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230 años del estreno de Così fan tutte (26-01-2020)

Siendo la menos conocida (y la más gafe) de las tres óperas que Wolfgang Amadeus Mozart compuso sobre un libreto de Lorenzo da Ponte, “Così fan tutte” no es desde luego inferior en a las otras dos (“Le nozze di Figaro” y “Don Giovanni“). Aprovechamos por tanto el 230º aniversario de su estreno para recordarla. 

Tras el estreno, en 1786, de “Le nozze di Figaro”, el Emperador José II le propuso a Mozart componer una nueva ópera bufa, con libreto de nuevo de Da Ponte, para la que sugirió un tema: poco tiempo antes, dos oficiales que se habían intercambiado sus mujeres. Si bien es cierto que Mozart estaba ocupado componiendo “Don Giovanni”, en cuanto se vio libre se puso manos a la obra. Terminada en diciembre de 1789, el estreno tuvo lugar el 26 de enero de 1790 en el Burgtheater de Viena. 

La obra no tuvo excesivo éxito, aunque consiguió ser representada 5 veces, antes de que los teatros fueran cerrados: el 20 de febrero moría el Emperador José II a los 48 años. Por eso digo que esta ópera es gafe: José II había sido un gran protector para Mozart, mientras que su sucesor, su hermano Leopoldo II, prefería a Domenico Cimarosa. Una vez reabiertos los teatros, Così fan tutte vio otras 5 representaciones ese año. También hubo representaciones en ciudades alemanas (traducida al alemán) en los años siguientes, pero fue una ópera poco popular, en parte también porque su argumento, que no tuvo problemas en el momento de su estreno, resultó escandaloso en el puritano siglo XIX. No será hasta mediados del siglo XX cuando cambie su suerte y alcance una popularidad considerable, aunque siempre inferior a sus dos hermanas mayores. 

Pasamos ya a comentar el argumento de “Così fan tutte”, para lo cual dejamos un enlace del libreto. 

Così fan tutte comienza con una obertura en la línea de las de Nozze y Don Giovanni, aunque en mi opinión es la mejor de las 3, una pieza alegre, ligera, que muestra el dominio que tenía Mozart del estilo bufo napolitano. Escuchamos la obertura dirigida por Georg Solti:

Comenzamos el primer acto de “Così fan tutte”. Estamos en Nápoles, en un momento contemporáneo al estreno, esto es, a finales del siglo XVIII. Estamos en un café, donde dos oficiales, Ferrando y Guglielmo, discuten con el viejo filósofo Don Alfonso: ellos defienden que sus novias les serán fieles, algo que el anciano pone en duda; en su experiencia ha comprobado que la fidelidad no existe en las mujeres. Don Alfonso se ríe de las pruebas que presentan los dos jóvenes del amor de sus chicas, y apuesta con ellos a que esa fidelidad terminará ese mismo día. Escuchamos el terceto introductorio con Sesto Bruscantini como Don Alfonso, Léopold Simoneau como Ferrando y Rolando Panerai como Guglielmo: 

Cambiamos de escena. Estamos en un jardín, frente al mar. Las dos chicas en cuestión, Fiordiligi y Dorabella, que con hermanas, miran unos retratos de sus respectivos amados, suspirando de amor (la cosa es cuánto durará ese amor…). Escuchamos el dúo “Ah, guarda, sorella”, con Lisa della Casa como Fiordiligi y Christa Ludwig como Dorabella: 

Ambas esperan la llegada de sus amados, pero quien llega es Don Alfonso, con malas noticias, por lo que exagera su desolación. Escuchamos su aria “Barbaro fato” cantada por Sesto Bruscantini: 

La mala noticia que les da es que ambos han sido reclutados por el Rey para ir a batalla (sobra decir que todo es mentira, parte de una trampa de Alfonso). Llegan Ferrando y Guglielmo, aparentemente abatidos por tener que abandonar a sus amadas, que se muestran desoladas de la idea de perderlos. Esto reconforma la fe que ambos tienen en ellas, pero Alfonso sabe que pronto ese amor cambiará. Escuchamos el quinteto “Sento, o Dio” cantado por Elisabeth Schwarzkopf, Nan Merriman, Léopold Simoneau, Rolando Panerai y Sesto Bruscantini: 

Se escuchan unos tambores y llega un grupo de soldados acompañados por más personas, que cantan a la vida militar, que obliga a los soldados a estar trasladándose constantemente. Don Alfonso les avisa a ambos soldados que es el momento de partir, y ellos se despiden de sus amadas. Escuchamos el coro “Bella vita militar” dirigido por Georg Solti: 

Ellas suplican a sus amados que les escriban todos los días, y ellos les prometen que lo harán, provocando las burlas de Alfonso. Ambos soldados parten de nuevo al ritmo del coro “Bella vita militar”. Escuchamos el quinteto “Di scrivermi ogni giorno” (uno de los momentos más hermosos de toda la ópera), de nuevo con Schwarzkopf, Merriman, Simoneau, Panerai y Bruscantini: 

Mientras ven cómo los soldados parten en barco, Fiordiligi, Dorabella y Don Alfonso les desean que tengan un viaje tranquilo. Escuchamos el trío “Soave sia il vento” (otro momento de una belleza indescriptible) cantado por Elizabeth Schwarzkopf, Christa Ludwig y Walter Berry: 

Ya solo, Don Alfonso ve que van a ser presa fácil de sus planes. 

Cambiamos de escena: estamos en la habitación de las dos hermanas. La criada Despina se dispone a servirles el chocolate, molesta por no poder probarlo ella también. Pero las dos lo rechazan, y Dorabella incluso lo tira al suelo. Está desesperada por la ausencia de su amado, y afirma preferir morir. Escuchamos su aria “Smanie implacabili” cantada por Teresa Berganza: 

Despina les dice que ya volverán, y cubiertos de laureles. Y si mueren en batalla, mejor: hay más hombres a los que amar. y ninguno de ellos vale nada. Dorabella se enfada, ya que su amado es un modelo de fidelidad y de amor, pero Despina ríe de esos cuentos de niñas: no se puede esperar fidelidad de unos hombres, todas sus muestras de amor son falsas, y lo mejor que pueden hacer las mujeres es pagarles con la misma moneda (la criada es tan cínica como el filósofo, desde luego). Escuchamos su aria “In uomini, in soldati” cantada por Lucia Popp

Ambas se van ofendidas, y entonces llega Don Alfonso: necesita la ayuda de Despina para conseguir que sus dos amas hagan compañía a dos hombres a los que le presenta de inmediato, a cambio de una suma de dinero: Ferrando y Guglielmo se presentan disfrazados de albaneses, irreconocibles. Llegan las hermanas y echan a los hombres, asustadas, pero estos les suplican de rodillas su amor. Don Alfonso los presenta como dos buenos amigos, calmando así los ánimos, y ambos comienzan a suplicar a las mujeres, pero cada uno a la del otro: Guglielmo va a por Dorabella, la novia de Ferrando, mientras éste va a por Fiordiligi, la novia de Guglielmo. Escuchamos el sexteto “Alla bella Despinetta” con Paolo Montarsolo como Don Alfonso, Ferruccio Furlanetto como Guglielmo, Luis Lima como Ferrando, Teresa Stratas como Despina, Edita Gruberova como Fiordiligi y Delores Ziegler como Dorabella: 

Fiordiligi detiene los avances de Ferrando, a quien quiere echar, ya que se muestra segura de su fidelidad hacia su amado, y nada conseguirá hacerle cambiar. Escuchamos su aria “Come scoglio” cantada por Elisabeth Schwarzkopf: 

Guglielmo, Ferrando y Alfonso suplican que cambie de actitud. Guglielmo se muestra juguetón con Dorabella, aunque sin éxito, ya que ambas mujeres huyen. Ellos ríen, seguros de su victoria al ver la actitud de sus chicas. Escuchamos su aria “Non siate ritrosi” cantada por Rolando Panerai: 

Ferrando canta a su amor, seguro de su victoria. Escuchamos su arua “Un aura amorosa” cantada por Léopold Simoneau: 

Ya solo con Despina, Don Alfonso se asegura su ayuda. 

Cambiamos de escena, salimos al jardín de la casa de las dos hermanas. Ambas lloran su mala suerte cuando aparecen los dos albaneses, dispuestos a suicidarse con arsénico por el rechazo de las chicas. Como no obtienen resultado, toman el veneno. Despina sugiere ir en busca de un médico para evitar su muerte. Esto cambia la actitud de las hermanas, que se acercan a los chicos. Llega entonces el médico, que no es otro que Despina disfrazada y saluda en latín, que las hermanas no entienden (¿o sea que la criada habla latín y sus amas no?). Usando un imán consigue recuperarlos, y ambos se levantan queriendo besar a las dos “Diosas” que tiene delante; el médico afirma que es efecto del magnetismo y que volverán a su estado normal en poco tiempo, pero ellas se muestran molestas por sus muestras de cariño, mientras ellos a duras penas consiguen contener la risa. Pese a todo, todavía no han doblegado la fidelidad de las dos chicas. Escuchamos el final del I acto de Così fan tutte con Gruberova, Ziegler, Stratas, Lima, Furlanetto y Montarsolo: 

Comenzamos el segundo acto de Così fan tutte. Las dos hermanas están en una habitación junto a Despina, quien trata de convencerlas de que, a su edad (quince años, ya eran precoces en aquella época), lo normal es jugar con los chicos. Escuchamos su aria “Una donna a quindici anni” cantada por Lucia Popp: 

Una vez solas, las dos hermanas comienzan a dudar. Dorabella se muestra más frívola: jugar un poco no supone traicionar a sus amores. Decide ir a por el moreno, Guglielmo, mientras Fiordiligi va a bromear con el rubio, Ferrando. Escuchamos el dúo “Prenderò quel brunettino” cantado por Pilar Lorengar y Teresa Berganza: 

Cambiamos de escena: estamos en el jardín, junto al mar. Ferrando y Guglielmo piden a los vientos que les ayuden a conquistar a las dos chicas. Escuchamos el dúo “Secondate, aurette amiche” cantado por Luigi Alva y Hermann Prey: 

Don Alfonso actúa como intermediario de los jóvenes para pedir perdón a las hermanas. Despina habla por las hermanas para perdonarlos y olvidar los ucedido, y entonces Alfonso y Despina dejan a los cuatro solos para que sus planes surtan efecto. Escuchamos el cuarteto “La mano a me date” con Bruscantini, Simoneau, Panerai y Lisa Otto: 

Fiordiligi invita a Ferrando a pasear. Mientras, Guglielmo y Dorabella se quedan solos y él consigue vencer las barreras que le pone ella, sustituyendo a Ferrando de su corazón; los planes de Don Alfonso están funcionando, evidentemente. Escuchamos el dúo “Il core vi dono” con Rolando Panerai y Nan Merriman: 

Ambos desaparecen y aparece Ferrando (en una escena a menudo cortada… no soporto los cortes, de verdad, y menos este) que no consigue conquistar a Fiordiligi. Escuchamos su aria “Ah, lo veggio”, cantada por Nicolai Gedda

Ferrando se va, para alivio de Fiordiligi, que ha estado a punto de sucumbir, y pide a su amor que le perdone haber estado a punto de traicionarlo en un momento de debilidad. Escuchamos su aria “Per pietà, ben mio, perdona”, cantada por Elisabeth Schwarzkopf: 

Cuando ella se va aparecen los dos amigos. Ferrando está feliz porque, tras el rechazo de Fiordiligi, ve que han ganado a Don Alfonso, pero se va a llevar un buen golpe: Guglielmo le da el retrato que llevaba Dorabella, para su desesperación. Pese a todo, todavía le pide consejo a su amigo (al que le ha robado a su amada, sí), y Guglielmo afirma que va a dejar de defender el honor de las mujeres después de lo que ha visto. Escuchamos su aria “Donne mie, la fate a tanti” cantada por Rolando Panerai:

Ferrando se ve derrotado por Don Alfonso, y decide vengarse borrando a Dorabella de su corazón, aunque todavía sigue amándola. Escuchamos su aria “Tradito, schernito” cantada por Léopold Simoneau: 

Don Alfonso se ha enterado de todo, y cuando Guglielmo quiere cobrar su parte, le recuerda que la prueba todavía no ha terminado, que durará hasta el día siguiente. 

Cambiamos de escena: las dos hermanas y Despina están en una habitación. Dorabella cuenta lo sucedido, mientras Fiordiligi está enfadada por haberse enamorado del desconocido. Cuando muestra su deseo de seguir inflexible, Dorabella trata de convencerla de que sucumba, ya que resistirse sólo le hará más daño. Escuchamos su aria “È amore un ladroncello” cantada por Christa Ludwig:

Desesperada, Fiordiligi le pide a Despina que le traiga unos trajes de Ferrando y Guglielmo para asustar a sus dos pretendientes, pero ambos han estado espiando junto a Don Alfonso, y entonces Ferrando aparece y le pide que lo mate. Fiordiligi no aguanta más y se abrazan. Escuchamos su dúo “Fra gli amplessi” con Schwarzkopf y Simoneau: 

Guglielmo está furioso al ver que Fiordiligi le traiciona. Don Alfonso trata de retenerlo por un momento, pero al retorno de Ferrando deja que ambos se pinchen, hasta que deciden vengarse. Entonces les recomienda que se casen ahora con sus nuevas parejas ya que las mujeres son así, cambiantes, y los tres terminan diciendo: así hacen todas (es decir, Così fan tutte). Escuchamos el breve monólogo de Don Alfonso “Tutti accusan le donne” con Sesto Bruscantini: 

Despina informa que las dos mujeres están dispuestas a casarse. 

Cambiamos de escena: se prepara el banquete para la boda. Escuchamos la primera parte del final con Paolo Montarsolo y Teresa Stratas: 

Llegan ambas parejas; brindan, y ellas se muestran dispuestas a olvidar el pasado, lo que enfurece a Guglielmo. Llega Don Alfonso para anunciar que todo está preparado para la boda. Despina llega disfrazada de notario, y firman el documento matrimonial. Entonces se escucha de nuevo el coro “Bella vita militar”, que anuncia el retorno de los dos prometidos de las hermanas. Ellas les piden a sus nuevas parejas que se escondan. Seguimos escuchando el final con Gruberova, Ziegler, Stratas, Lima, Furlanetto y Montarsolo: 

Aparecen entonces los dos soldados, que han sido eximidos por el Rey y regresan a los brazos de sus amadas. Pero las encuentran pálidas, incapaces de hablar. Guglielmo ve que hay alguien escondido, con ropa de notario, pero es Despina, que dice volver de una fiesta. Caen entonces los contratos matrimoniales, que ven los dos soldados; es la prueba de la traición de sus prometidas. Ellas reconocen su culpa, para luego acusar a Alfonso y Despina. Alfonso les dice que los dos amantes están en una habitación, a la que los dos soldados van de inmediato, para terror de las dos hermanas. Pero salen dejando evidente su identidad secreta, para sorpresa no sólo de las dos hermanas, sino de Despina, que desconocía la identidad de los albaneses. Don Alfonso les recomienda mantener el contrato matrimonial, y todos cantan a la razón que ha permitido que los hombres se hayan tomado la situación de buena forma. Escuchamos el final de Così fan tutte con el mismo reparto que el vídeo anterior:

Escuchado ya el final de “Così fan tutte” concluimos, como siempre, con un Reparto Ideal:

Fiordiligi: Elisabeth Schwarzkopf. 

Ferrando: Léopold Simoneau. 

Dorabella: Christa Ludwig o Teresa Berganza.

Guglielmo: Rolando Panerai. 

Despina: Lucia Popp. 

Don Alfonso: Sesto Bruscantini. 

Dirección de Orquesta: Georg Solti. 

175 años del estreno de I Lombardi (11-02-2018)


Giuseppe Verdi acababa de ver lanzada su carrera tras el exitoso estreno de “Nabucco“, por lo que necesitaba un nuevo libreto sobre el que trabajar, libreto que será encargado de nuevo a Temistocle Solera. El resultado final será “I Lombardi alla prima crociata” (“Los Lombardos en la primera cruzada”), aunque para abreviar la conocemos como “I Lombardi”.




Solera toma como base el poema heroico del mismo título de Tommasso Grossi, escrito en 1826, con clara intención patriótica y en un intento de emular (y recuperar) el estilo de la “Gerusalemme liberata” de Tasso. Pese a todo, Solera, por miedo a la censura austriaca que en ese momento imperaba en Milán, suprime a los personajes históricos de la obra, centrándose así en la trama de una familia ficticia, además de evitar incluir cualquier referencia a la unión de los italianos en la primera cruzada.

La ópera se estrena finalmente el 11 de febrero de 1843 en la Scala de Milán, con gran éxito de público, aunque no tanto de crítica, y mantiene una cierta popularidad, aunque menos permanente en el tiempo que la de Nabucco. Verdi utilizará gran parte de esta ópera reelaborada para, 4 años después, en 1847,componer la Grand’Opera “Jérusalem”, aunque ninguna de las dos tendrá un éxito perdurable. De hecho, “I Lombardi” es una de las pocas óperas de Verdi que siguen esperando su definitiva recuperación.

Antes de repasar el argumento dejamos como siempre un enlace al libreto.

En las óperas tempranas de Verdi, cada acto recibe un título. En este caso, el primer acto se titula “La venganza”.

La ópera comienza con una obertura, a la que sigue un coro. Y necesitamos ponernos en antecedentes: los dos hijos de Lord Folco, Arvino y Pagano, están enamorados de la misma mujer, Viclinda. pero ella se casa con Arvino, por lo que su hermano decide asesinarlo. Fracasado en su intento fratricida, es desterrado. Ahora, 18 años después, regresa a Milán en busca de perdón. El pueblo de Milán espera que ese perdón le sea concedido, aunque no se fían de Pagano y su fiera mirada. Escuchamos la obertura y el coro dirigidos por Lamberto Gardelli:

Ambos hermanos se reconcilian, pero Pagano se siente ultrajado y busca venganza. Mientras, los milaneses eligen a Arvino como líder en la cruzada, prometiendo su hermano Pagano acompañarlo. Escuchamos el quinteto “T’assale un tremito” con Ruggero Raimondi como Pagano, Ezio di Cesare como Arvino, Fiorella Prandini como Viclinda, Katia Ricciarelli como Giselda y Giorgio Surjan como Pirro:

Pero todo es una farsa; Pagano busca venganza, y con la ayuda de Pirro y otros hombres planea asesinar a su hermano. Escuchamos el aria “Sciagurata! hai tu creduto” cantada por Samuel Ramey:

Cambiamos de escena. Es de noche en el palacio de Folco. Viclinda sospecha que Pagano busca vengarse, y Arvino sospecha que están en peligro. Por eso Viclinda promete que a Dios que, si salva a su marido, ella y su hija Giselda irán a orar a Jerusalén. Giselda canta entonces una plegaria, “Salve Maria!” que escuchamos cantada por Renata Scotto:

Mientras, Pirro y sus hombres han prendido fuego al palacio. Pagano, después de asesinar a su hermano,  rapta a Viclinda, pero en respuesta a sus gritos aparece Arvino, y entonces Pagano se da cuenta de que a quien ha apuñalado no ha sido a su hermano, sino a su padre. Todos se horrorizan de lo sucedido, incluso Pagano, que intenta suicidarse, pero los guardias se lo impiden. En su lugar todos le maldicen y le vuelven a desterrar. Escuchamos el final del primer acto:

Comenzamos el segundo acto, titulado “El hombre de la caverna”. Han pasado algunos años desde el primer acto.Estamos en Antioquía, en el palacio de Acciano. Todos temen la llegada de los cruzados. Mientras, el hijo de Acciano, Oronte, está enamorado de Giselda (la hija de Arvino, secuestrada tiempo atrás), que vive en el harén del palacio. Oronte quiere consolarla, y le confiesa a su madre Sofía, cristiana, que él también tiene intención de hacerse cristiano. Escuchamos el aria “La mia letizia infondere” y la cabaletta “Come poteva un angelo” cantada por Luciano Pavarotti:

Y ahora escuchamos el aria y la cabaletta en una versión diferente de la habitual (desconozco su origen) cantada por Carlo Bergonzi:

Cambiamos de escena. Estamos en una montaña con una cueva en la que habita en solitario un eremita, ansioso por ver algún día llegar los estandartes cruzados que le permitan unirse a ellos en la lucha contra los musulmanes para así redimir su alma de su enorme pecado. Llega entonces un musulmán: es Pirro, que después de ayudar a Pagano se convirtió al Islam por miedo pero busca redención. Él es el guardián de las murallas de Antioquía. Promete abrir las puertas esa noche para los cruzados que ya se encuentran en el lugar. Entre ellos está Arvino, que busca a su hija secuestrada y busca la ayuda del eremita que tanta fama tiene en la región; éste le promete que la verá esa misma noche. Todos parten para aplastar a los musulmanes. Escuchamos toda la escena con Ruggero Raimondi como el Eremita, Giorgio Surjan como Pirro y Ezio di Cesare como Arvino:

Regresamos al palacio de Acciano, al harén, las mujeres intentan animar a la siempre triste Giselda, el amor de Oronte:

Giselda se siente desgraciada, pensando que el cielo la castiga por su amor impuro. Llega entonces Sofía diciendo que han sido traicionados y que su esposo y su hijo han caído. Llegan los invasores, liderados por el Eremita y Arvino. Giselda reconoce a su padre, que corre a abrazarla, pero ella le rechaza al ver sus manos manchadas de sangre, pensando que ha matado a su amado Oronte. Piensa que no es deseo de Dios que se vierta tanta sangre. Arvino, desesperado, se dispone a matarla, algo que ella desea para así reunirse con su amado, pero todos le detienen pensando que ha perdido la razón. Escuchamos la escena con Ghena Dimitrova como Giselda:

Comenzamos el tercer acto, titulado “La conversión”. Estamos frente a Jerusalén. Un coro, entre el que se encuentran diversos peregrinos, cantan a la ciudad santa en la que vivió Jesús:

Todos se van, y aparece Giselda, que ha huido de la tienda de su padre; necesita respirar al aire libre, y añora su perdido amor. Pero entonces aparece Oronte, vestido de Lombardo; no había muerto, sólo fue herido y huyó, pero lleva tiempo buscando a su amada. Ella le propone huir con él; Oronte le avisa de que vive fugitivo en bosques y desiertos, pero ella está dispuesta a renunciar a todo por él, y ambos deciden huir juntos, y más cuando se escucha un coro de cruzados, que puede poner en peligro a Oronte. Escuchamos el dúo con Katia Ricciarelli y Veriano Luchetti:

Cambiamos de escenario, estamos en la tienda de Arvino. Éste se encuentra sólo, después de que todos le hayan abandonado, incluida su hija, de la que ahora reniega. Unos hombres le avisan de que se ha visto a Pagano cerca del campamento, y Arvino jura matarlo si lo encuentra. Escuchamos el aria “Sì! De ciel che non punisce”, cantada por Ezio di Cesare:

Volvemos a cambiar de escena. Estamos junto al Jordán, en una cueva a la que Giselda lleva a un malherido Oronte. Aparece el Eremita, espantado por un amor impuro entre una cristiana y un musulmán, y le ofrece la salvación a Oronte si se convierte al cristianismo. Oronte acepta, ya que deseaba hacerlo con anterioridad; su amor ahora ya no es delito a ojos de Dios, y el eremita les ofrece una mejor vida tras la muerte si en la tierra han sido tan infelices, y Oronte muere. Escuchamos el trío “Qual voluttà trascorrere” con Ferruccio Furlanetto, June Anderson y un Carlo Bergonzi que contaba con 71 años, nada menos (y aún así cómo canta…):

Comenzamos el cuarto y último acto, titulado “El Santo Sepulcro”. Por lo general se suprime una primera escena, en la que el Eremita conduce a Giselda junto a su padre Arvino y le cuenta a éste la verdad para que le perdone.

En la siguiente escena, Giselda está sola y tiene una visión en la que se le anuncia que Oronte ya está entre los ángeles. Entonces se le aparece el propio Oronte para confirmarle que está en el cielo gracias a ella y le avisa de que los cruzados deben correr al estanque de Siloé en busca de agua. Giselda se da cuenta de que no fue un sueño y se dispone a avisar a los cruzados de que sigan las instrucciones que ha recibido de Oronte. Escuchamos esta escena con Renata Scotto y Luciano Pavarotti:

Cambiamos de escena. Ahora estamos en el campamento Lombardo, junto a la tumba de Raquel. Aquí los cruzados recuerdan su tierra natal, frente al desierto en el que se encuentran, padeciendo sed, en un coro que busca imitar el éxito del “Va, pensiero” de “Nabucco”. Entonces se escuchan unas voces que les avisan de que se dirijan a Siloé:

Arvino llama a los Lombardos a saciar su sed, para a continuación dirigirse a tomar la ciudad.

Cambiamos de escena. Volvemos a la tienda de Arvino. Jerusalén ha sido tomada, pero el Eremita, valientemente el primero en atacar la ciudad, está gravemente herido. Arvino y Giselda lo llevan a la tienda para curarlo, pero él les reconoce a ambos y revela su identidad: es Pagano. Considera que ya ha pagado su pena y, antes de morir, quiere reconciliarse con su hermano. Arvino le perdona y Pagano muere con la satisfacción de esa reconciliación. Escuchamos el trío final con Silvano Carrolli como Pagano, Ghena Dimitrova como Giselda y Carlo Bini como Arvino:

Terminamos, como siempre, con un Reparto Ideal:

Pagano: Samuel Ramey.

Giselda: Renata Scotto.

Oronte: Carlo Bergonzi o Luciano Pavarotti.

Arvino: Richard Leech.

Director de Orquesta: Gianandrea Gavazzeni.