Fritz Wunderlich fue también un estacado intérprete de los Dichterliebe de Robert Schumann:

Escuchamos ahora una interpretación suya de un lied de Johannes Brahms:

Histórica es su interpretación, dirigido por Otto Klemperer, de “Das Lied von der Erde”, en la que sorprende en la primera parte al afrontar con semejante facilidad para sus medios líricos una parte que requiere una voz de más peso:

Y terminamos con dos lieder de Richard Strauss. Comenzamos con “Ständchen”:

Y por último el bellísimo “Morgen”:

Este repaso a sus interpretaciones nos ha permitido disfrutar de su arte único, de esa emisión perfecta, nada forzada, de esa voz brillante y potente, de esa musicalidad… Es difícil imaginar lo que podría haber hecho si no hubiera muerto tan joven. Lo que le sucedió fue una tragedia, pero por lo menos gracias a las numerosas grabaciones que nos dejó, podemos seguir disfrutando de su inmenso arte.