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125 años del estreno de “L’amico Fritz” (31-10-2016)


Pietro Mascagni es uno de esos compositores, como Ruggero Leoncavallo, Francesco Cilea o Amilcare Ponchielli, conocidos como “compositores de una ópera”, porque sólo una de sus óperas ha conseguido el éxito y la permanencia en el repertorio actual. Cosa que no puedo compartir, ya que si fueron capaces de componer una obra maestra (Cavalleria rusticana, Pagliacci, Adriana Lecouvreur y La Gioconda, respectivamente), es poco probable que el resto de su obra carezca de interés. Compositor de una ópera es Beethoven, que sólo compuso “Fidelio”, pero Mascagni tiene en su obra óperas muy interesantes, habiendo especialmente una que todavía, aunque precariamente, ha conseguido permanecer en el repertorio: “L’amico Fritz”.




Pietro Mascagni venía de triunfar con el estreno de “Cavalleria rusticana” en 1890, y tenía que repetir el éxito, para lo que recurre al libreto que Nicola Daspuro (bajo el seudónimo de P. Suardon) escribe a partir de la obra “L’ami Fritz” de la pareja de escritores alsacianos Erckermann-Chatrian, autores de obras de realismo rural de marcado carácter patriota alsaciano. La acción de “L’amico Fritz” se situará en un lugar indeterminado, pero muy probablemente en un pueblo de Alsacia, durante algún momento del siglo XIX.

La obra, que había sido compuesta expresamente para la soprano Emma Calvé, fue estrenada el 31 de octubre de 1891 en el Teatro Constanzi de Roma, con la citada soprano y el gran tenor Fernando de Lucia en los papeles protagonistas y dirigida por Rodolfo Ferrari. Gracias a números como el célebre dúo de las cerezas, la obra se mantiene en el repertorio de los más importantes tenores de la primera mitad del siglo XX, hasta los años 50, destacando las interpretaciones de Beniamino Gigli o Ferruccio Tagliavini, para después caer en un olvido sólo rescatado ocasionalmente en los teatros italianos. Gran injusticia, como podremos comprobar al repasar esta ópera.

Como siempre, antes de empezar el repaso a la ópera, dejo un enlace al libreto con traducción al español.

La ópera comienza con un preludio, de menor dimensión que las grandes oberturas de la tradición operística italiana pero que ya había desaparecido en la mayoría de los casos para esas fechas, y que escuchamos aquí dirigido por Gianandrea Gavazzeni:

Ya en la obertura, por la alegría de sus temas, vemos que no nos encontramos ante la típica tragedia de la ópera italiana de finales del siglo XIX, sino en realidad ante una bella comedia romántica de apenas horita y media de duración, con un primer acto cómico frente a un segundo y sobre todo tercero más dramáticos en los que las cosas se complican hasta terminar en un final feliz. Vamos, como una comedia de Julia Roberts, muy cinematográfico todo.

Comienza el primer acto de “L’amico Fritz”. Y estamos precisamente en el comedor del protagonista, Fritz Kobus, un rico terrateniente y benefactor del pueblo, que conversa con el rabino David sobre la obsesión de todos por casarse; él quiere quedarse soltero. FRitz le gasta una broma al rabino, ya que es él quien tiene que correr con los gastos de la boda. Llegan dos amigos de Fritz, Hanezò y Federico, igual de solteros que Fritz, para la cena, en la que esperan también al joven Beppe. Mientras, David se va a casar a la pareja de novios.

La camarera Caterina anuncia entonces que ha llegado Suzel, la joven hija del granjero, que trae flores para su patrón; Fritz le hace pasar, y ella, tímidamente, le presenta un ramo de violetas y lo acompaña de un poema. Tenemos así la primera de las arias de Suzel, “Son pochi fiori”, que escuchamos a Mirella Freni:

Suzel, avergonzada, le entrega el ramo a Fritz y le dice que su padre espera verle. Todos se dan cuenta de la belleza de la joven, incluido el rabino, que vuelve en ese momento. Pero son interrumpidos por el sonido de un violín que emociona a Suzel hasta las lágrimas: es el gitanillo Beppe, que es invitado a cenar y a cantar. Beppe canta una canción en la que describe las pésimas condiciones de vida en las que vivía hasta ser recogido por Fritz:

Suzel entonces se despide, mientras Fritz promete que irá a ver a su padre. Todos quedan encantados por la belleza y los modos de la joven, de la que David afirma que será la más bella casadera de Alsacia, cosa que Fritz duda porque la ve demasiado joven. El rabino estalla entonces en una reprimenda a los tres solteros, que sólo saben comer y beber, pero profetiza que al final necesitarán el amor. Escuchamos así el aria “Per voi, ghiottoni inutili” en la voz de Ettore Bastianini:

Sólo Beppe está de acuerdo con el rabino, que airma que no pasará mucho tiempo antes de que Fritz se case. Éste lo duda, y se apuesta una de sus viñas a que no se casará. La llegada de los huérfanos que vienen a dar las gracias a su benefactor rompe la conversación, y con ella termina el primer acto de “L’amico Fritz”.

Comenzamos el segundo acto de “L’amico Fritz”, en el que nos hemos trasladado a la granja de Fritz, en Mésanges. Estamos en el patio de la granja, con un cerezo al fondo. Es por la mañana, y Fritz todavía duerme. Suzel quiere darle a provar las cerezas a Fritz en cuando se despierte, y mientras los campesionos siegan la cebada, ella recoge un ramo de flores y canta una canción:

Fritz desciende por las escaleras y saluda a Suzel, que le da el ramo de flores y se prepara para coger unas cerezas y dárselas a Fritz mientras se da cuenta de que nota algo extraño en el corazón. Estamos ante el más célebre momento de “Lamico Fritz”, el dúo de las cerezas, que escuchamos en voz de Tito Schippa y Mafalda Favero:

  

En ese momento llegan los amigos de Fritz: Beppe, Hanezò, Federico y David. Fritz les invita a dar una vuelta por sus terrenos, pero David rehúsa, diciendo que está cansado. Se queda con Suzel, dándose cuenta de la extraña actitud de Fritz, sospechando que podría estar enamorándose de la joven. Ella va a sacar agua y él le pide un trago. Entonces dice que le recuerda a una historia de la Biblia, y le hace leer el relato de Rebeca. David aprovecha para adelantar la historia y preguntarle si reaccionaría como Rebeca, tapando su rostro, cuando apareciera el hombre a ella destinado, pero no hace falta una respuesta: se escucha la voz de Fritz, y Suzel se esconde en la casa, dejándole claro a David que se casarán. Escuchamos esta escena en las voces de Carlo Tagliabue y Rosanna Carteri:

David entonces le pincha a Fritz diciéndole que ha encontrado un joven perfecto para la joven y que hablará con el padre de ella para arreglar la boda, despertando los celos de Fritz, que echa a david, acusándole de volver a caer en esa manía suya de casar a todos, y siente una sensación extraña en su interior:

Vuelven Hanezò y Federico, que vuelven a la ciudad, y Fritz decide irse con ellos. Cuando David lo ve, avisa a Suzel, que empieza a llorar sin saber por qué (aunque David sí que lo sabe, el muy granuja…). Termina así el segundo acto de “L’amico Fritz”.

Aquí Mascagni nos regala otro gran pasaje orquestal, un intermezzo, dirigido por el propio Mascagni:

Comenzamos el tercer y último acto de “L’amico Fritz”. Y volvemos a la casa de Fritz que ya vimos en el primer acto. Aquí está nuestro protagonista, desesperado porque, pese a haber salido huyendo, todo a su alrededor, bodas, bautizos, bodas de oro… le repiten la misma idea de la que ha querido huir: el amor. Tenemos así el monólogo de Fritz “Tutto ho tentato”, que escuchamos en esta magnífica interpretación de Cesare Valetti:

Llega Beppe en ese momento, que se da cuenta de que Fritz está triste, y dándose cuenta de la causa de su tristeza, ya que el también ha sufrido por culpa del amor, canta una canción de amor que él mismo compuso, “O pallida che un giorno mi gurdasti”:

Fritz estalla contra su amigo por venir a torturarle él también con esas mentiras sobre el amor. Pero una vez sólo, se sorprende de que incluso el joven también haya amado, y canta al amor en la bellísima aria “O amore, o bella luce del core”, que escuchamos en la voz de un jovencísimo Giuseppe di Stefano (23 añitos tenía), con la voz fresca y una técnica impecable (que luego ignoró por completo), con ese uso de reguladores y esos pianísimos, en una interpretación simplemente mágica:

Como esta versión es con piano, vamos a escuchar una con orquesta, en este caso a Ferruccio Tagliavini:

Aparece David, que se da cuenta de que Fritz sufre por amor, y le tortura más, diciéndole que ya está todo preparado para la boda de Suzel, y que su padre irá para concluir los trámites, pero Fritz, enfadado, afirma que se opone para fastidiar al rabino y sale. Llega en ese momento Suzel, que va a llevarle flores a Fritz, y David nota que está triste, pero le dice que cuando él vuelva sonreirá, y se va. Suzel queda sola y expresa su tristeza en el aria “Non mi resta che il pianto ed il dolore”, que le escuchamos a Pia Tassinari:

Aparece Fritz, y conversan sobre la boda de Suzel, que no quiere casarse, pero su padre así lo quiere. Ante la insistencia de Fritz en que no se case, ella le pide que sea él quien se lo diga a su padre. Entonces el le pregunta si ama a otro,  ante los nervios crecientes de ella, al final se le declara y los dos se confiesan su amor. Y así nos encontramos ante el gran dúo de amor de Pietro Mascagni. Si en Puccini los dúos de amor son de lo mejor de sus obras, en Mascagni estos no abundan: el dúo de las cerezas no es propiamente un dúo de amor, como tampoco el de “Iris”, por no hablar del de “Cavalleria rusticana”, que es casi un dúo de odio. Pero este dúo de “L’amico Fritz”, que pasa de la tristeza a la alegría en poco tiempo es de una belleza innegable y está injustamente olvidado y eclipsado por el de las cerezas (que en mi opinión no llega al nivel de este). Escuchamos la magnífica versión del dúo que hicieron Mirella Freni y Luciano Pavarotti:

Entra David, sabiendo que ha ganado, que ha logrado que Fritz acabe casándose. Se lleva la viña que le prometió Fritz, pero se la entrega a Suzel. Aparecen Federico y Hanezò preguntñandose que harán ahora que Fritz se casa y Davis les dice que habrá alguna mujer para ellos también. Y la ópera termina con una repetición de ese “O amore” que cantó Fritz en su aria, final que escuchamos con José Bros y Dimitra Theodossiu (id directamente al minuto 4, por favor… el resto es el dúo anterior y encima está cortado):

Terminamos así este repaso a esa joyita que es “L’amico Fritz”, repaso que no ha sido fácil por las pocas grabaciones integrales de la ópera y porque en youtube no están ni las que hay. Pero bueno, podemos concluir con un breve

Reparto Ideal:

Fritz Cobus: Luciano Pavarotti o Ferruccio Tagliavini.

Suzel: Mirella Freni.

David: Rolando Panerai o Vicente Sardinero.

Dirección de Orquesta: Gianandrea Gavazzeni.



Giuseppe Taddei en el centenario de su nacimiento (26-06-2016)


Son muchas las veces en las que los aficionados a la ópera sentimos que ya no se canta como antes; que la técnica de los cantantes actuales deja mucho que desear a menudo, frente a cantantes del pasado que, sin especializarse en un repertorio concreto, sino con un repertorio basto y de estilos muy variados, eran capaces de no sólo sobrevivir dignamente, sino de dejar interpretaciones a menudo magistrales en buena parte de ese repertorio. Pocos, muy pocos (si acaso hay alguno) barítonos podrían en este caso ser comparables al barítono (y por momentos también bajo bufo) que nos ocupa hoy, en el centenario de su nacimiento, el gran Giuseppe Taddei.




Giuseppe Taddei nació en Génova el 26 de junio de 1916. Desde joven se percibe su talento musical, por lo que se traslada a estudiar canto a Roma, donde debuta en 1936 (con 20 años) como heraldo de Lohengrin. Sigue cantando en Roma hasta que la II Guerra Mundial provoca su alistamiento y finalmente su confinamiento en un campo de concentración alemán. Terminada la Guerra participa en espectáculos que se organizan para los soldados aliados y canta en Viena. En 1948 canta en el festival de Salzburgo, donde comienza una larga colaboración con Hervert von Karajan. Ese mismo año debuta también en la Scala de Milán y ya su carrera proseguirá hasta los años 80.

Como ya hemos mencionado, su repertorio fue basto. Comenzamos con Mozart, del que cantó numerosos roles (a menudo dos distintos de la misma ópera). Escuchamos aquí su Figaro de “Le nozze di Figaro” magníficamente cantado:

También cantó el papel del Conte en esta misma ópera. Lo mismo sucede con Don Giovanni, ya que cantó tanto el Don Giovanni como el Leporello. Comenzamos con este último, perfectamente cantado (su amplia tesitura grave le permite cantar el papel sin problemas) como interpretado (al margen de su vis cómica, es un cantante muy atento a los matices del fraseo, como muy bien se percibe en este aria):

Le escuchamos ahora como Don Giovanni en un delicadísimo “Deh, vieni alla finestra”, simplemente magistral:

Cantó también “Cossì fan tutte” e incluso el Papageno de “La flauta mágica”, aunque en italiano, como escuchamos aquí:

En sus últimos años cantó el breve monólogo cómico de Domenico Cimarosa “Il maestro di capella”, en la que de nuevo luce sus dotes de canto cómico:

Giuseppe Taddei también cantó óperas de Rossini, aunque en papeles muy distintos. Comenzamos con su Figaro de “Il barbiere di Siviglia”:

Le vemos ahora como Don Magnifico de “La Cenerentola”, un papel de bajo bufo en el que vuelve a estar divertidísimo y vocalmente irreprochable:

Y vamos ahora con un papel más “dramático”, el Guillermo Tell (cantado en italiano, como se solía hacer en los 50) en una de las mejores versiones de este “Resta immobile” que se pueden escuchar:

Vamos ahora con Vincenzo Bellini, con el Riccardo de “I Puritani”, con el aria “Ah, per sempre io ti perdei” que tiene unas coloraturas bastante complicadas; el resuelve la parte con un estilo de canto plenamente belcantista, con una impecable línea de canto y un magnífico gusto en las modulaciones y el fraseo:

Pasamos al otro belcantista, gaetano Donizetti. Y comenzamos con un papel de bajo bufo en “Il campanello”, en el que le acompaña Leo Nucci:

Le escuchamos ahora como Antonio en “Linda di Chamonix”:

Ahora como Alfonso XI en “La favorita”, en la famosa “Vien, Leonora”:

Y le escuchamos ahora como protagonista de la infrecuente “Belisario”:

Y en otra ópera infrecuente, “Caterina Cornaro”:

En todos estos casos podemos comprobar como, a diferencia de muchos de sus colegas contemporáneos, tendentes a cantar a la verista, Giuseppe Taddei, pese a también ser un gran intérprete del repertorio verista (como veremos más adelante), tenía una impecable técnica de canto belcantista, basada en el legato y la línea de canto.

Del repertorio bufo cantó también el “Don pasquale” (está completo en youtube) y “L’elissir d’amore”, en este caso de nuevo en dos papeles; primero el del barítono, Belcore, del que escuchamos el aria “Come Paride vezzoso”:

Perfecto en su descripción de la petulancia del personaje.

Y ahora el bajo bufo, Dulcamara, del que escuchamos el aria “Udite, o rustici”, de nuevo con gran vis cómica y perfecta adecuación estilística:

Pasamos a Giuseppe Verdi, un compositor que fue también muy importante en la carrera de Giuseppe Taddei. Su voz, un tanyo demasiado dramática para el belcanto (aunque su técnica le permitia plegarla a las necesidades del estilo belcantista, como ya hemos visto), se sentía cómodo en los grandes papeles de barítono verdiano. Comenzamos escuchándole en “Nabucco”:

Y después de ese gran papel que es Nabucco, otro no menos grande, el Carlo de “Ernani”. Escuchamos su magnífica interpretación del aria “O de verd’anni miei”:

A ver si hoy día encontramos a un barítono que supere esto, pese a no encontrarse tan cómodo en el registro agudo…

Y seguimos a lo grande, ahora con otro papelón, el protagonista de “Macbeth”, con el aria “Pietà, rispetto, amore”:

Y seguimos con grandes papeles, porque ahora nos toca escuchar su “Rigoletto”; vamos a escucharle en el dúo con Gilda del primer acto, junto a Lina Pagliughi:

Le escuchamos ahora como el Conde de Luna de “Il Trovatore”, en el aria “Il valen del suo sorriso”:

El Germont de “La Traviata” fue otro de sus grandes papeles, y le vamos a escuchar en el dúo con Violetta del segundo acto, junto nada más y nada menos que a Maria Callas:

Cantó también algunas óperas menos frecuentes de Verdi, como “La Battaglia di Legnano” o “I Vespri Siciliani”; de esta última escuchamos el aria “In braccio alle dovizie”:

De si “Simon Boccanegra” vamos a escuchar su gran escena “Plebe, patrizi, popolo;veamos como pasa del estilo extrovertido del principio a uno mucho más introvertido, rematado con un magnífico “E vo gridando pace, e vo gridando amor”

Escuchamos ahora su aria de “Un ballo in maschera”, donde es capaz de recoger su voz para unos bellos pianisimos y con un bastante buen agudo:

Vamos a escuchar ahora su Carlo di Vargas en “La forza del destino”, en el duo “Invano Alvaro” junto al gran Alvaro de Richard Tucker; su fraseo siempre efectivo se percibe muy bien por ejemplo en esa forma de decir “vendetta”:

Pasamos a “Don Carlo”, y en este caso vamos a escuchar a Giuseppe Taddei cantar el aria final de Rodrigo “O Carlo, ascolta”:

Pasamos a su Amonasro de “Aida”, del que escuchamos el dúo del III act, de nuevo junto a Maria Callas, con un brutal “Non sei mia figlia, dei faraoni tu sei la schiava” y un muy emotivo “Pensa che un popolo vinto, stracciato, per te soltanto rinascer puo”:

Vamos con su Yago de “Otello”, del que escuchamos el final del II acto, junto al gran Otello de Mario del Monaco; el papel es perfecto para las características vocales de Giuseppe Taddei, sibilino en sus frases y con esa maldad apenas disimulable:

El papel protagonista de Falstaff le acompañó a Giuseppe Taddei toda su carrera, desde 1950 hasta incluso los años 90, siendo otro de esos papeles que le iban perfectos a su voz y estilo. Escuchamos su monólogo “L’onore? Ladri!”:

Pasamos al verismo. Ya en 1941 participó en la grabación de “Andrea Chenier” de Beniamino Gigli, cantando dos breves papeles, Fléville y Fouquier-Tinville; escuchamos el primero de ellos, cantado con una enorme delicadeza:

Y será con el Geronte de la “Manon lescaut” de Puccini con el que realice su última grabación en estudio. Y entre medias, numerosas interpretaciones memorables. Por ejemplo ese Tonnio de “Pagliacci”, con la mejor versión del prólogo que he escuchado hasta ahora, magníficamente interpretada (que da mucho juego) y con un magnífico Lab agudo:

De Puccini cantó el Marcello de “La Boheme”, del que escuchamos aquí el bellísimo duo “O Mimì, tu più non torni” junto al Rodolfo de Ferruccio Tagliavini, rematado por ambos con un magnífico poanísimo:

Otro de sus grandes papeles fue el Scarpia de “Tosca”, del que escuchamos aquí el final del I acto; como siempre, atención a su fraseo y a esa magnífica forma de transmitir la maldad del personaje:

Escuchamos ahora un fragmento de su Sharpless de “Madama Butterfly” junto a Clara Petrella; aquí por el contrario consigue demostrar la bonhomía del personaje:

Escuchamos ahora su Michelle de “Il Tabarro” en un “Nulla, silenzio” repleto de matices:

Y, por supuesto, su “Gianni Schicchi”, el gran papel cómico de Puccini, del que escuchamos el aria “Ah, che zucconi”:

Y terminamos con Puccini con su Rance de “La fanciulla del West” (sí, qué no cantó este hombre?):

Pasamos al Gérard de “Andrea Chenier”, otro de sus grandes roles, con este “Nemico della patria” (una de mis arias favoritas); como además podemos verle, hay que aprovechar para comprobar su gran talento como actor:

Pasamos ahora a Francesco Cilea, y comenzamos por un aria que me encanta, el “Come due tizzi accesi” de “L’arlesiana”, hoy completamente olvidada, de la que nos regala una de las mejores versiones (yo en este caso personalmente prefiero la de Tito Gobbi, pero es un tema puramente personal):

Y seguimos con su Michonet de “Adriana Lecouvreur”, en una magnífica versión del aria “Ecco il monologo”, que de nuevo le permite lucir su talento interpretativo:

Fuera del repertorio italiano, Giuseppe Taddei también cantó óperas de Wagner (“Los maestros cantores de Nuremberg”, “El holandés errante”) o rusas (“Eugen Onegin”, “El príncipe Igor”), algunas de las cuales se pueden encontrar completas en Youtube. Yo sólo voy a poner su Zurga de “Les pêcheurs des perles”de Bizet (en italiano, obviamente) junto al Nadir de Alfredo Kraus:

Y terminamos con una de esas canciones italianas que también cantó; le vamos a ver, ya bastante mayor, cantar “A Marecchiare” de Francesco Paolo Tosti:

Retirado desde los años 90, Giuseppe Taddei murió en Roma el 2 de junio de 2010, a punto de cumplir 94 años. Con él se iba uno de los últimos representantes de una escuela de canto ya olvidada, de legato impecable y fraseo preciso, alejado del griterío pseudo-verista tan común hoy día. Giuseppe Taddei es desde luego una figura a recordar y un referente para cualquier barítono que quiera tener una carrera de buen nivel.