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25 años sin el director de cine Richard Brooks (11-03-2017)


8 nominaciones al Oscar, 3 como director y 5 como guionista, de los que sólo uno, como guionista, terminará en victoria, para uno de los más destacados directores de cine de los años 50 y 60. Hoy, 25 años después de su muerte, repasamos la carrera de Richard Brooks.




El verdadero nombre de Richard Brooks era Reuben Sax, y nació en Philadelphia, Pensilvania, el 18 de mayo de 1912. Sus padres, inmigrantes judíos de origen ruso, habían llegado en 1908, recién casados y muy jóvenes, a Estados Unidos, donde encontraron empleo en la industria textil. Reuben fue su único hijo.

Reuben comenzó a estudiar periodismo en la universidad, pero la abandonó al saber que sus padres se habían metido en deudas para pagar su educación, por lo que comenzó a trabajar como reportero, cambiando su nombre por el de Richard Brooks, nombre que en 1943 pasará a ser su nombre legal.

Tras trabajar en la prensa de su ciudad, se traslada a Nueva York, donde además de trabajar en periodismo escribe obras teatrales, que trata de dirigir, pero la quiebra de la compañía con la que trabajaba, así como los deseos de huir de un primer (y desconocido) matrimonio le llevaron en 1940 a trasladarse a Los Angeles, donde buscará trabajo en la industria cinematográfica.

En principio no tiene éxito, y escribe pequeñas historias que lee en la radio, pero en 1941 se casa con Jeanne Kelly, una actriz de los estudios Universal, le consigue trabajo escribiendo guiones para algunas películas de la estrella del Technicolor María Montez; suyo es el guión de “La salvaje blanca”, estrenada en 1943, y de “La Reina de cobra”, estrenada en 1944.

Viendo que no tiene opciones de mejorar los proyectos en los que trabaja, Richard Brooks abandona el estudio Universal y se enrola en la marina en 1943 (además de divorciarse de Jeanne en 1944). Nunca entra en combate, ya que permanece en suelo americano. En el tiempo en el que permanece en la marina escribe y dirige documentales bélicos, además de escribir una novela “The brick foxhole”, novela que será llevada al cine en 1947 dirigida por Edward Dmytryk y que se titulará “Encrucijada de odios”. Gracias a esta película, el productor independiente Mark Helinger se fija en él y, una vez abandonada la marina, le contrata como guionista, Escribe, aunque sin acreditar, el guión de “Forajidos”, película protanizgoada por Burt Lancaster y Ava Gardner y, ya acreditado, los guiones de Fuerza bruta, de 1947, y el de “Cayo Largo”, de 1948, junto con John Huston, que era además el director de la película y que le permitió estar en el set durante el rodaje, lo que permitió a Richard Brooks aprender mucho sobre dirección de cine.

Por esos años Brooks escribe dos nuevas novelas y se casa, por tercera vez, en 1946, con Harriette Levin, matrimonio que durará hasta 1957.

En 1950 la Metro le ofrece un contrato como director, aunque primero escribirá dos guiones. Su debut en la dirección viene con “Crisis”, un thriller protagonizado por Cary Grant, que interpreta a un neurocirujano que, de vacaciones en latinoamérica, es retenido por el dictador local, interpretado por José Ferre, para que le opere, mientras la oposición al dictador secuestra a su esposa para así hacer que falle la operación:

Su siguiente película es “El milagro del cuadro”, una comedia de robos protagonizada por Stewart Granger:

En 1952 tendrá ocasión de trabajar en un proyecto más personal, en este caso para la Fox, “El cuarto poder”, con guión original suyo propio, un thriller periodístico protagonizado por su amigo Humphrey Bogart (que había protagonizado “Cayo Largo”) y la mítica Ethel Barrymore:

En 1953 repite con Humphrey Bogart en el drama romántico ambientado en la Guerra de Corea “Campo de Batalla”, y dirige otra película bélica, “Hombres de infantería”, con toques de comedia, en la que un grupo de nuevos reclutas (entre ellos Robert Arthur, Carleton Carpenter y un divertidísimo Russ Tamblyn) son entrenados por el duro Richard Widmark y el más “blando” Karl Malden, intentando transmitir la idea de que ningún adiestrador es nunca tan duro como la propia guerra:

Y en 1954 dirige el melodrama romántico “La última vez que vi París”, protagonizado por Elizabeth Taylor y Van Johnson:

Pero a Richard Brooks le faltaba un gran éxito que le consagrara, y ese éxito llegó en 1955, cuando adaptó una obra de Evan Hunter que se titularía “Semilla de maldad”, que le valdría su primera nominación al Oscar (por el guión adaptado, todavía no por la dirección). En ella nos describe los ambientes de delincuencia juvenil con un profesor idealista interpretado por Glenn Ford que intentará ayudar a sus conflictivos alumnos, entre ellos un Sidney Poitier que saltará a la fama gracias a este papel. Es también la primera película de Hollywood, en incluir un tema de Rock ‘n’ Roll, el “Rock around the clock” de Bill Haley:

Sus siguientes películas son menores, la comedia dramática familiar “Banquete de bodas”, el western “La última caza” y el drama “Sangre sobre la tierra”, pero en 1958 estrena dos grandes películas. Una de ellas es la adaptación de la obra de Dostoievsky “Los hermanos Karamazov”, protagonizada por Yul Brynner:

Y sobre todo, la película por la que conseguirá dos nominaciones al Oscar (dirección y guión adaptado), la adaptación de la obra teatral de Tennessee Williams “La gata sobre el tejado de Zinc”, en la que repite con Elizabeth Taylor y trabaja por primera vez con Paul Newman. Historia viva del cine:

Duelo de bellezas (pocas veces estuvieron más guapos tanto Paul Newman como Lizz Taylor) que de poco les sirvió, ninguno se llevó el Oscar. A Richard Brooks se lo arrebataría… Vincente Minnelli. Sin comentarios.

Tras el éxito de esta película, Richard Brooks se lanza a proyectos independientes, dirigiendo en 1960 la adaptación de la obra de Sinclair Lewis “El fuego y la palabra”, en la que Burt Lancaster interpreta a un farsante que acompaña a una ferviente predicadora interpretada por Jean Simmons:

La película se lleva el Oscar a mejor actor para Burt Lancaster, el de mejor secundaria para Shirley Jones (Jean Simmons no estaba nominada como mejor actriz) y, por fin, el de mejor guión adaptado para Richard Brooks, que no estaba nominado como director:

Ese mismo año Richard Brooks se casa con Jean Simmons, que acababa de divorciarse de Stewart Granger, y en 1961 tendrán una hija, Kate. Terminaron divorciándose en 1980.

Su siguiente película, estrenada en 1962, es otra adaptación de una obra teatral de Tennessee Williams, “Dulce pájaro de juventud”, estrenada en 1962, en la que un aspirante a director que vive como gigolo de una estrella alcohólica (Geraldine Page) regresa a su pueblo para recuperar a su amor de juventud, Shirley Knight, enfrentándose para ello a su padre, Ed Begley:

En 1965 estrena su siguiente película, la adaptación de la obra de Joseph Conrad “Lord Jim”, una ambiciosa y cara película protagonizada por Peter O’Toole con un reparto de lujo que resultó ser un fracaso:

Para sorpresa de Hollywood, su siguiente proyecto fue un western, “Los profesionales”, de 1966, protagonizado por Burt Lancaster, Lee Marvin y Robert Ryan, que le valdrá dos nuevas nominaciones, como director y guionista:

Y en 1967 se metió en un proyecto todavía más ambicioso, la adaptación de la obra de Truman Capote “A sangre fría”, rodada como si de un documental se tratase, que pese a no ser especialmente explícita en su violencia, no deja de ser una película muy dura para la época. Por ella se llevó sus dos últimas nominaciones al Oscar, de nuevo como director y guionista:

Sus últimas películas no tuvieron tanto éxito. La siguiente fue “Con los ojos cerrados”, de 1969, en la que su esposa por aquel entonces, Jean Simmons, interpreta a una alcohólica, papel por el que recibirá su segunda y última nominación al Oscar, que nunca ganará:

En 1971 estrena la comedia “Dólares”, protagonizada por Warren Beatty y Goldie Hawn, y en 1975 estrena el western “Muerde la bala”, protagonizada por Gene Hackman:

En 1977 estrena el drama “Buscando al Sr. Goodbar”, drama protagonizado por Diane Keaton y Richard Gere:

En 1982 estrena la sátira periodística “Objetivo mortal”, protagonizada por Sean Connery, y en 1985 comete el error de estrenar su última película, la mediocre “Juego sucio en Las Vegas”. Richard Brooks se pasó sus últimos años intentando sacar adelante nuevos proyectos, pero problemas de corazón le impidieron llevarlos a cabo, hasta que un infarto acabó con su vida el 11 de marzo de 1992, a los 79 años.

Si bien sus últimas películas no dejan una muy buena imagen de él (como les ha pasado a tantos y tantos grandes directores), durante los años 50 y 60 Richard Brooks fue uno de los mejores adaptadores de grandes clásicos de la literatura, así como e obras teatrales de Tennessee Williams, y por ellas forma parte de la historia del cine.