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In Memoriam: Doris Day (15-05-2019)

Prototipo de actriz cómica de los años 50 y comienzos de los 60, pese a que su carrera no fue muy larga, dejó una huella imborrable en el público cinematográfico, aunque la crítica no fuera tan piadosa con ella. Hace pocos días desaparecía una de las pocas supervivientes del Hollywood clásico, la actriz Doris Day.

El nombre real de Doris Day era Doris Mary Kappelhoff nació en Cincinati, estado de Ohio, el 3 de abril de 1922 (aunque ella siempre afirmó que fue en 1924). Sus abuelos eran inmigrantes alemanes y su padre era profesor de música. Tenía dos hermanos mayores, aunque el primero murió antes de que ella naciera. Criada en una familia católica, ello no impidió que sus padres se divorciaran cuando ella era pequeña, a causa de una infidelidad paterna. 

Aficionada desde pequeña a la danza, formó en los años 30 pareja de baile con Jerry Doherty, pero un accidente de tráfico frustró su futuro como bailarina. Es entonces cuando descubre su potencial como cantante. Comienza a recibir lecciones de canto por parte de Grace Raine, que se sorprende con su enorme potencial, venciendo las reticencias de su madre hacia el mundo del espectáculo. Así, la joven Doris comienza a cantar en la radio y en restaurantes. 

El cantante de Jazz Barney Rapp está buscando vocalistas femeninas. Doris vence a las 200 que audicionaron, y por insistencias de Rapp toma el nombre artístico de Doris Day (que a ella nunca le gustó, porque le sonaba a stripper) por la canción “Day after day” que forma parte de su repertorio. 

En 1941 se casa por primera vez, con  Al Jorden, miembro de la banda de Rapp. Con él tendrá a su único hijo, Terry. La pareja se divorcia en 1943, y Al se suicida poco después. En 1946 se casa con el saxofonista George Weidler, quien le convencerá para abandonar el catolicismo y convertirse a la ciencia cristiana. La pareja termina en divorcio en 1949. 

Doris Day alcanza gran éxito cantando con diferentes bandas, incluyendo las de intérpretes consagrados como Bing Crosby, colabora en la radio con Bob Hope y, desde 1945, realiza grabaciones discográficas. Una de estas será “Embraceable you”, cuya interpretación llamará la atención de sus compositores, Jule Styne y Sammy Cahn:

Ambos insisten en que participe en la película “Romance en alta mar” que dirige Michael Curtiz. Ella le dice al director que no tiene experiencia como actriz, pero eso le convence aún más a Curtiz de que es la intérprete adecuada (de hecho, el de Doris Day será el descubrimiento del que más orgulloso se sentirá Curtiz). La película, una comedia musical, se estrena en 1948 y en ella comparte pantalla con Jack Carson:

Esta canción, “It’s magic”, alcanza un gran éxito en las listas musicales, éxito que será aún mayor con su segunda película junto a Jack Carson y, de nuevo, dirigida por Michael Curtiz, “Mi sueño eres tú”, de 1949, con la canción “Someone like you”:

Trabajará a las órdenes de Michael Curtiz por tercera vez en 1950 en el drama musical “El trompetista”, protagonizado por Kirk Douglas y Lauren Bacall:

También en 1950 protagoniza la comedia musical “Té para dos”, junto a Fordon MacRae:

Su mayor éxito en esos años vendrá en todo caso en 1951 cuando trabaje por cuarta vez a las órdenes de Michael Curtiz, en “Te veré en mis sueños”, biopic del compositor Gus Kahn:

En 1951 se casa por tercera vez, con el productor Martin Melcher, . Él adopta a su hijo Terry, que pasa a ser conocido como Terry Melcher. 

Es una época en la que Doris Day es la actriz favorita de los militares que combaten en la Guerra de Corea, por lo que protagoniza no pocos musicales de poca calidad e irrelevantes en su carrera. Quizá el más relevante sea “Calamity Jane” (en España ridículamente titulado “Doris Day en el oeste”), western musical que protagoniza junto a Howard Keel y en el que canta la canción “Secret love”, que ganará el Oscar:

En 1954 protagoniza el drama musical “Siempre tú y yo”, junto a Frank Sinatra:

Tras rodar esta película, Doris Day decide no renovar su contrato con la Warner, descontenta por verse encasillada en papeles de comedia-musical. Por ello, su siguiente película, si bien igualmente musical, es mucho más dramática: “Quiéreme o déjame”, biopic de la cantante Ruth Etting y su tormentosa relación con su marido, que la maltrata psicológicamente, interpretado por James Cagney. La película, dirigida por Charles Vidor, se estrenó en 1955:

La película fue un considerable éxito de crítica, que le valió 2 Oscars y varias nominaciones, entre ellas a mejor actor para Cagney, pero no para Day. 

Tras rodar un thriller junto a Louis Jourdan, “El diabólico Señor Benton”, Doris Day trabaja a las órdenes de Alfred Hitchcock y junto a James Stewart en “El hombre que sabía demasiado”, de 1956, remake de la versión inglesa rodada por Hitchcock en los años 30, en la que se traslada la acción a Marruecos. La película es recordada en especial por ese “Qué será, será”, que ella odiaba pero que ganó el Oscar a mejor canción:

Pero de nuevo Doris Day regresa al mundo de la comedia. En 1958 estrena “Enséñame a querer”, en la que comparte escena con Clark Gable y con Gig Young, habitual secundario en sus películas. Por esta película conseguirá su primera nominación al Globo de oro, en la categoría de actriz de comedia:

Ese mismo año protagoniza junto a Richard Widmark (y de nuevo con Gig Young como secundario) “Mi marido se divierte”, otra comedia romántica, dirigida por Gene Kelly

En 1959, tras protagonizar junto a Jack Lemmon “La indómita y el millonario”, estrena el que probablemente sea su mayor éxito: la genial comedia de enredos “Confidencias a medianoche”, primera de las tres películas que protagonizará junto a Rock Hudson y Tony Randall y que le valdrá su única nominación al Oscar y una nueva nominación al Globo de Oro:

En 1960 protagoniza la simpática comedia familiar “No os comáis las margaritas”, en la que comparte protagonismo con David Niven:

Pero ese mismo año da un giro sorprendente a su carrera con un papel dramático, quizá su mejor papel, en el thriller “Un grito en la niebla”, protagonizado por Rex Harrison, Myrna Loy y John Gavin, en el que interpreta a una mujer amenazada de muerte que terminará descubriendo que la amenaza llega de alguien muy cercano:

No consigue nominación al Oscar, pero sí al Globo de oro. 

En 1961 vuelve a trabajar junto a Rock Hudson y Tony Randall en otra genial comedia, “Pijama para dos”, dirigida por Delbert Mann:

En 1962 consigue ser nominada al Globo de Oro por “Jumbo, la sensación del circo”, pero su mayor logro profesional será compartir pantalla junto a Cary Grant (y de nuevo con Gig Young como secundario) en la comedia romántica “Suave como visón”, de nuevo a las órdenes de Delbert Mann:

En 1963 protagoniza dos comedias junto a James Garner: “Su pequeña aventura” y “Apártate, cariño”, remake de “Mi mujer favorita”, en la que, tras cinco años desaparecida y dada por muerta, reaparece el mismo día que su esposo va a casarse de nuevo. Por esta película consigue su última nominación al Globo de Oro:

Al año siguiente repite por tercera vez junto a Rock Hudson y Tony Randall en “No me mandes flores”, dirigida por Norman Jewison:

Una nueva comedia en 1965, “Por favor, no molesten”, junto a Rod Taylor, le proporciona su último gran éxito:

Los gustos del público van cambiando, Doris Day rechaza el papel de Mrs. Robinson en “El graduado”, considerando el guión ofensivo y vulgar (Day era republicana y muy conservadora, como es propio por otra parte de un miembro de la iglesia de la ciencia cristiana), mientras el público la veía demasiado mojigata. Pocas comedias más terminan con su carrera cinematográfica, siendo la última “El novio de mamá”, en 1968. 

El 20 de abril de 1968 su esposo Martin Melcher, que padecía un problema cardiaco pero por sus creencias en la ciencia cristiana rechazó recibir tratamiento médico hasta que fue demasiado tarde, murió. Doris Day se llevó entonces dos desagradables sorpresas. La primera es que, a causa de unas pésimas inversiones, Melcher y el abogado Jerome B. Rosenthal le habían dejado en bancarrota. Doris Day denuncia a Rosenthal y lo lleva a juicio, que logra ganar en 1874, aunque no recibió la compensación económica hasta 1977.

La otra es que, sin consultarla, Melcher había acordado con la CBS un programa de televisión para ella, “El show de Doris Day”. Ella no quería trabajar en televisión, pero las deudas le obligaron a aceptar, y el programa fue un éxito que se mantuvo en emisión hasta 1973. 

Por otra parte, su hijo Terry Melcher era el objetivo de los famosos asesinatos de Charles Manson (la casa en la que sucedieron los asesinatos había sido de Terry hasta pocos meses antes, y Mason al parecer desconocía el cambio), y al saberlo, se empeñó en que su madre fuera siempre acompañada de guardaespaldas. Era una época difícil para Doris Day, que además veía como los gustos del público se alejaban de su estilo. Regresó a la televisión en 1985 para una serie de entrevistas (la más famosa, a su amigo Rock Hudson, enfermo ya de SIDA), pero el programa no duró mucho. 

En 1976 se casó por cuarta vez, con el camarero Barry Comden, pero la pareja acabó divorciándose en 1982. Él decía que ella le prestaba más atención a sus perros que a él. Y es que en sus últimos años Doris Day se centró en su asociación para la defensa de los animales, fundada en 1878. Un fallido intento de aparición en los Oscars, echado a perder por un accidente, terminó con su vida pública al margen de su asociación. De hecho, cuando se propuso otorgarle un Oscar honorífico, ella lo rechazó. Su hijo Terry murió en 2004 a causa de un melanoma. Cada vez más ausente de la vida pública, Clint Eastwood le ofreció un papel en 2015, pero finalmente tampoco lo realizó. Casi olvidada, una neumonía acabó con su vida el pasado 13 de mayo, cuando contaba 97 años. Por expreso deseo suyo no habría ni funeral ni tumba ni ningún acto público. 

Reina absoluta de la comedia romántica y el musical del Hollywood mojigato y republicano de los años 50, la historia posterior no la ha tratado muy bien, pese a que algunas de sus películas merezcan ser recordadas por la gran vis cómica de una actriz que en realidad no era más que una cantante sin experiencia escénica. Tampoco necesitó nada más.

In Memoriam: Stanley Donen (21-02-2019)

Era el último director del Hollywood clásico que nos quedaba. Tenía 25 años cuando se estrenó con un clásico del cine musical, “Un día en Nueva York”, y nos regaló algunas de las mejores comedias y musicales durante los siguientes 20 años. Hace pocos días nos dejaba uno de mis directores favoritos, el mítico Stanley Donen. 

Stanley Donen nació el 13 de abril de 1924 en Columbia, en el estado de Carolina del Sur. Hasta 1937, que nació su hermana Carla, fue el hijo único de una pareja judía (aunque Donen se volvería ateo en su juventud), lo que le supuso sentir el acoso antisemita de una ciudad con poca población judía en la escuela. Su válvula de escape fue el cine: le encantaban los westerns, las comedias y los thrillers, pero por encima de todo le encantaba “Volando a Rio de Janeiro”, el musical que lanzó a la fama a Fred Astaire y Ginger Rogers. La película le sumergía en un mundo en el que todo era feliz y hermoso. Por ello comenzó a rodar películas caseras y a tomar lecciones de baile, tanto en Columbia como en sus vacaciones de verano en Nueva York, donde llegó a estudiar con Ned Wayburn, quien fuera profesor de baile de Astaire, además de poder ir a los musicales de Broadway. 

Terminada la escuela, comenzó a estudiar psicología en la universidad, pero lo abandonó al poco tiempo para trasladarse a Nueva York y probar suerte en el teatro. No tardó en conseguir un papel como bailarín en el musical “Pal Joey”, que lanzaría a la fama a su protagonista, Gene Kelly. Trabaja en teatro por algún tiempo antes de trasladarse a Hollywood en 1943, donde comienza como bailarín en musicales y coreógrafo. Con un contrato por un año para la Metro, vuelve a encontrarse allí con Gene Kelly, que trabaja para la misma productora como actor. Kelly consigue que le permitan a él diseñar sus propias coreografías, pero necesita a alguien que conozca los pasos que va a hacer para comunicarse con los cámaras y que estos puedan seguirlos; Donen necesita un trabajo, y Kelly se lo consigue como su asistente de coreografía. 

Juntos trabajan en “Levando anclas”, y Stanley Donen es quien tiene la idea de hacer un número de baile con Kelly y un personaje de animación; tras no conseguir el permiso de Disney para usar alguno de sus personajes, el elegido termina siendo el ratón Jerry de Hanna-Barbera. El éxito de la escena es inmediato tras el estreno.

Stanley Donen continúa trabajando como coreógrafo en Hollywood incluso en el periodo en el que Kelly se va a hacer el servicio militar, pero a su regreso continúan colaborando. Kelly quiere lanzarse a la dirección con un musical escrito por ambos, pero la productora no lo permite y contrata al mítico Busby Berkeley para dirigirlo. Pero, tras el éxito de dicho musical, “Llévame a ver el partido”, la productora autoriza a Kelly a dirigir su siguiente proyecto. Pero Kelly necesita a alguien tras las cámaras mientras el actúa, y el elegido es, cómo no, Stanley Donen, que a sus 25 años debuta como director en “Un día en Nueva York”,  de 1949, musical protagonizado por el propio Kelly, Frank Sinatra, Jules Munshin o Ann Miller, entre otros: 

El éxito de este musical le permite a Donen firmar un contrato con la Metro como director, ahora ya sin Kelly al lado. Tras problemas con Esther Williams que le impiden dirigir el primer proyecto que le adjudica, Donen es contratado para dirigir a su ídolo de infancia, Fred Astaire, en una película que es casi una biografía del propio Astaire, “Bodas reales”, de 1951, en la que se reproduce su equipo con su hermana Adele y los motivos de la separación. Tras retirar del proyecto a una enferma Judy Garland, el papel femenino protagonista recaerá en June Powell. Donen demostrará su virtuosismo en una de las más memorables y técnicas escenas del cine musical:

En 1951 se divorcia de sus primera esposa, la bailarina Jeanne Coyne, y en 1852 se casa con la actriz Marion Marshall, con la que tiene dos hijos, Peter en 1953 y Joshua en 1955. La pareja se divorciará en 1959, dando comienzo a una larga disputa legal por la custodia de los hijos. Entre ambos matrimonios, al parecer mantuvo un breve romance con Elizabeth Taylor, a la que dirigió en 1952 en “Marido a la fuerza”, segunda película que dirige en solitario y que fue un fracaso, en parte debido al retraso del estreno y a que el actor protagonista, Larry Parks, fue acusado durante la caza de brujas de McCarthy. 

Mientras tanto, Gene Kelly está en la cumbre de su éxito gracias a “Un americano en París”, por lo que decide volver a dirigir. El productor Arthur Freed quiere un musical que utilice antiguas canciones escritas por él y compuestas por Nacio Herb Brown, y de una de ellas sale el título de la película, “Cantando bajo la lluvia”, musical-collage ambientando en el paso del cine mudo al sonoro que dirigen mano a mano Kelly y Donen y que protagonizan el propio Kelly, Debbie Reynolds y Donald O’Connor:

La película supuso semejante éxito que le permitió a Stanley Donen seguir con su carrera como director. En el mismo 1952 estrenó la alocada comedia “Fearless Fagan”, basada en la historia real de un payaso que, cuando se enrola en el ejército, se lleva consigo su león. La película fue protagonizada por Carleton Carpenter y Janet Leigh:

En 1953 dirige la comedia musical “Tres chicas con suerte”, ambientada en el mundo del teatro musical y protagonizada por Debbie Reynolds y por el coreógrafo y futuro director de cine Bob Fosse, con quien tuvo problemas durante el rodaje:

Pese al fracaso de este último film, Stanley Donen sigue contando con la confianza de la Metro, que le encarga dirigir un proyecto largamente acariciado que llevaba al oeste y al género musical la historia del rapto de las sabinas. Pese a ser un proyecto menor, frente a los otros dos musicales que la metro rodaba en esa época, “Brigadoon” y “Rose Marie”, Donen contó para el proyecto con la música de Saul Chaplin, las letras de Johnny Mercer, una pareja protagonista formada por Howard Keel y Jane Powell, el actor y acróbata Russ Tamblyn y un importante elenco de bailarines y bailarinas, destacando siempre entre ellos el gran Tommy Rall. El resultado, estrenado en 1954, fue la mítica “Siete novias para siete hermanos”:

Con unos espectaculares números de baile que rozan la acrobacia, una partitura magnífica, las grandes voces de Keel y Powell y una historia divertida y entretenida, “Siete novias para sierte hermanos se convirtió en uno de los mejores musicales de la historia del cine y uno de los más queridos por el público. No sólo consiguió recaudar más que los otros dos musicales de la Metro juntos, sino que además se llevó una nominación al Oscar a mejor película, nada menos, pese a que los Oscars siempre ignoraron a Donen. 

Su siguiente proyecto, también estrenado en 1954, es el biopic musical del compositor de opereta Siegmund Romberg, “Profundamente en mi corazón”, protagonizado por José Ferrer y con la gran cantante de ópera Helen Traubel en el cast:

 

En 1955 regresa Gene Kelly para proponerle co-dirigir un nuevo musical, que en principio iba a ser una secuela de “Un día en Nueva York”. Con música de André Previn, “Siempre hace buen tiempo” supuso el fin definitivo de la colaboración entre Kelly y Donen, ya que Kelly siempre usó a Donen como un ayudante en lugar de trabajar en condición de igualdad con él. Será la última colaboración entre ambos, y también la última película que Donen rueda para la Metro antes de concluir su contrato:

Stanley Donen decide entonces trabajar por libre y no firmar en exclusiva con ninguna productora. No estrena hasta 1957, cuando rueda para la Paramount “Una cara con ángel”, utilizando algunas de las canciones del musical “Funny Face” de George e Ira Gershwin pero cambiando el argumento: un fotógrafo de moda, interpretado por Fred Astaire, descubre a una bibliotecaria poco preocupada por la moda, interpretada por Audrey Hepburn, y trata de convertirla en una gran modelo, hasta que surja el amor. Será la segunda y última vez en la que Donen dirija a Astaire, y la primera en la que trabaje con la Hepburn:

En 1957 estrena dos películas más: “Juego de pijamas”, con Doris Day, y “Bésalas por mí”, primera colaboración con Cary Grant. A continuación, Donen funda junto a Cary Grant su propia productora, “Stanley Donen productions”, siendo su primera película la genial “Indiscreta”, comedia romántica protagonizada por Cary Grant y la recién retornada a Hollywood Ingrid Bergman, poco asidua a la comedia, en una brillante película digna de ser mucho más recordada:

 

La película es un éxito que convierte a Donen en uno de los reyes de la comedia. Tras dirigir dos películas protagonizadas por Yul Brynner, “Volverás a mí” y “Una rubia para un gangster”, se traslada por unos años a Gran Bretaña, donde rodará la genial comedia “Página en blanco”, con música de Noël Coward, a quien había dirigido en “Una rubia para un gangster”, y un reparto de lujo formado por Cary Grant, Deborah Kerr, Jean Simmons y Robert Mitchum, en una magnífica historia de cuadriláteros amorosos:

 

Con joyas así, como para no ser el nuevo rey de la comedia. 

El traslado de Donen a Londres se debió a su tercer matrimonio, con Adelle, Condesa de Beatty, con la que permanecerá hasta 1969, divorciándose en 1971. Con ella tuvo un hijo, Mark, en 1962. 

Su siguiente película, estrenada en 1963, es la genial “Charada”, mezcla de intriga (Donen quería hacer una película del estilo de Hitchcock) y comedia protagonizada por Cary Grant, Audrey Hepburn y Walter Matthau, que se convertirá en otra de sus películas más famosas, gracias a escenas como la del baile o la de Cary Grant duchándose con el traje puesto, que la convierten en la película comercialmente más exitosa de Donen:

Stanley Donen repite combinación de intriga y comedia en su siguiente film, “Arabesco”, estrenado con gran éxito en 1966 y protagonizado por Gregory Peck y Sophia Loren: 

En 1967 estrena la comedia dramática “Dos en la carretera”, amarga historia contada en blash-backs de los 4 viajes por el sur de Francia de una pareja, formada por Audrey Hepburn y Albert Finney, a lo largo de 12 años, desde que se conocen hasta que su matrimonio está a punto de romperse, inspirándose sin duda en sus propias experiencias al respecto:

La película no fue un gran éxito en su momento, aunque a día de hoy sea considerada una de sus obras maestras. 

En 1969 estrena una de sus películas más peculiares, “La escalera”, que cuenta la historia de una pareja gay formada por Rex Harrison y Richard Burton, en una época en la que ese era un tema tabú en el cine, por lo que, de nuevo, la película es más apreciada en la actualidad que durante el estreno, que casi podría calificarse de fracaso:

Tras su divorcio, Stanley Donen regresa a Hollywood y se casa por cuarta vez, en 1972, con la actriz Yvette Mimieux, de la que se divorcia en 1985. 

El productor Robert Evans le propone a su regreso dirigir una adaptación del célebre cuento “El principito”, para el que cuenta con música escrita por Frederick Loewe (el compositor de “My fair Lady”), y Donen estrena la película en 1974. En el reparto, Gene Wilder y Bob Fosse, interpretando a la serpiente y coreografiando él mismo su baile:

La película fue un fracaso, como lo será también la siguiente, “Los aventureros de Lucky Lady”, protagonizada por Liza Minnelli y Gene Hackman.  No tendrá mejor suerte con su incursión en la ciencia ficción en “Saturno 3”, protagonizada por Kirk Douglas, Harvey Keitel y Farrah Fawcett:

Su última película fue la comedia “Lío en Rio”, protagonizada por Michael Caine y una jovencita Demi Moore, que fue un fracaso de crítica pero, al menos, no funcionó tan mal entre el público:

Posteriormente, Donen trabaja tanto en televisión como en teatro. En 1990 se casa por quinta vez, Pamela Braden, divorciándose en 1994. 

Sin nominaciones al Oscar, la Academia decide “arreglar” uno de sus mayores errores, dándole un Oscar honorífico, que le entregó Martin Scorsese, y que recogió cantando y bailando el “Cheek to cheek” que inmortalizara Fred Astaire en “Sombrero de copa”. Viendo su “discurso” de agradecimiento, sólo queda decir dos cosas: ya no hay galas de los Oscars como las de antes, y quien no se emocione con esto no sabe lo que es amar el cine:

Todavía en 1999 dirigió una película para la televisión, “Cartas de amor”, y continuó trabajando en Broadway. Desde los años 70 no conseguía alcanzar el éxito, quizá porque su forma de hacer cine, de entender el cine, no se ajustaba a los gustos de la época, y él no se adaptaba a los nuevos estilos. Y, pese a todo, continuaba trabajando en nuevos proyectos. Y todavía quiso casarse una nueva vez, con su pareja la escritora Elaine May, con la que vivió desde 1999 hasta su muerte. Finalmente, un infarto acababa con su vida a los 94 años en Nueva York el 21 de febrero. 

Admirado por muchísimos directores más jóvenes, Stanley Donen combinaba un inusual talento técnico a la hora de filmar con una exquisita habilidad para el musical y la comedia, regalándonos algunas de las películas más memorables de los años 50 y 60. Con su muerte concluye una era, ese Hollywood dorado que algunos tanto añoramos, porque viendo sus películas nos damos cuenta de que ya no se hace cine como el de antes. Porque hay que ser muy, muy, muy grande para hacer semejante cantidad de obras maestras en apenas 20 años. Y Donen era, y siempre fue, muy, muy, muy grande. 

Centenario del nacimiento de Leonard Bernstein (25-08-2018)


Compositor, director de orquesta, pianista, divulgador musical… quizá el término que mejor defina la figura de Leonard Bernstein sea el de polifacético. Hoy, en el día de su centenario, recordaremos a una figura musical mítica.




El nombre de nacimiento de Leonard Bernstein fue Louis Bernstein, por insistencia de su abuela, pese a que sus padres siempre le llamaron Leonard, y él mismo se cambió oficialmente el nombre años después. Hijo de inmigrantes judío-ucranianos, nació en Lawrence, en el estado de Massachusetts, el 25 de agosto de 1918. Pese a demostrar desde niño sus dotes musicales, su padre inicialmente se opuso a que su hijo se dedicara a la música, pero finalmente, en 1935, comenzó a estudiar música en Harvard. En esos años conocerá al compositor Aaron Copland y al director de orquesta Dimitri Mitropoulos, que, si bien nunca serán profesores suyos, influirán decisivamente en su carrera.

De esta época datan sus primeras composiciones conocidas, destacando su tío con piano:

Tras graduarse en Harvard, en 1939, estudia en el Curtis Institute of Music de Filadelfia, aunque esta etapa no será tan agradable como la anterior, ya que Leonard Bernstein no lleva bien el estilo educativo más formal que en Harvard, si bien su profesor de dirección de orquesta, Fritz, Reiner, influirá también en su carrera posterior. Más productivo será el verano de 1940, en el que estudiará en Bostón con el director Serge Koussevitzky.

En 1942 compondrá su primera gran obra, su primera sinfonía, “Jeremiah, que escuchamos dirigida por él mismo:

En 1943 compone otra de sus obras más famosas, el breve ciclo de canciones infantiles “I hate music”, que escuchamos en la voz de Barbara Bonney:

Dado que Leonard Bernstein era asmático, se libró del servicio militar durante la II Guerra Mundial, lo que le permitió saltar a la fama cuando, en 1943, tiene que sustituir en un concierto al mítico director Bruno Walter. Esto le abre las puertas a ser el director titular de la New York City Symphony, en una época en la que ningún director de orquesta americano había conseguido alcanzar un cierto prestigio. Por esas fechas incluso llega a plantearse trabajar como actor, interpretando a Tcahikovsky junto a Greta Garbo, pero el proyecto nunca llegó a realizarse.

Pero es en 1944 cuando despega como compositor. Ese año estrena por fin su primera sinfonía, además de su primer Ballet, Fancy Free, y de su primer musical, “On the town”, especialmente famoso gracias a su adaptación cinematográfica de 1949 protagonizada por Gene Kelly y Frank Sinatra y dirigida por Stanley Donen:

Mientras su éxito como director de orquesta va en aumento (interpretando en varias ocasiones el concierto de Ravel como solista y director al mismo tiempo), su carrera como compositor queda un tanto eclipsada, algo que le decepcionará. Al mismo tiempo que dirige obras de compositores contemporáneos (Britten, Ives, Messiaen…), dirige también sus propias obras, como su segunda sinfonía, “The age of anxiety”, para piano y orquesta, de marcado corte jasizztico, de la que escuchamos aquí una parte, “The maske” dirigida por el propio Bernstein acompañando a su pianista favorito, Krystian Zimerman:

En 1950 estrena otro musical, “Peter Pan”, apenas conocido (pese a que en su estreno el papel de Hook lo interpretara el mítico Boris Karloff), del que escuchamos el monólogo “Dream with me” cantado por la soprano June Anderson:

En 1951 se casa con la actriz Felicia Montenegro, a la que había conocido en 1946, pese a su homosexualidad, o quizá en parte para ocultarla. Lo cierto es que la pareja tuvo tres hijos, Jamie en 1952, Alexander en 1955 y Nina en 1962.

Mientras, en 1952, Leonard Bernstein estrena su primera ópera, “Trouble in Tahiti”, una ácida crítica a las desigualdades sociales propia de alguien tan políticamente activo como él:

De 1954 es su serenata sobre el “Banquete” de Platón, quizá su obra orquestal más conocida, para violín solista, cuerdas, percusión y harpa, que escuchamos dirigida por Antonio Pappano y Janine Jansen al violín:

Y también en 1954 compone su única Banda Sonora, “On the waterfront” (en España conocida como “La ley del silencio”) de Elia Kazan, protagonizada por Marlon Brando, que será nominada al Oscar. En 1955 compone una suite que recoge los principales temas de dicha banda sonora, opresiva y con elementos de jazz:

En 1956 compone la que en mi opinión es su obra maestra, que revisará en varias ocasiones, la última de ellas en 1989, su ópera “Candide”, basada en la obra de Voltaire, que cuenta con innumerables pasajes memorables, como la chispeante obertura, el aria de Cunegonde “Glitter and be gay”, el tango de la vieja dama o el final. El propio Leonard Bernstein dirigió la versión actualizada de 1989 con Jerry Hadley, June Anderson, Christa Ludwig, Nicolai Gedda y su amigo Adolph Green:

Y al año siguiente, en 1957, Leonard Bernstein estrenará la que probablemente sea su obra más famosa, el musical “West side story”, con libreto de Stephen Sondheim, en el que vuelve a romper la inexistente barrera entre musica culta y popular, combinando momentos de carácter más clásico, como el dúo “Somewhere”, con ritmos populares como el Mambo con el que se conocen Tony y María, esos nuevos Romeo y Julieta. O con esos ritmos tan puramente americanos que escuchamos en “America”, de la que vemos la versión cinematográfica de 1961, con Rita Moreno y George Chakiris:

Cuando, años después, Bernstein realiza una grabación operística de la obra, son míticas las escenas del ensayo en las que desespera con José Carreras:

En 1958 se estrena como divulgador musical en la televisión, con el programa “Young people’s concerts”, que con sus 53 programas durará hasta 1972. Programas de gran éxito en los que Bernstein no dudaba en recurrir a música popular para explicar los conceptos musicales. Es impagable verle en este programa de 1966, “What is a mode”, cantando incluso una canción de The Kinks:

Se ve que Bernstein odiaba la música…

En 1963 estrena su tercera y última sinfonía, que lleva por título “Kadish”, que requiere de soprano y coro:

Y de 1965 es su obra coral más importante, los Salmos de Chichester:

En los años 60, su carrera como compositor decae, dada la importancia que adquiere su carrera como director de orquesta. De hecho, será el encargado de dirigir la interpretación de la 2ª sinfonía de Gustav Mahler, “Resurrección”, en recuerdo del asesinado John F. Kennedy, que se retransmitió por televisión. Realizará además algunos conciertos benéficos, como el que realiza en 1976 en favor de Amnistía Internacional.

En 1976, decide dejar de ocultar su homosexualidad y abandona a su esposa Felicia para ir a vivir con Tom Cothram. Pero en 1977 a Felicia le diagnostican cáncer de hígado, y Leonard Bernstein regresa a su lado para acompañarla hasta su muerte, el 16 de junio de 1878. Este suceso marcará su vida y afectará a su forma de dirigir, exagerando sus ya de por sí expresivos gestos y ralentizando sus tempos, aunque es cierto que estos detalles ya se venían observando en las grabaciones que realizará para el sello Deutsche Gramophon, repitiendo en muchos casos obras ya grabadas anteriormente para SONY, lo que permite comparar su estilo en ambas épocas. En esta etapa final de su carrera destaca dirigiendo obras de Beethoven, Schubert, Schumann, Mendelssohn, Liszt (inolvidable su grabación de la sinfonía Faust), Brahms (no sólo su sinfonías, también sus conciertos para piano, en los que dirige, de nuevo a Krystian Zimerman), Tchaikovsky y, por delante de todos, Sibelius y Mahler. Como es absolutamente imposible repasar su discografía (a menudo en formato audiovisual, lo que es de agradecer en un director tan gestual como él), elegiremos uno de sus mejores momentos, el final de la sinfonía Resurrección de Mahler. Conviene no perderse ni uno de los segundos en los que aparece en pantalla:

Con esa gestualidad, a menudo considerada exagerada, pero sin duda efectiva, lograba transmitir las emociones que los músicos debían transmitir al público. Y el resultado es, la mayoría de las veces, poco menos que insuperable. Leonard Bernstein es uno de los más brillantes directores de orquesta que la discografía nos permite conocer, y desde luego uno de mis favoritos. ¿Es posible no emocionarse con ese final de la Resurrección que acabamos de ver? Esa forma de dirigir, no sólo a la orquesta, sino también al coro, tan precisa en la forma de indicar dinámicas, esas explosiones de sonido que son lo que le da esa magia especial, es única.

Como compositor, reutiliza su ópera “Trouble in Tahiti” para componer una nueva ópera, más extensa, “A quiet place”, que se estrena en 1983:

De 1988 es la Missa brevis, de la que escuchamos el Kyrie:

Y de 1989 es el Concierto para Orquesta:

Ese mismo año, Leonard Bernstein dirige una 9ª sinfonía de Beethoven en Berlín como celebración por la caída del muro. Durante el concierto, Bernstein decide sustituir la palabra “Freude”, alegría, por “Freiheit”, libertad, afirmando que Beethoven seguramente le habría dado la razón, dadas las circunstancias. No tengo ninguna duda de que habría sido así:

El 19 de agosto de 1990, Leonard Bernstein dirige su último concierto. Un ataque de tos está a punto de detenerlo, pero con mucho esfuerzo consigue concluirlo. Fumador empedernido, lleva luchando años contra un enfisema pulmonar. Finalmente, el 9 de octubre de ese mismo año anuncia su retirada definitiva, a sus 72 años. 5 días después, el 14 de octubre, un infarto causado por sus problemas pulmonares acababa con su vida en su casa de Nueva York. Tras su multitudinario funeral, fue enterrado junto a su mujer en el Green-Wood Cemetery de Brooklyn:

Apenas hemos podido hablar de la faceta de Leonard Bernstein como director, la más destacada sin duda. Pero es que se hace necesario recuperar su faceta como compositor, como creador de un genuino sonido americano y como rompedor de esa absurda barrera entre música clásica y música popular. Y con una genialidad única.



25 años de la muerte de Joseph Mankiewicz (05-02-2018)


Se inició en el mundo del cine como guionista, de donde pasará a la dirección, entrando en la historia por ganar el Oscar a mejor director en dos años consecutivos, 1949 y 1950. Un día como hoy hace 25 años nos dejaba un mito llamado Joseph Mankiewicz.




Joseph Leo Mankiewicz (que es conocido como Joseph L. Mankiewicz, aunque en este artículo suprimiremos la L para simplificar) nació el 11 de febrero de 1909 en Wilkes-Barre, estado de Pensilvania, hijo de inmigrantes judíos de origen alemán, siendo el menor de los e hijos de la pareja, después de Herman y Erna. En 1912 la familia se muda a Nueva York, donde su padre, profesor, se encarga de suministrar a sus hijos una cuidada educación. Tras graduarse en arte, su padre lo envía en 1928 a Berlín para estudiar en su universidad, pero Joseph se aficiona allí al teatro y malvive como corresponsal del Chicago Tribune y traduciendo subtítulos cinematográficos.

Así hasta que en 1929 le llama su hermano Herman, que trabaja como guionista en Hollywood (y que ganará un Oscar por el guión de “Ciudadano Kane”). Sin nada que perder, Joseph Mankiewicz se traslada a la Meca del cine, Allí trabaja como guionista, primero en la Paramount, consiguiendo una nominación al Oscar por “Las peripecias de Skippy” en 1931, antes de trasladarse a la Metro-Goldwyn-Mayer, en busca de mejores proyectos. Así, co-escribe el guión de “El enemigo público número 1”, de 1934, que ganará el Oscar a mejor guión, pero sin incluir a Mankiewicz.

En 1934 se casa por primera vez, con Elizabeth Young, de quien se divorcia en 1937, y con la que tiene un hijo, Eric Reynal.

Tras ver como su fama como guionista aumenta, le propone a Louis B. Mayer, presidente de la Metro, dirigir sus propios guiones; éste rechaza la idea, pero le permite producir algunas películas, de entre las que destacará “Historias de Filadelfia”, nominada al Oscar a mejor Película. Pero algún tiempo después, en 1944, regresa a su faceta como guionista, escribiendo “Las llaves del reino”, protagonizada por Gregory Peck y en la que aparece su segunda esposa, la actriz austriaca Rose Stradner, con la que estaba casado desde 1939 y que se suicidará en 1958. Juntos tendrán 3 hijos, siendo el más famoso de ellos el director y guionista Tom Mankiewicz.

Finalmente, en 1946 decide abandonar la Metro y pasarse a la Fox para poder dirigir sus propios guiones. Y así se estrena con “El castillo de Dragonwyck”, drama de intriga en la que una inocente Gene Tierney se casa con el rico propietario del castillo del título, Vincent Price, que esconde algún peligroso secreto:

Tras dirigir ese mismo año el film de cine negro “Solo en la noche”, en 1947 estrena la comedia “El mundo de George Apley”, protagonizada por Ronald Colman, en una ácida crítica a la elitista burguesía americana, y estrena también uno de sus mayores éxitos, “El fantasma y la Señora Muir”, de nuevo con Gene Tierney (interpretativamente bastante peor que en el film anterior) y un magnífico Rex Harrison como el fantasma del título, que se enamora de la protagonista:

En 1948 repite con Rex Harrison en el film negro “Escape”, y repite género (algo infrecuente en él) en 1949 con “Odio entre hermanos”, protagonizada por Edward G. Robinson y Susan Hayward. Pero en 1949 su gran éxito será “Carta a tres esposas”, magistral guión firmado por él, innovador en cuanto a su estructura dramática, en la que tres mujeres reciben la carta de una “amiga” suya en la que les confiesa que esa misma noche se fugará con el esposo de una de ellas. Pese a cierta mojigatería en su presentación de las mujeres, la película está magistralmente resuelta con sus continuos flash-backs y esa idea de no mostrar nunca en escena a la autora de la carta:

Tal fue el éxito del film que Joseph Mankiewicz ganó tanto el Oscar al mejor guión original como el de mejor director, con sólo 3 años de carrera en este campo:

Pero si alguien piensa que Mankiewicz ha llegado ala cima de su carrera, se equivoca totalmente. En 1950 vuelve a dirigir un guión original propio, “Eva al desnudo”, drama ambientado en el mundo teatral con sus envidias y trampas, que enfrentan a Bette Davis con la novata (pero no tan inocente) Anne Baxter:

Y la historia se repite: Joseph Mankiewicz gana tanto el Oscar a mejor Guión como el de mejor Director (además del de mejor película), en un año nada fácil, ya que competía contra una de las cumbres del cine, “El crepúsculo de los dioses” del gran Billy Wilder, al que machacó literalmente:

También en 1950 había dirigido “Un rayo de luz” drama antirracista en el que un médico negro, Sidney Poitier, atiende a dos hermanos criminales, uno de los cuales muere. El hermano superviviente, Richard Widmark, buscará venganza:

En 1951 se toma su venganza de la caza de brujas McCarthyana en la comedia dramática “Murmullos en la ciudad”, en la que el doctor interpretado por Cary Grant, recién casado con Jeanne Crain (una de las tres esposas de su mítica película), se niega a delatar a un amigo cuando un celoso colega interpretado por Hume Cronyn intenta arruinar su carrera:

El cine de Joseph Mankiewicz se caracteriza por su excelente forma de dirigir a sus intérpretes, pero también por su versatilidad, por su búsqueda constante de nuevos géneros en los que trabajar. Así, en 1952 dirige “Operación Cicerón”, historia de espías que nos cuenta la historia de Elyesa Bazna, interpretado por James Mason (aunque se le cambia el nombre por el de Ulysses Diello), que robó para los alemanes diversos planes de ataque de la embajada británica:

Por esta película se llevará una nueva nominación al Oscar a mejor director.

Su siguiente proyecto es más ambicioso si cabe: la adaptación de la obra de Shakespeare “Julio Cesar”, con un reparto de lujo en el que figuran Louis Calhern, James Mason, Deborah Kerr, Greer Garson, John Gielgud o Edmond O’Brien, y en el que sólo molesta el horrendo Marco Antonio de Marlon Brando:

Su siguiente film, estrenado en 1954, es “La condesa descalza”, ambientado en el implacable mundo del cine que destroza a una estrella, interpretada por Ava Gardner, acompañada por Humphrey Bogart, Rossano Brazzi y Edmond O’Brien, que ganará el Oscar a mejor secundario:

Y de este drama pasamos en 1955 a un musical, “Ellos y ellas”, protagonizado por Marlon Brando (Mankiewicz tenía mucha costumbre de repetir con los actores con los que trabajaba, como ya hemos podido comprobar), Frank Sinatra y Jean Simmons:

Tras unos años de parón, en 1958 estrena su adaptación de “El americano tranquilo” de Graham Greene, protagonizada por Audie Murphy y Michael Redgrave. La película se sitúa en la guerra de Vietnam, pero el ambiente anticomunista e Estados Unidos en ese momento obliga a modificar muchos elementos de la historia, algo que molesta especialmente a Greene. Y tras adaptar a Greene, en 1959 le toca el turno a Tennessee Williams con la perturbadora “De repente el último verano”, con Katherine Hepburn, Elizabeth Taylor y Montgomery Clift, en una película bastante polémica en aquella época por el argumento que trata:

Pero, para su desgracia, el siguiente proyecto que caería en sus manos resultaría ser un regalo envenenado. La Fox, con serios problemas económicos, se embarcó en el proyecto de rodar un peplum espectacular que fuera un éxito de taquilla: una nueva versión de la historia de la reina egipcia Cleopatra. Pero problemas durante el rodaje provocaron la caída del reparto elegido, y la huida del director previsto, Rouben Mamoulian). El proyecto fue a parar a Joseph Mankiewicz, que tuvo que hacer frente al rodaje de la película completa (lo rodado hasta su llegada no valía por el cambio de reparto), a los problemas ocasionados por el escandaloso romance de la pareja protagonista, Elizabeth Taylor y Richard Burton, a la enfermedad de ella, al traslado de la filmación de Londres a Roma y a un enorme incremento del presupuesto. Tras retrasos y retrasos en el rodaje, Mankiewicz presenta una versión de nada más y nada menos que 6 horas de duración, proponiendo dividirla en dos películas. El estudio lo rechaza y despide a Mankiewicz, pero ante la imposibilidad de que cualquier otro realice el montaje, vuelve a contratarlo para editar una versión que pasa primero a 4 horas y luego a 3. Pese al éxito de taquilla, el presupuesto se había incrementado de tal forma (de 2 millones de dólares previstos a 44) que no sirvió para recuperar lo invertido. La Fox se arruina del todo, y el peplum desaparece como género cinematográfico:

La película se estrena en 1963 y consigue 4 Oscars de 9 nominaciones, aunque Mankiewicz no es nominado.

Joseph Mankiewicz tarda años en recuperarse de la traumática experiencia. Si bien es cierto que en 1964 rueda una adaptación moderna de “Un cuento de navidad” de Dickens para televisión, no vuelve a dirigir cine hasta 1967, cuando estrena “Mujeres en Venecia” cínica y genial comedia criminal protagonizada por su actor fetiche, Rex Harrison, con Maggie Smith, Susan Hayward y Cliff Robertson en el reparto:

En 1970 dirige su único Western, “El día de los tramposos”, comedia cínica, ácida, que poco antes no habría pasado la censura ni en sueños, con sexo, desnudos, personajes moralmente ambiguos y constantes giros de guión, protagonizada por Kirk Douglas y Henry Fonda:

Y, por último, en 1972 estrena su última película, una de sus obras maestras, la genial “La huella”, duelo interpretativo entre Laurence Olivier y Michael Caine, llena de nuevo de constantes giros de guión y situaciones inesperadas:

Por esta película, Mankiewicz consigue una última nominación al Oscar a mejor Director. Pero él se retira a su granja del este, con su tercera esposa, Rosemary Matthews, con quien se casó en 1962, estudiando arte y psiquiatría. Viviría todavía 20 años más, pero no volvió a trabajar nunca. Murió finalmente el 5 de febrero de 1993, días antes de cumplir 84 años.

Director de culto, Joseph Mankiewicz demostró una capacidad única para construir buenos guiones, para dirigir actores y para pasar de un género a otro sin aparente dificultad. Nos legó para la posteridad, de entre su reducida filmografía (apenas una veintena de films) algunas obras maestras que se han convertido en films de culto y que son una verdadera demostración de lo que es el cine.



20 años de la muerte de Fred Zinnemann (14-03-2017)


Hoy hace 20 años que nos dejaba un director ganador de cuatro Oscars (dos a mejor director y otros dos por sus cortos) y autor de algunas de las más míticas películas del cine de los años 50 a 70: Fred Zinnemann.




Y todo esto podría haberse ido al traste con los nazis. El cine, fue, como en algunos otros casos, lo que salvó de la muerte de Fred Zinnemann. Su nombre de nacimiento era Alfred Zinnemann, y nació el 29 de abril de 1907 en la ciudad de Rzeszów, por aquel entonces parte del Imperio Austro-Húngaro, actualmente perteneciente a Polonia. Era el primero de los dos hijos que tuvieron Oskar, médico de profesión, y Anna, ambos judíos.

Si bien de niño Fred quería ser músico, estudió derecho en la Universidad de Viena, graduándose en 1927. Pero durante su estancia como estudiante en Viena se siente atraído por el cine, y convence a sus padres para estudiar cinematografía en París en la Escuela Técnica de Fotografía y Cinematografía. Después trabaja en Berlín, donde ejerce precisamente las funciones de cinematógrafo (o director de fotografía) del film mudo “Los hombres del domingo”, en el que participaban futuras estrellas de Hollywood, Robert Siodmark como director y guionista y Billy Wilder como guionista. Esta estancia en Berlín le pone en contacto con el realismo cinematográfico alemán, que influirá en toda su carrera posterior. Poco después, desencantado con la situación social en Alemania y ante la llegada del cine sonoro, convence a sus padres para que le dejen emigrar a Hollywood, la meca del cine. Y esto le salvó la vida, ya que sus padres morirían durante el Holocausto nazi, como la mayoría de los judíos de su ciudad natal.

Allí colabora con el director de documentales Robert J. Flaherty (famoso por haber dirigido en 1922 “Nanook el esquimal”), lo que influirá igualmente en su carrera, en la búsqueda del mayor realismo posible. Y esto se percibe en su debut como director, en la película mexicana “Redes”, de 1936, un drama de realismo social protagonizado en su mayoría por actores no profesionales, pescadores de la zona.

Ya a su llegada a Hollywood había trabajado como extra en “Sin novedad en el frente”, la película que ganaría el Oscar a mejor film en 1930, que dirigía Lewis Milestone, pero será despedido por sus críticas al director. Su opinión positiva sobre Hollywood en un principio se volvió más negativa, al ver como se limitaban los talentos, por lo que su carrera no arranca hasta los años 40. Pese a todo, en 1938 gana el Oscar al mejor corto por “That mothers might live”:

Dirige dos películas menores de terror de serie B en 1942, pero su primer gran éxito llega en 1944 con “La séptima cruz”, drama ambientado en un campo de concentración nazi, protagonizado por Spencer Tracy y Hume Cronyn, que, aunque rodado en estudio, cosa que no agradaba a Fred Zinnemann, incluye en la mayoría de papeles secundarios y extras a refugiados alemanes, en un intento de darle mayor realismo a la historia:

Los siguientes años fueron frustrantes para Zinnemann, que a parte de enterarse de la muerte de sus padres, veía como su contrato con la metro lo obligaba a dirigir dos películas en las que no estaba en absoluto interesado. La cosa cambió cuando, en 1949, pudo dirigir “Los ángeles perdidos”, un drama rodado como si fuera un documental, rodada en escenarios naturales de la devastada Alemania de postguerra que describe la búsqueda de una madre, Jarmila Novorná, de su desaparecido hijo, Ivan Jandl, que mientras es cuidado por un debutante (y nominado al Oscar) Montgomery Clift:

Estrenará en 1948 también “Acto de violencia”, un thriller de cine negro protagonizado por Van Heflin, Robert Ryan y Janet Leigh, que será según el propio Zinnemann la primera vez que se encuentre cómodo dirigiendo sabiendo qué es lo que quiere:

En 1950 dirige “Hombres”, debut cinematográfico de Marlon Brando, en el que éste interpreta a un militar tetraplégico. La película se rodó en un hospital y la mayoría de los personajes son tetrapléjicos reales:

En 1951 gana su segundo Oscar por el cortometraje “Benji”, ambientado en un hospital y protagonizado por un niño que sufre escoliosis. El objetivo del corto era recaudar fondos para la fundación de un hospital. Y dirige un nuevo largo, “Teresa”, de nuevo ambientado tras la II Guerra Mundial, sobre un soldado que se casa con una italiana, Pier Angeli, y se la lleva a Nueva York:

En 1952 dirige la adaptación de la obra teatral de Carson McCullers “Frankie y la boda”, con los protagonistas de la obra teatral, Ethel Waters (que había sido la segunda actriz afroamericana en ser nominada al Oscar, tras Hattie McDaniel, por “Pinky”), un jovencito debutante Brandon de Wilde (que sería nominado al oscar al año siguiente por “Raíces profundas”) y la también debutante Julie Harris, que pese a contar con 26 años interpreta a una niña de 12 años, y que se lleva una nominación al Oscar por este papel:

Y ese mismo año estrena uno de sus mayores éxitos, el western “Solo ante el peligro”, protagonizado por Gary Cooper y Grace Kelly, una metáfora del hombre de principios que se enfrenta él sólo a un mundo que quiere acabar con él, temática muy habitual en la filmografía de Fred Zinnemann. Con una fotografía árida, alejada del pictoricismo de John Ford, el western muestra otro aspecto del realismo tan propio de Zinnemann al transcurrir en tiempo real: la acción transcurre íntegramente en los 85 minutos que dura la película. Esta película se lleva 5 Oscars,incluido el de mejor actor para Cooper, y Zinnemann es nominado como mejor director, aunque no consigue el premio:

Si “Solo ante el peligro” fue un gran éxito (pese a no gustar a John Wayne o Howard Hawks, entre otros expertos en westerns), con si siguiente película el éxito será aún mayor: “De aquí a la eternidad”, basada en la novela de James Jones, estrenada en 1953, repite el esquema de lucha individual frente a un mundo opresivo (representado en especial por Prewitt, personaje interpretado por Montgomery Clift, elección personal de Fred Zinnemann, enfrentado al sargento Fatso Judson que interpreta Ernest Borgnine, aunque también en en Angelo Maggio interpretado por Frank Sinatra, que no era la elección de Zinnemann para el papel, o en el secreto amor de los personajes interpretados por Burt Lancaster y Deborah Kerr). Zinnemann emplea imágenes reales del bombardeo de Pearl Harbour para añadir realismo a la historia. El reparto se completa con Donna Reed, Philip Ober y el casi debutante Jack Warden:

La película obtuvo nada menos que 13 nominaciones al Oscar. Los tres protagonistas nominados, Lancaster, Clift y Kerr se fueron de vacío, no así los secundarios Sinatra y Reed. Ganó además los premios de mejor película y director:

Su siguiente película fue un sorprendente cambio de registro: un clásico musical de Rodgers&Hammerstein, “Oklahoma!”, de 1955, protagonizada por Gordon MacRae, Rod Steiger y la debutante Shirley Jones, que transmite esa esperanza que Zinnemann todavía deposita en América, una visión optimista y buenrrollista del país. Zinnemann demuestra aquí ser un todoterreno en uno de los mejores musicales filmados hasta la fecha:

Vuelve a su terreno habitual en su siguiente película, “Un sombrero lleno de lluvia”, de 1957, basado en la obra teatral de Michael V. Gazzo, historia sobre un heroinómano, contada casi como un documental, con una temática, las drogas, infrecuente y escandalosa en los 50. La película está protagonizada por Don Murray, Eva Marie Saint y el debutante Anthony Franciosa, que fue nominado al Oscar a mejor actor:

En 1959 se estrena su siguiente película, “Historia de una monja”, que nos cuenta la historia de una monja dedicada a la medicina con un conflicto de conciencia al estallar la II Guerra Mundial y afectar a su natal Bélgica, donde su padre es asesinado por los nazis. La estética de primeros planos, copiada del impresionismo alemán, le resultó fácil a Zinnemann gracias a la colaboración de su protagonista, Audrey Hepburn. Peter Finch y Edith Evans completan el reparto de esta película que consiguió 8 nominaciones al Oscar pero no se llevó ninguno:

En 1960 estrena la magnífica “Tres vidas errantes”, rodada en exteriores en Australia, con Robert Mitchum, Deborah Kerr, Peter Ustinov y Glynis Johns. La película consiguió 5 nominaciones al Oscar, incluyendo las de Kerr, Johns y el propio Zinnemann, pero tampoco ganó ninguno:

En 1964 fracasa en una película sobre los maquis tras la Guerra Civil Española, “Y llegó el día de la venganza”, pero se recupera con si siguiente película, la magistral “Un hombre para la eternidad”, de 1966, basada en la obra teatral de Robert Bolt, que narra la historia de Tomás Moro (interpretado por Paul Scofield, que ganará el Oscar a mejor actor) en su lucha de conciencia contra su rey, Enrique VIII, interpretado por Robert Shaw (nominado al Oscar a mejor secundario). La lucha del individuo contra el resto de la sociedad (ni siquiera su mujer, la también nominada Wendy Hiller) le apoya:

8 nominaciones al Oscar de las que gana 6, incluyendo mejor película y mejor director, el segundo en esta categoría que gana Fred Zinnemann:

Fred Zinnemann no volverá a estrenar hasta 1973, cuando presenta “Chacal”, la conocida historia sobre el intento de asesinato de Charles de Gaulle, rodada en los escenarios reales, como le gustaba a Zinnemann, que pese a todo temía el desagrado del público por una historia de la que se conocía el final, cosa que no sucedió, ya que la película fue un gran éxito:

En 1977 estrena su siguiente película, “Julia”, que cuenta la historia de la escritora Lillian Hellman, interpretada por Jane Fonda, y su amiga Julia, luchadora contra los nazis, interpretada por Vanessa Redgrave. La película, rodada de nuevo en escenarios reales, y que fue el debut de Meryl Streep en el cine, fue un enorme éxito que consiguió 11 nominaciones al Oscar, de los que gana 3: guión, actor secundario para Jason Robards y actriz secundaria para la maravillosa Vanessa Redgrave (su único Oscar). Jane Fonda, Maximilian Schell y el propio Zinnemann, en su última nominación, se fueron de vacío, por el contrario:

La película, por cierto, tiene momentos bastante duros que Zinnemann dirige con sumo realismo, como acostumbraba.

Fred Zinnemann comete el error de dirigir una película más, “Cinco días, un verano”. Podía habérsela ahorrado. No añadió nada a su carrera.

Desconocido por las nuevas generaciones de Hollywood, Fred Zinnemann vive retirado el resto de su vida, hasta que un infarto acaba con su vida en Londres el 14 de marzo de 1997, a poco más de un mes de cumplir los 90 años. Su esposa, Renee Bartlett, con la que llevaba casado desde 1936 y con la que tuvo un hijo, apenas le sobrevivió unos meses.

Aunque olvidado por muchas personas que trabajan en el cine, Fred Zinnemann fue una de las figuras más destacadas de Hollywood durante tres décadas, y no podemos entender la historia del cine si ignoramos su importante figura.



Centenario del nacimiento de Ernest Borgnine (24-01-2017)


Hay actores que, debido a sus rostros o a sus características interpretativas, no tienen mucho éxito en papeles protagonistas, pero se convierten en secundarios de lujo que aumentan el nivel de cada escena en la que aparecen. Y si saben aprovechar esas virtudes, pueden tener una larga y prestigiosa carrera. Éste sería el caso del actor que hoy nos ocupa, Ernest Borgnine, que cumpliría 100 años.




Ermes Effron Brognino había nacido en Hamden, en el estado de Connecticut, el 24 de enero de 1917. Sus padres eras inmigrantes italianos que se separaron dos años después de que Ernest naciera. Así que durante los 4 años siguientes, Ernest se crió con su madre en Italia. Pero la complicada situación política italiana les obligó a volver a los Estados Unidos, donde sus padres se reconciliaron (y tuvieron una niña, Evelyn, en 1925. Es en esta época cuando su padre cambia el apellido familiar de Borgnino a Borgnine.

De joven nada hacía presagiar que Ernest Borgnine se dedicaría a la interpretación. Aficionado al deporte en su etapa estudiantil, tras graduarse en la escuela se enroló en la Marina en 1935, licenciándose con honores en octubre de 1941. Pero el bombardeo japonés a la base americana de Pearl Harbour le hizo volver a enrolarse en la Marina, licenciándose de nuevo terminada la II Guerra Mundial, en septiembre de 1945. Años después recibirá diversos honores militares.

Ernest Borgnine regresa entonces a casa de sus padres, sin saber qué hacer. Trabaja en una fábrica, pero no le satisface. Entonces, su madre le sugiere que, por su personalidad, pruebe suerte en la interpretación, algo que a su padre no le entusiasma.Pero curiosamente Ernest le hace caso y decide probar. Debuta así sobre los escenarios en 1947, trasladándose a Broadway en 1949. Ese mismo año se casa con su novia de la marina, Rhoda Kemins, con la que tendrá una hija, Nancee, en 1952.

Una aparición en una serie de televisión, “”Captain Video”, llama la atención de Hollywood, y así Ernest Borgnine debuta en el cine en 1951 en “The Whistle at Eaton Falls”, y ese mismo año se traslada a vivir a Los Ángeles. Participa en algunas películas, pero su primer gran éxito será interpretando al malvado sargento James “Fatso” Judson, el que asesina al personaje que interpreta Frank Sinatra en la mítica “De aquí a la eternidad” de Fred Zinnemann, estrenada en 1953:

En 1954 le veremos en pequeños papeles en películas como el Western “Veracruz”, junto a Gary Cooper y Burt Lancaster, o en la cinta histórica “Demetrius y los gladiadores”, secuela de “La túnica sagrada” protagonizada por Victor Mature y Susan Hayward. Aunque quizá su participación más destacada sea en el western “Johnny Guitar”, protagonizado por Joan Crawford:

En 1955 será uno de los villanos que, liderados por Robert Ryan, se enfrenten a Spencer Tracy en la magnífica “Conspiración de silencio” de John Sturges:

Así de grandullón, y Spencer Tracy lo vence con una sola mano…

Ernest Borgnine tenía unas facciones duras que le hacían ideal para los papeles de villano, pero era también un personaje sumamente expresivo que daba mucho juego interpretativo, por lo que fue seleccionado para protagonizar la adaptación cinematográfica de la obra para televisión “Marty”, sobre un treintañero (en la película se especifica que tiene 24 años; Borgnine tenía 38 cuando la rodó, y aparenta ser mayor todavía) soltero que tiene que luchar contra su entorno opresivo para establecer una relación amorosa. Curiosamente, siendo Ernest Borgnine republicano, su pareja fílmica, Betsy Blair, conocida comunista, consiguió el papel por la presión que ejerció su marido por aquel entonces, Gene Kelly, que en caso de que no le dieran el papel a ella se negaría a rodar con el estudio el musical en el que trabajaba. Ernest Borgnine consigue una interpretación entrañable en uno de sus pocos papeles protagonistas:

Llegada la temporada de premios, Ernest Borgnine consigue una nominación al Oscar (la única de su carrera), compitiendo con Spencer Tracy por “Conspiración de silencio”, Frank Sinatra por “El hombre del brazo de oro”, James Dean por “Al este del Edén” y James Cagney por “Ámame o déjame”. Y no sorprendió que, tras llevarse el Globo de Oro, el Oscar también fuera para él, premio que le entregó Grace Kelly:

Pero este triunfo no lo abrirá las puertas a papeles protagonistas. De hecho, le veremos haciendo personajes secundarios de edad superior a la suya. Así, en 1956 lo tenemos en la comedia dramática “Banquete de bodas” de Richard Brooks, interpretando al esposo de Bette Davis (9 años mayor que él), como padre de Debbie Reynolds (15 años más joven), en un papel en el que en todo caso puede lucir sus grandes dotes interpretativas:

En 1956 le vemos también en “Jubal”, junto a Glenn Ford:

Y en 1958 interpreta al padre de Kirk Douglas (que era unos meses mayor que él) y de Tony Curtis interpretando al Rey Ragnar en “Los vikingos”:

En 1958 se divorcia de su mujer, casándose en 1959 con la actriz Katy Jurado, con la que estará hasta 1963. Mientras tanto, su carrera cinematográfica no pasa por un buen momento, con papeles en películas olvidadas o trabajos en Italia (siendo quizá el título más destacable “Barrabás”), por lo que Ernest Borgnine se pasa a la televisión, protagonizando la serie “Barco a la vista”, sobre unos marines desastrosos en la II Guerra Mundial, serie que durará hasta 1966:

Mientras tanto, Ernest Borgnine, tras divorciarse de Katy Jurado, se casa en 1964 con la actriz y cantante Ethel Merman, pero el matrimonio apenas dura 32 días: los fuertes caracteres de ambos provocaban continuas discusiones, y ambos reconocerían que fue un gran error. En 1965, Borgnine se casará por 4ª vez con Donna Rancourt, con la que tendrá un hijo, Christopher, que nace en 1969, y dos hijas, Sharon, nacida en 1965, y Diana, nacida en 1970.

Mientras tanto, en 1965 volvemos a verle en el cine, como uno de los pasajeros del avión Phoenix, pilotado por James Stewart que se estrena en pleno desierto, en “El vuelo del Fénix”, de Robert Aldrich:

Convertido en uno de los actores favoritos de Robert Aldrich, tendrá un pequeño papel en “Doce del patíbulo”, como uno de los altos mandos militares que le ofrecen la misión a Lee Marvin:

De nuevo en films de ambiente bélico, le veremos junto a Rock Hudson en “Estación Polar Cebra” de John Sturges en 1968:

Y en 1969 será uno de los componentes del “Grupo salvaje” de Sam Peckimpah:

Y en 1972 es uno de los protagonistas de “La aventura del Poseidón” de Ronald Neame:

Ese mismo año se divorcia de su esposa, para, al año siguiente, casarse por quinta y última vez con la empresaria Tova Traesnaes, con la que permanecerá el resto de su vida.

En 1973 vuelve a trabajar bajo las órdenes de Robert Aldrich en “El emperador del Norte”, volviendo a hacer de villano frente a Lee Marvin:

En los siguientes años trabajará en innumerables películas en papeles secundarios. Le tenemos por ejemplo en el breve papel del malvado padre del mendigo Mark Lester en “El príncipe y el mendigo” de Richard Fleischer de 1977:

Y en 1978 repite a las órdenes de Sam Peckimpah en “Convoy”, ejerciendo de villano:

En 1979 participa en la adaptación televisiva de “Sin novedad en el frente”, una de las mejores historias antibélicas escritas:

Pese a la edad, Ernest Borgnine seguirá apareciendo en numerosas películas, como “1997: Rescate en Nueva York” de John Carpenter o en un pequeño papel en la magnífica “Gattaca”. Su última película relevante será “Red”, en 2010.

Finalmente, el 8 de julio de 2012 moría Ernest Borgnine a los 95 años de un fallo renal. Nos dejaba así un actor casi mítico, eterno secundario de lujo en cerca de un centenar de films, ganador de un Oscar y una descripción perfecta de lo que es tener recursos interpretativos para sacar adelante cualquier papel, de comedia a drama, desde los más entrañables a los más odiosos. Con él se iba desde luego un actor con todas las letras, un actor de verdad.



In Memoriam: Debbie Reynolds (28-12-2016)


Si ayer nos tocaba escribir sobre la trágica desaparición de Carrie Fisher, como las malas noticias nunca vienen solas, hoy nos toca despedir a su madre, la no menos mítica protagonista de “Cantando bajo la lluvia”, Debbie Reynolds. Parece que la muerte de una ha causado la de la otra.




Mary Frances Reynolds, que era su verdadero nombre, había nacido el 1 de abril de 1932 en El Paso, Texas, en el seno de una familia pobre que se traslada en 1939 a Burbank, en California, en cuyo instituto, en 1948, ganará el concurso de belleza del condado (Debbie Reynolds seguía siendo guapísima incluso en sus últimos años). Y todo a pesar de que, a causa de la pobreza familiar, nunca había destacado en el instituto por no poder ir bien vestida, no siendo asidua a las fiestas.

Será al ganar el certamen de belleza cuando la Warner Bros se ponga en contacto con ella, siendo Jack L. Warner quien le convenza de cambiar su nombre artístico por el de Debbie. Destacando por su bella voz, debuta en el cine en 1950 en varios musicales, de los cuales destaca “Tres palabritas” de Richard Thorpe, junto a Fred Astaire, por la que consigue una nominación al Globo de Oro como mejor estrella emergente:

En esta famosa canción (que inmortalizará posteriormente Marilyn Monroe) no es ella quien canta, sino que es doblada por Helen Kane. La película es un biopic y Debbie Reynolds interpreta precisamente a la propia Helen Kane.

Pero en 1950 su gran éxito musical viene de otra película, mucho menos conocida, “Two weeks with love”. en la que repite como pareja de un tal Carleton Carpenter (que no tenía ni idea de quién era) con este “Abba Dabba Honeymoon” en el que esta vez sí que es ella quien canta, y que se convierte en un éxito de ventas:

En 1951 aparece en “Mr. Imperium”, junto a Lana Turner y el gran bajo operístico Ezio Pinza, pero su salto a la fama llegará en 1952. Pese a las reticencias de Gene Kelly por no saber bailar claqué (Debbie Reynolds era en realidad acróbata”, fue seleccionada por Stanley Donen para protagonizar la mítica “Cantando bajo la lluvia”. Kelly la trató realmente mal al principio, lo que provocó que, en una visita al estudio, Fred Astaire (con quien ya había trabajado) se la encontrara llorando. Fue Fred quien le ayudó con las escenas de baile, algo que Debbie Reynolds siempre le agradeció. Pese a todo, la dureza del rodaje hizo que, al terminar esta famosa escena, sus pies estuvieran sangrando tras 3 horas de rodaje:

Pese a la dureza de la experiencia (la propia Debbie Reynolds diría que junto con el parto fue lo más duro de su vida), fue “Cantando bajo la lluvia” la película que la lanzará definitivamente.

En 1953 repite bajo las órdenes de ese gran director de musicales que es Stanley Donen en “Tres chicas con suerte”, donde comparte número de baile con otro mítico bailarín, nada menos que con Bon Fosse (quien será años después el director de películas como “Cabaret”):

Y en 1955 protagoniza junto a Frank Sinatra en otro musical, “El solterón y el amor”:

Ese mismo 1955 se casa con el cantante Eddie Fisher:

Con él tendrá dos hijos, Carrie Fisher en 1956 y Todd Fisher en 1958. Juntos protagonizarán en 1956 “Los líos de Susana”, por la que recibirá una nominación a los Globos de Oro:

Por esa época, Debbie Reynolds intenta alejarse del mundo del cine musical interpretando películas de corte más dramático, como “Banquete de bodas”, de Richard Brooks, en 1956, en la que interpreta a la hija de Bette Davis, que va a casarse y quiere una boda sencilla frente a los deseos de su madre.

Pero en 1957 vuelve al musical con “Tammy, la muchacha salvaje”, junto a Leslie Nielsen. La canción principal de la película alcanza un enorme éxito:

Su éxito musical continúa, y protagoniza otras películas de menor éxito en los años siguientes. Pero en lo personal serán años difíciles: su marido, Eddie Fisher, se lía con Elizabeth Taylor, amiga de Debbie Reynolds, lo que termina en divorcio en 1959 y en el distanciamiento de las dos (que se reconciliarán años después). El divorcio fue todo un escándalo que afectó seriamente a la carrera de Eddie, cuyo show televisivo fue cancelado.

Debbie Reynolds se casará por segunda vez con el empresario Harry Karl en 1960, pero la ludopatía de éste traerá problemas económicos a la familia. Se divorciaron en 1973.

Su carrera cinematográfica mejora a principios de los años 60, participando en la coral “La conquista del oeste” en 1962:

Pero su mayor éxito llegará en 1964, con “Molly Brown, siempre a flote”, comedia musical en la que interpreta a una joven pobre y huérfana que busca hacer fortuna en el Oeste:

Por esta película recibirá una nueva nominación al Globo de Oro y su única nominación al Oscar, que perderá frente a Julie Andrews.

En 1964 protagoniza también la comedia de Vincente Minnelli “Adiós, Charlie”, junto a Tony Curtis:

En 1966 protagoniza “Dominique”, la historia de una monja que alcanza un gran éxito como cantante:

Su último éxito cinematográfico será “El novio de mi mujer”, una comedia junto a Dick Van Dyke:

En 1969 protagoniza su propio Show televisivo (que le vale una nueva nominación a los Globos de Oro). Pero los siguientes años los pasará haciendo teatro fundamentalmente, además de alguna breve aparición televisiva (un cameo en “Las chicas de oro”, por ejemplo). Mientras, en 1984 se casa por tercera y última vez con Richard Hamlett, de quien se divorciará en 1996.

En los años 90 regresa al cine. Tras un breve cameo en “El guardaespaldas”, aparece en 1993 en “El cielo y la tierra”, la última película de la trilogía sobre la Guerra de Vietnam de Oliver Stone. Su gran éxito, aún así, será en 1996 con “Las manías de mamá”, de Albert Brooks, en la que interpreta a la madre del propio director, que le valdrá la 5ª y última nominación a los Globos de Oro (que no ganará nunca):

Como defensora de los derechos LGTB, Debbie Reynolds apareció en 1997 en “In & Out” interpretando a la madre del personaje “gay” que interpreta Kevin Kline:

En la misma línea, aparecerá como personaje recurrente en la serie “Will & Grace” entre 1999 y 2006 como la madre de Grace:

En 2001 protagonizará el telefilm “Esas chicas fabulosas” junto a Elizabeth Taylor, Shirley McLaine y Joan Collins, con guión de su hija, Carrie Fisher:

Siguió trabajando hasta el último momento, siendo su última interpretación relevante en “Behind the candelabra” de Steven Soderbergh, en 2013, como la madre del pianista gay Liberace, que interpreta Michael Douglas:

Finalmente, en 2015 le fue concedido a título honorífico un Oscar Humanitario Jean Hersholt:

El año anterior, 2014, había recibido otro premio honorífico, el Screen Actors Guild, que le entregó su propia hija, Carrie Fisher:

Finalmente su hija Carrie Fisher sufrió un infarto el pasado 23 de diciembre del que no se repuso y murió el día 27. Mientras preparaban el funeral, Debbie Reynolds sufrió un infarto cerebral y murió el 28 de diciembre a los 84 años. No pudo separarse de su hija, al parecer. Así que no se me ocurre mejor forma de recordar a ambas que viéndolas cantar juntas:

 



George Sidney en el centenario de su nacimiento (04-10-2016)


Pese a su juventud, fue uno de los grandes directores de comedias y musicales de los años 40 y 50, aunque su nombre no nos resulte familiar. Por eso hoy nos toca hablar de George Sidney, del que seguro que todos hemos visto un buen puñado de películas suyas.




George Sidney nació en Nueva York el 4 de octubre de 1916. Su precocidad en el mundo del cine se debe a su entorno familiar: sus padres eran actores; su padre además era productor teatral, y su tío también era actor. Así que desde niño estuvo muy vinculado al mundo de la interpretación, acompañando a su familia en funciones teatrales. Pero pronto da el salto a Hollywood, donde comienza a trabajar como montador y asistente de dirección para la Metro Goldwyn Mayer, productora a la que permanecerá vinculado el resto de su carrera. De ahí pasó a dirigir algunos cortos (“Sunday night at the Trocadero” en 1937), pero su gran oportunidad vino cuando la Metro adquiere los derechos de la serie de “La pandilla”, estrenándose en 1938 con “Party fever” y dirigiendo varios cortos más de la serie:

 Las travesuras de Alfalfa y compañía, que no tienen nada que ver con las “travesuras” reales de estos niños nada inocentes…

George Sidney trabajó además en otras series hasta que en 1941 dirigió su primer “largometraje” (definición incorrecta de un film que no llega a una hora de duración), “Free and easy”. Pero su gran suerte por esta época es entablar amistad con Gene Kelly, al que dirigirá por primera vez en 1943 en “El desfile de las estrellas”, un musical (género en el que destacará durante toda su carrera):

En 1944 dirige el que será un gran éxito, el musical “acuático” “Escuela de sirenas”, protagonizado por la nadadora Esther Williams:

En 1955 dirige el musical coral “Ziegfeld Follies”, que destaca sobre todo por poder ver bailando juntos a Gene Kelly y Fred Astaire:

Pero ese mismo 1945 George Sidney alcanza la fama con otro musical, de nuevo junto a Gene Kelly: “Levando anclas”. Aunque lo mejor de la película, en mi opinión, es el descubrimiento de ese gran actor, por entonces niño, que es Dean Stockwell:

Pero con respecto a esta película hay que mencionar otro detalle: George Sidney se hizo amigo de William Hannah y Joseph Barbera, grandes figuras en el mundo de la animación. De hecho, cuando la Metro cierre el departamento de animación en 1957, Sidney les ayudará a crear la Hannah-Barbera Productions. Es por esta amistad que les unía que una de las escenas más famosas de “Levando anclas” es aquella en la que Gene Kelly baila junto a uno de los personajes más famosos del dúo de animación, el ratón Jerry:

En 1946 es uno de los directores de “Hasta que las nubes pasen”, biopic del compositor Jerome Kern con numerosos números musicales. Y ese mismo años dirige “Las chicas de Harvey”, musical protagonizado por Judy Garland:

En 1948 vuelve a trabajar con Gene Kelly en la adaptación de “Los 3 mosqueteros”, la primera de sus adaptaciones de aventuras históricas:

Por esos años la Metro estaba envuelta en la adaptación cinematográfica de la novela “Vespers in Vienna”  de Bruce Marshall, una obra de propaganda anticomunista ambientada justo después de la II Guerra Mundial. Con varios cambios de reparto, el director original, Victor Saville, es finalmente reemplazado por George Sidney, en un estilo cinematográfico que no es el suyo. La película se salva por sus grandes interpretaciones (sobre todo Ethe Barrymore, Walter Pidgeon, Louis Calhern y Angela Lansbury), pero fue un fracaso comercial:

Tras dirigir algunas comedias más, en 1951 dirige de nuevo un musical, una nueva versión de “Show boat” que ya se había llevado al cine en 1936 con Irene Dunne. En esta ocasión Kathryn Grayson, Howard Keel y Ava Gardner serán los protagonistas, aunque como siempre el mejor momento se lo lleva el intérprete de Joe, William Warfield, que nos regala esta soberbia versión del bellísimo “Ol’ Man River”:

Pero ya que estamos, vamos a escuchar también esa rareza que es ver cantando a Ava Gardner:

En 1952, George Sidney vuelve a las aventuras históricas de las manos de ·Scaramouche”, historia de capa y espada ambientada en la revolución francesa y protagonizada por Stewart Granger, Janet Leigh y Eleanor Parker:

1953 será un año destacable en la carrera de George Sidney, estrenando dos películas. Las primera, “La reina virgen”, otra película histórica (aunque no tanto de aventuras) con Jean Simmons como la joven Isabel I, Stewart Granger como Thomas Seymour, tío del Rey Eduardo, Deborah Kerr como la reina Catalina Parr, última esposa de Enrique VIII, Charles Laughton retomando ese papel de Enrique VIII que le llevó a la fama y el joven debutante Rex Thompson como Eduardo VI. Una película muy interesante, desde luego, y con magníficas interpretaciones de todo el reparto:

Y ese mismo años estrena también el musical “Bésame, Kate”, de nuevo con Howard Keel y Kathyn Grayson, a quienes escuchamos el famoso “So in love”:

El 1954 vuelve a dirigir otro musical acuático con Esther Williams, junto a Howard Keel y George Sanders: “La amada de Júpiter”, ambientada en la antigua Roma:

 En 1956 se pasa al drama biográfico en “La historia de Eddy Duchin”, biopic del pianista del mismo nombre que protagoniza Tyrone Power junto a Kim Novak y, de nuevo, Rex Thompson como el hijo del pianista:

George Sidney cumple 40 años ese mismo 1956 y ya ha estrenado buena parte de sus obras maestras, lo que demuestra su precocidad. A partir de ahí, su ritmo de trabajo (y también la calidad de su obra) disminuye.

Su siguiente película más relevante es en 1957 con la adaptación cinematográfica del musical”Pal Joey”, protagonizada por Frank Sinatra (con quien ya trabajó en “Levando anclas”), Rita Hayworth y, de nuevo, Kim Novak:

En 1960 trabaja con Cantiflas en “Pepe”, una de sus pocas películas americanas. Le vemos en una escena junto a Kim Novak, que hace un cameo:

En 1963, George Sidney vuelve a adaptar al cine el musical “Bye bye Birdie”, con el título en españa de “Un beso para Birdie”, en el que será el debut cinematográfico del cómico Dick van Dyke y los cantantes Bobby Rydell y Jesse Pearson, junto a una divertidísima Maureen Stapleton, la habitual Janet Leigh y guapísima joven Ann-Margret. La película no deja de tener ese tono empalagoso sesentero pese a que es un tanto escandalosa para la censura de la época, y tiene momentos realmente divertidos:

Ya hemos visto que George Sidney solía repetir con los actores con los que trabajaba, siendo habituales en sus películas gente como Gene Kelly, Esther Williams, Kathryn Grayson, Howard Keel, Frank Sinatra, Janet Leigh, Kim Novak, Stewart Granger o Rex Thompson. Pues la última en incorporarse a la lista es precisamente Ann-Margret, con la que vuelve a trabajar en “Cita en Las Vegas”, en 1964, junto, obviamente, a Elvis Presley:

A partir de ahí George Sidney sólo dirigió dos películas más, siendo la última, en 1967, “La mitad de seis peniques”, protagonizada por el cantante inglés Tommy Steele:

A sus 51 años, George Sidney se retira del cine, pese a su larga vida posterior. Y es que morirá en Las Vegas el 5 de mayo de 2002 a los 85 años, 35 años después de su última película, a consecuencia de un linfoma.

George Sidney nunca se llevó una nominación al Oscar, pero no cabe duda de que fue un director fundamental en la comedia y,sobre todo, en el cine musical de los años 40 y 50, con varias de ellas (“Levando anclas”, “Magnolia” o “Bésame, Kate”) que todavía permanecen en la memoria.



25 años sin Frank Capra (03-09-2016)


No era fácil esperar que un joven italiano inmigrante de orígenes humildes se convirtiera en poco tiempo en una de las figuras míticas de la dirección cinematográfica de Hollywood. Pero fue el primer director que se llevó dos, y luego 3 oscars como mejor director, y todo eso en los años 30, aunque quizá la que hoy día se considere su obra maestra (y desde luego su película más conocida), “Qué bello es vivir”, sea de la siguiente década. Pasado su periodo de esplendor, retirado del cine desde principios de los 60, su figura fue revalorizándose de nuevo hasta ocupar el lugar que le corresponde en la historia del cine. Sí, hoy nos toca recordar a Frank Capra cuando se cumplen 25 años de su muerte, a los 94 años.




Frank Capra había nacido en Italia. En concreto, el 18 de mayo de 1897 venía al mundo Francesco Rosario Capra en la localidad siciliana de Bisacquino. Era el menor de 7 hermanos; el mayor de ellos, Benedetto, vivía en California, por lo que en 1903 (cuando Frank tenía 5 años), la familia emigra a Estados Unidos en barco, en el pasaje más barato que encuentran; Capra mantendrá durante toda su vida un pésimo recuerdo del viaje, a diferencia de su recuerdo de la llegada a Nueva York, de la primera vez que vio la estatua de la libertad, que su padre le describió como un símbolo de libertad.

Una vez trasladados a Los Angeles, Frank Capra pasa su infancia en lo que él mismo dfinirá como un “gueto” italiano, en el que su padre mantiene su oficio de frutero, mientras el joven Frank reparte periódicos hasta terminar el instituto. Entonces, pese a la oposición de sus padres, entra en la universidad para estudiar ingeniería química, graduándose en 1918, algo que él mismo definirá como un cambio en su forma de ver la vida.

En seguida ingresa en el ejército, pero enferma de gripe española, que le mantiene convaleciente durante un año; su padre había muerto en 1916 y se necesita que Frank trabaje, pero no puede, así que finalmente se irá de la casa familiar y viajará trabajando en lo que puede, incluso como extra en algunas películas. En 1921 incluso dirige un documental de media hora. Pero luego empieza a trabajar vendiendo libros, hasta que lee un anuncio en el periódico: un nuevo estudio cinematográfico ha abierto en Hollywood. Capra llama y miente al afirmar que tiene experiencia cinematográfica, con lo que consigue ser contratado para dirigir una película muda, que termina en dos días.

De ahí pasará a otro estudio, dirigido por Harry Cohn, en el que trabajará como editor cinematográfico y asistente de dirección, hasta que comienza a escribir gags cómicos para Harry Langdon. Cuando éste abandone el estudio para poder rodar largometrajes, se llevará a Capra no sólo como guionista, sino también como director, debutando en 1926 con “El hombre cañón”:

Pero en 1928 vuelve con Harry Cohn, ahora director de Columbia, para la que dirigirá 7 películas, algunas de ellas exitosas. Pero el gran reto vendrá con la aparición del cine sonoro. En 1929 dirigirá su primera película sonora, “La nueva generación”. DE los siguientes años destacarán películas como “La mujer milagro”, protagonizada por Barbara Stanwyck en 1931, o la comedia romántica de ese mismo año “La jaula de oro”:

De 1933 destaca “Dama por un día” (de la que él mismo rodará un remake en 1961), por la que recibirá su primera nominación al Oscar:

Pero su gran éxito llega en 1934 con “Sucedió una noche”, una comedia romántica (que abre el camino de los que serán poco después las “screwball comedies”, comedias de rápidos diálogos y situaciones hilarantes en las que se pondrá en juego la hombría del protagonista, que en este caso será Clark Gable, junto a Claudette Colbert:

Esta será la primera de las 3 películas que hasta la fecha se han llevado los 5 Oscars principales: película, Director, Actor y Actriz protagonistas (en ese año todavía no existían las categorías de secundarios, que comienzan en 1936) y el guión que le corresponda. Capra se lleva su primer Oscar, por tanto.

Su siguiente película, en 1936, será en este caso la primera de esa serie de relatos sobre hombres buenos que luchan contra un entorno malvado; su héroe ideal será Gary Cooper, el “Cinderella man” (o, según el doblaje, Ceniciento”), en “El secreto de vivir”:

Frank Capra se lleva su segundo Oscar a mejor director por esta película, muy del gusto del público de entreguerras, por lo que Capra abandona el género de la comedia romántica por este tipo de películas con moraleja (a veces comedias, a veces dramas).

Su siguiente película es la utópica “Horizontes perdidos”, esa maravillosa película en la que el gran Ronald Colman acaba en la mítica Shangry-La, por la que volverá a ser nominado al Oscar:

Frank Capra improvisa mucho en sus películas, e incluso adapta el tipo de personaje al actor que lo interpreta; así, cambia el estilo del Gran Lama más enérgico del originalmente previsto Walter Connolly a uno mucho más calmado, más adecuado para el estilo de Sam Jaffe.

En 1938 dirige otra de sus obras maestras, la genial “Vive como quieras”, con puntos de comedia romántica (la pareja formada por James Stewart y Jean Arthur), pero con ese elemento de moraleja, de lucha contra el malvado ambiente de los negocios, que representa el excéntrico Lionel Barrymore y su no menos excéntrica familia:

La película gana los Oscars de mejor película y director, así que vamos a ver a Frank Capra recoger sus tres Oscars:

En 1939 dirige “Caballero sin espada”, ambientada en el mundo de la política, con un joven idealista (repite con James Stewart) enfrentándose a la maquinaria política de Washington en un magnífico ejemplo de filibusterismo político:

Frank Capra volvió a ser nominado, pero la película no gustó demasiado a las altas esferas en el ambiente de pre-guerra que se vivía en EStados Unidos.

En 1941 estena “Juan Nadie”, de nuevo junto a Gary Cooper y Barbara Stanwyck, en este caso metiéndose de lleno con las miserias del periodismo:

Pero Estados Unidos entra en la II Guerra Mundial poco después del estreno, y Frank capra se envuelve en la filmación de documentales bélicos, 11 en total, entre largos y cortos, llevándose el Oscar a mejor documental en 1943 por “Preludio a la Guerra”.

En 1944 estrena por fin una nueva película, la comedia negra “Arsénico por compasión”, siguiendo la línea de las screwball comedies, con Cary Grant, el intérprete ideal de este género, como un hombre a punto de casarse que tiene que hacer frente a dos tías que envenenan a ancianos sin familia y un hermano asesino:

En 1946, terminada ya la guerra, dirige su gran obra maestra, “Qué bello es vivir”, donde nos cuenta la historia de Clarence, un ángel que, para conseguir sus alas, debe ayudar a George Bailey (de nuevo James Stewart), que va a suicidarse, haciéndole ver lo que sería de los demás si él nunca hubiera existido, para que vea todo el bien que ha hecho a otros. Difícil contener la lagrimita:

Se quedará sin Oscar en su última nominación, pero ganará el Globo de Oro.

De 1948 es “El estado de la unión”, de nuevo ambientada en el mundo de la política; Frank Capra fue siempre un republicano muy conservador, de fuertes valores, defensor del trabajo individual, y eso se deja ver en su obra, y en especial en esta película protagonizada por Spencer Tracy y Katherine Hepburn:

Pero su estilo cinematográfico, que tanto gustaba en los años 30, ya no se lleva tras la guerra, y Frank Capra se desilusiona. Se libra de testificar en el Comité de Actividades Antiamericanas durante la caza de brujas del senador McCarthy, pese a haber trabajado a menudo con personas incluídas en la lista negra, pero su trabajo se reduce a dos películas menores en 1950 y 1951, protagonizadas por Bing Crosby, y a mediometrajes de animación para televisión, hasta que en 1959 estrena “Millonario de ilusiones”, la historia de un padre de vida ligera (Frank Sinatra) que tiene que hacerse cargo de la crianza de su hijo:

En 1961 estrena su última película, “Un gangster para un milagro”, remake de “Dama por un día”, con Bette Davis y Glenn Ford, otra gran obra maestra:

Aunque tenía algún proyecto más, Frank Capra no volvió a dirigir ninguna película.

Frank Capra había estado casado entre 1923 y 1928 (cuando se divorcia) con Helen Howell, y se volverá a casar en 1932 con Lucille Warner, que le dejará viodo en 1984 y con la que tendrá 4 hijos (aunque el segundo, John, muere en 1938 con 3 años). Su nieto Frank, hijo de su hijo mayor, también será director de cine.

Mientra su figura era recuperada por nuevas generaciones de directores, Frank Capra pasó el resto de su vida alejado del cine. Tras comenzar a sufrir problemas cardiacos en 1985, finalmente murió de un infarto el 3 de septiembre de 1991 a los 94 años. Será enterrado en el mismo cementerio que su mujer, el Coachella valley Public Cemetery, cerca de La Quinta, California, donde murió.

Los tres oscars que ganó sitúan a Frank Capra como uno de los grandes directores de cine de la historia, y más si tenemos en cuenta las no pocas obras maestras que nos dejó, comenzando por la inolvidable “Qué bello es vivir”.



Gene Kelly, 20 años después de su muerte (02-02-2016)


El mundo está dividido en dos grupos antagónicos: los fans de Fred Astaire y los fans de Gene Kelly. Y luego están los que no son de ninguno de estos grupos… los que no tienen gusto, vamos.




Pues hoy nos toca hablar de Gene Kelly, el más tardío de los 2. Nacido en Pittsburg el 23 de agosto de 1912, desde niño siente pasión por el baile gracias a su madre, y tras la gran depresión será profesor en la academia de baile que funda su familia. Y de paso trabaja en Nueva York, dónde en 1940 conocerá a un bailarín llamado Stanley Donen…

No tarda en ir a Hollywood, donde David O. Selznick quiere convertirlo en actor dramático, al no estar interesado el productor en musicales. Así protagoniza su primera película junto a Judy Garland, “Por mi chica y por mí”, en 1942:

Quizá su primer gran éxito fue en 1944 con “Las modelos”, junto a Rita Hayworth:

Pero su salto definitivo a la fama tuvo lugar en 1945 con el mítico musical “Levando anclas”, junto a Kathryn Grayson, Dean Stockwell y Frank Sinatra:

Si Fred Astaire tenía de pareja de baile a Ginger Rogers, Gene Kelly tiene al ratón Jerry…

Bueno, todo se arregla, en 1946 baila junto a Fred Astaire en “Ziegfeld follies”:

-Bailo en películas. ¿No has visto “Las modelos”?

-Sí… ¿No serás Rita Hayworth?

Creo que a eso es a lo que hoy día le llamamos “ZASCA”.

En 1948 vuelve a trabajar con Judy Garland (y a lucir cara de tontaina) en el musical “El pirata”:

Ese mismo 1948 protagonizará otro gran éxito, pero en este caso no es un musical, es “Los tres mosqueteros”, donde interpreta a D’Artagnan:

A falta de coreografía de baile, pues tenemos coreografía de lucha a espada…

En 1949 emprende una nueva a ventura: se anima a dirigir, mano a mano con su viejo amigo Stanley Donen, un musical, en este caso la obra de Leonard Bernstein “Un día en Nueva York”, donde volverá a acompañar a Frank Sinatra de nuevo tras “Levando anclas”:

Será la primera de las 3 películas que dirijan juntos.

Pero antes de volver a ponerse tras las cámaras, protagoniza uno de sus mayores éxitos, a las órdenes de Vincente Minnelli, “Un americano en París”:

La película ganará el Oscar a mejor película en 1951.

En 1952 dirige su segundo film junto a Stanley Donen, que de nuevo también protagoniza, “Cantando bajo la lluvia”. Se queda sin el mejor número de la película (Ese “Haz reír” que se marca el gran Donald O’Connor), pero suyo es el número que da título a la película:

Y junto a Debbie Reynolds y Donald O’Connor tiene uno de los mejores número de la peli, ese “Good morning”:

Parece que Gene Kelly era tan exigente que Debbie Reynolds acabó llorando y tuvo que ayudarla Fred Astaire, que pasaba por allí, para que terminara la película…

En 1954 la Metro estaba preparando dos musicales. Decide destinar la mayor parte de los fondos al uno de ellos, ese “Brigadoon” que protagonizaba Gene Kelly junto a Cyd Charisse y dirigido de nuevo por Minnelli, pensando que el otro sería un musical menor:

En otro musical, menor, al que la Metro cedió muchos menos medios, fue el dirigido por Stanley Donen “Siete novias para siete hermanos”… la metedura de pata del estudio fue monumental.

En 1955 dirige su último musical junto a Donen, “Siempre hace buen tiempo”, y protagoniza algún musical más, pero quizá su papel más significativo sea en el film dramático “Herencia del viento”, de 1960, junto a dos monstruos de la interpretación como Spencer Tracy y Fredric March, en el que interpreta a un cínico periodista en el que seguramente sea su mejor papel dramático:

En 1969 dirige la que seguramente sea su obra maestra, “Hello, Dolly!”; tras problemas para conseguir a la protagonista (Judy Garland no estaba en condiciones, y de hecho morirá antes de comenzar el rodaje), termina protagonizándola la casi novata en el cine (pero ya ganadora del Oscar a la mejor actriz en su debut el año anterior) Barbra Streisand, que tiene tan mal recuerdo del film que no ha querido saber nada más de él… peor para ella, porque es una delicia:

(¿Me dejarían dirigir el remake? Me encantaría… )

Kelly dirigirá al año siguiente un western cómico, “El club social de Cheyenne”, protagonizado por James Stewart y Henry Fonda:

Su último papel relevante fue en la fallida “Xanadú”:

Y este es básicamente el resumen de lo mejor que nos dejó la carrera de Gene Kelly, quien tras tener serios problemas de salud en los años 90, nos dejaba el 2 de febrero de 1996, hoy hace 20 años.

Al principio decía que hay dos grupos, los fans de Fred Astaire y los de Gene Kelly. No sé si se ha notado mucho que yo soy muy del primer grupo… pero hoy tocaba hablar de Gene Kelly e intentar hacerle justicia. Juzgad si lo he conseguido.


Centenario de Frank Sinatra (12-12-2015)


Llevamos una semana cargadita de aniversarios, y así seguimos, porque tal día como hoy, hace cien años, nació “La voz”. El 12 de diciembre de 1915, en Hoboken, Nueva Jersey, nacía Frank Sinatra, leyenda del cine y, sobre todo, de la música americana. De familia italiana, lo cierto es que tenía poco para poder triunfar: vida problemática, con una vida sentimental más que agitada, más dado al deporte que a estudiar, protagonista de algunos escándalos, políticamente voluble, poco amigo de ensayar las escenas de sus películas, con problemas para proyectar la voz… y aún así triunfó.




Empezamos hablando de su carrera cinematográfica. Su primer gran película fue “Levando anclas”, donde hacía de compañero de Gene Kelly, a quien tiene que ayudar a encontrar a la chica de la que se ha enamorado. Kelly y él parece que se peleen por ver quién tiene más cara de tonto, pero por lo demás, en una película así no podían faltar las canciones y las coreografías; en escenas como esta:

Por mi parte, lo mejor de la peli es el descubrimiento de Dean Stockwell, gran actor infantil que lego siguió siendo un gran actor al crecer, a diferencia de la mayoría de las estrellas infantiles (y quien no me crea, que vea “Hijos y amantes” y luego hablamos).

Rápido me despisto hablando de actores que me interesan más… pero volvemos al tema central. Otro de sus emblemáticos papeles en los 40 fue en “Un día en Nueva York”, de nuevo junto a Gene Kelly (sumándose a la pareja Jules Munshin), en el debut como director (junto con Gene Kelly) de ese gran genio que es Stanley Donen. Aquí va la escena inicial, con esa canción poco menos que emblemática:

Pero 1950 es un año nefasto para él: su asesor de prensa, que había conseguido disimular sus líos de faldas, muere, y al salir a la luz todos sus escándalos, el público le retira su favor. En 1951 consigue divorciarse de su primera mujer, Nancy Barbato, con quien tuvo 3 hijos (entre ellos Nancy Sinatra, la mayor), y se casa con Ava Gardner, aunque tampoco será un matrimonio tranquilo.

Con una carrera cinematográfica acabada, Frank insiste en participar en una de las películas más atractivas que se estaban rodando, “De aquí a la eternidad”, que dirigía, Fred Zinnemann:

Con su papel del soldado Angelo Maggio, amigo del personaje interpretado por Montgomery Clift, asesinado por el malvado Ernest Borgnine, consigue lo impensable: ganar el Oscar a mejor actor secundario:

Paso de discutir si el Oscar fe merecido o no.

En todo caso, le abrió el mundo del cine dramático, encasillado como estaba hasta entonces en el cine musical. Y así en 1955 llega su segunda (y última) nominación al Oscar con el complejo papel del ex-yonki al que la difícil situación de su vida y una esposa manipuladora (magistralmente interpretada por la gran Eleanor Parker) le ponen la recuperación en peligro; solo el personaje que interpreta Kim Novak podrá salvarle:

Pero en 1955 volvemos a verle también como secundario en un musical, en este caso “Ellos y ellas”, sólo que en este caso el protagonista es Marlon Brando, que canta mucho peor y que tampoco es gran cosa como actor… lo mejor del reparto es la siempre perfecta Jean Simmons, pero Sinatra tiene el gran (y divertido) número que da título al film que dirige otro monstruo, Joseph L. Mankiewicz:

Al año siguiente, 1956, intenta protagonizar la versión cinematográfica que Henry King va a dirigir del musical de Rodgers&Hammaerstein “Carousel”, pero el papel protagonista recae en el actor que el año anterior había protagonizado otro gran musical de los mismos autores, “Oklahoma”, Gordon MacRae, que así vuelve a reencontrarse con la también protagonista de ese film, Shirley Jones. Vamos a escuchar la parte más famosa que canta su personaje por Frank Sinatra y por Gordon MacRae, y juzgad vosotros mismos si la elección fue acertada o no. Escuchamos primero a Sinatra:

Y ahora a MacRae:

En su lugar participará en otro musical, “Alta sociedad”, junto a Grace Kelly y quien fuera un gran referente en su juventud, Bing Crosby:

Y el año siguiente,1957, protagoniza otro musical que le reportará un segundo Globo de Oro, Pal Joey, donde interpreta a un vividor que se debate entre Kim Novak y Rita Hayworth:

En 1959 protagoniza una comedia de Frank Capra, “Millonario de ilusiones”, en la que repite personaje de vividor, sólo que ahora con un niño a su cuidado. Rodeado por Eleanor Parker, Edward G. Robinson y Thelma Ritter, su interpretación no destaca por encima de ellos, pero es que encima tiene que competir junto a un niño más que talentoso, Eddie Hodges, junto a quien canta esta bella “High hopes”:

Además, no se encuentra ni de lejos entre mis películas favoritas de Capra (que conste que es uno de mis directores favoritos).

En 1960 protagoniza la primera película que une a esa cuadrilla a la que Humphrey Bogart y Lauren Bacall denominaban Rat Pack, “Cuadrilla de los 11”, junto a Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford…:

En 1961 vuelve a salir mal parado al competir con Spencer Tracy en “El diablo a las cuatro”. Claro que Tracy eclipsaba a cualquiera:

En 1962 protagoniza la última película que voy a mencionar, el que en mi opinión fue su mejor papel dramático, “El mensajero del miedo”, donde compite con Laurence Harvey y con quien se llevó la nominación al Oscar, la gran malvada de Angela Lansbury:

Vamos ahora con su faceta como cantante.

Frank Sinatra ya era un cantante famoso antes de ser actor. Siguiendo la estela de Bing Crosby o de Al Johnson, era lo que hoy llamamos crooner, esto es, un cantante que se acompaña de una orquesta o big band, y que canta diversos estilos, como pop, jazz, blues o swing. El principal problema que tenía Sinatra es que, pese a su nada despreciable voz de barítono, no proyectaba bien la voz, por lo que la orquesta le tapaba. Así que fue él quien incorporó el uso del micrófono.

Ya hemos visto que interpretó musicales en su carrera cinematográfica; como cantante cantó no pocas famosas canciones de destacados musicales, como “El hombre de La Mancha”, por ejemplo. Pero como muestra os voy a poner su interpretación del monólogo de Desirée, de “A little night music” de Stephen Sondheim, para verle cantando en versión masculina una canción para voz femenina:

Y para terminar os voy a poner las 4 canciones que me parecen más relevantes en la carrera de Frank Sinatra. Empezamos con ese “Something stupid” que cantó junto a su hija Nancy:

Vamos con otra de sus grandes canciones, “Strangers in the night”:

Vamos ahora con una canción que, con sólo escuchar los primeros acordes ya entran ganas de bailar y de cantar, “New York, New York”:

Y dejo para el fina mi favorita, una canción que han versionado desde Robbie Williams hasta Luciano Pavarotti… y no es difícil entender por qué. Y es que todo sale mejor siempre in “My way”:

Es de esas canciones que es empezar a oírla y no poder contener las ganas de cantarla.

Lo dejamos aquí; si os fastidia que me haya dejado fuera alguna canción de las que os gustan, pues para eso me echáis la bronca en los comentarios.

Un infarto se lo llevó el 14 de mayo de 1998. Está enterrado en el Desert Memorial Park, cerca de Los Angeles:

Pero, como siempre, para quien quiera recordarlo, nos quedan sus discos y sus películas.