Archivo de la etiqueta: Fred Astaire

50 años de la muerte de Judy Garland (22-06-2019)

Entre las muchas imágenes icónicas de la historia del cine, hay una que quizá supere a casi cualquier otra: una jovencita con trenzas, con un vestido azul que el sepia de la filmación no permite ver, canta la que quizá sea la más inolvidable canción compuesta nunca para el cine, “Over the rainbow”. Y es que “El mago de Oz” lanzó al estrellato a la joven Judy Garland, pero no contribuyó a mejorar una trágica vida que terminó un día como hoy hace 50 años, con una prematura muerte.

El nombre de nacimiento de Judy Garland era Frances Ethel Grumm, y nació el 10 de junio de 1922 en Grand Rapids, en el estado de Minnesota. Su casa natal es en la actualidad un museo:

Sus padres pertenecían al mundo del vodevil, y sus dos hermanas mayores, Mary Jane y Dorothy Virginia también solían cantar en los espectáculos familiares, por lo que la pequeña hizo lo propio junto a sus hermanas ya a muy temprana edad. 

A consecuencia de unas acusaciones hacia su padre de abusos sexuales hacia algunos acomodadores, la familia se trasladó en 1926 a California. Allí, las tres niñas entran en una escuela de baile, participando en sus espectáculos. Conocidas como las “Grumm sisters”, su madre insiste en que se abran paso en Hollywood, y en 1930 protagonizan el corto “Bubbles”:

Mientras, las tres hermanas realizan giras por el país, y en 1934 se les sugiere que cambien su nombre. Por motivos que se discuten, el nombre elegido es Garland, por lo que serán las Garland sisters. Poco después, Frances sustiruirá su nombre por el de Judy, y así nace el nombre artístico de Judy Garland. El trío se rompe en agosto de 1935 cuando Suzanne se casa. 

Al mes siguiente, Judy es descubierta por un cazatalentos de la Metro. Apenas realizada una prueba, fue contratada, si bien nadie sabía que hacer con ella: demasiado mayor para hacer de niña, demasiado joven para hacer de adulta, no encajaba además con los cánones de belleza del momento, lo que le acomplejó toda su vida. Luis B. Meyer la insultaba, lo que aumentó sus inseguridades, y en las pruebas fotográficas siempre se la vestía de forma demasiado normal, lejos del glamour de otras actrices. Además, a finales de 1935 murió su padre, lo que le afectó profundamente. 

Pero su suerte cambió cuando el estudio contó con ella para una actuación en la fiesta de cumpleaños que prepararon para Clark Gable. Allí cantó la canción “You made me love you”. Tanto impresionó a todos que fue contratada para un pequeño papel en la película “Melodías de Broadway 1938” (estrenada en realidad en 1937, protagonizada por Robert Taylor y Eleanor Powell) en la que canta la misma canción:

El estudio por fin vio qué hacer con ella: haría el papel de “chica de al lado” junto a Mickey Rooney, compartiendo pantalla por primera vez en 1937, y trabajando con él en 1938 en uno de los títulos de la serie de Andy Harvaey, “Andrés Harvey se enamora”… pero no de ella, sino de Lana Turner, por supuesto. En 1938 trabaja además junto a otra de las grandes estrellas juveniles del momento, el inolvidable Freddie Bartholomew, y a Mary Astor en “Listen, Darling”:

Louis B. Meyer sigue sin confiar en ella. Por eso, cuando en 1939 se va a realizar la adaptación de la novela juvenil “El mago de Oz”, intenta conseguir como protagonista a Shirley Temple y luego a Deanna Durbin, pero como ninguna de ellas podía, al final accedió a los deseos de los productores, Arthur Freed y Mervyn LeRoy, y contrató a Judy Garland. Con un corsé y un traje azul que permitieran disimular su edad (Garland tenía 16 años, mientras Dorothy tiene solo 12), la película dirigida por Victor Fleming fue un enorme éxito que catapultó a Garland a la fama, en especial por su espectacular interpretación de “Over the rainbow”. ¿Se puede cantar mejor desde un punto de vista técnico? Sin duda, pero nadie ha podido acercarse a la interpretación que ella hizo de esta inolvidable canción: 

Tal fue el éxito de la película que no le dejaron descansar. De inmediato comenzó otro rodaje, “Los hijos de la farándula”, de Busby Berkeley, en la que repite protagonismo junto a un genial Mickey Rooney (aunque ella sigue sin ser el objeto de su amor). Para esta película fue compuesto el famoso “Good morning” que después se popularizó gracias a “Cantando bajo la lluvia”, pero Garland y Rooney fueron los primeros en cantarlo: 

La película es una defensa del mundo del espectáculo frente a los recelos conservadores, pero eso no sirvió para que las condiciones laborales de Judy Garland mejoraran (ni las de Mickey Rooney, por otro lado): tras el estreno debían realizar una gira promocional por el país que incluía a menudo cinco presentaciones diarias. Para aguantar el ritmo de trabajo se les suministraban barbitúricos (a los que Garland permaneció enganchada de por vida, mientras Rooney superó la adicción en una fecha tan temprana como el año 2000, nada menos). Además fue sometida a una estricta dieta (que degeneraría en anorexia), y para contener su apetito se le daba tabaco. Mejor no añadir nada. 

En todo caso, pese a no ser nominada al Oscar (Mickey Rooney sí lo fue por “Hijos de la farándula”), se le dio un Oscar juvenil por su trabajo en ambas películas. 

En 1940 protagoniza dos películas junto a Mickey Rooney, una más de la serie de Andy Harvey y “Armonías de juventud”, esta de nuevo dirigida por Busby Berkeley:

Ese mismo año interpreta su primer papel “adulto” en “Little Nellie Kelly”, otro musical en el que interpreta a una madre y a su hija, y en el que se besa por primera vez con un chico, en este caso George Murphy, además de morir por única vez en pantalla:

Por esas fechas, Judy Garland tiene sus primeros romances. El mismo día de su 18 cumpleaños anuncia su compromiso con el compositor David Rose, pero la Metro detiene el compromiso hasta que Rose consiga el divorcio. la pareja se casa por fin el 27 de julio de 1941, pero se divorcian en 1944. 

En 1941 trabaja de nuevo en 2 ocasiones junto a Mickey Rooney, destacando “Chicos de Broadway”, dirigida de nuevo por Busby Berkeley en la que se repite el argumento de un grupo de jóvenes que quieren montar un espectáculo:

Sus siguientes películas no son especialmente remarcables, hasta que en 1944 protagonice “Cita en San Luis” musical de corte más dramático en el que interpreta a una chica de la ciudad de San Luis que, tras enamorarse de un chico, se entera que su familia tiene que mudarse a Nueva York. El director de la película, Vincente Minnelli, se encarga de que una maquilladora cambie el aspecto de Garland, lo que le ayudará a resultar más atractiva como estrella protagonista:

Durante el rodaje, la relación con Minnelli fue complicada, pero al final terminó en romance (tras otros previos que tuvo, al parecer, con Tyrone Power y Orson Welles) que en este caso termina en boda, el 15 de junio de 1945. Un año después nacerá su hija Lizza Minnelli. La pareja se divorcia en 1951. 

En 1945, dirigida por su marido, protagoniza uno de sus pocos dramas, “El reloj”, que narra la historia de un soldado de permiso, interpretado por Robert Walker, que se enamora de una chica con la que se casa de inmediato:

En 1946 protagoniza “Las chicas de Harvey”, de George Sidney, interpretando a una joven que viaja al oeste porque está compremetida por carta, pero tras su decepción al encontrarse que su prometido es mucho mayor, se incorpora a las camareras conocidas como Chicas de Harvey, superando los numerosos problemas que le plantean los mafiosos locales:

En 1948 protagoniza junto a Gene Kelly “El pirata”, de nuevo dirigida por Vincente Minnelli, pero la película es un fracaso, en parte por los excesos de Minnelli y en parte por los retrasos provocados por Garland. Y es que, durante el rodaje, sufrió un ataque nervioso que le llevó a su primer intento de suicidio cortándose las venas, por lo que tuvo que ser internada dos semanas en un centro psiquiátrico. Pero pese a todo la esperaron para terminar la película:

Pese a todo, ese año fue de nuevo contratada por la Metro para protagonizar “Desfile de Pascua” de Charles Walters. Inicialmente iba a ser protagonizada por Gene Kelly, pero a causa de una rotura de tobillo fue sustituido por Fred Astaire. Esta fue la única vez que trabajaron juntos, además de trabajar con Peter Lawford y Ann Miller. En esta ocasión la película fue un éxito que hizo que volvieran a verla como una de las mayores estrellas de la Metro:

Pero, pese a conseguir terminar el rodaje sin problemas, su vida no mejora. Adicta a los somníferos, padece de migraña y cae en el alcoholismo. Esto provoca que sea reemplazada en varias películas que comienza a rodar o para las que es contratada: “Vuelve a mí”, en la que le sustituye Ginger Rogers y “Bodas reales”, en la que le sustituye Jane Powell, que le habrían permitido trabajar de nuevo junto a Astaire, y “Annie get your gun”, en la que es sustituida por Betty Hutton. De hecho, sólo conseguirá rodar una película más, “Repertorio de verano”, de nuevo dirigida por Charles Walters y junto a Gene Kelly. Pero sus retrasos o ausencias y la necesidad de añadir un nuevo número musical alargaron el rodaje y, de nuevo, pese a la buena acogida, fue un fracaso comercial:

Con esta película termina su contrato con la Metro, y Garland abandona Hollywood. Se embarca en una serie de conciertos por el Reino Unido que le dan gran éxito. El 8 de junio de 1952 se casa por tercera vez, con el manager de su gira, Sidney Luft, con el que tendrá dos hijos, Lorna en 1952 y Joey en 1955. 

En 1954 decide volver al cine con un proyecto muy personal: el remake musical de la película “Ha nacido una estrella” de 1937. Ella y su marido la producirían junto a la Warner. El director fue George Cukor y su pareja James Mason. Pese a continuar con sus retrasos en los rodajes, la película fue un enorme éxito, y su interpretación muy aclamada:

Judy Garland fue nominada al Oscar. No pudo ir a la ceremonia por estar hospitalizada a punto de dar a luz a su hijo, rodeada de cámaras que esperaban su discurso de agradecimiento por un premio que era seguro… hasta que se lo arrebató Grace Kelly, para sorpresa de todos. Pese a ser la mejor interpretación de Vicki Lester (muy superior a la de Janet Gaynor, aunque la versión de 1937 siga siendo la mejor en mi opinión). En todo caso, sí ganó el Globo de Oro. 

Pese a todo, Judy Garland abandona de nuevo el cine, centrando su atención en la televisión, en la que protagoniza diversos shows, y en los conciertos. En 1959 es hospitalizada y se le diagnostica hepatitis. Los médicos le dicen que le quedan unos 5 años de vida, y que aún si sobrevive es probable que no pueda volver a cantar. Tarda en recuperarse, pero en 1960 vuelve a dar conciertos. Y en 1961 trabaja de nuevo en cine, en “Vencedores o vencidos” de Stanley Kramer. Muestra un aspecto demacrado para su edad, pero su interpretación es impactante, tanto que le vale una nominación al Oscar a mejor secundaria (sus compañeros de reparto también fueron nominados, aunque como protagonistas, Spencer Tracy y Maximilian Schell, ganando este último):

Su trabajo en cine concluye en 1963. Protagoniza junto a Dirk Bogarde “Podría seguir cantando” y aprovecha su experiencia en centros psiquiátricos para interpretar a la profesora de música de un centro psiquiátrico para niños con retraso que se opone a los métodos estrictos del director, Burt Lancaster, en “Ángeles sin paraíso”. El productor, Stanley Kramer, vuelve a contar con ella, aunque el rodaje es problemático, ya que el director encargado, John Cassavetes, prioriza la improvisación, lo que no es del agrado ni de Kramer ni de los actores. Pese a todo, es un drama muy recomendable, y si bien por momentos se le ve ausente, Judy Garland tiene momentos interpretativos absolutamente brillantes, demostrando que además de una magnífica actriz de musical tenía un enorme talento dramático:

Entre 1964 y 1965 protagoniza su propio show televisivo, en el que cuenta con numerosos invitados. Vamos a ver una actuación junto a una joven Barbra Streisan y a la gran Ethel Merman cantando “There’s not business like show business”:

Y la vamos a ver también cantando junto a su hija Liza Minnelli (que, seamos sinceros, no le llega a la suela de los zapatos a su madre):

Veamos alguna interpretación suya más. Y es que con esa espléndida voz, de color oscuro y tesitura de contralto, además de con su talento interpretativo, regalaba interpretaciones electrizantes, como en este “Old man river” del “Show boat” de Irving Berlin:

En los años 60 también publica varios discos, entre ellos “That’s enterteinment”, del que escuchamos el tema que le da título:

Su vida personal, en todo caso, no mejora. En 1965 consigue divorciarse, alegando crueldad mental por parte de  Luft. De inmediato se casa con el actor Mark Herron, pero se separan a los 6 meses de una relación tormentosa, que termina en divorcio en 1969. Además, sufre problemas económicos y un considerable deterioro de su salud. Se ve obligada a rehusar trabajar en la película “El valle de las muñecas”, uno de cuyos papeles está en buena medida basado en su vida, siendo sustituida por Susan Hayward. Incluso Gene Kelly querrá que sea la protagonista de “Hello, Dolly!”, pero en vista de su estado de salud los productores no se atreven; lástima, porque habría sido una magnífica Dolly, sin duda. 

En marzo de 1969, justo después de obtener el divorcio, se casa por quinta vez, con el empresario Mickey Deans. Pero el matrimonio duró poco: el 22 de junio, en su casa de Londres, Deans se encontró a su esposa caída en el baño. Una sobredosis de barbitúricos había acabado con su vida cuando acababa de cumplir 47 años. El cuerpo fue trasladado a Nueva York y enterrado en el cementerio de Ferncliff, hasta que en 2017, por empeño de sus hijos, sus restos fueron trasladados al Hollywood Forever Cemetery de Los Angeles. 

La historia de Judy Garland es la historia del hambre de dinero de los productores de las Majors, capaces de cualquier cosa con tal de rentabilizar a sus estrellas. Algunas, como su compañero Mickey Rooney, fueron capaces de conseguir superar esos abusos, pero Judy Garland, por su miedo, sus inseguridades, no fue capaz. Fue una muñeca rota, pero alguien con un talento de tal nivel que todavía sigue siendo uno de los grandes iconos de la edad dorada de Hollywood. Y con razón. 

In Memoriam: Stanley Donen (21-02-2019)

Era el último director del Hollywood clásico que nos quedaba. Tenía 25 años cuando se estrenó con un clásico del cine musical, “Un día en Nueva York”, y nos regaló algunas de las mejores comedias y musicales durante los siguientes 20 años. Hace pocos días nos dejaba uno de mis directores favoritos, el mítico Stanley Donen. 

Stanley Donen nació el 13 de abril de 1924 en Columbia, en el estado de Carolina del Sur. Hasta 1937, que nació su hermana Carla, fue el hijo único de una pareja judía (aunque Donen se volvería ateo en su juventud), lo que le supuso sentir el acoso antisemita de una ciudad con poca población judía en la escuela. Su válvula de escape fue el cine: le encantaban los westerns, las comedias y los thrillers, pero por encima de todo le encantaba “Volando a Rio de Janeiro”, el musical que lanzó a la fama a Fred Astaire y Ginger Rogers. La película le sumergía en un mundo en el que todo era feliz y hermoso. Por ello comenzó a rodar películas caseras y a tomar lecciones de baile, tanto en Columbia como en sus vacaciones de verano en Nueva York, donde llegó a estudiar con Ned Wayburn, quien fuera profesor de baile de Astaire, además de poder ir a los musicales de Broadway. 

Terminada la escuela, comenzó a estudiar psicología en la universidad, pero lo abandonó al poco tiempo para trasladarse a Nueva York y probar suerte en el teatro. No tardó en conseguir un papel como bailarín en el musical “Pal Joey”, que lanzaría a la fama a su protagonista, Gene Kelly. Trabaja en teatro por algún tiempo antes de trasladarse a Hollywood en 1943, donde comienza como bailarín en musicales y coreógrafo. Con un contrato por un año para la Metro, vuelve a encontrarse allí con Gene Kelly, que trabaja para la misma productora como actor. Kelly consigue que le permitan a él diseñar sus propias coreografías, pero necesita a alguien que conozca los pasos que va a hacer para comunicarse con los cámaras y que estos puedan seguirlos; Donen necesita un trabajo, y Kelly se lo consigue como su asistente de coreografía. 

Juntos trabajan en “Levando anclas”, y Stanley Donen es quien tiene la idea de hacer un número de baile con Kelly y un personaje de animación; tras no conseguir el permiso de Disney para usar alguno de sus personajes, el elegido termina siendo el ratón Jerry de Hanna-Barbera. El éxito de la escena es inmediato tras el estreno.

Stanley Donen continúa trabajando como coreógrafo en Hollywood incluso en el periodo en el que Kelly se va a hacer el servicio militar, pero a su regreso continúan colaborando. Kelly quiere lanzarse a la dirección con un musical escrito por ambos, pero la productora no lo permite y contrata al mítico Busby Berkeley para dirigirlo. Pero, tras el éxito de dicho musical, “Llévame a ver el partido”, la productora autoriza a Kelly a dirigir su siguiente proyecto. Pero Kelly necesita a alguien tras las cámaras mientras el actúa, y el elegido es, cómo no, Stanley Donen, que a sus 25 años debuta como director en “Un día en Nueva York”,  de 1949, musical protagonizado por el propio Kelly, Frank Sinatra, Jules Munshin o Ann Miller, entre otros: 

El éxito de este musical le permite a Donen firmar un contrato con la Metro como director, ahora ya sin Kelly al lado. Tras problemas con Esther Williams que le impiden dirigir el primer proyecto que le adjudica, Donen es contratado para dirigir a su ídolo de infancia, Fred Astaire, en una película que es casi una biografía del propio Astaire, “Bodas reales”, de 1951, en la que se reproduce su equipo con su hermana Adele y los motivos de la separación. Tras retirar del proyecto a una enferma Judy Garland, el papel femenino protagonista recaerá en June Powell. Donen demostrará su virtuosismo en una de las más memorables y técnicas escenas del cine musical:

En 1951 se divorcia de sus primera esposa, la bailarina Jeanne Coyne, y en 1852 se casa con la actriz Marion Marshall, con la que tiene dos hijos, Peter en 1953 y Joshua en 1955. La pareja se divorciará en 1959, dando comienzo a una larga disputa legal por la custodia de los hijos. Entre ambos matrimonios, al parecer mantuvo un breve romance con Elizabeth Taylor, a la que dirigió en 1952 en “Marido a la fuerza”, segunda película que dirige en solitario y que fue un fracaso, en parte debido al retraso del estreno y a que el actor protagonista, Larry Parks, fue acusado durante la caza de brujas de McCarthy. 

Mientras tanto, Gene Kelly está en la cumbre de su éxito gracias a “Un americano en París”, por lo que decide volver a dirigir. El productor Arthur Freed quiere un musical que utilice antiguas canciones escritas por él y compuestas por Nacio Herb Brown, y de una de ellas sale el título de la película, “Cantando bajo la lluvia”, musical-collage ambientando en el paso del cine mudo al sonoro que dirigen mano a mano Kelly y Donen y que protagonizan el propio Kelly, Debbie Reynolds y Donald O’Connor:

La película supuso semejante éxito que le permitió a Stanley Donen seguir con su carrera como director. En el mismo 1952 estrenó la alocada comedia “Fearless Fagan”, basada en la historia real de un payaso que, cuando se enrola en el ejército, se lleva consigo su león. La película fue protagonizada por Carleton Carpenter y Janet Leigh:

En 1953 dirige la comedia musical “Tres chicas con suerte”, ambientada en el mundo del teatro musical y protagonizada por Debbie Reynolds y por el coreógrafo y futuro director de cine Bob Fosse, con quien tuvo problemas durante el rodaje:

Pese al fracaso de este último film, Stanley Donen sigue contando con la confianza de la Metro, que le encarga dirigir un proyecto largamente acariciado que llevaba al oeste y al género musical la historia del rapto de las sabinas. Pese a ser un proyecto menor, frente a los otros dos musicales que la metro rodaba en esa época, “Brigadoon” y “Rose Marie”, Donen contó para el proyecto con la música de Saul Chaplin, las letras de Johnny Mercer, una pareja protagonista formada por Howard Keel y Jane Powell, el actor y acróbata Russ Tamblyn y un importante elenco de bailarines y bailarinas, destacando siempre entre ellos el gran Tommy Rall. El resultado, estrenado en 1954, fue la mítica “Siete novias para siete hermanos”:

Con unos espectaculares números de baile que rozan la acrobacia, una partitura magnífica, las grandes voces de Keel y Powell y una historia divertida y entretenida, “Siete novias para sierte hermanos se convirtió en uno de los mejores musicales de la historia del cine y uno de los más queridos por el público. No sólo consiguió recaudar más que los otros dos musicales de la Metro juntos, sino que además se llevó una nominación al Oscar a mejor película, nada menos, pese a que los Oscars siempre ignoraron a Donen. 

Su siguiente proyecto, también estrenado en 1954, es el biopic musical del compositor de opereta Siegmund Romberg, “Profundamente en mi corazón”, protagonizado por José Ferrer y con la gran cantante de ópera Helen Traubel en el cast:

 

En 1955 regresa Gene Kelly para proponerle co-dirigir un nuevo musical, que en principio iba a ser una secuela de “Un día en Nueva York”. Con música de André Previn, “Siempre hace buen tiempo” supuso el fin definitivo de la colaboración entre Kelly y Donen, ya que Kelly siempre usó a Donen como un ayudante en lugar de trabajar en condición de igualdad con él. Será la última colaboración entre ambos, y también la última película que Donen rueda para la Metro antes de concluir su contrato:

Stanley Donen decide entonces trabajar por libre y no firmar en exclusiva con ninguna productora. No estrena hasta 1957, cuando rueda para la Paramount “Una cara con ángel”, utilizando algunas de las canciones del musical “Funny Face” de George e Ira Gershwin pero cambiando el argumento: un fotógrafo de moda, interpretado por Fred Astaire, descubre a una bibliotecaria poco preocupada por la moda, interpretada por Audrey Hepburn, y trata de convertirla en una gran modelo, hasta que surja el amor. Será la segunda y última vez en la que Donen dirija a Astaire, y la primera en la que trabaje con la Hepburn:

En 1957 estrena dos películas más: “Juego de pijamas”, con Doris Day, y “Bésalas por mí”, primera colaboración con Cary Grant. A continuación, Donen funda junto a Cary Grant su propia productora, “Stanley Donen productions”, siendo su primera película la genial “Indiscreta”, comedia romántica protagonizada por Cary Grant y la recién retornada a Hollywood Ingrid Bergman, poco asidua a la comedia, en una brillante película digna de ser mucho más recordada:

 

La película es un éxito que convierte a Donen en uno de los reyes de la comedia. Tras dirigir dos películas protagonizadas por Yul Brynner, “Volverás a mí” y “Una rubia para un gangster”, se traslada por unos años a Gran Bretaña, donde rodará la genial comedia “Página en blanco”, con música de Noël Coward, a quien había dirigido en “Una rubia para un gangster”, y un reparto de lujo formado por Cary Grant, Deborah Kerr, Jean Simmons y Robert Mitchum, en una magnífica historia de cuadriláteros amorosos:

 

Con joyas así, como para no ser el nuevo rey de la comedia. 

El traslado de Donen a Londres se debió a su tercer matrimonio, con Adelle, Condesa de Beatty, con la que permanecerá hasta 1969, divorciándose en 1971. Con ella tuvo un hijo, Mark, en 1962. 

Su siguiente película, estrenada en 1963, es la genial “Charada”, mezcla de intriga (Donen quería hacer una película del estilo de Hitchcock) y comedia protagonizada por Cary Grant, Audrey Hepburn y Walter Matthau, que se convertirá en otra de sus películas más famosas, gracias a escenas como la del baile o la de Cary Grant duchándose con el traje puesto, que la convierten en la película comercialmente más exitosa de Donen:

Stanley Donen repite combinación de intriga y comedia en su siguiente film, “Arabesco”, estrenado con gran éxito en 1966 y protagonizado por Gregory Peck y Sophia Loren: 

En 1967 estrena la comedia dramática “Dos en la carretera”, amarga historia contada en blash-backs de los 4 viajes por el sur de Francia de una pareja, formada por Audrey Hepburn y Albert Finney, a lo largo de 12 años, desde que se conocen hasta que su matrimonio está a punto de romperse, inspirándose sin duda en sus propias experiencias al respecto:

La película no fue un gran éxito en su momento, aunque a día de hoy sea considerada una de sus obras maestras. 

En 1969 estrena una de sus películas más peculiares, “La escalera”, que cuenta la historia de una pareja gay formada por Rex Harrison y Richard Burton, en una época en la que ese era un tema tabú en el cine, por lo que, de nuevo, la película es más apreciada en la actualidad que durante el estreno, que casi podría calificarse de fracaso:

Tras su divorcio, Stanley Donen regresa a Hollywood y se casa por cuarta vez, en 1972, con la actriz Yvette Mimieux, de la que se divorcia en 1985. 

El productor Robert Evans le propone a su regreso dirigir una adaptación del célebre cuento “El principito”, para el que cuenta con música escrita por Frederick Loewe (el compositor de “My fair Lady”), y Donen estrena la película en 1974. En el reparto, Gene Wilder y Bob Fosse, interpretando a la serpiente y coreografiando él mismo su baile:

La película fue un fracaso, como lo será también la siguiente, “Los aventureros de Lucky Lady”, protagonizada por Liza Minnelli y Gene Hackman.  No tendrá mejor suerte con su incursión en la ciencia ficción en “Saturno 3”, protagonizada por Kirk Douglas, Harvey Keitel y Farrah Fawcett:

Su última película fue la comedia “Lío en Rio”, protagonizada por Michael Caine y una jovencita Demi Moore, que fue un fracaso de crítica pero, al menos, no funcionó tan mal entre el público:

Posteriormente, Donen trabaja tanto en televisión como en teatro. En 1990 se casa por quinta vez, Pamela Braden, divorciándose en 1994. 

Sin nominaciones al Oscar, la Academia decide “arreglar” uno de sus mayores errores, dándole un Oscar honorífico, que le entregó Martin Scorsese, y que recogió cantando y bailando el “Cheek to cheek” que inmortalizara Fred Astaire en “Sombrero de copa”. Viendo su “discurso” de agradecimiento, sólo queda decir dos cosas: ya no hay galas de los Oscars como las de antes, y quien no se emocione con esto no sabe lo que es amar el cine:

Todavía en 1999 dirigió una película para la televisión, “Cartas de amor”, y continuó trabajando en Broadway. Desde los años 70 no conseguía alcanzar el éxito, quizá porque su forma de hacer cine, de entender el cine, no se ajustaba a los gustos de la época, y él no se adaptaba a los nuevos estilos. Y, pese a todo, continuaba trabajando en nuevos proyectos. Y todavía quiso casarse una nueva vez, con su pareja la escritora Elaine May, con la que vivió desde 1999 hasta su muerte. Finalmente, un infarto acababa con su vida a los 94 años en Nueva York el 21 de febrero. 

Admirado por muchísimos directores más jóvenes, Stanley Donen combinaba un inusual talento técnico a la hora de filmar con una exquisita habilidad para el musical y la comedia, regalándonos algunas de las películas más memorables de los años 50 y 60. Con su muerte concluye una era, ese Hollywood dorado que algunos tanto añoramos, porque viendo sus películas nos damos cuenta de que ya no se hace cine como el de antes. Porque hay que ser muy, muy, muy grande para hacer semejante cantidad de obras maestras en apenas 20 años. Y Donen era, y siempre fue, muy, muy, muy grande. 

120 años del nacimiento de Irene Dunne (20-12-2018)

Tras unos inicios en el cine musical, se convirtió en la reina del melodrama a comienzos de los años 30, para luego descubrirse como una de las mejores actrices de comedia elegante del Hollywood dorado. Hoy nos toca recordar a la gran Irene Dunne.

Irene Marie Dunn, que era su nombre de nacimiento (añade la e a su apellido al comenzar su carrera artística a comienzos de los años 20) nació el 20 de diciembre de 1898 en Louisville, en el estado de Kentucky, en el seno de una devota familia católica. Su madre era pianista, y su padre, por motivos de trabajo, tenía que navegar a menudo por el río Missisipi; a la pequeña Irene le encantaba acompañarlo, pero él murió en 1913, y la familia (su madre, ella y su hermano pequeño, Charles) se traslada entonces a la ciudad natal de su madre, Madison, en Indiana. Irene llevaba tiempo recibiendo lecciones de piano de su madre, y estudia también canto, cantando en la iglesia y el instituto. Tras graduarse en el instituto, decide estudiar música, y en 1921 comienza a trabajar en teatros musicales, debutando en Broadway en 1922. Graduada en música en 1926, tiene la idea de convertirse en cantante de ópera, pero no consigue pasar las audiciones del Met y continúa dedicándose al musical. Mientras, en 1924 había conocido en Nueva York al dentista Francis Griffin, con quien, tras mucho dudar, se casa en 1927. 

Su gran éxito llega en 1929 cuando protagoniza el musical “Show Boat” de Jerome Kern, producido por el mítico Florenz Ziegfeld. Los productores de Hollywood la descubren y ella firma un contrato con la RKO y se traslada a Hollywood con su madre y su hermano, mientras su marido permanece en Nueva York hasta 1936, cuando se traslade definitivamente junto a su esposa. 

El debut cinematográfico de Irene Dunne tiene lugar en 1930 con el musical “Leathernicking”. Pero será en 1931 cuando comience a llamar la atención del público con el wertern “Cimarron”, superproducción muy del gusto de la época que le supuso su primera nominación al Oscar:

Curiosamente, siendo una cantante de musical, en los primeros años 30 Irene Dunne triunfará fundamentalmente en el género del melodrama, destacando por ejemplo su trabajo en “La usurpadora”, de 1932:

En 1933 se produce su definitivo salto a la dama con el melodrama “Ann Vickers”, dirigido por John Cromwell, en el que interpreta a una idealista trabajadora social que verá su carrera truncada al enamorarse del corrupto juez que interpreta Walter Huston:

En 1935 trabaja con Robert Taylor en la primera versión del melodrama “Sublime obsesión”, pero su mayor éxito será, esta vez sí, un musical, “Roberta”, junto a Fred Astaire y Ginger Rogers, en la que, además, nos regala una magnífica versión de la mítica “Smoke gets in your eyes”:

Y, cuando la Universal prepara una adaptación cinematográfica del musical “Show Boat”, el papel de Magnolia finalmente recae e Irene Dunne, que acompaña a Allan Jones (el de “Una noche en la ópera) en este “Make believe”:

Por desgracia, pese al éxito de crítica y público, los planes de Universal de realizar otra adaptación de dicho musical en 1940 harán que la película caiga en el olvido, si bien el remake no se realiza hasta 1951. Además, Paul Robertson, que interpreta a Joe (el personaje que canta la mítica “Ol’ man river) fue puesto en la lista negra durante el McCarthismo, y desde entonces esta película apenas se ha visto. 

También en 1936 se le ofrece a Irene Dunne protagonizar “Los pecados de Teodora”, alocada comedia del hoy olvidado director Richard Boleslawski. Ella inicialmente se muestra reacia a trabajar en comedia, pero cuando lo hace, descubre que le divierte. Y su carrera gira radicalmente:

Segunda nominación al Oscar. Y eso que los Oscars suelen premiar más las interpretaciones dramáticas que las cómicas…

Y en 1937 repite en el género en la genial “La pícara puritana”, dirigida por Leo McCarey y en la que está acompañada por otro as de la comedia, Cary Grant, en un divorcio que no va a resultar tan fácil como parecía:

Tercera nominación al Oscar. de nuevo, gracias a un papel de comedia. 

Tras protagonizar en 1938 otra comedia junto a Douglas Fairbanks, “El placer de vivir”, en 1939 comparte pantalla en dos ocasiones con Charles Boyer, primero en el drama “Huracán” y después en una de esas joyas de la filmografía, la primera versión de “Tú y yo”, dirigida de nuevo por Leo McCarey, quizá más melodramática que el remake con Cary Grant y Deborah Kerr, pero igualmente maravillosa (y con la magnífica Maria Ouspenskaya para rematar):

Cuarta nominación al Oscar. Y ningún éxito con los premios, claramente. 

En 1940 vuelve a la comedia más alocada con “Mi mujer favorita”, otra divertidísima película en la que vuelve a trabajar junto a Cary Grant, con un argumento bastante descabellado: una mujer desapareció 7 años atrás en Indochina y la dan por muerta. Y, cuando su esposo se vuelve a casar, reaparece y ya la hemos liado:

Desde el comienzo de su carrera, Irene Dunne mintió sobre su edad, afirmando haber nacido en 1901 o en 1904. Así, la diferencia de edad con Cary Grant es menor, y ambos parecen una pareja casi perfecta. Por ello, en 1941 repiten de nuevo en pantalla en el drama “Serenata nostálgica”, por el que Grant recibe su primera nominación al Oscar; ella no tiene la misma suerte:

Nuevas comedias (incluyendo una nueva colaboración con Charles Boyer) e incursiones en el cine bélico propio de los años 40 nos llevan a uno de sus últimos éxitos, en 1944: “Las rocas blancas de Dover” drama bélico en el que una mujer ve a su esposo morir en la I Guerra Mundial y, años después, a su hijo alistarse en la II Guerra Mundial:

En 1946, John Cromwell vuelve a contar con ella para interpretar a Anna Leonowens, la inglesa que se convierte en institutriz de los príncipes de Siam en “Ana y el rey de Siam”, compartiendo protagonismo con Rex harrison:

En 1947 protagoniza “Vivir con papá”, comedia en la que comparte pantalla con un magnífico William Powell:

En 1948 Irene Dunne nos regala su último gran papel en el melodrama “Nunca la olvidaré”, de George Stevens, en el que interpreta a la matriarca de una familia de inmigrantes noruegos en San Francisco que tendrá que luchar para sacar adelante a su familia:

Por este papel, Irene Dunne recibe su quinta y última nominación al Oscar. Injustamente, nunca ganó el premio. 

Su siguiente película llega en 1950, “El diablillo y la reina”, y en ella interpreta nada menos que a la Reina Victoria de Gran Bretaña, un papel completamente inusual en su carrera.

En 1952 protagoniza su última película, la comedia “It grows on trees”:

La suya no es una retirada voluntaria del cine: continúa interesada en diferentes proyectos que no terminan de cuajar, además de trabajar en radio y televisión. Su retirada definitiva tuvo lugar en 1962. A partir de entonces se centra en sus actividades filantrópicas y en promocionar al Partido republicano y a la Iglesia Católica. 

En 1965 muere su marido Francis Griffin, con el que llevaba casada desde 1927. Ambos adoptaron una niña en 1936, Mary Frances. Retirada de la vida pública en sus últimos años, Irene Dunne murió a causa de un infarto el 4 de septiembre de 1990, a los 91 años. Fue enterrada en el Calvary Cemetery de Los Angeles, y en su lápida figura una fecha de nacimiento incorrecta:

Reina primero del melodrama y luego de la comedia elegante pero no por ello menos alocada, Irene Dunne fue una de las más destacables estrellas de cine de los años 30, aunque no sea una de las más recordadas. Pero algunas de sus comedias y esa primera versión de “Tú y yo” la mantienen todavía viva en la memoria de los cinéfilos.

Centenario del nacimiento de Rita Hayworth (17-10-2018)


El mundo del cine no es un mundo justo, no es ninguna novedad. No es así difícil encontrar casos de grandes injusticias, de películas y estrellas sobre valoradas mientras otras son infravaloradas. Y tenemos casos de películas que, al margen de su calidad artística, suponen un hito cinematográfico que marca la carrera de sus intérpretes de por vida. Ese sería el caso de la actriz que hoy nos ocupa, Rita Hayworth, que para muchos será eternamente “Gilda”, y que cumpliría 100 años en esta misma fecha.




El nombre de nacimiento de Rita Hayworth era Margarita Carmen Cansino, y nació en Nueva York el 17 de octubre de 1918. Su padre era el bailarín sevillano de origen sefardí Eduardo Cansino, y su madre era la actriz americana de origen irlandés Volga Hayworth. Ambos se conocieron actuando juntos en Ziegfield Follies, y se casaron en 1917. Rita fue la mayor de los tres hijos que tuvieron, siendo los otros Eduardo y Vernom, ambos también actores y bailarines.

Su padre estaba empeñado en convertirla en bailarina, y desde apenas 3 años de edad ya comienza a recibir clases de baile. Como confesará más tarde, no le gustaba, pero no se atrevía a decírselo a su padre. Antes de cumplir los 5 años ya debuta en Broadway y en 1926 participa junto a su familia, los Cansinos, en la película “La fiesta”:

En 1927, la familia se traslada a Hollywood, donde su padre funda una academia de baile a la que acudirán futuras estrellas como james Cagney o Jean Hawlor. Pero con la llegada de la Gran Depresión de 1929, se arruina, y regresa a las tablas. La ley de California impide que su hija pueda trabajar, así que a menudo viajan a Tijuana, y en otros casos la hace pasar por su mujer para disimular su edad. Tiempo después la propia Rita confesará que su padre abusaba sexualmente de ella. Además, los constantes viajes le impidieron acudir a la escuela y terminar su educación formal, lo que le acomplejó el resto de su vida.

Su regreso a las pantallas se produce en 1934, en papeles de bailarina. Wanfield Sheeham, presidente de la Fox, se fija en ella y le ofrece un contrato de 6 meses. Ella adopta el nombre artístico de Rita Cansino (Rita como abreviatura de Margarita) y participa en varias películas, entre las que destaca su participación en “Charlie Chan en Egipto”. Pero, cuando su contrato de 6 meses va a expirar, la Fox es absorbida por la Century, formanco la 20th Century Fox. Sheeham quiere a Rita como protagonista de “Ramona”, pero el nuevo presidente, Daryl Zanuck, prefiere a Loretta Young, y su contrato no es renovado.

Es entonces cuando aparece en su vida Edward C. Judson, un charlatán que pretendía ser mánager, que consigue pequeños papeles para ella, y además se casarán en Las Vegas en 1937, algo que enfurece a sus padres.

Rita consigue un papel en la Columbia, en la película “Meet Nero Wolf”, y llama la atención de su presidente, Harry Cohn. Pero este observa que ni su nombre ni su aspecto le permiten adoptar una gran variedad de roles. Rita lucía por aquellos años un aspecto muy diferente al que le asociamos:

Judson toma en cuenta esta opinión: le hace adelgazar, le somete a tratamientos de electrodepilación para ampliar su frente y la convierte en pelirroja, además de hacerle cambiar su nombre artístico por el definitivo de Rita Hayworth, tomando el apellido de su madre. Finalmente, y tras trabajar en numerosos films de serie B en 1937 y 1938, Cohn, enamorado de ella pero nunca correspondido, consigue que el director Howard Hawks cuente con ella en 1939 en su película “Sólo los ángeles tienen alas”, en un papel secundario junto a Cary Grant y Jean Arthur:

Este será el papel por el que su nombre empiece a hacerse popular. Trabaja en varias películas en 1940 y 1941, siendo cedida en algunos casos a la Warner, que quiere contratarla, algo a lo que Cohn se niega. En 1941 la cede a la Fox, la misma que la había rechazado años atrás, para interpretar a la seductor Doña Sol en la adaptación de la novela de Vicente Blaco Ibáñez “Sangre y arena”, seduciendo a al torero interpretado por Tyrone Power y llevándolo por el mal camino, alejándolo de su esposa Linda Darnell:

Aquí interpreta por primera vez su papel más característico, el de Femme fatale, que tanto éxito le dará años después, aunque no sea en Technicolor. Y la película será un gran éxito.

Pero por el momento interesa más ver a Rita Haywort como bailarina. Y el momento no podía ser más adecuado: tras la ruptura con Ginger Rogers, Fred Astaire necesita una nueva compañera de baile, y Rita lo será en dos ocasiones: en 1941 en “Desde aquel beso” y el 1942 en “Bailando nace el amor”:

Fred Astaire confesará años después que Rita Hayworth había sido su mejor pareja de baile. Eso sí, no es ella la que canta, como siempre.

Mientras, en 1942 se divorcia de su marido, que la deja en la miseria, ya que se aprovechaba de las ganancias que ella conseguía. Sorprendentemente, en 1943 se casa con Orson Welles, que sólo 2 años antes había sorprendido a la crítica con su debut como director en “Ciudadano Kane”. Con Welles tendrá a su primera hija, Rebecca, el 17 de diciembre de 1944.

Antes del embarazo había rodado otro musical, a las órdenes de Charles Vidor y junto a Gene Kelly, “Las modelos”:

Gracias al éxito de este musical, rodará dos más, “Esta noche y todas las noches” en 1945 y “La diosa de la danza” en 1947. Pero entre medias se colará otra película, de temática muy distinta. Y es que el director Chales Vidor recurre a ella para interpretar a la seductora “Gilda”, la protagonista de su nueva película de cine negro junto a Glenn Ford:

La película es un inmediato éxito de público, pero no de crítica: ni Rita Hayworth ni Glenn Ford fueron nunca nominados al Oscar, aunque tuvieron buenos papeles para conseguirlo: el estigma de “Gilda” perduraba. Además, no resultaría fácil conseguir un éxito semejante.

Tal fue la fama que alcanzó la película que se pegó una imagen de la actriz en una bomba atómica que se lanzó en las pruebas nucleares del Atolón Bikini, algo que la enfureció. Hayworth, que no ocultaba sus simpatías demócratas, era pacifista y se oponía a las pruebas nucleares.

En 1947 rueda un gran éxito de crítica pero no de público, “La Dama de Shangay”, dirigida y co-protagonizada por su marido, Orson Welles, en la que retoma su papel de Femme fatale de cine negro:

Al público no le gusta el cambio de look de Hayworth, de rubia y con el pelo corto, y tampoco le agrada a Cohn, que no había sido consultado. Y, mientras tanto, su matrimonio naufraga, ya que Welles no está dispuesto a sacrificar su libertad por formar una familia estable. Pese a que la propia Rita Hayworth afirmara que fue el gran amor de su vida, se divorció en 1947.

Intentando retomar su carrera, regresa junto a Glenn Ford en “Los amores de Carmen”, interpretando a la heroína de la obra de Mérimée, que será un gran éxito:

Pero Rita Hayworth abandonará el cine después de este rodaje, ya que en 1949 se casa con el príncipe iraní Ali Khan, con quien tendrá ese mismo año una hija, Yasmin. Pero diversas situaciones hacen que este matrimonio tampoco funcione. Ali Khan lleva un estilo de vida que ella es incapaz de seguir, y además tiene una reconocida fama de mujeriego, lo que provocará un primer intento de divorcio en 1951. Además, Hayworth no se convierte al Islam, como había prometido, y se empeña en que su hija sea criada como católica, contra los deseos del príncipe. El divorcio definitivo (con la custodia de su hija asegurada) llega en 1953.

Ya antes del divorcio, en 1952 regresa al cine, de nuevo junto a Glenn Ford (por tercera vez) en otro drama negro, “La dama de Trinidad”:

En 1953 rueda “La Bella del Pacífico”, junto a José Ferrer, en la que retoma el papel que años atrás interpretara Joan Crawford, y protagoniza “Salomé”, de William Dieterle, en la que vuelve a lucir su talento como bailarina ante Charles Laughton, Judith Anderson o Stewart Granger:

Pero volverá a ausentarse de las pantallas por unos años, de nuevo a causa de su nuevo matrimonio. En este caso, el elegido es el cantante (y actor ocasional, por ejemplo en el musical “State Fair”) Dick Haymes, nacido en Argentina y que siempre se negó a obtener la ciudadanía americana. Acusado de antipatriotismo por no unirse al ejército durante la II Guerra Mundial, estaba todavía casado cuando conoce a Rita Hayworth, pero no tarda en divorciarse para casarse con ella en 1953. Pero, endeudado por tener que pagar a sus ex-mujeres, Rita tiene que hacerse cargo de muchos de los gastos, además de enfrentarse a su ex-marido por la custodia de su hija, lo que le sumirá en una crisis. Cuando, en 1955, Haymes la golpea en público, ella lo abandona. Pero su manager, Cohn, envidioso de Haymes, a quien es posible que arruinara su carrera, castiga tambiñen a Hayworth, que sólo rodará de nuevo para Columbia por última vez en 1957, en el que será su último musical, “Pal Joey”, junto a Frank Sinatra y Kim Novak:

En 1958 se casa por quinta y última vez, con el productor James Hill, que le consigue un papel en la aclamada “Mesas separadas”, junto a un reparto de lujo encabezado por David Niven y Burt Lancaster, en el que será el inicio de un intento por convertirse en una actriz dramática:

En 1959, siguiendo en esa línea de actriz dramática, protagoniza el thriller judicial “Sangre en primera página”, y tiene uno de sus mejores papeles en el drama bélico de Robert Rossen “Llegaron a Cordura”, en la que interpreta a una traidora que se convierte en la única aliada del militar Gary Cooper que la escolta de vuelta a los Estados Unidos cuando el resto de militares se revelan contra él:

Rita Hayworth quiere retirarse del cine, pero su esposo insiste en que siga trabajando. Según declaró Chartlon Heston, en una cena que compartieron en España, él la humilló violentamente. En ese momento se encontraba rodando la comedia de robos “Último chantaje”, junto a Rex Harrison, que se estrena en 1961, el mismo año en el que la pareja se divorcia, alegando ella maltrato mental, como ya había hecho en casos anteriores.

Ya durante su matrimonio con Orson Welles, éste había detectado que Rita Hayworth bebía mucho, aunque nunca pensó que fuera alcohólica. Pero ya a principios de los años 60 su deterioro físico y mental hacen sugerir un problema con el alcohol. De hecho, Hayworth apenas trabaja ya en el cine. Pese a todo, conseguirá su única nominación al Globo de Oro por su papel en “El fabuloso mundo del circo”, de 1964, junto a John Wayne y Claudia Cardinale:

En 1965 rueda, de nuevo y por última vez junto a Glenn Ford, “La trampa del dinero”, pero en 1966, en la película para televisión “Las flores del diablo” luce un aspecto demacrado y mentalmente ido. Pese a trabajar en varias películas europeas, Hayworth no es capaz de memorizar los guiones. Se asocia al alcoholismo lo que son los síntomas de una enfermedad poco conocida en aquella época, el Alzheimer. Trabaja por última vez en 1972, en el western “La ira de Dios”, junto a Robert Mitchum:

El único motivo por el que aceptó participar en el film fue su necesidad de dinero. Su situación se complica cuando, en 1974, sus dos hermanos mueren con pocos días de diferencia, lo que le hace caer más en el alcohol. Las especulaciones concluyen cuando en 1981 se le diagnostica finalmente el Alzheimer, siendo la primera figura pública a la que se le diagnostica una enfermedad descubierta a comienzos de siglo pero ignorada hasta pocos años antes. Su estado de salud va declinando hasta que, en febrero de 1987, cae en coma, muriendo el 14 de mayo de ese mismo año. Fue enterrada en el católico Holy Cross Cemetery de Culver City, California.

Gilda hizo de Rita Hayworth un icono del cine, pero fue en parte también su maldición, al ser incapaz de repetir el éxito conseguido por esta película. Pese a haber realizado posteriormente papeles mucho mejores, en la retina del público seguía marcado a fuego ese streptease de guante negro que escandalizó a la sociedad de su época y la convirtió en una estrella.



130 años del nacimiento de Max Steiner (10-05-2018)


Fue quien revolucionó la visión que Hollywood tenía sobre las Bandas Sonoras tras la llegada del cine sonoro. Trabajador incansable, autor de unas 300 bandas sonoras, entre ellas algunas de las más memorables partituras cinematográficas, recordamos en el 130 aniversario de su nacimiento a Max Steiner.

Maximilian Raoul Steiner nació el 10 de mayo de 1888 en Viena, por aquel entonces capital del Imperio Austro-Húngaro y una de las ciudades musicalmente más importantes del momento. La familia Steiner, de origen judío, estaba muy vinculada al mundo teatral, mientras su madre había sido bailarina. De hecho, su padrino fue el compositor Johann Strauss. Vinculado desde muy niño al teatro, en especial al musical, las inclinaciones artísticas del joven Steiner no tardan en despuntar, abandonando la Universidad Tecnológica para poder estudiar en la Academia Imperial de Música. Allí, su enorme talento es percibido por grandes compositores como Gustav Mahler o Robert Fuchs, que le darán clases privadas, permitiéndole superar en un año cuatro cursos. Estudia numerosos instrumentos, además de armonía, contrapunto y composición.




En seguida despunta como compositor de opereta y como director de orquesta. Su éxito dirigiendo “Die lustige Witwe” de Franz Léhar hace que sea invitado a dirigirla en Londres en 1906. Steiner se establece en la capital británica, como compositor y director de obras teatrales y de sinfonías. Y allí permanecerá 8 años, hasta 1914, cuando comienza la I Guerra Mundial. Steiner es austriaco, y por lo tanto es visto como enemigo por la sociedad inglesa, así que gracias a su amistad con Hugh Grosvenor, duque de Westminster, consigue huir a Nueva York, donde llega en la miseria en diciembre de 1914.

Pero, una vez en Nueva York, comienza de inmediato a trabajar en Broadway, apenas en la faceta de compositor (“Peaches”de 1923), pero sí como director e incluso como arreglista y orquestador (orquestará por ejemplo la partitura de George Gershwin para “Lady be good” en 1924). En 1927 orquestaráy dirigirá el estreno de musical “Rio Rita” de Harry Tierney, y cuando en Hollywood se planea la adaptación cinematográfica del musical, en 1929, llaman a Max Steiner para dirigir la adaptación musical. Steiner se traslada a Los Angeles, y trabaja ya en exclusiva para el cine. Entre sus primeros trabajos relevantes se encuentran “Cimarron”, un western de 1931, y “Ave del paraíso”, película de aventuras de 1932. Pero su gran oportunidad vendrá cuando, en 1932, David O’Selznik cuenta con él para componer la partitura de “La melodía de la vida”, drama judío para el que compone un tema, como era característico en la época, para que suene en la apertura de la película. Pero Selznik se queda tan satisfecho con la partitura, que le encarga escribir más música, que sonará a lo largo de la película:

Pero será en 1933 cuando por fin aparezca su verdadero estilo. Ese año, la productora RKO, para la que Steiner estaba trabajando, iba a estrenar la ambiciosa “King Kong”. Originalmente, los productores no tenían intención de utilizar nueva música para la película, pero los decepcionantes resultados de los efectos especiales les empujaros a llamar a Steiner y darle carta blanca para componer una extensa partitura a lo largo de todo el film:

No era la primera partitura importante de Steiner, que ya había llenado de música la práctica totalidad del metraje de “Ave del paraíso”, pero en esta ocasión, la partitura fue todo un éxito. Si ya en 1931 la partitura que Alfred Newman había compuesto para “La calle” de King Vidor era más ambiciosa de lo tradicional (una pista más o menos larga para los títulos de crédito iniciales, una pista breve para el final de la película y, en ocasiones, algo de música diegética, es decir, que suena en la propia película, que los personajes están escuchando, en un baile o por la radio, por ejemplo), todavía se seguía evitando incorporar música que acompañara los diálogos de los personajes, por temor a que estos se perdieran. Steiner, por el contrario (al igual que Newman), considera que la música puede realzar las emociones del film, además de ayudar a ambientarlo. Por eso, su música tiene una gran riqueza cromática y temática. Pero todavía no ha llegado el tiempo de lucirla en su máximo esplendor, y partituras como la de “Las cuatro hermanitas”, película de George Cukor protagonizada por Katherine Hepburn, van a seguir ancladas en el concepto de tema inicial y poco más:

Max Steiner también adapta la música que se va a utilizar en algunos de los más importantes musicales de los años 30, en especial en esos protagonizados por Fred Astaire y Ginger Rogers, como “La alegre divorciada”, de 1934:

Más ambiciosa será en 1934 su partitura para “La patrulla perdida”, film bélico de John Ford ambientado en Mesopotamia. Sus ritmos irregulares le imprimen ese ambiente tenso que repetirá en numerosas ocasiones posteriores (e incluso reutilizará en “Casablanca”, como veremos más adelante):

Max Steiner recibirá sus dos primeras nominaciones al Oscar por ambas películas, “La alegre divorciada” y “La patrulla perdida”.

Repite con John Ford (y con el actor Victor McLaglen, que protagoniza ambas películas) en 1935 con “El delator”, partitura de carácter de nuevo opresivo, al contarnos la historia de un delator del IRA:

Esta partitura le valdrá su primer Oscar, aunque en estas fechas este premio no lo recibe el compositor, sino la productora.

Pero poco después, Selznik abandona la RKO y se lleva consigo a Steiner, que compondrá en 1936 la partitura de “El jardín de Alá”, que le valdrá una nueva nominación al Oscar. Además, Steiner firma un contrato con la Warner, siendo su primer trabajo para esta productora “La carga de la brigada ligera”, film bélico protagonizado por Errol Flynn y Olivia de Havilland, en el que de nuevo luce su capacidad para transmitir el dinamismo de las escenas bélicas y las marchas militares, como en este tema principal:

Pero en la Warner, Steiner se va a encontrar con un duro competidor: Erich Wolfgang Korngold, un prestigioso compositor clásico recién llegado a Hollywood, que goza de un contrato privilegiado y apenas compone una partitura al año. Steiner compondrá muchas partituras anuales, en películas como “La vida de Émile Zola”, “Ángeles con caras sucias” o “Jezabel”, película de William Wyler protagonizada por Bette Davis y Henry Fonda, para la que compone un bellísimo vals, de ritmo vienés en su tema principal y otro ritmo más agitado, de subdivisión ternaria, de sonoridad más eslava, en el segundo tema. Las influencias clásicas centroeuropeas de Steiner quedan claras:

El uso de la música para destacar aspectos fundamentales de la película resulta aquí muy evidente. Basta con volver a verla y fijarse en como un pequeño apunte musical subraya el momento en el que un mosquito pica a Henry Fonda (aunque esto sería un gazapo. Alerta spolier: se supone que los ricos burgueses de Nueva Orleans huyen al campo para no contagiarse de la fiebre amarilla, y que Henry Fonda se contagia por ir a menudo a la ciudad, pero la mencionada escena en la que le pica un mosquito transcurre en el campo, con lo que no tiene sentido).

Mientras, Max Steiner sigue trabajando con Selznik: “El pequeño Lord” en 1936, “Ha nacido una estrella” en 1937 y “Las aventuras de Tom Sawyer” en 1938, en la que se percibe su asimilación del estilo musical más propiamente americano, que conoce a fondo por su trabajo en musicales en sus primeros años americanos:

Pero Selznik llevará a la fama absoluta a Max Steiner con su siguiente y más ambicioso productor: la adaptación de la novela de Margaret Mitchell “Lo que el viento se llevó”, dirigida originalmente por George Cukor y posteriormente por Victor Fleming y protagonizada por Clark Gable y Vivien Leigh. La duración de la película ronda las 4 horas, y Steiner llena el metraje de música, en la que probablemente sea su mejor partitura (y la mejor banda sonora de todos los tiempos). El Tema de Tara es uno de los temas cinematográficos más célebres de la historia del cine, y con razón:

Pero, ¿qué tal encaja con las escenas, que es a fin de cuentas lo que nos importa? Veamos la escena más mítica de la película:

Steiner usa un recurso operístico muy wagneriano: el leitmotiv. Un leitmotiv es un tema musical asociado a un personaje, un lugar o una situación concreta. Por lo tanto, cada vez que lo escuchemos a lo largo de la ópera o de la película, sabemos que ese personaje, ese lugar o esa situación tienen una gran importancia en la escena. Pues bien, el tema de Tara es el leitmotiv de un lugar, de Tara, pero en realidad significa algo más: el hogar. Tras sufrir los horrores de la guerra, Scarlett tiene que huir de una Atlanta a punto de caer en manos Yankis y sólo desea volver a su hogar. Y cuando lo hace, se encuentra con una situación desoladora: pobreza, miseria, muerte, incluyendo la de su madre… no, el regreso al hogar no es lo que ella esperaba. Y además está ansiosa por poder comer. Por eso escuchamos esa melodía llena de tensión al comienzo de la escena. Entonces pronuncia el juramento de que nunca volverá a pasar hambre, y escuchamos ese tema de Tara: no importa la situación que se haya encontrado, Scarlett vuelve a estar en su hogar, y eso es lo que le da esa emotividad al tema, que tiene un notable carácter nostálgico, no es un tema alegre precisamente. Además, el tema es interpretado por los metales, mientras las cuerdas tocan el acompañamiento: estos metales le dan un componente heroico: el esfuerzo que ha costado volver a Tara ha sido titánico, pero ha merecido la pena, porque por fin volvemos a casa.

Por cierto, Selznik quería que Steiner usara música clásica en la partitura, pero Steiner pensaba que los americanos estaban familiarizados con muchos temas de música popular, pero no tenían la cultura clásica necesaria para entender las citas de compositores clásicos. Por eso, en las partituras de Steiner vamos a encontrar numerosas citas de canciones populares o de marchas militares, pero muy pocas referencias a obras clásicas.

En 1939, Max Steiner recibe dos nominaciones al Oscar, por “Lo que el viento se llevó” y por “Amarga victoria”. Pero, incomprensiblemente, ese año se irá de vacío.

Aquí se hace necesario explicar el estilo compositivo de Steiner. Él contaba con un dispositivo que le permitía ver la película montada y cronometrar exactamente en qué momento transcurría cierta escena clave. Mientras, iba desarrollando los leitmotivs que iban a aparecer en la partitura, y, una vez compuestos, los adaptaba al tiempo que le daba el cronómetro para que encajaran a la perfección con el momento que él buscaba. Los resultados están a la vista.

En los siguientes 4 años va atrabajar en exclusiva para la Warner. Su primera partitura remarcable será la de “La carta” en 1940, película de William Wyler de nuevo protagonizada por Bette Davis y ambientada en el sudeste asiático. Como cualquier gran compositor clásico, Steiner recurre a temas orientales que contribuyan a la ambientación de la película, mientras los temas más íntimos van a tener ese carácter opresivo tan característico de las partituras de Steiner:

Por esta partitura recibirá una nueva nominación al Oscar, nominación que repetirá en 1941 por “El sargento York”, dirigida por Howard Hawks y protagonizada por Gary Cooper, en la que pasa de los temas de carácter más intimista de la primera mitad de la película a los temas militares de la segunda mitad:

Hay que destacar, en todo caso, que con un ritmo de trabajo tan frenético, Steiner por lo general sólo compone los temas, pero no los orquesta; esta labor cae a menudo en manos de Hugo Friedhofer, hasta que éste comience a destacar como compositor y sea sustituido por Murray Cutter.

En 1942 compone algunas de las mejores bandas sonoras de su carrera. Vuelve a trabajar con Errol Flynn y Olivia de Havilland, dirigidos por Raoul Walsh, en la mítica “Murieron con las botas puestas”, para la que compone uno de los temas de amor más bellos que salieron nunca de su pluma, además de temas de marcado carácter militar:

También compone la partitura de otra película mítica, “Casablanca”, dirigida por Michael Curtiz y protagonizada por Humphrey BogartIngrid Bergman y Claude Rains:

Aquí escuchamos un tema que nos recuerda demasiado al que ya hemos escuchado en “La patrulla perdida”. Además, Steiner usa como leitmotivs dos canciones existentes (nada novedoso, compositores como Wagner o Meyerbeer también lo habían hecho un siglo antes): por una parte, el himno francés, la marsellesa, que sirve como leitmotiv de libertad, de la resistencia anti-nazi, y por otro ese “As time goes by” de Herman Hupfeld, que sirve como tema de amor. Steiner quiso utilizar una canción suya, pero como la película ya había sido rodada, había que volver a rodar algunas escenas, y como Ingrid Bergman se había cortado el pelo para rodar “Por quién doblan las campanas” y no se encontró ninguna peluca que se asemejara a su cabello, no pudo incluirse la canción que Steiner quería componer. Por esta partitura, Steiner será nominado al Oscar (aunque Casablanca no entra en los Oscars de 1942, sino en los de 1943).

Y su otra gran partitura de ese año es “La extraña pasajera”, de nuevo con Bette Davis, Claude Rains y Paul Henreid (el Victor Lazslo de Casablanca), en una partitura de estilo melodramático en la que destaca la belleza de la melodía principal, lo que nos enlaza con la tradición melódica francesa, ya que las influencias musicales de Steiner, en especial las del romanticismo europeo, son numerosísimas:

Nueva nominación al Oscar, que en esta ocasión consigue llevarse a casa. Y, a diferencia de lo que sucedía en 1935, ahora sí que el Oscar se entrega al compositor.

En 1943 sigue trabajando en películas que en su momento fueron grandes éxitos, como “Alarma en el Rhin”, que le valió el Oscar a mejor actor a Paul Lukas, pero que hoy está completamente olvidada. Más destacables son sus trabajos de 1944. Una de ellas es “Las aventuras de Mark Twain”, protagonizada por Fredric March y Alexis Smith, con una sonoridad plenamente americana que le valdrá una nueva nominación al Oscar:

Ese año colabora también con el director Frank Capra (con quien había trabajado el año anterior en un documental) en la negrísima comedia “Arsénico por compasión”, protagonizada por Cary Grant, en la que combina melodías románticas, cómicas, de intriga y otras simplemente grotescas, según lo requiera la cambiante situación de tan alocada película:

También en 1944, la Warner trata de repetir el éxito de “Casablanca” con la casi olvidada “Pasaje a Marsella”, de nuevo con Michael Curtiz, Humphrey Bogart, Claude Rains, Peter Lorre o Sidney Greenstreet. Lógicamente, la partitura se le encarga a Max Steiner, que aquí, a diferencia de “Casablanca”, recurre mucho más a temas compuestos por él mismo, destacando la belleza melódica del tema de amor:

Y ese año vuelve a trabajar para Selznik por primera vez desde “Lo que el viento se llevó”, en esta ocasión para un drama ambientado en la II Guerra Mundial, en las esposas y familias que se quedan sin el padre, que está combatiendo en el frente. La película, protagonizada por Claudette Colbert, Jennifer Jones y Joseph Cotten, requiere de un tema principal tranquilo, amable, como la protagonista, pero al mismo tiempo capaz de transmitir esa nostalgia por el marido ausente, mientras Steiner compone otros temas de distinto carácter, destacando la grotesca melodía asociada al perro, interpretada por el fagot, y otros temas de carácter militar que nos recuerden la situación bélica que estamos viviendo, o cita la canción de cuna de Brahms:

Esta película le valdrá a Max Steiner su tercer y último Oscar. Trabajar con Selznik parece que le traía buena suerte.

En los siguientes años, sus mayores éxitos llegarán con adaptaciones musicales, como en “Rapsodia en azul”, de 1945, biopic de George Gershwin, o en 1946 con “Noche y día”, biopic de Cole Porter protagonizado por Cary Grant, ambos valedores de una nominación al Oscar. Pero quizá su partitura más reseñable de esos años sea la del clásico de cine negro “El sueño eterno”, de Howard Hawks, con Humphrey Bogart y Lauren Bacall, en cuyo tema principal va a predominar el aspecto más romántico de la película:

En 1947, es nominado por partida doble al Oscar, una por el musical “My wild irish rose” y la otra por “Vivir con papá”, comedia de Michael Curtiz protagonizada por William Powell, Irene Dunne y Elizabeth Taylor, de ritmo desenfadado y sonoridad de nuevo ya plenamente americana:

En 1948 destacan sus trabajos en dos películas protagonizadas por Humphrey Bogart, y ambas dirigidas por John Huston. La primera será la opresiva “Cayo Largo”, con Lauren Bacall, Edward G. Robinson y Lionel Barrymore, en la que consigue transmitir a la perfección ese ambiente de permanente tensión que requiere el film:

La otra será el drama “El tesoro de Sierra Madre”, en una partitura con la sonoridad mexicana que requiere la ubicación del film y que muestra también un carácter opresivo, como la atmósfera que viven esos ambiciosos buscadores de oro capaces de cualquier cosa con tal de conseguir el ansiado premio:

También trabaja de nuevo para Errol Flynn, en “El burlador de Castilla”, en la que consigue reproducir la música tradicional española, además de trabajar en un género, el de capa y espada, que tradicionalmente se había asociado a Korngold (“El capitán Blood”, “Robin de los bosques”, “El halcón de mar, todas ellas protagonizadas por Errol Flynn):

Pero su mejor trabajo ese año, y el único por el que consigue estar nominado al Oscar, será su trabajo en “Belinda”, la historia de una joven sorda interpretada por Jane Wyman que es violada. El tema principal, de nuevo de una exquisita belleza, nos transmite la inocencia de esta joven que, en el fondo, es una niña:

En 1949 recibe una nueva nominación al Oscar por “Más allá del bosque”, drama de King Vidor con Bette Davis y Joseph Cotten, y en 1950 es nominado por otra magnífica partitura, la de “El halcón y la flecha”, film de capa y espada protagonizado por Burt Lancaster y ambientado en el norte de Italia. Steiner recurre a ritmos típicos italianos, como la tarantella, para conseguir la mejor ambientación posible, aunque podamos encontrar similitudes incluso con la sinfonía italiana de Mendelssohn:

En 1951 compone la partitura del western de Raoul Walsh “Tambores lejanos”, protagonizado por Gary Cooper, y en la que de nuevo destaca su capacidad de ambientación gracias a la música, por el uso de percusiones que puedan evocarnos a los indios norteamericanos:

En 1951 pone música a la bélica “La flota silenciosa”, protagonizada por John Wayne, en una partitura llena de tensión:

En 1952 es nominado al Oscar por “El mensaje de Fátima”, y repite nominación en 1954 por la magistral partitura de “El motín del Caine”, magistral drama militar protagonizado por Humphrey Bogart y José Ferrer, para el que compone una de sus mejores marchas militares:

Ese mismo año se estrena en el género histórico, hasta ese momento propiedad de Alfred Newman y Miklós Rózsa, en “El talismán”, historia ambientada en las cruzadas con Rex Harrison y Virginia Mayo de protagonistas:

Y repite género, de forma más afortunada, en “Helena de Troya”, con un memorable tema principal que nos recuerda a sus grandes partituras del pasado:

Y ese año vuelve a estar nominado al Oscar por el drama bélico “Más allá de las lágrimas”, de nuevo dirigido por Raoul Walsh:

Pero su mejor partitura de la década está por llegar. Max Steiner no era el compositor preferido de John Ford, que prefería los estilos de Alfred Newman o Victor Young, en general menos ambiciosos, y con menor presencia en el metraje, que las partituras de Steiner, pero se vio obligado a contar de nuevo con él para uno de sus mejores westerns, “Centauros del desierto”, protagonizado por John Wayne y Jeffrey Hunter. Escuchando la magistral partitura que compone Steiner, sólo queda recordar que los grandes genios también se equivocan, y Ford no iba a ser la excepción:

Pero la película, incomprensiblemente, no recibe ninguna nominación al Oscar, y ni siquiera Steiner se libra de esta maldición que parecen tener los westerns de John Ford.

En 1959 trabaja en otro western, “El árbol del ahorcado”, dirigido por Delmer Daves y protagonizado por Gary Cooper. El ritmo de trabajo de Steiner se ha reducido considerablemente, y aquí no es difícil escuchar por momentos el mismo tema que sonaba en “Centauros del desierto”:

Y, pese a todo, Steiner alcanza ese año uno de los mayores éxitos (al menos comercialmente hablando) con el tema principal de “En una isla tranquila del sur”, también dirigida por Delmer Daves, protagonizada con la joven pareja de moda, Sandra Dee y Troy Donahue; esto permite a Steiner ser conocido por una nueva generación que en esos momentos se encontraba en la adolescencia:

Buscando repetir el éxito, Delmer Daves vuelve a contar con él en “Parrish”, drama protagonizado por Claudette Colbert, Karl Malden y, cómo no, Troy Donahue, el guaperas del momento. En un momento en el que la forma de entender las bandas sonoras está cambiando (influencias del jazz y de músicas populares la época, los cambios de concepto de Bernard Herrmann o Jerry Goldsmith), el estilo de Steiner también ha cambiado. Poco queda de aquel brillante compositor de estilo tardorromántico de creatividad incansable. Sus nuevas partituras, conservando aún en parte la brillantez melódica de su periodo de esplendor, han perdido mucha de la brillantez que tenían apenas una década antes:

Delmer Daves será uno de los directores que siga contando con él en los siguientes años, como prueba su colaboración en “Más allá del amor”, de nuevo con Troy Donahue, acompañado ahora por Angie Dickinson:

El otro será Raoul Walsh, que contará con él para el western “Una trompeta lejana”, protagonizado de nuevo por Troy Donahue (y pensar que hoy día nadie se acuerda de este actor…), en una partitura que recuerda peligrosamente a la marcha militar de “La carga de la brigada ligera):

Su último trabajo será para una película de la Disney, “Those Calloways”, de 1965. El tema grotesco para describir a los gansos para los que la familia Calloway quiere construir una reserva es de nuevo un recurso ya utilizado por Steiner, aunque la partitura no carece e interés:

En 1963, Max Steiner escribe una autobiografía que, por desgracia, no se publicó, y en la que parece ser que contaba detalles desconocidos de su infancia. De hecho, se desconoce de la fecha de divorcio de su primera esposa, con la que se casó en 1912. Steiner se casaría otras tres veces, pero sólo tendría un hijo, Ron, con su tercera esposa, la arpista Louise Klos. Su hijo murió en 1962, justo antes de comenzar a escribir sus memorias.

Retirado en sus últimos años, Max Steiner moría de un infarto el 28 de diciembre de 1971 en Beverly Hills a los 83 años, siendo enterrado en el Forest Lawn Memorial Park Cemetery de Glendale.

Max Steiner se ganó con su incansable labor un importante lugar en la historia de la música cinematográfica, que revolucionó y que dominó durante dos décadas en las que nos regaló muchas de las partituras más memorables del Hollywood clásico. Aún a día de hoy sigue siendo un referente de todos los compositores sinfonistas de Hollywood, de los que fue el primer gran exponente.



25 años de la muerte de Audrey Hepburn (20-01-2018)


Prototipo de moda y glamour femenino, una delas actrices más famosas (y con más talento) de su época, su personalidad no iba muy acorde con ese estilo ostentoso al que se le asocia, retirándose tempranamente del mundo del cine para atender a sus funciones como Embajadora de UNICEF. Hoy hace 25 años que nos dejaba una enorme actriz y, al parecer, una mejor persona, la bellísima Audrey Hepburn.




El nombre de nacimiento de Audrey Hepburn era Audrey Kathleen Ruston, y nació en el barrio de Ixelles, en Bruselas, el 4 de mayo de 1929. Su madre era la holandesa Baronesa Ella van Heemstra, que tenía dos hijos de un matrimonio previo, Hendrik e Ian. Su padre era el inglés Victor Anthony Ruston, que años después incorporará al nombre familiar el apellido de su abuela, Hepburn, del que sale su nombre artístico.

Audrey Hepburn pasó su infancia entre Bélgica, Holanda y Londres, lo que le permite aprender inglés y holandés, además de francés, italiano y español.

En los años 30, sus padres se envuelven en movimientos fascistas. Finalmente, en 1935, su padre abandona a la familia y se muda a Londres, donde se envuelve en mayor grado en actividades fascistas, divorciándose en 1938, lo que traumatiza a Audrey, que por esa época, está estudiando en Inglaterra,y no tendrá contacto con su padre de nuevo hasta 1960.

Con el estallido de la II Guerra Mundial, Audrey Hepburn regresa con su madre, que se establece en la residencia familiar de Arnhem, Holanda, esperando que el país permanezca neutral, pero se equivoca, y Holanda es invadida por los Nazis. Su madre la llama Edda para sustituir su nombre inglés y evitarle problemas. Su adolescencia durante la Guerra resulta traumática: ve con sus propios ojos las deportaciones de judíos y las ejecuciones, entre cuyas víctimas se encuentran familiares, como su tío, militante de la resistencia. De hecho, Audrey se sentirá identificada con Anna Frank, ya que ambas tenían la misma edad.

Tras el desembarco de Normandía, la situación empeora, y Audrey sufre malnutrición, que desemboca en otros problemas de salud, como anemia y problemas respiratorios. Además, cuando termina la Guerra, la fortuna de su familia materna ha desaparecido, y su madre comienza a trabajar para poder pagarle las lecciones de ballet a su hija, primero en Amsterdan y, desde 1948, en Londres. Pero sus problemas de malnutrición presagian que no podrá desarrollar una carrera como bailarina, y los problemas económicos le hacen necesario empezar a trabajar, así que cambia de interés hacia la interpretación, trabajando en teatro y en pequeños papeles cinematográficos, además de recibir lecciones de locución con el actor Felix Aylmer. Finalmente, en 1952, tiene su primer papel cinematográfico destacable en “Secret people”, en la que Audrey rueda sus escenas de baile:

Poco después, se desplaza a América para protagonizar en Broadway el musical “Gigi”. Y, estando en Estados Unidos, realiza una prueba para protagonizar la película “Vacaciones en Roma”. Se supone que la protagonista va a ser Elizabeth Taylor, pero cuando Wiliam Wyler ve la prueba de cámara de Audrey, se queda impresionado, y descubre a la perfecta Princesa, Ana, que se escapa con un periodista americano, interpretado por Gregory Peck, del que termina enamorándose:

El resto ya es historia. Audrey Hepburn se convierte de la noche a la mañana en una estrella, y además gana el Oscar a Mejor Actriz con su primera película en Hollywood (y su primer papel protagonista en cine), junto con el BAFTA y el Globo de Oro:

Volverá a estar nominada 4 veces al Oscar, pero no lo ganará de nuevo.

El contrato que ha firmado con la Paramount le obliga a filmar una única película al año, así que puede dedicar el resto de su tiempo al teatro, ganando ese mismo año (1954; recordemos que los Oscars de las películas de 1953 se entregan en 1954) el premio Tony por su trabajo en “Ondine”, en la que comparte escenario con Mel Ferrer, con quien se casará ese mismo año (pese a los 12 años de edad que se llevan).

Su siguiente película será a las órdenes de otro gran director, en este caso Billy Wilder, para quien protagoniza “Sabrina”, comedia romántica en la que dos hermanos de una rica familia (Humphrey Bogart y William Holden) se disputan el amor de la bella hija del chofer de la familia, personaje que interpreta Audrey:

Además de conseguir una nueva nominación al Oscar y de ganar el BAFTA, esta película le sirve a Audrey Hepburn para conocer al modisto Hubert de Givenchy, a quien será fiel el resto de su carrera. Además, durante el rodaje mantendrá un romance con William Holden.

Su siguiente papel es el de la Condesa Natasha Rostova en la adaptación de la obra de Leo Tolstoy “Guerra y Paz” que dirige King Vidor, en la que compartirá rodaje con su marido Mel Ferrer y con el gran Henry Fonda (Audrey solía estar emparejada en pantalla con actores mucho mayores que ella, que podrían ser su padre como mínimo). El rodaje de la película, de enormes dimensiones, se extiende en el tiempo y al final se estrena en 1956:

Audrey Hepburn resulta siempre encantadora en pantalla, y eso la convierte en la pareja ideal para Fred Astaire en “Una cara con ángel”, libre adaptación del musical de los hermanos Gershwin, que dirige Stanley Donen. A Audrey le hace especial ilusión participar en esta película y poder bailar con un mito como Astaire:

Esta película se estrena en 1957, mismo año en el que repite bajo las órdenes de Billy Wilder en una película menor de la filmografía del gran director y guionista austriaco, “Ariane”, en la que compartirá pantalla con Maurice Chevalier, que interpreta a su padre, y Gary Cooper, otra de esas parejas que le duplica en edad:

Su siguiente película será otra superproducción que tardará dos años en estrenarse, en 1959: “Historia de una monja”, de Fred Zinnemann, en la que interpreta a una monja dedicada a la medicina tropical que sufre constantes problemas de vocación, rechazando al enamorado doctor con el que trabaja, interpretado por Peter Finch, para terminar renunciando al monacato durante la II Guerra Mundial. Algunos aspectos del personaje le hacen sentirse identificada con él (su personaje renuncia a ser monja por no poder mantener la neutralidad hacia los nazis que han asesinado a su familia, algo que a ella también le había sucedido en la vida real) convierten este papel en uno de sus favoritos y más logrados de toda su filmografía:

Por este papel, Audrey Hepburn recibe su tercena nominación al Oscar, además de ganar su segundo BAFTA. No elige igual de bien su siguiente papel, en la película “Mansiones verdes”, que dirige su marido Mel Ferrer, en la que interpreta a una misteriosa mujer que vive en lo profundo de la selva sudamericana, a la que busca el aventurero Anthony Perkins:

Repite error al acepar rodar el western “Los que no perdonan”, que dirige John Huston, interpretando a la hija adoptada de una familia que se descubre que es en realidad una india, provocando el rechazo del resto de la comunidad, siendo defendida apenas por su hermanastro Burt Lancaster, que está enamorado de ella. Audrey sufrió un accidente montando a caballo durante el rodaje que le rompió la espalda y le provocó un aborto; el rodaje se detuvo hasta su recuperación, pero la película, estrenada en 1960,  resultó un fracaso:

Tras el traumático rodaje, Audrey Hepburn se toma un año de descanso, durante el que tiene a su primer hijo, Sean, en 1960.

Tras esta pausa, su retorno al cine no podía haber sido más a lo grande: se necesitaba a una actriz para interpretar a Holly Golightly, la protagonista de “Desayuno con diamantes” de Truman Capote. El escritor quería a Marilyn Monroe, pero ésta buscaba alejarse de esos personajes de mujer tonta que había interpretado hasta entonces, y el papel recayó en Audrey, que obligó a realizar modificaciones en el guión, suprimiendo la bisexualidad de Holly y reduciendo al máximo las menciones a su prostitución. La película, tras no poder ser realizada ni por William Wyler ni por Billy Wilder, ambos directores con los que Audrey ya había trabajado (una lástima, cualquiera de ellos habría hecho maravillas), fue dirigida por Blake Edwards y co-protagonizada por George Peppard. Pero si algo destaca de esta maravillosa película es la partitura que realiza Henry Mancini, en especial esa bellísima “Moon river” que compone adaptada a la pequeña extensión vocal de Audrey; el resultado es pura magia, y nadie ha conseguido superar la interpretación de esta canción que realiza la Hepburn:

Si la magia no existe, que me expliquen entonces qué es esto… imposible no enamorarse de ella.

“Desayuno con diamantes se estrena en 1961, mismo año en el que estrena también “La calumnia”, drama dirigido por William Wyler, en el que ella y otra profesora, Shirley McLaine, son acusadas de lesbianismo por una alumna, para terminar descubriéndose que McLaine sí que está enamorada de Hepburn. La película fue muy polémica en la época:

Su siguiente película se estrena en 1963, “Charada”, genial sátira del cine de intriga en la que vuelve a trabajar bajo las órdenes de Stanley Donen y con Cary Grant como pareja, en una de sus películas más geniales, que le valió su tercer BAFTA:

Otra de esas películas que no te cansas de ver.

En 1964 protagoniza junto a William Holden “Encuentro en París”, fallida película de cine dentro del cine, pero tendrá un éxito considerablemente mayor con “My fair Lady”, que dirige George Cukor. La protagonista debería haber sido la entonces desconocida en Hollywoood Julie Andrews, que había realizado el papel en Broadway, pero Audrey Hepburn aceptó el papel para evitar que recayera en manos de Elizabeth Taylor. Rex Harrison, su compañero de reparto, que quería a Julie Andrews en el papel, al principio no se lo perdonó, pero parece que Audrey tenía una extraña capacidad para llevarse bien con todos sus compañeros de reparto. En todo caso, aunque cantó todas su partes, la mayoría de las canciones fueron dobladas por Marni Nixon, aunque se conservan las versiones con la voz original de Audrey, como en este “I could have danced all night”, que le sobrepasa vocalmente:

Pese a que “My fair lady” arrasó en los Oscars, Audrey se quedó sin nominación, y el Oscar a mejor actriz lo ganó… Julie Andrews, por esa “Mary Poppins” que la lanzaría a la fama.

En 1966 vuelve a trabajar a las órdenes de William Wyler en la genial comedia romántica “Cómo robar un millón y…”, interpretando a la hija de un estafador que se enamora de un policía, interpretado por Peter O’Toole, que tendrá que ayudarle a ocultar la estafa de su padre:

En 1967 estrenará dos películas. La primera, “Sola en la oscuridad”, en la que interpreta a una mujer ciega atacada por unos delincuentes, le vale su quinta y última nominación al Oscar:

La otra es la genial comedia dramática “Dos en la carretera”, dirigida por Stanley Donen, en la que, junto a Albert Finney, interpretan a una pareja en los diferentes viajes que realizan por Francia en distintas etapas de su matrimonio, cada vez más en crisis, en un momento en el que Audrey pasaba por una situación similar:

Audrey Hepburn sufrió dos abortos más, y la prensa estaba empeñada en que la pareja estaba en crisis, en especial por el carácter dominante de Mel Ferrer. Y pese a que Audrey lo negara repetidas veces, terminaron divorciándose en 1968. Poco después, en enero de 1969, se casa con el psiquiatra italiano Andrea Dotti, y, pese a pensar que ya no podría tener más hijos, se queda embarazada. En esta ocasión quiere tener un embarazo tranquilo para evitar problemas, y se retira del cine. Su hijo Luca nace en 1970, y en 1974 tendrá un nuevo aborto. Permanecerá retirada varios años, cuidando de su familia, hasta su regreso al cine en 1976 con “Robin y Marian”, crepuscular adaptación de la historia de Robin Hood, junto a Sean Connery, de amargo final, inmejorablemente ambientado por una de las mejores partituras de John Barry:

Su regreso al cine fue muy bien acogido, pero de nuevo se equivocó en los papeles que escogió, protagonizando en 1979 “Lazos de sangre”, intriga mediocre junto a Ben Gazzara y James Mason:

Durante el rodaje mantiene una relación con Ben Gazzara, lo que en la práctica termina de romper su matrimonio, ya muy deteriorado por las infidelidades de él. Pese a todo, no se divorciarán hasta 1982. Audrey rodará una última película junto a Ben Gazzara, la comedia “Todos rieron”, en 1981, que al igual que la anterior fue un fracaso que potenció una segunda retirada de la actriz. Sólo volverá a trabajar en el telifil “Amor entre ladrones” en 1986, teniendo su aparición final en 1989 en un breve papel en “Para siempre”, de Steven Spielberg, interpretando al ángel que se le aparece al fallecido Richard Dreyfuss, en una de las peores películas del director, que sólo se recuerda precisamente por Audrey:

Desde 1980, Audrey tendrá una relación estable con el actor Robert Wolders, aunque nunca llegarán a casarse, siendo esta la etapa más feliz de su vida, según afirmó ella.

En 1989 es nombrada Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF, lo que le llevará a viajar a Etiopía, Sudán del Sur, Vietnam y Somalia. En 1990 recibirá un Globo de Oro Honorífico Cecil B. de Mille:

A su regreso de Somalia, en 1992, acude al médico por un dolor abdominal que revelará que padece desde hace tiempo un cáncer de colon y que ha producido metástasis. Retirada en su casa de Suiza para pasar sus últimas navidades en familia, muere mientras duerme el 20 de enero de 1993, siendo enterrada en el cementerio de Tolochenaz, localidad próxima a Lausana en la que murió:

Un año después, en 1994, se le otorgará el Oscar Humanitario Jean Hersholt a modo póstumo, reconociendo así su labor humanitaria en UNICEF:

Nos dejaba con sólo 63 años y una filmografía bastante breve, pero realmente magnífica, Audrey Hepburn es para muchos un icono de la moda, algo de lo que ella siempre quiso huir, pero fue en realidad el prototipo de estrella sencilla que encandilaba al público y se preocupaba por los demás. Una grande que nunca será olvidada por sus innumerables fans, entre los cuales me encuentro.



Centenario del nacimiento de Joan Fontaine (22-10-2017)


“Anoche soñé que volvía a Manderley”. Así comenzaba una de las más míticas películas del Hollywood dorado de los años 30 y 40, la primera película que rodaba en América el británico Alfred Hitchcock. Y también la película que lanzó a la fama a una joven actriz, que hasta entonces apenas había destacado en sus trabajos previos, y que era precisamente la que decía aquellas míticas palabras: la bellísima Joan Fontaine, que, de seguir viva, habría cumplido hoy 100 años.




El nombre real de Joan Fontaine era Joan de Bauvoir de Havilland (lo que ya nos deja pistas de sus parentescos), y nació en Tokio el 22 de octubre de 1917. Su padre, Walter Augustus de Havilland, británico, trabajaba como profesor en la universidad de Tokio, mientras que su madre, Lillian Augusta Fontaine, había sido actriz antes de trasladarse a Japón con su esposo. Ambos tenían una hija mayor, Olivia de Havilland.

La pareja se separó en 1919 por las infidelidades del esposo, asiduo al servicio de las Geishas, y Lillian se trasladó con sus hijas a Estados Unidos, a causa de los numerosos problemas de salud de Joan. Pero en 1933, con 16 años, Joan regresó a Japón para vivir con su padre, donde se graduaría en la escuela para extranjeros en 1935.

Ese mismo año, de regreso a los Estados Unidos, quiso seguir los pasos de su hermana, que despuntaba en Hollywood. Al no permitirle su madre utilizar el apellido familiar, debuta con el nombre de Joan Burfield en 1935 en “No más mujeres”, protagonizada por Joan Crawford y Franchot Tone. Bajo contrato con la RKO, que la considera una actriz emergente, y adoptando el apellido materno como nombre artístico, tiene su primer papel protagonista en 1937 en “Un hospital en las nubes”:

Ese mismo año aparece en “Olivia”, junto a Katherine Hepburn y Franchot Tone, y en “Señorita en desgracia”, junto a Fred Astaire:

Pero esta última es un fracaso que relega a Joan Fontaine a papeles menores en multitud de películas, interpretando por ejemplo a la novia de Cary Grant en “Gunga Din” o con un pequeño papel en la coral “Mujeres” de George Cukor. Pero rechaza el papel de Melania en “Lo que el viento se llevó” (parece que dijo que, si querían a una actriz para hacer de tonta, llamaran a su hermana… razón no le faltaba, en todo caso). La falta de éxitos provoca el fin de su contrato con la RKO en 1939, año en el que se casa por primera vez, con el actor Brian Aherne.

Cuando parece que su carrera cinematográfica ha llegado a su fin, aparece David O. Selznik. En una fiesta, ambos están cenando juntos y comienzan a hablar sobre la novela de Daphne du Maurier “Rebeca”. Selznik está en proceso de producir su adaptación cinematográfica, que será el debut en Hollywood del director Alfred Hitchcock, y le propone audicionar para el papel protagonista (papel cuyo nombre desconocemos, ya que no se menciona en toda la película: es sólo Milady de Winter). Meses de audiciones le suponen su confirmación en el papel, acompañada por Laurence Olivier y Judith Anderson. El resto ya es historia:

Siempre he dicho que “Rebeca” es, junto con “Encadenados”, la mejor película de Hitchcock, y escenas como esta no hacen más que confirmarlo. Y su magnífico trabajo le valió una nominación al Oscar, que injustamente perdió frente a Ginger Rogers.

Para lo que sí le sirvió su papel en Rebeca fue para que Hitchcock volviera a contar con ella al año siguiente en “Sospecha”, que protagoniza junto a Cary Grant:

Y, pese a que la película es mucho más floja que Rebeca, en esta ocasión le sirvió para ganar el Oscar:

Su relación con su hermana Olivia de Havilland, ya de por sí complicada (Joan Fontaine siempre tuvo celos de ella por considerar que era la favorita de su madre), se complicó aún más a raíz de lo que sucedió cuando fue a recoger el premio, al que Olivia también estaba nominada (y que no había ganado hasta la fecha): al anunciarse el nombre de la ganadora, Olivia se levantó para felicitar a su hermana, pero ésta la ignoró. La explicación de Joan Fontaine fue que, con los nervios de oír su nombre, no vio lo que sucedía a su alrededor y de inmediato se dirigió al escenario. Olivia de Havilland le devolverá la afrenta cuando sea ella quien gane el Oscar en 1946.

Sus siguientes grandes papeles llegarán en 1943, cuando protagoniza “Alma rebelde”, versión cinematográfica de “Jane Eyre” en la que le acompaña Orson Welles:

Y esemismo año protagoniza otro drama romántico, terreno en el que se desenvuelve de maravilla, “La ninfa constante”, junto al magnífico Charles Boyer, en una película casi desconocida, pero por la que recibió su tercera y última nominación al Oscar:

La carrera de Joan Fontaine será a partir de entonces bastante irregular. En 1944 protagoniza la adaptación de otra obra de Daphne du Maurier, la aventura de piratas “El pirata y la dama”. En 1947 protagoniza “Abismos”, en la que se aleja de su imagen de niña buena para interpretar a la villana de la película. Y en 1948 se adentra en la comedia de la mano de Billy Wilder en la prescindible “El vals del Emperador”, junto a un pedante Bing Crosby y en la que tampoco ella tiene un buen papel. Pero ese año firmará una de sus más memorables interpretaciones en el mítico melodrama de Max Ophüls “Carta de una desconocida”, adaptación de la novela de Stefan Zweig que protagoniza junto a Louis Jourdan:

En 1950 vuelve a interpretar otro melodrama romántico, en este caso junto a Joseph Cotten, en “Idilio en septiembre”:

Y ese mismo año repite su papel de pérfida en la magnífica “Nacida para el mal” de Nicholas Ray, en la que sólo Robert Ryan es capaz de percibir la maldad que se esconde tras su inocente apariencia:

En 1952 participa en el film de aventuras histórico “Ivanhoe”, junto a Robert Taylor y a Elizabeth Taylor:

Vuelve a su género ideal, el drama, en 1953 con “Una razón para vivir”, acompañada de Ray Milland:

En 1956 protagoniza junto a Dana Andrews la intriga de Fritz Lang “Más allá de la duda”, que aparenta ser un alegato contra la pena de muerte para luego sorprendernos con un final inesperado:

En 1957 protagoniza el polémico drama sobre racismo “Una isla al sol” junto a James Mason:

En 1958 vuelve al drama romántico junto a Rosanno Brazzi en “Una cierta sonrisa”:

En el ocaso de su carrera, en 1961 aparece en la película de aventuras “Viaje al fondo del mar”:

En 1962 vuelve a aparecer en otro drama romántico, pero en este caso en un papel secundario, como la hermana de Jennifer Jones en “Suave es la noche”:

Joan Fontaine sólo aparecerá en una película más, protagonizando en 1966 la película de terror “Las brujas”:

Joan Fontaine empezó a trabajar en teatro en los años 50, protagonizando entre otras obras “Té y simpatía” junto a Anthony Perkins, y seguirá trabajando en los 60 en los escenarios, además de comenzar una carrera televisiva que concluirá en 1994 con la película televisiva “Good King Wenceslas”.

En lo personal, Joan Fontaine se había casado 4 veces y tenía una hija de su segundo marido, además de haber adoptado a una niña peruana, Martita; Joan Fontaine prometió a sus padres biológicos que la llevaría de visita cuando la niña cumpliera 18 años, pero cuando llegó el momento, Martita huyó de casa, enfadando a Joan, que se vio obligada a incumplir su palabra. La relación con sus hijas se enfriaría completamente al enterarse que mantenían contacto con su hermana Olivia, algo que ella rompió por completo cuando no fue avisada a tiempo de la muerte de su madre en 1975. Nunca más volvieron a hablarse. Finalmente, Joan Fontaine, que adelantó a su hermana mayor a la hora de casarse y de ganar el Oscar, le ganó también al morir antes, en concreto el 15 de diciembre de 2013, mientras dormía, a los 96 años. Con ella se iba la actriz que ostenta el récord de ser la única intérprete en ganar un Oscar por una película de Hitchcock, aunque siempre la recordaremos por el que debió ganar y no ganó, esa inolvidable Milady de Winter de Rebeca, uno de esos papeles que han pasado a la historia del cine.



25 años de la muerte de Anthony Perkins (12-09-2017)


Hay intérpretes que se encasillan en un género cinematográfico, para bien o para mal, pero los hay, pocos por suerte, que han tenido la desgracia de ser relacionados siempre con un único papel del que parece que nunca pueden librarse. Anthony Perkins con su Norman Bates es quizá el caso paradigmático, por desgracia para un actor de enorme talento cuyo recuerdo, tras su desaparición hace 25 años, se conserva sólo por el villano de Psicosis.




Anthony Perkins nació en Nueva York el 4 de abril de 1932, siendo el único hijo de Janet Esselstyn y del actor cinematográfico Osgood Perkins, que murió de un infarto 5 años después. Pese a apenas haberle conocido, Perkins siguió los pasos de su padre y debuta en el cine en 1953, en la película de George Cukor “La actriz”, en la que interpreta al joven enamorado de la protagonista, Jean Simmons. Pero será con su segundo papel, en 1956, en el clásico de William Wyler “La gran prueba” con el que salte al estrellato, interpretando al hijo mayor de la familia de cuáqueros formada por Gary Cooper y Dorothy McGuire:

Por este papel selleva su única nominación al Oscar (algo sorprendente e imperdonable) y un Globo de Oro a la mejor nueva estrella.

Anthony Perkins es miembro del Actor’s studio, y compagina su labor cinematográfica con la teatral, además de grabar varios discos como cantante (bajo el nombre de Tony Perkins), publicando el primero en 1957, del que destaca el tema “Moonlight swim”:

Tras participar en dos westerns en 1957, en 1958 gana un premio Tony por su trabajo en la obra teatral “Look Homeward, Angel”. Ese mismo año tiene también su primer papel protagonista en la comedia “La casamentera”, junto a Shirley Booth y Shirley McLaine:

Y protagoniza también el drama de época “Deseo bajo los olmos”, en el que se enfrenta a su tiránico padre, interpretado por Burl Ives, y se enamora de su madrastra, Sofia Loren:

En 1959 protagoniza “Mansiones verdes”, junto a Audrey Hepburn, ambientada en la selva venezolana:

Y tiene también un destacado papel en el drama nuclear “La hora final” de Stanley Kramer, junto a Gregory Peck, Ava Gardner y Fred Astaire, en la que interpreta a un joven militar australiano que tiene que asumir que él y su familia van a morir a causa de la nube radiactiva:

En 1960 protagoniza en Broadway el musical “Greenwillow” de Frank Loesser, por el que recibe una nueva nominación al Tony. Le escuchamos aquí, años después, cantando una de las piezas más conocidas de este musical “Never will I marry”:

En 1960 protagoniza también la comedia romántica “Me casaré contigo” de Joshua Logan junto a Jane Fonda, pero si ese año destaca por algo, es por ser elegido por Alfred Hitchcock para protagonizar una de sus más míticas películas, “Psicosis”, en la que su carácter tímido y en apariencia inofensivo esconde a un psicópata. Su magistral interpretación de Norman Bates es ya mítica:

Ese magistral primer plano final, con esa inquietante mirada, no le sirvió para recibir la nominación al Oscar que merecía.

Pero su mejor papel, en mi opinión, está por llegar. Será en 1961, en “No me digas adiós”, de Anatole Litvak, en la que interpreta al joven que se interpone en la abierta pareja formada por Ingrid Bergman e Yves Montand. Su carácter tímido e introvertido le va perfecto al papel, pero, de nuevo, los premios no le hacen justicia (bueno, no del todo: se lleva el premio al mejor actor en el Festival de Cannes, nada menos):

Los siguientes años su carrera transcurre en Europa. Anthony Perkins domina el francés, como podemos comprobar en esta canción que graba en 1963:

Así, en 1962 rueda “Fedra” de Jules Dassin junto a Melina Mercouri y “Un abismo entre los dos”, de nuevo de Anatole Litvak, junto a Sofia Loren. Rueda además en Francia “El proceso” de Orson Welles, basada en la obra de Franz Kafka, interpretando al protagonista, Josef K:

De sus siguientes papeles, habría que destacar su breve participación en la coral cinta bélica “¿Arde París?” de René Clément, en la que interpreta a uno de los primeros soldados americanos que entran en París para expulsar a los nazis.

En 1967 protagoniza otro musical, en este caso en televisión, “Evening Primrose”, con música de Stephen Sondheim (con quien al parecer tuvo una relación), del que escuchamos la canción “If you can’t find me, I’m here”:

Su carrera no le depara más grandes éxitos. Rueda junto a Paul Newman “Un hombre de hoy” en 1970 y “El juez de la horca” en 1972, y tiene un pequeño papel en 1974 en la genial adaptación de la obra de Agatha Christie “Asesinato en el Orient Express” de Sidney Lumet:

El 9 de agosto de 1973, Anthony Perkins, quien al parecer hasta pocos años antes sólo había tenido relaciones con hombres, se casa con la actriz y fotógrafa Berry Berenson. Con ella tendrá dos hijos: Oz en 1974 y Elvis en 1976.

Mientras decae su carrera cinematográfica, el teatro le trae nuevos éxitos, como su trabajo en “Equus” en 1974. También trabaja en televisión, donde en 1978 interpreta a Javert en la película televisiva “Los Miserables”:

En 1979 trabaja en la película de ciencia ficción de Disney “El abismo negro”:

Pero, encasillado en el cine de terror, vuelve a interpretar a Norman Bates en 3 nuevas ocasiones. De hecho, en 1986 no sólo protagoniza “Psicosis III”, sino que también la dirige:

Incluso repite como director en la comedia de terror “Un tipo con suerte”, pero no consigue relanzar su carrera, relegada a películas de baja calidad. Además, en 1990, durante el rodaje de “Psicosis IV” se le diagnostica SIDA. Pese a todo, en 1992 todavía rueda el thriller televisivo “In the deep woods” junto a Rosanna Arquette:

Finalmente, el 12 de septiembre de 1992, una neumonía termina con la vida de Anthony Perkins a los 60 años. Su mujer le sobrevive 9 años: un día antes de que se cumplieran esos 9 años, moría en uno de los aviones que se estrellaron contra el World Trade Center en los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Anthony Perkins es uno de los más trágicos casos de actor encasillado: con un enorme talento, su vinculación al personaje que le lanzó a la fama arruinó el resto de su carrera. Y, pese a todo, nos dejó unos cuantos papeles que le hacen merecer ser recordado como un grandísimo actor.



30 años de la muerte de Fred Astaire (22-06-2017)




Decepcionante en su primera prueba cinematográfica, que decía que no sabía actuar ni cantar, y que bailaba “un poco”, terminó convirtiéndose en una estrella cinematográfica y en el que quizá sea el bailarín más admirado del siglo XX, elogiado por bailarines tan diversos como Nureyev o Michael Jackson, pasando por Bob Fosse o su gran rival, Gene Kelly. Con una destreza técnica y una elegancia que levantaban admiración, Fred Astaire disfrutó de una larga vida, pero nos dejó hoy hace 30 años.




El nombre real de Fred Astaire era Frederick Austerlitz, y nació el 10 de mayo de 1989 en Omaha, estado de Nebrasca. Su padre, nacido en Austria, se había mudado a Omaha por motivos laborales, y allí se casó con su madre, americana de origen austriaco. Tenían ya una hija, Adele, nacida en 1896, que demostró un gran talento como bailarina, motivo por el que su madre quería dejar Omaha y trasladarse a una ciudad más grande.

El pequeño Fred rehusaba recibir lecciones de danza, aunque aprendió a tocar diversos instrumentos musicales. Pero en 1905 su padre pierde el trabajo, y la familia se muda a Nueva York, donde los dos hermanos reciben clases de baile para participar en espectáculos de vaudeville:

Por esas fechas, su madre decide cambiarles el apellido por uno que suene más americano, adoptando ya el nombre artístico de Fred Astaire. Con diversa fortuna, en esos años de juventud va desarrollando su estilo de baile.

En 1916 conoce a George Gershwin, convirtiéndose en amigos y colaboradores. Así, tras debutar en Broadway en 1917 con la revista “Over the Top”, Fred y Adele estrenarán varias obras musicales de Gershwin, como “Lady, be good” en 1924, “Funny face” en 1927 (que llevaría años después al cine, aunque muy modificada) y “The band wagon” en 1931 (que también llevará al cine), además de obras de otros autores, como “The bunch and Judy” de Jerome Kern. Escuchamos a la pareja de hermanos cantar el tema principal de “Funny face”:

Curiosamente, mientras la mayoría de compositores (Porter, Kern, Berlin) elogian la forma de cantar de Fred Astaire, Gershwin será más reacio a su voz (que nunca fue realmente buena, aunque sabía aprovecharla para cantar con un gusto irrepetible gracias a su dicción y fraseo siempre elegantes).

En 1932, la pareja que forma con su hermana Adele se disuelve cuando ella se casa. Libre de las ataduras de los contratos con su hermana, Fred Astaire protagoniza “Gay Divorce” con una nueva pareja, Claire Luce. En 1933 se casa con Phyllis L. Potter, con quien tendrá dos hijos, Fred en 1936 y Ava en 1942.

En 1933 se produce la prueba cinematográfica para el estudio RKO que mencionábamos al principio. Pese a su pobre resultado, Fred consigue un contrato, aunque lo primero que hace el estudio es cederlo a la Metro para unas breves escenas en “Alma de bailarina” en las que baila junto a Joan Crawford:

La elegancia de Astaire contrasta con la bruteza de la Crawford.

La primera película que rueda con la RKO es “Volando hacia Río de Janeiro”, que protagonizan Dolores del Río y Gene Raymond. Allí baila junto a Ginger Rogers esta “Carioca” que será el gran triunfo de la película:

¿Quién se acuerda de la pareja protagonista? Nadie, todo el mundo se fijó en los secundarios, en especial en él. La RKO propone entonces que Astaire y Rogers formen pareja artística, algo a lo que Astaire no está muy dispuesto, ya que tuvo de pareja a su hermana y no vuelve a querer ataduras. Pero el contrato se impone, y en 1924 estrenan “La alegre divorciada”, adaptación del musical de Cole Porter que Astaire protagonizó dos años antes (aunque con el título cambiado por la censura: una divorciada puede ser alegre, pero un divorcio no). Escuchamos a Fred cantar la famosa canción “Night and day”:

Los siguientes musicales que ruede la pareja serán collages de canciones de distintos autores. Fred Astaire insiste en que los números musicales tienen que estar siempre integrados en la acción del film (que serán siempre comedias, acompañados de actores cómicos como Edward Everett Horton, Eric Blore o Helen Broderick, con quien Fred ya había compartido escenario), además de exigir que las coreografías se realizaran en una toma única.

No era Ginger Rogers na gran bailarina, pero la pareja se complementaba a la perfección. El estilo de baile de Fred revoluciona el baile de salón, incorporando elementos afroamericanos, claqué y el estilo que habían desarrollado la pareja formada por Vernon e Irene Castle.

En 1935 ruedan “Roberta”, en la que no son la pareja protagonista, ya que ese puesto lo ocupan Irene Dunne (que canta un maravilloso “Smoke gets in your eyes”) y Randolph Scott, aunque Astaire le arrebata el protagonismo. Podemos apreciar además sus habilidades como pianista en este “I won’t dance”:

También en 1935 ruedan la que probablemente sea la mejor película de la pareja, la genial “Sombrero de copa”, famosa por este “Cheeck to cheeck”:

A estas películas siguen en 1936 “Sigamos la flota” y “En alas de la danza”, “Ritmo loco en 1937” y “Amanda” en 1938, todas ellas enormes éxitos. Fred Astaire prueba también suerte en solitario con “Señorita en desgracia”.

Tras 8 películas juntos (muchas dirigidas por Mark Sandrich, el que mayor partido supo sacarles), en 1939 cambia la temática de su siguiente película, “La historia de Irene Castle”, La propia Irene Castle participa en la realización de este guión biográfico, en el que el argumento no es tan cómico y en el que, además, Fred Astaire muere por primera vez en una película:

La película es un fracaso, y Fred Astaire, ahora considerado “veneno para la taquilla”, abandona la RKO, mientras Ginger Rogers permanecerá siendo la gran estrella del estudio. No era difícil trabajar con Fred, pero era muy cansado, por su insistencia en ensayar los números de baile (que se aprendía a la perfección), y Ginger estaba cansada.

Fred Astaire necesita ahora una nueva pareja que esté a la altura. Y la encuentra en Eleanor Powell, junto a la que rueda “La nueva melodía de Broadway”:

Por desgracia, no volvieron a trabajar juntos.

Su siguiente pareja fue Rita Hayworth, en 1941 en “Desde aquél beso” y en 1942 en “Bailando nace el amor”:

Fracasa en sus siguientes películas, “El límite es el cielo” en 1943 y “Yolanda y el ladrón” en 1945. Pero en 1945 comparte baile con Gene Kelly en “Ziegfeld follies”:

Así podemos compararlos y ver quién de los dos bailaba mejor.

En 1946 trabaja por segunda vez junto a Bing Crosby (con el que protagonizó en 1942 “Quince días de placer”) en “Cielo azul”. Y a continuación afirma que se retira. Quiere dedicarse a la equitación y funda una academia de baile.

Afortunadamente, la retirada es sólo temporal: Gene Kelly se encuentra indispuesto para rodar “Desfile de Pascua” junto a Judy Garland, y Fred Astaire le sustituye:

Además de este baile en solitario, es inolvidable la escena de los mendigos con Judy Garland:

En 1949 rueda por décima y última vez junto a Ginger Rogers “Vuelve a mí”:

En 1950, Fred Astaire es recompensado con un Oscar honorífico (pese a nunca haber sido nominado hasta el momento), que le entrega la propia Ginger Rogers:

Fred Astaire consigue volver a asentarse en la taquilla, pese a fracasos como “Let’s dance” y “Tres palabritas” en 1950 (aunque por esta última gana un Globo de Oro a mejor actor de comedia) y “La reina de Nueva York” en 1952. Pero si alguna película confirma su popularidad es “Bodas reales”, dirigida por Stanley Donen, en la que se marca uno de sus bailes más recordados:

En 1953 rueda, dirigido por Vincente Minnelli, el que es considerado uno de los mejores musicales de la época, “Melodías de Broadway 1955”, adaptación de “The band wagon” que ya había representado en su juventud. Destaca el número de los trillizos, junto a Nanette Fabray y Jack Buchanan:

La película destaca así mismo por una nueva canción compuesta expresamente para ella, “That’s entertainment”:

Su siguiente película es “Papá piernas largas”, junto a Leslie Caron. Pero durante el rodaje, a su mujer le diagnostican un cáncer y muere. Fred quiere retirarse, y propone pagar de su bolsillo los costes del film. El compositor Johnny Mercer consigue convencerle de que en ese momento lo mejor que puede hacer es terminar la película, que se estrena finalmente en 1955 con moderado éxito:

En 1957 protagoniza “Una cara con ángel”, de nuevo dirigida por Stanley Donen, junto a Audrey Hepburn, en una adaptación muy libre de “Funny Face” de George Gershwin que ya había interpretado junto a su hermana, en la que se incluyen nuevos números musicales como este “Bonjour, Paris”:

Incomprensiblemente, la película no es un éxito, como tampoco lo será la otra película que estrene en 1957, “La bella de Moscú”, adaptación musical de la Ninotchka de Lubitsch junto a Cyd Charisse, que queda lejos del encanto y la frescura de la original:

Fred Astaire todavía se mantiene ágil y esbelto, pero se le notan los años (va camino de los 60) y sus parejas son mucho más jóvenes. Por eso decide abandonar el cine musical para dedicarse a papeles dramáticos. Y se estrena en la magnífica “La hora final”, drama nuclear junto a Gregory Peck, Ava Gardner y Anthony Perkins, en el que interpreta el papel de un científico muy crítico con el armamento nuclear defensivo que provoca una guerra nuclear y con ello la extinción de la humanidad, en un discurso un tanto extraño para un republicano conservador y partidario de la intervención militar como él (pese a no utilizar nunca su faceta pública con fines políticos):

Por este papel consigue una nominación al Globo de Oro como mejor secundario.

A continuación trabaja en televisión y en algunas películas, en papeles generalmente secundarios, hasta que en 1968 vuelve al musical, esta vez de la mano de Francis Ford Coppola, en “El valle del Arco Iris”, junto a Petula Clark:

Es su último musical. Y no porque ya no pueda balar; aunque dijera lo contrario, lo demostró en la ceremonia de entrega de los Oscars en 1970:

Su papel posterior más memorable será en “El coloso en llamas”, en la que todavía mantiene ese estilo que le había hecho ser considerado uno de los actores mejor vestidos de Hollywood:

Por esta película recibe su única nominación al Oscar, como mejor secundario. Y, para sorpresa de todos, pierde frente a Robert De Niro (por El Padrino II). Y más tras haber ganado el BAFTA y el Globo de Oro.

Su última película es el thriller de terror “Historia macabra”, que se estrena en 1981. Había participado en otras películas, olvidadas, y en televisión, tanto en series como en programas de entretenimiento, como cuando en 1975 estuvo en el show de su amigo Bing Crosby y ambos cantaron deliciosamente ese “You’ve got a friend” de James Taylor:

El 24 de junio de 1980, Fred Astaire se casa por segunda vez, con la jockey Robyn Smith, 45 años más joven que él. Y junto a ella permaneció hasta el 22 de junio de 1987, cuando una neumonía acabó con su vida, a los 88 años. Poco antes había mencionado que su sucesor era Michael Jackson. Fue enterrado en el Oakwood Memorial Park Cemetery de California:

Fred Astaire no sólo era un excepcional bailarín, fue un coreógrafo que revolucionó el mundo del cine musical por su forma de entenderlo, además de demostrar unas dotes como actor dramático que nadie se esperaba en sus inicios. Sin duda, una de las mayores estrellas del Hollywood dorado.



40 años de la muerte de Joan Crawford (10-05-2017)


Actriz de cine mudo, bailarina de musical, reina del melodrama y estrella del cine de terror, a lo largo de su carrera tuvo que tocar casi todos los géneros para poder salir airosa. Un día como hoy hace 40 años nos dejaba una de las más destacadas actrices de la edad dorada de Hollywood, famosa por sus grandes ojos, duras facciones y carácter problemático: Joan Crawford.




Su verdadero nombre era Lucille Fay LaSueur (cualquier parecido con Joan Crawford es pura coincidencia), y nació un 23 de marzo de… probablemente 1904, aunque no se sabe con certeza el año, dudándose con 1905 o 1906, en San Antonio, Texas. Su padre, de origen francocanadiense (de ahí el apellido) abandonó a la familia poco antes de nacer ella, así que su madre se casó poco después con un empresario teatral,mudándose a Oklahoma. Pensaba que el nuevo marido de su madre, Henry Cassin, era su verdadero padre, hasta que su hermano Hal, un año mayor que ella, le contó la verdad. Su padrastro abusaba sexualmente de ella.

Por el lado positivo, del trabajo de su padrastro en el teatro adquirió su pasión por la danza, pero sufrió un accidente que le provocó 3 operaciones y 18 meses de reposo en los que no pudo ni siquiera ir a la escuela. Posteriormente, problemas judiciales de su padrastro provocaron el traslado de la familia a Kansas City, Missouri, donde continúa sus estudios.

En 1924 ya trabaja como bailarina y corista, además de casarse con el saxofonista James Welton. Consigue también ser conocida en Hollywood (sobre su participación en alguna película porno light no hay certeza). La cuestión es que en diciembre de 1924 consigue un contrato con la Metro, y ya en 1925 estrena varias películas mudas. Ya en 1928 protagoniza una película con Ramón Novarro, la estrella del cine mudo vista como sucesor del fallecido Rodolfo Valentino, “Across to Singapore”:

Pero la película que la lanzó a la fama fue estrenada también en 1928, “Vírgenes modernas”:

En 1929 protagoniza “Jugar con fuego”, en la que coincide con Douglas Faibanks Jr. , con quien se casa el 3 de junio de 1929, pese a la oposición inicial del padre de él, el mítico Douglas Fairbanks.

Pero los tiempos cambian, en 1927 se estrena “El cantor de jazz”, primer film sonoro de Hollywood, y el cine sonoro tarda poco en imponerse en los gustos de la sociedad. Intérpretes que hasta ahora no tenían problemas por su voz o acento ven como con el cine sonoro sus carreras llegan a su fin. Joan Crawford se estrena en el cine sonoro en 1929 con “The Hollywood revue of 1929”. Aunque los críticos la encontraron insegura con el nuevo cine sonoro, su voz no tenía problemas que le impidieran proseguir su carrera en las nuevas circunstancias.

En sus inicios en el cine sonoro destaca por supuesto su participación en musicales, como “Danzad, locos, danzad”, de 1931, en el que luce sus dotes como bailarina:

Pero, para su frustración, no consigue el papel protagonista de “Alma libre”, que recae en la esposa del productor Irving Thalberg, Norma Shearer, a quien odiaría el resto de su vida. Esta película fue el debut en el cine de Clark Gable, con quien Joan Crawford (que usa ya este nombre artístico) comparte pantalla en varias películas (incluyendo la que acabamos de ver).

En 1932 protagoniza “Bajo la lluvia”, drama de Lewis Milestone que no es bien recibido por un público aquejado de la crisis económica de la gran depresión y que prefiere comedias ligeras a una película sobre doble moralidad e intransigencia religiosa en la que un reverendo, Walter Huston, insiste en corregir a la perdida Joan Crawford, aunque en el fondo oculta otras intenciones:

También en 1932 forma parte del drama coral “Gran Hotel”, en el que no consigue evitar ser eclipsada por la enorme Greta Garbo, compartiendo además protagonismo con los hermanos Barrymore, Lionel y John:

En 1933 protagoniza “Alma de bailarina”, junto a Clark Gable y Franchot Tone, en la que comparte baile con el debutante Fred Astaire:

El estilo enérgico pero más bien basto de Joan Crawford contrasta con la exquisita elegancia de Fred Astaire.

En 1933 se divorcia de Douglas Fairbanks Jr., y en 1935 se casa con Franchot Tone, a quien conoció precisamente en esta película.

La implantación del Código Hays de censura a partir de 1933 cambia el tipo de películas que protagoniza, y pasa a trabajar sobre todo en dramas románticos, siendo el primero “Así ama la mujer”, en la que vuelve a compartir pantalla con Franchot Tone:

Sus compañeros de reparto en esos años serán Clark Gable, Franchot Tone e incluso Gary Cooper o el debutante Robert Taylor. Uno de sus mayores esfuerzos es el de lanzar la carrera de su esposo, pero éste no está interesado en llegar a ser una estrella, como ella quiere. No son buenos años para Joan Crawford, que llega incluso a ser considerada “veneno para la taquilla”.

Quizá su primer éxito post-código sea su participación como villana en “Mujeres”, comedia dramática de George Cukor de 1939, en la que no aparece ningún hombre, y en la que Joan Crawford interpreta a la mujer que le roba el marido a la protagonista, interpretada por Norma Shearer, personaje al que ella misma definía como “una perra” (creo que le corresponde más bien la definición de otro cánido, hembra del zorro…), y ella disfruta interpretando el papel, llevando incluso demasiado lejos su enfrentamiento con su enemiga Norma Shearer:

En 1939 se divorcia finalmente de Franchot Tone. Su carrera sigue en mal momento, y sólo alcanza cierto éxito con “Un rostro de mujer”, de 1941, de nuevo dirigida por George Cukor (famoso director de actrices que sacaba lo mejor de ellas”, interpretando a una mujer desfigurada metida en una banda criminal, que recupera un bello rostro gracias a la labor del cirujano Melvyn Douglas y que intenta redimirse, cueste lo que cueste,incluso si eso pasa por eliminar a su antiguo cómplice, Conrad Veidt:

En 1940, estando divorciada, Joan Crawford adopta a una niña, Christina, que de mayor escribirá un libro contando sus malísimas experiencias con su madre adoptiva, y que fue adaptado al cine en “Queridísima mamá”. Ella se vuelve a casar en 1942 con Philip Terry, y adoptarán juntos un niño. Christopher. Tras su nuevo divorcio, en 1946, adoptará a otras dos niñas, Cynthia y Cathy, que defenderán la memoria de su madre de los ataques de Christina.

En 1943 rompe su contrato con la Metro y pasa a servir como voluntaria durante la II Guerra Mundial. Terminada la guerra, firma un contrato con la Warner. Y cuando parecía que su carrera estaba acabada,tiene un golpe de suerte: una de sus grandes rivales, con la que competía por los mejores papeles, Bette Davis, rechaza protagonizar “Alma en suplicio”, de Michael Curtiz; el director no quiere ni oír hablar de Joan Crawford, prefiere a Barbara Stanwyck, pero el estudio se sale con la suya. “Alma en suplicio” es la historia de una mujer que ha entregado su vida a proteger a una hija ingrata, Ann Blyth, hasta que un asesinato le obliga a poner las cosas en su lugar:

Por esta película Joan Crawford recibe su primera nominación al Oscar, premio que ganará pero que no podrá recoger en la ceremonia por una enfermedad.

Resurge así como estrella del melodrama, protagonizando “De amor también se muere” de Jean Negulesco en 1946, junto a John Garfield, en la que interpreta el papel de una mujer manipuladora que cae rendidamente enamorada:

En 1947 protagoniza “Amor que mata”, de Curtis Bernhardt, interpretando de nuevo el papel de una mujer que cae rendidamente enamorada de Van Heflin, quien no corresponde a su amor y que se enamorará de la hija de su nuevo esposo, Raymond Massey (en uno de sus pocos papeles “de bueno”), lo que le obliga a tomar medidas drásticas:

Por esta película consigue una segunda nominación al oscar.

En 1949 protagoniza “Flamingo Road”, dirigida de nuevo por Michael Curtiz, en la que interpreta a una mujer que tiene que enfrentarse al mafioso local interpretado por Sidney Greenstreet:

Continúa trabajando para la Metro, pero cuando en 1952 protagoniza “Una mujer peligrosa”, que ella consideraba su peor película, decide que es el momento de romper su contrato. sabia decisión, ya que esto le permite protagonizar “Miedo súbito”, drama de intriga en la que interpreta a una rica escritora que se casa con un hombre más joven, Jack Palance, para descubrir que su esposo quiere matarla para quedarse con su herencia:

En 1954 protagoniza junto a Sterling Hayden uno de sus papeles más recordados en el western “Johnny Guitar”, de Nicholas Ray, en la que vuelve a interpretar a una mujer de mucho carácter con la fuerza necesaria para enfrentarse a sus enemigos:

El 10 de mayo de 1955 se vuelve a casar, en este caso con Alfred Steele, ejecutivo de Pepsi, que la dejará viuda en 1959, ocupando ella una plaza en la ejecutiva de la empresa.

Su carrera como actriz prosigue en dramas como “La abeja reina” de 1955 o “Hojas de otoño”, fallido film de 1956 dirigido por Robert Aldrich y que protagoniza junto al recién llegado Cliff Robertson, interpretando a una vieja solterona que se casa con un hombre mucho más joven en una historia que combina algún momento de intriga con enfermedades mentales:

Pero tras unos años más bien flojos, será de nuevo el director Robert Aldrich quien la devuelva al primer plano en 1962 al emparejarla con Bette Davis en la mítica “Qué fue de Baby Jane”, película esperpéntica con guiños de terror en la que las dos viejas enemigas lo dieron todo de su parte para dar más “credibilidad” a las dos hermanas que se maltratan mutuamente:

Bette Davis instaló en el set de rodaje una máquina de Coca-Cola sólo para fastidiar a Crawford, que era directiva de Pepsi. La rivalidad continuó en la temporada de premios: aunque Joan Crawford fue nominada al BAFTA, se quedó sin nominación al Oscar, a diferencia de Bette Davis. Pero cuando se anuncia que la ganadora del premio es la ausente Anne Bancroft, es Joan Crawford la que recoge el premio, provocando una mayor irritación e su compañera de reparto:

Tal es la enemistad entre ambas, que cuando Robert Aldrich quiere repetir el éxito con una nueva película, “Canción de cuna para un cadáver”, Bette Davis se niega a compartir pantalla con Joan Crawford, por lo que será Olivia de Havilland la que ocupe el lugar de la Crawford.

A partir de aquí, la mayor parte de la carrera de Joan Crawford será en cine de terror que es mejor olvidar, trabajando por última vez en 1970 en “Trog”:

Tras su retirada, escribió dos tomos de memorias. De su vida amorosa mejor no hablamos, porque nos ocuparía demasiado espacio. retirada de la vida pública desde 1974 a causa de un cáncer de páncreas, Joan Crawford murió finalmente el 10 de mayo de 1977, a causa no del cáncer sino al parecer de un infarto, a los 73 años (probablemente, dada la duda sobre su fecha de nacimiento) en Nueva York. Fue enterrada en Mausoleo Ferncliff de Greenburgh, Nueva York, junto a su último esposo, Alfred Steele:

Como en todo, para gustos los colores: no es Joan Crawford una de mis actrices favoritas (de hecho, prefiero mil veces a su rival Bette Davis, sin ser tampoco una de mis favoritas), y en general la mayoría de sus películas son más bien flojas o repiten los mismos estereotipos de papel. Pero su legado cinematográfico es sin duda enorme y nos dejó algunas películas para el recuerdo.



In Memoriam: Debbie Reynolds (28-12-2016)


Si ayer nos tocaba escribir sobre la trágica desaparición de Carrie Fisher, como las malas noticias nunca vienen solas, hoy nos toca despedir a su madre, la no menos mítica protagonista de “Cantando bajo la lluvia”, Debbie Reynolds. Parece que la muerte de una ha causado la de la otra.




Mary Frances Reynolds, que era su verdadero nombre, había nacido el 1 de abril de 1932 en El Paso, Texas, en el seno de una familia pobre que se traslada en 1939 a Burbank, en California, en cuyo instituto, en 1948, ganará el concurso de belleza del condado (Debbie Reynolds seguía siendo guapísima incluso en sus últimos años). Y todo a pesar de que, a causa de la pobreza familiar, nunca había destacado en el instituto por no poder ir bien vestida, no siendo asidua a las fiestas.

Será al ganar el certamen de belleza cuando la Warner Bros se ponga en contacto con ella, siendo Jack L. Warner quien le convenza de cambiar su nombre artístico por el de Debbie. Destacando por su bella voz, debuta en el cine en 1950 en varios musicales, de los cuales destaca “Tres palabritas” de Richard Thorpe, junto a Fred Astaire, por la que consigue una nominación al Globo de Oro como mejor estrella emergente:

En esta famosa canción (que inmortalizará posteriormente Marilyn Monroe) no es ella quien canta, sino que es doblada por Helen Kane. La película es un biopic y Debbie Reynolds interpreta precisamente a la propia Helen Kane.

Pero en 1950 su gran éxito musical viene de otra película, mucho menos conocida, “Two weeks with love”. en la que repite como pareja de un tal Carleton Carpenter (que no tenía ni idea de quién era) con este “Abba Dabba Honeymoon” en el que esta vez sí que es ella quien canta, y que se convierte en un éxito de ventas:

En 1951 aparece en “Mr. Imperium”, junto a Lana Turner y el gran bajo operístico Ezio Pinza, pero su salto a la fama llegará en 1952. Pese a las reticencias de Gene Kelly por no saber bailar claqué (Debbie Reynolds era en realidad acróbata”, fue seleccionada por Stanley Donen para protagonizar la mítica “Cantando bajo la lluvia”. Kelly la trató realmente mal al principio, lo que provocó que, en una visita al estudio, Fred Astaire (con quien ya había trabajado) se la encontrara llorando. Fue Fred quien le ayudó con las escenas de baile, algo que Debbie Reynolds siempre le agradeció. Pese a todo, la dureza del rodaje hizo que, al terminar esta famosa escena, sus pies estuvieran sangrando tras 3 horas de rodaje:

Pese a la dureza de la experiencia (la propia Debbie Reynolds diría que junto con el parto fue lo más duro de su vida), fue “Cantando bajo la lluvia” la película que la lanzará definitivamente.

En 1953 repite bajo las órdenes de ese gran director de musicales que es Stanley Donen en “Tres chicas con suerte”, donde comparte número de baile con otro mítico bailarín, nada menos que con Bon Fosse (quien será años después el director de películas como “Cabaret”):

Y en 1955 protagoniza junto a Frank Sinatra en otro musical, “El solterón y el amor”:

Ese mismo 1955 se casa con el cantante Eddie Fisher:

Con él tendrá dos hijos, Carrie Fisher en 1956 y Todd Fisher en 1958. Juntos protagonizarán en 1956 “Los líos de Susana”, por la que recibirá una nominación a los Globos de Oro:

Por esa época, Debbie Reynolds intenta alejarse del mundo del cine musical interpretando películas de corte más dramático, como “Banquete de bodas”, de Richard Brooks, en 1956, en la que interpreta a la hija de Bette Davis, que va a casarse y quiere una boda sencilla frente a los deseos de su madre.

Pero en 1957 vuelve al musical con “Tammy, la muchacha salvaje”, junto a Leslie Nielsen. La canción principal de la película alcanza un enorme éxito:

Su éxito musical continúa, y protagoniza otras películas de menor éxito en los años siguientes. Pero en lo personal serán años difíciles: su marido, Eddie Fisher, se lía con Elizabeth Taylor, amiga de Debbie Reynolds, lo que termina en divorcio en 1959 y en el distanciamiento de las dos (que se reconciliarán años después). El divorcio fue todo un escándalo que afectó seriamente a la carrera de Eddie, cuyo show televisivo fue cancelado.

Debbie Reynolds se casará por segunda vez con el empresario Harry Karl en 1960, pero la ludopatía de éste traerá problemas económicos a la familia. Se divorciaron en 1973.

Su carrera cinematográfica mejora a principios de los años 60, participando en la coral “La conquista del oeste” en 1962:

Pero su mayor éxito llegará en 1964, con “Molly Brown, siempre a flote”, comedia musical en la que interpreta a una joven pobre y huérfana que busca hacer fortuna en el Oeste:

Por esta película recibirá una nueva nominación al Globo de Oro y su única nominación al Oscar, que perderá frente a Julie Andrews.

En 1964 protagoniza también la comedia de Vincente Minnelli “Adiós, Charlie”, junto a Tony Curtis:

En 1966 protagoniza “Dominique”, la historia de una monja que alcanza un gran éxito como cantante:

Su último éxito cinematográfico será “El novio de mi mujer”, una comedia junto a Dick Van Dyke:

En 1969 protagoniza su propio Show televisivo (que le vale una nueva nominación a los Globos de Oro). Pero los siguientes años los pasará haciendo teatro fundamentalmente, además de alguna breve aparición televisiva (un cameo en “Las chicas de oro”, por ejemplo). Mientras, en 1984 se casa por tercera y última vez con Richard Hamlett, de quien se divorciará en 1996.

En los años 90 regresa al cine. Tras un breve cameo en “El guardaespaldas”, aparece en 1993 en “El cielo y la tierra”, la última película de la trilogía sobre la Guerra de Vietnam de Oliver Stone. Su gran éxito, aún así, será en 1996 con “Las manías de mamá”, de Albert Brooks, en la que interpreta a la madre del propio director, que le valdrá la 5ª y última nominación a los Globos de Oro (que no ganará nunca):

Como defensora de los derechos LGTB, Debbie Reynolds apareció en 1997 en “In & Out” interpretando a la madre del personaje “gay” que interpreta Kevin Kline:

En la misma línea, aparecerá como personaje recurrente en la serie “Will & Grace” entre 1999 y 2006 como la madre de Grace:

En 2001 protagonizará el telefilm “Esas chicas fabulosas” junto a Elizabeth Taylor, Shirley McLaine y Joan Collins, con guión de su hija, Carrie Fisher:

Siguió trabajando hasta el último momento, siendo su última interpretación relevante en “Behind the candelabra” de Steven Soderbergh, en 2013, como la madre del pianista gay Liberace, que interpreta Michael Douglas:

Finalmente, en 2015 le fue concedido a título honorífico un Oscar Humanitario Jean Hersholt:

El año anterior, 2014, había recibido otro premio honorífico, el Screen Actors Guild, que le entregó su propia hija, Carrie Fisher:

Finalmente su hija Carrie Fisher sufrió un infarto el pasado 23 de diciembre del que no se repuso y murió el día 27. Mientras preparaban el funeral, Debbie Reynolds sufrió un infarto cerebral y murió el 28 de diciembre a los 84 años. No pudo separarse de su hija, al parecer. Así que no se me ocurre mejor forma de recordar a ambas que viéndolas cantar juntas:

 



George Sidney en el centenario de su nacimiento (04-10-2016)


Pese a su juventud, fue uno de los grandes directores de comedias y musicales de los años 40 y 50, aunque su nombre no nos resulte familiar. Por eso hoy nos toca hablar de George Sidney, del que seguro que todos hemos visto un buen puñado de películas suyas.




George Sidney nació en Nueva York el 4 de octubre de 1916. Su precocidad en el mundo del cine se debe a su entorno familiar: sus padres eran actores; su padre además era productor teatral, y su tío también era actor. Así que desde niño estuvo muy vinculado al mundo de la interpretación, acompañando a su familia en funciones teatrales. Pero pronto da el salto a Hollywood, donde comienza a trabajar como montador y asistente de dirección para la Metro Goldwyn Mayer, productora a la que permanecerá vinculado el resto de su carrera. De ahí pasó a dirigir algunos cortos (“Sunday night at the Trocadero” en 1937), pero su gran oportunidad vino cuando la Metro adquiere los derechos de la serie de “La pandilla”, estrenándose en 1938 con “Party fever” y dirigiendo varios cortos más de la serie:

 Las travesuras de Alfalfa y compañía, que no tienen nada que ver con las “travesuras” reales de estos niños nada inocentes…

George Sidney trabajó además en otras series hasta que en 1941 dirigió su primer “largometraje” (definición incorrecta de un film que no llega a una hora de duración), “Free and easy”. Pero su gran suerte por esta época es entablar amistad con Gene Kelly, al que dirigirá por primera vez en 1943 en “El desfile de las estrellas”, un musical (género en el que destacará durante toda su carrera):

En 1944 dirige el que será un gran éxito, el musical “acuático” “Escuela de sirenas”, protagonizado por la nadadora Esther Williams:

En 1955 dirige el musical coral “Ziegfeld Follies”, que destaca sobre todo por poder ver bailando juntos a Gene Kelly y Fred Astaire:

Pero ese mismo 1945 George Sidney alcanza la fama con otro musical, de nuevo junto a Gene Kelly: “Levando anclas”. Aunque lo mejor de la película, en mi opinión, es el descubrimiento de ese gran actor, por entonces niño, que es Dean Stockwell:

Pero con respecto a esta película hay que mencionar otro detalle: George Sidney se hizo amigo de William Hannah y Joseph Barbera, grandes figuras en el mundo de la animación. De hecho, cuando la Metro cierre el departamento de animación en 1957, Sidney les ayudará a crear la Hannah-Barbera Productions. Es por esta amistad que les unía que una de las escenas más famosas de “Levando anclas” es aquella en la que Gene Kelly baila junto a uno de los personajes más famosos del dúo de animación, el ratón Jerry:

En 1946 es uno de los directores de “Hasta que las nubes pasen”, biopic del compositor Jerome Kern con numerosos números musicales. Y ese mismo años dirige “Las chicas de Harvey”, musical protagonizado por Judy Garland:

En 1948 vuelve a trabajar con Gene Kelly en la adaptación de “Los 3 mosqueteros”, la primera de sus adaptaciones de aventuras históricas:

Por esos años la Metro estaba envuelta en la adaptación cinematográfica de la novela “Vespers in Vienna”  de Bruce Marshall, una obra de propaganda anticomunista ambientada justo después de la II Guerra Mundial. Con varios cambios de reparto, el director original, Victor Saville, es finalmente reemplazado por George Sidney, en un estilo cinematográfico que no es el suyo. La película se salva por sus grandes interpretaciones (sobre todo Ethe Barrymore, Walter Pidgeon, Louis Calhern y Angela Lansbury), pero fue un fracaso comercial:

Tras dirigir algunas comedias más, en 1951 dirige de nuevo un musical, una nueva versión de “Show boat” que ya se había llevado al cine en 1936 con Irene Dunne. En esta ocasión Kathryn Grayson, Howard Keel y Ava Gardner serán los protagonistas, aunque como siempre el mejor momento se lo lleva el intérprete de Joe, William Warfield, que nos regala esta soberbia versión del bellísimo “Ol’ Man River”:

Pero ya que estamos, vamos a escuchar también esa rareza que es ver cantando a Ava Gardner:

En 1952, George Sidney vuelve a las aventuras históricas de las manos de ·Scaramouche”, historia de capa y espada ambientada en la revolución francesa y protagonizada por Stewart Granger, Janet Leigh y Eleanor Parker:

1953 será un año destacable en la carrera de George Sidney, estrenando dos películas. Las primera, “La reina virgen”, otra película histórica (aunque no tanto de aventuras) con Jean Simmons como la joven Isabel I, Stewart Granger como Thomas Seymour, tío del Rey Eduardo, Deborah Kerr como la reina Catalina Parr, última esposa de Enrique VIII, Charles Laughton retomando ese papel de Enrique VIII que le llevó a la fama y el joven debutante Rex Thompson como Eduardo VI. Una película muy interesante, desde luego, y con magníficas interpretaciones de todo el reparto:

Y ese mismo años estrena también el musical “Bésame, Kate”, de nuevo con Howard Keel y Kathyn Grayson, a quienes escuchamos el famoso “So in love”:

El 1954 vuelve a dirigir otro musical acuático con Esther Williams, junto a Howard Keel y George Sanders: “La amada de Júpiter”, ambientada en la antigua Roma:

 En 1956 se pasa al drama biográfico en “La historia de Eddy Duchin”, biopic del pianista del mismo nombre que protagoniza Tyrone Power junto a Kim Novak y, de nuevo, Rex Thompson como el hijo del pianista:

George Sidney cumple 40 años ese mismo 1956 y ya ha estrenado buena parte de sus obras maestras, lo que demuestra su precocidad. A partir de ahí, su ritmo de trabajo (y también la calidad de su obra) disminuye.

Su siguiente película más relevante es en 1957 con la adaptación cinematográfica del musical”Pal Joey”, protagonizada por Frank Sinatra (con quien ya trabajó en “Levando anclas”), Rita Hayworth y, de nuevo, Kim Novak:

En 1960 trabaja con Cantiflas en “Pepe”, una de sus pocas películas americanas. Le vemos en una escena junto a Kim Novak, que hace un cameo:

En 1963, George Sidney vuelve a adaptar al cine el musical “Bye bye Birdie”, con el título en españa de “Un beso para Birdie”, en el que será el debut cinematográfico del cómico Dick van Dyke y los cantantes Bobby Rydell y Jesse Pearson, junto a una divertidísima Maureen Stapleton, la habitual Janet Leigh y guapísima joven Ann-Margret. La película no deja de tener ese tono empalagoso sesentero pese a que es un tanto escandalosa para la censura de la época, y tiene momentos realmente divertidos:

Ya hemos visto que George Sidney solía repetir con los actores con los que trabajaba, siendo habituales en sus películas gente como Gene Kelly, Esther Williams, Kathryn Grayson, Howard Keel, Frank Sinatra, Janet Leigh, Kim Novak, Stewart Granger o Rex Thompson. Pues la última en incorporarse a la lista es precisamente Ann-Margret, con la que vuelve a trabajar en “Cita en Las Vegas”, en 1964, junto, obviamente, a Elvis Presley:

A partir de ahí George Sidney sólo dirigió dos películas más, siendo la última, en 1967, “La mitad de seis peniques”, protagonizada por el cantante inglés Tommy Steele:

A sus 51 años, George Sidney se retira del cine, pese a su larga vida posterior. Y es que morirá en Las Vegas el 5 de mayo de 2002 a los 85 años, 35 años después de su última película, a consecuencia de un linfoma.

George Sidney nunca se llevó una nominación al Oscar, pero no cabe duda de que fue un director fundamental en la comedia y,sobre todo, en el cine musical de los años 40 y 50, con varias de ellas (“Levando anclas”, “Magnolia” o “Bésame, Kate”) que todavía permanecen en la memoria.



Gene Kelly, 20 años después de su muerte (02-02-2016)


El mundo está dividido en dos grupos antagónicos: los fans de Fred Astaire y los fans de Gene Kelly. Y luego están los que no son de ninguno de estos grupos… los que no tienen gusto, vamos.




Pues hoy nos toca hablar de Gene Kelly, el más tardío de los 2. Nacido en Pittsburg el 23 de agosto de 1912, desde niño siente pasión por el baile gracias a su madre, y tras la gran depresión será profesor en la academia de baile que funda su familia. Y de paso trabaja en Nueva York, dónde en 1940 conocerá a un bailarín llamado Stanley Donen…

No tarda en ir a Hollywood, donde David O. Selznick quiere convertirlo en actor dramático, al no estar interesado el productor en musicales. Así protagoniza su primera película junto a Judy Garland, “Por mi chica y por mí”, en 1942:

Quizá su primer gran éxito fue en 1944 con “Las modelos”, junto a Rita Hayworth:

Pero su salto definitivo a la fama tuvo lugar en 1945 con el mítico musical “Levando anclas”, junto a Kathryn Grayson, Dean Stockwell y Frank Sinatra:

Si Fred Astaire tenía de pareja de baile a Ginger Rogers, Gene Kelly tiene al ratón Jerry…

Bueno, todo se arregla, en 1946 baila junto a Fred Astaire en “Ziegfeld follies”:

-Bailo en películas. ¿No has visto “Las modelos”?

-Sí… ¿No serás Rita Hayworth?

Creo que a eso es a lo que hoy día le llamamos “ZASCA”.

En 1948 vuelve a trabajar con Judy Garland (y a lucir cara de tontaina) en el musical “El pirata”:

Ese mismo 1948 protagonizará otro gran éxito, pero en este caso no es un musical, es “Los tres mosqueteros”, donde interpreta a D’Artagnan:

A falta de coreografía de baile, pues tenemos coreografía de lucha a espada…

En 1949 emprende una nueva a ventura: se anima a dirigir, mano a mano con su viejo amigo Stanley Donen, un musical, en este caso la obra de Leonard Bernstein “Un día en Nueva York”, donde volverá a acompañar a Frank Sinatra de nuevo tras “Levando anclas”:

Será la primera de las 3 películas que dirijan juntos.

Pero antes de volver a ponerse tras las cámaras, protagoniza uno de sus mayores éxitos, a las órdenes de Vincente Minnelli, “Un americano en París”:

La película ganará el Oscar a mejor película en 1951.

En 1952 dirige su segundo film junto a Stanley Donen, que de nuevo también protagoniza, “Cantando bajo la lluvia”. Se queda sin el mejor número de la película (Ese “Haz reír” que se marca el gran Donald O’Connor), pero suyo es el número que da título a la película:

Y junto a Debbie Reynolds y Donald O’Connor tiene uno de los mejores número de la peli, ese “Good morning”:

Parece que Gene Kelly era tan exigente que Debbie Reynolds acabó llorando y tuvo que ayudarla Fred Astaire, que pasaba por allí, para que terminara la película…

En 1954 la Metro estaba preparando dos musicales. Decide destinar la mayor parte de los fondos al uno de ellos, ese “Brigadoon” que protagonizaba Gene Kelly junto a Cyd Charisse y dirigido de nuevo por Minnelli, pensando que el otro sería un musical menor:

En otro musical, menor, al que la Metro cedió muchos menos medios, fue el dirigido por Stanley Donen “Siete novias para siete hermanos”… la metedura de pata del estudio fue monumental.

En 1955 dirige su último musical junto a Donen, “Siempre hace buen tiempo”, y protagoniza algún musical más, pero quizá su papel más significativo sea en el film dramático “Herencia del viento”, de 1960, junto a dos monstruos de la interpretación como Spencer Tracy y Fredric March, en el que interpreta a un cínico periodista en el que seguramente sea su mejor papel dramático:

En 1969 dirige la que seguramente sea su obra maestra, “Hello, Dolly!”; tras problemas para conseguir a la protagonista (Judy Garland no estaba en condiciones, y de hecho morirá antes de comenzar el rodaje), termina protagonizándola la casi novata en el cine (pero ya ganadora del Oscar a la mejor actriz en su debut el año anterior) Barbra Streisand, que tiene tan mal recuerdo del film que no ha querido saber nada más de él… peor para ella, porque es una delicia:

(¿Me dejarían dirigir el remake? Me encantaría… )

Kelly dirigirá al año siguiente un western cómico, “El club social de Cheyenne”, protagonizado por James Stewart y Henry Fonda:

Su último papel relevante fue en la fallida “Xanadú”:

Y este es básicamente el resumen de lo mejor que nos dejó la carrera de Gene Kelly, quien tras tener serios problemas de salud en los años 90, nos dejaba el 2 de febrero de 1996, hoy hace 20 años.

Al principio decía que hay dos grupos, los fans de Fred Astaire y los de Gene Kelly. No sé si se ha notado mucho que yo soy muy del primer grupo… pero hoy tocaba hablar de Gene Kelly e intentar hacerle justicia. Juzgad si lo he conseguido.